Advertencias: Shonen ai.
Número de caracteres: 552.
¡Disfruten la lectura!
Simple.
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seven.-
Kagami Taiga era su principal soporte. El apoyo y estímulo infaltable en su vida como adolescente enamorado. O algo así.
Como su mejor, y único, amigo, siempre encontraba la forma más eficiente para alentarle, su hombro siempre allí para cualquiera fuese la circunstancia. Fue él quien le animó a convertirse en tutor en primer lugar, argumentando que sería un empleo que le calzaba como anillo en sus dedos; como también quien le recomendó unirse al club de lectura. Conocía Kuroko a la perfección, como la palma de su mano.
Quizás fue por ello mismo que sus palabras resonaron con tal intensidad dentro de la mente del chico de cabellos celestes.
− ¿Recuerdas que te dije que fueras más directo con Ahomine? – Empezó una conversación de la nada, realmente, habiendo estado caminado en silencio por buena parte del trayecto hacia la estación de buses. Kagami se veía nervioso, visiblemente escondiendo algo y tratando de traspasarlo a palabras de la forma más eficiente y poco dolorosa.
Kuroko solo fue capaz de asentir con la cabeza, sus labios ocupados en succionar su malteada de vainilla. Le vio trastabillar, sacudiéndose el cabello de los meros nervios, como si la ansiedad le estuviera carcomiendo por dentro. Pasaron unos segundos, quizás horas, cuando el pelirrojo volvió a hablar, ahora visiblemente más tranquilo.
− Bueno, cambio de planes. Ayer le vi con un chico, en la tienda de hamburguesas. – Le informó, más bien le susurró entre dientes, temeroso y evitando conectar miradas.
"Ayer le vi con un chico, en la tienda de hamburguesas." La oración se repetía infinitamente en su cabeza, como si de un disco estropeado se tratase. Kuroko se sentía mareado, un poco nauseabundo, y un intenso dolor en su pecho le impedía pensar de manera racional.
− ¿En serio? – El chico de cabellos celestes respondió luego de minutos envueltos en un incómodo silencio. Él y el más alto hicieron contacto por primera vez durante ese día, sus rojas orbes brillando tiernamente, el color intensificado por el cielo anaranjado sobre ellos. Kagami le observaba incrédulo, como si una segunda cabeza le hubiese brotado desde su cuello en un abrir y cerrar de ojos.
En resumidas cuentas, Kagami Taiga no podía comprender como el peli-celeste mantenía la calma cualquiera fuese la problemática. Incluso ahora, que él podía asegurar ser capaz de escuchar como el corazón del más bajo se quebrajaba dentro de su pecho. El baloncestista no lo podía asimilar, suspirando profundamente, rendido, porque las cosas siempre habían sido así con Kuroko.
− Estaban allí cuando llegamos. En realidad, solo charlaron y comieron como el resto de los clientes. Era un chico alto, muy ruidoso, y tenía un cabello rubio que− Y hasta allí necesitó escuchar el joven tutor; eso lo explicaba todo a la perfección.
Kagami siguió divagando durante el resto del trayecto, determinado a evitar que se creara un silencio incomodo entre los amigos, o al menos así lo percibió el peli-celeste. No obstante, aunque debió prestar atención, porque el deportista habló y señaló con especial firmeza como solo actuaron como conocidos, que traían una pelota de baloncesto, y que les escuchó planear ir a la cancha pública del vecindario; Kuroko no pudo.
Simplemente le fue imposible ignorar el dolor que le inundó sus sentidos, impidiéndole codificar todo lo que Kagami le aseguró en ese entonces.
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Todos los derechos reservados a Tadatoshi Fujimaki, auspiciadores y Staff. Personajes de su propiedad. Relato hecho sin fines de lucro, solo por mi propio deleite y diversión.
¡Yo!
Al fin hemos llegado al "drama", por decirlo así. El cuadrado amoroso. Nos les quiero adelantar nada, por lo que solo espero que sigan disfrutando de la historia.
Como siempre, todo review y favorito es infinitamente agradecido y lamento alguna falla ortográfica o de coherencia que se me haya pasado. Soy mi propia beta, recuerden.
Y... eso es todo. Nos vemos mañana.
By-e.
