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Capítulo 4
¿Quién es Sawada Toshiro?
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Caí al suelo y empecé a correr lejos de allí, era peligroso quedarme más en casa. Esperaba que mamá me perdonara algún día. Ella vivía junto a mí en Japón por ya bastante tiempo a decir verdad. Desde que papá nos había mandado allí casi ni lo habíamos visto. Trabajaba mucho y no me dijo en que. Mamá lo sabe pero, ella nunca me dice la verdad sobre papá o eso he creído todo este tiempo.
Y en mi afán de conseguir la verdad por mis propios medios me estaba trayendo muchos problemas. Me involucre con personas no muy seguras. Gente peligrosa quería cobrarme un favor. Por una computadora portátil me había puesto en peligro. '¡Ah!', pero no una cualquiera, con ella podía tener acceso a datos de la mafia. Si, creía que mi padre estaba involucrado en ese tipo de cosas ilegales.
Sin embargo al negarme a pagar una cantidad exagerada de dinero, esos sujetos juraron matarme si no cumplía con el trato y bien... Digamos que no soy alguien tan de fiar...
No confiaba en nadie y tampoco esperaba que las personas lo hicieran en mí. Sabía mucho simplemente que no quería que los demás lo supieran. Tenía un cuerpo resistente y fuerte. Me había auto entrenado para así poder huir de mis perseguidores.
No tenía amigos, camaradas o aliados. Todos estaban en contra de mí. Siempre había tenido este sentimiento contradictorio en todo lo que hacía. La relación con mi madre, padre o los amigos de este.
Aparentemente tenía muchos amigos aunque a la mayoría solo los había visto una vez. Ya no recuerdo sus rostros. Había vivido en Italia hasta los cinco años. Luego acabamos en Japón- Nanimori uno de los lugares más escondidos y simples de Japón. No me desagradaba la ciudad, sin embargo me enfermaba el estar en un mismo lugar por tanto tiempo.
Amaba a mi madre y respetaba a mi padre aun a pesar de nuestra casi inexistente relación. Había oído de madre que el abuelo y mi padre habían tenido una relación peor a la nuestra. Pero ¿Había forma de tener una relación peor a la nuestra? Tal parece que así paso.
Mamá nunca se quejaba que papá no llegaba a casa o que casi nunca nos llamaba solo por unos minutos. Y nos prometía que ira casa... Siempre para decirnos luego que algo se había presentado. Y sobre todo me enojaba que el siempre dijera que su familia era lo más importante y nos pedía comprensión.
'¡Lo odiaba!'... O al menos siempre repitiera eso. Eso fue lo que me llevo a tener estos problemas. A las tres de la mañana salí por mi ventana dejándole una nota a mamá diciéndole que iría a pescar y que posiblemente tardaría unos días en volver. Mamá no era estúpida, sabía que me buscaría, luego llamaría a papá y suponía que le diría que solo salí a tomar aire fresco.
Eso fue lo que paso la última vez que escape de casa por dos días. Pero esta vez iba a ser diferente. Había conseguido un boleto para Tokio, me uniría un grupo de extranjeros que hablaran italiano y junto a un pasaporte falso que conseguí podría lograr salir el país... Mi meta, Italia.
Me había involucrado con personas peligrosas en más de una manera. Algunos yakuzas... Me habían enseñado varias formas interesantes de conseguir dinero fácil, y objetos ilegales. Tal cual era mi pasaporte falso... Y una singular arma en forma de anillo.
'Eso sí', había estado empeñado en aprender Italiano por los últimos diez años. Los primeros cinco por si algún día papá nos llevaba otra vez a Italia con él y los siguientes cinco años para encararle el hecho de que nunca mas fuimos a Italia como nos prometió.
Supongo que esta era la culminación de mis esfuerzos por verlo...
Estaba en la estación principal de Nanimori. Eran las 6 de la mañana, había caminado por cerca de tres horas para llegar aquí de forma segura. No quería que nadie viera a un chico de dieciséis años abordando el primer tren de la mañana solo, hacia Tokio.
Seis horas de viaje me tomaría en llegar a la capital. Luego a Akihabara y buscaría algún Otaku Italiano. Había visto por la televisión que ellos andaban casi seguido por ese lugar. Seria sencillo hacerme su amigo y convencerlo de irse lo más antes posible a Italia.
Pero primero, al llegar Tokio cambiaría mi apariencia. Siempre vestía ropa sencilla, mi cabello que desafiaba la gravedad me incomodo bastante tiempo hasta que empecé a usar gorras.
Me teñiría el cabello a un color rubio y compraría ropa elegante. Eso junto a unos lentes de contacto azules ayudarían a hacerme pasar como un extranjero. Para mi buena fortuna aunque mis padres hayan sido japoneses mis rasgos eran más extranjeros. Era extraño pero, ahora agradecía la genética por ello.
Seguí mi plan y todo fue de maravilla, la gente no me noto más cuando cambie mi cabello. Al vestirme con esas ropas juraría que las chicas no me dejaban de mirar. Y para comprobar mi nueva apariencia, la prueba de fuego, junto con una mueca de felicidad me acerque a un policía y le pregunte en italiano en donde estaba Akihabara. Él simplemente rio nerviosamente y me trato de explicar en Ingles torpemente que no entendía lo que decía. Yo solo sonríe y me aleje. '¡Era perfecto!'
Entre a una tienda de mangas, ganándome miradas femeninas y algunas masculinas pero, no había algún candidato para mi plan. Hice lo mismo varias veces, entrar disimuladamente a las tiendas buscando mi objetivo por aproximadamente tres horas. Ya siendo las ocho de la noche me fui a un restaurante Italiano a comer algo. Sí, eso era aun cliché innecesario pero, ¿Había probabilidad que un turista Italiano viniera a un restaurante Italiano a comer algo que puede comer en su país todo el tiempo?
No me importaba en lo absoluto, estaba cansado y hambriento. Cuando el mesero se me acerco pedí en Italiano una pasta carbonara. Afortunadamente el mesero entendió torpemente lo que dije y me lo repitió. Solo asentí con la cabeza y él me trajo mi orden en no mucho tiempo.
Comí tranquilamente por una media hora antes de retirarme. Mientras salía del restaurante una chica pelirroja de ojos rojos paso por mi lado. Ella me miro unos segundo como las demás chicas y cansado solo salude junto con mi mejor sonrisa. "Ciao" no iba ser descortés... Eso fue algo que mamá me enseño...
Esta chica me miro unos segundos y me devolvió el saludo antes de entrar al restaurante. No había conseguido nada esa noche. Aún tenía dos días si mamá se tragaba el cuento de mi nota.
Sin embargo me fui a registrar a un hotel con la mentira de que mi padre me había pedido adelantarme y regístrame en el hotel. Por supuesto que todo lo hice en italiano. No quería interrogatorios japoneses.
Las personas no sospecharon en absoluto de mí. Me había hospedado en un hotel regular. No tenía demasiado dinero extra que pudiera gastar en Japón.
A la mañana siguiente desayune en el hotel de manera placentera. Afortunadamente no había demasiada gente en el comedor. Al acabar con mi desayuno me dirigí a la torre de Tokio la "Tokiotawer"
Iría hacia el piso más alto y buscaría algún candidato. Me costó aproximadamente mil yenes ir al piso más alto. Y para mi buena suerte vi bastantes cabelleras rubias y pelirrojas. Mi sonrisa no tardó en aparecer. Tenía que cambiar de planes, un turista simple sería un poco más desconfiado y difícil que un simple otaku. Sin embargo ya sabía que tenía que hacer. Saque mi cámara fotográfica y mi celular. Acercándome un poco a ellos, lleve a cabo mi plan.
Empecé a actuar de manera infantil y emocionada, tomando muchas fotos. Fingiendo estar llamando a mi supuesto padre por celular y preguntándole cuando llegaría a Japón. Los turistas al escucharme me miraron como lo había hecho el resto de las personas. Incrédulos y embobados por un niño rubio, de ojos azules, de buen vestir y con obvios aires de ser un turista.
Aunque no esperaba que empezaran a tomarme fotos. Solo para escuchar como la mayoría eran americanos y la ora mitad escoceses. Pero ambos concordaron en que yo parecía ser un modelo o podría pertenecer a la realeza. 'Joder, ¿En serio me veía tan bien?'
'Si'... eso era una exageración. Sabiendo que entre ellos no estaba a quien necesitaba, no había razón para seguir en la torre. Baje por el elevado a través de una nube de flashes. Eso fue muy molesto.
Al salir de la torre me decidí a hacer algo al respecto. No había más tiempo. Ya era casi medio día. No podía perder más tiempo. Si lo hacía... Mamá llamaría a papá y mi plan se arruinaría.
Iría al aeropuerto de Narita y me colaría con alguna persona rubia. Entregaría un documento que certificara que viajaba solo. Y con ellos iría directamente a Italia. Mi plan no iba como lo había planeado pero, aun podría salir bien... Eso esperaba.
No sospecharon de mis papeles gracias a que siempre mostré una personalidad inocente y tonta. Fue simple y aburrido. Tenía un asiento en clase ejecutiva, no era primera clase pero tampoco era clase económica. Viajaría cómodamente de Japón sin problema. Llegaría en un día. Compre mi boleto seis meses antes. Todo saldría bien. Me senté junto a una ventana. Era la primera vez que viaja en avión y ciertamente... Me inquietaba un poco no saber cómo se sentiría bolar.
Espere unos minutos antes de que la aeromoza nos informara que debíamos abrochar nuestros cinturones. Obedecí, aunque lo hubiera dicho en japonés, era claro.
Escuche como alguien corría por el pasillo. Y para mi sorpresa una cabellera pelirroja se sentó en el asiento junto al mío. Era la chica del restaurant italiano. Ella me dio un saludo en italiano. "Ciao", yo le respondí con el mismo gesto... Que curiosa coincidencia.
Era el destino muy posiblemente... Pero no importaba, mi plan aun podía llevarse a cabo. Mi padre pronto sabría de mí, más rápido de lo que se imaginaria.
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