3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 40: "Reorganización"
Severus habló con Sinistra brevemente. Esa noche ella no tenía que dar clases y estaría feliz de vigilar a los Slytherins por él. Sospechaba que ella tenía la esperanza de ser la Jefa de Casa algún día. Luego fue por flú a la oficina de Dumbledore, sorprendiéndolo.
—Necesito ir por flú a casa por unas horas para asegurarme que todo esté bien. Sinistra verá a los Slytherins —Severus observó atentamente a Dumbledore.
Para ese momento se estaba esperando que Andromeda Tonks le hubiera contado lo de Tom al Director, pero al parecer ella se había mostrado reticente a hacerlo; lo que había sorprendido agradablemente a Severus y a Lucius. Así que Severus había decidido dejarle caer lentamente algunas pistas a Albus para que fuera aceptando a Tom. Si es llegaban a tener esa suerte.
Albus elevó las cejas con sorpresa—. ¿No crees que las cosas puedan ser manejadas por Petunia o por Lucius?
—Estoy preocupado por Tom, yo solamente he sido su tutor desde este año, y él ha estado asumiendo muchas de mis responsabilidades —Severus observó con satisfacción que los ojos del Director se iluminaban con curiosidad.
—¿Así que tu eres su tutor, así como lo eres de Harry, Severus? —preguntó Albus.
—Sí, Tom es un ... suponemos que algo así como un primo en tercer grado. Él estuvo en un orfanato por años antes de que Séneca Prince lo encontrara y lo educara en casa. Después que Séneca falleció, Tom pensó que los herederos de la vieja mansión no le permitirían quedarse, así que decidió contactarme —Severus divulgó casualmente la historia que ellos habían establecido para Tom.
—Ah, no es de extrañar que le confíes que te ayude en tus investigaciones —contestó Albus pensativo. Era bueno que Severus tuviera alguna familia de que depender—. ¿Hay algún progreso al respecto?
—Hasta ahora hemos identificado tres maldiciones en el anillo; es posible que para el receso de invierno logremos romperlas —Severus entrecerró los ojos; aun no le gustaba el interés que Albus tenía en ese objeto.
—Excelente, muy buen trabajo, mi muchacho. Si necesitas ayuda con eso yo estaré disponible durante el receso —dijo Albus entusiasmado, esperando poder visitar Dragonsrest.
Severus asintió lentamente. Iba a ir dejando caer un poco de información durante los próximos meses, para que Albus fuera creyendo en la historia antes de conocer a Tom. Después de eso creería en cualquier escaneo que fuera a hacer al muchacho para convencerse que no era Voldemort. La magia de Yvane combinada con la de Tom se aseguraría de ello... Merlín mediante.
Severus usó el flú de Dumbledore para ir a Dragonsrest.
Ellos habían terminado de cenar, y Petunia se había retirado. Tom estaba mirando a los niños jugar unas manos de snap explosivo, sosteniendo en las manos un libro llamado "La Magia Centrada en Mujeres", aunque no parecía estar leyéndolo. Aun se veía fatigado y un poco pálido. Todos alzaron la vista al escuchar el flú, y Harry corrió a abrazar a Severus en bienvenida.
Tom palideció más al ver aparecer a Severus y dejó caer la vista. Ya había escuchado a Lucius llamar por el fuego a Dora y Andromeda para pedirles que se hicieran cargo de las clases de los chicos por lo menos hasta la Navidad. Por supuesto, Nymphadora había estado más que dispuesta, ya que eso aumentaría sus ganancias, además de que se había llevado bien con los niños. Y las lecciones que él tendría con Dora habían sido reducidas a dos veces a la semana, con los fines de semana libres. Tom sentía que había fallado. Ni siquiera había conseguido ir a visitar al viejo dragón de Gringotts, Astrid.
Severus se sentó junto a Tom y lo miró con seriedad. Él había hablado con Lucius antes de ir a la oficina de Dumbledore y puesto en marcha algunos planes. Por la mirada del joven en estos momentos se estaba sintiendo un tanto amenazado. Severus les sugirió a Harry y Dudley que se fueran a la cama, y esperó hasta que se fueran.
—Me sentí muy preocupado por el diagnóstico del Sanador, Tom. Y sé que Lucius también esta preocupado —Severus observó como Tom se removía viéndose acorralado y miserable.
—El Sanador estaba exagerando. Sólo necesito dormir un poco mejor, y arreglar mi tiempo de forma más efectiva . . .—Tom buscaba frenéticamente la forma de asegurar a Severus que él podía hacerlo mejor.
Yvane intervino, de forma que Severus también pudiera escucharlo—. Tom, te has ido desgastando lentamente. Hace muy poco que "resucitaste", y descubriste que te encontrabas cuarenta años en el futuro. Tuviste que aceptar un dragón en tu mente, y ser adoptado en una familia, a la vez que convertirte en profesor, estudiante, e investigador —Yvane habló con énfasis—. Tu eres un mago poderoso y muy capaz, pero fue una necedad por nuestra parte el esperar tanto de ti... y yo me disculpo por no reconocer antes esto.
Severus asintió al final del discurso del dragón—. Y yo también me disculpo por apilar más y más responsabilidades encima tuyo. Quería demostrarte que confiaba en ti, pero fallé en ver la enorme cantidad de cosas que esperaba de ti. Hay ciertas personas que pueden ayudarnos. No es necesario que te ocupes de todo.
El pecho de Tom amenazó otra vez con apretarse. Había sentido temor de que Lucius y Severus se sintieran frustrados con él, y que si bien parecieran amables al disminuir sus deberes, secretamente se sintieran decepcionados porque les había fallado. Yvane había insistido que Lucius era sincero en su preocupación, pero Tom estaba teniendo dificultades en creer que ellos no estarían dudando acerca de tener a Tom a cargo de Dragonsrest.
Severus observó el despliegue de emociones pasar por el rostro de Tom. El joven mago usualmente era muy estoico y difícil de leer, pero el día emocional le había dejado un poco vulnerable y Severus estaba leyendo con facilidad la ansiedad de Tom.
—Tom, yo confío en que cuidarás muy bien de Harry, Dudley y Petunia, pero como muchos perfeccionistas, entre ellos me incluyo, es más difícil cuidarnos nosotros mismos. No quieres dejar nada de lado, ni delegar responsabilidades. Yo, por mi parte, siempre siento que si quiero que algo se haga bien, debo hacerlo yo mismo. En este caso, en cambio, podemos confiar en que Nymphadora y Andromeda le den a los niños una instrucción adecuada.
Tom asintió lentamente—. Sí, Dora es una buena profesora y mantendrá las clases entretenidas para que no se cansen de ellas —Tom suspiró, con un poco de tristeza—. Sin embargo, yo estaba esperando enseñarles. Disfruto de su compañía.
Severus sonrió levemente. Era bueno que Tom se estuviera apegando a los tres niños. Tom parecía no haber tenido ningún lazo afectivo con alguien en su vida pasada—. Quizás tu puedas unirte a ellos en el salón de clases, y trabajar en tus investigaciones, o en tus estudios con ellos. Así no te perderías de mucho.
Tom asintió lentamente, podría funcionar.
—Quiero que sigas buscando lo de los Horrocruxes y la daga. Ya hemos hecho todo lo posible con el anillo. Mientras más nos demoremos con este, más será el tiempo que lo mantengamos alejado de Dumbledore. Sé que te sientes ansioso con respecto a tus estudios, y por tomar los EXTASIS, pero mientras más lo pienso más preferiría que hicieras el séptimo año en Hogwarts. Tanto por ti, como para mantener a Harry a salvo —Severus notó como los ojos de Tom encontraban los suyos con sorpresa—. No hay nadie en quien confíe más para ayudarme a mantener a Harry protegido.
Tom finalmente pareció relajarse un poco. Entonces de verdad Severus aun confiaba en él. Tom pudo sentir el alivio de la presión que se levantaba de él. Sus muchas responsabilidades se habían dispersado un poco, y sólo necesitaría supervisarlas un poco. Investigar y algo de estudio serian entonces su única preocupación.
Severus pudo ver que Tom se sentía aliviado. Se contentó de haber conseguido hacer llegar el mensaje a Tom de que era valioso y se confiaba en él, y que aun pertenecía aquí. Eso parecía ser lo que Tom quería... y necesitaba más de ellos. Severus le dio un breve abrazo con un solo brazo y se puso de pie.
—Quedate tranquilo, y enviame lechuzas, como lo has estado haciendo. Les estoy extrañando bastante —Severus hizo una mueca haciéndose burla, provocando que Tom le dirigiera una sonrisa de burla, o que por lo menos lo intentara.
Los dos subieron las escaleras, y Tom fue a su cuarto.
Severus fue a ver a Dudley, quien ya estaba roncando y después fue al cuarto de Harry. Harry estaba sentado en el borde de su cama acariciando el pecho de Hedwig y hablándole.
—¿Entonces, Tom esta bien? —le preguntó con un poco de ansiedad. Había observado como Tom le contaba a Lucius acerca del diagnóstico de los Sanadores. A pesar de que Lucius le había expresado su preocupación y de insistir de que sólo estaban pensando en él, el traspaso de las clases a Andromeda y Dora había aproblemado visiblemente a Tom.
—Sí. Él esta preocupado de que nos esta defraudando, pero le aseguré que nuestra preocupación es por él , y no por los servicios que nos ha estado prestando —Severus sonrió ante la mirada indignada de Harry—. Hazme saber si crees que Tom esta haciendo demasiadas cosas. El Sanador fue muy serio al decir que necesitaba descansar.
Harry asintió con seriedad con una mirada determinada. Severus casi se rió, sabía que tendría un excelente cuidador vigilando a Tom. Abrazó a Harry y lo hizo acostarse, acomodando sus mantas lo que provocó una risita de Harry, a pesar de verse muy complacido.
—Envíame las cartas que quieras, echo bastante de menos tus bribonerías —dijo Severus con afecto.
Harry sonrió feliz, ¡su tutor lo echaba de menos!—. Me aseguraré de hacerlo.
Severus fue hacia el flú, miró a su alrededor la casa a la que ya ansiaba regresar. Spinner's End nunca se había metido en su corazón de la forma que este lugar y su gente lo habían hecho.
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Minerva McGonagall terminó su primera carta para Harry Potter y la cerró de forma renuente. Cuando había dicho que le enviaría cartas con historias acerca de Lily y James no se había dado cuenta de lo difícil que le resultaría. Había recordado muchas anécdotas de Lily de sus primeros años en el colegio, muchos incluyendo a Severus y como Lily se había aferrado obstinadamente a su amistad a pesar de la desaprobación de los otros Gryffindor.
Encontrar anécdotas acerca de James Potter le había sido más difícil. Cada vez que pensaba en una historia divertida se daba cuenta que inevitablemente incluía a Sirius Black o incluía la humillación de Severus o de cualquier otra víctima, o ambas cosas. Ella no se había dado cuenta de cuantos recuerdos escolares de James y su pandilla se trataba de bromas pesadas o de otras confrontaciones, normalmente con Severus.
Finalmente , había recurrido a preguntarle a Severus que hacer. Y esa escena había sido un estudio en humillación. Severus había sonreído torcidamente de que ella se viera obligada a admitir que los Merodeadores le habían victimizado sin descanso y que rara vez había sido con menos que cuatro a uno en su contra. Minerva siempre se había dado cuenta de ello, pero odiaba admitírselo a sí misma.
Severus le había dicho que Harry sabía que Sirius Black había traicionado a sus padres, así que mencionarlo cuando fuera necesario estaba bien. Sugirió usar el método que él usaban de contarle las bromas menos traumáticas, incluyendo simplemente como él se había vengado de ellos.
Severus ya tenía al señor Higgs enviando anécdotas del Quidditch, así que le sugirió a Minerva que contara acerca de los otros intereses de James. Además estaba lo de los otros parientes de Potter. Minerva había conocido a los padres de James y también a sus abuelos. Ante eso, la profesora se había sentido aliviada, las historias de los antiguos Potter serian menos riesgosas.
Minerva se echó para atrás con resignación, mirando la carta. Ella estaba aliviada que Harry Potter fuera bien atendido ahora. Se había sentido descontenta con dejar al niño con sus parientes, a pesar de la insistencia de Albus de la necesidad de ello. Se había sentido conmocionada de que Severus, entre todos los magos, fuera quien se ocupara de ese cuidado.
Minerva sabía que Severus siempre había amado a Lily, y no estaba sorprendida de su protección del niño; si no fuera porque Severus siempre había odiado a James Potter y los Merodeadores con igual fervor. Pero estaba complacida de que hubiera superado eso, hasta el punto de minimizar eventos que habían hecho de sus años de colegio un estudio en tormento a causa del acoso.
Pudo sentir que sus hombros se encorvaban un poco con la culpa. Ella había intentado a veces contener a los Merodeadores, pero había sido incapaz de ello ante su determinación de embromar a cualquiera que se les opusiera, y a Severus en especial. Slughorn no había sido ninguna ayuda, Severus no estaba lo bastante relacionado para que él hiciera ese esfuerzo. Y Albus siempre había reído y comentado acerca del buen ánimo escolar de los muchachos, dándole ganas a ella de sacudirlo.
Finalmente, Minerva se sacudió los recuerdos del pasado y fue en búsqueda de una lechuza.
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Arthur re-leyó la carta de Charlie una vez más durante la noche. La primera vez, Molly la había leído con él y había balbucido con rabia un rato antes de ir a llorar un poco mientras trabajaba en el jardín.
Las acusaciones de Charlie de la hipocresía eran atinadas, especialmente después de la visita de Muriel. Los Weasleys y los Prewetts siempre habían hecho propaganda de que los Gryffindor eran los mejores, y desdeñado un poco a los otros. Y ahora se veian las consecuencias, y con venganza.
Arthur tomó una pluma y pensó con detenimiento. La carta tendría que admitir su culpabilidad en el tema sin decir a Charlie que había estado en lo correcto al armar el escándalo con Fred y George. Arthur comenzó a escribir con un suspiro. A Charlie no le había sido fácil últimamente.
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Nuestro Querido Charlie:
Recibimos tu carta, y comprendemos tu enojo. No debimos haberte enviado esa carta, como dices tu, escribiéndote como si nunca hubiéramos denigrado las otras tres Casas. Estábamos pensando solamente en asegurarnos que los gemelos, y tu, supieras que apoyábamos el sorteo en Hufflepuff, y no pensamos en tus sentimientos.
No estamos complacidos con tus acciones al insultar a Fred y George y los de su Casa, ni tu reacción a Percy por defenderlos. Sin embargo, deberíamos habernos dado cuenta que mucho de esto es el resultado de años escuchando que nosotros los Gryffindors somos mejores y escucharnos insultando a los otros.
Puedes estar seguro que nunca más escucharás expresar tales sentimientos ni de mi parte, ni de tu madre. Ni ningún insulto a otra Casa pasará sin ser confrontado en el futuro.
Todas las Casas tienen sus fortalezas y debilidades. Los Ravenclaws son listos y muchos de los avances de nuestra sociedad no hubieran ocurrido sin ellos, pero también es verdad que ellos pueden ser un poco estrechos en su forma de pensar en algo que no sean los hechos. Los Hufflepuffs son trabajadores y muy poco podría ser logrado en nuestro mundo sin ellos para realizarlo, y su lealtad a sus amigos es legendaria, pero a veces pueden quedarse pegados a un proyecto, o a una amistad, que deberían haber abandonado hacia mucho tiempo.
Los Slytherins son los mejores estrategas, ya sea para planear construir un galpón de herramientas como en una campaña militar. Y a pesar de lo que haya dicho cualquiera de nuestros conocidos, no todos ellos son magos oscuros. Su caída se debe muchas veces a por tratar de planearlo todo, y si eso implica a formas de seguir existiendo aun cuando un Señor Oscuro gane, ellos también lo harán. Ellos son realistas, y nosotros los idealistas no podemos entenderlos, pero aun así debemos respetarlos. Ciertamente, hubiéramos tenido muchas más muertes si Severus Snape no hubiera espiado para nosotros y ayudado a planear más de una incursión. Rufus Scrimgeour no será mi jefe favorito de los Aurores, pero uno no puede negar que cuando planea un ataque ocurren menos muertes.
Y ahora en cuanto a los Gryffindors, sí, somos valientes... pero se ha dicho muchas veces que hay una línea delgada entre el coraje y la estupidez. Podemos cargar donde los otros vacilan, pero eso no siempre es algo bueno. Tu, y tu hermano Bill han 'ido a la carga' recientemente y después se han arrepentido mucho.
Te pido que mires a tu alrededor a los estudiantes de Hogwarts con un ojo sin discriminación. Encontrarás que hay personas en todas las Casas a quienes vale la pena conocer. Y no, ni siquiera tu tienes cualidades que pertenecen a sólo una Casa. Encontrarás valor, lealtad, cerebro y astucia en TODAS las Casas.
Recuerda que te amamos, y que ya eres lo bastante mayor para darte cuenta que tus padres son humanos e imperfectos, y que puedas amarnos a pesar de ello.
Con amor,
Tu padre, Arthur Weasley
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Arthur guardó la carta en un sobre y llamó a Errol. La lechuza anciana ululó con afecto y Arthur le dio un poco de comida. Realmente ya era hora que lo retiraran, pero su buen carácter les hacía fácil olvidar lo viejo que era. Errol partió y pronto quedó fuera de la vista. A pesar de su edad, Errol siempre era veloz.
Se preocupó un poco por los últimos acontecimientos. Les había enviado notas a Fred, George y Percy desde su trabajo, usando lechuzas ministeriales, contándoles acerca de Martin Prewett y explicando lo de Lawrence. Arthur estaba seguro que ellos debían saber cuando menos algo de la historia, pero él quería que supieran todo.
Ron y Ginny estaban con sus estudios. Ginny con entusiasmo, y Ron con resignación. La vieja varita de Bill había ignorado a Ron, pero se había encendido con una gran bola de chispas para Ginny, casi mejor que para Bill. Tendrían que ir al Callejón Diagon el fin de semana para encontrar una varita para Ron.
Arthur había obtenido un ascenso inesperado en el trabajo. El Auror y miembro del Wizengamot Hugo Savage lo había llamado el día después del asunto con los muchachos. Arthur le había agradecido profusamente por su rápida intervención con Charlie y Bill, y Hugo había actuado comprensivo con la dificultades con los hijos cuando 'ya creían estar grandes'. Habían conversado casi por una hora, para envidia de los colegas y supervisores de Arthur. Sus jefes no habían podido escuchar lo que ellos estaban hablando, pero les había quedado claro que habían subestimado las conexiones de Arthur y se habían apresurado a corregir su falta de visión.
La promoción a una posición de supervisión, que él ni siquiera había considerado, fue repentinamente suya, así como una oficina pequeña y un excelente aumento de sueldo. Las finanzas ahora eran menos estrechas y comprar una varita para Ron no sería difícil.
Arthur reflexionó en lo extraño en como un desastre había pasado a ser un golpe de suerte, con una promoción, simplemente porque Savage había ido a conversar con él.
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Fred y George sonrieron cuando una Hufflepuff de cuarto año y sus amigas les sonrieron y les dieron la señal de pulgares arriba. Los chicas de cuarto año de Ravenclaw que las habían estado atormentando por años ahora tenían pelo con rayas verde-azul y naranja. Y se quedarían así por dos días.
Éstas claramente sabían quien era el culpable, ya que habían mirado feo a los gemelos. Fred y George habían provisto la poción, el profesor Snape había supervisado la fórmula durante una breve detención en que había escrito cartas a Dudley y Harry. Snape había dado el visto bueno a la fórmula y mencionado un pasillo cerca de la entrada a la Casa de los Ravenclaw que era buena para una 'emboscada'.
La Torre Oeste que pertenecía a los Ravenclaw era difícil de aproximar, y ellos habían ayudado a las chicas a planear la ejecución de la broma, reclutando a unos ayudantes para ellas, y las habían dejado marchar. El plan de ayudar a los Hufflepuff a hacer sus propias bromas con su ayuda estaba funcionando bien, y Cedric decía que era bueno que "ellos mismos se hicieran cargo" en vez de apoyarse en los gemelos. Cedric aun tenía que aprobar todas las bromas y ellos sabían que le reportaba a Sprout, pero eso le daba a la Jefa de Casa una oportunidad de defenderlos de los otros profesores de haber quejas.
Con todo, después de una semana, ellos estaban muy felices con su Casa y sus nuevos amigos.
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Percy había conseguido un pase a la Sección Restringida en poco tiempo para buscar material de la daga para Tom. Él había recibido una carta de Tom que le había preocupado. Tom contaba de su visita a los Sanadores y el diagnóstico de agotamiento. Sonaba estar conforme con sus actividades restringidas y su descanso obligado. Tom decía que aun le permitían seguir con su investigación, aunque Harry constantemente le recordaba descansar si pasaba mucho tiempo en la biblioteca.
La carta de Tom estaba llena de historias acerca de Harry y Dudley y de sus aventuras diarias con Draco. Percy se daba cuenta que Tom estaba muy apegado a los niños. Él estaba un poco envidioso de su relación, él rara vez sentía otra cosa más que irritación hacia sus hermanos, a pesar de que este verano había funcionado mejor con los gemelos. Quizás debería continuar estudiando con ellos, no le importaría estar con ellos si se portaban como en el verano.
Percy se volvió a mirar las murallas llenas de libros. Madame Pince le había contado de un libro que le había interesado. Era casi el fin de semana y la primera semana de escuela terminaría. Divisó el libro y subió la escalera, tenía que estar en el sitio más alto. Consiguió alcanzar el libro a pesar de los murmullos de protesta de los otros libros y sus intentos de apretarse contra el libro deseado para evitar que lo sacara.
Regresó a su mesa y abrió el tomo polvoriento. Era un libro grueso, pero con muchas ilustraciones, y después de hojear cientos de páginas . . . la encontró. Era la daga que Tom le había mostrado en Dragonsrest, estaba seguro. La historia que acompañaba la ilustración logró aflojar su mandíbula. ¿Cómo Tom se había hecho de tal objeto?
Percy recogió el libro y se las arregló para pasarlo por Pince con la promesa de que el libro iría directo donde el profesor Snape. Corrió por las escaleras hacia las mazmorras y se dirigió hacia la oficina de Snape, golpeando la puerta con excitación.
Severus abrió la puerta de golpe con irritación, y encontró a Percy casi danzando en su sitio.
—¡La encontré, profesor! ¡La encontré! —Percy empujó el libro con las páginas abiertas hacia él, y Severus lo recibió viendo inmediatamente la ilustración de la ahora familiar daga. Rápidamente leyó la página y sus ojos reflejaron el asombro de Percy—. Asombroso, ¿no es así, profesor?
Severus sólo asintió y empujó al joven Gryffindor hacia su oficina para que pudieran ver el libro con mayor atención.
Severus tenía que admitir que no era frecuente que se sintiera ansioso por colaborar con un Gryffindor.
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N.d.T.: Wow. ¡40 capítulos! Muchas gracias a todos mis comentaristas, y disculpen que no haya podido responderles de inmediato. También a quienes lo han puesto como favorito y todos los que leen. Y como siempre, cualquier corrección, duda, o consulta son bienvenidas. Nos leeemos.
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Editado 1NOV2020
