3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 41: "La Daga Amazona"
Severus se sentó en su escritorio mirando la ilustración de la daga con Percy Weasley parado junto a él, todavía vibrando con emoción. ¿Cómo es que Tom había llegado a poseer la Daga de la Amazona Boadicea?(*) Bueno, Lord Voldemort tenía el hábito de obtener todo lo que quería, sin importar a quien le pertenecía legítimamente. Pero esta daga... no se había escuchado de ella en un par de siglos, si recordaba correctamente.
Severus estaba doblemente agradecido de asegurarse de que ninguno de los niños la tocara. La daga era conocida por matar a los hombres que intentaban blandirla. Abruptamente se dio cuenta que necesitaba asegurarse el silencio de Percy. Nadie podía saber de esto. Ya era bastante malo que los Goblins supieran que ellos la tenían; no era de extrañar que intentaran tanto transarla por el dragón. Por lo menos no necesitaban preocuparse de que los Goblins se lo contaran a alguien.
Severus pensó con detenimiento. Era posible que Percy guardara silencio si se lo pedía, pero no podía arriesgarse; sería mejor que le hiciera una promesa a Albus Dumbledore, Percy confiaría en el Director y no le contaría a nadie de la daga.
Severus se puso de pie y miró al joven con aprobación—. Haz conducido muy bien la investigación, y sé que Tom estará fascinado de que se haya resuelto el misterio. Necesito contárselo al Director, y debes venir conmigo.
Percy se ensanchó un poco, viéndose orgulloso. Severus normalmente se hubiera sentido irritado por esto, pero al haber observado y escuchado un poco mientras Percy visitaba a Tom y al verlo interactuar con sus hermanos, le había hecho sentir una inesperada simpatía por el muchacho. Severus sospechaba que Percy no conseguía que notaran sus esfuerzos con mucha frecuencia, y Severus podía simpatizar con ello. Él sabía lo desagradable que era que ignoraran tus mayores logros. Percy era ignorado por no ser un hijo favorito, y Severus había pasado por circunstancias similares al no ser un estudiante popular.
Severus abrió el flú, se aseguró de la presencia de Albus, y así pronto se encontraron sentados en una de las sillas rellenas de la oficina de Dumbledore sorbiendo té. Severus le pasó el libro mientras le señalaba la página con la daga.
Las cejas del Director se alzaron con asombro mientras leía.
—Bien, tu mencionaste que la daga era un objeto poderoso —dijo Albus finalmente—. Aunque según esto, es un artefacto mucho más peligroso de lo que yo creía.
—El señor Weasley ha estado de acuerdo con ayudar a Tom en su investigación, y encontró la información en la Sección Restringida —Severus inclinó la cabeza hacia Percy, dándole el mérito—. Sin embargo, siento que debemos ser ambos quienes le impartamos la importancia de la ... discreción.
Albus levantó brevemente la mirada hacia Severus y asintió en acuerdo—. Así es. Percy, este es un hallazgo excitante... sin embargo, es imperativo que permanezca en secreto por ahora. Percy asintió con los ojos agrandados ante la seriedad del tono del Director.
—Sé que es probable que usted ¿tenga acceso a los libros relacionados con la daga, Director? —cuestionó Severus lentamente, y observó que Dumbledore asentía. Severus se volteó hacia Percy—. Sé que solamente es viernes, pero ¿será posible que ya tengas hecho el trabajo que debas entregar el lunes? —Percy asintió, intrigado por la pregunta—. Si podemos obtener permiso de tus padres, ¿quizás te gustaría venir conmigo a Dragonsrest por el fin de semana para ayudar a Tom a buscar en los libros del Director información concerniente a la daga? Te prometo que no todo será trabajo, pero Tom te agradecería la ayuda.
Percy estuvo de acuerdo con entusiasmo, el descubrimiento de la daga era fantástico, él nunca había sentido tanta emoción, no desde la primera vez que había tomado su varita y sentido la corriente de la magia—. Me encantaría, este tipo de investigación es tan... tan excitante.
Albus asintió y sonrió—. Contactaré a tus padres. Regresa a mi oficina por la mañana, justo después del desayuno. Encontraré los libros, y tengo amigos a los que llamaré por fuego esta noche para ver si consigo algo más.
Percy asintió y corrió hacia hacia la puerta, los ojos brillando con emoción.
Albus miró a Severus con seriedad—. ¿Estás seguro de esto?
Severus asintió—. Percy es un investigador serio, ya lo escuchaste, la idea de un fin de semana inclinado sobre un montón de libros viejos le ha emocionado. Tom no esta en condiciones de hacerlo solo. Él y Percy han comenzado una fuerte amistad y me gustaría alentarla... y prometo no sacarlo de aquí muy seguido durante el año escolar —Severus vio como Albus asentía pensativo—. A Sinistra no le importaría vigilar a la Casa Slytherin por mí. Ella tiene ciertas aspiraciones, sabes.
Albus sonrió, sí, Aurora Sinistra ambicionaba la designación de Jefa de Casa.
—Puedo encontrar cierto número de libros en que se menciona la daga. Y además he estado reuniendo un número de armas antiguas para ti —Albus contestó. Tener a un Weasley como amigo cercano de un miembro de la casa de Harry Potter era bueno. No se trataba del Weasley que él esperaba, pero Percy serviría.
Dumbledore le dio un vistazo al libro que aun tenía en las manos—. La última dueña conocida de la daga de las Amazonas fue la hija de Lucrezia Borgia: Leonora d'Este. Ella terminó viviendo en Francia, y no se sabe mucho con certeza después de eso, cuando menos de acuerdo a este libro. Quizás encontremos otra cosa en algún otro tomo, ahora que sabemos lo que es —Albus miró con detenimiento a Severus—. ¿Cómo es que tu joven pariente terminó con tal objeto, Severus?
—Era de su madre. Ella tenía una caja con artículos que el orfanato le entregó a Tom. Gracias a Merlín, él nunca trajinó en ella hasta después de adquirir cierto conocimiento y saber que no era adecuado hacerlo a la ligera —contestó Severus de la forma más casual que pudo.
Albus asintió, él también había asumido que la familia Prince habría adquirido de algún modo la daga y que habría pasado por la línea femenina a la madre de Tom, Serena.
Severus sorbió su té mientras transpiraba un poco. Hasta ahora todos ellos habían tenido mucha suerte. Pero estaba conciente de manera incómoda que un pequeño error podría perderlos a todos. Albus era demasiado listo para no darse cuenta de todo si se percataba que la historia de Tom era una mentira. Era un poco como cuando tenía que mentirle a Voldemort de forma regular, solamente que esta vez no tenía la satisfacción de estar engañando al Señor Oscuro, sino sólo el reconocimiento sombrío de que era algo necesario.
A pesar de que ahora Albus aceptaba que Harry estuviera bajo la custodia legal de Severus, él sabía que el Director aun pensaba en Harry como su futuro soldado a ser emplazado en el campo de batalla cuando fuera necesario. Lo peor de todo es que Albus parecía sentir que Harry necesitaba morir para librarse de la Horrocrux que cargaba.
Cada vez que se sentía culpable por todos los engaños, solamente tenía que recordar el peligro que Albus representaba para Harry para que la culpa desapareciera.
Severus le deseó a Dumbledore una buena noche y regresó por el flú a su oficina. Sinistra había estado orgullosamente feliz de vigilar a las serpientes por el fin de semana. Sinistra había perdido a toda su familia a manos de Voldemort durante la primera guerra, algunos como sus colaboradores y otros desafiándolo. Ella había escuchado los planes de Severus de hablar con los estudiantes de Slytherin acerca de la realidad menos que ideal de lo que significaba ser un Mortífago, y había estado de acuerdo con el plan.
Él le había insinuado que deseaba entregarle el mando de la Casa en unos pocos años, aunque no le había contado eso a Dumbledore, así que era un buen momento para que Sinistra empezara a practicar. Ella había estado más que de acuerdo.
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Albus reunió algunos libros de su biblioteca, revisando unos viejos tomos que no había visto en siglos. Habló con Molly y Arthur, ellos habían estado sorprendidos de que Percy fuera de tal utilidad, pero habían accedido de buena gana. Llamó por flú a algunos amigos y conocidos del Ministerio y les preguntó si tenían algunos libros que él no. Dio la excusa de estar buscando información acerca de la espada de Gryffindor y artículos relacionados, lo que los satisfizo.
Se quedó un rato parado junto al fuego, pensando. Suspiró con un poco de desespero. Sabía que Severus ya no estaba de su lado incondicionalmente, la lealtad del Maestro de Pociones ahora le pertenecía a Harry Potter. No había resentido que fuera el guardián legal de Harry, pero era difícil mirar a Severus y verlo a veces como un adversario. No podía leerlo a menos que él lo quisiera, pero sabía que Severus guardaba secretos, ahora más que nunca, pero hasta ahora todo lo que había arreglado había resultado bien.
No le gustaba tener tantas cosas fuera de su control, pero Severus estaba determinado a vencer a Voldemort, y era un maestro de la estrategia, así que tendría por ahora que tener fe en la lealtad de Severus hacia Harry. La guerra pronto comenzaría, y Severus tendría que ser menos incomunicativo y más realista en lo concerniente al destino de Harry. Albus suspiró con resignación.
Si solamente esa profecía no existiera, o si Harry no cargara una Horrocrux... si sólo... Pero el deber de Albus era mantener el mundo de los magos a salvo de Voldemort, lo que quería decir que Harry Potter tendría que pararse en un campo de batalla contra el Señor Oscuro, y eso contravenía el mantener a Harry Potter a salvo.
Él dejaría que Severus lo consintiera por ahora. Vernon había ido demasiado lejos en 'endurecerlo'. Dejar que Severus creara una 'familia y amigos' estaba bien, eso le daría al muchacho algo porque luchar. Dumbledore suspiró, él había pensado que cuando Harry Potter llegara a Hogwarts arreglaría una introducción con la familia Weasley, y que eso seria todo. Molly lo tomaría debajo de su ala y todo estaría bien.
Albus se arrodilló para hacer otra llamada más por fuego. Había escuchado que Hugo Savage había intervenido entre Tom y los muchachos Weasley, y se preguntaba su impresión de ese 'preceptor'.
—Hugo, ¿estas en casa? —llamó Albus.
Hugo Savage apareció viéndose sorprendido—. Albus, ¿qué ocurre? —él nunca había escuchado del Director a menos que fuera algún asunto muy importante del Wizengamot.
—Nada. Me estaba preguntando ¿qué piensas acerca del joven que se ha convertido en preceptor de Harry Potter?. Aun no he podido conocerlo, y confieso sentir mucha curiosidad —Albus sabía que Hugo vería con facilidad a través de cualquier pregunta soslayada y que eso lo irritaría, así que en este caso era mejor ser lo más directo posible.
Hugo se sentó en un sillón entreteniéndose con un cojín y una alfombrilla mientras pensaba rápidamente. El profesor Snape había actuado muy protector de Harry Potter y si estaba manteniendo al joven Tom fuera de la esfera de influencia de Dumbledore y de su intromisión, debería ser por alguna razón. Hugo sentía renuencia a ocasionar alguna dificultad para Tom, a él le había agradado el joven mago.
—Bueno, solamente lo vi por unos minutos, pero fue muy educado y se sintió avergonzado de verse involucrado en una tonta pelea adolescente con Charlie Weasley —Hugo se rió entre dientes, esperando que Dumbledore se sintiera satisfecho.
—Hmm, sí, recuerdo unas cuantas instancias con revoleo de varitas que no fueron en mi mejor interés —Albus sonrió débilmente—. Tom esta investigando una armas antiguas. Severus me ha pedido unos libros prestados, además de usar la biblioteca de Hogwarts. ¿Tienes alguno de dagas, de las antiguas?
Hugo quedó un poco perplejo con el rápido cambio de tema, pero se recobró con rapidez—. Sí, uno o dos. Dudo que necesites el de Rochefort, todos lo tienen. Pero tengo uno italiano de Udo, contiene todo lo de las correrías de los Medici y los Borgia relacionado con armas mágicas y cosas parecidas, antes de que Estatuto de Secreto les arruinara la diversión.
Dumbledore asintió y recibió el libro casi con ansiedad, con suerte, allí diría más acerca de las dagas.
—Saluda al profesor Snape de mi parte. Yo acompañé a los muchachos a su casa después del 'incidente' y me aseguré de que no tuvieran problemas. Te puedo decir que tu profesor es muy protector de Harry Potter, elegiste muy bien su tutor —Hugo captó la mirada de sorpresa de Albus, pero el Director sólo asintió con una sonrisa antes de terminar la llamada.
Hugo Savage se echó para atrás mientras pensaba. Le haría una pequeña visita a Dragonsrest el fin de semana. Se encontraba en una edad en que no le gustaba excederse físicamente, pero un acertijo mental era irresistible. Tendría que tener cuidado de no alarmar a Snape. No culpaba al mago por sentirse nervioso alrededor de los aurores, así que debía encontrar una forma de asegurar a Snape que ellos estaban del mismo lado.
Hugo pidió té y empezó a beberlo. No había complotado así en años. Seria divertido ganarle a Albus.
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Percy agarró la bolsa con más de una docena de libros encogidos mientras iba por flú a Dragonsrest el sábado por al mañana. Estaba ansioso por ver como le estaba yendo a su amigo. El profesor Snape le había dejado saber que una de las razones de estar aquí era para asegurarse de que Tom no se 'excediera'.
Lucius y Draco Malfoy llegaron con Roland Higgs. Harry se había sentido frenético ante la idea de perder un momento del fin de semana con Severus, así que habían acordado hacer la lección de vuelo en la Reserva. El director Yuan había prometido que los dragones habían sido advertidos acerca de las escobas en el cielo. Los dragones estaban tan felices de tener de regreso a Astrid que habían accedido a permitir un 'espacio-de-cielo' a los niños para que volaran en raras ocasiones. Yao iba a mantener vigilancia estrecha sobre los dragones jóvenes, que no tenían jinetes que les explicaran las cosas, para mantener a los niños a salvo.
Lucius y Severus habían estado de acuerdo con acompañarlos al volar, para alegría de los muchachos.
Lucius estaba deseando pasar más tiempo con Draco. Desde el día que Draco había pasado el día 'cuidándolo' había estado dejando tiempo para pasarlo con su hijo, y encontró que disfrutaba estar con él. Iba a extrañarlo cuando fuera a la escuela el próximo año.
Tom los saludó y aferró la bolsa que llevaba Percy. Percy le quitó la bolsa y la puso fuera de su alcance con una sonrisa—. Hey, ya nos pondremos a revisarlos... pero el profesor dijo que tomaríamos un capuchino primero.
Tom revoleó los ojos y después hizo una mueca con frustración. Provocando que Lucius y Severus se rieran entre dientes detrás de ellos.
Petunia sonrió—. Le diré a los elfos lo que quieren tomar... vayan por mientras los dos —Tom le sonrió de manera vacilante y ella le devolvió la sonrisa con gentileza con una cabezadita.
El grupo de voladores de escoba se retiró y Petunia decidió sentarse en el jardín con su bordado punto cruz, desde allí podría verlos en el aire y sería una vista interesante, siempre que no se detuviera a pensar demasiado en el hecho de la altura a que se encontraba Dudley.
Tinker trajo las tazas a Tom y Percy y ellos empezaron a repartirse los libros encogidos. Percy inmediatamente le mostró a Tom el libro en que había hallado la ilustración.
Tom sonrió como un maníaco, sí , esa era la daga. Él había sentido que era un arma poderosa, y se sentía excelente el tener la razón. La daga Amazona de Boadicea. ¿Cómo había llegado a manos de Voldemort? Con el corazón oprimido entendió que eso debió haber significado muchas muertes.
Tom se sacudió esos pensamientos sombríos. Ahora la daga era suya, y, Merlín mediante, la usaría para provocar la caída del señor oscuro—. Debemos construir un seguimiento en el tiempo para la daga. Me gustaría saber quién la tenía antes de que llegara a mi posesión. Además, debemos marcar cualquier pasaje que mencione las habilidades de la daga, o los hechizos que se pusieron en ella.
—¿Cómo conseguiste la daga, Tom? —preguntó Percy con curiosidad.
—Umm, no tengo permitido decirlo de momento —contestó el joven lentamente—. Pero apenas pueda hacerlo, serás el primero en saberlo —se sintió ansioso de aplacar de Percy, y cuando este asintió, pudo relajarse.
El par de jovenes trabajó leyendo los textos con información centenaria, felices en su elemento.
—Deberías mostrarle algunas de mis memorias, Tom. Le encantarían —dijo Yvane.
Tom lo pensó con rapidez, esa sería una manera excelente de agradecer a Percy por su ayuda.
Desenrollaron un pergamino largo y pronto empezaron a marcar eventos y gente que se conocía que poseyeron la daga en negro, y en azul a aquellos sospechosos de tenerla. Eventos significativos fueron anotados en rojo. Por vastos periodos de tiempo la daga parecía desaparecer con frecuencia, y ellos discutieron algunas teorías de donde podría estar y las anotaron en verde.
Habían marcado algunos pasajes concernientes a las habilidades de las dagas, pero no habían aun comenzado a leerlos, cuando Percy llamó a un alto con nerviosismo—. Es casi hora de almorzar. Hemos estado tres horas en esto —Percy sonrió ante la mirada de incredulidad de Tom—. El profesor Snape me hizo prometer que no te dejaría excederte —Tom miró la pila de libros fascinante de forma lastimera, pero Percy fue adamante—. Ya lo sé. Son como el canto de las sirenas, pero aun estarán aquí después del almuerzo. Vayamos a asegurarnos de que sirvan nuestros platos favoritos.
Tom sonrió y siguió a Percy al salir. Él tenía razón, Severus no estaría feliz si él sufría una recaída. Se suponía que debía ir a ver al Sanador en unos días, y sabía que era mejor que mostrara signos de mejoría o la investigación también le sería restringida.
Hallaron a Petunia planeando la comida con Tinker y rápidamente le hicieron algunas sugerencias. Petunia rodó los ojos y les dejó hacer algunos cambios en el menú. Ellos sonrieron y fueron al jardín, bebiendo jugo se sentaron en unas sillas reclinables en el jardín a relajarse.
—¡Mira, un par de dragones y sus jinetes están volando con ellos! —exclamó Percy.
—Parecen que los dragones están jugando como Golpeadores. Acabo de ver un dragón golpear una bludger —contestó Tom.
Ellos observaron el juego improvisado con interés, pero los voladores finalmente se dieron cuenta que era hora de almuerzo y aterrizaron. Todos fueron a lavarse rápidamente y se reunieron alrededor de la mesa para ser servidos por Tinker y Dobby.
—Volamos sobre el bosque por un rato, Tom. Vimos los unicornios corriendo entre los árboles —Harry hizo una pausa entre bocados para informarle con entusiasmo.
—Y es una manada grande. Quizás eran dos manadas corriendo juntas —añadió Draco.
Ellos conversaron acerca de los vuelos por un rato y fueron después a la sala a terminar el pastel. Roland Higgs se excusó para regresar a su casa, y la charla finalmente regresó a la daga. Todos habían sido juramentados en el más profundo secreto, así que Tom pudo hablar libremente. Convocó el pergamino que habían estado haciendo.
—Hemos creado una línea de tiempo —comenzó Tom mientras desenrollaba el pergamino sobre la mesa del café en el centro del cuarto—. Nuestro primer real conocimiento de la daga es la descripción cuando pertenecía a Boadicea alrededor del año 60 de la Era Común. Los romanos la describieron en detalle, a pesar de que no la capturaron con ella durante la batalla. Fue recogida por una de sus hijas y pasó a mano de las sacerdotisas que sirvieron dioses y diosas por siglos. Hay muchas historias de como obtuvo Boadicea la daga. Los Goblins insisten que ellos la hicieron, pero cada Historia de los celtas y romanos o de otros de esa época insiste en que fue traída desde el Este, y los Romanos fueron insistentes de que Boadicea clamaba que era de la Amazona Antíope (**)—Tom hizo una pausa mientras ellos asimilaban lo que había dicho.
—La Historia de los Magos es un poco vaga antes de los tiempos de Merlín. Todos los archivos históricos antes de eso, al menos los de Europa y aquí en Gran Bretaña son objeto de ... bueno, la gente tiende a contar un buen relato, pero eso no quiere decir que sea un relato fiel —dijo Lucius con ironía.
—Boadicea fue una reina guerrera peleando por la vida de su gente contra el poderío de Roma. Blandir una daga amazona debe haber parecido mucho más impresionante que decir que fue hecha por los goblins —acotó Severus.
—Pero los hechizos... el hacer que sea peligrosa tocarla para un hombre... parece el trabajo de una cultura que sentía aversión por los hombres —objetó Percy, a él le gustaba la idea de que el objeto fuera de las Amazonas y no le gustaba oír teorías que lo contradecían.
—Esos hechizos podrían haber sido aplicados después, cuando su esposo murió y Roma hizo valer sus deudas. Boadicea fue azotada y sus hijas violadas. Ella bien pudo concebir la idea de que la daga que cargaba fuera maldecida contra los hombres por alguna sacerdotisa local —contestó razonablemente Severus.
—Unos cuantos siglos de sacerdotisas renovando los hechizos y añadiendo sus propias capas de magia femenina bien podrían conformar un arma impresionante —dijo Lucius—. Puede que nunca lleguemos a conocer sus orígenes. Las Amazonas son consideradas reales, por lo que concierne a los magos del medio-oriente, así que es posible, pero poco probable.
—En fin, no obstante llegó a manos de Boadicea y después a las de las sacerdotisas, y finalmente quedó en poder de Morgause. Ella era la media hermana del rey Arturo y reina por derecho propio. Además era sacerdotisa de una diosa y había heredado la daga de la sacerdotisa anterior, asumimos. Ella también fue un personaje un tanto escabroso, ya que terminó teniendo un hijo de Arturo, Sir Mordred. No voy a aburrirlos con toda la historia del Rey Arturo, pero Mordred quería a Arturo muerto, pero con Excalibur en su mano la única forma de matarlo era con un arma mágica poderosa. Mordred usó la daga, y consiguió herir de manera fatal a Arturo, pero la daga terminó matando a Mordred después de eso —A Tom le parecía todo eso un tanto, bueno, idiota, y los muchachos más jóvenes tenían una expresión confusa similar en la cara.
—¿Él quería tanto verlo muerto que se mató a sí mismo para hacerlo? —Draco preguntó con incredulidad.
—Descubrirán que cuando alguien esta obsesionado es capaz de hacer casi cualquier cosa —dijo Lucius con desdén—. Sin embargo, pudo ser uno de esos idiotas que piensan que pueden usar un arma aun cuando esta hechizada en su contra, o bien no creyó en lo de la 'magia de mujeres'.
—Como sea, Morgause no quiso de nuevo la daga después de que matara a su propio hijo, así que su media-hermana Morgana Le Fay se la quedó —continuó Tom con cansancio—. Eso pasó en el siglo sexto. Desapareció de la vista, aunque tengo algunas teorías, y reapareció en la manos de Berengaria, la esposa del Rey Ricardo Corazón de León. Se piensa que le fue dada por su madre, quien era una bruja poderosa, ya que Berengaria iba a acompañar a Ricardo a las cruzadas. No hay evidencia de que ella la haya usado, sin embargo. Berengaria se retiró a LeMans en Francia después de la muerte del Rey Ricardo. Y perdemos de vista la daga hasta Juana de Arco, si bien no esta claro si era la misma daga, y no hay relatos de Juana haciendo algo... mágico con una daga.
—Las historias tienden a mostrar las cosas más excitantes. Si Juana de Arco poseía cualquier daga, ellos habrían dicho que era una "famosa daga mágica". No hay duda que Juana tenía habilidades de vidente, pero no tenía ningún entrenamiento. Ella no habría sabido que hacer con la daga de las Amazonas, aun si la tuviera —Severus meneó la cabeza con pesar. La historia de Juana no hubiera terminado con ella en la hoguera si ella hubiera sido entrenada.
—Algunos años más tarde, Lucrezia Borgia la obtuvo, (ella tendía a obtener todo lo que quería), y se la entregó a su única hija Leonora d'Este, quien se suponía que era una monja, pero que de todos modos tuvo hijos. Podría seguirlos aburriendo con la genealogía, pero fue pasando por sus nietas y bisnietas hasta que un hijo la heredó y tuvo el bastante sentido común como para no tocarla, y se la dio a su esposa medio-Veela en el 1700's. Después de eso, bueno, esa familia vivió en Gran Bretaña y no estamos seguros de qué rama familiar terminó con ella —Tom terminó con alivio.
—Bueno, hemos tenido un buen inicio. ¿Supongo que después van a revisar los hechizos y sus habilidades? —preguntó Severus con burla. Ante el asentimiento ansioso de Tom, sonrió a medias—. Eso lo pueden hacer después, todos van a ir a nadar, y será mejor que se les unan.
Tom gruñó de forma audible y después siguió a los otros por la puerta. Ya se estaba empezando a cansar de que lo estuvieran cuidando.
—Arriba el ánimo, Tom, estas cerca de resolver el acertijo. Ten paciencia —se rió entre dientes Yvane.
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(*) N.d.T.: Boadicea o Boudica es un reina guerrera celta que lideró una campaña en contra de los romanos por dos años (61-63 DC). La Historia narrada por crónicas romanas establece que en tiempos de Nerón el rey Prasutagus de los Icenos fue aliado de los romanos en lo que hoy seria Norfolk, y que dejó en su testamento que su reina Boadicea y sus hijas como herederas de su reino, además de Roma. Bueno, los romanos se anexaron ese reino como si lo hubieran conquistado, y Boadicea fue flagelada y sus hijas violadas. Los Icenos, comandados por ella, se rebelaron exitosamente, y los romanos estuvieron a punto de abandonar Inglaterra, pero los rebeldes cayeron finalmente. (fuente: wikipedia)
(**) La Amazona Antíope es un personaje mitológico, hermana de las reinas Amazonas Hipólita y Melanipe. Se cuenta que cuando Heracles fue a buscar el famoso tahalí de Hipólita (de las 12 tareas), Teseo el rey de Atenas raptó a Antíope y se la llevó consigo. Aquí hay dos versiones. Una dice que las Amazonas fueron a pelear a Atenas furiosas por el rapto, muriendo en la pelea Antíope que era reina de Atenas. Mientras que la otra versión dice que la guerra fue porque Teseo dejó a Antíope para casarse con Fedra (hija del rey Minos).
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Editado 1NOV2020
