3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 43: "Wylda"

Tom despertó un tanto temprano el domingo y fue hacia el jardín, descubriendo allí para su placer a una Wylda, muy afectuosa. Tom acarició su espalda con suavidad y le sonrió—. No he sido tan atento contigo como debería, ¿no es así? Pero sabes lo mucho que me preocupo por ti, ¿cierto?

Wylda asintió, parpadeando sus expresivos ojos grandes con adoración.

Tom sonrió, se podría acostumbrar con facilidad a esa clase de afecto. No comprendía porque había vacilado en establecer este tipo de lazo afectivo. Wylda se inclinó en su mano acariciante un momento, pero después se echó para atrás claramente queriendo que él mirara algo que estaba debajo. La mirada de Tom siguió la de ella y su buen humor desapareció.

—¡Wylda! ¿Cómo pudiste? —siseó con enojo—. No necesito hacerme cargo de un bebé ahora, cuando estoy hasta la tusa de responsabilidades.

Wylda lo miró con satisfacción, su expresión claramente indicando que sus objeciones eran demasiado tardías. Tom echó chispas. Mujeres. claramente no podía confiarse en ellas. Obviamente Wylda no tenía bastante que hacer en estos días, ya que había salido con... ¡ésto!

Vamos, vamos, Tom. La continuación de la especie tiende a estar en las mentes masculinas y femeninas —se rió Yvane por lo bajo.

Tom se alejó pisoteando, entrando como una tromba a la casa dejando allí a Wylda mirando su espalda con diversión. Tom esperaba que Severus supiera que hacer. Fue al comedor llegando a la cafetera antes que Severus por un milisegundo.

—¿Hay algo que te esta molestando, Tom? —preguntó Severus tras echarle una mirada.

—¡Wylda! Ella... ella decidió que ahora es un buen momento para... para ¡procrear! —dijo Tom iracundo.

—Bueno, hay algunos encantamientos para prevenir...—Severus comenzó, «¿Por qué los muchachos adolescentes nunca piensan antes en eso?»

—Demasiado tarde —interrumpió hoscamente Tom.

—Ah... bien —dijo Severus comprendiendo—. Sé que no es un buen momento para tener más responsabilidades, pero estoy seguro que a Petunia le gustará ayudar, y Harry y Dudley podrán aprender como cuidar también de los bebés.

—¿Acaso no debe hacer Wylda la mayor parte del trabajo? —dijo Tom con alarma.

—Estoy seguro que todas las madres prefieren tener ayuda con sus bebés —contestó Severus con paciencia—. Y ella es tu responsabilidad.

Harry y Dudley entraron en ese momento, con el pelo aun húmedo, vestidos con jeans y camisetas. Petunia les seguía, también vestida con ropas para andar por el campo.

—¿Bebés? —dijo Petunia. Los muchachos estaban haciéndose demasiado grandes para cualquier 'mimo' maternal y estaban en esa edad que se avergonzaban de cualquier cosa, a menos que estuvieran heridos, donde entonces eso era esperado.

—Wylda. Ella escogió el peor momento para planear su maternidad —dijo Tom con resentimiento resignado.

—Oh, Wylda —contestó Petunia. Le habían presentado al búho, por supuesto. Wylda era muy linda y Petunia la había admirado. Seria entretenido ayudarla.

Percy bajó al mismo tiempo que llegaban Rosmerta, Lucius y Draco. Draco ya había comido, pero aun así aceptó la oferta de huevos con tocino. Lucius frunció el ceño, aparentemente se venia otro estirón para Draco, por supuesto cuando acababa de comprarle ropa nueva. Lucius y Rosmerta aceptaron café y entonces Lucius notó lo malhumorado que estaba Tom.

—¿Hay algún problema? —preguntó Lucius.

Harry apuntó feliz—. El Gran Búho Cornudo de Tom, Wylda, va a tener bebés. Él se olvidó de ponerle encantamientos para prevenirlo.

Lucius y Rosmerta intercambiaron una mirada divertida con Severus y una Petunia que reía entre dientes.

Tom hizo una mueca y se hundió en su silla. Suponía que había exagerado en sus reacciones después de ver los tres huevos en el nido de Wylda. Pero estaba seguro que ahora todo el día iba a escuchar chistes de educación sexual.

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Rosmerta observó a Petunia y a los tres niños alejarse caminando por el campo, manteniendo un paso lento para que ella no se cansara muy rápido. Los había acompañado un orgulloso Percy, quien se sentía halagado de estar allí para 'proteger' al grupo. Los niños estaban ansiosos por demostrar sus habilidades para identificar plantas y estaban esperando mostrarle un unicornio.

Ella sonrió, Percy tenía sólo catorce años, y manipularlo no era difícil siempre que no se ofendiera su orgullo. Percy claramente había comprendido que los cuatro magos tenían asuntos serios que atender que no le concernían a él ni a los niños. Severus, sin embargo, le había resaltado la importancia de velar por Petunia y los niños.

Su sonrisa se desvaneció un poco. La última visita de Severus a Las Tres Escobas no había sido todo pura diversión. Había terminado explicando el plan de inmortalidad de Voldemort a través del uso de Horrocruxes. Ella se estremeció, ni siquiera había sabido lo que eso era. La explicación la había dejado con el estómago revuelto.

Severus además le había explicado la búsqueda que emprendieran Lucius y él para destruir todos los Horrocruxes con ayuda de Dumbledore. Ella lo aprobaba de todo corazón, pero estaba a la vez aterrada. Claramente, ellos se encontrarian en el primer lugar de la lista de personas que eliminar si regresaba... o cuando regresara 'Ya-Sabes-Quien'.

Ella se había volteado a ver a Severus cuando se escuchó el flú. Se trataba del Auror Savage, solicitando pasar con muy buen humor. Tom le dio la bienvenida, y lo presentó a una ruborizada Rosmerta cuando Hugo se inclinó para besarle galantemente la mano.

Todos se sentaron en el salón familiar, bebiendo té. Para diversión del auror, Severus y Lucius lo observaban del mismo modo que un muggle espera ver estallar una mina terrestre.

—Recibí una llamada muy especial de Dumbledore hace poco, profesor. Él sentía curiosidad de lo que yo pensaba acerca de su preceptor —dijo Hugo, y observó con interés como la cara de Snape se oscureció. Malfoy masculló algo poco cordial acerca de los ancestros de Dumbledore, y eso también fue fascinante, ya que Malfoy nunca demostraba ninguna emoción, ni aun cuando los aurores lo interrogaron acerca de ser un mortífago.

—Nymphadora Tonks es actualmente su profesora. Tom tenía demasiadas responsabilidades y decidimos reducirlas a la mitad —contestó Severus sin inflexión.

Tom se mordió el labio, odiaba aparecer débil frente al viejo Auror. Él le tenía un poco de simpatía y no quería perder su respeto.

Hugo evaluó las miradas cautelosas de los magos y la mirada desconcertada de Rosmerta—. Él también me dijo que Tom estaba investigando dagas mágicas. Le presté un libro escrito por Udo. Quizás yo puedo ayudar con eso, las armas fueron un interés especial para mi por un tiempo.

Rosmerta y Hugo observaron detenidamente a Severus y Lucius. Los dos se miraron, una conversación completa aparentemente se llevaba a cabo en esos momentos de manera silenciosa. Los dos slytherins habían trabajado cercanamente por mucho tiempo, y sus mentes recorrían los mismos patrones e ideas cuando se trataba de estrategia. Ambos estaban pensando en los beneficios de tener a un Auror confiable del calibre de Hugo Savage ayudándolos, en contra de los riesgos. El verdadero pasado de Tom debería permanecer secreto, y tendrían que tener prudencia en lo que dijeran a Savage, pero . . . les seria útil , y Tom tendría otro campeón de su lado.

Hugo esperó con paciencia, no es que le llevara mucho tiempo a ese par para llegar a un acuerdo silencioso. Sabía que nada de lo que dijera les haría inclinarse de un lado u otro en este punto; o bien confiaban en él, o no.

Tom e Yvane también observaban con interés. Yvane confiaba en el viejo Auror y Tom sentía que si existía alguien en quien podrían confiar era en este hombre. La única dificultad estribaba en si él llegaba a pensar que fuera mejor que alguna cosa fuera del conocimiento del Ministerio y ellos discordaran, y pensaran que fuera mejor que siguiera siendo un secreto. Ellos tendrían que confiarle algún secreto de a poco y con cuidado.

Severus se volteó hacia Savage con lentitud—. Nosotros estamos trabajando con Albus Dumbledore para . . . prevenir el regreso del Señor Oscuro, o cuando menos para que su regreso sea de corta duración —Ante las cejas alzadas de Savage, Severus explicó—. Nosotros sabemos que el Señor Oscuro no murió de forma definitiva, sino que fue derrotado de manera temporal. Él había estado buscando una manera de derrotar la muerte, y me temo que descubrió acerca de los Horrocruxes.

Hugo abruptamente sintió el peso de cada uno de sus más de cien años. Por supuesto que 'Quien-No-Debía-Ser-Nombrado' tenía que descubrir los hechizos más nauseabundos jamás creados—. ¿Cuál es su plan? —preguntó semi descorazonado.

—Ya hemos destruido dos de ellos. El fuego demoníaco funciona bien en ellos —Lucius observó que el auror se animaba.

—Bueno, eso debería ser todo. No puede haber hecho más de tres, dos ya son bastante riesgo —Hugo se sintió aliviado, lo peor entonces había terminado.

Severus negó lentamente con la cabeza provocando que el estómago de Hugo se apretara—. Creemos que él planeaba hacer seis, para tener siete pedazos de su alma alrededor, un número mágicamente auspicioso. Pensamos que esto fue interrumpido cuando iba a hacer el sexto con la muerte de Harry. Como dije, ya destruimos dos, y tenemos un tercero en nuestra posesión. Albus esta siguiendo el rastro de los otros.

—De modo que deben encontrar dos más y ya saben como destruirlos —reflexionó Hugo, su horror lentamente disminuyendo. Miró con mayor atención al grupo frente a él. No era Legilimancista, pero podía oler cuando le mentían. Todos sus sentidos, sin embargo, le decían que eran sinceros—. Se escucha que tienen todo controlado, ¿cómo puedo ayudarlos?

—El Horrocrux que esta en nuestro poder fue insertado dentro de un anillo que preferimos no destruir de ser posible. Pensamos que un arma antigua con mucho poder puede destruir el Horrocrux y mantener intacto el anillo —explicó Tom—. Yo . . . heredé una daga que nos dimos cuenta es muy vieja y poderosa. Creemos haberla identificado y eso podría darnos la solución.

Severus había convocado en silencio el libro que Percy había usado para identificar la daga y abrió la página relevante para enseñársela a Hugo

Las cejas de Hugo trataron de unirse a su cabello. ¡La daga de Boadicea! No era de extrañar que Tom tuviera consigo ese día un libro de magia femenina.

Tom interpretó correctamente la mirada del auror y comentó con una sonrisa—. La daga esta hechizada para matar o incapacitar a cualquier hombre que la use, o que intente hacerlo. Rosmerta esta aquí para ver si puede usarla.

Hugo miró a la bruja sonriente con renovado aprecio. Esto iba a ser interesante e importante, la daga de Boadicea re-descubierta y a punto de verse en la mano de una bruja.

Severus se puso de pie y guió al pequeño grupo a su estudio. Tom extrajo la daga levitándola desde el gabinete mientras ellos se sentaban alrededor de una mesa.

La bolsa con el anillo en otro compartimento parecía zumbar con malevolencia. Tom lo miró brevemente, con decisión. «Pronto lo resolveremos, y yo tendré otro pedazo de mi alma reunido conmigo, y después le seguirán los otros», se prometió Tom.

Yvane murmuró contento—. Así es, tendremos otro pedazo de vuelta, y será otro clavo en el ataúd del señor oscuro.

Tom dejó la daga suavemente sobre la mesa en frente de Rosmerta. La daga parecía sencilla, comparada a otras armas enjoyadas como Excalibur y la espada de Gryffindor. El mango era de marfil con runas talladas en ella que parecían aparecer y desaparecer, con otras runas que centelleaban. Había una sola piedra lunar incrustada en la empuñadura. La hoja era larga y curvada con diseños relucientes que no eran runas, pero que todos estaban dispuestos a apostar que tenían algún significado.

Los cuatro hombres se tensaron cuando Rosmerta se inclinó sobre la daga observándola de cerca. La mayoría de las armas mágicas tenían un 'aura' de poder que los magos y brujas podían sentir si tenían el nivel de poder necesario para sentir la magia en otros magos u objetos.

La mano de Rosmerta se alzó sobre la daga, había una especie de pulso en ella, fuerte, pero no con la violencia amenazante de la mayoría de las armas, sino con la fuerza y poder de la tierra y los mares.

«Sí —pensó Rosmerta—, definitivamente es un poder femenino». Un poder sutil que podría atacar cuando fuera necesario, como una leona defendiendo a sus cachorros. La bruja bajó su mano lentamente, a medias esperando alguna objeción de la daga. Su mano se cerró sobre la empuñadura y tomó la daga levantándola lentamente frente a ella. El poder corrió lentamente por su brazo, recorriendo gentilmente sus sentidos.

Los hombres en el cuarto dejaron escapar un suspiro de alivio, la daga parecía aceptarla sin problemas.

—¿Cuándo van a destruir el Horrocrux que guardan? —preguntó Hugo con interés—. Me dará gusto asistirlos.

—Hemos identificado y removido tres maldiciones en el anillo, pero hay dos más. Una que es una fuerte maldición para sofocar, y que hemos tenido dificultades hallar el contrahechizo correcto, ya que hay demasiadas de ellas. Y la otra es una maldición que... bueno, no estamos seguros que hace excepto que es marchitadora y es casi de seguro fatal —Lucius miró con fiereza al gabinete que guardaba el anillo. Su conocimiento de las artes oscuras y las maldiciones era materia de orgullo para él, y encontrarse con maldiciones desconocidas lo frustraba, y atacaba su orgullo.

—Pretendemos tener resueltos los hechizos y estar listos para hacerlo para el receso navideño, quizás incluso antes —añadió Severus.

—Me dará gusto ayudarlos a encontrar esas maldiciones y preguntaré por ahí, puede que haya otros que la reconozcan —dijo Hugo, consultándoles.

Hubo otro intercambio silencioso de miradas, esta vez incluyendo a Tom. Ellos preferían que nadie supiera lo que era el anillo. Las Reliquias de la Muerte podría tratarse de algo en que pocos creían, pero alguien tan viejo y bien informado como Hugo podría reconocer la piedra.

El resultado pareció ser que ya que Savage ya sabía esos secretos, iban a tener que tomar el riesgo con lo demás. La bolsa con el anillo fue traída y Hugo sacó su varita. Las ondas de magia oscura que escapaban del anillo le revolvieron el estómago, rara vez había encontrado algo tan vil. Era difícil separar las maldiciones de la oscuridad inherente al mismo Horrocrux.

Hugo no reconoció las maldiciones, pero tenía amigos en el Departamento de los Inefables que podrían conocerlas—. Les haré saber si descubro algo acerca de estos hechizos —Hugo se despidió dándoles la mano, y regreso vía flú a su casa. Ahora tenía una vez más una 'misión'. Eso de cuidar al Ministro y sentarse en el Wizengamot ya se estaba haciendo aburrido. Ayudar a derrotar al Señor Oscuro de nuevo le mantendría ocupado.

Rosmerta colocó la daga de nuevo en el gabinete, y el anillo también fue puesto a buen recaudo. Rosmerta besó a Severus y se despidió del resto, sabía que ahora iban a empezar a complotar y no era necesario que una Hufflepuff los escuchara sin entender sus planes tortuosos y complicados.

Ellos escucharon el flú, y los tres conspiradores Slytherins se sentaron alrededor de la mesa. Había otros planes que hacer antes que regresaran los excursionistas.

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N.d.T: Capi corto, pero pronto habrá otro. Muchas gracias a todos quienes se toman un tiempo para dejar un comentario. Como siempre, cualquier comentario, corrección o duda son bienvenidos.

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Edit 1NOV2020