3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 44: "Neville no es un Squib"
Petunia se sentó en una piedra grande observando a los niños salpicar agua en el borde de un estanque de agua fría debajo del alero de enormes árboles. Ellos habían llegado allí hacia una hora, de la manera más silenciosa posible, ya que antes habían divisado el blanco brillo de unicornios marchándose de ese lugar. Hoy habían alcanzado a divisar un par de criaturas al borde del agua por breves momentos antes de ser descubiertos.
Los unicornios los habían mirado con intensidad, sin miedo en sus ojos y más bien irritados por su interrupción, y sencillamente se habían ido caminando. A pesar de lo brillante de su pelaje parecían camuflarse de algún modo con el follaje verde y los arbustos casi inmediatamente.
Petunia y Percy habían estado encantados ya que ninguno de ellos los había visto antes. Percy había evitado las clases de Cuidado de Criaturas Mágicas por no hallarlas interesantes. Ahora, con su interés por los dragones y al verlos sentía que debía haberse equivocado con respecto a esa clase. El problema era que ellos rara vez podían ver unicornios en el colegio a menos que uno de ellos estuviera herido y el guardabosques fuera a ayudarlos. Y por supuesto, según conocimiento de Percy (y dadas las quejas de Charlie) nunca habían traído un dragón al colegio para que lo vieran los estudiantes.
Después que el grupo salió de su estupor exaltado ante la vista de los unicornios habían querido refrescarse los pies en el agua, pero Percy había divisado algunas branquialgas de agua dulce en el estanque. Había descrito brevemente sus cualidades y habían intentando hacerse de algunas plantas sin mojarse demasiado. Eso había llevado a algunas salpicaduras y después a mayores chapoteos.
Habían reunido una cantidad decente de branquialgas y Percy conjuró un contenedor apropiado para ello, y después les mostró un encantamiento para secar sus ropas.
El grupo había traído su almuerzo con ellos, y lo habían consumido antes de llegar al estanque, así que para cuando regresaron ya estaban deseando tener una comida temprana. Los conspiradores de Dragonsrest habían terminado sus planes y también estaban hambrientos. Tinker y Dobby sirvieron a los excursionistas y a los trazadores de planes una gran comida y después se retiraron a la sala.
Lucius se llevó a un exhausto Draco a casa después de comer, para que pudiera descansar antes de las lecciones de la mañana. Dudley y Harry fueron tambaleándose a la cama después que Severus les reiterara sus gracias por las branquialgas, dando un asentimiento de aprobación a un sonriente y orgulloso Percy. Severus había sido sincero al agradecerle por cuidar de Petunia y los niños en su salida, ya que habrían conseguido hacer muy poco si Percy no los hubiese acompañado.
Una vez que los niños estuvieron acostados, Wylda fue discutida, de nuevo. Petunia pronto convenció a Tom de permitirle asistir con las crías, y Tom insistió de que si lo ayudaba debía quedarse con uno de los pequeños búhos como pago. Petunia vaciló al principio, pero pronto le agradó la idea. Y Percy se convirtió en futuro receptor de otra de las crías, como presente navideño y para agradecerle por su ayuda. Percy estaba demasiado entusiasmado ante la idea de poseer su propio búho para protestar demasiado, pero dijo que le ayudaría a Petunia y Tom copiando algunos de los libros de Severus acerca de las aves para darles su propia copia.
Pronto se encontraron hablando de las diferentes razas de lechuzas y búhos y de la escasez que parecía haber de tanto en tanto de las aves que usaban los magos. Algunas especies habían sido exterminadas en el mundo muggle, y los magos tenían que recurrir a animales que vivían libres para evitar la endogamia, y a veces resultaba difícil encontrar especies compatibles con las razas mágicas.
Severus sonrió con amargura. Si tan sólo los fanáticos que abogaban por la pureza de sangre pudieran ver la necesidad de evitar la endogamia como cualquier criador de animales podía percibir con tanta simpleza.
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Severus y Percy estaban listos para regresar por flú a Hogwarts muy temprano por la mañana el día lunes. Tom y Harry se habían levantado temprano también para despedirse. Percy y Tom hicieron planes de último minuto con respecto a su investigación y hablaron de intercambiar información acerca de los búhos.
Tom prometió copiar todos los libros de búhos que aun no habían copiado y enviarlos a Percy y Percy podría copiar los de la biblioteca en Hogwarts. Severus proveyó de una gran cantidad de tomos en blanco a ambos. Sabían que algunos libros tenían hechizos que prevendrían la copia, pero aun así podrían copiar la mayoría.
El encantamiento para copiar libros no era fácil de aprender, y requería mucha concentración y era muy cansador, la mayoría de la gente por eso prefería comprar los libros, pero ciertos bibliófilos como Percy que tenían poco dinero y Tom que quería siempre tener acceso a más conocimiento tenían la motivación para aprenderlo.
Petunia y los tres niños querían copias de algunos de los libros de lechuzas y búhos. La biblioteca Malfoy tenía una colección excelente, por supuesto, pero Draco también quería libros propios, para mantenerse a la par con Dudley y Harry. En cuanto a Dudley, quien no tenía interés en tener una lechuza propia, especialmente ahora que su madre iba a tener una, ya que era poco probable que mandara correspondencia a nadie fuera de la escuela excepto a ella, y la escuela tenía también lechuzas para usar, pero quería los libros para ser igual a los otros chicos.
Sin embargo, Harry y Petunia sentían avidez por leerlos. Harry amaba a Hedwig, y estaba determinado a que fuera el búho más feliz en Gran Bretaña mágica. Petunia, también encontraba el tema interesante, y puesto que ya se preguntaba en que ocuparse cuando todos se fueran a Hogwarts el otro año. Si ella llegaba a disfrutar con la cría de búhos, y estaba segura que así seria, bueno, los libros de costumbres de los magos decían que la crianza de lechuzas era considerada una profesión 'honorable y gentil' para una bruja (o una especie de squib, como aparentemente lo era ella).
Petunia ya estaba temiendo el día que se quedara sola en Dragonsrest, y esperaba que las aves la hicieran sentir un poco menos... vacía. Ella observó como Severus y Percy se despedían y apretó los dientes, el próximo año seria ella despidiéndose de todos.
Severus se volteó hacia un Harry sonriente—. Tendré que regresar el próximo sábado por unas horas. Ya ha pasado un mes desde que estás tomando la poción para la vista, y necesitaré preparar una nueva.
Harry sonrió con alivio—. ¡Genial! Estaba esperando verle pronto. Los fines de semana no son tan malos cuando sé que lo veré entonces.
Severus consiguió esbozar una sonrisa sincera, aunque las palabras de Harry le apretaron el corazón. No estaba acostumbrado a que nadie lo echara de menos, pero las cartas de Harry las pocas semanas pasadas le hacían obvio que Harry lo extrañaba de verdad.
—Así es, y yo echo a todos de menos. Tendré que asegurarme de tener alguna excusa para regresar lo más pronto posible. La profesora de Astronomía, Aurora Sinistra, me esta asistiendo. A ella le gustaría mi trabajo como Jefa de la Casa Slytherin —sonrió de medio lado.
Harry inmediatamente se envaró y una mirada feroz apareció en sus ojos—. ¿Ella esta detrás de su trabajo?
Severus se rió entre dientes ante la fiera defensa de Harry de su persona—. No hay problema. Estoy dejando que se acostumbre al puesto para pasárselo en unos años. Sospecho que me gustará pasar más tiempo contigo y con Tom.
—Oh, bueno, si es así esta bien —Harry se relajó, aprobaba pasar más tiempo con su tutor.
Percy y Severus se voltearon hacia el flú, y lanzaron el polvo. Percy aferraba el vial con la memoria de Yvane. No conocía a nadie en su familia con un pensadero, pero eso no importaba. La memoria era algo para recordarle sus nuevas metas, y mantenerlo motivado.
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Martin Prewett se sentó a la mesa del desayuno. Madame Pomfrey casi no lo había dejado salir, aun después de pasar la noche en la enfermería. Los gemelos y Cho habían ido temprano con el hermano mayor de los gemelos, Charlie, dándole miradas de remordimiento y habían persuadido a Poppy para que lo dejara irse. Ellos razonaban que como Charlie era prefecto podía ser confiado para escoltarlo. Poppy había mirado severamente a Charlie y le había advertido que lo vigilara y los echó a todos fuera de la enfermería.
La lección de vuelo había ido bastante bien al principio con los gemelos y Cho dándole consejos excelentes para volar. Y más que eso, los gemelos le habían dado la 'bienvenida' a la familia, diciendo que ellos y el resto de su familia no aprobaban que su padre, Lawrence, hubiese tenido que ir al mundo muggle para poder ganarse la vida.
—Ellos debieron por lo menos dejarle intentarlo —habían dicho los gemelos—. No sabemos mucho de contabilidad, pero de seguro pudieron dejarle hacer el intento.
Martin meneó la cabeza recordando. Pensaba que conocer a cualquier miembro de la familia de su padre sería incómodo y posiblemente desagradable. Su padre había hablado ampliamente de su familia: los Prewett. Y también de los Weasley y otras pocas familias que se habían casado con los Prewett, pero hasta ahora los gemelos les habían dado la bienvenida y eran divertidos, bueno, eso fue hasta que se cayó.
Le sonrió a Cho, quien estaba preocupada por sus moretones en la cara, que no se habían desvanecido. Martin había intentado hacer un giro complicado que los gemelos le estaban demostrando y se había caído de bastante altura y la arena no había bastado para amortiguarlo efectivamente. Cho había gritado y llorado, y los gemelos con el rostro pálido lo habían llevado a la enfermería.
Estaba lleno de moretones por todos lados, incluyendo un riñón, tenía una concusión, un brazo roto, tres costillas rotas, y la rodilla dislocada. Todos los de primero y segundo año de Ravenclaw en el desayuno habían estado asombrados con su listado de heridas, y aparentemente ahora era un héroe con reputación de intrépido. Martin no quiso corregirlos diciéndoles que sólo había sido torpe.
Los gemelos se habían sentado con él al desayuno, y los Hufflepuff estaban orgullosos de ellos por apoyar a un miembro herido de la familia. Martin se sentía un poco culpable por lo aproblemados que se sentían ante su rostro todavía amoratado. La medi-bruja había dicho que algunos hematomas eran demasiado profundos para sanarlos usando solamente pociones, y que su rodilla luxada iba a llevar un tiempo. Tendría que usar un apoyo en la rodilla por una semana, y vio que dos de sus compañeros de habitación -Rob Chambers y Scott Bradley- lo miraban con envidia. Ellos seguramente pensaban que eso lo haría atractivo para las chicas.
Percy apareció a mitad del desayuno seguido por el profesor Snape, quien se dirigió inmediatamente a la mesa de los profesores. Percy tenía una sonrisa inesperada en el rostro, y a Fred y George se les ocurrió repentinamente que no podían recordar la última vez que lo habían visto tan feliz. Le hicieron señas y le presentaron a Martin.
Percy había leído la carta que sus padres le habían enviado a Charlie contando de Martin Prewett y su familia, la que también había pasado por las manos de los gemelos. Siempre se había percatado que su familia era imperfecta, pero siempre le habían parecido que por lo menos intentaban aceptar a aquellos que habían sido menospreciados por otros. Nacidos de muggles, mestizos, squibs, todos eran bienvenidos en la casa de Arthur Weasley.
Los Prewett le habían parecido igual de receptivos y tenía edad para recordar cuando a veces los tiempos habían sido más difíciles y la tía Muriel se había asegurado que ellos tuvieran lo que necesitaban. Y siempre había apreciado especialmente que la tía de su madre nunca los hiciera sentir denigrados con sus dádivas de comida y ropa. Esto hacia que tía Muriel rehusando respaldar los esfuerzos de su hijo para superarse fuera todavia más inexplicable.
Percy sabía que algunas de los magos y brujas más ancianos (cercanos al siglo de edad) veían las cosas de manera diferente. Ellos querían que todo permaneciera igual. Y aunque era verdad que los squibs siempre habían sido cuidados por sus familias, de acuerdo a las tradiciones de las familias de magos, también era verdad que se les daba siempre . . . bueno, trabajos pésimos que nadie más quería.
Percy nunca había pensado en la injusticia de eso. La mayoría de los trabajos del mundo de los magos requerían magia, asumía él. Sin embargo, ahora se preguntaba si eso era del todo verdad. Petunia estaba esperanzada en criar lechuzas, y si era verdad que alguien tendría que hacer los hechizos en las crías cuando fuera necesario, también era cierto que ella podría contratar a alguien para que lo hiciera. Muchos squibs probablemente podrían arreglárselas bien en un trabajo con un mago como socio.
Percy sonrió a Martin y le estrechó la mano, y después quedó congelado al ver los hematomas en su cara. Fred leyó su expresión de horror y explicó lo de la lección de vuelo que habían estado realizando. George dijo avergonzado que Madame Hooch los había retado sonoramente cuando había escuchado lo ocurrido y les había prohibido dar más 'clases'.
Percy aferró el vial en su bolsillo y miró con atención a los gemelos. Ellos parecían sinceramente arrepentidos, así que limitó su reconvención a algunos comentarios recalcando la necesidad de tener más cuidado al enseñar algo peligroso. Después se volteó hacia Charlie.
—¿Puedo hablar contigo un minuto? —le preguntó Percy, y Charlie lo siguió a un espacio vacío en el pasillo.
Percy agrandó su bolsa con libros. Por un tiempo se había sentido superior por tener una información de la que carecía Charlie, pero puesto que no podía decirle nada a su hermano acerca del lazo mental que compartían los Jinetes y Cuidadores con los dragones, sentía que ya tenía suficientes secretos. Percy apretó el vial en su bolsillo y se relajó.
—Sé que te gustará tener algunos de los libros acerca de dragones. Estaba haciendo algunas copias para mi, así que también te hice unas a ti —Percy sacó un total de ocho libros para Charlie, haciendo que sus ojos se desorbitaran—. Yo no había comprendido hasta ahora tu fascinación con los dragones —Percy podía sentir el vial conteniendo la memoria en su bolsillo. Le gustaría estar presente cuando Charlie descubriera acerca de la inteligencia de los dragones, y de los siglos de memorias—. Me di cuenta que también quiero trabajar con dragones, no necesariamente como un jinete, pero me gustaría trabajar con ellos.
Charlie lo miró con asombro y apenas se abstuvo de reírse y bromear acerca de dragones comiéndose mini-burócratas. Y se alegró de haberse reprimido, porque de pronto se dio cuenta que los ojos de Percy brillaban con sinceridad y felicidad. Percy de verdad había descubierto algo que le gustaba. Charlie sabía que sus propios ojos se veían de esa forma después de pasar un tiempo en una reserva de dragones con un amigo.
—Bueno, parece que las Reservas van a ser familiares con el apellido Weasley —Charlie le sonrió con complicidad a su hermano por primera vez en su memoria, y lanzó los libros en su propia bolsa.
Comenzaron a andar por el pasillo hablando de sus razas favoritas de dragones.
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Más tarde esa semana, Tom y Harry se encontraron en Callejón Diagon para ver al Sanador. Harry necesitaba que ajustaran sus anteojos y Tom tenía una cita con el Sanador para que lo examinara y se preocupaba que no lo encontrara bien descansado.
Lucius y Draco decidieron ir con ellos y pasar algún tiempo mirando las tiendas y quizás ir por flú a Las Tres Escobas para almorzar con Rosmerta. Andromeda y Dora había llamado por fuego para decir que era el cumpleaños de Ted y ¿si acaso les importaría darle el día libre a Dora? Había sido una excusa excelente.
Dudley y Petunia se habían quedado en casa para revisar algunos papeles que el abogado les había llevado. Aparentemente, la tía Marge estaba yendo a terapia rigurosamente y se había alejado lo bastante de los licores para impresionar a los jueces. El abogado de ella ahora estaba presionando para obtener horas de visita con Dudley "el único hijo de su hermano". Petunia quería hablar con Dudley en privado y el que todos salieran le permitiría hacer eso.
Los anteojos de Harry fueron ajustados y Tom fue examinado.
—Tu agotamiento ya es mínimo, necesitas continuar durmiendo ocho horas por lo menos. Tus niveles de estrés han descendido, pero apenas a un nivel normal, así que no quiero que añadas más responsabilidades a lo que estas haciendo. Tu sistema inmune aun esta muy bajo debido al estrés. Si vuelves a recargarte de trabajo vas a enfermarte de verdad —el Sanador intentó decirlo con gentileza, pero la cara de Tom aun estaba alicaída.
Tom suspiró, esperaba poder volver a enseñar a los chicos. Sin embargo, estaba aprendiendo mucho acerca de la enseñanza al observar a Dora. Puede que ella no hubiera tenido experiencia previa, pero era brillante en eso. Sonrió con un poco de remordimiento. Ella incluso había conseguido corregir a Tom en sus sesiones de repaso sin que él se diera cuenta de ello la mitad del tiempo, y apreciaba que ella intentara no golpear demasiado en su ego.
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Lucius y Draco Malfoy estaban esperando afuera de la consulta de los Sanadores sin darse cuenta de que un mago joven y su abuela estaban sentados en la sala de espera mirándolos con fijeza por la ventana con los ojos cargados de odio.
—Tamaño descaro. Pavoneándose por ahí como si no llevaran la marca oscura en el brazo. Y no me importa lo que el Wizengamot dijo acerca de la maldición Imperius.
Neville Longbottom estaba sentado hoscamente en la silla al lado de ella, acunando su brazo. Ellos estaban esperando para asegurarse que el hechizo para arreglar su brazo hubiera funcionado. Su estómago dio un vuelco inquietante al recordar ser colgado afuera de la ventana por su tío Algie. La cara de su tío retorcida en una sonrisa cruel, diciéndole que "mejor encontraba su magia o quedaría con los sesos desparramados en las lozas de allá abajo". Había quedado suspendido allí, en medio del aire por un momento que le pareció eterno, rogándole a su tío que parara.
Y luego, la caída hacia el suelo, con su tío Algie diciendo "Uy" dejando escapar una carcajada. Todavía podía ver las piedras acercándose desde una caída de cuatro pisos. Y después el milagro, cuando había 'rebotado', y su magia lo había protegido de una muerte horrible. Por supuesto, para rematar después había aterrizado mal del rebote y se había roto la muñeca.
Miró con fiereza a su abuela aun cuando ella no lo estaba mirando. Ella había corrido y lo había recogido, deleitada de que él no era un squib, ni siquiera notando su muñeca rota.
Y después ella había hecho lo imperdonable, en lo que él concernía, ella le había agradecido al tío Algie. Le había dicho a la rata atormentadora que él era un tío maravilloso por haberle hecho eso a él. Suponía que ella simplemente olvidaba que si su magia no hubiera reaccionado, él estaría muerto. Quizás ella lo hubiese preferido, antes de tener un nieto squib.
Pensó con enojo que no debería sentirse sorprendido. Cada vez que el tío Algie había intentado "asustar su magia para que surgiera" su abuela le decía a Algie que era "tan buen tío, esforzándose tanto con su sobrino obviamente squib". Y luego Algie lo miraría con una mirada burlona de diversión, la que le decía a Neville que era muy poco probable que viviera hasta los diecisiete para tomar control de la fortuna de su padre.
Frank Longbottom había heredado la mayoría de la fortuna familiar, pero Algie había obtenido una buena cantidad también tras la muerte de su padre. Algie hubiese podido vivir bien por siglos sin tener que trabajar, pero en vez de eso había derrochado el dinero en menos de una década. Y Neville estaba bastante seguro que él deseaba la muerte de su sobrino.
Tío Algie le había mirado con desdén incrédulo cuando al bajar había escuchado a Augusta gritar delirante que Neville "¡no es un squib, por Merlín!". Había sonreído burlón y le había dicho a Neville que le daría un sapo para ir a Hogwarts. Neville había echado chispas con ira... un sapo, preferiría no tener entonces ningún familiar.
Neville observó a los Malfoy. Mortífagos... ellos eran la razón de que él no tuviera padres. Eran la razón de que él estuviera a merced de un tío sádico y una abuela insconciente a su dolor. Bullía de rabia observando a padre e hijo riendo felices juntos.
Él nunca tendría eso.
La medi-bruja salió y revisó su brazo sonriéndole—. Esta bien curado, Neville. Ahora puedes ir a conseguir un helado.
Harry Potter y un muchacho alto salieron en ese momento de una sala de examen de la parte de atrás, seguidos por un Sanador sonriente quien les estaba deseando que les fuera bien. El par salió por la puerta y se unieron a los Malfoy hablando animadamente.
Neville y su abuela los miraron con furia, y también salieron por la puerta siguiéndolos a cierta distancia.
—Esos Malfoy no tienen vergüenza, codeándose con un niño que su 'Señor Oscuro' dejó huérfano. Supongo que no debería sorprenderme, con Severus Snape siendo ahora el guardián legal de Harry Potter, otro marcado, aun cuando Albus insista que fue un espía —siseó Augusta con rabia—. Snape y Lucius Malfoy siempre fueron como uña y carne. Ahora están corrompiendo al hijo de James. James y Frank eran buenos amigos; ellos no eran como estos . . . —sus divagaciones farfulladas se desvanecieron cuando el grupo entró al Emporio de las Lechuzas.
Augusta se detuvo en frente de la tienda, insegura de si quería entrar y armar un escándalo o no. Neville miró a través del vidrio al niño de pelo oscuro con una cicatriz como un rayo.
Neville lo odiaba. Odiaba al niño que se reía con un amigo de su misma edad, quien obviamente tenía un protector en el muchacho mayor que mantenía apartados a los matones, y que evidentemente tenía un tutor que se preocupaba por él. Lo odiaba.
El chico miró a la ventana y lo vio y le sonrió y saludó con la mano. Neville se dio vuelta simulando no haberlo visto.
Él odiaba a Harry Potter.
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Autora: muchas gracias a todos los comentaristas.
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Editado 2NOV2020
