Advertencias: Shonen ai.

Número de caracteres: 414.

¡Disfruten la lectura!


Simple.

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fourteen.-

Momoi Satsuki era una muchacha interesante, concluyó el peli-celeste.

En sus resumidos y fugaces encuentros, la muchacha no hablaba de nadie más que del moreno baloncestista, y de lo agradecida que estaba por su ayuda. Algo de "Eres un salvador" y "Daiki es un caso perdido" era lo único que tuvo la capacidad de recolectar entre el huracán de palabras que la peli-rosa formulaba.

En aquella ocasión estaban en la cancha de baloncesto de la preparatoria, ambos viendo al equipo de casa practicar, preparándose para la final del Campeonato de Invierno que se llevaría a cabo la semana siguiente. Coincidente contra la escuela de Kagami, pero aquellos eran los detalles más minúsculos.

Momoi, como asistente, tomó una inhumana cantidad de apuntes a partir de meros quince minutos de práctica, anotaciones de cada aspecto a mejorar de cada integrante del equipo, y el joven tutor le miraba anonadado. Aunque el baloncesto fuese el deporte más preciado para Kuroko, él nunca había visto el proceso detrás de las coloridas jugadas y tácticas de equipo plasmadas en el resultado final.

Eran en aquellos momentos, en los que deseaba nunca haber dejado de practicar. Quizás ahora estaría allí, trotando y boteando esa anaranjada pelota entre la separación de sus piernas, y no observando desde las gradas.

Tal vez sería él a quien Aomine golpearía en la cabeza luego de una asombrosa jugada, riendo y bromeando con el resto del equipo. Aunque Kuroko no era menos simple que el resto de la población juvenil del mundo, y había veces en las que el destino solo jugaba una mala pasada, y así estaba predeterminado a terminar. Ninguna pelea, o testarudez revertiría la conclusión.

Como lo una fractura irreparable a los tendones de una de sus rodillas.

No notó como Momoi le observaba preocupada, analizándole con la mirada durante unos momentos antes de llamar su atención. – Tetsu. – Le dijo. La peli-rosa también le había ganado cariño al apodo utilizado por el moreno.

Kuroko escuchó su voz a lo lejos, enfocado inconscientemente en las interacciones entre el cierto par de amigos que, en ese momento, se arrojaban balones eufóricamente en el centro de la cancha, bramando groserías e insultos. No fue hasta segundos luego que se volteó a verle, sus orbes cielo chocando con las de la muchacha, y percibiendo como el rostro de la peli-rosa se deformaba lentamente hasta crear una expresión de pura seriedad, escuchó la pregunta que nunca creyó oír de voces ajenas:

− Tetsu. Te gusta Daiki, ¿cierto?

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Todos los derechos reservados a Tadatoshi Fujimaki, auspiciadores y Staff. Personajes de su propiedad. Relato hecho sin fines de lucro, solo por mi propio deleite y diversión.


¡Yo!

Espero que les esté agradando la historia hasta ahora. Se acerca el drama.

Solo cabe mencionar que sí, Kuroko no puede jugar baloncesto por una lesión, pero recuerden que esta historia es un Semi Universo alternativo, es así como mi imaginación lo planeó.

Como siempre, agradezco de antemano los reviews y favoritos que reciba. Son la principal fuente de inspiración del escritor. Y recuerden que soy mi propia beta, por lo que no se alarmen si hay alguna falta ortográfica que se me haya escapado.

Sin más, nos vemos mañana.

By-e.