I don´t want realism IV
CAPITULO IV
JARDÍN-ALBERCA
La cámara se mueve lentamente y siento que el terror recorre mi pequeño cuerpo, no sé que esperar, las posibilidades y los miles de escenarios que surcan mi mente son la peor película de terror que haya visto. Mis hijos en un lugar apartado, presas del miedo y su inocencia arrebatada por una mente desquiciada por la ambición o no sé si peor aún, aterrados de visualizar un futuro incierto, imaginarse desamparados y arrebatados de la presencia de su madre, del la imagen de protección que les represento. La muerte ronda mi mente, los disparos se repiten obsesivamente e imagino que pudieran ser ellos el objetivo de los proyectiles mortales. No lo pienso, no analizo nada más, mi cuerpo reacciona y escucho en la lejanía mi voz trémula.
-Se mueve.
La escucho aterrada y no es más que el espejo que distorsiona mi propia imagen, la magnifica pues le da voz a mi miedo más profundo. La mandita cámara se mueve en evidente respuesta a nuestra afronta. Pudimos haber pensado mejor, pude haber analizado antes de actuar, más el pánico se apoderó de mí y la única salida que encontró fue la de la súplica. Si creyera en un Dios, si fuera un ferviente creyente en algo seguramente rezaría en este momento, suplicaría a un ser superior porque todo esto no fuera más que un espantoso sueño del que despertaremos de un momento a otro. Mis acciones no alcanzan a traspasar el filtro de la consciencia cuando deciden llevarse a cabo, simplemente siento su pequeña mano y creo que he sido yo el que he aproximado la mía en busca de un ancla, tratando de encontrar un punto de apoyo.
Una voz inesperadamente robótica envuelve el ambiente y nuestros cuerpos se estremecen al unísono, la expectativa de lo que aquella voz pueda decirnos nos fulmina, es casi tan perturbadora como el hecho de encontrarnos en una situación de esta magnitud.
-Quizás piensen que de un momento a otro un grupo de asalto del FBI entrará por ustedes a rescatarlos pues evidentemente la magnitud del secuestro de dos personajes como ustedes no podría pasar desapercibida para los medios y menos para las autoridades, pero no es así señores. Nadie sabe ni sabrá de su estancia en este lugar hasta en tanto yo no lo decida, pero… pero eso no me impide actuar en cualquier momento en contra de cualquier miembro de su familia o peor aún de menores inocentes. Ninguno de nosotros queremos tocar esos extremos, mientras ustedes entiendan que son "invitados especiales de esta casa" y no intenten nada estúpido como hace unos momentos, nadie tiene por qué salir lastimado. La negociaciones entrarán en acción pronto, pero no se preocupen pues sus hijos estarán protegidos mientras ustedes se comporten serenamente. Siéntanse libres dentro de las delimitaciones de la propiedad, es la única indicación que deben acatar por el momento y por favor, eviten dirigirse a nosotros a menos que sea inminente.
La voz se detiene por un instante y parece haber terminado su comunicado, ella aprieta mi mano con fuerza y yo no puedo hacer más que responder en la misma media, nos asimos a lo primero que encontramos, no hay más en este maldito micro universo que el uno para el otro. Si ella no me sostiene, caigo; si yo no la sostengo, se derrumbará. Sé que ambos perdimos el aliento desde el instante en la que la voz inició su discurso, yo no sé si he puesto la atención debida, no sé si pueda entender las implicaciones de lo que ha dicho, una neblina mental cubre mi cerebro haciéndolo incapaz de comprender o hilar ideas con coherencia, pero lo que sigue me hace derrumbarme sobre las rodillas.
-Hola Pa…
Un grito se ahoga en mi garganta, la voz de mi hija sustituye a la robótica y mi alma se escapa por mi garganta en ese único grito griego que sale de mis entrañas. Siento que su vocecita invade cada rincón de mi cuerpo y las implicaciones estremecen mi alma. Ella se hinca a mi lado y rodea mi espalda con su brazo, quisiera no sentirla, quisiera que se alejara. El dolor punzante que siento ahora es mucho más fuerte que cualquier pensamiento racional, pero ella se acerca a mi oído y murmura algo, la alejo con mi mano, mi cabeza y mi cuerpo entero quieren estar lo más alejado que sea posible de su presencia, no es ella la que escucha la voz de su hija, no es a ella a la que se le está yendo la vida por el caño.
-¡Escucha David! Maldita sea, por una vez en tu vida escucha carajo.
La vocecita de mi niña continúa hablando y hasta ahora me niego a saber que dice, no quiero escuchar su voz suplicando por mi ayuda, mi cerebro aterrado bloquea cualquier receptor sensorial, pero ella me grita y su voz de nuevo invade mi mundo justo ahora que mi dolor inmenso lo último que desea permitir es la intrusión de su maldita voz empañando la de mi niña. Toma mis mejillas con su mano y gira mi rostro hasta que logra fijar mi mirada en la suya, me mira con determinación y con la mandíbula apretada habla entre dientes con furia.
-¡Escucha!
Hasta ese momento mi cerebro alcanza a conectar algo y creo que nada de lo que escucho hace sentido en mi cabeza, está revuelta entre el terror y las náuseas que me produce la sola idea de que estos tipos hayan tenido contacto con mis hijos.
-…súper padre que te des un tiempo, yo lo entiendo. Un retiro suena súper cool. ¿Otro más Pa? Naaaa, no te creas, pero está "OK", sabes que te apoyo al cien papi. Eres mi súper héroes, ¿lo sabes? Ya les platiqué a mis amigas que no puedes hablar, que eso de los votos de silencio son súper estrictos, que son peores que los internados de verano. No te preocupes por el enano, ya sabes que yo lo cuido y de los partidos ni te apures yo te los grabo todos…
Su vocecita adolescente pretendiendo ser un adulto en pleno me parte el corazón, su inocencia es apabullante, pero lo más importante es que sé que es ella, que sólo ella me habla así y que no percibo un dejo de duda, miedo o manipulación. Es ella, es toda ella sin trampas. Aprieto mis ojos con mis dedos para tratar de evitar que las lágrimas quemen mi rostro en cada gota que asoma y rueda. Esto que siento es como si cada lágrima fuera un diamante tratando de salir llevando todo el dolor hecho piedra a su paso.
CÁMARAS 360º
JARDÍN-ALBERCA
Centro de control
La escena épica que estoy presenciando sería oro molido para cualquier fan que se respete, no sólo el hecho de comenzar a lograr que la máscara desaparezca. A tan poco tiempo del inicio del proyecto éste comienza a dar impactantes frutos, el compañerismo, la camaradería y el amor van aflorando frente a mis ojos, la crisálida sale de su capullo y extiende sus alas de a pocos, se que el esplendor está próximo a mostrarse.
Si creyeron que todo se había salido de mis manos se equivocaron sobre manera. Es cierto que algunas cosas han estado fuera de mi control, pero la mayoría la tenía perfectamente planeada y esta carta cayó justo en el momento adecuado, ni más ni menos. De haberlo planeado así creo que definitivamente no habría salido tan a pedir de boca como lo ha hecho.
En cuanto me escuchan hablar él busca la mano de ella y las entrelazan, se sostienen, se muestran todo el amor que siente el uno por el otro y lo sé al verlo caer sobre sus rodillas al escuchar la voz de su hija y que ella de inmediato se inclinara a protegerle, a apoyarle con su abrazo e impidiendo su derrumbe emocional total. Esto me sabe al comienzo de esa historia maravillosa que he escrito y que terminará cómo, cuándo y dónde yo quiera. En pocos minutos he logrado llevarlos a los extremos de resistencia y en ambos casos, los dos han estado ahí para el otro, es evidente que están acostumbrados a apoyarse, a compartir momentos difíciles y fortalecerse mutuamente. Eso es a lo que me refería, eso es a lo que me he aferrado por años. Tantas muestras de cariño no pueden ser ficticias, es imposible que mientan ahora y bajo estas circunstancias.
Ella le obliga a terminar de escuchar el mensaje de su hija y le da la fuerza para continuar. Su mirada, su cuerpo entero le habla y él recibe el mensaje fuerte y claro. Evidentemente no podía permitirme cometer un error de principiante como el no dejar cubiertos mis pasos y tener absolutamente todos los flancos cubiertos en el exterior. Antes de su partida debí justificar su ausencia de la vida de todos, cosa que no me quedó difícil gracias a sus extraños hábitos de desaparición continua, aparentemente en ambos casos por necesidades distintas, pero yo siempre he querido creer que han sido extrañamente coordinados.
Pude haber invertido todos mis esfuerzos en develar su mentira, en poner luz a su constantes manipuleos mediáticos, pero eso no me interesa en lo absoluto, pude haberlos mandado seguir y conseguir pruebas de lo que para mí es una verdad a todas luces, pero no, preferí esto. Sé que sacaré mucho más así que con una maldita foto que los descubra, siempre tendría la duda de que no haya sido manufacturada de alguna manera o trastocada por circunstancias. El cáliz sagrado de mi obsesión está aquí y no lo cambiaría por nada en el mundo.
JARDÍN-ALBERCA
Llora como niño, pero no se ha dado cuenta de que él por lo menos ha escuchado a su hija, yo no tengo nada. No me puedo asegurar a mí misma que mis hijos están bien, que esto que han hecho lo han realizado también con mi pequeña. La angustia me quema las entrañas y él no hace más que regodearse en su dolor, en sus cinco minutos de atención. Ahora todo gira entorno a él y seguramente magnifica sus aires megalómanos.
Me desentiendo de él pues parece perdido y como siempre lejano al dolor ajeno. Sólo él cuenta en el universo, sólo él sufre, sólo a él le suceden las cosas importantes, como siempre, él luchará por él y por nadie más, si el barco se hunde será el primero en salir corriendo para salvar su propio pellejo. Su egoísmo es aborrecible y si no fuera porque ahora mismo la prioridad de mis sentimientos es una sola, seguramente le echaría en cara su egoísmo. Me levanto para suplicar por mí, si a él le funcionó espero que el universo me ayude a que esta gente me brinde la paz que necesito.
-¡Por favor, se los suplico! Necesito saber que mis hijos están bien, que no les ha sucedido nada, que estarán seguros en mi ausencia… ¡Por favor!
Ella habla pero la vocecita de mi hija continúa reverberando en mi mente, "Pa… Mi súper héroe" El llanto es incontrolable aunque a lo lejos alcanzo a escuchar su voz suplicante, se dirige de la misma manera en que yo lo hice, Levanto la vista y a través del cristal empañado de las lágrimas alcanzo a ver que sostiene sus dos manos entrelazadas sobre su pecho en clara posición de súplica, hago consciencia del temblor en su voz y su cuerpo trémulo. No sé que ha dicho, sólo alcanzo a escuchar un "Por favor" con la mayor angustia que mis oídos hayan percibido en ella, la conozco, sé cuando actúa, sé de memoria cada uno de sus falsos gestos, pero mal haría yo en creer que esto no es lo más genuino que haya salido de su boca. Es una madre como cualquier otra y ahora mismo suplica por los suyos, por tener lo que en este momento considero el mayor regalo después de haber visto nacer a mis hijos, saberlos a salvo ha sido como verlos nacer de nuevo y ella no lo tiene, no tiene la certeza.
Me levanto como puedo, desconozco de dónde han salido las fuerzas suficientes para mover mis piernas y apuntalar mi alma. No sé cuánto tiempo ha transcurrido desde su petición, he perdido la noción de todo desde que he abierto los ojos y eso me impide darme cuenta de lo devastador del silencio que recibe como respuesta. Dirijo mi mirada a la cámara y tampoco hay un movimiento que indique que la han escuchado, entramos en un vacío en la atmósfera y todo parece petrificarse como su cuerpo. La alcanzo para colocar mis manos en sus hombros y percibo la sudoración fría en su piel, tiembla incontrolable y los movimientos de su espalda me indican que llora con desesperación. Gira su cabeza y me deja ver el cuadro de la dolorosa en su rostro, nunca habrase visto dolor más absurdo y brutal. Me olvido de quién es, del personaje en mi vida del que se trata, simplemente es una madre desesperada que suplica con un poco de alivio en su alma, una certeza que no la mate en este momento.
Ambos lloramos copiosamente y las lágrimas me impiden verla con claridad, pero conozco sus ojos y en ellos me concentro, trato de tranquilizar sus espíritu y de paso un poco el mío, pero no hay respuesta, nadie contesta del otro lado de se universo paralelo en el que deben vivir nuestros captores. Moralmente se derrumba ante mí y entre mis manos, deposita su rostro en mi pecho y yo no me siento capaz de rechazarla, por un instante dudo pues su cercanía me incomoda, pero la situación es extraordinaria y ella ha hecho el intento de ayudarme en el momento en el que me he derrumbado, me parece que por lo menos le debo la retribución. La rodeo con mis brazos y su cuerpo diminuto prácticamente desaparece en mi pecho. Llora inconsolable y aún no recibe respuesta, así que decido apoyar su petición, si a mí me han contestado antes por qué no a ella.
-Por favor, les suplicamos que nos den una señal de que sus hijos están bien, entiendan que tiene hijos pequeños y la angustia no la dejará tranquila…
Una idea pasa por mi mente, nuevamente recuerdo que debemos tratar de crear un vínculo de empatía con nuestro captores, tratar de ser más inteligentes que ellos a pesar de no tener ningún tipo de información fiable al alcance, soy un ciego guiando a otro ciego, pero creo que vale la pena el intento, así que continúo.
-…Yo estoy seguro de que ustedes no le han hecho nada a nuestras familias, que nuestro hijos y allegados se encuentran bien, pero entiendan su angustia de madre, son bebés por el amor de dios, se los suplico.
Puedo escuchar su voz a través de su pecho, el latido acelerado de su corazón que en cuanto termina de hablar se brinca un tiempo y contiene la respiración, yo hago lo mismo. Daría todo lo que he ganado en la vida, mi vida misma en este momento por escuchar esa maldita voz robótica dándome una respuesta, me conformo casi con cualquier cosa. Con el aire sostenido en los pulmones a la espera de una liberación, la respuesta se niega a llegar.
CÁMARAS 360º
JARDÍN-ALBERCA
Centro de control
El dolor en mis ojos y garganta queman mi alma, la mordaza que me he autoimpuesto es más dolorosa para mí que para ellos. El acercamiento a sus ojos enrojecidos que magnifican el azul de su mirada me parte el alma, pero no puedo ceder, no ahora que estoy comenzando a conseguir el objetivo.
El instante es perfecto, dirijo mi atención al encuadre abierto y le veo a él aún de rodillas apretando sus ojos para tratar de contener el llanto y ella de pie suplicando con todo su ser, él levanta la vista y se olvida de él mismo para enfocarse en el dolor de ella, la empatía nace junto con su necesidad de protegerla. Se levanta, se coloca a su lado dejando en evidencia la descomunal diferencia de estaturas, la sostiene amorosa y gentilmente.
Y ella, ¡Dios! Ella. Estoy perdido y embelesado, ni siquiera atino a prestar atención a lo que sale de sus hermosos labios. El acercamiento estratégico que he colocado en esa parte de su rostro me arrebata el pensamiento, lentamente sigo su movimiento, labio arriba y labio abajo; es como una danza perfecta, rítmica e hipnótica. Sus labios dejan de moverse y me percato entonces que no he escuchado absolutamente nada. Sus ojos se clavan en la pupila del lente de la cámara y esperan, desconozco lo que esperan.
Busco en la otra pantalla, la que los tiene a cuadro de medio tiro para tratar de entender lo que sucede y entonces se gira, su pequeño cuerpo cae sobre el descomunal pecho del aquél hombre que se convierte en su única cuna, en el único lugar en el que puede refugiarse y él la rodea con sus brazos.
Siento que el alma se me escapa por los ojos, rápidamente verifico que el foco rojo que indica que los equipos están grabando lo sigan haciendo, me moriría si un instante así se perdiera en mi colección, no puedo confiar en mi memoria a pesar de que estoy seguro que esa imagen se ha quedado grabada a fuego en mis pupilas.
Ambos lloran y yo junto con ellos, las lágrimas que recorren mi rostro lo bañan por completo, pero las mías son de emoción, de una felicidad inmensa. El corazón quiere salirse de mi pecho galopando desbocado, el cuadro de amor es perfecto, incomparable con nada de lo que haya visto antes en ellos. El resto del mundo podría pensar que ha visto mucho, que lo que nos han regalado ha sido más que suficiente para convencernos de ese amor incuestionable, pero si vieran lo que yo estoy presenciando en este momento, sabrían que todo es nada.
Él rompe el instante con su voz y la ternura invade mi pecho, la está protegiendo como sólo un hombre que ama lo puede hacer y es hasta es momento que entiendo lo que me están solicitando. Pienso en las posibilidades; de hecho en las únicas dos que tengo.
Si quisiera imprimirle mayor dramatismo al espectáculo la dejaría pendiendo del hilo de la angustia, explotaría al máximo este instante del que estoy disfrutando como nadie, pero hay algo que sale de su boca que me hace dudar "No estará tranquila…" y me pregunto si realmente la quiero tranquila, si no estaré dejando pasar una oportunidad de oro al brindarle esa certeza.
Trato de analizar con rapidez hasta que me percato de que no debo dejarme llevar por la sensación de premura, no puedo permitir que ellos se sientan en control de absolutamente nada. Es cierto que me parte el alma verla así, que soy el primero en tratar de aliviar su angustia, que incluso si pudiera serían mis brazos y no los suyos los que la rodearían, pero no debo mostrarme débil.
JARDÍN-ALBERCA
No hay respuesta, ni una sola señal que nos indique siquiera que nos han escuchado. Se que ella ha contenido la respiración al igual que yo en espera de una señal y noto el incremento en su llanto cuando considera que ha esperado demasiado y no ha habido nada. Con una mano limpio mis lágrimas y tomo todo el aire que puedo, resoplo un poco para tratara de tranquilizarme en medida de lo posible para tomarla por los hombros, alejarla de mí y hablarle con firmeza.
-Tranquila mujer, nos ha dicho que están bien, que nada les pasará si hacemos lo que nos digan. Estoy seguro que no les ha pasado nada y nada les sucederá, te lo prometo.
Mi cerebro no logra conectarse, lo escucho hablarme y sé lo que me dice, pero la furia comienza a hervir en mis entrañas, no es él el que no tiene una respuesta, no es a él al que se han negado a lo más elemental, incluso le han regalado la oportunidad de escuchar la voz de su hija, pero yo no tengo nada a qué aferrarme, ninguna certeza.
-Tú la escuchaste, escuchaste a tu hija… Mis bebés maldita sea, qué ser inhumano es capaz de arrebatarme de los brazos a mis hijos… y Piper, cómo diablos piensan que mi hija pueda llevar una negociación, es una adolescente por el amor de dios, tú la tienes a ella y yo estoy sola, yo no tengo a nadie…
Ella me grita como si yo fuera el culpable de nuestra situación, como si yo tuviera responsabilidad en haber escuchado el mensaje de mi hija y que ella no haya recibido respuesta, si me detuviera un instante posiblemente podría entender su desesperación, pero por qué siempre he de ser yo el depositario de sus males, por qué siempre seré yo el responsable de todo lo que le suceda y nunca me abona un solo intento, yo traté de ayudarla, hice un esfuerzo por apoyar su petición y eso sí no lo toma en cuenta. Ahora yo soy el responsable de qué esté sola y no su cabeza loca que la ha llevado de cama en cama y de hombre en hombre. Si está sola es únicamente por ella, por lo que ha hecho y todo eso no es más que consecuencia lógica de sus actos irresponsables, que yo tenga o no a alguien en quien apoyarme no es su asunto y en todo caso es algo en lo que he trabajado y luchado por tener, a diferencia de ella que se da por vencida a la primera de cambio y huye sin mirar atrás. Si está sola no es mi culpa.
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La escucho proclamar su soledad, dice no tener a nadie a su lado y nuevamente enciende un algo en mi interior que me amarga la boca. Puedo sentir la honestidad de su dolor, la veracidad de su angustia, pero nuevamente me muestra su ceguera infinita. Lo tiene frente a ella y dice que está sola, estuvo en sus brazos e insiste en afirmar su soledad.
Por más que intento quisiera entender a las mujeres y los altibajos en su carácter, trato de ser empático con ellas y sobre todo con ese pequeño ser que veo en mi pantalla, pero me queda difícil hacerlo cuando veo tal cerrazón y ceguera. Él la ha protegido, la envolvió con sus brazos y ella le grita que está sola.
Me parece que la tensión a la que la he sometido está rebasando el límite de sus fuerzas, quizás no le he permitido pensar con claridad y lo único de lo que puedo ser testigo así, es de la desesperación hablando por sus labios. Mi intención es mantenerlos lo más orgánicos posibles y guiarlos, pero creo que mi espíritu se precipita al tratara de obtener todo a la primera acción.
Desisto de mi primera intención y cedo, debo reajustar y replantear, pero aún así me parece que no me alejo demasiado del objetivo. La sensación de convertirme en veleta de las circunstancias me desagrada sobre manera y hago consciencia de que yo mismo deberé adaptarme a lo que la vida me vaya poniendo al frente. Infortunadamente no estoy jugando el papel de director perfecto de un par de actores a los que puedo decirles qué hacer y qué no, tengo humanos al frente y por más que los conozca perfectamente, debo aceptar que no son tan predecibles como mi imaginario me los planteó.
Aún así me niego a soltar una carta marcada para otra ocasión, así que simplemente me limito a hablar. Abro el micrófono y comienzo.
JARDÍN-ALBERCA
Un sonido la detiene y hace lo mismo con el hilo de mis pensamientos justo cuando estaba a punto de responderle como se merece. Ahora puedo identificar con claridad aquél sonido y me parece evidente que es el característico de un micrófono abierto. Ahora sí presto tola atención en espera de escuchar la voz de su hija, de ese mensaje que la tranquilice y me permita no decirle un par de verdades en la cara en este momento que en el fondo sé no es el adecuado, pero que mi furia me impide considerar así.
-Repito, sus hijos están a salvo en tanto ustedes se comporten como es debido.
La voz metálica reapareció, yo esperaba escuchar la voz de mi hija, que me dijera que están bien, que los niños están bien y que no corren ningún peligro, pero en su lugar sólo he recibido el mensaje de esa voz fría e impersonal, carente de sentimiento alguno. Siento que el descontrol se apodera de mí, que no tengo ya nada que perder, pierdo el piso, los estribos y la cordura. En un arranque de furia e impotencia saco lo que se está pudriendo dentro de mí, no me importa nada, ya no me importa absolutamente nada y grito con todo mi ser.
-Voy a acabar con ustedes ¿Me oyeron? Todo lo que tengo lo dedicaré a encontrarlos y a acabar con sus malditas vidas, no pueden hacerle esto a nadie, voy a buscarlos y encontrarlos aunque se escondan debajo de las piedras. Se le hacen algo a mis hijos, juro que los mataré…
Comienza a gritar incontrolable, todo lo que dice no hace más que poner en voz alta todos mis pensamientos, quisiera yo mismo tener el valor para decirlos así, pero sé que si lo hiciera arriesgaría mi vida y la de mis hijos. Ella está en este momento poniendo en riesgo todo, no mide consecuencias, no me extraña en lo absoluto pues nunca lo ha hecho, es incapaz de mantener un pensamiento cuerdo y razonable y menos cuando se enfrenta a situaciones fuera de su control. Cuántas veces tuve yo que aguantar esos arranques, los gritos en mi cara, la furia de su diminuto ser, pero ahora no sólo se lleva su vida y la de inocentes en su arrebato, se lleva la mía y la de mis hijos y no puedo permitirlo.
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JARDÍN-ALBERCA
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Estúpidamente creí que eso la tranquilizaría, que le brindaría un poco de paz a su alma y que se conformaría con mi palabra. Ni por un instante pensé que yo podría ser blanco de su furia, no en estas circunstancias.
Recuerdo haber visto más de una situación similar cuando mi padre controlaba este lugar y lo único que me quedaba claro a pesar de mi corta edad, es que esa persona no volvería a gritarle así, que eso debía tener un costo muy alto y repercusiones terribles que le enseñaran a ese personaje y al resto que a mi padre no se le hablaba de esa manera.
Por un momento la sorpresa me paraliza, veo claramente las venas de su cuello saltar como hidras y envolverla, sus ojos centelleantes, perdidos y su rostro brutalmente enrojecido.
Noto como mi puño se va cerrando de a pocos mientras impide el paso de la sangre produciendo una decoloración en los nudillos, mi respiración comienza a acelerarse y por más que trato de controlarme el impulso estalla. Grito y golpeo el tablero con mi puño en repetidas ocasiones para terminar en mi mandíbula, un golpe tras el otro para refrenar el impulso original.
Mi labio se parte y mis nudillos al golpe con mis propios dientes, es lo único que libera la furia y hasta entonces lo logro. El fluir de mi sangre comienza desacelerar y resoplo tratando de encontrar el ritmo respiratorio en tanto una pequeña brisa con rastros de sangre golpea contra el monitor que se encuentra frente a mí. Trato de reenfocar la mirada que se había perdido, que se me había nublado por completo y entonces lo veo, mi corazón se detiene de golpe.
JARDÍN-ALBERCA
Ella continua gritando y lo único que pienso es que de un momento a otro una bala le reventará la cabeza y otra a mí o peor aún, que en cualquier momento nos dicen que nuestros hijos están muertos por su culpa.
La desesperación se apodera de todo mi ser y toma las riendas, en un solo movimiento la giro, tomo la base de su nuca con mi mano y agarro un mechón de cabello. Puedo leer la sorpresa en sus ojos pero no me importa, ahora mismo nada me importa más que salvar la vida de mis hijos, los de ella y de paso la nuestra.
Atrapo su boca con la mía y le susurro fuertemente para que mi voz resuene hasta el fondo de su garganta, pero que no sea audible para nadie más "Cállate" y de inmediato introduzco mi lengua lo más profundo que puedo para evitar que siga hablando o que sea capaz de seguir haciéndolo.
-Shhhh… Cállate.
Es lo que resuena en mi garganta y en todo mi maldito ser, me ha girado intempestivamente y con exceso de fuerza ha tomado mi nuca dejándome imposibilitada para actuar de ninguna manera, siento la embestida de su lengua y prácticamente obstruye por completo el paso del aire que me deje respirar, aunado a que en la carrera desaforada de mis gritos todo el oxigeno de mis pulmones ha desaparecido y hay más exhalaciones que inhalaciones. Lucho por encontrar aire y lucho con su lengua que evidentemente me invade sin permiso. Por un instante cede solamente para repetir aquél sonido que me manda a callar.
-Shhhh
La rodeo completamente con mis brazos pues temo que siga luchando, la inmovilizo por completo y sé que puedo hasta estar coartando su posibilidad de respirar, pero es cuestión de vida o muerte, no es un maldito juego. Su lengua lucha con la mía, parece querer liberarse pero no pienso permitírselo hasta que esté seguro que no volverá a hablar, que no volverá a intentar algo tan estúpido. Siento sus brazos sobre mi pecho tratando de alejarme, pero la tengo tan fuertemente abrazada que no alcanza a moverme un milímetro. Todos los músculos de mis brazos y pecho entran en acción, hasta que noto que comienza a ceder. La mano que sostiene firmemente el mechón de cabellos en su nuca aleja su rostro del mío y clavo firmemente mi mirada en sus ojos.
-¿Ya? Vamos a estar bien mujer, sólo cálmate. No pasará nada mientras no hagamos algo "estúpido", ¿recuerdas?.
Enfatiza en la palabra y me mira con ojos centellantes, termina la oración y muerde su labio inferior en ese gesto característico de que está tratando de controlar su furia. Conozco a la perfección el verde intenso de su mirada cuando está a punto de perderse, evidentemente ha decidido por la opción en la que su mano no quede estampada en mi rostro, pero lo que ha hecho ha sido igualmente violento e invasivo, aunque no puedo dejar de agradecerle el que me haya detenido, que efectivamente mi estupidez pusiera en riesgo lo más valioso que tenemos, así que finalmente tato de controlarme y asiento, de inmediato la atadura se sus brazos libera presión y logro respirar un poco.
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JARDÍN-ALBERCA
Centro de control
Cuando salgo de mi trance después del arranque de furia no puedo creer lo que mis ojos ven. No me había dado cuenta que ella había dejado de gritar por alguna razón y esa razón debe ser nada más ni nada menos que un regalo de los dioses.
Él rodea su diminuto cuerpo con sus fuertes brazos, su mano sobre su nuca toma el control de su pequeña cabeza y el fuego invade mi corazón. Se besan y mi alma no cabe de la emoción a pesar de sentir mi rostro palpitante por los golpes autoinfligidos solo unos instantes antes.
No logro analizar con calma nada de lo que mis ojos ven, me dejo llevar por la emoción del instante, el momento de oro ha llegado mucho más pronto de lo que yo mismo esperaba.
Subir al carro de la montaña rusa en el que este par me han montado es de las experiencias más excitantes de mi vida. El control sobre los demás seres humanos, sentir que consigo lo que quiero y como lo quiero, es droga más poderosa que cualquiera que haya podido traficar mi padre.
Extasiado es poco para describir la sensación que recorre mi cuerpo, me parece increíble que un par de seres humanos desconozcan por completo el poder que tienen en sus manos. ¿Qué les costaba regalarles eso a los simples mortales? Egoístas dueños de la magia que poseen pudiéndola compartir y esparcirla al mundo.
Inmediatamente después de que él separa su rostro y le habla lo veo, veo ese gesto que me desmorona el castillo de naipes. Ella asiente y una de sus pequeñas manos que descansa sobre su fuerte pecho hace un pequeño movimiento y él la suelta de inmediato.
Se separan, se alejan el uno del otro y la maldita magia se esfuma, desaparece de la pantalla junto con mis ilusiones. Me doy cuenta de que no fue más que un arranque, un intento de acallarla, de que dejara de ponerlos en peligro.
Rebobino una y otra vez, en cada ocasión la imagen cobra mayor sentido. No hay amor ahí, no hay ternura, no hay nada, sólo desesperación.
Me maldigo y los maldigo una y otra vez. Me levanto de mi asiento y la silla termina con patas mirando al techo, camino como león enjaulado recriminándoles al aire algo que no pueden escuchar, pero que se los haré saber con toda claridad si esto continúa así. ¿Están jugando conmigo? ¿Qué diablos necesitan para ver la verdad? ¿Qué los torture?
-¿Qué diablos necesitan para darse cuenta de que se aman maldita sea?
Continurá…
