Advertencias: Ninguna.
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Simple.
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seventeen.-
− Ahomine.
− Bakagami.
Así era como iniciaba un intenso juego entre las preparatorias Touou y Seirin, ya sea amistoso, de práctica o la final de la copa más importante del año. Era como una tradición no escrita en los libros de baloncesto, en la que los "ene-amigos" emblemáticos de aquella generación se insultaban en reemplazo de una buena suerte común y silvestre.
Kuroko solo pudo reír, como el resto de los observantes que repletaron el auditorio principal de una preparatoria sede en ese viernes por la noche.
La final del Campeonato de Invierno era el acontecimiento más importante dentro de las efemérides del mundillo del baloncesto de preparatoria. Todas las prefecturas de Japón se reunían para presenciar en carne y hueso la vehemencia y determinación que ambos equipos mostraría en la cancha, y cuál sería la escuela vencedora en aquella ocasión. Era una fecha que el peli-celeste no podía dejar pasar.
Estaba sentado junto numerosos de sus compañeros de clase, bebiendo de su característica malteada de vainilla, esperando en vano que ella le disminuyera los incrementales nervios que se le formaban en el final del estómago. Miró su reloj de muñeca, quedaban tres minutos.
Kagami Taiga estaba hablando con su equipo, probablemente ingeniando la mejor estrategia posible para detener al jugador estrella de Touou, quien fuera que sea durante aquel partido, cualquiera era una fuerza imparable para un jugador normal y corriente.
Existía esta silenciosa regla entre los titulares de su preparatoria, donde nunca permitían que Aomine y Kise jugaran en el mismo partido, casi como evitando destrozar al oponente tan fácilmente; buscando el desafío en lugar del camino sencillo. Y aunque el peli-celeste no tenía entendida la prominencia de tal acuerdo, estaba seguro que en ese día no pretendían seguirlo.
Porque el modelo pelirrubio estaba allí, brillante y carismático, luciendo orgulloso el uniforme número ocho de Touou, gotas de sudor rodándole por la cien luego del pre-calentamiento. Y no meros segundos después la presencia de Aomine Daiki inundó el auditorio, con el número siete plantado en su camisera negra con rojo, y exhibiendo esa misma aura de determinación de cada juego.
Kise sonrió en su dirección, y los interiores del pelirrojo hicieron cortocircuito, su sangre ardiendo.
− Mierda. − Maldijo, porque Seirin estaba acabado. Completa e irremediablemente acabado.
Y Kagami Taiga respiraba, vivía por los desafíos imposibles.
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¡Yo!
Una pequeña aclaración para este capitulo sería que Kuroko, Aomine y Kise van en la preparatoria Touou, mientras que Kagami va en Seirin; en caso de que fuese confuso. Y... nada más supongo, solo espero que les esté agradando la historia y que esten preparados para el ligero drama que este encuentro provocará.
En fin, comienza mi rutinario discurso: agradezco de antemano cada favorito y review que quieran dejar. No son obligatorios, pero sí son el motor del escritor. Y recuerden que soy mi propia beta, por lo que no sería peculiar que alguna falta ortográfica se me haya escapado.
Sin más, nos vemos mañana.
By-e.
