3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 49: "Fogata de Halloween"
Tom llegó a Dragonsrest para encontrar a su Sanador del Callejón Diagon, Randall, esperándolos con un fajo de papeles de San Mungo en la mano. El Sanador lo miró alzando una ceja, críticamente, Tom de nuevo se veía pálido y extenuado.
—Definitivamente esas no son actividades que prescribiría para promover su curación de un estado de agotamiento, señor Riddle —pero sonrió al decirlo. Era difícil criticar a Tom por salvar la vida de su joven estudiante.
Tom fue enviado a su habitación para que el Sanador hiciera sus propios diagnósticos. Tom se sintió un poco más cómodo con su Sanador ya familiar. Le dijo de nuevo que tomara las cosas con calma. Su pulmón perforado necesitaría un poco más de sanación, y el Sanador iria a verlo a diario hasta que así fuera. Se vio un poco sorprendido ante la cantidad de heridas que había soportado Tom.
—Debo admitir que no sé cómo consiguió sobrevivir —masculló Randall, haciendo un nuevo sondeo—. Usted es muy afortunado.
—Es un Sanador muy sensible; si fuera tan fuerte como Severus para leer auras, ya me hubiera sentido. Ahora puede sentir que hay algo diferente, pero no sabe qué —dijo Yvane con calma.
Randall terminó por fin con sus escaneos y observó que Tom ingiriera una pócima para dormir. Por lo menos Tom por hoy no iba a andar por ahí. Después le dio su reporte a Severus, prometiendo volver al día siguiente. Sin embargo, dio una recomendación concerniente a Harry.
—Necesita que alguien hable con él, no necesariamente un Sanador Mental, a menos que le vea con problemas, pero él presenció un accidente horrible que dejó a su amigo muy dañado y eso puede darle pesadillas a un adulto; y a esto debe añadirse que esto le sucedió a Tom mientras le salvaba la vida. Usted necesita asegurarse de que no vaya a sufrir consecuencias —Randall miró la cara pensativa de Severus y asintió, sabía que el tutor de Harry apenas necesitaban que lo apuntaran en la dirección correcta para que viera las cosas. Después regresó por flú a su oficina.
Severus regresó a la sala de estar, en donde Lucius y Draco esperaban para contarles a Severus, Harry y Dudley un relato bastante retrasado acerca de la 'fiesta' a la que habían asistido. Era importante que los chicos escucharan de esto, ya que irían al colegio con varios de esos niños. Lucius había escuchado a los asistentes a la fiesta, y muchos habían acudido para averiguar si su repentino apoyo a Harry Potter era una treta o algo real.
Hubo una recepción encontrada a su declaración adamante de que continuar esperando el regreso del Señor Oscuro era idiota y que unirse a él, si volvía, sería una forma imbécil de suicidarse. No había acudido con las pruebas del linaje de Voldemort, pero si se le aproximaban individualmente más tarde, se las presentaría. Intentar revelar todo eso en la fiesta hubiera provocado una revuelta. Sencillamente había dicho que sentía que apoyar a Harry Potter era lo más estratégico, y que seguiría haciéndolo sin importar lo que sucediera.
Algunos de los mortífagos más involucrados se vieron furiosos y traicionados, Lucius siempre se había visto como muy seguro de su alianza con el Señor Oscuro. Algunos de los que estaban menos ansioso de estar al servicio de Voldemort están especulando; Malfoy normalmente no le daría su apoyo a un perdedor, ya que aun después de la derrota de Voldemort había emergido de eso con nada más que una amonestación. Su consejo no debía ser desechado con ligereza.
Unos pocos que apoyaban de forma más distante las actividades de los Mortífagos, que simpatizaban con los ideales de sangre-pura y estaban aterrados de verse aplastados por los muggles, no sabían que pensar de todo eso. No creían en las palabras de Dumbledore de que no había nada que temer, ya que recordaban los reportes de los magos japoneses al describir la devastación de las 'bombas'. Ellos habían mirado esperanzados a Lucius, tal vez esto quería decir que existía otra manera de derrotar las hordas de muggles y su devastadora destrucción y polución.
Draco lucia descorazonado. Había discutido bastante con los niños para que aceptaran que sus nuevos mejores amigos eran un nacido de muggles y un mestizo, pero muchos de ellos solamente había repetido como loros las palabras de sus padres. Si Draco era amigo de Dudley, un nacido de muggles, entonces era un traidor a la sangre. Si seguía a Harry Potter, estaba traicionando al Señor Oscuro.
Hubo unos cuantos puntos buenos. Theodore Nott calladamente le había susurrado a Draco que le enviara una lechuza; y el hijo menor de los Flint -que era menor que Draco-, lo había estado escuchando cuidadosamente y no había dicho una palabra.
Goyle había parecido confundido y triste, mientras que Crabbe lo había mirado obstinadamente con odio, y ahora flanqueaban a un triunfante Blaise Zabini que orgullosamente había guiado a sus nuevos seguidores lejos del ahora menos dominante Draco. Draco miró con desmayo a Lucius, había esperado poder decirle que había hecho mayores avances.
Lucius meneó la cabeza—. Ellos no cambiarán hasta que sus padres decidan darle la espalda al Señor Oscuro; muy pocos querrán desafiar a sus padres, y ciertamente no serán los más jóvenes que ni siquiera acuden todavía a Hogwarts. Los padres que parecieron escucharme, probablemente hablaron luego con ellos, y sus hijos estarán cantando una canción diferente para cuando lleguen a Hogwarts.
Draco pareció aliviado. Esperaba que cuando menos unos pocos de sus antiguos amigos aun estarían de su lado cuando llegara su primer año.
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Draco y Lucius se fueron, y Petunia y Dudley fueron a revisar los huevos de Wylda.
Severus aprovechó la oportunidad para llevar a Harry al ahora impoluto laboratorio. Harry miró a su alrededor con trepidación.
—¿Es difícil imaginar que algo aterrador sucedió aquí, no es así? —comentó Severus.
Harry lo miró y asintió—. Ahora parece que fue una pesadilla. Fue tan horrible, todo ese vidrio y metal en él... y no podía respirar bien...—Harry se detuvo abruptamente, alejando la mirada.
Severus se sentó en el sofá y golpeó junto a él. Harry acudió con renuencia a sentarse. Severus se removió con incomodidad, no estaba seguro de como comenzar esta discusión. Las emociones no eran su fuerte.
—¿Tu sabes que no fue tu culpa, no es así? —le preguntó calladamente, observando como Harry se encogía de hombros inseguro.
—Las cosas malas que suceden normalmente son culpa mía, o cuando menos yo cargo con la culpa —murmuró Harry, y sus ojos fueron a las escaleras para verificar que ni su tía ni su primo estuvieran allí. Se sentía más culpable por hablar del pasado.
—¿Te das cuenta que ahora ya no vas a cargar con la culpa por cada pequeño contratiempo? —Severus observó como Harry asentía—. Te llevará tiempo para que llegues a sentirlo, aun cuando ahora tu tía y tu primo te traten bien. Las lecciones que aprendiste en años anteriores no las desaprenderás en seguida —Severus suspiró—. Mientras tanto, necesitas entender que este accidente no fue culpa tuya y que nadie debe culparse por ello.
Harry asintió lentamente. En su cabeza sabía que él no tenía la culpa, pero sentía el temor de que siempre cuando algo malo sucedía sabía que él sería castigado, fuera o no culpable. Pero ahora la mayor parte de ese temor desapareció, de momento, y su corazón se aligeró.
Severus le dio un abrazo con un solo brazo y ellos subieron al piso superior para que Severus regresara a Hogwarts por el flú. Pero antes de eso, Severus tenía una pregunta más para Harry, algo que lo había estado molestando por días.
—Mañana es Halloween, ¿vas a estar bien? Sé que los Jinetes de dragón y los Cuidadores han planeado una gran fiesta, y que todos ustedes han sido invitados —Halloween siempre había sido una fecha difícil para Severus, al recordar la traición a Lily y no solamente su propia inadvertida transmisión de información sino el acto premeditado de Black al decirle a Voldemort la ubicación de la familia.
Harry se animó—. Sí. Se escucha muy divertido —miró a Severus con desconcierto—. ¿Por qué no estaría bien?
—Bien, tus padres fueron muertos esa noche, así que quizás pudiera ser un problema, aunque me doy cuenta de que tu en realidad no lo recuerdas —dijo Severus. Odiaba reabrir viejas heridas.
—Oh, yo no sabía cuando había ocurrido —Harry se vio consternado—. Entonces no debería ir a la fiesta —Harry se sintió enfermo de estar planeando ir . . . ¿cómo podría no saber cuando sus padres murieron?
Severus puso una mano en su hombro, atrayendo su atención—. No, Harry, ellos no querrían que tu los lamentaras de esa forma. A James Potter le encantaba Halloween, siempre jugaba montones de bromas en todos los que podía. A Lily le gustaba arreglarse y adoraba las fiestas de cualquier clase. A ellos no les gustaría que te perdieras la diversión en el Halloween por un sentido de propiedad indebido. Ve a divertirte, y piensa en que ellos disfrutarán contigo donde quiera que estén.
Harry lo miró esperanzado—. ¿Estás seguro?
Severus logró sonreír y asintió—. Muy seguro —fue recompensado con una sonrisa brillante de Harry mientras iba por flú de vuelta a sus habitaciones en Slytherin.
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Neville Longbottom caminó por un pasillo vacío en el segundo piso, su cabeza zumbando por un golpe que le atizara su abuela Augusta y bullendo de rabia por la mirada maliciosa del tío Algie.
La abuela trajo la varita de su padre, y tras sostenerla Neville por unos minutos ninguna chispa había aparecido, justo como él esperaba que pasara. El tío Algie había suspirado dramáticamente y dicho que Neville bien podría ser un squib por la poquita magia que demostraba. La abuela pareció decepcionada.
Él intentó razonar con ella, diciéndole lo que había leído en los libros. Ella se enojó y lo golpeó diciéndole que acaso se sentía demasiado bueno para la varita de su padre, chillando que sus padres habían sido Aurores famosos y que él debería estar orgulloso de cargar la varita de su padre.
Neville había huido hasta este pasillo que estaba lleno de dormitorios vacíos que habían pertenecido a miembros de la familia desaparecidos hacia mucho tiempo. Se había sentido demasiado molesto para ir hacia su espacio, así que si destrozaba algo prefería que no fuera allí, ya que podría acudir uno de los elfos domésticos e informarle a su abuela.
Se detuvo delante de una puerta, nunca había entrado en esta habitación, que había pertenecido a la suegra de su abuela. Sabía que su abuela la había odiado. Mejor, nunca lo buscarían allí. Cerró la puerta con cuidado tras él y miró a su alrededor. Los elfos domésticos la mantenían limpia, pero tenía ese aspecto de 'lugar no habitado'. Vio una repisa con libros y fue hacia allí, la mayoría de los libros iban a la biblioteca cuando alguien moría, y se preguntó por qué estos no.
La mano de Neville pasó rozando los lomos y un título captó su atención.
—¿«Maldiciendo a tus Parientes por Diversión y Ganancias»? —leyó con una risotada. Le encantaría maldecir al tío Algie, y ni siquiera tendría que ser rentable.
—¿Te gusta ese, no es así? Me temo que no hay maleficios de verdad oscuros en ese. La mayoría son bromas, aunque unas pocas son bastante irritantes. Alguien podria tener que pagarte por deshacerlo, de ahí la parte de la 'ganancia' —dijo el retrato de una dama más bien altanera.
—Oh, me encantaría maldecir a mi tío Algie, pero él consiguió que me dieran una varita que no hace nada por mí. Es probable que no pueda hacer nada más que un Lumos con ella, si tengo suerte —contestó Neville de malhumor.
—Bueno, haz que tus padres te consigan otra, tu tío no tendría que decir nada al respecto —contestó la dama.
—La abuela Augusta piensa que yo debería usar la varita de mi padre aun si no me sirve —masculló Neville.
—Augusta, esa vaca estúpida —dijo el retrato con ira—. Intenté decirle a Frances que no se casara con ella, pero estaba infatuado. Tu debes ser el hijo de Frank, Neville ¿es así como te nombraron? Me temo que yo morí después que naciste —ante su asentimiento, ella sonrió—. Yo soy tu bisabuela: Callidora Black Longbottom. Ahora, con respecto a esa varita tuya . . .
Neville pronto se encontró rebuscando en el ático una caja de varitas, y la arrastró hasta esa habitación. Revisar varita por varita fue cansador, y ella insistió que debía hacerlo así, aun cuando no consiguió ninguna chispa. Unas pocas le respondieron, y una casi le escuchó aunque a regañadientes.
Callidora le hizo preguntas y Neville le contó toda la historia de la tortura a Frank y Alice y que aun estaban en San Mungo, y que él vivía con la abuela Augusta, y que el tío Algie tambien vivia ahí, la mayor parte del tiempo.
Después su mano tocó una varita y todos sus cabellos se pararon en punta. La levantó y quedó bañado en chispas y sintió que su magia se encendía. Sentir que su magia de verdad estaba allí fue intoxicante. Parte de él había dudado que su magia existiera, después de escuchar tanto tiempo decirlo a su tío.
—Ah, un calce excelente —dijo Callidora sonriendo—. Caoba con un núcleo de pelo de Grim. Esa le perteneció a mi padre, Arcturus Black. Él fue un mago muy talentoso, un Maestro en el arte de la Astronomía. Ahora bien, esa varita que le perteneció a tu padre, ¿también es de color oscuro, no es cierto?
Neville la sacó y la comparó con la varita de caoba. Se veían lo bastante parecidas para confundirse si uno no las examinaba de cerca.
—Muy bien, lleva la varita de tu padre hasta que te encuentres en el colegio, y entonces la cambias por la otra que tendrás guardada en tu baúl. No se te permite hacer magia lejos de la escuela de todos modos, así que carga la varita de tu padre en tu casa ya que eso no tendrá importancia —Callidora y Neville compartieron una sonrisa de complicidad—. Y una vez que seas mayor de edad, nadie tendrá nada que decir en cual varita vayas a utilizar.
Neville dejó escapar un suspiro de alivio, la pregunta acerca de su varita estaba contestada, y por primera vez en su memoria había tenido una conversación placentera con un adulto. Vagamente podía recordar té agradables con su abuela, antes de que la preocupación por su magia ensombreciera todo lo demás. Rara vez veía a otros niños. La tía abuela Enid solía traer a sus nietos de visita a veces, pero después de que el tío Algie lo empujara por el muelle en Blackpool en un paseo familiar, ella había tenido una pelea a gritos con los otros, y nunca más había regresado.
Había visitas ocasionales de familiares lejanos o de amigos que traían a sus hijos, pero el tío Algie siempre parecía estar allí para presentarlo con una mueca de disculpa y para susurrar que "Neville probablemente sea el próximo squib de la familia'".
Neville sonrió con lentitud y recogió el libro de maleficios.
Callidora se unió a su sonrisa maliciosa—. Déjame saber si necesitas alguna ayuda con eso, querido.
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Los Dragones no entendían en realidad el significado del Halloween, tenían una forma diferente de ver la muerte y ningún dragón nunca había regresado como fantasma ya que no tenían miedo de lo que esperaba del otro lado. El que Yvane se hubiera quedado para ayudar a Tom era una novedad, pero no había sido por temor a la muerte.
A pesar de todo lo anterior, los Dragones no eran adversos a las celebraciones e indulgían a sus jinetes y cuidadores en sus rituales concernientes a la muerte y los espíritus. Siempre tenían una fiesta alegre y un baile, y ya que la gente de las Reservas era de todas partes del mundo, tomaban esto como una oportunidad para presentar a sus amigos con platillos diferentes. Algunas comidas tenían mayor éxito que otras.
Normalmente algún personal de la Federación Internacional de Magos era invitada desde Lyonesse, como cortesía, y también alguna gente del Ministerio de Magia. Este año Amos Diggory, del Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas asistía junto con Walden McNair como su 'edecán'. El edecán usual de Diggory había sufrido una lesión repentina esa mañana y McNair había insistido en ocupar ese puesto, diciendo que "admiraba mucho los Dragones y que le gustaría darles un vistazo".
La fiesta estaba en marcha hacia el anochecer, y Lucius condujo a un avergonzado Tom hacia una silla en el valle, dejándole caminar desde la periferia al Complejo para salvaguardar su orgullo lo más posible. Yuan había colocado un asiento cómodo cerca del suyo para Tom. Yao había desertado de sus termas para venir a observar la fogata y la fiesta, cerca con unos cuantos Dragones que se habían reunido a vista de los espectadores.
Varios músicos cantaron y por supuesto hubo danzas. Más tarde, sería hora de contar historias. Muchos de los jinetes podían contar historias narradas por los Dragones a ellos. Los Dragones esperaban ese momento.
Amos Diggory hizo sus rondas, estrechando manos y sonriendo alegremente al ser presentado por el director Chang a Petunia, Dudley, Harry y Tom. Amos ya conocía a Lucius Malfoy de vista, y también fue presentado con Draco. Amos encontraba que todo ese asunto de Malfoy de repente apoyando a Harry Potter era muy sospechoso, pero el Ministro siempre había favorecido a Malfoy. Y ahora Albus Dumbledore estaba respaldándolo, si era consultado en privado al respecto, e inclusive el Auror Hugo Savage ahora respaldaba a Lucius Malfoy. Así que a la hora de estrechar su mano, esperó que fuese todo verdad.
McNair se quedó atrás de la gente, evitando a su viejo amigo, Lucius Malfoy. Le habían prevenido que dejar el Complejo desataría las alarmas, ya que el director Chang quería evitar que a algún parrandero ebrio se le ocurriera "ir a mirar los Dragones". Había esperado hallar un modo de ingresar a la Reserva, algún flú sin resguardo, o un agujero en las barreras protectoras. Debía existir forma de entrar, para poder secuestrar o matar a ese detestable Harry Potter. Resopló con desdén, a él le gustaría conformarse con matar a Malfoy y Snape, por supuesto, los condenados traidores. Y al escuchar que Malfoy había hablado en la fiesta de Parkinson, se había sentido encolerizado. Rápidamente había arreglado que el ayudante de Diggory sufriera un 'accidente' y se invitó solo a la fiesta.
Deambuló por la fiesta, tomando algo de comida y bebida para aparentar que la estaba disfrutando, en vez de estar acechando a su presa, y llegó hasta donde Harry, Draco, y Dudley estaban conversando con Tom. Reconoció a Draco Malfoy, por supuesto, y tomó nota de la cicatriz de Harry, asumiendo que el otro mocoso debía ser su primo. Examinó a Tom, sintiendo que le conocía de alguna parte, había visto fotos de él en El Profeta Diario, pero al verlo pudo sentir que le recordaba a alguien.
McNair se sacudió esos pensamientos, probablemente el muchacho debía ser tan sólo algún amigote. El periódico mencionaba que era de la familia Prince. Observó a los niños de más cerca. Si tan sólo se decidieran a andar por allí, él podría secuestrarlos esa misma noche. El flú que habían utilizado los del Ministerio se encontraba en la oficina del director de la Reserva.
Las historias estaban en su apogeo y en su excitación Harry fue hacia una mesa para agarrar un emparedado, y entonces McNair se puso en movimiento. Se colocó junto a Harry intentando parecer inofensivo y confundido.
—Discúlpeme, jovencito, ¿sabe en dónde se encuentra la oficina del director? Supongo que el flú se encontrará allí, y yo me encuentro perdido —McNair sonrió, dándole a Harry una vista a su falta de higiene dental.
Harry asintió inseguro—. Seguro, puedo señalarle donde esta —y condujo a McNair hacia el edificio.
McNair estaba feliz, esto marchaba muy bien. Harry abrió la puerta y se estaba dando vuelta para señalarle donde estaba el flú cuando McNair lo empujó por la puerta, sacó su varita y le lanzó un Petrificus a Harry.
Desafortunadamente para él, Lucius había visto a McNair cuando se alejaba con Harry y había llevado con él a dos Jinetes con quienes estaba hablando como respaldo. Lucius y los Jinetes de dragón pronto estuvieron detrás de McNair, y Lucius le gritó—: ¡Alto, McNair! —lanzándole un Incarcerous al secuestrador.
McNair saltó hacia un lado, alejándose de Harry, dándole a los dos Jinetes la oportunidad que necesitaban. Uno de ellos tomó a Harry llevándolo a un lugar seguro, mientras que el otro conjuraba un Escudo para prevenir que McNair hechizara al niño inmovilizado.
McNair maldijo su suerte, y después le arrojó unos cuantas maldiciones a Lucius mientras se iba por el flú.
La mayoría de los participantes de la fiesta fueron a ver que sucedía y quedaron espantados al escuchar el relato de Harry.
—Pero ¿quién era él? —preguntó Harry plañideramente al terminar de contar lo ocurrido.
—Walden McNair, él es un Mortífago, pero no creo que haya sido identificado por el Ministerio —musitó Lucius. Se volteó hacia Amos Diggory, quien estaba estremecido de horror de que su ayudante se hubiera convertido en un mortífago secuestrador—. Usted debe hacer saber al Ministro que McNair es un Mortífago, y que trató de secuestrar a Harry Potter; sus Aurores necesitan ir de inmediato a aprehenderlo.
Amos asintió aturdido, y fue por el flú hacia el Ministerio para enviarlos en la búsqueda de Walden McNair.
Lucius se volteó hacia Harry, quien estaba rodeado por sus amigos y un grupo heterogéneo de Jinetes de dragón que estaban tomando esto en forma muy personal. Yuan estaba hirviendo de ultraje, y lanzando órdenes a los magos de la FIM para que le consiguieran los mejores expertos en Barreras Mágicas para su Reserva para reforzar las suyas inmediatamente.
—Bueno, pienso que ya ha sido suficiente de fiestas por esta noche, vayamos a Dragonsrest —Lucius reunió a su grupo y se fueron a casa, acompañados por un número ridículo de Jinetes de la Reserva, pero Lucius sintió que seria mejor dejarles sentirse útiles por el momento. Mientras más se sintieran responsables por la seguridad de los habitantes de Dragonsrest, mejor, así fuera de verdad su responsabilidad o no.
Los tres niños fueron enviados a la cama, y ya que todos estaban aprehensivos por los acontecimientos de esa noche, terminaron todos en la habitación de Harry. Tinker produjo dos camas temporales con un chasquear de dedos, y todos se acostaron con presteza.
Tom también fue enviado a la cama, mientras él e Yvane mascullaban como no se habían dado cuenta de que McNair se les había escurrido. Tom estaba completamente exhausto y funcionando sólo por ira y miedo. ¿Y si hubiera conseguido llevarse a Harry? El prospecto era horripilante.
Lucius y Petunia se quedaron sentados un rato en la sala, necesitando contactar a Severus y temiendo hacerlo. Lucius finalmente sacó una poción calmante y echó un poco en sus bebidas.
—Bien, vayamos a llamarlo —dijo Lucius después de terminar su vaso.
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N/T: Uh, ¿qué va a decir Snape? Muchas gracias a todos quienes se toman un tiempo para comentar, y a todos quienes siguen y han puesto esta historia entre sus favoritas. He estado haciendo ediciones muy menores, en detalles de acentos y cambiando 'lechuza' por 'búho', cosas que no influyen para nada en la historia, si esto aparece en sus alertas, me disculpo.
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Edit 2NOV2020
