3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 50: "Refugios y Cavernas"
Como siempre, tan pronto estuvo el tiempo suficiente en la fiesta de Halloween para satisfacer a Albus, Severus se escapó. Severus asintió a los prefectos de Slytherin, sabiendo que ellos comprenderían que debían mantener un ojo en los más jóvenes. Inclinó la cabeza hacia Sinistra que le sonrió levemente. Si ella continuaba igual de bien, Severus pronto le entregaría las riendas en un par de años. Ellos habían conversado bastante de ello, sabían que Voldemort regresaría y que debían trabajar juntos para avanzar con algunos estudiantes.
Los pocos hijos de muggle se sentían más cómodos con Aurora y los mestizos se sentían más seguros con ella que con un espía recientemente expuesto. Los sangre pura estaban divididos, algunos no tenían intención de hablar con ninguno de los dos aparte de cuando requerían alguna información, probablemente en beneficio de sus padres. Otros, estaban esperando saber de sus padres, esperando que Snape en realidad estuviera en contra del Señor Oscuro o bien esperando que fuera un truco elaborado para engañar a Dumbledore.
Había algunos estudiantes mayores a la expectativa de cuando dejaran el colegio y estuvieran fuera del alcance de sus padres. Eran quienes esperaban evitar servirle a un señor oscuro quien era conocido por su brutalidad. Snape podría ser muchas cosas, pero cuidaba excelentemente de sus Sltytherins. Si Snape de verdad estaba en contra de Voldemort, sabían que les ayudaría a encontrar otras opciones.
Él podría pasarle la Casa Slytherin a Sinistra antes, quizás el próximo año, pero sentía que debían trabajar juntos para ser más efectivos. Ellos sabrían cuando fuera hora que Snape cediera su lugar.
Severus caminó lentamente hacia sus habitaciones, pensando en las investigaciones que podría hacer cuando no tuviera las obligaciones con su Casa.
Se sentó frente al fuego, convocando una tetera con té de manzanilla y un libro que estaba leyendo. Esperaba que Harry y los otros estuvieran divirtiéndose en la fiesta de la Reserva de Dragones. Lucius había prometido mantener un ojo en Harry en caso de que se viera deprimido.
Severus apenas había terminado un capítulo cuando el flú llameó y se asomó Lucius.
—¿Severus? Necesito hablarte acerca de la fiesta que acabamos de asistir —dijo Lucius con tranquilidad mientras pasaba a través de las llamas.
—¿Cómo resultó? ¿Estaba Harry perturbado? —dijo Severus con ansiedad.
Lucius dejó escapar una carcajada—. Podrías decirlo así. McNair consiguió invitarse a la fiesta y trató de secuestrar a Harry. Lo detuvimos, pero sí, Harry quedó algo perturbado.
El corazón de Severus se detuvo por un instante, y después recomenzó redoblando mientras se ponía de pie—. ¡McNair trató de . . . ¿dónde está?! —gritó Severus.
—Harry esta en su habitación en Dragonsrest, espero que dormido —contestó Lucius un poco confundido. La pócima calmante aun funcionaba bastante bien, y podía encarar la furia de Severus con aplomo.
—¡NO! ¿Dónde esta ese cobarde roba-niños excusa de mago oscuro de McNair? —tronó Severus.
—Oh, él se escapó —contestó Lucius con indiferencia—. Estábamos más preocupados de poner a Harry a salvo que de capturarlo, y se fue por el flú.
Severus estaba atónito ante la casual exposición de eventos de Lucius, y después notó sus ojos vidriados y frunció el ceño—. ¿Qué tomaste, Lucius?
Lucius lo miró con sorpresa—. Pócima Calmante —contestó con una semi-sonrisa.
Eso detuvo a Severus y lo dejó asombrado. ¿Lucius había necesitado tomar una poción antes de decirle lo ocurrido? Claro que en retrospectiva si él tuviera que decirle a Lucius acerca de un cuasi-secuestro de Draco tendría que hacer lo mismo. La ira de un padre cuando amenazaban a su hijo podía ser intimidante. Esa idea germinó en él, también. Harry ahora usaba cualquier oportunidad para llamarle papá, y él también pensaba en Harry como su hijo.
Ahora era un padre.
Lucius sonrió con entendimiento. Lucius era un pobre Legilimancista, pero leía muy bien a la gente, y conocía a Severus y como funcionaba su mente. No era difícil leer en esa mirada pensativa. Severus se estaba acostumbrando a la idea de ser padre, con los miedos paranoicos de todo padre.
—El director, Yuan, demandó que vinieran expertos en Protecciones Mágicas de la Federación Internacional de Magos, estoy seguro que están todos pensando apurados ahora mismo en una forma de aumentar la seguridad. Amos Diggory fue a convocar a los Aurores para comenzar la cacería de McNair. Los Jinetes de Dragones se tomaron muy a pecho el atentado, así que supongo que los Dragones también deben estar airados —Lucius se sintió feliz de poder apaciguar un poco a Severus.
Severus asintió lentamente pensando con rapidez—. Si McNair está en fuga, podría dirigirse a alguna de los refugios de los mortífagos o uno de sus depósitos.
—¿Crees que se arriesgue a ello? Debe saber que nosotros revisaremos las que conocemos —dijo Lucius con dudas.
—Cada uno de los Mortífagos conoce solamente tres lugares, cuatro cuando mucho —Severus sonrió torcidamente—. Con el tiempo, preguntando cuidadosamente, e intercambiando pociones por información, yo sé de veinte lugares.
Lucius alzó una ceja, impresionado—. Es probable que sepas de todos, o de casi todos.
Severus hizo una mueca—. Puede ser... pero no tengo idea de dónde se encuentra la base del Señor Oscuro, él nunca compartió sus coordenadas conmigo. Sólo fui convocado allí por la Marca.
Lucius asintió—. Nunca me lo dijo, tampoco. No confiaba en nadie que conozca con esa información. Estoy seguro que ni siquiera la loca de Bella la conocía.
—Lo único que necesitamos decidir es si llamar a Albus o a alguno del Ministerio para participar en la búsqueda. Será más rápido si lo hacemos nosotros —musitó Severus, y después arrugó la frente—. Me encuentro renuente a darles una información que podamos necesitar después.
—Podríamos buscar una por una y traer a los Aurores tan pronto encontremos a McNair. Podríamos volver a poner nuestras propias protecciones mágicas en las casas que queremos conservar, y quizás darles algunas a la Orden de Albus. Y darles las casas que no queramos al Ministerio, para que ellos puedan enseñárselas a la prensa —pensó Lucius con rapidez.
—Podríamos colocar allí a algún estudiante o familias que no deseen seguir al Señor Oscuro en esas casas de refugio que conservemos, cuando no puedan seguir en sus hogares por alguna razón —Severus se animó considerablemente. McNair les estaba haciendo ahora un pequeño favor al señalarles que podrían tener acceso a más bienes de Voldemort que podrían explotar.
—Necesitamos tiempo para hacerlo con propiedad. Necesitamos decírselo a Dumbledore, ya que le vamos a dar alguna casa. Estoy seguro que no resentirá que usemos algunas para nuestros planes —dijo Severus lanzando polvo flú para llamar a la oficina de Dumbledore. Le fue permitida la entrada y Lucius lo acompañó hasta la oficina.
Albus los miró con sorpresa y les hizo señas para que se sentaran. Lucius explicó los eventos de esa noche, y después Severus explicó el plan que habían improvisado.
—Voy a necesitar algo de tiempo para revisar las casas refugio, buscando a McNair y volviendo a poner protecciones para conservarlas, entregándote algunas a ti, dejando al Ministerio tener otras... —Severus se preguntó con desolación cuantas semanas le llevaría, dándose cuenta de lo extenso del plan.
Albus se echó para atrás pensando—. Severus, sé que estas acostumbrado a hacer las cosas por tu cuenta. Yo puedo reemplazarte esta semana, en unas horas más será domingo y tendrás toda la semana. Sin embargo, si decides con antelación algún lugar que desees entregarle a la Orden o que quieras darle al Ministerio, nosotros nos encargaremos de revisarlas. Además, estoy seguro de que confías en el Auror Savage y unos cuantos otros pueden ayudarte con tu 'lista' —Albus le sonrió al par—. Si tomara más de esta semana, lo re-negociaremos.
Severus frunció el ceño—. Espero que tú por lo menos te ciñas a mi planificación de pociones y que no les enseñes a preparar pociones hilarantes ni chocolate caliente.
—Te aseguro que no me atrevería —se rió Albus entre dientes con un centelleo insincero en los ojos.
Severus gruñó y esperó que sus salones de clases no fueron a ser repintados color rojo y amarillo mientras se encontraba ausente.
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Severus fue a informarle a Sinistra que debería hacerse cargo de la Casa por una semana, y que ella debería tratar de verse menos jubilosa por ello. Le hizo saber a los prefectos que Sinistra estaba a cargo, y que estaría lejos por una semana.
Mientras hacia eso, Lucius llamó por el fuego a un agitado Ministro para que diera otra conferencia de prensa que fuera un titular. Diggory estaba reuniendo a los Aurores, pero el Ministro aun estaba vacilante acerca de como hacer ver esto menos como una incompetencia ministerial.
Se sintió aliviado al ver a Malfoy, y Lucius 'sugirió' que él dijera con 'pesar' que un mortífago había conseguido permanecer escondido en el ministerio después de la caída de Quien-No-Debía-Ser-Nombrado, y narrar lo del intento de secuestro, enfatizando que este había sido impedido por los Jinetes de dragón y Malfoy. El Ministro entonces revelaría un esfuerzo conjunto con la Reserva de Dragones para asegurar a Harry Potter, y para aprehender al nefasto McNair.
Ellos pensaban que esto acallaría cualquier alarma en la población, y si había preguntas acerca de esos 'esfuerzos', ellos debían alegar la necesidad del secreto para mantener a Harry a salvo. Lucius le prometió que habría resultados para dar buenas noticias para satisfacer en el futuro a la prensa.
El Ministro se apresuró a llamar más aurores para la cacería, y mentalmente compuso su declaración a la prensa. Lucius quedó satisfecho de que Fudge estaba motivado adecuadamente cuando terminó su llamada. El Ministro actuaba bien cuando era encauzado en la dirección correcta.
Ellos llegaron a Dragonsrest y enviaron a una Petunia aun despierta a la cama asegurándole que ellos tenían un plan. Pasaron las horas siguientes antes del amanecer poniendo poción pimentónica en su chocolate y poniendo por escrito las casas refugio y las bodegas que ambos conocían. Lucius se sintió aliviado de que conocía unas que Severus no, subiendo la lista a veintitrés lugares.
Después sortearon cuidadosamente entre ellas, haciendo una lista de siete que dejarían que el Ministerio manejara, dejando ocho para la Orden, y ocho para ellos. Conservaron algunas casas buenas que serian excelentes para ubicar aliados o estudiantes, y una bodega que Severus recordaba haber visto con varias bibliotecas y equipamiento de pociones e ingredientes en ella.
Lucius llamó por fuego al Auror Savage al amanecer, explicándole la situación al confuso hombre, quien ni siquiera había tomado su café, ni mucho menos leído el diario matutino que proclamaba en sus titulares lo de McNair. Diggory había reunido un buen número de aurores la noche anterior, pero no había tenido el valor de molestar a Savage. Hugo aceptó la lista de moradas de los antiguos mortífagos con una sonrisa torcida y una ceja alzada.
Lucius sólo sonrió indolente.
—Un escenario bastante surrealista, ¿quien se habría imaginado esto hace unos cuantos años atrás ... no cree así? —le dijo Hugo suavemente al ex-mortífago.
—La realidad es mucho más extraña que la ficción y siempre lo será, Auror Savage —contestó Lucius con una sonrisa tranquila, la pócima calmante aun no había dejado de hacerle efecto.
El viejo auror se apuró a desayunar y se dirigió al Ministerio a arreglar el allanamiento de las madrigueras.
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Dumbledore recibió la lista de seis casas refugio y dos lugares de almacenaje con satisfacción. Había una breve descripción de los sitios y sus contenidos, junto con las últimas contraseñas conocidas. Uno de esos lugares seria un buen cuartel acaso... no, cuando fuera necesario volver a convocar la Orden.
Se sentía aliviado de que no hubiera clases ese día, y comenzó a llamar a los miembros de la Orden para que asistieran en las inspecciones de esos sitios. Moody y Kingsley estaban con los aurores, pero Albus tenía otros que podía llamar. Dedalus Diggle y Elphias Doge estaban disponibles, por supuesto, y estaba seguro que Hestia Jones y Sturgis Podmore podrían ayudar. A Hagrid, claro, le encantaría acompañarlos. Arthur Weasley, como era domingo, accedería, y después de contactar a la tía abuela Muriel para que vigilara a Ron y Ginny, Molly también vendría con ellos.
Contactó la casa de los Tonks, Andy y Dora iban a ir a Dragonsrest, pero se le unirían si fueran necesitadas. Ted, sin embargo, acudió de inmediato para platicar con Arthur.
Albus pensó por un momento, sí, pensaba que Remus estaba en el país. Sonrió con un poco de astucia, y llamó al hombre lobo para que los asistiera.
Sí, pensó Albus, aunque el objetivo primario de momento era encontrar a McNair, la Orden también tendría un gran estímulo con esto. Los miembros que contactó estaban bullendo de excitación. Todos ellos sabían que se avecinaban problemas. Tener estos lugares para refugiarse podría ser la diferencia entre la vida y la muerte, con el agregado de que estarían privando a Voldemort de ellas.
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Lucius y Severus empezaron a planear en qué lugar buscar primero, y a quien llevar con ellos. Hugo había prometido unírseles después de organizar su propia búsqueda en el Ministerio. Para su sorpresa, Andrómeda y Dora aparecieron para ver como estaban. El Profeta las había alarmado, y querían ofrecer su asistencia en lo que pudieran. Rosmerta acudió pronto tras ellas, viéndose igual de alarmada.
Fue decidido que Dora se quedaría en Dragonsrest para custodiarlo, mientras que Andrómeda y Rosmerta irían con Lucius y Severus. Andrómeda no era una Black por nada y Rosmerta podía manejarse en un bar lleno de gente sublevada, y ambas sentían que podrían defenderse en una pelea. El auror Savage llegó, y el grupo estuvo casi listo.
Yuan arribó con un contingente de Dragones y Jinetes de dragón. Los Jinetes pronto fueron reclutados para ayudar en la búsqueda en las casas al saber de los planes y estuvieron contentos de juramentarse en el secreto. Los Dragones habían conferenciado durante la noche y decidido hacer turnos de vigilancia de la casa misma.
El Panza de Hierro Ucraniano que habían rescatado y su dragona amiga, Hazelette, fueron los primeros en hacer guardia, aunque muchos más Dragones de los normales se ubicaron cerca.
Un todavia Tom pálido bajó las escaleras, con Yvane aun murmurándole.
—Sí, los Dragones y yo estamos determinados a que nada así vuelva a suceder. Yo prometí mantener a Harry a salvo, así como a ti, y el honor de los Dragones ahora esta en juego. Esa rata de McNair morirá de viejo antes de encontrarnos de nuevo con la guardia baja —dijo Yvane, ufano.
Tom se sentó al lado de Dora a desayunar, deseando sentirse lo bastante bien como para ayudar en la búsqueda. Dudley, Draco y Harry pronto se les unieron, aun adormilados. Harry estuvo encantado de ver a Snape, y en privado estaba casi contento por la crisis si eso significaba una semana de tiempo extra con su papá. Todos escucharon los planes y fueron instruidos de hacerle caso a Petunia y Dora mientras Severus y Lucius estuvieran fuera.
Lucius sacó un puñado de trasladores rúnicos y dividió a los doce Jinetes de dragón en tres grupos.
—Iremos con el primer grupo a uno de esos refugios y les dejaremos comenzar la labor, y regresaremos por otro grupo para otra casa, y así sucesivamente. Buscaremos a McNair, echaremos abajo sus protecciones y pondremos las nuestras, para que él no pueda ingresar allí si fuera más tarde. Ha pasado menos de un día, y él aun puede estar huyendo por lo que sabemos.
Todos fueron a la primera casa, un lugar que le parecía a Lucius un buen lugar para empezar ya que había sido una casa de verano de parte de la familia McNair. Ellos entraron con la contraseña, y lentamente recorrieron la casa polvorosa. Quedaron decepcionados de no encontrar rastros de McNair. Una vez que fue considerada vacía, Snape y Savage se quedaron con un grupo de Jinetes de dragón para echar abajo las protecciones y emplazar las de ellos.
Lucius y las damas regresaron por otro grupo y repitieron el mismo procedimiento en la casa siguiente. Una vez que fue inspeccionada, Andrómeda y Rosmerta se quedaron atrás para hacer las nuevas protecciones. Andy estableció con orgullo que la familia Black, siendo más bien paranoica, tenía mucho conocimiento de tales cosas.
La energía de Lucius estaba disminuyendo para cuando transportaron el tercer grupo a la última casa que querían revisar ese día. La casa fue registrada, y Lucius ingirió una poción reanimante y dirigió al grupo para volver a salvaguardar el lugar. Cuando dispusieran de más tiempo, podrían colocar protecciones más elaboradas.
Terminaron a tiempo para un almuerzo tardío. Los elfos domésticos estaban complacidos de proveer con comida a los Jinetes de dragón por su ayuda, y luego todos fueron enviados a Yuan para que le tuvieran informado. Todos menos dos prometieron regresar el día siguiente. Esos dos se disculparon diciendo que tenían programados unos vuelos de reconocimiento para la Reserva.
Lucius se fue tambaleante con un Draco molesto por ello hacia la Mansión Malfoy, ya medio dormido por el drenaje a su magia. Andy estaba bostezando, ya no estaba acostumbrada a conjurar hechizos sin parar por horas, y Dora la ayudó a pasar por el flú de vuelta a su hogar. Rosmerta besó a Severus y después a Harry diciéndoles adiós, y también se fue a descansar antes de tener que ocuparse de Las Tres Escobas. Hugo se despidió también, diciendo que probablemente el Ministerio insistiría que él se presentara en su oficina por la mañana, pero que lo llamaran si se presentaba algún problema.
Severus estaba más acostumbrado a pasar noches en vela y a usar mucha magia, y se unió al grupo en la sala. Petunia estaba leyendo un libro del cuidado de las lechuzas, y Tom dormitaba con un libro acerca de barreras mágicas teniendo ahora un interés en ellas.
Harry acariciaba a Hedwig mientras le hablaba, pero alzó la vista hacia Severus con una sonrisa de bienvenida. Dudley estaba mirando embobado al enorme Panza de Hierro que estaba afuera, frente a su puerta principal.
Severus se sentó en un sillón cerca de ellos a sorber su té. Después de una buena noche de sueño, volvería a repetir la búsqueda en al menos otras tres casas mañana, dejando solamente una o dos para el tercer día. Empezaba a pensar que no encontrarían a McNair en las antiguas casas de los mortífagos. Las tres que habían revisado ese día eran las más probables que hubiera usado, así que debía encontrarse con amigos o escondido en otro sitio.
Severus aun estaba furioso con McNair, pero eso se había temperado tras las horas de hacer planes y las largas horas conjurando hechizos. Sentía que necesitaba atrapar a McNair y convertirlo en un ejemplo. Tal parecía que las capturas en la casa de Spinner's End no había causado suficiente impresión en los mortífagos que estaban fuera de la prisión. Por supuesto, Lucius haciendo público su cambio de bando en un baile lleno de ellos en casa de los Parkinson probablemente los había provocado.
Hedwig voló silenciosamente hacia la ventana, y Dudley la abrió para que saliera. Harry se sentó junto a su tutor y miró su rosto exhausto.
—¿Fue muy difícil? —preguntó Harry.
—No, sólo cansador. Echar abajo protecciones que no fueron puestas por ti es trabajo intenso porque la magia se te opone. Colocar protecciones también es agotador —Severus miró con atención al niño—. Esperábamos poder encontrar a McNair, pero hasta ahora nos ha eludido.
Harry se removió un poco—. Lamento ser tanta molestia ...—dejó de hablar, inseguro.
Severus frunció el ceño—. Harry, tu no eres una molestia. McNair es la molestia, y sus acciones no fueron tu culpa. Debemos esperar que los que son leales al Señor Oscuro te hagan su blanco, pero es su opción, y tu no debes culparte por ello.
La respuesta algo irritada de Severus lo hizo sentir más seguro. Si hubiese sido demasiado gentil, hubiese sospechado de su sinceridad. El hecho que su tutor fuera un individuo más bien austero y sarcástico, excepto con sus amigos más cercanos y los ocupantes de Dragonsrest, le hacia sentir a Harry que no vacilaría en señalarle cuando Harry se convirtiera en una 'inconveniencia'.
Harry iba sintiéndose lentamente más seguro en su fe de que su 'papá' no iba a cansarse de repente de cuidar de Harry y sus necesidades, y que no iba a escuchar las palabras "carga" o "gasto injustificado" viniendo de Severus.
—¿Cuando son las vacaciones de Navidad? —preguntó Harry—. Estoy haciendo una lista de lo que necesito conseguir, voy a tener que dar una mirada de nuevo en Callejón Diagon para ver que hay disponible. ¿Crees que podamos ir esta semana o el fin de semana? Ya conseguí uno de los tuyos, pero me gustaría empezar a reunir los otros —añadió Harry con astucia.
Severus se rió entre dientes, Harry ya había insinuado cuando supo de la compañía que fabricaba viales que Severus debería esperar regalos de ahí.
—Dependerá de cómo nos vaya en los días que vienen. No podemos subestimar a McNair, ni el hecho de que puede estar sintiéndose desesperado. No puedo prometerte una salida, pero haremos lo posible —sonrió un poco ante el 'whoop' de Harry, y de Dudley, quien había estado escuchándolos.
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Waldus McNair se sentó en su silla conjurada, sintiéndose aburrido aunque todavía un poco excitado. Con un Accio a un Profeta Diario que un Jinete de dragón había descartado, supo que estaba siendo cazado por todos. Sonrió sombríamente. Tenía la vaga idea que finalmente encontraría refugio con un viejo amigo en Bulgaria o Albania. Un montón de mortífagos o simpatizantes se habían instalado allí a vivir, ya que a los locales no les interesaba lo que que hubieran hecho en Inglaterra. Rusia también era una opción, ya que las comunidades de magos que quedaban estaban muy alejadas y esconderse seria fácil.
Pero antes de abandonar Gran Bretaña, quería golpear de forma decisiva a su enemigo. Probablemente con la captura o muerte de Harry Potter. Aunque el asesinar a Severus o Lucius tambien serviria.
Habia sido más listo que Severus y Lucius escondiendose aquí, una hazaña nada fácil. McNair sabía que no era un sujeto muy brillante, pero observaba cuidadosamente cuando había reuniones de mortífagos. Con frecuencia había copiado las acciones de otros cuando las circunstancias parecían similares.
Tras fallar el secuestro, pensó con rapidez y recordó que alguien había tenido el mismo problema, y no se había atrevido a regresar con Lord Voldemort sin la víctima que había sido demandada. Ese mago había huido por flú, pero no lejos, y la familia no se había dado cuenta que necesitaba revisar cerca de su casa para asegurarse que se había ido. El mortífago había esperado un día o algo así, y atacado de nuevo, desde un cobertizo de herramientas.
Bueno, aquí no había cobertizos, pero se había ido por el flú a un almacén de la Reserva que había mirado antes cuando daba vueltas. Tomó suministros y encogió cajas y bolsas huyendo hacia las cuevas en los riscos. Esas cavernas eran demasiado pequeñas para ser usadas sino por un dragón muy pequeño. Ya no que nadie la había reclamado por el invierno, lo más probable era que lo dejaran tranquilo.
McNair agrandó las provisiones y puso conjuros de estasis sobre la comida. Transfiguró rocas y maderas en una mesa, silla y cama para hacer cómoda su espera.
McNair sabía como esperar, lo había hecho por años en el Ministerio sabiendo que un día regresaría el Señor Oscuro. Después de todo, la marca oscura aun estaba allí, desvaída, pero aun allí.
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Neville Longbottom le puso atención a Callidora mientras le contaba anécdotas de su padre, Arcturus, de su esposo, Harfang, y de su hijo, Frances. También sabía un poco acerca del padre del niño, Frank. Todo lo que Neville había escuchado de sus padres era que fueron aurores, y desconocía lo mucho que le gustaban a Frank las plantas, y que había deseado ser un Herbologista como su padre, Frances, pero con la guerra en aumento al momento de graduarse había seguido a su prometida en la carrera de Auror, a instancias de su madre.
Neville se preguntó con amargura qué carrera escogería Augusta para él. Suponía que eso dependería en la habilidad que revelara. Callidora había pensado que seria mejor jugar al 'inepto' en el colegio por lo menos por un tiempo, para no alarmar al tío Algie y que este organizara nuevos planes para librarse de él.
Neville había hojeado el libro "Maldiciendo a tu familia...", pero ahora que tenía una varita que funcionaba parecían ser todos de enormes proporciones. Si efectuaba alguna de ellos, sabrían rápidamente que se trataba de él. Después de todo, sólo había tres personas con magia en la casa, dejando sólo a Augusta y Neville como culpables si de repente al tío Algie lo maldecían con enormes furúnculos en el trasero.
Tendría que pensar en una forma de evitar ser descubierto. Callidora le aseguró que las protecciones de la casa prevendrían que el Ministerio supiera quien efectuaba magia allí, por lo que no habría cargos por hacer magia siendo menor de edad. Sólo necesitaba una forma de culpar a alguien más.
Por supuesto, pensó con amargura, en realidad preferiría encontrar una forma de hacer algo tan aterrador y potencialmente fatal como lo que el tío Algie le hiciera a él.
Recogió El Profeta Diario. Los encabezados de ayer habían sido acerca del intento de secuestro de un mortífago a El-Niño-Que-Vivió en una fiesta de Halloween en la Reserva de Dragones de Galés, donde aparentemente vivía. Los periódicos estaban encantados de finalmente haber establecido la ubicación del hogar de Harry Potter. La constante especulación había comenzado a aburrir a los lectores.
El periódico de hoy era acerca de las siete casas de mortífagos que los aurores del Ministerio habían 'descubierto' y embargado. McNair no había sido encontrado, pero el descubrimiento de esas casas era pregonado como un "golpe contra los magos oscuros y cualquier remanente mortífago".
Había varias fotografías de Harry Potter, su primo y amigos, y una de un sonriente Harry Potter flanqueado por su tutor Severus Snape y por Lucius Malfoy. Los dos hombres miraban amenazadoramente desde la foto. La intención de la fotografía irradiaba aprobación por la actitud protectora de Snape y Malfoy.
Neville hizo una mueca de ira, a pesar de que no sonaba divertido ser el blanco de Mortífagos como McNair y tener que temer por tu vida, cuando menos Potter tenía adultos intentando protegerlo y no dejándolos caer desde una ventana a mucha altura.
Neville resopló con desdén, no podía comprender como Potter podía soportar que sus mismos protectores fueran Mortífagos. Aparentemente, a Potter no le importaba quienes fueran siempre que le consintieran cualquier capricho y lo trataran como un principito.
Neville bullía de resentimiento, por su tío Algie, su abuela, y especialmente por Harry Potter quien vivía con gente que lo cuidaba.
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N.d.T.: Y llegamos a ¡50! Muchas gracias por sus comentarios, su ánimo y apoyo.
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Editado 2NOV2020
