Actualización 19 de diciembre del 2016
Capítulo 14-
Esta es la razón de la imperfección 2
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Como un niño cansado luego de jugar por horas, Ian perdió el conocimiento en algunos segundos. Ella con atención miró como la mancha de sangre en la frente del muchacho era absorbida por su piel. Pero inmediatamente la marca reapareció, solo que con una mayor cantidad de la sustancia rojiza. Ella removió la marca e inmediatamente después puso la sustancia en su propia frente.
En algunos segundos vio como pasaban en su mente imágenes pertenecientes a los ojos del joven guardián de la lluvia Varia. Sus recuerdos... su infancia, sus emociones, sentimientos de su presente y también fragmentos de su futuro pero,...
Para sorpresa de la vidente lo que presenció fue algo muy diferente de lo que espero pronunciarle al peliblanco. Con un mal presagio ante sus ojos, con la mayor discreción y respeto que tubo por los inconscientes jóvenes que permanecían en la enfermería, salió caminando lentamente. Tras estar fuera de esta, corrió con todas sus fuerzas.
"Necesito hablar con el neo primo" se repetía sin cesar antes de buscar desesperadamente a alguien que pudiera ayudarla.
―E- Esto es mentira... ¡no puede ser real! – el dolor, y las lágrimas se apoderaban de ella sin piedad alguna.
―¡Vongola Primo!
En medio de su ataque de pánico fue con desesperación al lugar donde esperaba encontrarlo. No obstante al llegar al gran salón solo pudo divisar entre los presentes a los jefes actuales de las familias aliadas, teniendo una amena charla. Pero, inmediatamente tras su llegada todos le lanzaron una mirada de sorpresa.
Ella sin perder tiempo ignoró a todos y se redirigió hacia el estudio privado de Sawada Tsunayoshi. En medio del camino tropezó un par de veces frente algunos invitados pero, siguió su camino.
Se detuvo en la puerta de la oficina del neo primo al estar a escasos centímetros del pomo de la puerta.
Pero repentinamente una extraña caja de cristal la envolvió y desapareció tan rápidamente como apareció pero, en esta ocasión en una habitación bastante espaciosa. Ante la vista de la rubia, monstruosas figuras con cara de cuervos brotaron del suelo y la atacaron sin piedad alguna. Con sus larga y filosas garras, le asestaban golpes directos. Aun confundida, la Cavallone no hizo más que cubrirse lo más que pudo de los ataques. Sintiendo de lleno un golpe que la lanzó dentro de la caja de cristal nuevamente pero, repentinamente se vio cayendo entre vidrios rotos. Junto a un dolor en su espalda y algo tibio que la calentaba.
Tras unos minutos de reaccionar, recordó a la persona que buscaba.
― ¡P-Primo! ― Junto a este grito un cúmulo de sangre salió de su boca y la hizo toser desesperadamente.
Recordando que tenía una forma de llamar a su esposo en casos de emergencia. Tomo lentamente su anillo y logrando llamar algunas llamas de sol, de este broto un pequeño pajarillo que rápidamente se posó sobre el pecho de su dueña.
― Tra- tráelo lieri. ―apenas en un susurro ordenó a su caja arma ir a buscar a Dino. Ella sabía que estaba muy herida... y que no duraría mucho en ese estado.
Ya un poco más consiente empezó a sentir el dolor de sus heridas, sentía su cuerpo con golpes y algunas fracturas, junto a los trozos de vidrio que tenía incrustados en su piel. La sangre brotaba sin medida y su cuerpo empezaba a temblar de frio. Fuera en donde estuviese su esposo la podría encontrar, él siempre lo hacía.
Tomó entres sus dedos una carta que había hecho para su hijo, pensaba dársela para darle la gran "noticia"... Ella empezó a llorar desconsoladamente.
Con sus lágrimas a tope, con su sangre escribió en el suelo aquello que debía informar a como dé lugar.
Con algunos trazos escribió algunos kanjis que el décimo Vongola reconocería rápidamente. "muerte", "niños", "deber", "futuro" y... "Rael"
Ella había visto lo que les depararía el futuro y realmente no había nada en él. Ella había visto más allá de su futuro, había visto la verdad. Y la verdad era que la batalla contra Real Morieti y las doce cabezas de la muerte aún no había terminado.
Vongola, Varia, Cavallone y otros más, estaban en medio de un profundo sueño. Del cual solo había una forma de despertar. La única forma de despertar de ese largo sueño era... eliminando las anclas que tenían en ese mundo ficticio, esa realidad en la que habían vivido por años. Debían matar a los hijos de todos.
Cavallone, Varia, Vongola, Talcera... Todos. Solo así, la pesadilla terminaría ¿no?
Poco a poco sus pupilas empezaron a dilatarse, junto a sus párpados que empezaban a juntarse. Triste por lo que vendría empezó a ver su vida pasar ante sus ojos. Su esposo, su hijo... su familia.
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Dino Cavellone corrió en busca de su esposa tan pronto recibió la visita de la caja arma de su mujer. Solo para hallarla tendida en el piso de una de las habitaciones más escondidas de la mansión, un viejo almacén que parecía no haber sido limpiado por años.
Junto a Dino se encontraban el jefe de Vongola, sus guardianes y Romario; quienes al verlo correr hacia alguna parte de forma repentina, lo siguieron.
Y se sorprendieron de igual manera al encontrarla. Dino, su esposo, observó que tenía su vestido rasgado, moretones y estaba toda ensangrentada.
―¿Qué sucedió? ¡Shery dime algo!– la zarandeó con la esperanza que reaccionara. Pero...
― Dino ya basta, ella...- la voz de Tsuna se fue apagando a medida que pronunciaba cada silaba.
Tsuna se acercó a Dino, agachándose hacia él para hablar sin molestias. Tsuna di Vognola abrazó fuertemente a su autoproclamado hermano mayor.
―¡Todo... todo esto es mentira! – rompió a llorar en los brazos del moreno desconsoladamente.
Todos fueron testigos del estado de shock en el cual se encontraba el Cavallone, no obstante Romario y los guardianes Vongola notaron la mancha rojiza que se alzaba en su frente. La habilidad de "Sherry" era conocida por todos ellos. Inmediatamente supieron que había pasado algo terriblemente malo para que ella terminara en ese estado.
Dino tomo delicadamente el cuerpo de su mujer, Tsuna deshizo su abrazo sobre el rubio para que él pudiera abrazar a su esposa.
Takeshi se acercó a ella y coloco su mano en la cabeza de la señora, llamas azules empezaron a brotar de la mano del guardián de la lluvia. La expresión de la rubia se relajó, dejándola aparentemente dormida y con una expresión pacífica.
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Y tras todos ellos, mirando desde el pasillo... la mayor de los Sasagawa no daba crédito a lo que veía. Sus piernas cedieron y terminó sentada en el pasillo sin dar crédito a lo que veía. Ayaka se desplomo por ver a Hera Di Sherry, la esposa de Dino Cavallone, muerta.
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Hera Di Sherry / Sherry Cavallone / La madre de Ángelo Cavallone / Oráculo
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¿Qué les parece? Finalmente la trama se empieza a formar pero... ¿Qué les deparará en el futuro a toda la neo generación? En este espejo de mentiras... nada es como se ve.
La historia empezó... junto a la verdad...-!
+*Extra*+
Una espada perfectamente cromada era sostenida y mecida a la vez por una figura imponente de casi dos metros de alto, cabello blanco como el papel, ojos cortantes grisáceos.
Esa espada era sin duda una de las mejores de su época, echa específicamente para ese momento por las propias manos de su portador. El cual ciertamente disfrutaba de usarla, con tan solo ver la expresión de su rostro ante la sangre que brotaba de su víctima.
"Eres tan lindo que no me canso de matarte en cada una de tus reencarnaciones, querido hermano"
"No creas que cometeré los mismos errores otra vez NEO"
"Pero… Henos aquí ¿verdad?"
"sí, como la última vez"
"Tu otro recipiente era más bonito la vez anterior ¿lo recuerdas ZERO? y además una amante expendida"
"Fue lamentable que esa pobre muchacha terminara en tus garras antes de despertar estúpido hermano "
