3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 51: "Reuniéndose con Remus"

Lucius y Severus miraron a su alrededor en la casa con algo de desilusión. Tampoco estaba aquí McNair. Habían terminado de revisar todas las casas de refugio y el cambio de Barreras Mágicas estaba en progreso. Lucius y Severus habían emplazado Barreras básicas, y Andrómeda lentamente iba repasándolas colocando las Protecciones extensas que ellos creían necesarias.

Sólo les había faltado poner un Fidelius en ellas. Si alguna familia fugitiva lo necesitara, el hechizo seria emplazado entonces. El colocar estas Protecciones le llevaría a Andrómeda semanas, aun con la ayuda de algunos Cuidadores de dragones que habían expresado habilidad en hacerlas. Habían tenido un acalorado debate acerca del pago, y Andrómeda finalmente había accedido a que le pagaran, y Tom había convencido a Lucius y Severus que el pago por colocar Protecciones Mágicas en las viejas guaridas de Lord Voldemort debía ser hecho con dinero de Voldemort.

Los tres habían sonreído maliciosamente después de eso.

Ahora se encontraban revisando un almacén. Lo habían conservado porque Voldemort había colocado allí todas las bibliotecas robadas de otros magos, o chantajeado para que se las entregaran. Además de unos cuantos objetos arcanos y un laboratorio de pociones con variados ingredientes del que Severus conocía por haber sido convocado allí en más de una ocasión por el Señor Oscuro.

—Bien, sortear cientos de libros deberá mantener a Tom tranquilo por unas cuantas semanas —dijo Severus, un poco celoso del muchacho. Sus propias manos le picaban por repasar esos tomos.

Lucius miró a su viejo amigo con una sonrisa torcida, sin que le engañara ni por un momento. Severus siempre había sido tan curioso como un gato cuando se enfrentaba a una pila de libros que no había visto anteriormente.

—Bueno, los elfos domésticos pueden recoger una pila cada vez para que Tom la vea. Hay muchas bibliotecas aquí, en cajas con espacios mágicos —Lucius frunció el ceño—. Y Tom insistirá en devolver los libros a sus legítimos dueños.

Severus asintió sombríamente—. Bueno, mientras que haga copias de todos los libros interesantes...—ambos sonrieron al otro y terminaron de colocar las salvaguardas básicas y un sistema de alarma. Si ingresara algún intruso a cualquiera de las casas revisadas o al almacén, Lucius seria advertido.

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Harry, flanqueado por un ceñudo Dudley y Draco, leían el editorial de El Profeta Diario y la sección de opiniones. Habían pasado cuatro días desde el "Incidente de Halloween", y aunque los encabezados habían cambiado desde el intento de secuestro, seguían saliendo artículos acerca de la búsqueda de McNair.

Lo que enfurecía a los tres chicos, sin embargo, eran las opiniones de la gente concernientes a si El-Niño-Que-Vivió estaba bien protegido o dándole el cuidado adecuado. Antes del incidente eran pocas las cartas al respecto, pero al parecer ahora todo el mundo tenía una opinión.

Harry estaba furioso, ¿cómo se atrevía esa gente a juzgar que su tutor era inadecuado?

Draco observaba a sus amigos con simpatía. Él había crecido conociendo que los periódicos eran volubles y que escribían para vender la mayor cantidad de ejemplares, no para complacer a la gente, y particularmente no a la gente de quienes escribía. Afortunadamente, la sección principal de El Profeta Diario continuaba escribiendo que las Reservas de Dragones eran los lugares mejor resguardados en el mundo, y que no debería culpárseles porque un Oficial del Ministerio llevó un Mortífago a la fiesta de Halloween.

El Ministerio había pasado un mal rato con ese desliz. Sin embargo, Cornelius Fudge parecía tan contrito de corazón sobre haber sido engañados de esa forma, que había disminuido esto, especialmente después del éxito al apropiarse de las casas de refugio.

A pesar de ello, el periódico no vacilaba en publicar cartas de los lectores que variaban desde quienes los apoyaban hasta otras venenosas en lo concerniente a Snape como tutor. Las emociones de Harry fluctuaban desde la furia a las lágrimas al leer una carta diciendo que un profesor solterón con un pasado turbulento no era guardián apropiado para un kneazle y mucho menos para Harry Potter.

Los artículos de Rita Skeeter especialmente le dejaban temblando de rabia con su tono condescendiente y azucarado con comentarios de su 'preocupación'. Ella conseguía implicar que Severus Snape estaba usando a Harry para elevarse en la alta sociedad, y que Lucius Malfoy tenía ambiciones políticas.

—No debes hacerles mucho caso, Severus y papá ven los diarios. Si ellos estuvieran preocupados, harían algo respecto —dijo Draco.

Harry arrugó la publicación y la arrojó en la basura, con los ojos llameantes, pero Draco tenía razón. Severus y Lucius los habían desdeñado y reído entre dientes con las cartas y el artículo de Skeeter. Los artículos principales en primera página decían que Severus estaba haciendo un buen trabajo y citaba al Ministro de Magia, a Albus Dumbledore, e inclusive al Auror Savage, todos diciendo que Harry Potter era feliz con el profesor Snape y que estaba tan seguro como el Ministerio, la Federación Internacional de Magos y los Jinetes de Dragón pudieran tenerlo.

Harry frunció el ceño. Resentía que todos hablaran mal de su papá. Sonrió pensativo, tendría que encontrar algo más que darle para Navidad. Quizás una polera que dijera: «El Mejor Papá del Mundo... después de tres tazas de café».

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Albus maldijo por lo bajo, otro caldero se derritió y dos parecían amenazar con explotar. Ondeó su varita, desvaneciendo el contenido de los dos calderos y el caldero derretido por completo.

Inhaló profundamente. Estos eran estudiantes de tercer año, ¡deberían ser capaces de poder por lo menos leer las instrucciones! No era de extrañar que Severus gritara y quitara puntos en cada clase.

Albus miró las caras inseguras y sonrió con esfuerzo.

—Todos los que hayan conseguido completar sus pociones, por favor embotellen una muestra y tráiganla al frente —consiguió decir con dientes apretados. Cuando solamente cuatro estudiantes lo hicieron, tuvo que hacer un gran esfuerzo para no asignar detención para el resto de la clase.

Albus observó como los estudiantes se apresuraban a ir a la puerta y silenciosamente se preguntó como Severus conseguía evitar lanzarles un maleficio en masa. Albus había enseñado Transfiguración por décadas, pero ahi había menos posibilidades de destruir una sala de clases ni de matar a un compañero en dicha clase. Pociones era diferente; un error en Pociones podía resultar en destrucción o incluso una fatalidad.

Se alegraba que fuera viernes, si conseguía que la próxima clase transcurriera sin permitir que nadie causara una explosión fatal, quedaria libre para descansar.

Gracias a Merlín, era hora del almuerzo, y después tenía una hora libre, y luego la clase de estudiantes avanzados de séptimo. Cuando menos los de Séptimo año no eran unas idiotas tambaleantes. Dumbledore fue hacia el Gran Comedor sorbiendo una poción para el dolor de cabeza. Desearía haber podido ayudar más con las casas de refugio, aunque fuera sólo para evitarle la clase de pociones. Al menos había podido ir el domingo, pero las nuevas Protecciones habían sido hechas por miembros de la Orden.

Albus pasó el almuerzo siendo mirado con resentimiento por varios estudiantes, especialmente Gryffindors. Suponía que ellos habían pensado que sería una semana libre de Pociones, o que no serían castigados por sus idioteces. Albus, sin embargo, estaba consciente de los peligros de esa clase, y le había sido recordado por el accidente casi fatal de Tom Riddle. Así que cuando los estudiantes habían empezado a comportarse mal, habían quedado impactados cuando empezó a restar puntos y asignar castigos.

Albus frunció el ceño, no sabía cómo conseguía Severus mantener el orden en su sala de clases. Sin importar lo atento de Albus, nunca conseguía darse cuenta cuando los pequeños idiotas hacían errores tontos antes de derretir sus calderos o volarlos. Era enloquecedor. Solamente las clases avanzadas eran controlables.

Se vio forzado a darle crédito a Severus por conseguir enseñarles a estudiantes cualquier cosa en ese ambiente.

Albus se puso de pie para irse a descansar un rato en su oficina antes de la última clase como profesor sustituto de Pociones, cuando vio a Remus vacilando en la puerta. Albus se alegró y le condujo a su torre para conversar. Dumbledore había conseguido cierto pago para el trabajo que Remus estaba haciendo colocando nuevas Protecciones en las casas de refugio de la Orden y su revisión de las cosas dejadas en uno de los almacenes.

—Encontré algunos artefactos que necesitarán ser limpiados de magia oscura, Director —anunció Remus, tomando un sorbo de su té que había traído un elfo doméstico—. Limpiamos completamente la primera casa hace dos días atrás, y con este montón de artefactos la segunda quedará lista. Elphias Doge terminó las salvaguardas de la primera casa esta mañana, así que comenzaremos con la segunda. ¿Quiere que empecemos a limpiar la casa cerca de Hogsmeade a continuación?

—Sí, esa es una idea excelente —Albus sorbió también su té, y esperó. Sabía lo que le preguntaría a continuación.

—¿Le ha preguntado a Severus si puedo visitar a Harry? —Remus lo miró esperanzado.

Albus suspiró un poco. Le había parecido buena idea traer aquí a Remus. Era necesario para el trabajo en las casas de refugio, pero además pensó que ver a Harry seria bueno, le expondría a su herencia Gryffindor, ya que Remus recordaba bien a los Merodeadores. Ahora, sin embargo . . . bien, Albus no tenía muchas ganas de aproximarse a Severus en lo concerniente a Remus.

Sabía que en su mayor parte era su culpa. Albus hacia mucho se había dado cuenta que no había manejado bien lo de la 'broma' de Sirius Black. Simplemente había estado aterrado de que Remus pudiera ser ejecutado, y que ya no sería Director si se conocía todo el asunto. Ahora que conocía mejor la clase de persona que era Severus, se daba cuenta que de haberlo tratado correctamente podría haberle hecho jurar el secreto y este nunca lo hubiera traicionado; y que si lo hubiera tratado como a sus Gryffindor, nunca hubiera ido a Voldemort en busca de reconocimiento.

En cambio, había tratado a Severus como él hubiera sido el criminal y lo había conducido derecho a los brazos ansiosos de los Mortífagos.

Albus miró a Remus con arrepentimiento, no quería darle esperanzas. A pesar de que Severus sentía desprecio más que odio por Remus, había algo de miedo subyacente por recordar a Remus en su forma de hombre-lobo.

—Se lo preguntaré cuando vuelva, o si lo veo antes, a pesar de que eso es poco probable. Me imagino que debe estar muy ocupado, y siempre espera hasta último minuto para dejar Dragonsrest y a Harry —contestó Dumbledore.

Remus pareció perplejo y preocupado como cada vez que pensaba en Severus haciendose cargo voluntariamente del hijo de James. Remus había expresado muchas veces sus preocupaciones y preguntas acerca de la custodia legal de Harry, y aun más acerca de involucrar a Malfoy en la causa de Harry. Albus le había explicado lo mejor posible, pero podía darse cuenta que a pesar de que Remus dejara de alegar, no había quedado convencido. Quizás podría enviarle una lechuza a Severus, o llamarlo por fuego.

—¿De seguro Severus no objetará que un amigo de los padres de Harry lo visite? —presionó Remus.

Dumbledore casi se rió. Un viejo amigo de James Potter seria algo a lo que precisamente Severus objetaría, y Remus lo sabía, tan sólo que esperaba que Albus forzara a Severus a hacerlo. Sin embargo, el Director era renuente a presionar a Severus en asuntos concernientes a Harry Potter. Severus haría lo que pensaba que era mejor para Harry, sin importar lo que Albus le dijera.

Albus tendría que preguntárselo con cortesía, y tener muchas buenas razones a mano. Cualquier intento de forzarlo a algo las guardaría para cuando necesitara muy en serio la cooperación del Maestro de Pociones.

Albus lo miró con severidad—. Severus hará lo que es mejor para Harry, y con eso puedes contar —Albus tomó otro sorbo de té—. Te avisaré cuando sepa su respuesta.

Remus tomó esto como la despedida que era y le dijo adiós.

Albus le vio irse con tristeza, Remus había sacado la pajilla corta en muchos asuntos. Cuando fuera un estudiante, Albus había esperado que la naturaleza amable y su sentido de justicia se le pegara a los Merodeadores. En vez de eso, había sido arrastrado en sus bromas injustas. Hacer de él un prefecto había sido un error, ya que en vez de doblegarlos, él había mirado hacia otro lado. En ese tiempo Albus no se había dado cuenta que Remus era definitivamente el no-alpha de su pequeño grupo, y que era incapaz de ir en su contra.

Albus sabía mucho más ahora de hombres-lobo, pero no se había dado cuenta de lo mucho que el lobo influenciaba al hombre a veces. Por supuesto que Severus sobrestimaba la parte del lobo, y desconfiaba totalmente de Remus. No es que lo culpara. Encontrarse con un hombre-lobo era traumático.

Albus colocó un pergamino frente a él, y cuidadosamente escribió una carta a Severus. Minerva le había contado a todos en extenso de como Severus quería que ella le enviara cartas a Harry contándole de su padre. Rolanda Hooch había dicho que Terrence Higgs le había dicho que su tío le enviaba a Harry historias acerca de James a pedido de Severus. Todos habían quedado impresionados con la benevolencia de Severus.

Albus esperaba que Severus actuara igual concerniente a Remus.

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Severus estaba muy aliviado de que se encontraba solo cuando recibió la carta del Director. Leyó la solicitud con furia incrédula y procedió a patear el escritorio repetidamente, gritando maldiciones acerca de hombres-lobo homicidas tratados como mascotas crups, y mentirosos engañosos simulando ser amables Directores. Terminó su pataleta arrojando un contenedor con cucarachas contra la muralla.

Ahora estaba sentado en su escritorio, malhumorado, mirando con enojo la misiva con tanta fuerza que le dio jaqueca.

Escuchó unos pasos suaves en las escaleras y Harry apareció mirando inseguro la revoltura pegajosa de las cucarachas y el vidrio cayendo desde una muralla y creando un charco en el piso. Harry miró a su malhumorado y sombrío custodio. Tal vez debería volver más tarde, pensó.

Severus no tuvo dificultad en interpretar los pensamientos de Harry y suspiró—. Adelante, Harry. Ya terminé con mi ataque de rabia.

—¿Qué ocurrió? ¿Acaso los periódicos...? —dijo Harry con nerviosismo.

—No, no. Los periódicos no son un problema —lo interrumpió Severus.

Sabía lo que preocupaba a Harry y trató de asegurarle que mientras Fudge, Dumbledore, y Savage lo respaldaran la probabilidad de que Harry fuera removido de su cargo era muy remota. Y ya que estaban en la Reserva, las manos colectivas del Wizengamot estaban atadas, de todas maneras. Ellos podrían hacer todas las reglas que quisieran, y Severus se reiría de ellos desde detrás de la frontera de la Reserva. Tanto él como Lucius se lo habían dicho, pero al parecer las legalidades de eso aun se le escapaban o Harry tan sólo no estaba acostumbrado a sentirse seguro todavía. Severus sospechaba lo último.

—¿Recuerdas que te conté acerca de los Merodeadores, Harry? —le preguntó Severus.

Harry asintió con vacilación. ¿De dónde había salido ese tema?

—Remus Lupin esta ayudando a la Orden del Fénix de Dumbledore con las casas de refugio y los almacenes que le dimos —continuó con el ceño fruncido—. Él desea verte.

—¿Se trata del hombre-lobo? —preguntó Harry con horror fascinado. Ellos habían leído acerca de ellos, por supuesto. Los niños de su edad eran atraídos por los cuentos de monstruos y 'criaturas oscuras' peligrosas. Sabía que a Severus le disgustaba Remus, decía que había sido conducido con facilidad por su 'manada'. Aun así, sentía curiosidad, y este Remus debía saber muchas cosas acerca de su padre.

—Así es. Desearía sentir más ganas de que te visitara, pero no confío en él —Severus se sentía encontrado, mirando la cara esperanzada pero precavida de Harry. Harry siempre estaba ansioso de complacer, y poco dispuesto a arriesgar a tranquilidad de su nuevo hogar. Seguro que debía sentir miedo de que Severus se cansara de él si se volvía muy demandante. Sólo desearía que el ver a Remus no fuera algo que él quisiera hacer.

—No puedo dejar que te visite aquí, en Dragonsrest. No quiero que sepa en donde te encuentras exactamente; ya es bastante malo que el mundo sepa que estas en la Reserva de Gales —Severus vio la mirada de aceptación de Harry—. Sin embargo, quizás podamos arreglar un almuerzo en Las Tres Escobas, mientras vamos mañana de compras. Habrá la suficiente gente alrededor para mantenerte a salvo. Me aseguraré que Lucius te de un traslador de emergencia.

Harry sonrió y le dio un abrazo a su papá—. Gracias, eres el mejor papá —Harry se sentía feliz de que iba a poder escuchar historias de su padre, pero era extrañamente reconfortante escuchar que su papá se preocupaba por su encuentro con un hombre-lobo, aun cuando la luna llena seria en semanas. Era bueno escuchar que alguien se preocupaba por él.

Severus le dio unos golpecitos en la espalda y espero que no tuviera que arrepentirse de esto.

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El grupo de compradores navideños se movió lentamente por el Callejón Diagon, en parte para asegurarse de que Tom mantuviera el paso con facilidad, y en parte porque los niños estaban seguros de que en cada tienda había tesoros que comprar.

Petunia era feliz de estar dirigiendo una expedición con sus dos muchachos, ahora tres con la adición de Draco. Habían pasado solamente cuatro meses desde la primera vez que Harry y Dudley habían visto Callejón Diagon, y aun parpadeaban de asombro con las cosas de ese lugar. Por supuesto que ahora desplegaba galas navideñas, y las tiendas exponían regalos potenciales.

Hubo una breve parada en los Sanadores, para que pudieran revisar con cuidado a Tom, y le dijeron que necesitaba 'mucho descanso', pero que podía continuar con la mayoría de sus actividades. Los anteojos de Harry fueron ajustados y le dijeron que en dos semanas "podría deshacerse de ellos", aunque debería continuar tomando la poción por varios meses más. Harry estaba sonriendo desde entonces.

Los niños salian de las tiendas, cargados de cajas y bolsas con gritos de "¡No mires!" .Fueron convocados Tinker y Dobby a intervalos para que se llevaran los regalos a Dragonsrest. Lucius y Severus seguían al grupo, manteniendo a todos a la vista con un ojo observante en caso de algún problema. Había nieve espolvoreada en el suelo y caía nieve suavemente ocasionando que el aire centelleara con las luces reflejadas.

Tom se quedó con Lucius y Severus en su mayor parte. Ocasionalmente encontraba alguna chuchería o dos que comprar. Todo esto de la Navidad lo eludía. El orfanato se había esforzado por hacer una feliz Navidad para los niños, un grupo local de restaurantes se unía para servir un festín a los huérfanos. Tom había observado con cinismo que esto era publicitado ampliamente en el pueblo.

También había algunos presentes, por supuesto. Ropas donadas y juguetes, y a veces dulces o algunas monedas dadas con condescendencia por la 'gente rica'. A los niños más pequeños no les importaba que fueran cosas de segunda mano. Tom recordaba vagamente que se había sentido fascinado con un oso de juguete raído. Mientras iban creciendo decrecía ese entusiasmo. Para cuando Tom fue mayor esos 'presentes' no significaban nada, desechos eran desechos sin importar como fueran envueltos.

La Navidad no significaba nada en realidad excepto decepción desde que había cumplido seis años. Su caja de dominós le había sido arrebatada por niños más grandes casi antes que terminara de desenvolverla, y la ropa había sido especialmente raída ese año. Además, una de las chicas más grandes, una particularmente cínica que había sido obligada a limpiar y cocinar en el orfanato le informó que "Santa no le trae juguetes a los niños malos". Había sido seguro para ella decírselo a él, ya que todos 'sabían' que él era un fenómeno y que no le gustaba a la Señora Cole.

Tom miró a su alrededor al festivo Callejón y los niños que gritaban felices. En ocasiones como esta se sentía desconectado. En Dragonsrest durante las celebraciones 'familiares' se sentía cuando menos un poco comprometido en esa felicidad, pero aquí se sentía todo falso y de verdad no era capaz de simular esa 'alegría navideña'.

No te preocupes por eso, ya llegará —le dijo Yvane apaciguador—. Te aseguro que la mitad de la gente en Callejón Diagon no se siente muy feliz ni lleno de jubilo navideño tampoco.

—¿Por qué simulan hacerlo? —preguntó Tom, confuso.

Algunos lo hacen por sus hijos, quieren que sus hijos estén felices aunque ellos preferirían estar escondidos en la ponchera caliente más cercana toda la temporada. O, ellos sienten que si participan terminaran compartiendo esa alegría —dijo Yvane.

—Pues a mi me parece una locura absoluta. Todo este alboroto por unas pocas horas en la mañana de Navidad —sacudió la cabeza.

¿Estas a punto de decir: "¡Bah, patrañas!"(*)?—se rió Yvane.

—No, pero creo que Lucius y Severus están a punto de hacerlo —dijo mirando al par. Severus estaba mirando a su alrededor sin esconder su desdén y disgusto, y Lucius sólo se veía aburrido.

Sí, creo que ellos son de los para quienes la 'Navidad es para los niños' —se rió el dragón entre dientes cuando ellos se apresuraron a tratar de sonreír con esfuerzo cuando Draco y Harry aparecieron con más paquetes.

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Llegó el mediodía y los Trasladores fueron distribuidos para hacer que todos fueran a Hogsmeade. Lucius le dio uno extra a Harry "para su visita con el señor Lupin". Lucius parecía horrorizado por las noticias de Severus. No estaba enterado que él fuera un hombre-lobo, y eso hacia la situación doblemente compleja. ¿Acaso Dumbledore en realidad tenía tan poca preocupación por la seguridad?

Lucius había tenido que lidiar con el horror de Fenrir Greyback y su condenada manada de asesinos viciosos durante las batallas del Señor Oscuro. El que le dijeran que Lupin estaba en el otro lado del espectro de 'peligro' era poco por tranquilizar el miedo que inspiraba la palabra "hombre-lobo".

Tras entrar a Las Tres Escobas fueron saludados por una alegre Rosmerta, que le dio un beso largo a Severus, ocasionando que los tres chicos silbaron embromándolos. Los llevaron a una mesa grande y comenzaban a sentarse cuando Remus se les aproximó desde una esquina en las sombras, provocando que Severus y Lucius se envararan.

Dudley y Draco, junto con Petunia no conocían su estatus, tan sólo sabían que le disgustaba a Severus. Yvane, y Tom, se dieron cuenta de inmediato. Yvane masculló un poco, pero se dio cuenta que el hombre no tenía intenciones de hacerles daño. Tom sentía que todo este asunto le daba mala espina, pero se mantuvo en silencio.

—¿Severus? —inquirió Remus calladamente—. Dijiste que me encontrara aquí con Harry.

Severus apretó los dientes. Remus siempre lo saludaba como si hubieran sido amigotes en la escuela quienes hacia poco tiempo que no se veían—. Si, así es —dijo llanamente, con un toque de hostilidad en la voz, haciendo señas a Harry para que se pusiera a su lado—. Harry, este es Remus Lupin, un viejo amigo de tus padres.

—Encantado de conocerlo, señor Lupin —Harry extendió la mano y Remus se la estrechó.

—Me gustaría comer con Harry en un apartado, ¿si te parece bien? —el tono de Remus guardaba un leve desafío que hizo que los ojos de Severus llamearan y que Lucius apretara la quijada.

Pero Severus sólo sonrió torcidamente y dijo—: Por supuesto, Lupin. Puedes ver a Harry a solas, para comer —y si fuera por él, pasaría mucho tiempo para que eso se repitiera.

Remus pareció escuchar el pensamiento implícito e hizo una mueca. Tenía la esperanza de que Albus pusiera a Snape en su lugar, pero el Director parecía pensar que este nido de serpientes Slytherins mantendría a Harry a salvo. Se había sentido momentáneamente choqueado de ver a Lucius Malfoy y Severus Snape entrar con una muggle y un nacido de muggles. En Malfoy debía tratarse de alguna estrategia, suponía. A pesar de que todos ellos se veían cómodos. Y Rosmerta, ella por cierto que se veía cómoda con Snape, considerando el beso que le había dado.

Remus sacudió la cabeza y se enfocó en Harry.

—Harry, ciertamente que has crecido desde la última vez que te vi. Pero te habría reconocido en cualquier parte. Tienes el aspecto de tus padres —le sonrió Remus.

—En realidad no recuerdo a mis padres. Pero pa... Severus dice que me veo como mi padre, con los ojos de mi madre —contestó Harry feliz. Casi había dicho 'papá', y suponía que a Severus no le importaría, pero sentía que Remus podría objetar, y él no lo conocía lo bastante bien como para compartir demasiado con él.

Remus había captado el casi desliz de lengua, y el lobo estaba furioso. Siempre se había sentido mal porque los Merodeadores tuvieran de blanco a Snape todas esas veces. Pero Severus había sido el enemigo de Sirius y el rival de James por Lily, y la causa de ellos por defecto era la causa de él. No le gustaba que Severus reclamara el cachorro de James.

—¿Estas feliz en donde estas, Harry? Me sorprendió escuchar que Severus, de toda la gente, estuviera cuidándote. Él y tu padre eran... bueno, enemigos —dijo, mirando atentamente la cara de Harry.

—Oh, sí, Dragonsrest es fantástico. Tengo una habitación enorme, y descubrimos un montón de cosas que pertenecieron a mis padres en una de mis bóvedas. El señor Malfoy construyó una piscina con deslizaderos de agua, íbamos ahí todos los días en el verano —dijo Harry con entusiasmo—. Severus es un guardián legal estupendo, me cuida muy bien, y siempre me escucha —Rosmerta le sirvió a Remus y Harry un plato de estofado y le revolvió el pelo a Harry cuando empezó a comer.

Harry parecía bastante sincero, para intranquilidad de Remus. Estaba contento que Harry fuera feliz, pero estaba seguro que se trataba de alguna clase de complot que terminaría explotándole a Harry en la cara, hiriéndolo, especialmente si era una forma de que Snape se vengara del fantasma de James. Snape tenía que ver todos los días la cara de James en el rostro de Harry.

—Bien, parece que te ha ido muy bien. Me alegra que Severus te trate tan bien. Estaba preocupado de que solamente viera a tu padre al mirarte —reflexionó Remus. Miró las bolsas al lado de Harry—. ¿Has estado haciendo compras navideñas?

—Sí, y fui a ver a los Sanadores también. Ellos dicen que me libraré de los antejos en un par de semanas —la voz de Harry destilaba jubilo por esto.

Remus, sin embargo, inmediatamente se puso furioso. Así que Snape sí resentía la semejanza con James, y estaba esforzándose por hacer que cualquier cambio lo minimizara. Deshacerse de los anteojos era algo bastante extremo, Remus sabía que Severus debía haber estado haciendo una poción por meses, casi un año y que Harry tenía que tomarla todos los días, sin falta. Ahora que lo miraba más de cerca, podía ver que el pelo de Harry era más largo a como lo usaba James, haciendo que se viera más lacio y se quedara en su sitio, un poco más domado, menos en punta.

Harry pareció sentir su rabia y lo miró con desazón—. ¿Pasa algo malo, señor Lupin?

Remus intentó sofocar su ira, pero había estado haciéndolo por semanas, esperando esta reunión y ahora Harry era feliz con este intruso, Snape. Harry debería estar con alguien que su padre hubiera aprobado.

—Severus parece estar esforzándose mucho para que te veas menos parecido a tu padre. ¿Estas seguro que no resiente ver la cara de James todos los días? —no pudo resistir expresarlo en voz alta. Harry necesitaba saber que Snape en realidad no quería al hijo de James en su hogar, y que estaba tratando de convertir al hijo de James en alguien diferente.

Harry quedo helado. Eso no podía ser verdad. Severus no resentía que Harry se pareciera a James . . . ¿o sí? Miró con fiereza a Remus. Sabía que los Merodeadores se llevaban mal con Severus y peleaban con él, este señor Lupin no quería que Severus cuidara al hijo de su amigo. Estaba inventándoselo todo, tenía que ser. No iba a escuchar esto.

Remus vio con trepidación como el rostro de Harry apareció una rabia horrorizada y ... dolor. Se encogió un poco, no había querido herir a Harry.

Harry se sacudió su frígido horror, se puso de pie abruptamente y recogió sus compras. Severus y Lucius que habían estado observándolos con atención notaron la rabia de Harry y se pusieron en alerta. El movimiento abrupto de Harry para salir del privado los puso de pie y en movimiento.

—Esta equivocado, señor Lupin. Severus se preocupa por mi y no le importa como me veo —la cara de Harry estaba pálida de rabia y casi estaba gritando.

—Harry . . .—comenzó Lupin con arrepentimiento, y tomó el brazo de Harry.

—Quita tu zarpa de mi pupilo, Lupin —siseó Severus con furia.

Harry se sacudió al hombre angustiado y Severus colocó a Harry detrás de él. Remus y Severus terminaron a menos de una yarda de distancia mirándose con furia.

Lucius le dijo por lo bajo a Tom—. Llévate a los niños y a la señora Dursley a Dragonsrest, Tom. Llegaremos detrás de ustedes —Lucius se posicionó con cuidado entre Remus y el flú cuando Tom se apresuró a sacar al resto de su gente.

—Severus... no quise perturbar a Harry —comenzó con sinceridad. No estaba seguro de como salvar la situación. Finalmente decidió atacar en vez de defenderse—. Harry no parece muy seguro de tu lealtad como tutor legal. Tu intento deliberado de hacerlo ver menos parecido a James me parece desleal. Quizás fuiste tu quien en realidad lo molestó.

Severus sintió por un momento que Remus lo había golpeado en el estómago—. Harry sabe que eso no es verdad, Lupin. Desde ahora en adelante mantente lejos de Harry. Voy a tener unas palabras con Albus acerca de tus acciones hacia Harry. No eres compañía apropiada para él si estas minando su sentido de seguridad en su propio hogar —Severus dio la vuelta con presteza y fue hacia el flú.

Lucius retrocedió unos pasos y después se dio vuelta para seguirlo, despidiéndose de Rosmerta con la mano y modulando "Estamos bien", en respuesta a su mirada de preocupación.

Remus se sentó mirando el suelo, inseguro. Harry no debería estar con Severus, él estaba seguro de eso, pero tenía un mal presentimiento acerca de este encuentro.

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N.d.T.: (*)En el original "Bah, Humbug!" que es como decía Scrooge, el personaje avaro y misántropo de "Un Cuento de Navidad" de Dickens.

Y ¡FELIZ DIA DE LA MUJER!, muchas felicidades a todas las lectoras. Y una vez más gracias por los comentarios y quienes siguen y favorecen este fic.

Y un saludo especial a Nazareth, (ya veremos más que pasa con McNair y con Neville), quien no sé si tiene cuenta , así que no puedo contestar por PM.

Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, sólo con fines de entretención.

Edit 2NOV2020