3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 53: "Maldiciendo a Draco"

Remus Lupin caminó por la casa de refugio que estaba limpiando con ánimo desolado, arrojando libros dentro de cajas y examinando objetos dejados allí. Habían dejado muy pocos muebles, pero Remus se las arreglaría. Remus frunció el ceño, siempre fue capaz de arreglárselas. Por una vez deseó una vida mejor. Mientras estaba deambulando por Europa con sus manadas de hombres-lobo deseó poder aprender a conectarse con una de las manadas de allí. Estaba tan cansado de sentirse solo y con conformarse con mucho menos.

Las manadas francesas y españolas, sin ser totalmente aceptadas por la sociedad de magos de allí, cuando menos eran toleradas y tenían su pequeño mundo propio en las colonias para existir. Los esfuerzos de esos Ministerios habían ido a el peculiar éxito de hacer que las manadas de hombres-lobos fueran cada vez menores y menores, ya que las manadas aisladas y más felices mordían a menos y menos personas.

Otros Ministerios estaban tomando nota y emulándolos, excepto por Gran Bretaña, que parecía determinada a simplemente expulsarlos del país. Quizás ellos pensaban que los hombres-lobos podrían re-ubicarse en Europa, donde eran más aceptados. El problema con eso era que los hombres-lobos no querían dejar familias ni 'manadas' detrás. Aun cuando sus propias familias los hubieran echado, ellos querían quedarse en su vecindad cuando fuera posible.

Los afortunados, recogían a su familia completa y se iban a la colonia de hombres-lobo más cercana que los aceptara, ya fuera en Francia o España. Los miembros humanos de la familia podían a veces ajustarse a las colonias, y simplemente se iban durante la luna llena. Algunos se convertían de forma voluntaria si encontraban allí el amor. Otros, por supuesto se mudaban a las villas de magos más cercanas para vivir, visitando ocasionalmente.

Remus había tratado desesperadamente encajar en una manada, pero su propia manada de humanos había sido demasiado diferente, y su lobo había objetado enérgicamente.

Una pareja de viejos jefes de manadas habían hablado con él muchas veces, primero tratando de ayudarlo a ajustarse, pero una vez que les contara su historia completa ellos habían sacudido la cabeza.

—Es poco probable que tu lobo acepte a una manada que no esté conformada por al menos unos pocos magos humanos en ella. Tu deberías formar tu propia manada, encuentra una bruja y cásate y ten hijos, formando así tu manada propia. Sé que antes no eras alpha, pero tu alpha murió... tu puedes escoger ser ahora el cabeza de tu propia manada —el anciano jefe trató de persuadirlo, pero Remus quedó pasmado.

¿Casarse? El hombre-lobo debía estar loco para pedirle una cosa así. ¿Sólo decidir ser alpha? Una idea igual de mala. La única cosa que había sido verdad era que no podía quedarse en las colonias con las manadas. Él necesitaba estar aquí, cerca de Harry. Cerca de donde James y Lily estaban enterrados, y donde Peter había muerto. Incluso el saber que Sirius Black, el monstruoso traidor, estaba cerca en Azkaban era de algún modo reconfortante.

Remus se sentó en una silla vieja en frente de la chimenea y miró el fuego con melancolía. Hablar con Harry aunque fuera brevemente había calmado a su lobo, que estaba ansioso de reclamar al cachorro... al cachorro de James y Lily. Tuvo el pensamiento loco de agarrar a Harry y dirigirse a una colonia de hombres-lobo. Con un remanente de su vieja manada podría hacer que funcionaran las cosas para él, su lobo estaría contento si cuando menos una pequeña parte de su vieja manada estuviera con él.

Si Harry hubiera estado dispuesto, se hubiera sentido tentado, pero Remus se daba cuenta que Harry gritaría "secuestrador" a la primera oportunidad. Ninguna comunidad de hombre-lobos le permitiría a Remus conservarlo, ellos mostrarían simpatía y comprenderían su desesperación por supuesto, pero Harry seria devuelto a Snape de todos modos.

Snape, ese era un golpe amargo, ver a Harry correr a Snape de toda la gente para que lo protegiera, ¡huyendo de él! Remus quedó muy choqueado de ver a Rosmerta besar a Severus cuando el grupo llegó, un beso que era de, bueno, amantes de bastante tiempo. Se sintió sorprendido de ver que Snape había hallado a otra persona, él siempre había estado tan obsesionado con Lily. Obviamente había conseguido continuar, y Rosmerta era lo bastante atractiva y curvilínea como para hasta hacerle volver la cabeza a Snape. Con frecuencia Sirius había suspirado detrás de la atractiva tabernera, con su cabello rubio ondulado y sus ojos verde-azulados.

Remus había tratado de interrogarla después de que Malfoy se fuera por el f, pero ella educadamente se rehusó a hablar y solamente le dijo que estaba equivocado con respecto a Severus, que él "se preocupaba mucho por el niño" y que Remus se había "pasado de la raya".

Ahora Albus estaba enojado con él por la escena en Las Tres Escobas también. Miró la lechuza que había llegado en la noche, le decía que podría escribirle a Harry por intermedio de Severus. Vaya broma, pero suponía que eso era mejor que nada por el momento. Tendría que ser más sutil. Podría escribir historias extremadamente verídicas de las hazañas de James y las maldades de Slytherin sin dificultades. Y si Severus se atrevía a regresárselas, apelaría a Albus.

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Amos Diggory, junto con Hugo Savage quien todavía se reía ahogadamente fueron por flú a la oficina del director Yuan Chang. Savage había tomado la historia del deceso de McNair como algo extremadamente divertido, mientras que Amos estaba horrorizado. A pesar de que Amos sentía que si alguien merecía tal fin... bueno, un Mortífago intentando asesinar a tres niños debería estar en lo alto de esa lista.

Yuan Chang había contactado los cuarteles de la Federación Internacional de Magos en Lyonesse concerniente a los eventos de la tarde. Ellos habían enviado inmediatamente a sus 'Pacificadores' para "poner orden". Los Pacificadores sabían que el asunto de McNair era bastante delicado, y ellos no querían causar dificultades donde no existían. Había multitud de Ministerios en el mundo mágico con problemas para permitir que este también les estallara en la cara.

Y esto en adición al problema con Hazelette. La muerte de McNair ciertamente fue justificada, pero el mundo de los magos en su conjunto todavía se estremecía cuando alguien era engullido, aun cuando fuera un accidente. Simplemente no había pasado demasiado tiempo desde que los dragones se habían desmandado en ocasiones de forma que hasta que los muggles lo habían notado. Y un dragón enloquecido era un horror que ocasionaba que incluso magos del calibre de Dumbledore y Savage palidecieran.

La FIM quería que todo el asunto del dragón fuera minimizado y el Ministerio Británico quería lo de McNair arreglado. Una rascada mutua de espaldas estaba en orden, en lo que concernía a los Pacificadores. Por supuesto, el hecho de que eso mantendría a Harry Potter a salvo hacia que todos se sintieran más tranquilos. Las noticias de que Harry Potter tenía Dragones custodiando su puerta ayudaría a detener a cualquiera que no fuera absolutamente estúpido, y silenciaría a cualquiera que dijera que El-Niño-Que-Vivió no era bien cuidado.

Hugo le sonrió contento a Yuan; Fudge lo había enviado a obtener "todos los hechos" y el Ministro sin duda debía estarse paseando en su oficina, intentando pensar en su próxima conferencia de prensa. Diggory, por supuesto, sólo quería escuchar que el dragón no era un peligro, y que el bochornoso McNair estaba muerto.

El director Chang los saludó y los condujo hacia la parte del Complejo donde trabajaban los Sanadores, y donde podía escucharse un montón de rugidos adoloridos.

Yuan repitió el cuento del deceso de Walden McNair con calma—. Desafortunadamente Hazelette reaccionó instintivamente en su dolor al ataque. De verdad ella es una Galés Verde muy agradable que hace magia curativa, y es muy anciana. Ha sobrevivido a tres Jinetes y . . . bueno, no esperamos que viva más de otra década, pero aun le gusta ayudar cuando puede. Quedarse afuera de Dragonsrest parecía ser una labor fácil para ella. No esperábamos que el idiota intentara pasar a un dragón —Yuan sacudió la cabeza ante tamaña idiotez.

—¿Y está seguro de que ella es segura? —interpeló Diggory en la parte de la conversación que le importaba.

Los tres magos se unieron a dos Pacificadores, y uno de ellos se unió a la discusión con una sonrisa—. Ella es muy segura, se lo aseguro. Soy bastante bueno en Legilimancia, aunque esto me da dolor de cabeza con los Dragones. De todos modos, la interrogué y ella de verdad esta muy molesta con todo este incidente, y también un poco avergonzada en un principio. Me temo que ahora ella esta exagerando su herida y su 'enfermedad'.

—¿Como dice...? —Diggory estaba muy confundido con esta última afirmación, hasta que llegaron al ultimo edificio y se detuvieron.

Hazelette yacía sobre su lomo, agarrándose la pata herida contra su pecho, su cola moviéndose con agitación, y estaba rugiendo y quejándose con un dolor aparentemente severo. Rigel Blackpool, con Tom parado junto a él, la observaban con exasperación en sus rostros. Hazelette tenía junto a ella a Astrid, sentado mirándola con ansiedad y poco menos que retorciendo las zarpas delanteras con aprehensión. Había una fila de Dragones rodeándolos, resoplando y gruñendo, ellos evidentemente estaban discutiendo la situación problemática.

Tom vio a los magos que se aproximaban y fue hacia ellos—. Ella insiste que "comerse al horrible mago oscuro" la enfermó del estómago a pesar de los galones de calmante estomacal que le han dado, y clama que lo único que podría aliviarla seria tener disponible un ciervo jugoso para comer... por una cantidad indefinida de tiempo.

Savage rugió de risa y se limpió los ojos. Diggory se relajó, si la dragona estaba buscando que la consintieran definitivamente no iba a correr enloquecida por ahí.

Yuan meneó la cabeza—. Ella sabe que mantenemos un par de docenas de ciervos en reserva como una comida especial para los que les gusta. Tenemos que comprárselos a cazadores, tenemos contactos que los embarcan, en su mayor parte desde América donde hay muchos y nadie nota que algunos faltan. No es barato como mantener a los rebaños de ganado y cabras que tenemos.

—Por Merlín, por librarnos de McNair, estoy dispuesto a abonarle un par de ciervos —dijo Hugo sonriendo ampliamente—. Si usted puede arreglarlo envíeme la factura.

—Yo también compraré unos cuantos —intervino Tom. ¿Por qué no había pensado en ello?

—Podemos hacer que el Ministro mencione a la prensa que ella se ha enfermado por... bueno, comerse a McNair y sugerir que envíen donativos para comprar los ciervos —ofreció Diggory.

Savage le dio un manotazo en la espalda—. Excelente idea. La mantendremos a dieta de ciervos hasta que se harte de ellos.

Rigel rodó los ojos—. Los ciervos para los dragones son el equivalente para nosotros a comer langosta o... tartas de melaza. Puede que pase un tiempo para que se canse de ellos.

Tom sonrió a Hazelette y a Astrid con afecto—. Nos aseguraremos que las donaciones sean adecuadas —Después de todo, aun estaba trabajando en hacer que su bóveda quedara en cero. Podría comprar cientos de ciervos, si necesitara hacerlo.

Los Pacificadores y la gente del Ministerio conferenciaron con Yuan y todos acordaron enfatizar la estupidez de McNair y que Hazelette no era una amenaza (si no estabas tratando de matar niños). Amos y Hugo pronto estaban de regreso en el Ministerio, y Yuan se resignó a decirle a Yao que le informara a Hazelette que tendría sus ciervos.

Los rugidos y gemidos disminuyeron de pronto, y una vez que un par de carcasas de ciervos fueron traídos desaparecieron del todo.

Uno o dos al día mantendrán mi estómago feliz hasta que ese horrible mago haya desaparecido de mi sistema —dijo Hazelette casi sonriendo triunfante. De verdad había sufrido de indigestión, pero entonces la idea de obtener algo de ciervo le había venido a la mente. Se rió bajito para sí. Ese condenado mago oscuro le había dado un susto después de todo.

Yao le contó esto a Yuan quien meneó la cabeza de nuevo. La astuta dragona se había salido con la suya, aunque no le reprochaban estos mimos. Los otros Dragones, especialmente, Astrid, también se relajaron, aunque todavía la rodeaban protectores.

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Los tres chicos después de desatar su energía nerviosa en el jardín trasero luchando, necesitaron Scourgifys antes de que los dejaran entrar a cenar. Lucius había mirado a Draco de forma severa, para que le contestaran con voz de inocencia—: Pero papá, no manchamos nuestra ropa con sangre, tal como dijiste.

Después de comer, los chicos se repartieron lo conseguido en el viaje de compras. Draco y Harry fruncieron el ceño.

—Estábamos contando con ir a Honeyduke's después de almuerzo. A nuestros padres les gusta el chocolate. Tendremos que ir allí mañana —murmuró Draco.

—Y Gladrags, Tonks hizo un dibujo de una caricatura para que la pusiera en una prenda para papá —añadió Harry.

—Rosmerta dice que hay una serie de misterio que a mi mamá le gustaría, ya se había agotado en Callejón Diagon, pero la librería en Hogsmeade la tiene —dijo Dudley.

El trío bajó en tropel las escaleras para exponer su caso y consiguieron convencer a los adultos que un viejo a Hogsmeade era imperativo para el día siguiente.

—Tal vez sea bueno también ir a Las Tres Escobas, para ver su Rosmerta y olvidarnos de malos eventos —acotó Petunia. Lucius y Severus asintieron pensativamente.

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Petunia vio irse a los Malfoy con una mirada pensativa. El señor Malfoy le había dado buenas noticias acerca de su aventura en Spinner's End. Ella se había sentido ansiosa de escuchar saber si había adquirido la propiedad que quería en ese sector, con algunas tierras en la periferia que esperaba obtener eventualmente, pero la vieja fábrica y la ladera del río ahora le pertenecían.

La demolición de las casas viejas había comenzado, y los abogados se habían reunido con algunos residentes de Hale que parecían preocupados para asegurarles que la "urbanización urbana de artistas y gente de la nueva era" no representaban un peligro para ellos y que su mudanza en ese sector les beneficiaría.

La mayoría de la gente que vendió su propiedad estaba feliz con la cantidad de dinero que consiguieran, y simplemente se habían cambiado a casas vacías del otro lado del pueblo, guardando en el banco el resto. Esto había ocasionado un aumento en los negocios y provisto una ganancia necesaria para muchos.

En el hogar nuevo de Petunia, que fuera la antigua casa de Severus, fueran quitadas las trampas y fue amoblada con las cosas de Privet Drive que estaban guardadas en la bóveda de Gringotts. Petunia quería que la casa estuviera lista para el verano. Ella iba a extrañar las personas de Dragonsrest, pero sentía la urgencia de tener de nuevo un "lugar propio".

Tom la había ayudado a diseñar una pequeña lechucería en la parte de atrás del jardín de su casa. Los huevos de Wylda había eclosionado y Petunia había escogido los dos machos pequeños para Rosmerta y ella como sus "regalos navideños". Tom se sintió aliviado de no tener que pensar en regalos para las damas, ya que aunque que le simpatizaban no tenía idea de que comprarles. Las crías habían resultado por eso bienvenidas y tendría que disculparse con Wylda y decirle que había sido muy lista. La tercera cría se la daría a Percy, ya que no sabía que más darle a su amigo aparte de libros.

Petunia le sonrió a Tom, había visto su confusión por el 'alboroto navideño'. Ella había pertenecido a varios comités femeninos que hacían 'festejos navideños' y llevaban presentes a los orfanatos y refugios, y había visto la misma mirada en los niños mayores en esos lugares. Petunia había pensado que era sencillamente ingratitud, pero ahora sabía que ellos no comprendían por qué todos hacían alboroto y parecían querer ayudar... solamente en Navidad.

Tom no era el único confundido por el 'espíritu dadivoso' en Yule, cuando no se tomaban la molestia de hacerlo el resto del año. Severus y Lucius estaban casi tan irritados con la fecha.

La infancia de Severus había sido casi tan miserable como la de Tom, y Navidad era un recordatorio de lo poco que tenía en comparación con los otros niños.

En la casa de Lucius, durante su infancia, esta época consistía en fiestas para impresionar, y regalos calculados para instigar envidia, con poca alegría y ciertamente escasa 'buena voluntad' involucradas. De ser por él, se saltaría toda esa época, de no ser porque le gustaba tanto a Draco.

Cuando los Malfoy llegaron a su Mansión, Draco corrió a su habitación a ocultar los regalos que había comprado, después volvió al estudio de su padre a sonreírle orgulloso. Lucius estaba divertido con el comportamiento de su hijo, suponiendo que Draco había hallado algo con que esperaba impresionarlo, así que tendría que asegurarse de darle a su presente la aprobación que Draco esperaba.

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Neville Longbottom dejó la consulta de los Sanadores de mejor ánimo que la última vez. Los gemidos y lloriqueos del tío Algie podían escucharse hasta la sala de espera, hasta que la medi-bruja tuvo que poner un hechizo silenciador. Quería decirle que no se tomara la molestia: él lo estaba disfrutando.

Su tío había acortado su salida nocturna al ser incapaz de permanecer más tiempo sentado sobre sus furúnculos. Tal como había predicho, Algie culpaba a alguien que había perdido en el juego de cartas. Esa mañana, Algie apenas podía caminar y Augusta lo había llevado al Sanador en Callejón Diagon.

El Sanador prescribió pociones y cremas que pusieron una sonrisa en los labios de Neville. Sabía que nada de eso funcionaria. Algie regresó a casa por el flú, dejando solos a Augusta y Neville. Su abuela masculló un rato, y después decidió ir a Hogsmeade para comprar chocolates para el pobre Algie en Honeyduke's.

Neville hizo una mueca ante esto, y después lo pensó mejor. Podría hallar un uso más astuto para los chocolates, pero tendría que ser precavido. Le pidió a su abuela dinero para hacer 'compras navideñas' y terminó yendo contento a Las Tres Escobas.

Acababa de mirar el menú del local, cuando al alzar la vista vio al Niño-Que-Era-Protegido-Por-Dragones sentado al otro lado del local. La página frontal de El Profeta Diario de esa mañana proclamaba la noticia de que Harry Potter era protegido por un dragón Galés Verde, que había engullido al mortífago Walden McNair. Las carcajadas de la abuela fueron bastantes tétricas al leer eso.

Ese asunto había empañado su buen ánimo por el éxito del maleficio, al menos hasta que el tío Algie llegara a desayunar gimoteando y quejándose. Eso lo había animado de nuevo. Pero aun así, el ver a Harry Potter parloteando con sus amigos hacia que su pecho se sintiera como si le rasparan por dentro con un vidrio afilado. Le llevó varios minutos para darse cuenta que eran celos.

Una Rosmerta sonriente y contenta vino a tomar sus órdenes, y Neville pidió su estofado favorito. Augusta pidió lo mismo, después de mirar ceñuda a Rosmerta, quien le había dado un beso en la mejilla al profesor Snape antes de venir a su mesa.

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Lucius y Petunia habían ido a Spinner's End a planear la edificación de las casas. Petunia estaba determinada a hacer que fuera un lugar bonito y original. Recordaba con disgusto las líneas de casas idénticas en Privet Drive. Ya que los acres de las propiedades eran grandes, sabía que seria posible hacer una buena planeación del paisaje.

De modo que Severus y Tom habían quedado a cargo de los tres compradores.

—Draco, ahí esta ese niño del que te conté, el de Callejón Diagon. No parece ser muy amistoso. Tu papá dijo que los conocía —Harry había divisado a Neville y sentía curiosidad.

Severus miró con el rabillo del ojo y vio a Augusta Longbottom y, quien presumía, era su nieto. Lucius había mencionado su presencia en Callejón Diagon, y que Augusta era tan desagradable como siempre. Severus nunca había podido entender como había engendrado al afable Frank Longbottom. Y seguro que sí, los estaba mirando con desaprobación; y el nieto parecía igual de descontento de verlos.

Recordó a la madre del niño con una mueca, ella también tenía esa misma mirada de antipatía enojosa. Severus estaba bastante seguro de que Alice debía haber lanzado hechizos, maleficios y maldiciones sobre casi todos los Slytherin con que fuera al colegio en uno u otro punto. Había sido una amenaza tanto como los Merodeadores. Severus solamente le había temido menos porque ella no le convertía en su blanco exclusivo, y porque sus maleficios no buscaban humillar, sino que herir físicamente, y para Severus eso era más fácil de soportar.

—Sí, papá dice que es Neville Longbottom; él irá a nuestro año en el colegio —asintió Draco—. Sus padres fueron aurores, pero algo les sucedió, y ahora vive con su Abuela.

Severus estuvo a punto de atorarse, y después dijo—: Bajo ninguna circunstancia ustedes deben volver a mencionar a sus padres. Ellos fueron torturados hasta enloquecer por Mortífagos, y uno de esos Mortífagos fue la hermana de Narcissa, Bellatrix. Sería de muy mal gusto.

Draco tragó saliva y masticó lentamente, su mente dando vueltas frenéticamente. Nunca hasta ahora había enfrentado lo que era tener Mortífagos en la familia y verse encarado con los resultados de sus acciones. Muy pocos se atrevían a confrontar a Lucius con su pasado; después de todo, el Wizengamot lo había 'liberado de cualquier cargo'. Había oído que tía Bella apoyaba fervientemente al Señor Oscuro, pero su mamá siempre lo decía como un halago. Ahora al otro lado de la habitación se encontraba un niño que esencialmente se había quedado huérfano a causa de los Mortífagos, y por su tía en particular, y no sabía como reaccionar con él ni su aparente animosidad. No era como si pudiera culpar al chico por actuar hostil.

Dudley y Harry se sintieron un poco mal por Neville, pero también un poco protectores de Draco. Lo que sucedió a los Longbottom fue horrible, pero Draco no lo había hecho, ni su padre. Y por si valía algo, tampoco Narcissa era culpable, aun cuando Bella fuera su hermana. Harry miró al ceñudo Neville de nuevo, ¿por qué Neville Longbottom estaba enojado con él? Harry no era su enemigo.

Terminaran de almorzar y fueron hacia las tiendas. Dudley y Tom fueron a la Casa de las Plumas Scrivenshaft. Dudley pacientemente le había explicado a Hedwig que necesitaba una de sus plumas para hacerle una pluma para escribir a Harry, así que la próxima vez que ella mudó de plumas del tamaño adecuado, se la dio a él. Había aparecido en su ventana la semana pasada con una larga pluma blanca moteada en su pico.

El empleado lo ayudó a escoger la plumilla correcta y Dudley observó fascinado la elaboración de la pluma para escribir. Cuando Tom no estaba mirando, él deslizó otra pluma hacia el empleado, esta era de Wylda, y el hombre comprendió de inmediato y se la pasó a un asistente para que la convirtiera en otra pluma para escribir.

Severus siguió a Harry y Draco a Honeydukes. El par parecía haber estado un poco apagado, pero ante la vista de las cajas de dulces navideños y chocolate desaparecieron sus pensamientos de los Mortífagos. Pronto se encontró también mirando los chocolates. Serian un regalo sencillo para Rosmerta, pero debería esforzarse más este año por todas las cosas en que ella lo había apoyado. Alguna de esas cajas de chocolate para Petunia tampoco andaría mal. Severus suspiró con pesar; a Tom le era más sencillo, con Wylda teniendo sus crías.

Los chicos finalmente fueron hacia la caja registradora con varias cajas gritando "¡no mires!" en dirección de Severus, ocasionando las risitas de otros clientes que se habían encontrado emocionados de ver quien estaba comprando. Por suerte, al darles la espalda se encontró de frente a unas figuras de ángeles de cristal que estaban encantados para cantar villancicos al colgarse en un árbol. ¡Perfecto!, un regalo delicado para acompañar los chocolates de Rosmerta, y no tendría que someterse a la tortura de ir a una joyería. Tomó una caja de ángeles y los dulces que había tomado del frente, después de que los chicos embolsaran sus compras.

Los tres estaban saliendo de la tienda justo cuando Neville y Augusta iban entrando. Severus y los chicos se echaron para atrás para permitir el ingreso de Augusta. Draco y Neville se miraron a los ojos unos momentos.

Neville había sentido aprensión de tener una confrontación con el hijo de Lucius Malfoy, había escuchado muchas cosas de los Malfoy por parte de su abuela para no estarlo, pero cuando sus ojos se encontraron él vio... lástima.

Eso lo enfureció, ¿cómo se atrevía el marica rubio a tenerle lástima? Observó a los tres salir de la tienda con rabia. El sentimiento de envidia ahora era un ira hirviente como compañía. Se deslizó fuera de la tienda detrás de ellos y sacó su varita. Antes de darse cuenta, había lanzado el maleficio de los furúnculos a la espalda de Draco.

Apenas terminaba de guardar su varita cuando miró a su izquierda. Tom y Dudley estaban en la misma acera. Dudley revisaba sus paquetes, pero Tom le miraba directamente. Sintió una oleada de trepidación, ¿lo había visto el muchacho mayor?

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autora: Pobre Tom, su temperamento va a ponerse de nuevo a prueba.

N/T: Muchas gracias por los comentarios, favoritos, seguidores y los que leen. Un comentario al dia alegra a todos XD

Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, sólo con fines de entretención.

2NOV2020