Subido 29/04/2017
Nuevos capítulos del 16 al 18
Capítulo 18
Odio a los traidores
Luego de la práctica que tuvieron Ayaka y Frani, la guardiana de Naxs. Ayaka planeaba ir a beber algo antes de ir a ver a sus pequeños hermanitos a la enfermería. Sin embargo aún le molestaban de cierta manera las palabras de su actual rival. Estaba segura de por lo menos una cosa, Varia planeaba hacer una movida y hasta donde había visto últimamente los espectáculos de la nueva Varia incluían bastantes fuegos artificiales... Pero aun así la peli rosa no se arrepentía de no haber asegurado el almacén de pirotécnicos el mes pasado.
Era algo bastante divertido de ver para la neo segunda generación y Ayaka estaba más que feliz a contribuir a ello.
Ya relajada se soltó el cabello que mantenía recogido en una coleta, al ver sus rizos caer por su rostro recordó como su cabello lacio había acabado en una maraña de rulos... Dos palabras "venganza justa" Aunque nunca lo admitiera había una sola causa que no defendería en el mundo como justa y esa era que se metieran con su cabello. Ahora ambos hermanos tenían una maraña de cabello muy similar.
A mitad de camino a la enfermería notó como algo la observaba, si bien no se sentía como una presión con malas intenciones, no le gustaba para nada. Metió una mano en su bolsillo y sacó una pequeña esfera color blanco. Planeaba hacer una cortina de humo y escabullirse.
― ¿Sasagawa por qué tratas de escapar? ¿Es que acaso me temes? Muhuhu...― pero no esperó que fuera cierta niebla la que le hubiera ocasionado esa extraña sensación.
― ¿Qué te traes Mani? ― puso una mano en su cintura acercándose a una pared aparentemente común― ¿Es que ya estás en la edad de espiar a las mujeres? Si es así déjame darte una mano con eso Manito querido. ― acercó su mano, mas específicamente su dedo índice hacia un punto en la pared, dejando ver que en realidad era Manigoldo Dokuro el que estaba parado allí.
―Estaría más que complacido si la reina del Vongola me instruyera en el arte de los placeres― decidió acercarse a ella cuando notó como ella recorría su pecho de manera provocativa junto a una expresión seductora, la tomó de la cintura y la trajo hacia si ― ¿Empezamos ya señorita liberty?
― Esos dos años de diferencia no son nada ¿Verdad cariño? ― la mano de Manigoldo estaba fija en su cintura mientras que en la otra sostenía su guadaña negra. ― Y dime señor Shinigami... ¿Buscas a alguien en especial? ― Ella se acercó aún más, susurrándole en su oído lenta y claramente. Mientras que una de sus manos hacia círculos en el pecho de Mani.
Manigoldo solo soltó una sonrisa pícara y tomó la otra mano suelta de Ayaka que empezaba a ponerse demasiado curiosa con el cuerpo ajeno.
― ¿Qué me propones Aya...?
― ¡Manigordo! ¡¿Qué le haces a mi hermana?!
Una voz inconfundible para ambos trono en el lugar y quebró el ambiente. Kohei Sasagawa tenía entre sus manos un hacha de gran tamaño. Arrastrando su hacha por el suelo, destrozando las baldosas de paso, se acercó a su mejor amigo y hermana con intenciones claras.
― ¡Quita tus pegajosos dedos de mi hermanita! ― Le aventó un hachazo sin dudarlo, Ayaka se separó inmediatamente del hijo de Mukuro sin dudarlo. Ella no planeaba recibir un hachazo.
― ¡Qué demonios te ocurre Kohei! ― Con aquel hachazo un fragmento de baldosa había volado a la cara de Mani y le había dejado un pequeño corte ― ¡Mi hermoso rostro!
― ¡Puedes crearte uno mejor idiota! ―Kohei fue hasta su hermana y se colgó de ella ― ¡Ayaka! No quiero a Mani de cuñado parece un animal en celo con las chicas.
― ¡No hables así de tus mayores! ― Manigoldo hizo aparecer su escopeta y le golpeó la cabeza con el mango de esta.
― El que tengas 16 y yo 15 no te hace mi mayor Manigordo! ― Kohei estaba que echaba humo por su boca. Pero esta vez estaba Mani en el suelo con Kohei por encima de él.
Ayaka solo miraba la escena con cierta mofa, por cosas como esa amaba a su familia. Un hermano celoso y otro con ganas de satisfacer sus bromas sexuales. Se acercó a Kohei y le tendió su hacha con cierta facilidad. Un arma que pesaba más de cinco kilos era poderosa.
― ¡Véngame hermanito! No dejes que este casanova quede impune por tratar de corromper a tu hermanita ―se hizo la víctima.
― No lo dudes, ¡Lo dejaré como queso cheddar! Para cuando regreses habrá muchas tajadas de Mani listas para el banquete de mañana. ― mientras hablaba trataba de lanzarle un hachazo a la cara de su mejor amigo.
― ¡Animo! ― Lo apoyo su hermana antes de darles media vuelta para irse.
Ayaka se alejó de esos dos antes de tomar un atajo a la cocina, se había distraído un buen tiempo y no se olvidaba de su bebida. Sin pensar que habría más inconvenientes fue a por una cerveza... Su hermano le había dejado un dolor de cabeza agudo.
"Ella es la..." "necesitamos más..." "déjale ser..."
"tomara un tiempo" "muerte rápida..." "Ahora!"
Unas terribles voces en su cabeza aparecieron y la desestabilizaron. Todo el pasillo por el que estaba caminando empezó a girar estrepitosamente. Su vista se distorsionaba a la par, ella sabía que aquella no era una ilusión...Era algo más peligroso.
Sin embargo tan repentino como apareció desapareció. Ayaka se extrañó y buscó algo fuera de lo normal a su alrededor. Ninguna ilusión o presencia a la vista.
Eso salía fuera de los estándares de normalidad permitida por Reborn, por lo que sacó su celular y marcó el número del ex arcobaleno.
Pero no esperó que su celular fuera literalmente arrancado de su mano y destrozado frente a sus ojos.
Al momento saltó lejos de su celular y liberó su caja arma.
― ¡Akiha, hay un enemigo en la mansión busca a león! ― Le ordenó a su zorra roja.
Esta inmediatamente se fue corriendo pero, tal cual como lo que le pasó a su celular, boló por los aires y empezó a gritar de dolor.
― ¡Akiha! ― Ayaka inmediatamente fue a socorrer a su caja arma, solo para ser arrojada violentamente contra una de las paredes de la mansión.
Ella aun algo aturdida se levantó y sacó de entre sus ropas un par de dagas. No podía ver a su atacante por lo que tendría que usar un método diferente. Cerró sus ojos y se concentró. Ella estaba buscando algún sonido o esencia que pudiera atacar. Un ligero chirrido la ayudo. Eran hilos, hilos sumamente delgados y transparentes. Sé quitó sus lentillas de contacto y se concentró para saber dónde cortar. Afianzando su agarre a ambas dagas, corrió en dirección a su caja arma.
Habían demasiados y solo le quedaba una opción. Contuvo la respiración, se le lanzó hacia su mascota, lanzo sus dagas y su caja arma cayó al piso mal herida. Sabiendo que no podría ir a pedir ayuda la guardó rápidamente en su caja. Era el lugar más seguro para ella de momento.
Con su mirada buscó una salida. Estaba en un pasillo no transitado de la mansión, un atajo a pocos metros de la cocina. No la habían escuchado gritar, eso implicaba que ya no hubiera personas vivas en la cocina o que estaba en un espacio insonorizado. Con ello en mente miró hacia una ventana no muy lejana.
Si rompía una ventana se activarían las alarmas y alguien vendría. El dolor que Ayaka tenía en su cabeza ya había disminuido, su espalda no estaba tan lesionada como esperó por lo que se levantó y empezó a correr en dirección a la ventana que estaba al final del pasillo. Ella planeaba correr rápidamente y romper la ventana con sus rodillas.
Antes de llegar a la ventana volvió a mirar tras de sí pero, en esta ocasión un rostro apareció a pocos centímetros de su cara. Únicamente una cabeza totalmente blanca con cabello del mismo color y unas cuencas vacías fueron suficientes para impedir que saltara. Pero lo que desconcertó a la hija de Hana fue el chocar frontalmente con una pared de cristal, esta le separaba de la ventana por lo que no podría ejecutar su plan.
Ayaka decidió confrontar a esa cosa, protegiendo su pecho entró a una posición defensiva. Ya no tenía armas a la mano pero, sabía bastante bien de Savate y otras artes marciales.
Aquel rostro que había aparecido frente a ella aun yacía flotando incómodamente cercano. La boca de este rostro se abrió y empezó a decir algo pero, Ayaka no podía oír lo que decía.
Sin bajar la guardia el rostro empezó a retroceder. Ayaka endureció su pose y esperó el primer movimiento de aquella cosa. La máscara tomo impulso y se estrelló de lleno con el rostro de la hija de Ryohei. Tomando una textura gomosa se pegó en su cara. Ayaka trató con desesperación de quitárselo pero no pudo, inclusive sus llamas eran inútiles. Sus pulmones rogaban por un poco de oxígeno y el desespero la consumía.
Ayaka sabía que posiblemente iba a morir. Ella era consciente de que su familia no estaría detrás de ella a cada segundo pero, jamás imaginó morir de esa manera... En su propio hogar con su padre a menos de 50 metros y su hermano a menos de 10.
"Hermano" Aquello le hizo actuar con rapidez ¡Su familia estaba en peligro!
Ayaka rebuscó sus bolsillos y hallo una cápsula para nadar que le había dado Shoichi el día anterior. La activo y una extraña burbuja de aire empezó a envolverla desde su estómago, a medida que la burbuja crecía alejaba aquella masa gomosa de su cara.
Cuando finalmente pudo respirar fue testigo de cómo esa sustancia trataba de entrar con desespero a sus fosas nasales y orejas. Pero para su tranquilidad aquella burbuja de aire extrajo toda aquella sustancia.
Cuando estuvo segura de ya no tener aquello en la cara, vio como aun esa masa blanquecina trataba de atacar. La burbuja estaba echa de un material semejante al acero transparente. Duraría algunas horas... Era su última esperanza. Unas horas antes de ser nuevamente atacada.
Decidió sentarse mientras observaba como esa cosa trataba de romper la burbuja inútilmente. No tenía comunicaciones y estaba atrapada dentro de una burbuja que estaba a su vez dentro de una caja de cristal. Ayaka se hallaba doblemente en problemas.
Tras una media hora la masa dejó de luchar y se alejó de ella. A unos metros de distancia se detuvo y empezó a tomar forma humana. Más claramente empezó a tomar la apariencia de la chica que tenía a unos pasos.
Una perfecta copia de Ayaka apareció y empezó a tomar color. Ya no era una masa blanquecina sino más bien gozaba de todos los colores que llevaba Ayaka. Una copia casi perfecta. Nuevamente esta copia se acercó a la original pero, en esta ocasión toma la misma postura que la chica. Ambas ahora sentadas se miraron. Ayaka podría jurar que las cuencas ahora no vacías la analizaban y escudriñaban. La copia cerró sus ojos unos segundos antes de abrirlos nuevamente y para horror de Ayaka eran exactamente iguales a los suyos.
Ayaka se acercó lo más que pudo, con ambas manos, tocando las paredes de la burbuja, la copia le sonrió y se fue agitando su mano en señal de despedida.
Mientras se alejaba de Ayaka recogió en el camino las lentillas de contacto que la original había tirado. Se las colocó y se fue de allí, dejando a un Ayaka furiosa de la impotencia.
Lo que no sabía Ayaka era que esta copia iría a la habitación en donde reposaba el cadáver de Sherry Cavallone para encontrarse con su padre y tíos.
+ + -DAN-++
― ¡Ayaka!
Ryohei zarandeaba a su hija para que volviera en sí. Sus ojos estaban completamente abiertos, ella no decía palabra alguna. Su padre la ayudó a levantase, cerró suavemente sus ojos con su mano y la abrazó contra su pecho fuertemente. Yamamoto puso su mano sobre la cabeza de la peli rosa y con la ayuda de sus llamas, ella se quedó dormida.
Tsuna no apartaba la mirada de Romario, Dino y su esposa. Debía tomar una rápida decisión... Una rápida y dolorosa decisión.
―Chrome... Nubla sus recuerdos. Que ella no recuerde nada de esto. En su lugar muéstrale nuestra charla de la mañana.
―Sí jefe.
Inmediatamente la guardiana de la niebla se hizo cargo de los recuerdos de la mayor de los hijos de Ryohei.
― Los demás, quiero que esto permanezca en secreto. No sabemos si los responsables aun están rondando en la mansión. No debemos alertarlos de ninguna manera. ¿Chrome, como está la ilusión?
― Sigue nítida. Seguimos corriendo en el pasillo, posiblemente se detengan en la enfermería. ¿Qué quiere que haga ahora?
―Crea una ilusión de Sherry en esta habitación. Nosotros nos llevaremos a la verdadera pero, esta habitación debe quedar tal cual la encontramos. ¿Es posible?
―Sí, de inmediato pero, todos debemos salir a la vez para que no tenga problemas. ¿A dónde iremos jefe?
― A la enfermería, pondremos a Sherry en la habitación de emergencia mientras reemplazamos a nuestras ilusiones. De allí...
― ¿Tsuna quieres acaso...? ― Yamamoto intuyó ligeramente el plan de su cielo.
― Solo hay una manera de evitar un derramamiento de sangre por honores heridos... ― Gukudera analizo la situación.
― Los jefes de las familias aún siguen en nuestro territorio Tsuna... ― Ryohei con Ayaka aun en brazos le recordó.
― Cualquier acción podría ser malinterpretada si no hay seguridad en ella. El programa deberá... ― Ryohei mentalizó.
― Debemos llevar a cabo el evento, al menos solo tres días... Luego de ello podremos alegar que la seguridad de los invitados estaría siendo comprometida por policías... ― Gokudera hiló.
― O podríamos comprobar a todos los invitados. Tardaría un poco pero, sería lo más efectivo. ― Lambo argumentó.
― A todos... Todos los que se hallen en la mansión deberán ser revisados. ― Tsuna se decidió por la idea de Lambo.
― De acuerdo... ― Tsuna decidió su estrategia― La presentación del programa y la fiesta de presentación serán hoy a las diez de la noche. Mañana a primera hora dividiremos a todos. Cada uno de ustedes pasará tiempo con cada grupo para comprobar su identidad. Las personas del servicio junto a los mayordomos serán divididos para cada grupo de invitados. Ningún grupo podrá interactuar con otro. El aislamiento eventualmente pondrá nerviosos a los culpables. Cualquier cosa extraña deberán informármela...
Tsuna tomo a Dino de los hombros y lo ayudó a levantarse junto a su esposa en brazos. Dino seguía inmerso en la amargura de no creer que lo que veía era real. Todos mantenían miradas ensombrecidas. Tras las palabras de Tsuna, salieron de ese cuarto dejando tras de sí una ilusión de un cadáver en una habitación imposible de abrir por métodos comunes.
Vongola junto a Romario, Dino y su esposa; fueron en dirección a la enfermería, sin saber que eventualmente tendrían que pasar cerca a muchos de sus hijos...
Al llegar a la enfermería que se encontraba relativamente lejana de aquel oscuro y poco recurrido almacén. Al abrir la puerta pasaron por el corredor que separaba las dos enormes salas de descanso y tratamiento básico. Caminaron de frente por el pasillo, observaron las salas privadas. Pero no entraron a ninguna puesto que Tsuna abrió una puerta secreta tras una pintura de más de un metro de alto. Todos pasaron adentro de esta misteriosa habitación. Tsuna cerró la entrada y la aseguró.
Yamamoto tomó de un anaquel unos paños que humedeció con una botella de agua. Se los entregó a Dino, quien empezó a limpiar el rostro de su esposa lentamente y con sumo cuidado.
― Romario. Por favor cuida de Dino y no lo dejes salir de aquí. Debemos manejar lo que vendrá a nuestra manera. Sé que también es su asunto pero, en este momento debemos de tener cuidado con nuestros invitados y Dino...
― Sí, lo entiendo joven Vongola. ―dijo Romario apretando sus puños contra su pantalón. ― Pero al menos... Prométame que nos dejará tomar justicia por nuestra señora. ― Sus ojos empezaban a llenarse de lágrimas.
Tsuna lo meditó antes de darle una respuesta. Si iba a evitar que ellos, los principales afectados, no se involucraran sabiendo lo sucedido... Era lo justo. Que ellos decidieran el castigo... Eran la mafia a fin de cuentas.
―De acuerdo Romario...
Tras esto él junto a sus guardianes salieron de ese cuarto secreto. La salida fue a través de la sala de operaciones del área de tratamientos primarios que no estaba asiendo usada. Salieron de allí hacia el pasillo. Y empezaron a retirarse de la enfermería uno a uno. Excepto Takeshi, quien entró al área de cuidados primarios que estaba siendo ocupada por bastantes personas.
Takeshi observó que allí estaban Estrella, su hijo, Ian, Yuri, Henrieta Collend, Seth, Azure y Manigoldo Dokuro. Todos ellos recostados en camillas. Tras de él lo siguieron los demás. Ryohei dejó a Ayaka recostada en una de las camas junto a Estrella y Yuri.
Cada uno de los guardianes se aseguró que sus hijos estuvieran bien, mientras que Tsuna revisaba a los demás. Y no pasó desapercibido el hecho de que Ian tuviera la marca de sangre en su frente, la prueba de que Sherry vio su futuro.
No podrían interrogar al hijo del tiburón debido a que las memorias no permanecían en el huésped, porque Sherry las retiraba.
Significa que no podrían saber que ocurriría, tan solo les quedaba permanecer cerca a este por si algún fragmento de memoria rebrotaba. Takeshi suavemente despertó a su hijo quien estuvo por preguntar algo pero, su padre lo calló con una seña y le indicó que lo siguiera fuera de la enfermería.
Kyosuke se colocó sus zapatillas y salió tras su padre. Una vez que estuvieron en el pasadizo finalmente hablaron.
― Kyo-kun, necesito que nos hagas un favor a mí y a tus tíos ¿Te interesa?
― Sí, ¿Qué necesitan? ― Su rostro despreocupado y tranquilo se tornó serio y atento.
― Pues verás, necesitamos que de ahora en adelante mantengas un ojo encima de Ian, sé que podría ser complicado pero... ¿Crees que podrás solo o necesitas a alguien que te de soporte?
― Yo me encargo pero ¿Puedo saber por qué?
― No, me temo que en esta ocasión no. Es un asunto importante y para ello debes evitar que él te descubra... Pronto se sabrá así que debes tener cuidado ¿De acuerdo? ― puso su mano en el hombro de su hijo en señal de acuerdo.
― Sí padre. ― Sabía que su padre no bromeaba.
― Si actuara más extraño de los estándares para un varia házmelo saber. Y si lo vieras con mareos o dolores de cabeza pregúntale lo que le pasa.
Kyosuke asintió con un gesto y regresó a la habitación. Takeshi no disfrutaba de involucrar a su hijo en asuntos peligrosos pero, de momento la situación lo ameritaba.
La neo primera generación no había notado o percibido que la chica que habían dejado en la enfermería no era la verdadera Ayaka Sasagawa. Ni siquiera su padre, quien la sostuvo por varios minutos entre sus brazos.
De momento considero este el capítulo más largo que he escrito de este espejito de mentiras o Fiamme. ^u^
