3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 54: "Camisetas con Caricaturas"
Tom vio a Severus, acompañado de Draco y Harry, dejar Honeyduke's y después bajar por la calle hacia Gladrags. Tom había ido a la Oficina de Correos a enviar una corta misiva a Percy acerca del buhito que había olvidado enviarle a casa.
El niño del que habían hablado en el almuerzo, pensaba que su nombre era Neville, salió apresurado de la confitería, sacó su varita y a pesar de que no escuchó el hechizo, estaba seguro de que el niño acababa de lanzar un hechizo ya sea a Draco o Harry. Imaginaba que su blanco habría sido uno de los chicos. Simplemente no podía creer que el niñato fuera lo bastante valiente para atreverse a hacerle algo a Severus. Sin mencionar conque la capa de Severus estaba tan fuertemente protegida con anti-conjuros y protecciones que casi llegaba a brillar.
El niño se volteó y vio que Tom lo estaba mirando y palideció, corriendo de vuelta a la confitería.
—Para mi eso equivale a una admisión de culpa —resopló Yvane.
El temperamento de Tom flameó. ¿Cómo se atrevía ese mocoso malcriado a maldecir a Draco? Draco no le había hecho nada. Al escuchar a Severus durante el almuerzo había sentido algo de lástima y compasión hacia el chico, a pesar de que tales calamidades no le eran ajenas por haber crecido en un orfanato. Pero todo se había evaporado al verlo lanzar aquel hechizo.
Tom canturreó a sí mismo varias veces medio en broma: "no mates al niño en frente de testigos". Muchachos hechizándose unos a otros no era especialmente alarmante, ocurría una docena de veces al día en Hogwarts. Sin embargo, Tom presentía más que simple travesura detrás de esto. La cara del chico no contenía el jubilo de un bromista, ni el triunfo de alguien que ha tenido éxito regresando el fuego en una guerra de bromas.
El chico parecía amargamente furioso.
—Bueno, hay rumores de que muchos ex-estudiantes de Severus pueden sentirse de esa forma, pero este muchacho no se veía lo bastante mayor para haber pasado un tiempo en la sala de clases de Severus. Asimismo, ese hechizo parecía ir dirigido a Draco o a Harry —Yvane intentó calmar a Tom con un poco humor.
Tom suspiró, sabía que Yvane no iba a dejar que lastimara al chico. Al principio había odiado que Yvane pudiera controlar su magia, para luego sentir alivio de que el control estuviera en manos de otro. Ahora detestaba que eso fuera necesario, que él no fuera capaz de controlarse solo.
Tom hizo una mueca que pretendía ser una sonrisa y mandó a Dudley detrás de Severus a Gladrags—: Dile a Severus que iré en un momento.
Dudley asintió de forma ausente y caminó hacia la tienda, murmurando acerca de listas navideñas. Tom se dio vuelta y se dirigió a Honeyduke's.
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Neville entró corriendo a Honeyduke's, su triunfo al lanzar el maleficio a Draco Malfoy evaporándose al verse descubierto. Su júbilo tornándose en pánico. Miró a su alrededor frenéticamente. Su abuela estaba hablando con una mujer pelirroja de aspecto maternal con una niña menor junto a ella.
Neville vio a un chico pelirrojo cerca mirando las cajas de varios tamaños de ranas de chocolate. Él debía pertenecer también a la mujer, y si la abuela estaba hablando con ellos debían ser "gente mágica honrada".
Neville se apresuró a ir hacia el chico pelirrojo y se le unió en mirar los despliegues de confites tratando de no hiperventilar. El chico lo miró con curiosidad y Neville le sonrió un poco ansioso. El otro finalmente extendió su mano y dijo—: Hola, soy Ron Weasley.
Neville tomó su mano con alivio—. Yo soy Neville Longbottom, encantado de conocerte —contestó, y comenzó a charlar nerviosamente acerca de las raras "tarjetas de ranas" que coleccionara con el tiempo. Mantuvo un oído atento a la puerta, pero aun así se sobresaltó nervioso al escuchar las campanillas y ver a Tom entrando con una mirada fiera.
Ron se dio vuelta para ver que había captado la atención de Neville y dijo frunciendo el ceño—. Hey, es ese cretino que anda trotando alrededor de Harry Potter y ese malcriado Malfoy. ¿Qué querrá?
Neville inmediatamente se sintió mejor. Había otra persona más que no apreciaba a El-Niño-Que-Vivió ni a su amigo, el heredero Malfoy. Y mejor aun, parecía caerle mal este tal Tom.
Tom vio la ubicación estratégica de Neville con el menor de los Weasley, quien miraba ceñudo a Tom.
—Necesitas descubrir qué hechizo conjuró. Recuerda que eso es lo importante —le urgió Yvane.
Tom inhaló para calmarse y caminó hacia el par, ignorando a Ron que estaba rojo. Tom se concentró en Neville que tragaba saliva nervioso.
Tom había estudiado Oclumancia en el colegio y había visto algo de Legilimancia. Por supuesto los Dragones se comunicaban con él usando Legilimancia, pero eso era en su mayor parte con ayuda de Yvane, y los otros Dragones lo permitían. Se imaginaba que usar Legilimancia en personas debía ser muy diferente.
Lucius y Severus le habían contado que Lord Voldemort era brutalmente eficiente en ello. Y eso le bastó para hacerle vacilar en estudiarla más en extenso para usarla en personas, en vez de en Dragones. Tom podía entender lo fácil que podría ser para un mago poderoso el abusar de ese arte, así que vacilaba en ponerse en camino de esa tentación.
Ahora se veía enfrentado a la necesidad de obtener la verdad de Neville Longbottom, ya que no creía que obtuviera mucho preguntándole.
—Por el contrario, preguntáselo y obtendrás la respuesta. Los Dragones se comunican con los humanos de este modo y yo tengo siglos de experiencia. Podré extraer de él esa respuesta, y no se dará cuenta —dijo Yvane con satisfacción.
Tom trató de usar un tono calmado, pero aun así resultó ser con un tono helado que interpeló a Neville—: ¿Me podría decir exactamente qué fue lo hizo allá afuera, señor Longbottom?
Neville se atoró y balbuceó inseguro y Ron inmediatamente le preguntó a Tom qué quería decir con eso, pero Tom estaba ocupado sosteniendo la mirada de Neville. Yvane estaba en lo correcto, hacerle le pregunta inmediatamente le trajo la respuesta al frente de la mente de Neville, y Tom pudo seguir a Yvane deslizándose en los pensamientos de Neville.
Desafortunadamente, las emociones de Neville eran bastante turbulentas, así como sus pensamientos. La maldición que usó en Draco, y el retraso para su ejecución, estaban allí, pero además estaba el recuerdo de lanzarle la maldición al tío Algie. El recuerdo del tío Algie bastó para sumergirlo en memorias desordenadas del abuso del hombre. Ser colgado de la ventana y dejado caer, ser arrojado del muelle a aguas profundas... Todos esos recuerdos se derramaron en Tom e Yvane. Con ellos llegó la infelicidad y la decepción por su abuela, y el estar seguro que ella le prefiriera muerto a ser un squib.
Los pensamientos habían tomado solamente unos momentos, pero habían sacudido a Tom e Yvane. Yvane cortó abruptamente la conexión, para alivio de Tom. Neville había guardado silencio, dándose cuenta de que algo había sucedido, pero no estaba seguro de que. Ron seguía ceñudo, sintiendo que se estaba perdiendo de algo.
Tom era ahora quien se sentía inseguro. No tenía idea de qué decirle ahora a Neville, así que se volteó hacia Molly, quien se había dado cuenta junto con Augusta de quién hablaba con los chicos.
—Señor Riddle, que agradable verlo. Percy, y también Charlie, nos han contado de como 'comparte libros' con ellos. Arthur y yo nos sentimos muy complacidos de lo mucho que están ganando en conocimiento.
Tom asintió, sintiéndose un poco estúpido. Notó que Madame Longbottom no compartía el placer de Molly al verlo. La vieja arpía inconsciente y abusiva, ¿cómo podía ser tan ciega? Tom escuchó apenas las palabras de Molly, pero se aferró a ellas.
—Sí, esperaba preguntarle acerca de unos regalos. Pensaba darle a Percy un regalo, y en interés de mantener la paz entre hermanos, me preguntaba si estaría bien que enviara algunos presentes a sus otros hijos. ¿Tal vez dulces o alguna otra chuchería? Me siento un poco perdido con respecto a su hija, por supuesto —Tom esperaba que su sonrisa avergonzada no fuera demasiado.
Molly, claro, quedó encantada, y muy aliviada de que el incidente entre Tom y sus dos hijos mayores quedara atrás.
—Por supuesto, chocolates o algo así siempre es bienvenido, y a Ginny también le gustan —aunque Molly no fue engañada del todo, había visto la entrada de Tom, y su súbita confusión cuando hablaba con Ron y Neville. Ahora tenia una mirada aproblemada que la preocupaba—. No vacile en enviarme una lechuza con cualquier pregunta, o si necesita cualquier cosa —Molly consiguió captar su mirada con esto último y se cruzó un entendimiento entre ellos. El muchacho asintió, como si necesitara algún consejo, ¿y acaso no lo necesitaban todos a esa edad?, él se lo dejaría saber. Molly asintió en respuesta, satisfecha.
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En Gladrags , Severus fue urgido por Draco y Harry para que se quedara en la puerta "para que fuera una sorpresa". Los ojos de Harry brillaban con una alegría que le recordaba a Lily. Severus se preparó para sentir el dolor acostumbrado, pero esta vez extrañamente no llegó. Un peso se levantó de él al darse cuenta. Los recordatorios de Lily ya no le dolían, a pesar de que a veces todavía la echaba de menos. El dolor había sido reemplazado por la alegría de ocuparse del hijo de ella... y de James. Se recordó con severidad que necesitaba aprender a pensar en James sin animosidad, justo como ahora pensaba en Lily sin sentir una culpa angustiante.
Al principio había pensado que ocuparse de Harry seria una forma de castigo, una forma de torturarse a diario al ver los ojos de Lily en el rostro de James Potter, y saber quien era responsable de que fuera huérfano, aunque no fuera intencionalmente. Y en vez de eso, le había ayudado a sanar de su vieja herida.
Severus bufó un poco para sí mismo. Si iban a darle de regalo una de esas horrorosas camisetas, esperaba que Lily no creyera que iba a consentir a su hijo usándola.
Harry sacó el dibujo que Tonks había hecho para él y se lo entregó a una bruja joven en el mesón, quien sonrió al verlo.
—¿Lo quieres en una camiseta verde? —le preguntó mientras mascaba chicle. Reconocía a Harry y Draco por su última visita, y la camiseta obviamente era para el Jefe de Slytherin que en esos momentos estaba en la puerta de la tienda.
Harry y Draco se rieron entre dientes y asintieron. La imagen pronto se encontraba impresa en una camiseta de manga larga y la prenda fue doblada y entregada. Dudley se les unió, y encontraron algunas poleras para los gemelos Weasley, y unas con dragones para todos quienes se les ocurrió.
Los tres finalmente se fueron para unirse a un aburrido Severus que estaba tomando cidra caliente adquirida a un vendedor callejero. Tom se les unió viéndose perturbado. Inexplicablemente movió su varita sobre Draco murmurando un contra-hechizo que solamente Severus entendió.
Tom meneó la cabeza ante la ceja alzada de Severus y solamente dijo—: Más tarde.
Desaparecieron hacia Dragonsrest, y mientras los chicos iban a envolver sus regalos, Tom hizo a un lado a Severus. Tom vacilaba en cargar a Severus con más problemas, pero no podía mantenerlo completamente en la oscuridad. Le dio una breve explicación de lo ocurrido, y lo que Yvane y él habían descubierto.
Severus asintió lentamente, Algernon Longbottom había sido un gamberro en el colegio, y la ceguera de Augusta Longbottom a lo que no deseaba ver no le sorprendía.
—Ya tienes bastantes problemas, Severus. Déjame intentar arreglar cuando menos esto. Creo que Molly Weasley puede ser de ayuda —le pidió Tom.
—La idea era disminuir tus responsabilidades, Tom —dijo Severus serio—. No permitiré que vuelvas a sobrepasarte.
—Solamente voy a hacer que alguien más sepa lo que pasa y se involucre, eso es todo —dijo Tom también con seriedad, esperando que eso fuera todo. A pesar de sentir la necesidad de ayudar a Neville, en realidad no le agradaba el chico.
Severus asintió lentamente—. Dejaré eso en tus manos, entonces —dijo, esperando que no estuviera permitiendo que Tom de nuevo se enfermara de agotamiento.
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Molly Weasley vio a Tom marcharse de Honeyduke's con una sonrisa en la cara. Un muchacho agradable, y bastante responsable al pensar en no causar celos entre los niños Weasley. Percy le había escrito a sus padres que Tom le iba a regalar un pequeño búho para la navidad. Ese era un gran regalo, y el darle algo a los otros chicos ayudaria a disminuir cualquier tensión por ello.
La promoción de Arthur en el trabajo también había ayudado. La Navidad seria un poco más alegre este año, especialmente porque Bill tenía un trabajo excelente, y se hablaba de enviarlo a Egipto por una temporada.
Se volteó hacia Augusta, sorprendida de verla enojada.
—Él es amigo de los Malfoy y de ese horrible Snape, sabes.
—Bueno, Severus esta cuidando muy bien de Harry Potter, de acuerdo a Albus . . . y Tom casi muere protegiendo a Harry. . . él parece buen muchacho —Molly se encontró defendiendo al muchacho de forma algo inconexa.
Augusta notó que Molly no tenía nada que decir de Malfoy, pero solamente resopló y gruñó—. Supongo que eso ya lo veremos, ¿no es así?
Molly miró donde se encontraba todavia un Neville de aspecto nervioso, y se dio cuenta lentamente de lo solitario que debía encontrarse. Muriel le había contado a Molly a través de los años lo preocupada que se sentía Augusta de que Neville fuera un squib. Con los recientes sucesos relacionados con Lawrence Prewett, Molly se preguntaba como habría hecho sentir a Neville.
Molly se encontró ofreciendo llevarse un par de veces a la semana a Neville a su casa para que estudiara con Ron y Ginny.
Augusta pareció dudosa, pero aceptó.
—Puede que eso haga despertar suficiente su magia para que lo haga un mago apropiado —dijo finalmente, ocasionado que las cejas de Molly se elevaran. ¿Augusta no se daba cuenta que Neville estaba justo ahí mismo escuchando?
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Nigel, un reportero de El Profeta Diario, estaba comprando algo para sus sobrinos, cuando vio a Draco Malfoy y a Harry Potter entrar a Gladrags. Se sintió divertido de ver al Profesor Snape quedarse en la puerta tal como le habían pedido. Él había ido a Hogwarts, pero estado en un curso superior y había dejado Pociones cuando Snape empezó a enseñar allí.
Observó a los chicos comprar, riéndose calladamente de la cantidad de prendas con dragones que adquirieron. Bueno, en realidad sólo tenían diez años, los regalos más sutiles vendrían más tarde, suponía. Se preguntó si se podria hacer un artículo acerca de ello. Resopló, si fuera Rita Skeeter, ya los habría acorralado, pero le disgustaba esa forma de hacer periodismo. Aunque él hacia en su mayor parte análisis políticos, examinando las leyes y sus ramificaciones y cosas de que la gente no se daba cuenta. No le importaba acorralar y acosar a los políticos, quienes eran juego libre por ser políticos.
Vio cuando Harry le daba a la chica del mostrador un papel y como miraban a Snape en la puerta, dándose cuenta que era algo para el profesor. Sintió curiosidad por el regalo, y se acercó al mostrador con los artículos que había comprado. El dibujo estaba aun allí encima, y se lo guardó en el bolsillo, dejándole a la chica una buena propina por la sensación de culpa al pagar sus compras.
Se apresuró a ir hacia la taberna Cabeza de Puerco, seguro de que allí podría revisar el papel en privado y pedir una cerveza. Lo abrió lentamente y empezó a reírse.
Un muy talentoso caricaturista había dibujado la figura del profesor Snape en bata de baño y gorra, el pelo colgando frente a la cara y sólo la nariz viéndose. Sostenía una taza grande de café con vapor saliendo de esta. Un elfo doméstico muy sonriente estaba parado sobre un taburete y volvía a rellenarle la taza. Debajo de ellos se leía: «El Mejor Papá del Mundo... después de tres tazas de café».
Nigel se preguntó si Harry Potter lo odiaría por imprimirlo en el periódico. Sin embargo, sería una excelente forma de rebatir el ataque constante de Skeeter. Harry no estaría comprando una prenda con esto si no fuera realmente feliz con el profesor. Asintiendo para sí mismo, fue a su oficina en El Profeta Diario.
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Severus fue a Hogwarts el domingo por la noche, después de visitar a Rosmerta y decirse algunas bromas acerca de los regalos. Severus echaba de menos verla con mayor frecuencia, y se preguntaba si las insinuaciones de Petunia serian acertadas. Y si estar casado con Rosmerta le permitiría verla más seguido. Ella aun necesitaría hacerse cargo de la taberna y él tendría que seguir enseñando, y tal vez se sentirían más frustrados al no poderse ver más seguido aun estando casados.
Tras un suspiro entró al Gran Comedor y se sentó en su lugar habitual. Curiosamente los estudiantes parecieron felices de verlo, y cuando Albus hizo el anuncio bastante obvio de que él había regresado todos aplaudieron. Eso lo distrajo lo bastante para que no llegara a abrir El Profeta Diario. Albus le sonreía de una forma enervante, al parecer aliviado de que Severus se hiciera cargo nuevamente de sus clases, liberando a Dumbledore de esa responsabilidad.
Los niños parecían estar especialmente de buen humor, llenos de risa e incluso algunos profesores daban risitas entre dientes. Severus no estaba seguro de que se trataba la broma, solamente se sirvió más café, lo que pareció causar que los chicos se rieran más fuerte.
Severus fue a su primera clase del día, por suerte se trataba de una clase avanzada combinada de sexto y séptimo año. Perfecto. Hizo el anuncio de que estaba buscando ayudantes para que lo ayudaran con las clases del nivel inferior a cambio de puntos extra, y , si hacían un buen trabajo, tendrían una carta de recomendación.
Eso suscitó algo de interés entre ellos. Una carta de recomendación era algo muy difícil de obtener del profesor Snape, y eran altamente apreciadas. Quienes las obtenían eran los primeros para ser escogidos como aprendices de pocionistas.
—Los interesados pueden hablar conmigo en mi oficina después de la cena cualquier día de la semana —terminó Severus, y arrojó una tiza al pizarrón para que escribiera la labor de ese día.
Ordenó almuerzo en su oficina para revisar algunas asignaciones que le habían entregado. El Director había graduado algunas tareas, pero no muchas, así que tenía una semana de trabajo apilada en su escritorio. «Sí —pensó—, necesito algunos ayudantes».
El flú llameó y se asomó Tom con aspecto preocupado—. Severus, ¿estas ahí?
—Sí. ¿Pasó algo? —preguntó Severus. ¡Se había ido hacia menos de un día! ¿Qué podría haber ocurrido?
—¿Acaso no viste El Profeta Diario? —preguntó Tom con sorpresa. Ante la negativa de Severus, le lanzó una copia.
Severus lo abrió y vio la caricatura en la página frontal. Quedó un poco pasmado, pero después de mirarla con atención y leer el artículo comenzó a reírse.
—Dora realizó un buen trabajo —consiguió decir Severus finalmente—. ¿Asumo correctamente que se trata de su labor?
Tom asintió—. ¿No estas molesto? Harry lo hizo colocar en una camiseta manga larga para ti, no era para ser desplegado en la página frontal del diario, y él esta muy molesto. En parte por la publicidad y en parte porque... bueno, él se esforzó mucho para que fuera una sorpresa.
—Dile que me encantará la camiseta —«y tal vez llegue a usarla, pensó»—. Y dile que mañana le enviaré una lechuza —dijo, mirando la hora, tenía que ir a su próxima clase.
Tom asintió y se despidió. Severus se rió algo más entre dientes, mirando la caricatura.
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autora: Sí, pronto esperemos que Molly estará ocupándose de Neville.
N/T: Gracias a todos los que comentan, siguen y ponen de favorita la historia. Cualquier corrección es bienvenida. Que pasen todos un buen finde, y descansen por el feriado :) , sé que yo lo necesito.
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Edit 2NOV2020
