3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 57: "El Dilema de Molly"
En la mini-escuela de Dragonsrest, los días que siguieron se pasaron en identificar runas para sus proyectos y escribiendo ensayos sobre ellas. Investigar sus interacciones resultaba más difícil, ya que muchas runas podían combinarse en diferentes combinaciones y sus interacciones variaban mucho, dependiendo de los hechizos que se usaban. Los chicos estaban demasiado ocupados para darse cuenta de que Tom, a pesar de tener una pluma en la mano, parecía estar más tiempo mirando a Dora que escribiendo. Dora también parecía pasar mucho tiempo observando a Tom.
Una vez que sus ensayos estuvieron listos y fueron presentados orgullosamente, Dora vaciló. Las runas podían resultar peligrosas si eran usadas de forma inadecuada. Después del incidente con el caldero (Dora dio de nuevo una mirada de disculpa en dirección a Tom, que estaba ocupado leyendo una carta de Bill Weasley), la joven bruja sentía resquemor a que otra cuasi-tragedia pudiera ocurrir. Por suerte contaban con un experto en runas a mano.
—Creo que debemos hacer que el señor Malfoy revise esto, para asegurarnos de que sean seguras en verdad —dijo Dora.
Dudley y Harry parecieron estar de acuerdo con eso, pero Draco se vio horrorizado.
—Pero él sabrá que estamos haciendo algo con runas, y adivinará que es algo para la Navidad —protestó Draco.
—Tendré cuidado de decirle que estamos viendo las interacciones de las runas y como evitar algo peligroso, y que quiero que revise nuestro trabajo para asegurarme que no terminemos con una explosión o algo peor —dijo Dora.
Eso silenció las protestas con efectividad, y Draco asintió con renuencia. La siguieron fuera de la habitación, y la observaron aproximarse a Lucius.
Lucius y Petunia estaban mirando un mapa de Hale y Spinner's End, planificando que tiendas podrían agregarse a la villa disimuladas como tiendas de tipo muggle. Pociones e ingredientes de pociones podrían fácilmente colocarse como una Tienda Homeopática. Una librería seria el frente de una tienda de libros de magia. Tan sólo necesitarían magos que supieran como lidiar con el lado muggle de las cosas.
Lucius recibió los ensayos con una cabezadita y los revisó con cuidado. Tomó una pluma inagotable haciendo unas cuantas notas en cada pergamino. Habló con Dora en voz baja, quien asintió al comprender. Al terminar le devolvió los ensayos con una pequeña sonrisa.
Dora subió las escaleras con una sonrisa y se ubicaron de nuevo en torno a una mesa. Dora se tomó un breve segundo para lanzarle una sonrisa seductora a Tom y verle removerse un poco, y después empezó a repasar los ensayos. Lucius había señalado un conflicto en dos de las runas de Dudley, mencionado mejores hechizos para el de Harry, y una runa más poderosa en lugar de una de Draco.
Ellos reconfiguraron las runas cuidadosamente y sacaron los objetos en que iban a colocarlas. Harry tenía varios contenedores en que trabajar, pero las runas y hechizos eran relativamente simples, y solamente necesitaba dibujar las runas cuidadosamente en cada uno de los contenedores con un lápiz con punta de diamante. En el caso de las cajas, tendrían que tallar las runas y los chicos querían taracear las runas con plata para Lucius y con oro para Petunia. Dora pensaba que deberían hacerlas todas al mismo tiempo.
Todos hicieron un receso para almorzar, y los adultos simularon que Tom y Dora no estaban flirteando sobre los vasos de rompope. Los chicos pensaban que estaban actuando de manera extraña, pero en realidad no estaban interesados en el porqué seguían mirándose entre ellos.
Lucius decidió que seria bueno tener una reunión con Andrómeda después del almuerzo. Quería tener unas palabras con ella.
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Después de marcharse Lucius, llegaron varias lechuzas, una de ellas trayendo una caja de tamaño mediano para Harry. Harry sonrió, había recibido varias snitch de la compañía en el Valle de Godric con una nota efusiva del gerente "inmensamente complacido de ser de alguna ayuda". Tenía una snitch para Draco y Dudley, y quería mandarle una a Mafalda y a Cho, ya que ellas habían expresado interés en ser Buscadoras. Además tenía otro par extra más de snitch, ya que Lucius decía que con frecuencia se necesitaban regalos de último minuto.
Otra lechuza traía una pergamino pesado con una carta con un sello de cera que Harry reconocía pertenecía a la familia Krum. Vaciló, su papá había abierto la otra carta primero, ya que era precavido con la correspondencia de extraños. «Pero ellos ahora ya no eran en realidad extraños —pensó—. Ellos compraron aquel castillo y habían dicho que los visitaran alguna vez».
Harry finalmente llegó a un compromiso, y le pidió a Tom que la revisara primero. Tom movió su varita sobre el pergamino. Nunca había sido un principiante en hechizos y conjuros defensivos y seguia estudiándolos en cada oportunidad. Determinó que la carta era inofensiva y Harry la abrió.
En efecto, era de la familia Krum, quienes planeaban visitar la familia del prometido de su hija mayor en Escocia, y esperaban poder visitar a Harry la semana siguiente mientras se encontraban en Gran Bretaña. Harry leyó la carta a Tom y Petunia. Era una carta agradable que repetía sus agradecimientos por venderles el castillo Krum, y que esperaban poder conocerlo "aunque comprendían que no pudiera hacerlo por tratarse de la temporada de festividades".
Tom convocó un pergamino y una pluma para preguntarle a Severus al respecto.
Petunia por su parte, frunció el ceño—. Es probable que Dudley y yo nos vayamos unos días la próxima semana. Prometimos a Marge que Dudley pasaría unos días con ella, y yo quiero estar cerca, así que tomaré un cuarto en un hotel cercano a su casa. Bueno, viendo que esta en las afueras de Londres, podré hacer más compras navideñas —dijo sonriendo con valentía ante la mirada preocupada de Dudley.
Harry y Draco le dieron miradas de simpatía a Dudley, pero él se encogió de hombros—. No tengo problemas con Tía Marge la mayor parte del tiempo, sólo necesito mantenerla fuera del tema de Harry o de mamá —Dudley había decidido que tía Marge era su cruz para cargar en esta vida. Le tenía cariño, cuando ella no estaba alegando acerca de algo, pero sólo esperaba que la temporada de Navidad y que el ponche caliente con bastante alcohol añadido endulzaran su carácter.
Draco frunció el ceño, se había acostumbrado a pasar la mayor parte del tiempo en Dragonsrest en vez de estar solo en la Mansión Malfoy. No le importaba estar en casa cuando su padre estaba allí, entonces leía o jugaba a algo en la oficina de Lucius y se mantenía cerca de él.
Harry observó la cara de Draco, se estaba acostumbrando a leer su expresión. Draco todavia no era bueno para esconder sus pensamientos o sentimientos, a diferencia de Lucius. Sabía que Draco odiaba estar solo en la Mansión, pero Dora iba a estar ocupada durante las vacaciones con su familia, y tía Petunia y Dudley iban a irse, así que no habría "escuela". Se quedarían sólo Tom y Harry en Dragonsrest durante la próxima semana. Draco lo sabía, y había estado enfurruñado cada vez que se mencionaba algo.
—Espero que puedas seguir viniendo la mayoria de los días, Draco. Voy a necesitar que alguien me enseñe como comportarme en una reunión formal, y supongo que los Krum son del tipo de esperar algo así —Harry sonrió cuando la expresión de Draco se iluminó con alivio para después tornarse en una neutral.
—Por supuesto, Harry, estaré encantado de asistirte como pueda —dijo Draco de forma casual.
Harry le sonrió con afecto a su amigo, a Draco no le gustaba demostrar ninguna debilidad.
Tom y los tres niños fueron al Complejo de la Reserva después de almorzar. Se habían acostumbrado a hacerlo varias veces a la semana para ir a ver a Hazelette y ver como iba el abastecimiento de ciervos. El mundo mágico había decidido ser "encantado" por la dragona que "protegía niños" y el pedido para donaciones de dinero para comprar ciervos para la "dragona enferma" había dado en un punto débil de sus corazones puesto que era temporada navideña.
Una fábrica de juguetes había solicitado vender un peluche de una dragona "Hazelette" junto con un libro para niños contando la historia de como ella había salvado a El-Niño-Que-Vivió. Parte de las ganancias iría a la Reserva por supuesto. Yuan le había enseñado el libro a Harry para que lo aprobara. La historia era bastante precisa, si bien las ilustraciones eran un tanto extravagantes, así que éste se había encogido de hombros y dicho que "en tanto su padre estuviera de acuerdo con eso..."
Yuan se había quedado sorprendido ante la cantidad de las recaudaciones de la compañía de juguetes. El juguete y el libro debían estarse vendiéndose tan pronto como eran fabricados.
También notó como una enorme cantidad de visitantes estaban dispuestos a pagar generosamente por estar uno o dos días allí. Ellos tuvieron que limpiar un par de casas de huéspedes que normalmente no necesitaban. Todos quienes podían permitirse el gasto querían darle un vistazo a los Dragones, especialmente a Hazelette. Yuan se imaginaba que también tenían la esperanza de ver a Harry Potter.
Tom se detuvo en algunos lugares en la ruta. Le gustaba ver las diferentes áreas de la Reserva, ya que aun no podía decidirse exactamente donde quería terminar trabajando. Rigel y sus jefe trabajaban en pociones para curaciones y demás. Había dos o tres dragones a quienes les interesaba esto y ellos dos hablaban a los dragones constantemente.
Todos se habían hecho amigos con varios Jinetes de dragón, especialmente después de Halloween, y los cuatro fueron saludados en su camino al refugio de Hazelette. Tom se detuvo a conversar con varios. Los Jinetes sabían que Tom quería unirse a la Reserva más tarde, y le animaban a hacerlo. Todos los Dragones apoyaban a Tom, y les simpatizaba así que eso bastaba para que los Jinetes también lo apoyaran.
Finalmente, llegaron a la parte cueva, parte granero que Hazelette compartía con Astrid. Por ser una dragona que podía hacer magia curativa, ella permanecía cerca del Complejo, y además por ser anciana los Cuidadores querían tenerla cerca. Astrid, por ser su aprendiz, se quedaba con ella. Hazelette estaba en esos momentos asoleándose en una roca con un grupo de visitantes de la Reserva mirándola con asombro. Uno de los niños pequeños aferraba un peluche que se parecía sospechosamente a Hazelette.
Tom fue a sentarse en una roca cerca de las patas delanteras de Hazelette, con los niños detrás de él—. ¿Cómo te has sentido, Hazelette?
—Ahh, Tom, un joven tan agradable. Me recuerdas a mi primer jinete, un chico un poco joven pero muy serio. Me cuidaba muy bien... mi estómago esta un poco perturbado... Astrid, querido, ¿me podrías traer un venado? ... eso lo asentará muy bien —Hazelette envió al pobre Astrid por su merienda—. Es un dragón joven tan amable... bueno, no es realmente joven, pero es muy atento.
Yvane resopló en el fondo de la mente de Tom y masculló acerca de enfermos fingidos. Tom lo hizo callar, y le sonrió a la dragona anciana. Sentía debilidad por ella, ya que había salvado a los tres chicos que estaban detrás de él—. ¿Ya se ha curado tu pata? —inquirió Tom.
Hazelette extendió su pata para que Tom la inspeccionara haciendo que los visitantes que estaban observando jadearan con anticipación. Tom se inclinó y miró la laceración cicatrizada en el tope de la garra. No sabía en realidad que estaba mirando, pero los cuatro murmuraron expresiones apropiadas de preocupación.
—Esperamos que sanes luego, Hazelette —le dijo Tom.
Astrid llegó con el venado, distrayéndola de darle alguna respuesta, y ellos se hicieron a un lado para evitar que pedazos de ciervo los salpicaran. Esto los ubicó cerca de los visitantes fascinados y la escolta de divertidos jinetes.
—Ves, te dije que era Harry Potter... y ese sujeto Tom —uno de los visitantes estaba diciendo en un cuchicheo audible.
Harry se ruborizó un poco, pero les sonrió de forma tentativa.
—¿Es verdad que te salvó la vida? —se le escapó a niño dirigiéndose a Harry con ojos enormes.
—Sí, seguro que sí —contestó Harry con una sonrisa. Con esa confirmación, los niños se voltearon a ver comer a la dragona con embeleso.
Tom se llevó a Harry y los demás, alejándolos, antes de que los adultos se recobraran y pidieran sacarse fotos.
Se detuvieron en la biblioteca del Complejo. No era tan enorme como Tom habría esperado, pero había un cuarto lleno de los diarios antiguos de los Jinetes de dragón, y pergamino tras pergamino de relatos escritos por Jinetes y Cuidadores con memorias que les habían enseñado sus amigos Dragones.
Tom miró al viejo cuidador de dragón gruñón y turnio que vigilaba la biblioteca. Nunca dejaba que Tom tuviera más de un diario o pergamino por vez, y a veces hasta eso era una batalla. Una vez le había gritado a Tom al verle copiando un pergamino, y le había prohibido venir por una semana. Tom tuvo cuidado de no volverlo a hacer en frente de él.
Tom regresó el último diario que había pedido prestado y fue por otro, mientras el hombre miraba a los niños con hosquedad. Harry, Draco y Dudley revisaron los estantes buscando libros que no hubieran visto antes. Draco halló uno acerca de los Hébridos y se reunieron a su alrededor leyéndolo mientras Tom intentaba que le prestaran otro diario.
Había tantos, y él deseaba leerlos todos, pero ¿por dónde comenzar? Desearía a veces poder vivir en la biblioteca.
—¿Quizás es donde perteneces en las Reservas? —inquirió Yvane.
El pensamiento detuvo a Tom. ¿Él, un bibliotecario? Se rió entre dientes, el otro -Lord Voldemort- se moriría de mortificación si lo escuchara. Podría seguir esa idea solamente para matar de vergüenza al Señor Oscuro.
—En realidad estaba pensando en que fueras tu quien modernizara las bibliotecas de las Reservas de Dragones y los diarios con memorias y las pusiera más acorde a este siglo, o a este milenio. La idea de preservar las memorias en viales para pensadero no es nueva, pero poco se ha hecho y nadie ha tratado de organizarlas —dijo Yvane con resentimiento.
Tom quedó paralizado, agarrado a un diario que estaba hojeando. Recordaba cuando Yvane le había entregado un vistazo del conocimiento colectivo de las memorias de Dragones. Se había sentido sobrepasado por la vastedad centelleante de ese mundo de memorias. Ahora Yvane le mostraba un futuro brillante. Podía verse presidiendo una vasta biblioteca llena de diarios de Jinetes de dragón y habitaciones llenas de viales con memorias. Él tenía los medios financieros para hacerlo realidad, y ahora sólo necesitaba tener la edad y la educación para convencer a las Reservas que le dejaran hacerlo. No podía pensar en nada mejor a que dedicar su vida: reunir las memorias de Dragones y el conocimiento.
«Seria fabuloso —pensó Tom».
Yvane se rió—. Sería mucho más difícil de lo que piensas. Los Dragones y sus jinetes y cuidadores pueden ser un poco tacaños con su conocimiento, la mayoría de los diarios pertenecen a edades lejanas, cuando querían dejar registro de sus "grandes hazañas y sabiduría" para la posteridad. Tendrías que usar la sutileza, y mayor astucia que la de tu predecesor, Salazar, para conseguir su confianza.
«Eso esta bien, si fuera fácil no seria tan divertido ni satisfactorio — pensó Tom».
Llevó el diario que estaba mirando al cuidador, brindando al confuso hombre una sonrisa brillante y salió por la puerta mientras los chicos se apresuraban a seguirlo.
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Molly Weasley estaba sentada en su silla de tejer, conjurando de forma ausente sus agujas para hacer otro suéter para Ron. Él quería uno con los colores de Gryffindor y un león, en vez de su inicial. Podía sentir las miradas preocupadas de Ginny y Ron sobre ella, pero se sentía demasiado descorazonada para tranquilizarlos. Ya era de noche y la cena había terminado, pero no era el día de trabajo lo que la abrumaba.
Arthur había venido a casa con ánimo extraño la noche anterior. Pacientemente había esperado a que él se le acercara después que los niños se habían ido a acostar. Lentamente le había contado la visita de Bill en su trabajo y acerca de Tom visitándolo. Ella escuchó con espanto las noticias de Neville y la forma en que su tío Algie lo trataba, y la aparente indiferencia de Augusta.
Ella recordaba haber balbucido una negativa a creer que tal cosa pudiera sucederle al hijo de Frank y Alice. Los Longbottom siempre habían sido una familia luminosa, ¡ncluso apoyaban a la Orden del Fénix! Pero aun mientras lo decía, su mente recorría otro camino, podía imaginarse muy bien a esa rata horrible de Algernon haciendo un blanco de su propio sobrino si este se interponía entre él y una fortuna en galeones. Y Augusta... ella tenía las mismas ideas de Muriel en el tema de los squibs, que trabajaran muy lejos y fuera de la vista en algún trabajo manual, y donde nadie se acordara de ellos de ser posible.
Pero ni aun Muriel no había tolerado que nadie atormentara a Lawrence ni que tratara de "asustar su magia". ¿Augusta de verdad ignoraba que la vida de Neville estaba en juego con esas torturas para descubrir si era o no un squib? Los cuentos de viejas acerca de "asustar la magia para que saliera" había sido desaprobada siglos atrás. Cualquier persona con sentido común se daría cuenta que la magia estaba allí, o no. Después de todo... si se manifestaba, quería decir que había estado allí todo el tiempo y que los tormentos eran innecesarios, y el niño obtendría su carta de Hogwarts de todas maneras. No tenía sentido.
Una vez que dejó de negárselo, su temperamento había estallado y había intentado lanzar polvo de flú al fuego para ir a confrontar a los Longbottom, varita en mano y varias maldiciones en los labios. Arthur había conseguido detenerla con varios argumentos para que viera la situación más allá antes de recurrir a lanzar imperdonables. Ella vería a Neville en su propia casa y le preguntaría acerca de los eventos. Después de eso, decidirían como proceder.
Molly se había calmado ante eso. Neville vendría en la mañana para tomar lecciones con Ron y Ginny hasta después de almuerzo, y después regresaría a su casa. Molly había exprimido a Arthur por detalles de lo que Tom le dijera a Bill. Finalmente Arthur había huido a su cama diciendo que tenía que levantarse temprano. Molly se había quedado levantada hasta mucho más tarde, bebiendo té con unas gotas de pócima calmante.
Ahora estaba bastante segura de que esta era la razón de que Tom se viera tan aproblemado cuando le había hablado después de hablar con Neville en Honeyduke. Al enterarse de la situación había pensado en ella para que ayudara, pero no había sabido como aproximársele. Estar alrededor de todos esos Slytherin debía haber convencido al muchacho que tenía que hacer las cosas dando rodeos, pero había conseguido pasarle la información de todos modos, así que le perdonaba su circunspección.
Había dormido mal, su mente repasando memorias de la tortura de Frank y Alice, y como ella había ido a visitarlos un poco al principio en San Mungo, pero después había dejado de hacerlo al estar tan ocupada con los niños y por el dolor de verlos tan vacíos. Ahora deseaba haber mantenido un ojo sobre Neville, pero, de nuevo, ella se había visto demasiado ocupada con siete niños propios.
La mañana había llegado para su alivio, y había hecho un gran desayuno para deleite de Ron. Arthur la había mirado con un poco de aprensión, Molly cocinaba en abundancia por más de una razón. A veces era cuando se sentía maternal, otras veces cuando estaba molesta y trataba de distraerse. Al final se había unido a Ron y disfrutado de la comida antes de irse a trabajar.
Augusta había llegado por flú con Neville justo después del desayuno. Molly consiguió darle un saludo tenso a ella. Por suerte, Augusta estaba ansiosa por ver a Muriel en un salón de té y se fue rápidamente, dejando a Molly sentando a la mesa a Neville junto a Ron y Ginny.
Molly no estaba acostumbraba a ser sutil acerca de algo, pero en el curso de las clases no le fue difícil dirigir una conversación. El tema de la magia accidental de Neville fue preguntado.
Molly se estremeció y urdió la lana escarlata en las agujas de tejer para comenzar. Neville le había contado la historia de Algie colgándolo del cuarto piso y 'accidentalmente' dejándolo caer, resultando en el brazo roto después de 'rebotar'. Lo había dicho casualmente, como si fuera una ocurrencia común. Molly literalmente se había sentido enferma al darse cuenta que era muy probable que fuera para él una ocurrencia común.
Ron se había reído entre dientes de la historia de Neville y Molly casi le había dado unos sopapos, y después se había dado cuenta de que Ron pensaba que Neville estaba bromeando, inventando un cuento divertido. Ginny, sin embargo, se dio cuenta que hablaba en serio y había mirado a Molly con alarma. Molly le había hecho una seña con la mano indicando que hablarían después.
Neville se había ido después del almuerzo, dejando a Molly preguntándose cómo ayudarlo efectivamente. Llevarlos a la corte no funcionaría. El tribunal estaría consternado por las acciones de Algie, pero como probablemente diría que los actos "estaban destinados a asustar su magia", el tribunal no lo vería como un daño intencional. Él y Augusta recibirían una severa reprimenda y tal vez una amonestación a modo de multa, pero Neville no sería sacado de la casa.
Confrontar a Augusta seria difícil. Ellos tendrían que probar que Algie quería dañar a Neville intencionalmente, y que aun era una amenaza para él. Augusta siempre había sido demasiado indulgente con su segundo hijo, y lo veía como un colegial. Hacer que lo viera como un asesino peligroso no seria fácil.
Ella necesitaba hablar con Tom, en persona, decidió. Luego llegaría a la abuela de Neville a través de una viejo conocida de Augusta que no se andaria con miramientos: Minerva McGonagall
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Ginny miró a su madre con preocupación. Se daba cuenta que Neville Longbottom había preocupado a su mamá. Lo que había contado también la había preocupado. El chico parecía agradable y amistoso de un modo tímido, una vez que se relajara con ellos. Ya sabía mucho acerca de las plantas, había dicho que su padre y abuelo gustaban de la Herbología.
Por supuesto que no era Harry Potter, ni Draco Malfoy. Ella por mucho tiempo soñó con conocer a El Niño Que Vivió, pero el heredero Malfoy también era lindo... y rico. La idea de interesarse en Malfoy le daría un ataque a sus dos padres, y eso le añadía más atractivo.
Ella suspiró, el próximo año Ron se iría, y el siguiente año seria su turno.
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La carta de Bill Weasley llegó con un búho de Gringotts en un momento incómodo. Dora lo había arrinconado de nuevo para darle más besos después de las clases de los niños, y el búho aterrizó en el pelo púrpura de Dora dejando caer la carta entre ellos dos. Tom rescató la carta del escote de Dora y después se ruborizó dándose cuenta de lo que había hecho. Dora se rió ente dientes y dijo que era hora de ir a casa.
—Las vacaciones empezarán pronto, así que te traeré mañana tu regalo —dijo ella al marcharse, dejando a Tom en un estado de pánico.
¿Regalo? ¡No le había comprado ningún regalo! Hiperventilando un poco, decidió que tenía tiempo de comprarle algo esa tarde. Tendría que darse prisa, claro.
Abrió la carta de Bill con un suspiro, y después un jadeo de alegría al re-leer el pasaje:
«. . . de todos modos pensé que el hechizo era egipcio, y lo llevé a uno de mis instructores en Egiptología. Les llevó unos cuantos días, porque el hechizo ha sido modificado. Ellos nunca lo habían visto ajustado para usarse en una persona viva, pero admitieron que el hechizo para momificar un cadáver podría matar a alguien... y sería una muerte horrible . . .»
Tom estaba casi burbujeante de alivio, ellos tenían el contra-hechizo de la maldición, y él tendría otro pedazo de su alma de vuelta.
—Feliz Navidad, entonces, Tom —se rió Yvane entre dientes.
—Sí, así será —dijo con mayor entusiasmo del que había sentido en un tiempo, y fue hacia el flú para contárselo a Lucius y enviarle una carta a Severus.
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Siguiendo a la lechuza de Tom contándole de los Krum deseando visitar a Harry, llegó otra con la noticia de que la maldición había sido identificada. Severus pensó con rapidez. Esto podría funcionar.
Fue hacia la oficina del Director mientras pensaba en su argumento. Albus lo saludó ofreciéndole dulces y ordenando té. Severus soportó los procedimientos y finalmente pudo hablar.
—Tengo novedades, Albus. La última maldición en la 'piedra' ha sido identificada. Muy pronto podremos destruir el Horrocrux —le dijo Severus a un deleitado Director—. Además, hemos recibido la solicitud de los Krum para visitar a Harry mientras están en el país, para agradecerle por venderles su castillo y devolvérselos.
—Sí, eso estuvo bien hecho; los Krum no son demasiado ricos, aunque tampoco son pobres. Sin embargo, tienen conexiones de largo alcance en muchos países y son bastante influyentes. La gente sabe que escuchará la verdad si viene de ellos —asintió Albus lentamente.
—Los estudiantes salen el martes de vacaciones. Si me voy el lunes, ese día solamente tengo clases con los primeros y segundos años y mis estudiantes avanzados podrán supervisarlos. Me aseguraré que sólo repasen pociones que ya han hecho antes, y será una prueba para las habilidades de mis nuevos ayudantes estudiantiles —Severus sonrió ante la mirada de escepticismo de Albus—. Yo podría lidiar con los Krum y la maldición en la Horrocrux a tiempo para que tu llegues el miércoles o el jueves a ver la piedra.
Dumbledore asintió lentamente, estaba ansioso por sostener la piedra, pero también temía hacerlo. Conocía muy bien sus debilidades. Tener tanto poder en sus manos... Él tenía la Varita de Saúco, estaba guardando la Capa Invisible de James Potter para Harry, y ahora la Piedra de la Resurrección estaba casi a su alcance.
No estaba seguro si su corazón latía más rápido por anticipación o de terror.
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autora: Navidad llegará con un bang para todos.
Gracias a todos quienes se toman un ratito para comentar y hacer favorita y seguir la historia.
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Editado 3NOV2020
