Advertencias: Ninguna.
Número de caracteres: 376.
¡Disfruten la lectura!
Simple.
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twenty six.-
Kagami Taiga tardó más de un par de momentos en notar el gran error que había cometido. Mucho más de lo debido.
Tan ensimismado estaba en observaba al dúo de muchachos con una enorme sonrisa, sintiendo una peculiar cercanía inundándole el cuerpo, como si sus lazos amistosos se hubiesen encogido aún más luego de todo lo ocurrido; y abrumado por esa felicidad contagiosa que esbozaba el pelirrubio, que dejó pasar el momento en el que esa conocida cabellera celeste se dirigió con rapidez hacia la salida de la fiesta, sin mirar atrás.
No fue hasta que trató de buscar a Kuroko entre la multitud, que se percató de su ausencia.
El pelirrojo le encontró luego de largos y agonizantes minutos, sentado sobre el asfalto frente la casa del muchacho que decidió organizar la fiesta. Kagami no necesitó preguntar nada, una mirada al rostro del joven tutor le aclaró todas sus dudas en un instante.
Un silencio incomodó no tardó en reinar en sus alrededores. Solemnidad que Kuroko no tardó en quebrantar.
− ¿Por qué? – No fue una sencilla pregunta de formular, ni de escuchar. El peli-celeste no sonaba molesto, más bien su voz estaba empapada de desconcierto; dolorosa confusión. Su rostro seguía inexpresivo, encarcelando todas sus emociones dentro de sí como siempre lo había hecho, y Kagami sentía su propio corazón destrozarse gracias a la escena, observando el esfuerzo sobrehumano que Kuroko realizaba por retener las lágrimas que navegaban sobre sus orbes.
Había tantas cosas que aclarar, secretos sin revelar, y verdades que expresar, que el pelirrojo fue incapaz de resumir todos los pensamientos que revoloteaban por su mente. Creyó que fuese lo que dijese, sus palabras solo ayudarían a añadir leña al fuego que atacaba a las emociones del joven tutor, destrozándolo aún más.
− Lo-Lo siento. Realmente lo lamento, Kuroko. − Fue lo mejor que pudo congeniar.
− Yo también. − Y considerando la respuesta del peli-celeste, supo que había tomado la ruta correcta.
Kagami Taiga no tardó ningún segundo más en aprisionar al más bajo entre sus brazos, estrellando el rostro de muchacho contra su pecho, y Kuroko no rechistó en reciprocar el contacto, enroscando sus brazos alrededor de la cintura del contrario, sin intención de soltarle.
Tendrían mucho tiempo luego para charlar.
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¡Yo!
Realmente, No mucho que agregar; solo que estoy ansiosa por leer sus opiniones acerca de este capitulo.
Como siempre, todo review y favorito que quieran dejar es inmensamente agradecido. Los comentario son el motor del escritor. Y lamento con anticipo cualquier falta ortográfica que se me haya escapado, recuerden que soy mi propia beta.
Y eso sería todo por hoy. Nos vemos mañana.
By-e.
