3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 59: "Directores trayendo regalos"
Arthur Weasley observó a Lucius Malfoy entrando al elevador con una mirada amenazadora y el cabello un poco despeinado, señal segura de que las cosas no habían salido a su satisfacción. Arthur había enfrentado a Lucius en muchos campos de batallas, en el Ministerio como en las redadas de la Orden del Fénix, y reconocía las señales de un menos que satisfecho Lucius Malfoy.
Arthur se había dado cuenta que Lucius tramaba algo al verlo llegar a su oficina. El señor Malfoy no recogía solicitudes, ni siquiera cuando estaba cerca del Ministerio, a pesar de que había sido una buena excusa. Y Malfoy, ni en mil años conversaría con Arthur incluso si ambos estuvieran en la Orden.
Arthur había confiado en la palabra de Albus de que Malfoy ahora estaba respaldando a Harry Potter, en parte porque Draco se había hecho amigo de Harry y el niño no era tan bueno en subterfugios como para fingir una amistad, pero en su mayor parte porque obviamente Snape estaba detrás de todo ello. Arthur recordaba el amor casi bordeante en la obsesión que Severus sentía por Lily. Él nunca dejaría que Malfoy se acercara a Harry si no lo tuviera atado en suficientes nudos Slytherin para prevenir una traición.
Había sido divertido ver a Malfoy intentando aventajarlo con eso de "soy mejor tratando squibs de manera justa que tu". Arthur dejaría feliz Lucius que presumiera sus 'buenas obras' en su rostro hasta que se aburriera, si eso significaba que ya no era un mortífago.
Una de las cosas que Arthur más había resentido y odiado de Malfoy era al recordar las veces que Frank Longbottom le había dicho a Arthur con pesar (cuando no era oído por Alice) como Malfoy podría ser una gran ventaja para la causa luminosa si pudiera hacerle ver la razón. Frank nunca había parecido creer que Lucius fuera una mala persona, sin importar la evidencia que se le presentara. Arthur valoraba a Frank como a un estimado amigo, y odiaba que Malfoy lo hubiera decepcionado. Arthur había escuchado muchos de los debates entre Frank y Lucius en el colegio, y había quedado impresionado por sus mentes lógicas y sospechaba que Malfoy habia albergado en su helado corazón cierta simpatía por Frank , lo que hacia más difícil entender como Malfoy podía seguir a Voldemort. Debía haber sido una tortura para Frank el ver a Lucius aplicar sus talentos con tanto poder y habilidad para la oscuridad.
Desearía que Frank fuera capaz de saber que Malfoy finalmente ... (quien sabe por qué manipulación de parte de Severus, que probablemente incluía chantaje y maleficios, pero de igual modo) ... estaba de parte de la Orden en que Frank había creído.
Arthur tal vez hasta podría actuar incómodo o angustiado la próxima vez que Malfoy viniera con algo pensando molestarlo, si eso lo hacia feliz, caviló con diversión.
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Fred y George Weasley llegaron a su casa por Navidad, orgullosos pensando que ya habían recibido un excelente regalo navideño. Ellos habían ayudado a un Slytherin de primer año a quien molestaban por sus ropas gastadas y su estatus como becado por la Junta Escolar. Obra, una vez más, de Timothy Hopkirk y sus amigos. Timothy había agachado la cabeza por un rato, pero después había vuelto a hacer sentir mal a los estudiantes becados.
Fred y George había reunido a varios estudiantes víctimas del acoso, y con la aprobación de Cedric, habían armado a todos ellos con bombas-hechizos. El chico de primero de Slytherin había hecho ir a Timothy y sus amigos a un pasillo y allí les habían arrojado las bombas. Al aclararse el humo todos mostraban un buen par de cuernos y en las espaldas de sus túnicas se leía: «Soy demasiado estúpido para calificar para una beca, pagué muchísimo para ingresar a Hogwarts». El humo había atraído a Filch, y sus co-conspiradores habían conseguido escapar, pero no así los gemelos.
Cuando habían llamado a Sprout, ella los había mirado con simpatía, pero no la bastante como para librarlos completamente.
—Bueno, no pueden decir que no se han escapado de muchas los últimos meses. Dudo que las detenciones con el profesor Snape hayan sido muy duras para ustedes; así que una detención fregando el suelo de la oficina de Filch no les hará daño y los ayudará a recordar lo que sucede cuando los atrapan —Sprout los había mirado pensativamente entonces, había sonreído y les había dicho—: Podrían echarlo un vistazo a su caja de "artiículos confiscados" —Sus caras se habían iluminado, y ella les había sonreído y guiñado un ojo.
Habían esperado con ansias la detención esa noche, y se habían presentado temprano. Filch los había mirado ceñudo y los había dejado trabajando. Ellos habían fregado el piso, y tras estar seguros de estar solos habían encantado las escobillas para que siguieran solas. Tarareando revisaron la pequeña oficina y encontraron la caja. Sacaron unas pocas cosas que pertenecían a sus amigos y después miraron el resto con curiosidad. Habían hallado allí un pergamino con un papel pegado a él.
Fred había examinado el pergamino mientras George leía el papel—. ¿«Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas»?
Para su asombro, el pergamino brilló abruptamente con líneas apareciendo.
—Creo que debemos examinar esto, George —dijo Fred con una sonrisa de astucia.
Pronto ambos descubrieron numerosos usos para el Mapa del Merodeador, y ahora estaban seguros que llevaban vidas encantadas. ¿Qué podía ser mejor que un mapa del castillo que vigilara gente por ti?
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Severus fue por el flú con Tom y Harry a Prince Hall para almorzar. Él había roto relaciones con ellos, pero ahora Samuel parecía ser sincero al invitarlos a una "reconciliación" con la familia. Pudiera ser que necesitaran de Samuel en el futuro, con una guerra en el horizonte, y si un almuerzo incómodo era todo lo que iba a costarles como precio de un nuevo aliado, eso podían hacerlo. Severus no tenía ilusiones de que Edwin fuera a darles la bienvenida, y su hermana Eleanor nunca había sido amable con Severus . . . pero quizás ella también había tenido que madurar.
Harry estaba sonriendo ampliamente como si la Navidad ya hubiera llegado. Ya no usaba anteojos, aunque debería seguir usando la poción por varios meses más. Severus le había revuelto el cabello y le había deseado Feliz Navidad cuando se había sacado por última vez los anteojos.
Severus miró con atención a Harry, Remus tenía razón al decir que sin los anteojos se veía un poco menos parecido a James, y que eso enfatizaba sus ojos... la contribución de Lily a su aspecto. Severus sacudió la cabeza, eso no le importaba y Remus tendría que lidiar con eso.
El flú se encontraba en la entrada de la Mansión Prince, cerca de la puerta principal. Samuel estaba allí con una sonrisa de bienvenida, flanqueado por una Eleanor que lucia nerviosa y un Edwin desdeñoso. Casi le había alegrado ver que algunas cosas nunca cambiarían.
Los dirigieron a un solario donde Eleanor dijo que hacia crecer sus rosas mágicas todo el año. Harry se sentó entre Severus y Eleanor, para su alivio, y Tom se sentó entre Samuel y Severus. Esto dejó a Edwin entre Samuel y Eleanor, presumiblemente para mantenerlo controlado. También dejaba a Edwin frente a Severus, donde podría mirarlo con desdén. Severus de hecho estuvo un par de veces a punto de reírse durante la comida. Siendo un adolescente se había sentido herido por tales desaires, ahora lo encontraba divertido. ¿Acaso Edwin pensaba que aun le importaba a Severus lo que el otro pensaba?
Eleanor consiguió mantener una conversación agradable acerca de las plantas y Harry le contó acerca de sus 'expediciones' por los bosques y pastizales buscando plantas para pociones y replantando algunas en el jardín.
Eleanor enseñó sus rosas—. No estaba segura de tener un regalo navideño para ti, pero escoge la rosa que prefieras, y te daré una. Debes mantenerla dentro hasta la primavera, por supuesto.
—¿Ya estas endilgándole a alguien más tus rosas, Ellie? —le dijo Edwin con desprecio a ella, molesto por la falta de respuesta de Severus a su provocación silenciosa.
Harry quedó horrorizado y saltó de inmediato—. Creo que son un presente esplendido. Sé que todos disfrutamos de las rosas. Mi tía siempre quiso mucho su jardín y sé que estará encantada de tener sus propias rosas mágicas cuando vea las nuestras —le sonrió a Eleanor, quien comenzó inmediatamente a preguntarle acerca de Petunia.
Samuel miró con enojo a Edwin, ordenándole en silencio que se callara. Samuel siempre había admitido calladamente que su hermano mucho más joven era un malcriado. Su madre había muerto después de dar a luz y los elfos domésticos lo habían mimado mucho, y para cuando se dieron cuenta Edwin estaba fuera de control. Su padre, Hadrian, había descubierto que era más sencillo darle en el gusto, y Samuel y Eleanor no podían hacerle nada. Ahora Edwin tenía un trabajo menor en el Departamento de Deportes del Ministerio, haciendo trámites para Ludo Bagman, y vivía en la Mansión Prince. Samuel sabía que su hermano nunca iba a avanzar en su trabajo, ni a mudarse de la Mansión.
Samuel volvió su atención a Tom. Ellos habían estado discutiendo acerca de los Dragones, específicamente de Hazelette. Tom encontraba difícil probar que la dragona no había tenido intención de comerse al mortífago sin dar información de que podía hablar con los Dragones. La habilidad de Tom no era escondida en la Reserva, pero Yuan le había dicho que no lo divulgara afuera de su circulo familiar o en la Reserva, más allá de los que ya lo sabían.
Samuel y Severus hablaron un poco acerca de pociones a la hora del postre, que consistía en un hermoso tronco de Yule que era un pastel de hadas cubierto con chocolate y azúcar cristalizada en forma de árboles de navidad. Harry había quedado impresionado y hasta ansioso de probarlo, haciendo que Eleanor sonriera y le sirviera primero.
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Edwin se había sentido encantado al ver que Tom se excusaba por unos momentos, aprovechando de encontrarse con él a la salida del baño.
—Espero que no creas que vas a sacarnos algo por ser el pequeño bastardo de Serena; cuando menos ella tuvo la decencia de morir de vergüenza, en vez de venir arrastrándose hasta aquí —Edwin se balanceó en los talones esperando una negativa furiosa, o que su pequeño primo bastardo le lanzara un golpe, cualquier cosa para hacer que Severus y su pequeña familia se fueran.
Edwin siempre había odiado al inteligente y astuto Severus Snape, quien impresionaba a todos con sus notas escolares, sin importar lo raído de sus ropas y su aspecto poco arreglado. Y ahora era el guardián legal de Harry Potter y estaba arrastrando a otro vástago de los Prince a la familia para hacer alarde de él. Samuel le había dicho que este Tom Riddle se había quedado con el abuelo Séneca hasta que este muriera. Vaya insolencia la de su abuelo de preferir al bastardo de Serena en vez de a ellos.
Tom le sonrió con burla al hombrecillo furioso, que no era mucho mayor que él en realidad, aun en la veintena. Sus mejillas estaba rubicundas por el exceso y ya se estaba volviendo obeso. Los ojos de Edwin estaban tan inyectados en sangre que se preguntó si acaso experimentaría con drogas, ya fuera mágicas o muggles. Era sorprendentemente fácil el sonreírle. Palabras como 'bastardo' o 'ilegitimo' habían sido usadas con tanta frecuencia en el orfanato que ya habían perdido su poder. Sabía que llegaría mucho más lejos que Edwin en el mundo, así que pasar por alto sus insultos no era difícil. Quizás estaba un poco desencantado por su poca creatividad.
—¿Eso es lo mejor que puedes hacer? Tendrías que quedarte cerca de Severus un par de días para aprender como insultar en serio a alguien —retrucó Tom—. Y yo ya tengo mucho más oro del que pueda llegar a necesitar. En realidad no deberías hablar de esa manera de tu prima Serena, estoy seguro que ella fue mucho mejor persona de lo que tu nunca llegarás a ser.
Tom pasó junto a él y regresó a su asiento, con Yvane riéndose y lanzándole porras. Edwin lo siguió después de unos minutos y se dejó caer en su silla ignorando a todos.
Llegó la hora de marcharse y Severus quedó sorprendido de encontrar que había disfrutado de la visita. Eleanor le pidió intercambiar correspondencia con Petunia, ella tenía una red de amistades con jardineros aficionados y les gustaba intercambiar información y plantas, y le gustaría añadirla a ese círculo.
Tom y Harry ahora cargaban dos pequeños arbustos de rosas, uno amarillo para tía Petunia y una rosa roja trepadora para que Harry la pusiera contra una muralla del jardín en Dragonsrest. Harry le agradeció sonriendo, y Severus se le unió con sinceridad. Tom también les agradeció por el almuerzo y su 'bienvenida a la familia', sonriendo indulgentemente cuando la cara de Edwin se puso púrpura al oírlo.
Regresaron por Flú a Dragonsrest, y Tom fue enviado a su cuarto a descansar antes de la cena.
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Severus y Harry fueron a dar su caminata habitual por los riscos, para que Harry viera las olas rompiéndose y el océano en movimiento. Severus notó que un par de dragones los seguían. La mayoría hibernaba unos días cada vez, y después salían por comida, así que siempre había dragones alrededor, sólo que un poco menos. Yuan le había dicho que los dragones aun cuidaban a los ocupantes de Dragonsrest, aunque ya no acampaban a su puerta.
Harry observó el mar con fascinación por una hora, hablando calladamente con Severus, y después lo siguió con reluctancia de vuelta, sintiendo ganas de comer pescado. Le dijo a Severus que esperaba que los elfos pudieran hacer un robalo o un bacalao. Severus miró a Harry y se preguntó con diversión cuál seria su forma animaga. No había escuchado que existiera la forma de león marino, aparte de los selkies que no eran en realidad animagos sino seres mágicos que no eran realmente humanos.
Cuando llegaron a casa los elfos domésticos habían aparecido con pescado al horno. El Maestro de Pociones sabía que Tinker consentía a los niños a cada oportunidad, y Dobby aun se comportaba se forma servil con un Harry desconfiado. Dobby posiblemente era capaz de hundirse en el océano para buscarle un pescado con sus propias manos, pensó con disgusto.
Después de cenar, ellos fueron al laboratorio y Harry ayudó a hacer un Doxycida para las rosas mientras Tom fingía leer un libro en el sofá, para finalmente quedarse de nuevo dormido. Harry lo miró con preocupación.
—Él esta bien, sólo que cansado por los procedimientos de anoche, al parecer aun no recobra toda su fuerza —lo tranquilizó Severus—. Ahora bien, los doxies tienen predilección por las rosas mágicas, y se comportan con mucha astucia. Vamos a poner esto en una botella con atomizador y esto los aturdirá. Después pon los doxies en una jarra grande con tapa y Tom y yo... dispondremos de ellos.
Harry asintió sintiéndose un poco mal por los doxies, pero algunos de ellos lo habían mordido en el bosque. Criaturas desagradables, en realidad, así que se dijo que no debía preocuparse por eso. Severus siguió dando instrucciones, y dejó que Harry revolviera la mezcla y añadiera ingredientes. Aun era temprano cuando Harry embotelló el doxycida en varias botellas atomizadoras con orgullo.
Tom se estiró bostezando—. Creo que todavia tengo tiempo de darle el búho a Percy —Severus asintió y Tom recogió el pequeño búho y fue por flú a La Madriguera.
Harry sacó con una mirada traviesa las damas chinas, haciendo que Severus gruñera. Harry todavia era mejor que él en el juego. Necesitaba enseñarle ajedrez pronto.
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Percy saludó a Tom con entusiasmo, y hasta Ron sonrió, de buen humor porque Percy le había dado a Scabbers al llegar a casa. El pequeño búho fue entregado con las gracias solemnes por toda su ayuda. Percy le entregó algo pesado como regalo, tratándose obviamente de libros. Tom los recibió con alegría, ya que los libros siempre eran bienvenidos.
Percy había encontrado una vieja jaula grande para lechuzas y la había limpiado muy bien preparándose para la llegada de su búho. Percy levantó su nuevo búho con cuidado y lo puso dentro de la jaula. Errol se posó sobre la jaula y pronto ambas aves sostenían una conversación.
—Creo que le llamaré Hermes —dijo Percy, feliz. El pequeño búho pronto seria mucho más grande, ya había comenzado a hacer vuelos cortos y todos los hechizos pertinentes habían sido aplicados. Aliviaría la carga de Errol el tener un búho en Hogwarts para mandar cartas. Percy le dio unos bocados a Errol y le rascó la cabeza.
Percy y Tom conversaron de eventos recientes un rato. Tom deseaba poder compartir su felicidad de poder haberse reunido con un pedazo de su alma. Sin embargo, se podía imaginar el horror de Percy al descubrir que su amigo una vez había estado empecinado en convertirse en Lord Voldemort. Tom sacudió la cabeza levemente, ahora sentía que ya no era esa persona. Quizás se estaba sumergiendo demasiado en esta nueva identidad, que estaba comenzando a convencerse a sí mismo.
—Y eso no seria algo malo. Tu no eres el mismo, y ahora eres parte de la familia Prince —dijo Yvane. Los dragones eran mucho más pragmáticos acerca de esas cosas.
Los gemelos y Charlie miraron al buhito y le dijeron Feliz Navidad a Tom. Ginny se acercó y le pidió que saludara a Harry y Draco de su parte... y a Dudley también.
Ron se acercó a mirar al buhito también. Aun desconfiaba de Tom, y sabía que su nuevo amigo, Neville, también. Había sido alentador que Neville fuera fríamente educado con Harry cuando había pasado por aquí. Ginny, por otra parte, había empezado inmediatamente a conversar con el ricachón presumido, así que Neville había seguido junto a Ron. Neville había rodado los ojos y mirado con desdén a Ginny y Harry, para diversión de Ron. Era refrescante conocer a alguien más que detestara a Harry Potter y a Tom Riddle.
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Mientras tanto, Peter Pettigrew bajo su forma de rata observaba todo con resignación. Hubiera preferido quedarse en Hogwarts con Percy, allí podía abrir la jaula y salir a escondidas durante la noche. A veces encontraba comida en la sala común, y si en un lugar no había retratos podía ser humano por unas cuantas horas. Remus se había dado cuenta que los retratos actuaban como espías en sus años en Hogwarts.
Ahora tendría que ser de nuevo cuidadoso en La Madriguera. Dio un pequeño suspiro, de rata. En realidad no le importaba ser una rata, ya que así se enteraba de muchas cosas. Esperaba que Ron fuera tan listo como Percy, quien siempre sabía lo que estaba pasando así que Peter también se enteraba.
Cuando menos Ron estaría en el mismo año que Harry Potter, y los Weasley siempre quedaban en Gryffindor, donde con seguridad también quedaría Harry Potter. Entonces podría determinar el momento correcto para hacer algo. Aun no decidía que movida iba a ser, pero con Harry allí iba a ser una significativa.
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Tom finalmente les deseó a todos Feliz Navidad y buenas noches. Molly le pasó una jarra de ponche diciendo que era "su receta muy especial", y Tom le sonrió. Era bueno tener una familia dándole buenos deseos de forma sincera. Regresó por el flú a Dragonsrest y se fue a la cama con una taza de ponche caliente.
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El día miércoles era víspera de Navidad, y Hugo Savage y Lucius Malfoy llegaron a la casa. Tom, Draco y Harry fueron por flú a Las Tres Escobas después de desayunar para pasar parte del día con Rosmerta; y mantenerlos fuera del camino por si Dumbledore reaccionaba con enojo y llegaran a volar maldiciones.
Tanto Draco como Harry tenían en sus manos cartas. Harry había recibido tres hasta ahora de parte de Remus Lupin (a través de Severus, por supuesto). Mientras que Draco por su parte había recibido misivas de Theodore Nott, Pansy Parkinson y Gregory Goyle.
Ambos niños esperaban que Tom y Rosmerta los aconsejaran.
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Albus Dumbledore llegó a Dragonsrest a media mañana, encontrando a Severus y Lucius colocando regalos con cuidado alrededor del árbol. Estaba empezando a ser difícil ver el árbol mientras los regalos iban en aumento.
Albus sacó la caja de presentes que había traído, sus manos temblaban un poco. Él había pasado la noche luchando con su conciencia y una migraña incipiente. Sólo había conseguido descansar después de tomar una decisión, cerca de las 5 a.m. Después había conseguido dormir una cuantas horas antes de despertar una vez más. Ya había reunido regalos para los niños, pero había añadido más.
No tenía la intención de entregar la Capa de Invisibilidad hasta que Harry estuviera en primer año. Pero no podía mantener las Tres Reliquias de la Muerte en sus manos. La única forma de limitarse a sí mismo seria si devolvía ahora la Capa. Confiaba en que Severus mantendría la Capa, y a Harry, a salvo.
Severus tomó la caja y tomó nota de los ojos enrojecidos de Albus y su aspecto demacrado.
—¿Quisieras tomar té con panecillos, Albus? —preguntó Severus.
Albus vaciló, y después negó con la cabeza. Lo mejor era resolver esto de una vez.
Severus también vaciló, y después hizo un gesto hacia la puerta de la biblioteca—. Esta en la mesa, en la biblioteca.
Albus fue hacia la biblioteca sin darse cuenta que ni Severus ni Lucius lo seguían hasta que la puerta se cerró detrás suyo. La razón le resultó obvia entonces al ver al Auror Hugo Savage, y quedó paralizado. Savage estaba con un vaso de ponche en la mano, sentado a la mesa de la biblioteca con la Piedra de la Resurrección frente a él.
Albus se sentó al otro lado de la mesa, con un sentimiento de fatalidad cerrándose sobre él. Hugo lo miró con un poco de simpatía, el Director obviamente no había pasado una buena noche pensando en esto.
—Albus, ¿para qué exactamente necesitas la Piedra de la Resurrección? —inquirió Hugo, yendo directo al grano.
Albus se encogió. Así que ellos sabían todo—. Quería hablar con mi hermana —dijo con sencillez—. Me siento responsable de su muerte . . . supongo que esperaba obtener su perdón, o cuando menos la sensación de que ella entendía que yo simplemente había sido joven y estúpido, no malicioso.
Hugo era lo bastante viejo para recordar algo de la tragedia rodeando la familia de Albus Dumbledore, y que Aberforth Dumbledore aun no perdonaba a su hermano por ello. Era obvio que Albus aun no lo superaba.
—Todos nos arrepentimos de algo que quisiéramos corregir con los muertos. Pero, Albus, aun en el cuento de la Piedra dice que no ayudaba en realidad. Nada en verdad puede traer de regreso a los muertos, sólo conseguirás volverte loco con eso.
Albus suspiró—. Esperaba obtener un sentido de cierre. A pesar de lo que piensa mi hermano, yo nunca quise hacerle daño, sólo pensé en que encontraría una forma para que ella y yo dejáramos la casa y pudiéramos hacer cosas juntos —Albus sacudió la cabeza, conciente de que Savage no podía comprender lo que había sido esa situación. Pero eso no importaba, él no iba a conseguir la Piedra de la Resurrección después de todo, y en cierto sentido era un alivio.
Hugo observó como Albus llegaba a resignarse de que la Piedra quedara fuera de sus manos, pero quedaba la cuestión de a dónde iría ahora.
—El anillo de los Peverell de algún modo llegó hasta los Gaunts, y supongo que entonces le pertenece al joven Tom Riddle —dijo Dumbledore lentamente, sonriendo un poco al pensar en el hijo de Voldemort en posesión del anillo y usándolo en su contra.
—Sin embargo no puede andar por ahí, ni siquiera en el dedo de Tom. Mejor será que lo pongamos en su bóveda —Hugo le sonrió un poco feralmente—. ¿Sabias que Tom, al ser "del linaje de Voldemort", retiró todo el contenido de la bóveda de Voldemort, y le dejó un solo knut?
Contarle esto a Dumbledore había sido idea de Malfoy y Snape, por si las cosas progresaban sin que fuera necesario blandir sus varitas. Era una concesión al orgullo de Albus Dumbledore, un trozo de información que Dumbledore podría disfrutar y saborear. A Tom no le importaba que el Director se enterara, además que podría saber de más gente a quienes devolver dinero.
Hugo esperó a que la risa histérica de Albus se acallara—. Él es la causa de que mucha gente haya recibido algo de su dinero de vuelta. Como la familia de Benjy Fenwick.
Albus asintió, aun secándose los ojos de lágrimas de risa—. Ese Tom es un buen muchacho, por lo que he visto y oído. Y ciertamente cuida muy bien de Harry —Albus pensó en la incongruencia de que el hijo del Señor Oscuro cuidara a Harry Potter con su propia vida.
Albus se puso de pie, mirando el anillo con la Piedra de la Resurrección un poco pensativo, después se dio vuelta y salió sin mirar atrás. Tan sólo había sido un sueño, en verdad, el hacer las paces con Ariana. Tendría que esperar hasta después de morir para hacerlo, como todos los demás.
Hugo envió levitando el anillo de nuevo al gabinete, renuente a tocarlo aun cuando ya no tenía un Horrocrux, y siguió a Dumbledore.
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Severus estaba parado con gesto sombrío junto al árbol navideño, aferrando el paquete vistosamente envuelto, mirando fijamente a Albus alejándose por la red flú.
El Director había ejercido su venganza con ojos titilantes y una sonrisa amplia, diciéndole a Severus que el regalo de Harry era la vieja capa de invisibilidad de James Potter. Les había recordando con gentileza que una de las Reliquias de la Muerte también era una capa invisible, y terminado diciendo que—: Queda en tus manos el decidir si se la das a Harry esta Navidad o la próxima, Severus.
Severus, Lucius y Hugo estaban ahora todos parados, mirando el paquete inocente como si fuera a explotar en cualquier momento.
—¿No creen que esta capa sea en realidad otra... Reliquia de la Muerte, o si? —inquirió Lucius viéndolo con recelo. Cruzarse con una era sorprendente, y ahora ver otra, envuelta en papel navideño de colores chillones que sólo Albus podría pensar en combinar, era demasiado.
—¿Qué debo hacer? —murmuró Severus. No le gustaba la idea de darle un regalo así a Harry, que era una forma clara de alentarlo a romper reglas y meterse en problemas. Era obvio que Dumbledore sentía que seria de ayuda a Harry, darle otra arma al pequeño soldado para que practicara a derrotar al enemigo con ella. Pero Harry tenía tan sólo diez años, y ni siquiera estaba en primer año todavía. Esto tendría que esperar. Fue escaleras arriba y lanzó el regalo en su armario. Seria entregado en otra Navidad, no en ésta.
Hugo observó a Lucius suspirar de alivio cuando Severus regresó con ellos, sus manos vacías de Reliquias de la Muerte enmascaradas como regalos navideños—. Supongo que en realidad no necesitamos chicos de diez años rondando por Reservas de Dragones debajo de capas invisibles.
Los dos padres negaron con la cabeza con determinación.
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Tom estaba leyendo de nuevo las cartas que los chicos le habían dado, evaluando la información. Draco y Harry estaban ocupados disfrutando de la novedad de servir como meseros en la taberna de Rosmerta.
A Draco le gustaba tomar órdenes de las personas y de forma pomposa decirles cual era el 'especial' del día. La mayoría quedaba tan pasmada de tener al heredero Malfoy tomando sus órdenes que no objetaban su corrección de vinos con un tono altanero.
«En serio —pensó Draco—, ¿acaso ellos no sabían que no se podía ordenar vino tinto para comer pescado?»
Los parroquianos apenas alcanzaban a recobrarse de la impresión cuando quedaban de nuevo estupefactos cuando su orden era servida por El Niño Que Vivió. Rosmerta y su chef, un mago anciano casi jubilado llamado Rene, estaban divirtiéndose mucho observando a su clientela boquiabierta.
Era Víspera de Navidad, así que mucha gente estaba haciendo compras de último minuto. Rosmerta tenía un árbol navideño montado muy bonito, con el regalo de Severus de los ángeles cantando en él, llenando el aire con villancicos. No encontraba daño en aturdirlos un poco con su elección de meseros de ese día.
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Tom estaba sorprendido por la sutileza del hombre-lobo después de su escandalosa rabieta de típico Gryffindor en su fallido almuerzo. Ahora Lupin estaba contando anécdota tras anécdota de Hogwarts, con los Merodeadores disfrutando sus estudios y jugando Quidditch. Después de la primera carta, siempre se las arreglaba para que algunos trucos de Slytherin fueran frustrados, simplemente nunca mencionaba a Severus. Cualquiera que fuera el 'villano' Slytherin en esas anécdotas siempre conseguía hacer que terminara siendo un mortífago, información que era mencionada en algún punto al final.
Tom estaba sorprendido que Severus dejara pasar las cartas, aunque suponía que no era novedad para Harry que aunque todas las Casas contenían mortífagos, en su mayoria estaban en Slytherin. Harry siempre disfrutaba las historias de James, y la mayoría de esas anécdotas eran inofensivas. Tom odiaba que Remus aun pareciera intentar lentamente que Harry se separara de los Slytherin, y probablemente tuviera la esperanza de disminuir el respeto de Harry por Severus.
Tom hizo a un lado las cartas de Remus y recogió las de Draco.
Theodore Nott ya estaba desplegando un poco de astucia. Su carta nunca decía nada que dijera que se AK él mismo antes de aliarse a Voldemort, pero su carta lo implicaba con sutileza. Le informaba a Draco que Blaise Zabini estaba estableciendo relaciones con fuerza para alguien que todavia no entraba a Hogwarts, aparentemente detectando el vacío de poder dejado por Draco, apuntando a los hijos de los mortífagos. Sin embargo, Theodore, con el permiso tácito de sus padres, pretendía seguir aliado a Draco. El señor Nott había quedado conmocionado por la deserción de Lucius, pero había decidido que Lucius debía saber lo que estaba haciendo. La señora Nott, aliviada por la decisión de su esposo, también los apoyaba.
Pansy parecía ambivalente, su padre estaba en Azkaban y ella no simpatizaba con la causa de Harry. A pesar de ello, su madre quería sobrevivir, y estaba jugando a dos bandos diciéndole a Pansy que no quemara ningún puente. Pansy, con sólo diez años, tan sólo quería saber si todavía podían ser amigos.
La carta de Gregory Goyle era corta y con muchas faltas de ortografía. Tom suspiró, recordaba a los Goyle habían estado con él en el colegio, ¿y había terminado recurriendo a ellos como sus secuaces? Este niño parecía confundido y un poco desesperado. Sus padres no estaban en Azkaban y ellos lo estaban presionando para que se hiciera amigo de Blaise; y su amigo Vincent Crabbe ya lo había hecho. Los Crabbe, Tom de nuevo meneó la cabeza, él tenía que haber estado ya loco para cuando los había incluido en sus planes, aunque suponía que ellos no debían ser difíciles de manejar a su antojo.
A Tom le dio lástima el niño, solamente diez años de edad y ya le estaban presionando para que adoptara el rol de sicofante de un aprendiz de príncipe oscuro.
Draco le había dicho que Lucius había leído las cartas y que "estaba discutiendo eso con Severus y Sinistra". Draco estaba aliviado de que Theo estuviera de su lado, exasperado que Pansy aun estuviera irritándolo, y muy preocupado por Greg. De acuerdo a Draco, el padre de Greg era un bruto aterrador que si llegara a pensar que Greg era menos que leal . . . se estremecía de pensarlo. Greg nunca sobreviviría a eso.
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Rosmerta observó a los niños sirviendo los platos de comida mientras ella servia bebidas en el bar. Era agradable tener a los niños charlando, y ver a Rene bromeando con Draco, insistiendo que el acento francés del chico era malo, horrorizando así a Draco quien insistía que su acento era perfecto, muchas gracias. Escuchó la campanilla de la puerta anunciar la entrada de otra persona al establecimiento y al alzar la mirada casi dejó caer la bandeja que llevaba.
Amos Diggory venia entrando con su hijo Cedric, seguido por su ex-prometido: Aaron Diggory, con su esposa y sus dos hijos.
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N/T: Mwahaha. Er... muchas gracias a todos, ¡nos falta uno para los cien favoritos! (snoopy dance).
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Editado 3NOV2020
