3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 60: "Navidad 1990"
Rosmerta observó a los seis magos y brujas sentarse. No tenía mayores problemas con Amos Diggory y su hijo, Amos se habia disculpado de la insistencia de su familia para que Aaron abandonara a Rosmerta, pero en privado le había dicho que probablemente era para mejor que rompieran porque su madre se comportaría peor si llegaban a casarse "o ¿acaso ella quería oír lo decepcionada que estaba su suegra a cada comida familiar?".
«Amos probablemente tuvo razón —pensó ella», aunque en esa época Rosmerta también había estado molesta con Amos.
Amos Diggory ahora la miraba con inseguridad, y después miró de nuevo el menú. No parecía muy feliz de encontrarse allí. Cedric parecía simpático, las pocas veces que le había visto los fines de semana en las salidas del colegio. Probablemente no sabía del estatus de Rosmerta como la ex-prometida de Aaron.
Los ojos de Rosmerta fueron a la mujer con los dos niños, un niño y una niña. Los niños, por supuesto, no sabían en la situación que estaban colocando a Rosmerta, pero la mujer ciertamente sí lo sabía. Cherise miró a la propietaria de Las Tres Escobas con ojos descontentos, y después se volteó hacia los niños con las mejillas encendidas. Tampoco parecía estar aquí voluntariamente, pensó Rosmerta con exasperación.
La mirada de Rosmerta recayó en el mago restante, y probable culpable de este debacle. Aaron estaba sonriendo ampliamente y tuvo la audacia de sonreírle a Rosmerta, aunque su sonrisa decayó un poco al ver su mirada helada. Inmediatamente después de cortar su compromiso, Aaron se había esforzado por no volverla a ver, ni a ninguna de sus amistades mutuas, casi como si hubiera desaparecido. Por supuesto, el anuncio de su nuevo compromiso había estado en los periódicos en menos de dos meses, y su matrimonio se llevó a cabo poco tiempo después. Los anuncios de los nacimientos de sus hijos habían seguido, a intervalos regulares de dos años, y por el aspecto de Cherise, había un tercero en camino.
En el último año ella se había topado con Aaron en la calle una o dos veces, lo que había sido molesto para ella ya que él se comportaba como si fueran viejos amigos saludándola alegremente (todo bien, nada pasó aquí, vieja amiga, espero que te esté yendo bien, etc). Ella había quedado demasiado choqueada para no hacer nada más que mirarlo y alejarse de él esas veces. Se imaginaba que él estaba intentando 'enterrar el hacha' a su propia manera torpe, y no se sentía con ganas de hacer las paces con el canalla.
Pero ¿por qué estaba presionando ahora el tema? Lo miró con atención cuando Draco se acercó a su mesa, con la nariz en el aire. Cedric se rió entre dientes y Draco le brindó una sonrisa rápida antes de regresar a su personaje. Los otros sonrieron mientras ordenaban su comida, pero los ojos de Aaron eran calculadores al seguir a Draco . . . y después sus ojos encontraron a Harry al otro lado del local sirviendo comidas y riéndose con los parroquianos de buen humor. La mirada especulativa provocó que sus entrañas se volvieran de hielo, y después que hirvieran.
El "arreglo" de Rosmerta y Severus no era el secreto que Severus pensaba, algunos fuera de su círculo sabían de esto. Su mundo no era demasiado vasto, así que tales asuntos eventualmente eran conocidos sin importar lo cuidadosa que fuera la persona. La razón de que Rosmerta terminara su compromiso era de conocimiento general. Ella había conseguido simpatía por ello, pero para su alivio, no así lástima. Tanta gente había resultado muerta por los ataques de los mortífagos que el hecho de que ella sobreviviera se consideraba un milagro menor.
Ahora Aaron Diggory estaba allí, y probablemente pensando en volver a ser su amigo, y de ese modo hacerse de las amistades cercanas de Harry Potter y Draco Malfoy. Ella sabía que el trabajo de Aaron involucraba construcción de moradas de magos. Hacerse del contrato de los Malfoy para Spinner's End se consideraría un buen golpe. Una vez ella había admirado su determinación, ahora sólo sentía... vergüenza.
Draco regresó con la orden para Rene quien farfullaba al haber notado la presencia de Aaron. Harry estaba justo detrás de él, y ambos miraron al chef intrigados.
Con marcado acento francés les dijo—: Eze hombre hogible ez quien gompió el compromizo con Rosmerta. ¡El canalla! —les siseó. Ambos chicos voltearon a mirar a Aaron, Harry con furia y Draco con malicia.
Draco tomó la botella de vino que habían ordenado y fue hacia la mesa, la descorchó y les sirvió a Amos y Aaron, susurrando en el oído del último—. Una elección plebeya de vino, ¿pero qué se podría esperar de un patán rompe-compromisos?
Draco regresó junto a Harry antes de que Aaron pudiera hacer nada más que mirar boquiabierto y con la cara roja la espalda de Draco. Rene, Harry y Draco pronto se reunieron para conferenciar, y después Harry fue a entregar la comida de los Diggory mientras Rosmerta enviaba un mensaje por el flú de Severus, esperando que le llegara antes de que los chicos llamaran a Hazelette 'a servirse un bocadillo' como Draco había sugerido.
Rosmerta observó a los niños con tensión, sin estar segura si esperaba ver fuegos artificiales o no. No quería colocar a Harry ni a Draco en el medio de esto, pero por el otro lado era agradable tener campeones, sin importar lo jóvenes que fueran. Sin embargo, no se dio cuenta cuando Harry recogió un pastel de crema de banana, y Draco y Harry le dieron a Rene sonrisas maliciosas que él respondió con aire de suficiencia que algo estaba a punto de suceder.
De hecho el pastel era para una mesa diferente, pero cuando Harry iba hacia esa mesa, junto a los Diggory, Rene apuntó con su varita a un parroquiano y el hombre se puso de pie abruptamente con una mirada confundida. Él hizo tropezarse a Harry, el pastel abandonó su mano y fue derecho a caer sobre el rostro de Aaron, justo en el blanco.
Rene y Draco sonrieron orgullosos ante esa visual, y Rosmerta gruñó intuyendo la escena que iba a estallar, pero al mismo tiempo sabiendo que tendría que poner atención para recrearla después en el pensadero para que Severus la viera una y otra vez.
Aaron se paró con torpeza, limpiándose el pastel de la cara rugiendo con furia. Harry se quedó parado frente a la mesa, los ojos enormes inocentes con aparente confusión. Apenas podía creer que el plan hubiera funcionado tan bien. El cliente que 'accidentalmente' le había hecho tropezarse bajo el hechizo de Rene se estaba disculpando profusamente y dándole palmaditas en el hombro a Harry con ansiedad.
Aaron, sin embargo, vio la rápida luz de satisfacción en los ojos de Harry—. ¡Condenado malcriado arrogante! —gritó, dándose cuenta que ni Draco ni Harry iban a dar cabida a alguna amistad. Él se había esperado que Rosmerta aun sintiera algo por él. Y que estuviera abierta a presentarlo y dar fe de que 'buen muchacho era'. Era obvio ahora que eso no iba a suceder.
El parroquiano que había hecho tropezar a Harry lo miró impactado—. Mi estimado señor, esto no fue su culpa. Fui yo quien lo hizo tropezarse...
—¡Él lo hizo a propósito! —gritó Aaron, sin darse cuenta que su esposa se había ido abruptamente llevándose a los niños y a Cedric con ella, dejando que Amos mirara a su hermano con frustración.
—Estas siendo ridículo, Aaron. Fue un accidente, vayamos a casa para que te asees —le urgió Amos. Todo el establecimiento los estaba mirando y Amos podía ver que cada uno de ellos estaba seguro de la absoluta inocencia de Harry Potter, y que Aaron estaba siendo mezquino.
Aaron sacó su varita, lívido al ver todos sus planes arruinados y más ahora tras esa humillación pública. El cliente del tropezón jadeó al verlo, y empujó a Harry detrás suyo con agitación, pero no necesitó sentirse tan preocupado, ya otros se habían emplazado entre Aaron y Harry.
Severus apareció por el flú justo a tiempo para ver a Rosmerta maldiciendo a su ex-prometido, gritándole algo irreproducible. Aaron chilló de dolor y se Desapareció seguido por un horrorizado Amos. Tom estaba parado detrás de ella varita en mano, escudando a Harry y al cliente del tropezón. Severus miró a un jubiloso Rene y a Draco, haciéndole ver lo que parecía ser un complot Malfoy. Rene huyó a la cocina al verlo, y Draco tragó saliva y trató de verse inocente, fallando completamente.
Severus había sentido aprensión al saber que Aaron estaba allí, y que los chicos se veían sospechosos, pero había tenido confianza en que Tom y Rosmerta podrían manejarlo. Y ya que Albus no había salido todavía de la biblioteca, no había querido traer de vuelta a los chicos a la casa. Ahora se sentía contento de que no haberlo hecho; lo que fuera que hicieran, estaba seguro de que Aaron se lo merecía.
La clientela de la taberna estaba aplaudiendo a Rosmerta y gritando su apoyo a ella y a Harry. Severus jaló a Draco consigo mientras se aproximaba a una victoriosa Rosmerta quien estaba asegurándole al cliente que esa escena no era culpa suya.
—Veo que no necesitabas de mi rescate —le dijo sonriéndole torcidamente a una ruborizada propietaria de taberna. Severus le hizo una inclinación al cliente—. Le agradezco su asistencia, señor.
El hombre pareció aliviado de que el temible Severus Snape no estuviera enojado con él—. Abbott, Bernard Abbott, y esta es mi esposa Marianne y nuestra hija Hannah —las dos féminas lo saludaron aun un poco asombradas; ninguno de ellos se había esperado tamaño espectáculo durante su almuerzo.
Severus se despidió con cortesía, y llevó a Harry y Draco a la mesa que Tom estaba ocupando, mientras que Rosmerta hacia sus rondas por las mesas hablando con sus clientes, escuchando decir que había hecho exactamente lo debido, y que el hombre debía estar demente para no darse cuenta que Harry se había tropezado.
Tom miró a Severus con arrepentimiento—. Lo lamento mucho, no me di cuenta de lo que pasaba hasta que sacaron varitas y Rosmerta saltó como una tigresa.
Yvane habló para que le escucharan los cuatro—. Yo sabía lo que estaba sucediendo, aunque me pareció que era una buena idea, pude sentir que las intenciones del hombre eran falsas —espetó Yvane con irritación, para después añadir un poco avergonzado—: No sabía que reaccionaría con violencia. Eso fue mi culpa.
—No vuelvas a dejarme fuera de algo así en el futuro, por favor —le instó Tom—, no puedo protegerlos si no sé lo que esta sucediendo.
—Estabas trabajando con tanto ahínco en tu nueva investigación... que pensé que si no resultaba bien tendría tiempo para advertirte —dijo Yvane disculpándose.
—Después discutiremos en privado este 'truco'. Por ahora, creo que los dos deben terminar con el almuerzo con rapidez para que a nadie le quede alguna impresión de que son culpables —le dijo Severus al par de niños con severidad.
Ellos asintieron, y Harry volvió a servir, recogiendo otro pastel para la mesa que lo había ordenado y disculpándose por la demora. Los clientes le aseguraron a Harry y Draco que ellos eran "los mejores meseros" que habían visto en mucho tiempo ... o cuando menos los más interesantes y entretenidos. Ningún cliente se quejó, ya que sabían que esta historia seria la mejor que contar en la Navidad cuando su familia se reuniera.
Rosmerta interrogó a su chef sin piedad hasta obtener la historia completa, la cual repitió divertida a Severus y Tom. Severus meneó su cabeza, desearía haber presenciado el evento, aunque Rosmerta le prometió que compartiría la memoria.
Finalmente la taberna se vació de clientes y Severus envió a Tom con los niños a Dragonsrest.
Rosmerta besó a Severus y le sonrió—. Lamento haber 'matado al dragón', por así decir, antes de que llegaras. Quizás estoy canalizando a las Amazonas de la daga.
Severus resopló con diversión—. Por favor, te he visto hacerte cargo de más de una pelea en la taberna y después enviar a los instigadores a San Mungo —Severus vaciló—. ¿Me vas a decir qué maleficio utilizaste en él?
Rosmerta se ruborizó y bajó los ojos—. Bueno, fue uno que oí decir una vez a mi mamá, y después anoté, pero nunca lo había usado. . . —Severus se vio intrigado—. . . esto... amarra en un nudo... um... el pene de un hombre.
Severus palideció un poco y sintió una indeseada simpatía por Aaron, pero el sentimiento se alejó rápidamente cuando comenzó a reírse por lo bajo—. Bueno, mientras los Aurores que investiguen no la consideren magia oscura... —Severus rompió a reír mientras Rosmerta le dio un golpe en el brazo.
—¿Vas a ir a Dragonsrest por la mañana? —le preguntó Severus con una sonrisa que esperaba no fuera demasiado reveladora. Se sentía muy orgulloso que su pequeña Hufflepuff hubiera hecho algo tan malicioso.
—Por supuesto, Severus —suspiró ella con felicidad—. Será la primera reunión familiar que haya asistido en años —lo miró con malicia—. No es que no haya disfrutado de las navidades más... íntimas que tuvimos juntos —ella disfrutó del rubor que obtuvo de él, recordando otras festividades que habían pasado juntos.
Severus se aclaró la garganta y consiguió sonreír de una forma que esperaba no fuera demasiado dulzona ante esos recuerdos, y le dio un beso para despedirse.
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Petunia Dursley observó la interminable seguidilla de películas navideñas en la televisión de la habitación de su hotel. Ya había visto «¡Qué Bello es Vivir!», varias versiones de «Un Cuento de Navidad», «Milagro en la Calle 34», e inclusive algunas caricaturas de Disney que la habían hecho echar unas lágrimas ya siempre habían sido las favoritas de Dudley. Estaba empezando a ver de nuevo «Como el Grinch robó la Navidad», y empezaba a apreciar su punto de vista.
Sabía que una vez que entregara a Dudley a Marge, no lo vería hasta la mañana de Navidad, cuando lo recogería, pero de todos modos había querido quedarse cerca. Quedarse en Dragonsrest sin Dudley en esta época del año haría que hiciera miserable la vida de todos los demás al verla deprimida. Así que prefería estar malhumorada a solas, donde nadie pudiera verla.
Había insistido que Marge hiciera que Dudley la llamara cada noche, y que estuviera listo para irse a las 9 a.m. en la mañana de Navidad. Marge había protestado vigorosamente por eso, pero la trabajadora social no había encontrado esto irrazonable y le había recordado a Marge que si no cumplía, Petunia no tendría que acceder a que viera a Dudley cuando fuera la próxima festividad.
El asistente del abogado de Lucius, Roger Eastlake, había dicho que estaría presente cuando ella fuera a recoger a Dudley, esperando que eso restringiría el veneno de la mujer, proveyendo una rápida retirada de regreso a Dragonsrest. Para eso le llevaría un traslador de Lucius.
Marge había asentido rígidamente ante las palabras de la trabajadora social, con una mirada helada. Cumpliría, pero no con ganas.
Dudley había abrazado a su mamá y le había susurrado—: No te preocupes, mamá, estaré bien —y abriendo su mano le había revelado una de los inconfundible trasladores de Lucius con un guiño. Esto la había tranquilizado, así Lucius le aseguraba que nadie podría robarle a Dudley.
Lucius y sus asistentes se habían presentado casi todos los días, trayéndole documentos de Spinner's End para que los revisara y tenerla así 'ocupada'. Había sido amable de parte de ellos, y las horas habían pasado más rápido. Apretó su suéter contra ella, aunque no tenía frío. Nunca le había gustado estar sola, otra razón por la que se había apresurado a casarse y quedar embarazada. No quería ser una de esas madres obsesivas que se aferraban a sus hijos, y esperaba que el proyecto de Spinner's End y las lechuzas mensajeras la mantuvieran ocupada cuando Dudley se fuera a Hogwarts.
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Andrómeda Tonks observó como Dora ayudaba a preparar las tartas y budines de ciruela para la fiesta del día siguiente. Ted estaba receloso y estaba un poco temeroso por su 'flechazo' por Tom. Le estaba costando verla como una adulta. Andrómeda estaba menos preocupada. Tom difícilmente era un mujeriego, y de hecho era un año menor que Dora, por más que se comportara como un adulto la mayor parte del tiempo.
Ahora, con el dinero que Dora había ganado por sus clases a los niños y a Tom, y el pago a Andrómeda por poner salvaguardas a las casas de refugio para Malfoy y Snape, no tenían problemas monetarios para que Dora entrara al programa de Aurores. Así que demasiado pronto Dora estaría ocupada en su aprendizaje y Tom estaría preparándose para sus EXTASIS en Hogwarts.
El estar separados uno de otro probablemente enfriaría el romance de regreso a la amistad de la que había nacido. Si sobrevivía los años de aprendizaje, los de ella y los de él (lo que fuera que Tom decidiera hacer con su vida), quizás fuera de verdad amor y ella no objetaría. Para entonces Dora seria lo bastante mayor para que Ted ya no objetara una unión entre ellos.
Dora había hecho mohines cuando le habían dicho que no habría visitas hasta después del Día de Navidad ya que era "un día para la familia". Pero Wylda había arribado esa mañana con un regalo para Dora que la había alegrado. Ahora se encontraba debajo del árbol, donde Dora podía verlo y suspirar con nostalgia.
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El Día de Navidad por fin llegó. Severus y Lucius dejaron dormir un poco más a los niños, concientes de que Dudley no llegaría a Dragonsrest hasta más tarde.
Draco le agradeció a los elfos domésticos de los Malfoy durante el desayuno por su 'excelente servicio' y les entregó una bolsa grande con chocolates y juegos sencillos de cartas y cosas así pidiéndole al elfo principal que los repartiera. El elfo miró a Lucius, mudo sin saber que hacer. Lucius rodó los ojos y se encogió de hombros, sabía que eso había sido idea de Harry y Dudley, y que Tinker y Dobby recibirían algo similar.
—Esta bien, y también dales algunas cervezas de mantequilla —cedió Lucius, esperando que los elfos no perecieran del shock.
Hace mucho tiempo que Lucius se había dado cuenta que nunca haría de Draco un asesino, aun cuando Lucius hubiera permanecido al servicio del Señor Oscuro. Por eso le aliviaba inconmensurablemente que ahora siguieran un camino diferente, conciente que el anterior hubiera resultado en un desastre para Draco.
Meneó la cabeza, esperaba que Draco no insistiera en mimar demasiado a los elfos domésticos.
Se retiraron a la sala de estar donde se encontraba el árbol de Navidad, y Draco sonrió ampliamente al ver la pila de presentes. Había menos este año de parte de los conocidos de Lucius , ya que muchos todavia estaban esperando ver si él actuaba con seriedad en el asunto de 'abandonar al Señor Oscuro'.
Draco le entregó con orgullo a Lucius su regalo y lo observó con ansiedad mientras lo abría. Era una caja bellamente labrada. Lucius pasó los dedos por las runas talladas a mano y con incrustaciones de plata. Podía sentir la magia vibrando en los hechizos controlados por las runas, y podía reconocer con facilidad la magia de Draco.
—Esto esta muy bien realizado, hijo. Estoy muy impresionado por tu labor —dijo Lucius con sinceridad, aliviado que no tuviera que pretender su placer ante el regalo.
Draco estaba saltando en un pie y otro, emocionado—. ¡Ábrelo, papá, ábrelo!
—¿Hay más? —bromeó, y colocando su dedo en el cerrojo abriendo la caja, que lo reconoció como su dueño, como debía ser por los hechizos. Adentro había un viejo libro de runas. Su aliento quedó atrapado con emoción auténtica. Había estado buscando ese libro en todas partes, habían hecho muy pocos y menos aun existían. Arden Malfoy había sido un Maestro de Runas y había guardado muy bien sus secretos. Este libro conservaba la mayor parte de su conocimiento, pero no había permitido que lo publicaran hasta después de su muerte.
—Este es el regalo perfecto, Draco. Me temo que mis presentes palidecen en comparación —Lucius sonrió, haciendo que Draco exclamara de felicidad y lo abrazara. Lucius le palmoteó la espalda, esperando poder mejorar demostrando su afecto en el futuro.
Observó como Draco hacia pedazos los envoltorios de sus regalos, ahora satisfecho del asombro de Lucius ante el suyo. Narcissa era quien normalmente hacia las compras de Navidad, conociendo el disgusto de Lucius por la temporada. Pero sus regalos eran cosas para impresionar, y muchas cosas Draco no podía ni tocar ni jugar con ellas por ser 'demasiado valiosas'.
Este año Lucius simplemente había ido a saquear la tienda de Las Arpías de Holyhead de gorras, banderolas, broches, y una de esas horrorosas poleras con el logo del equipo. También había comprado para Harry y Draco, sabiendo que eran también fanáticos de las Arpías. Draco quedó encantado y corrió a ponerse un atavío de Las Arpías.
Lucius miró su reloj, pronto se irían a Dragonsrest. Esperaba que todo hubiera salido bien con Petunia y Dudley. Arrugó un poco el ceño. Menos de una década atrás hubiera maldecido a cualquiera que sugiriera que iba a preocuparse por una muggle... squib... lo que consideraran a Petunia. Y ahora sentía simpatía por ella y su hijo.
Miró a su alrededor mientras los elfos domésticos ordenaban la habitación. Sabía que existía especulación acerca de con quien iría a casarse, nadie parecía considerar la idea que pudiera permanecer soltero. Se encontraba un poco envidioso de Severus teniendo a alguien hermosa y poco demandante como Rosmerta, aunque sospechaba que Severus pronto iba a encontrarse casado.
Se removió incómodo, desde que Narcissa se había ido había visto a unas cuantas 'damas de la noche' a quienes pagaba bien por sus servicios, siempre bajo un espeso glamour. Era algo impersonal y últimamente insatisfactorio.
El problema era encontrar a alguien que pudiera manejar convertirse en un blanco; él no tenia ilusiones, quien se casara con él pronto se vería incapaz de dejar la Mansión sin ser acosada por señores oscuros y mortífagos. Las jovenzuelas bonitillas que padres esperanzados empujaban hacia él resultarían muertas en unos minutos. Aunque por supuesto si tuviera que soportar su charla sonsa por mucho tiempo, probablemente seria él quien terminara eliminándolas. Por otra parte, las brujas de más edad y más experimentadas, normalmente tenían una agenda propia, y aunque no necesariamente fuera algo malo, a estas alturas tenía esperanzas de recibir algo de afecto ahora que había podido observar la relación entre Severus y Rosmerta.
Madame Zabini ya se le había aproximado, batiendo las pestañas y diciendo que si se desdecía de su repudio del Señor Oscuro se casaría con él. "Puedes decir que estabas intentando acercarte a Harry Potter", le había dicho sonriéndole con afectación. No había quedado complacida con la risa divertida y maliciosa de Lucius. Como si él quisiera convertirse en otro difunto esposo de ella.
Los rumores decían que la razón que ella siempre volvía a ponerse el apellido de su primer marido, Zabini, era porque ella lo había amado de verdad, y que el único afecto que quedaba en su corazón intrigante era para su hijo, Blaise. Ciertamente se aseguraba que sus numerosos testamentos de sus esposos los incluyeran, y estaba volviéndolos ricos a su hijo y a ella.
También existía, por supuesto, alguna especulación acerca de Petunia Dursley, aunque nadie pensaba con seriedad que él pudiera casarse con una squib, aunque fuera la tía de Harry Potter. Algunos cuchicheaban que si él se casara con ella cementaría su estatus como un pensador progresivo y enterraría su pasado como probable mortífago.
Hizo una mueca, él había pensado en cortejarla, más que nada porque parecía llevarse bien con Draco. Calladamente admitía que cualquiera que considerara como esposa debía pasar primero una inspección como madrastra. Petunia podría hacer un excelente trabajo como mamá de Draco, y Dudley seria un hermanastro pasable. Y Draco estaría encantado de ser el primo político de Harry.
El problema era que no pensaba que ni Petunia ni él pudieran sentir algo más que amistad el uno por el otro. Aunque Severus y Rosmerta habían comenzado siendo amigos. Suspiró, o bien esos sentimientos se desarrollaban, o no. Quizás debería intentar el truco de Tom y colocarla debajo de una rama de muérdago.
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Severus prolongó el desayuno todo lo que pudo, y Tom trató de esconder su diversión ante las miradas largas de Harry a la pila de regalos. Finalmente Harry fue enviado escaleras arriba a vestirse, justo cuando Petunia y Dudley llegaban.
Petunia se veía un poco cansada, pero feliz que Dudley y ella se hubieran reunido. Dudley arrastró una maleta y una bolsa grande que debían ser los regalos que le había hecho Marge hasta su habitación.
Severus alzó una ceja, y Petunia sonrió de medio lado y le contestó—. Oh, aparentemente ella la pasó bien con Dudley, y hasta conservó su civilidad cuando fui a recogerlo. De verdad se preocupa por él, aunque dijo que hizo lo posible por 'engordarlo'. Mientras se ella comporte así le resulta más fácil a él, después de todo ella es la única pariente que le queda de ese lado.
Severus asintió, para horror de Tom, sin argüir que seria mejor que Dudley no tuviera parientes antes que tener que ver a Marge. Tom sintió ganas de sacudirlos a ambos, y con resentimiento le echó la culpa de todo al libro de psiquiatría que había visto leer a Severus.
Rosmerta, Lucius y Draco llegaron, y pronto los tres chicos estaban charlando sin parar. Los adultos menearon la cabeza ¿cómo conseguían pasarse información si todos hablaban al mismo tiempo? El ruido disminuyó cuando fueron entregándose los regalos entre ellos.
Severus quedó asombrado con los recipientes en forma de dragón, y tanto él como Lucius admiraron las runas talladas en estos. Harry sonrió con deleite al ver su trabajo apreciado. A Petunia le encantó el joyero, y quedó impresionada cuando le explicaron las runas y hechizos. La parafernalia de Las Arpías de Holyhead fue una sensación con Harry y Dudley, tal como con Draco. Las plumas de parte de Dudley fueron admiradas por Harry y Tom. Y las snitch para Draco y Dudley de parte de Harry casi escaparon al abrir las cajas.
Severus dejó que todos vieran la infame camiseta y prometió que iba a usarla en el colegio.
Todos pronto tuvieron su pila de presentes y el almuerzo fue servido. Severus exhaló un suspiro de alivio, su primera Navidad como 'papá de Harry' resultó sin incidentes, hasta ese momento.
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Autora: reescribí varias veces este capitulo, sin estar segura de quien debía maldecir a Aaron. Finalmente decidí que Rosmerta misma hiciera los honores.
N/T: Muchísimas gracias a todos quienes dejan comentarios, favorecen y siguen esta historia. ¡Ya hemos pasado los 103 favoritos! ¡Y 267 reviews! Un abrazo a todos y espero que hayan disfrutado del Día del Trabajador.
Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, sólo con fines de entretención.
Editado 4NOV2020
