3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 62: "Cacería de Cristales"

La profesora McGonagall llegó a la Mansión Longbottom temprano en Víspera de Año Nuevo. «El último día del año, pensó». Esperaba que la situación de Neville mejorara antes de que el día terminara. Molly la había alertado de que Neville estaría pasando el día con ellos y que había escuchado que 'tío Algie' iba a pasar unos días con unos amigos para una 'fiesta privada'.

Al principio Minerva había preferido confrontar a Augusta a solas. Ya había hablado con algunos de su propia familia, bajo promesa de silencio en la materia, y ellos habían estado furiosos con Augusta y Algie. Algunos de sus hijos y nietos que le 'ubicaban' habían concordado que el mago era capaz de arreglar un 'accidente' para su sobrino.

Molly había contactado a Enid Higgs, cuñada de Augusta, y por tanto tía-abuela de Neville. Había sido franca y le había dejado saber lo que habían descubierto, aunque sin decirle como. Molly le había indicado en la carta que Minerva tenía la intención de confrontar a la matriarca de los Longbottom, pero que de no tener buena acogida, esperaban que Enid pudiera intervenir.

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Enid había ido de inmediato a visitar a Minerva después de recibir la carta, viéndose pálida y envejecida, mientras aferraba en una mano la misiva:

Vi lo que Algie estaba haciendo. Nosotros solíamos ir con frecuencia de visita con mis nietos . . . —la anciana bruja fue dejando de hablar—. No pude verlo más. Algie constantemente menospreciaba a Neville, y los niños habían empezado a imitarlo. No podía dejar que convirtiera a mis nietos en unos pequeños monstruos abusivos como él. Intenté decirles que estaban equivocados, pero fue difícil pelear contra él. . . puede ser tan encantador cuando lo desea. Los niños ahora son mayores, y yo he podido mostrarles lo equivocado del comportamiento de Algie.

Algernon siempre fue un patán y un sinvergüenza —dijo Minerva con desprecio—. Yo siempre me pregunté cómo consiguió quedar en Hufflepuff. Es de admirar que no se haya hecho amigo de Barty Junior, y fuera a torturar gente —siseó Minerva al recordar al notorio Mortífago de Hufflepuff.

Los hombros de Enid se encorvaron. Era descorazonador que Augusta aun siguiera protegiendo a su malévolo hijo menor—. Admito que renuncié después que Algie arrojara a Neville desde ese muelle... se reía mientras todos corriamos con pánico a rescatarlo. Él insistió que sólo estaba tratando de ayudar a Neville a 'encontrar su magia'. Traté de razonar con Augusta, pero ella seguía diciendo que "cuando menos Algie estaba intentando ayudar a Neville" —Enid suspiró y se frotó la frente—. Ella nunca admitirá que Algie es capaz de matar deliberadamente a Neville.

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Minerva alejó el recuerdo. Enid finalmente había acordado ayudarla de cualquier forma si Minerva no lograba razonar con Augusta.

Augusta se afanó para servir el té y charlaron de cosas intrascendentes. Hasta que eventualmente Minerva trajo el tema de Neville, y fue directo al punto.

—Neville dice que Algie lo colgó de la ventana del cuarto piso y lo dejó caer para 'forzar su magia a salir'. Él parece pensar que eso es normal y una ocurrencia diaria —los ojos de Minerva encontraron fijamente los de Augusta.

La mano de Augusta quedó congelada con la taza de té a medio camino de su boca. Sus ojos dejaron ver un breve desmayo y un poco de culpa. Ella sabía que los otros no podrían entender que eso había sido necesario. Ella había escuchado todos los argumentos de que forzar la magia para que se manifestara era cruel y destructivo para la magia de los magos jóvenes, pero ella no lo creía. La magia accidental ocurría de todas maneras, si un niño tenía magia. ¿Cómo podía ser peligroso el precipitarlo? Y ella necesitaba saber que Neville tenía magia.

Augusta se aclaró la garganta y dijo con desafío—: Bien, eso funcionó, ¿no es así? Ahora tiene acceso a su magia.

—Él siempre tuvo esa magia, Augusta. ¿Y qué hubiera pasado si no se hubiera manifestado? Que muerte tan horrible para tu único nieto, al quedar aplastado contra las piedras del patio —Minerva miró a Augusta, enferma ante el pensamiento—. La magia accidental no siempre ocurre, los niños que han mostrado manifestaciones anteriores accidentales aun resultan muertos en otros accidentes —McGonagall miró a Augusta con frustración—. ¿En realidad prefieres un nieto muerto a uno sin magia?

Augusta miró a Minerva conmocionada, y para su propio desmayo se descubrió sin poder contestarle de inmediato. Después sacudió su cabeza—. Por supuesto que no, Minerva. Yo amo a Neville . . . es sólo que me preocupa . . . ¿Qué le ocurriría a él si no fuera lo bastante fuerte mágicamente? Mira dónde terminaron sus padres.

Minerva se mordió una respuesta mordaz, así como unas cuantas obscenidades. Había notado la vacilación de Augusta al responder la pregunta . . y desafortunadamente también Neville. Él había resbalado en un parche de hielo donde los Weasley y se había doblado el tobillo. Su insistencia en regresar a la Mansión Longbottom había aproblemado a Molly, pero finalmente había cedido.

Neville había escuchado la mayor parte de la discusión, y la vacilación de su abuela en la última pregunta. Su rabia había llameado, junto con una amargura en el estómago. Él no se merecía que le colgaran de esa ventana, y sabía lo horrible que hubiese sido su muerte... esa larga caída hasta las piedras aun lo perseguía en sus pesadillas. Sobrevivir la caída para después escuchar a su abuela agradeciendo a Algie había aumentado su odio por el hombre. Y escuchar a Augusta vacilar sobre si lo prefería muerto o no, si fuera un squib, ahora encendía un odio igual de fuerte hacia ella.

Combatiendo esa furia caminó de regreso hacia el flú en el atrio. Necesitaba cubrir el hecho de que las había escuchado. Actuaría lo más normal posible, y después iría a hablar con Callidora; ella se preocupaba por él y lo comprendía, aunque fuera tan sólo un retrato. Ella sabría que hacer con sus parientes.

Hizo ruido en el pasillo caminando con fuerza a pesar de que su tobillo aun le dolía—. ¿Hola? ¿Abuela? —Llamó, esperando que su voz no reflejara su angustiosa ira.

—Aquí, Neville —lo llamó Augusta con alivio. La visita iba mal y no sabía como salvarla. Minerva la estaba mirando con ultraje y en el fondo admitía que pudiera ser justificada. No se había dado cuenta de cómo veían sus acciones y sus inacciones los demás. Su vacilación ante la pregunta de Minerva la había dejado atónita. Es cierto que un nieto squib habría sido desastroso en lo que a ella respecta; pero ella no lo hubiera querido… ¡muerto!

Augusta presentó Neville a Minerva—. No creo que la hayas visto desde que eras aun muy pequeño, pero la profesora McGonagall fue Jefe de la Casa de tus padres.

Minerva consiguió sonreírle y se concentró en Neville. Ella iba a necesitar hacer que Enid y Molly lo vigilaran con cuidado. Con suerte, el saber que otros conocían sus fechorías evitaría que Algie intentara hacer otra cosa; y esperaba que Augusta también vigilaría que fuera así. Augusta no querría que otros llevaron esto a otro nivel y llamaran a los Aurores para que investigaran. Ella no perdería la custodia, pero la investigación seria devastadora para su buen nombre.

—Hola, Neville. Me temo que ya es tarde para la Navidad, pero traje un regalo de Año Nuevo para ti —Minerva sacó una revista y la agrandó—. Tu padre era un excelente estudiante de Herbología, y en tiempos mejores yo creo que él hubiese seguido los pasos de su padre y manejado los Invernaderos que les pertenecen. Su ensayo para los EXTASIS de las rosas trepadoras de fuego fue publicado en la revista mensual de Herbología y obtuvo criticas maravillosas. He escuchado que tu también estas interesado en las plantas, así que te traje una copia de la revista en donde esta el ensayo de tu padre.

Neville olvidó su rabia y se apresuró a ir hacia adelante para tomar la revista. Un articulo escrito por su padre. . . él no tenía idea que su padre fuera tan bueno en Herbología. Todo lo que escuchaba eran las proezas de sus padres como Aurores, y su Abuela siempre enfatizaba los logros de su madre—. Gracias, profesora —dijo Neville con sinceridad.

Minerva le sonrió, y le dio una mirada a Augusta, quien estaba mirando a Neville de una forma peculiar. Ella estaba sorprendida de ver el obvio interés por recibir la revista de Herbología. No había pensado en realidad cual pudiera ser el talento mágico de Neville... había estado demasiado sorprendida de que poseyera magia alguna.

La reacción inicial de Augusta fue burlarse de que Neville sería un Auror como sus padres, pero luego vaciló. Su hijo y su nuera habían sido torturados hasta la locura siguiendo la fama y la gloria de esa manera. Su hijo y su nuera habían sido torturados hasta enloquecer consiguiendo así su fama y gloria. A pesar de todo, ella no quería que Neville muriera y era probable que Algie estuviera en lo cierto, probablemente tenía bajos niveles de magia. Instarlo a ser un Auror sería una locura. La familia debía su fortuna a la Herbología y los Invernaderos, y dejar que siguiera ese camino añadiría a su fortuna y eso seria aceptable.

Minerva se puso de pie y Augusta sintió que debía hacer un último esfuerzo para recobrarse un poco en esa visita—. Minerva, comprendo tu preocupación. . . y te aseguro que Neville estará a salvo en su propio hogar . . . me doy cuenta como todo esto debe parecer. . .

Minerva miró atentamente a Augusta. La bruja parecía darse cuenta que la situación de Neville seria observada de cerca de ahora en adelante. Minerva sonrió con los labios apretados e hizo una inclinación con la cabeza antes de marcharse.

Neville murmuró algo acerca de leer el articulo y corrió al cuarto de Callidora, dejando sola a Augusta con su té.

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Severus Snape normalmente no se preocupaba demasiado por su apariencia. Desde que había empezado a ver a Rosmerta se había asegurado que sus dientes estuvieran blancos, o casi blancos, e incluso se los había enderezado, no una sonrisa de Corazón de Bruja, pero estaba bien. Su cabello estaba siempre limpio antes de ir a verla, y con Harry alrededor había empezado a tomar cuidado de ello después de terminar de preparar las pociones. Había pasado la mayor parte del tiempo del verano pasado al aire libre, algo que no había hecho nunca, y aun no regresaba a su palidez habitual. Se miró los dedos manchados y suspiró. Ahora estaban menos manchados, pero no ausentes de manchas. No estaba seguro que hubiera algo que pudiera remover todas las manchas.

Miró con intensidad el espejo, tendría que valer lo que tenía disponible. Vestía una túnica verde oscura con ribete plateado. Su cabello era del largo suficiente para reunirlo en una coleta con una banda plateada. Harry había notado que su cabello había crecido y le había obsequiado varias amarras elegantes para el cabello en Navidad.

Podía escuchar las risitas de Harry y Dudley por sus túnicas y por tratar de poner su cabello en orden. También podía escuchar a Petunia afanándose, Tom le había pedido ayuda con las gemelos de la camisa. Tom estaba nervioso, le había pedido a Nymphadora que fuera con él a la fiesta de Lucius y ahora estaba transpirando para verse bien para ella. Petunia estuvo a punto de darle una apoplejía a Tom al mencionar que debería darle a Dora un bonito corsage. Severus había conjurado un adorno de orquídeas para él, salvando el día.

El flú sonó y escucharon las voces de Rosmerta y Dora. Andrómeda y Ted también asistirían, pero ellos irían directamente por flú a la Mansión Malfoy. Severus tomó su propio ramillete conjurado. Rosmerta llevaba un vestido plateado, por lo que las rosas azul oscuro que brillaban un poco funcionarían bien, pensó.

Severus inhaló profundamente y se dirigió escaleras abajo para unirse al grupo. Rosmerta le sonrió contenta y admiró las rosas que él le colocó con cuidado.

Tom bajó y tragó incómodo al ver el vestido sin hombros de Dora al darse cuenta que no había forma que pudiera ponerle el ramillete sin acceder al frente de su vestido.

Dora se sonrió y le dijo que quizás podría usar la orquídeas plateadas en su cabello—. Irán muy bien con cualquier color de mi cabello.

Tom suspiró con alivio y la ayudó a arreglar las flores en su cabello. Dora estaba usando el brazalete que él le obsequiara y esto alivianó considerablemente su corazón.

Pronto todos se dirigieron con sus trasladores a la habitación en que Lucius estaba recibiendo, y los elfos domésticos recibieron sus capas. La fiesta ya había comenzado, aunque Severus notó que no estaba tan sobrecargada como las que planeaba Narcissa siempre.

Lucius se apropió de Petunia y la llevó a conocer a varias personas—. Ellos están interesados en comprar casas en Spinner's End —le susurró de forma conspiratoria. Petunia se rió y le dio unas palmaditas en el brazo ocasionando que varias brujas jóvenes casaderas rechinaran los dientes de frustración.

Tom y Dora fueron hacia el salón de baile. Una de las pocas cosas socialmente aceptables que Tom había aprendido en su vida pasada era como bailar, y por suerte los músicos tocaban música que le era conocida.

Los invitados era una mezcla curiosa de gente que antes apoyaba a Voldemort; algunos de ellos ávidos de seguir a Lucius al alejarse de éste, y otros haciéndolo porque sentían que Lucius debía saber quien seria el ganador del conflicto por venir. Ellos se estaban mezclando con familias luminosas de aspecto nervioso, y con nacidos de muggles que Dumbledore había convencido para que asistieran "para animarlos a darles la espalda a la oscuridad". También había empleados ministeriales con quien Lucius quería cultivar en relaciones ahora, y por supuesto un ajeno y jovial Cornelius Fudge.

Harry de forma obediente dejó que el Ministro alborotara un poco con él y lo presentara a algunos políticos igual de pomposos. Le sonrió a la cámara y contestó que sí, había pasado una Navidad espectacular. Se escapó después de eso y fue a buscar a Draco y a un Dudley que se reía entre dientes al borde de la multitud.

Los tres chicos pronto descubrieron a los pocos que pertenecían a su grupo de edad en la sala de juegos. Draco les presentó a Theo Nott con un floreo a Harry y Dudley. Pansy Parkinson también fue presentada; ella fue más fría al saludar que Theo y los observó con atención aun despues de volver al juego de cartas con las otras chicas que estaban jugando.

Dudley, Draco, Harry y Theo pronto comenzaron a jugar Billar Mágico. Dudley y Harry dijeron desconocer el juego, ocasionando que Theo sonriera y preguntara si habían traído sus llaves de Gringotts; él estaría feliz de jugar a 5 galeones el juego con ellos. Draco le dio un golpe en el brazo y les dijo que los únicos a quienes se les permitía estafar en la Mansión Malfoy era a los Malfoy.

Dudley y Harry poco después estaban tomando lecciones de Billar hasta que se acercó la medianoche. Algunos chicos se les acercaron a entablar conversación, claramente curiosos. Harry y Dudley contestaron sus preguntas con paciencia, pero se alegraron de conocer a otros estudiantes de Hogwarts.

Los cuatro chicos después fueron hacia el salón de baile justo antes de la medianoche y siguieron a los adultos a un enorme balcón de piedra que daba a los jardines. Hubo una anticipación cuchicheada mientras hacían la cuenta regresiva para el inicio del nuevo año.

Severus jaló a Rosmerta hacia un lugar vacío a mano mientras todos los demás iban hacia los balcones, y rápidamente alzó una barrera. Con vacilación sacó una pequeña caja y la abrió para revelar un anillo con un gran diamante. Rosmerta jadeó cuando él se arrodilló sobre una rodilla.

—Te amo mucho, Rosmerta. ¿Te casarías conmigo? —Severus había intentado recordar la proposición larga, llena de halagos en que había pensado, pero, en cambio, esta se le había escapado al sacar el anillo.

Rosmerta dio un gritito de felicidad y lo jaló para abrazarlo, tomó el anillo y lo besó con ganas.

Severus se puso en pie confundido—. ¿Ese es un sí? —preguntó esperanzado.

Rosmerta se rió feliz y canturreó—. Sí, sí ... sí —puntuando cada 'sí' con un beso—. Anda, ahora pónme el anillo.

Severus lo hizo, y besó su mano por añadidura con alivio por su respuesta afirmativa.

—No sé cuándo podremos hacer la boda... —comenzó Severus con vacilación, solamente para que Rosmerta lo silenciara con un dedo en los labios.

—Sé que hay otras cosas en progreso que tienen precedencia porque involucran la seguridad de Harry, así como la de Tom y Dudley. Nunca esperaría que las ignoraras —ella le brindó una sonrisa maliciosa—. Además, ya que te llevó media docena de años para que me dieras un anillo... sé que tengo que cuidar mi energía.

Severus se rió por lo bajo, estando de acuerdo—. Nosotros sabremos cuando sea el tiempo de hacerlo, supongo —Rosmerta asintió contenta, de acuerdo.

Ellos fueron hacia el balcón mientras el grupo de invitados hacia el coro—... 10... 9... 8...

Petunia miró a la radiante Rosmerta y esta alzó la mano izquierda haciendo que Petunia le sonriera ampliamente y dirigiera la atención de Lucius hacia ellos. Lucius notó el anillo y les sonrió, felicitando a su viejo amigo.

La cuenta regresiva alcanzó el 'uno' y gritos de felicidad se elevaron junto con los fuegos artificiales.

Lucius puso en marcha su pequeño plan y jaló a Petunia en un abrazo y la besó. Petunia quedó sorprendida... pero curiosa también. Lucius era atractivo y era halagador estar recibiendo sus atenciones. El beso fue agradable, y pareció tener algo de chispa allí, la suficiente para hacer a Lucius preguntarse si habría esperanza de más. El beso terminó y ambos se vieron un tanto intrigados.

—Feliz Año Nuevo, Lucius —dijo Petunia, esperando recuperar un poco de compostura.

—Feliz Año Nuevo, Petunia... debo admitir que esperaba comenzar también una nueva relación —Lucius sonrió con un poco amargura.

—Yo también esperaba sentir algo más que amistad en el beso —Petunia añadió con un suspiro—. ¿Quizás deberíamos ver que ocurre más adelante? —sonrió a la correspondiente sonrisa burlona de Lucius.

—Tu serias una excelente madre para Draco —murmuró Lucius, y después se envaró con horror cuando los ojos de Petunia se llenaron de lágrimas. Comenzó a disculparse, pero ella lo interrumpió.

—Ese es el cumplido más dulce que podrías brindarme, Lucius. Yo sé que lo pones a él primero en muchas cosas... tal como debe ser —Petunia le sonrió radiante.

Lucius se sintió muy aliviado y tomó un par de copas de champaña de un elfo y le ofreció una—. ¿Por los buenos amigos? —Lucius alzó la copa, con un 'y quizás más' en el aire entre ellos.

Severus y Rosmerta se les unieron en ese punto y los cuatro chocaron las copas brindando juntos.

—¡Por los buenos amigos! —exclamaron juntos.

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El Año Nuevo comenzó bastante bien. El anuncio de que el profesor Snape ahora estaba comprometido con Madame Rosmerta Christie fue recibido con un suspiro universal de alivio en el mundo mágico. Después de todo, esto significaba que habría una presencia femenina en la vida de El-Niño-Que-Vivió, y el desempeño de Rosmerta en Víspera de Navidad al encarar 'al demente' había convencido a la mayoría que ella era la indicada para el puesto.

Severus regresó a Hogwarts y usó la 'camiseta del café' tal como había prometido, y los gemelos tomaron algunas fotos excelentes de personas chocando contra las murallas por estar mirándolo, y una de un caldero explotando mientras su propietario miraba boquiabierto sin creérselo al Maestro de Pociones, las que enviaron a Harry y Dudley.

La vida volvió a la rutina con lecciones con Dora para los chicos, con Tom estudiando mientras investigaba las memorias de Yvane. Rosmerta los visitaba con mayor frecuencia, ayudando a Petunia con el Proyecto de Spinner's End. Severus siguió enseñando y dando más responsabilidades a sus nuevos ayudantes, y deberes de Jefe de Casa a Sinistra. Él sospechaba que pronto no tendría tiempo para hacer todo lo pendiente.

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Remus convenció a varios hombres-lobo para mudarse a la bodega y comenzaron los renovaciones. Terminaron de poner Protecciones en las casas de refugio de la Orden en el verano, y el decidió cambiarse a la bodega. Albus le había ofrecido la casa en Hogsmeade, pero estaba demasiado vacía. Así que Dumbledore lo puso a cargo de las renovaciones en la bodega, y se aseguró que fuera conocida como «El Refugio de Remus».

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El Día de San Valentín fue bueno. Tom y Dora se escaparon a un restaurante elegante, y Severus consiguió llegar a la noche a Las Tres Escobas. Lucius y Draco se unieron a la familia en Dragonsrest para una cena excelente y llevarle chocolates a Petunia. Ellos se lo estaban tomando con calma, continuaban hablando y conociéndose uno al otro.

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El receso de Primavera estaba a la vuelta de la esquina, cuando Lucius hizo un descubrimiento. Le había estado enseñando a los chicos acerca de las runas cada vez que quisieran llenar horas de clases, y con frecuencia señalaba las runas en el mapa que Harry había comprado en Madrid para Severus. Lucius por fin consiguió entender el código, y ahora estaba explicándoles el significado de las runas en el mapa antiguo.

—Este mapa muestra donde existían minas de piedras preciosas en ese siglo. Las minas de gemas con frecuencia resuenan con magia, después de todo, muchas gemas pueden usarse para almacenar y contener magia o hechizos, así que las viejas minas eran apreciadas con frecuencia por los magos como lugares donde construir sus hogares. De ese modo, tendrían acceso al poder remanente almacenado allí, aun cuando las mismas gemas ya no existieran —explicó Lucius.

Lucius trazó los símbolos con un dedo—. Incluso una de esas minas se encuentra cerca de aquí. Miren, justo aquí existía una mina que producía cristales de cuarzo de la más alta calidad, además de otras gemas. Creo que aun esta funcionando, aunque a menor nivel. Se encuentra en el río Cyche en Dyfed, al Oeste de Gales.

De inmediato hubo súplicas para ir a verla. Lucius pensó en ello; él también estaba interesado en la mina ya que nunca había ido a una mina de gemas que aun estuviera operando—. Veré que puedo hacer, pero deben ser pacientes. Tengo que obtener permiso para hacerlo.

A pesar de ello, los chicos empezaron a revisar libros de gemas, minas y el río Cyche. Aparentemente, el área era rica en antiguo folclore, se rumoreaba que en lo alto del río había una puerta al reino feérico y la desembocadura era donde el Rey Arturo había cazado un ciervo blanco de acuerdo a las leyendas.

Lucius hizo sus averiguaciones y tuvo permiso del pequeño grupo de magos que dirigían la mina en unos pocos días. No parecieron demasiado impresionados cuando Lucius mención que Harry Potter iria en el grupo, pero eran solo tres niños y Lucius, por lo que el dinero que había ofrecido para hacer un recorrido fue bienvenido y se le dio permiso.

El recorrido fue planeado para el día después que Severus llegara a casa para el receso. Severus y Tom querían obtener claves de la próxima Horrocrux de Albus Dumbledore. Albus había mencionado memorias y pistas que quería que viera Severus, y Tom quería estar presente.

Harry quedó un poco decepcionado de que Severus no fuera a ir con ellos, pero sabía que la caza de Horrocruxes era importante, así que resolvió encontrar un cristal brillante para traerle a su papá.

El cuarteto de magos se fue por el flú a la mina de gemas, llegando a un área de oficinas donde fueron saludados por una joven bruja de aspecto agradable. Ella les aseguró que les esperaban y se los llevó a hacer un recorrido corto por su pequeña tienda donde tenían piedras ya cortadas o montadas.

—Nuestro negocio principal es proveer de piedras en bruto para el uso de magos y brujas que necesitan piedras para enfocarse o cristales para usos mágicos. Tenemos algunos artesanos que hacen joyería con los cristales o los facetan o pulen para que otros los usen —ella dejó que los chicos deambularan por el cuarto mirando las piedras en exhibición. Quedó impresionada con lo callados y atentos que eran los niños, ya que había temido que fueran unos gamberros malcriados al enterarse de quienes iban a estar de visita.

El guía llegó, un hombre fornido que le recordaba a Harry a un tío Vernon en mejor forma, aunque si bien su voz era mucho más educada. Él les hizo gestos para que se reunieran y les contó una historia breve aunque interesante de la mina. Esta se encontraba escondida de la gente no-mágica desde hacia siglos, pero había estado en operaciones desde hacia incluso más tiempo, mucho antes del tiempo de los Fundadores estas minas estaban produciendo gemas y cristales. Por un tiempo, magos y muggles habían trabajado juntos, pero habían terminado distanciándose después del tiempo de las Cruzadas, y cuando Hogwarts fue construido y las sospechas de los practicantes de magia aumentaron.

—Nosotros aun vendemos algunas gemas a los muggles, aun después que nos distanciamos, y el comercio de cristales con los muggles ha crecido las últimas décadas de nuevo —el guía siguió parloteando acerca de los tipos de cristales y gemas mientras entraban a los túneles. Lucius y el guía conjuraron unos Lumos poderosos que llenaron los túneles de luz—. Los llevaré por un túnel en que estamos trabajando para que vean como son extraídos. No podemos usar cargas explosivas, eso daña la magia. Tenemos que sacarlos gentilmente con el menor daño físico que podamos. La mayoría de las gemas dañadas y cristales los vendemos al mundo muggle.

Pronto vieron a los mineros que sacaban cuidadosamente cristales de las paredes del túnel. Los chicos observaron con atención como una jovencita terminaba de remover un enorme cristal purpura de ametista tan grande como su mano de la pared.

—¡Guau! —los tres jadearon, casi al unisono, haciendo que la niña y el guía les sonrieran.

—Pueden mirar si encuentran alguna gema por un rato mientras los vigilo, si lo desean —el guía sostenía pequeñas palas y brochas—. Recuerden ser cuidadosos de no dañarlos, si es que encuentran alguna.

Los chicos tomaron con entusiasmo las herramientas y se pusieron a trabajar, bajo la mirada cuidadosa del guía. Lucius se entretuvo hablando con un supervisor acerca de la posibilidad de abrir una tienda en Spinner's End para vender cristales. La tienda podría venderle a muggles y a magos, manteniendo un perfil bajo como tienda de cristales podría encajar con la historia de ser una 'comunidad de artistas'.

Draco gritó con entusiasmo, vislumbrando un destello de azul, y el guía agachándose le indicó a Draco como retirar la piedra. Por fin Draco sostuvo una roca azul moteada con éxito y los mineros cercanos aplaudieron y lo alabaron.

—Es una hermosa Ágata Azul Encaje, se supone que ayudan a la visión psíquica y a encontrar tranquilidad. Es relajante, ahí tienes un buen pedazo de roca que puede pulirse en forma de esfera para sostenerse durante una meditación —el guía le sonrió a Draco respondiendo a su sonrisa brillante—. Hemos descubierto que los visitantes con frecuencia encuentran las piedras que necesitan más, como si fueran atraídas por ellas.

Dudley sacó una pequeña Ágata Naranja, justo del tamaño para usarse en una gargantilla masculina. Quedó complacido de escuchar que era la piedra del coraje. Sin embargo, Harry no encontró nada después de una hora, y los chicos sintieron ganas de almorzar. Todos agradecieron a los mineros por dejarles compartir su espacio y se despidieron.

Fueron primero a la tienda de la mina para arreglar que la Ágata de Draco fuera pulida y la convirtieran en una esfera, y que la de Dudley fuera convertida en una gargantilla. Harry se resignó a comprarle una gema a su papá, pero no podía decidirse ente una Hematita, Ónice, o Azabache.

Lucius se rió entre dientes—. Así es, ¿cómo decidirse entre muy negro, negro brillante, y absolutamente negro para Severus?

Harry se rió un poco ruborizado—. Pero las cualidades de cada piedra son diferentes, ese el problema —Luego Dudley levantó una piedra negra del tamaño de un pisapapeles con patrones de copos de nieve blancos para que Harry la viera. Harry quedó fascinado y rápidamente buscó sus cualidades—. 'Obsidiana Copo de Nieve, para el balance'. Pienso que esto le gustará —Harry pagó feliz por la piedra y Lucius la guardó en su bolsillo y arregló para que las Ágatas fueran entregadas cuando terminaran con ellas.

El guía y un par de magos dueños de la mina les mostraron una pequeña taberna cercana donde comer. Ellos estaban interesados en la propuesta de Lucius y querían hablar al respecto con él. Los chicos comieron hasta hartarse y quedaron listos para más aventuras, pero Lucius no había terminado sus conversaciones. La camarera sugirió que fueran a unos de los senderos para caminar en el bosque cercano.

—Están marcados de forma segura, siempre que no se salgan del camino —la camarera les mostró un mapa y Lucius consideró la idea mientras los tres le miraban expectantes. Cedió después de ponerles encima conjuros de alarma y rastreadores, para saber si llegaban a estar en peligro.

El trío salio como una tromba por el sendero, hablando acerca de la leyenda del Rey Arturo y el ciervo blanco.

—Aun hay ciervos en estos bosques, y a veces hay uno blanco, dicen que es de buena suerte ver uno, de acuerdo a los libros —Draco sonrió, aun de buen animo después de haber encontrado su piedra.

Vieron una manada de ciervos debajo de ellos en un claro, en tanto que el sendero iba camino arriba, pero nada de ciervos blancos. Alcanzaron lo alto del camino y tuvieron una vista espectacular del río Cyche.

Los niños miraron el bosque con interés, y Harry sintió una brisa haciéndolo desear tener una escoba con él para volar. El día de primavera era perfecto para ello, y con el río debajo, apostaba que podría extraer un pez del agua. Sacudió la cabeza preguntándose de donde había venido esa idea. Mientras miraba hacia abajo vio un brillo en las rocas que captó su mirada, provocando que su corazón latiera más aprisa: ¡un cristal! Sentía que eso significaba que él estaba destinado a encontrar esa piedra, ¿de qué otro modo habrían venido hasta aquí si no era para verla?

—Miren, Draco, Dudley, encontré mi piedra. Ayúdenme a inclinarme para sacarla —Harry se estiró en el suelo y se inclinó sobre el borde del risco. Dudley y Draco sostuvieron sus piernas y Harry quedó colgado aun más, tratando de alcanzar el cristal.

Harry finalmente estaba colgando con sus piernas en el camino cuando agarró el cristal, y lo agitó para soltarlo. Era un cristal grande, tan grande como su varita y tan grueso que apenas podía tomarlo en su mano. Lo soltó y se lo pasó a Dudley, quien se lo puso dentro de la camisa.

Entonces el desastre ocurrió, el borde del risco cedió abruptamente ocasionando que Harry se deslizara sobre el borde. Dudley y Draco gritaron y se aferraron desesperadamente a él. El faldeo de la montaña se agrietó un poco más y el terreno debajo de ellos empezó a deslizarse, lanzando a Dudley hacia adelante donde se golpeó la cabeza contra una roca quedando aturdido. Por fortuna, la roca previno que Dudley cayera más. Pero el peso de Harry repentinamente quedó en manos de Draco.

Draco se agarró de un árbol para anclarse, pero el cambio de peso estiró súbitamente su brazo y Draco sintió que su hombro se salia de sitio. El dolor le hizo gritar y su mano perdió fuerza y sensibilidad, soltando a Harry. Draco gritó de miedo, añadiéndose al alarido de terror de Harry.

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Lucius había concretado el trato con los mineros y estaba sorbiendo lo último de una respetable taza de té cuando las alarmas de sus hechizos chillaron con fuerza. Se puso de pie, el corazón encogido de miedo. El hechizo rastreador por suerte le permitiría Aparecerse junto a ellos. Le dio una orden al mesero, y le vio correr a la puerta gritando que los niños estaban en problemas en el "Sendero del Ciervo Blanco".

Lucius Apareció con presteza para encontrarse en un risco al lado de un apenas consciente Dudley y un Draco pálido por el shock quien se aferraba el brazo dislocado.

Lucius miró a su alrededor—. ¿Dónde esta Harry? —preguntó con aprensión.

Draco miró hacia el borde del risco, haciendo que la sangre se le helara a Lucius, ya que estaban a mucha altura—. Él se cayó por el barranco, le escuché gritar mientras caía, y después ya no estaba allí. Un pájaro apareció y se fue volando —Draco contestó con pasmado asombro.

Lucius cerró los ojos con temor, una transformación animaga entonces, producida por miedo en el momento. Cuando menos Harry no estaba muerto. Pero una transformación inesperada podía ser problemática, Harry no había recibido ninguna preparación para ello, y ahora se encontraba solo.

Los mineros llegaron subiendo la colina, y Lucius les explicó el problema. Un minero con algo de experiencia para sanar, arregló el hombro de Draco, pero meneó la cabeza ante la concusión de Dudley—. Va a necesitar un Sanador de verdad para esto.

Lucius le pidió al guía que asistieran a Dudley y Draco para que fueran por flú a Dragonsrest y para alertar a Severus. Luego le pidió prestada una escoba a uno de los mineros y se volteó hacia Draco, prestándole atención a su expresión miserable—. Lo encontraremos, Draco. Estoy seguro que estará bien. ¿Recuerdas en qué clase de pájaro se convirtió?

Draco trató de describirlo—. Una especie de ave de presa, pero no una que hubiera visto antes.

Lucius asintió y con una pareja de mineros en escobas fueron volando hacia el bosque de abajo, esperando ver pista del joven animago.

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N/T: Y ¡Cliff-hanger! literal en este caso, jaja. Muchas gracias a todos quienes se toman un rato para comentar, y han puesto de favorito y siguen la historia.

Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, sólo con fines de entretención.

Editado 4NOV2020