Advertencias: Shonen ai.

Número de caracteres: 470.

¡Disfruten la lectura!


Simple.

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thirty.-

La ceremonia de graduación de Kagami se sintió distinta, de alguna u otra forma. Fue otro tipo de dolor, otro calor el que inundó la zona inferior de su estómago.

Su mejor amigo estaba allí, alto como siempre, su rojizo cabello haciéndole destacar entre sus compañeros de clase, y lágrimas amenazaron rodar por sus mejillas en consecuencia de la escena. Se sentía orgulloso, plenamente feliz, y ambas eran emociones que no habían aparecido en su cuerpo durante todo este último año. Era refrescante, mostrándose como un viaje hacia pasados más sencillos.

Una vez terminado el acto, Kagami no tardó en buscarle entre la multitud, aprisionándole entre sus brazos tan pronto le encontró, ambos ignorando las expresiones extrañadas de la gente a su alrededor. El cuerpo del pelirrojo se sentía firme contra el de Kuroko, su espalda más amplia de lo que recordaba, pero ese mismo aroma familiar inundó sus sentidos.

De regreso, tomaron ese memorizado camino hacia la estación de buses, sin olvidar pasar a comprar la tradicional malteada de vainilla y hamburguesas. Encontró que todo era tan simple, aun odiosamente rutinario, pero era un sentimiento abrumante para ambos muchachos.

Una larga caminata y actualización luego, una vez más se vieron envueltos en un abrazo, el pelirrojo descansando su mentón contra la cabeza del más bajo, y escuchando el sonido inminente de un bus acercándose a la desolada estación. Se mantuvieron allí, inmóviles durante lo que pareció ser una eternidad, hasta que Kagami alzó la voz.

− No actúes como un maldito extraño, ¿de acuerdo? Una llamada a Kioto no es muy cara. – Le dijo, besándole la corona del cabello antes de encaramarse al bus que le llevaría de regreso a casa, despidiéndose con la palma de su mano. Y Kuroko Tetsuya quedó estupefacto en su posición, el corazón brincándole dentro del pecho, pero aún con esa inexpresiva mueca plantada en su rostro mientras retomaba su camino hacia el aeropuerto.

Incluso minutos luego, aún podía sentir el calor de los labios del pelirrojo sobre su cabello.

No fue hasta innumerables meses luego que se enteró que Kagami Taiga había sentido lo mismo, su corazón dando el mismo brinco, reciprocándole sin saberlo.

Quizás durante años desperdiciaron la oportunidad de estar juntos, de jugar a ser adultos cuando eran jóvenes, y de disfrutar de su compañía mutua en un nivel más profundo; pero así resultaron las cosas. La vida adulta no era color de rosa, para nada. Estaban las deudas, el trabajo, los estudios y miles de otras preocupaciones. El amor no tenía tiempo dentro de su empaquetada agenda.

Sin embargo, concluyó, si fueran adolescentes una vez más, todo sería demasiado perfecto, muy sencillo; ciegos para notar esos pequeños detalles, los defectos, las problemáticas; viviendo solo de la espontaneidad y alegría del momento.

Porque la vida era así simple a esa edad.

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Todos los derechos reservados a Tadatoshi Fujimaki, auspiciadores y Staff. Personajes de su propiedad. Relato hecho sin fines de lucro, solo por mi propio deleite y diversión.


¡Yo!

Y he aquí el final. Luego de treinta capítulos, este es el final. Como siempre, estoy ansiosa por leer sus opiniones tanto del episodio, como de la historia en su totalidad.

Por otro lado, tengo algunas cosas que señalar. Principalmente mis ideas y visiones sobre el desarrollo de la historia. Cuando la empecé a idear en mi mente, fue así mismo como imaginé que terminaría; Kuroko comenzando a considerar a Kagami como algo que más que un simple mejor amigo, y Aokise en su propia burbuja.

Algunos comentarios decían que fue algo anticlimático la desenvoltura de la historia. Y es cierto, no lo negaré, pero siento que los mismos personajes nunca harían un gran alboroto por algo tan banal como un enamoramiento de preparatoria. Especialmente Kuroko, quien es tan calmado y con sus emociones controladas, que simplemente se me hacia imposible imaginarle haciendo una escena o incapaz de comprender de que Aomine nunca le vio como algo más que su tutor. Al menos yo lo considero como fuera de carácter.

El tema recurrente de esta historia es la simpleza de la adolescencia. Aomine siendo el ejemplo mas gráfico de esto. Fue por ello que él y Kise cayeron en la poco saludable relación de Amigos con Beneficios, demasiado inmaduros como para comprender la complejidad de sus sentimientos por el contrario. Eso era a lo que apuntaba. Sus amor va mucho más allá que solo una compañía superficial, pero no puedo imaginarles entendiéndolo a los dieciséis años de edad. Después de todo, no son más que idiotas obsesionados con el baloncesto.

Finalmente, quiero aclarar que a Kuroko aún no le gusta Kagami. No lo hará por un buen tiempo. Sería un insulto para sus intensos sentimientos hacia Aomine decir que no tardó más que un pestañeo en olvidarlos. Èl solo está pensándolo, dándose cuenta de las personas en su entorno. Nada más. Un enamoramiento tan profundo no se elimina de la noche a la mañana.

Y como esto ya se extendió en demasías, quiero agradecer infinitamente todo review y favorito que han dejado y quizás dejaran. Significan mucho más de lo que creen para un escritor. Y lamento con anticipación cualquier clase de falta ortográfica que se me haya olvidado, nunca he sido una beta eficiente; para nada.

Eso es todo. Reitero mis agradecimientos y espero que hayan disfrutado de la historia.

By-e.

Nos vemos en el epilogo.

Historia terminada.