A/N: Este capitulo esta mas corto de lo normal, lamento eso, pero espero el proximo sea mejor y mas desarrollado, Gracias por leer!


"¿Qué quieres hacer?", preguntó Regina con una sonrisa pícara.

Emma solo se rio, sabía que la reina la estaba provocando, pero ya habían hablado de esperar y tener una cita primero.

"Sabes, estaría bien ver una película", dijo Emma sentándose en el sofá de la sala de estar, "¿no crees?"

"Está bien", Regina fingió un gesto lastimero, pero luego rio, "busca cual veremos mientras voy rápido por algo de comer"

Cuando Regina regresó, en la pantalla se veía el menú de la película que Emma había elegido.

"¿Enserio Swan?"

"¿Qué?", Emma no podía contener la risa, "¿Qué hay de malo con esa?"

"Nada, está bien", Regina no pensaba decirle a Emma que no quería ver nada que tuviera que ver con su amiguita Elsa, no quería arruinar el momento.

"¿Segura?", la rubia la miraba preocupada, no podía ser que de nuevo había arruinado todo, "por qué podemos ver otra"

Emma ya había caído en cuenta de lo que había ocurrido, sabía que Regina estaba un poco, o más bien, muy celosa por culpa de Elsa, ya que Emma había pasado mucho tiempo con ella estos días, pues las dos entendían lo que era no tener el control de sus poderes.

Y Regina lamentaba eso, lamentaba no haber podido estar ahí para ella, pero no podía ser egoísta, aunque no dejara de molestarle la presencia de esa otra rubia.

"Si, vamos a verla", Regina compuso una sonrisa y se sentó en el sofá, pero luego se puso de pie rápidamente, "¿Quieres vino?"

Emma sonrió como una niña pequeña, "Claro, ¿Por qué no?"

Cuando Regina se tardaba en la cocina, Emma se preocupó y fue a buscarla.

La encontró con la mirada perdida en los vinos que tenía, parecía que pensaba en cual elegir, pero Emma notó que era algo más.

"Hey", Emma se hizo al lado de la morena haciendo que esta se sobresaltara al salir de sus pensamientos.

Regina no dijo nada, solo se volteó, puso una mano sobre la mejilla de Emma y se quedó mirándola.

A Emma no le molestaba, pero comenzaba a asustarla.

"Sabes que puedes decirme lo que sea, ¿no?"

"Lo siento, solo me quede pensando y me olvidé por un momento de que me esperabas"

Emma no respondió, solo tomo a la morena en un fuerte abrazo.

"¿Y si no funciona?", Regina preguntó aferrándose a la rubia, "¿y si hice que dejaras a Hook para nada?". Sabía que el pirata no merecía a Emma, pero ella era feliz con él.

"Regina, yo tomé la decisión", Emma se separó e hizo que Regina la mirara a la cara, "Te elegí a ti, aunque lamento no haberlo hecho antes, pero no volveré a equivocarme, se que quiero estar contigo"

La morena no respondió nada, solo se acercó a Emma y la besó, queriendo olvidar lo que le preocupaba.

"Ven", dijo al fin tomando una botella de vino, "Vamos a ver la película de tu amiga"

Ambas rieron y fueron a sentarse, antes de que acabara la película ya se habían acabado la botella, y por los efectos del vino, el sueño se apoderó de ellas, haciendo que se quedaran dormidas.

Al despertar la mañana siguiente, cuando Emma abrió los ojos, no creyó que en su vida hubiese tenido una vista más hermosa. Encima de ella estaba Regina, con su cabello desordenado, respirando tranquilamente sobre su pecho.

Miró al reloj que había en una mesa, 6am, aún faltaba para que Henry despertara y no quería despertar a Regina, pero sabia que debían ir a trabajar, seguir normal con sus vidas.

"¿Regina?", Emma comenzó a sacudir un poco a la reina.

La morena abrió los ojos lentamente y levantó un poco la cabeza para quedar mirando de frente a la rubia.

"Hey", saludó Regina a Emma que la miraba fijamente.

"Hola"

Comenzaron a besarse, suave y lentamente, hasta que el estomago de Regina comenzó a hacer ruidos.

Emma no pudo contener la risa, haciendo que Regina se avergonzara un poco.

"Oye, esta bien", le dijo Emma, "¿Quieres que prepare algo de desayunar?"

"¿Tu?", dijo Regina en un todo de incredulidad, "no quiero que quemes mi cocina"

"Hey!, si se cocinar, lo que pasa es que a veces no me gusta hacerlo"

"Vamos", Regina se puso de pie y le extendió una mano a la rubia, "Yo lo preparo, tu puedes ayudar, o ver, si quieres"

"Ja-ja"

Luego de desayunar, Henry se fue a la escuela y mientras Regina limpiaba un poco, Emma recibió una llamada de Belle, diciéndole que abrirían un portal para que Elsa, Anna y Kristoff volvieran a Arendelle, así que quedaron de ir a despedirse.

Iban en el auto de Emma, la morena estaba en silencio, cosa que hacía que Emma se desesperara.

"y si…"

"Disculpa", dijo Regina, "¿Decías algo Emma?"

La rubia contuvo la risa, "No, solo que estas callada desde que salimos de la casa, sabes, no tenías que venir si no querías"

"Lo siento Emma, sé que esto es importante para ti, no quería arruinarlo"

"Hey", Emma aparcó fuera de la mansión del anciano, apagó el auto y volteó a mirar a Regina, "Está bien"

"¿Quieres que entre contigo?"

"Claro", Emma se sorprendió, "¿Por qué no querría?"

"Son tus amigos Emma"

"Todo está bien, vamos"

Durante la despedida Regina estaba un poco incomoda y Emma podía notarlo, pero trató de no darle tanta importancia y decirle adiós a sus amigos, ya tendría tiempo luego para descifrar que le sucedía a la Reina.

De vuelta a la mansión, el viaje también fue en silencio y cuando Emma aparcó no se bajó del auto.

"¿No vienes?", Regina esta confundida.

"No, será mejor que vaya a casa", Emma trato de no parecer molesta, no lo estaba, pero había algo que le preocupaba, "debo cambiarme de ropa e ir a la estación, el muro de hielo causó muchos problemas"

Regina abrió los ojos, recordando que aun debía ir a ayudar a Marian y eso significaba confrontar a Robin, puesto que luego de dejarlo en la biblioteca, no habían hablado.

"¿Regina?"

"Si", Regina habló por fin, "Yo también tengo muchas cosas por hacer, ¿hablamos luego?"

Emma asintió, le dio a Regina un beso de despedida y se fue.

Las dos habían quedado pensativas, Regina por tener que confrontar a Robin de nuevo, porque aunque fuese una mujer madura y él tuviera esposa, sabía que se habían querido mucho, así que sería algo duro. Y Emma por su lado, por no saber qué le sucedía a la morena, que hace nada le había declarado su amor y ahora, estaba distante.