A/N: henos aqui, lo siento por la demora. se que me tome mucho tiempo, pero ahora ando renovada de ideas.

(mills1, gracias por tu apoyo :D enserio que me ayudaste bastante ya que no tenia confianza para seguir la historia)

Bueno, a lo que vinimos!, Gracias por leer!


El día transcurría como de costumbre para Emma, que en la estación junto a su padre, recibía en orden todas las quejas sobre los daños que el gran muro de hielo pudiese haber causado.

Al otro lado de la ciudad, no sucedía lo mismo, Regina estaba terminando de organizarse para ir a donde Robin y devolverle su corazón a Marian, esperando así que eso la despertara. Tenía algo de nervios, puesto que llevaba varios días sin haberse cruzado con Robin, pero debía afrontarlo ahora, por el bien de todos.

Cuando Regina llegó a su oficina, Robin estaba arrodillado en el suelo pasando sus manos por el cabello de su esposa. A Regina no le molestó, por el contrario, le pareció una escena demasiado bella.

"Regina", Robin se puso de pie enseguida. "No te había visto"

"Está bien Robin".

"Ese es el…", trato de preguntar Robin señalando la caja que la morena traía entre manos.

"El corazón de Marian, si", Regina avanzó hacia ellos. "Ya es momento de ponerlo de vuelta"

Mientras Regina organizaba todo lo necesario en su escritorio, Robin se acercó a ella.

"¿Regina?", preguntó Robin tratando de llamar su atención.

"¿Si?", respondió luego de unos segundos.

"Quería que supieras que se lo que ha pasado estos últimos días"

Regina dejo todo lo que tenía en sus manos y miro nerviosa a Robin.

"Hook… apareció borracho en el campamento y comenzó a hablar mal de ti"

"Robin… yo…"

"Está bien, aunque iba a golpearlo, pero le di la oportunidad de que antes me contara de que estaba hablando", dijo Robin entre risas.

La morena trato de sonreír, pero aun así, no podía dejar se sentirse un poco mal.

"Lo siento mucho Robin, quería ser yo la que hablara contigo antes que nadie"

"Todo está bien, Regina", Robin la tomó de las manos, "No podemos elegir de quien nos enamoramos"

Regina iba a responder, pero Robin la calló.

"Esa noche en la biblioteca, luego de que te fuiste, me quede pensando en lo que habías dicho, tenemos más de un camino por tomar Regina, y un polvo de hadas o el destino no pueden decirnos que hacer", Robin miró hacia el cuerpo de su esposa, "Mira por ejemplo, todos estos años se suponía que estaba destinado a ti, pero nunca pude dejar de amar a Marian y creo que jamás podré dejar de hacerlo".

"Gracias por entender", dijo al fin Regina, abrazando a Robin, "Ahora, Vamos a despertar a tu esposa".

Una vez terminada su labor allí, Regina salió de su oficina y se dispuso a ir a Granny's a tomar un café.

Cuando aparcó su auto afuera del restaurante, pudo ver que la patrulla de policía estaba estacionada ahí, su corazón comenzó a latir fuertemente.

"Emma", fue lo único en que podía pensar mientras entraba rápidamente.

"Regina, Hola", saludo Charming que casi choca con ella.

"David… hola", Regina trató de no parecer desilusionada, aunque lo estaba, pues esperaba que quien hubiese dejado la patrulla afuera fuese la rubia.

"¿Está todo bien?"

"Si, solo vine por un café", respondió rápidamente, alejándose, pero luego volvió hacia el Príncipe, "¿has visto a Emma?"

"Si", respondió con una sonrisa casi irritante, "estaba en la estación, pero tuvo que salir por un problema con las casas cerca al límite de la ciudad, ya sabes, con lo del muro de hielo"

"Oh… entiendo"

"Pero no demora porque ya termino mi turno, así que debe regresar pronto a la estación," dijo David como tratando de reconfortar a Regina, "Ah!, voy tarde, debo ir a dejar la patrulla a la estación. Adiós Regina"

"Hasta luego", alcanzó a decir Regina mientras Charming dejaba el café rápidamente.

Regina pidió un café y eligió una mesa para sentarse tranquila a pensar.

"Regina!", Gritó Mary Margaret emocionada.

"Snow, hola", la morena no había terminado de hablar cuando ya la princesa estaba sentada junto a ella.

"¿Cómo has estas?", preguntó interesada, "no te había visto desde que trataste de asesinarme"

Mala broma, pensó Regina, pero tenía razón, no se veían desde la última maldición.

"Lo siento por eso", logro responder.

"Está bien Regina", dijo Snow tratando de reconfortarla, "es cosa del pasado"

Eso saco una sonrisa en ella, al menos su día comenzaba a mejorar.

"¿Has visto a Emma?", preguntó Snow sacando a Regina de sus pensamientos, "No paso la noche en casa y no creo que la haya pasado con Hook, él ha estado todo el tiempo deambulando por ahí".

"Snow, yo", Regina había comenzado a hablar pero fue interrumpida por el pequeño Neal que lloraba.

"Perdón, ¿Qué decías?"

"Nada, está bien", Regina estuvo a punto de contarle todo a Mary Margaret, pero pensó que quizá no era su lugar el ser ella la que le contara, después de todo, era la madre de Emma.

"Regina…", Snow la miro fijamente, "Sé que algo te está pasando, sabes que no puedes ocultármelo por siempre, pero no te presionare para que me lo digas".

"Gracias", Snow se puso de pie y se marchó, dejando a Regina sola con sus pensamientos.

Al terminar su café, Regina tomo la decisión de ir a hablar con Emma, quería tener todo claro con ella.

Llegando a la estación, vio como David dejaba la patrulla y se iba a casa, espero unos momentos y cuando ya lo perdió de vista, entró a la estación.

Allí estaba Emma, la rubia estaba dándole la espalda, mirando hacia la ventana, Regina sentía su corazón latir a mil.

"¿Emma?"

La rubia no la escucho, parecía estar muy concentrada, así que Regina se acercó y la abrazó desde atrás.

"Hola", dijo Emma tomando los brazos que la rodeaban. En ese momento, todo se sentía bien, se sentía correcto.

"Hoy ayudé a Robin y Marian", dijo Regina cuando Emma separó el abrazo. "Ahora están bien y puedo decir que son realmente felices"

"Y tú, ¿eres feliz?", preguntó Emma mirándola a los ojos.

"Te tengo a ti, a Henry, no podría ser más feliz"

Emma sonrió y se acercó a besarla.

"Te amo", suspiro Emma.

"¿Qué?", preguntó Regina, no porque no le creyera, sino porque no creía que la rubia se lo diría tan pronto, no pensaba que estaba segura de lo que sentía, ya que cuando la morena le confeso lo que sentía, la rubia le había dejado claro que sus sentimientos por ella no eran los mismos.

Emma comenzó a reírse, claramente había dejado a Regina sorprendida.

"¿Quieres ir a cenar conmigo?, solo tú y yo"

"¿Nuestra primera cita?", preguntaba Regina mientras besaba a Emma

"Ciertamente… ¿mañana?, ¿a las 7?, yo pasaré por ti"

"No llegues tarde", Regina le dio un último beso y se marchó.

Esa noche cuando Emma llegó a su casa, bueno, a la casa de sus padres, porque ya comenzaba a sentir que debía encontrar su propio lugar. Mary Margaret estaba en la cocina preparando té, David estaba ya dormido con el pequeño Neal y Henry no estaba, hoy pasaría la noche en su casa.

"¿Estás bien, Emma?", preguntó Snow al ver a Emma pensativa.

"Si…yo…", Emma comenzó a balbucear, "tengo una cita mañana".

"¿Enserio?", preguntó animada, "¿A dónde la llevaras?"

"No lo sé aun…", Emma se quedó en silencio, "Espera, ¿Qué?, ¿Cómo que la?"

"Ay Emma, soy tu madre, siempre se lo que te está pasando, solo te portas así cuando se trata de una persona en especial", Snow sirvió té para ambas, "Y si no me equivoco, tienes una cita con Regina"

Emma estaba algo desconcertada, ya que claramente a Mary Margaret no le molestaba que ella hubiese botado al pirata.

"¿Crees que algo salga mal?", preguntó Emma al fin.

"Se de mil cosas que podrían salir mal", respondió, "Pero las conozco a ambas, sé que no dejarían que nada les dañe lo que quieren comenzar"

"Gracias", Emma se aferró a su madre en un fuerte abrazo.

"No le hagas daño", le dijo Snow, "conoces su historia, ha sufrido mucho, ambas han sufrido, solo quiero que sean felices".

"Lo seremos, lo sé"

En ese momento el celular de Emma sonó, haciendo que se separara de su madre.

"¿Regina?", dijo Emma preocupada. "¿Está todo bien?, ¿estás bien?"

"Henry…"

"Regina, ¿Henry que?"