3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 67: "La carta de Remus"
Albus Dumbledore se sintió aliviado de que hubiera un corto receso después de la Indagatoria de Harry. Cornelius lo había querido para poder hablar con los periodistas, por supuesto. Albus había necesitado tiempo para pensar y reflexionar.
Albus había cometido el error de mirar a los ojos a Severus durante su discurso a Umbridge acerca de que "Harry necesita un tutor que se preocupe por lo que él necesita". Si Severus le hubiera gritado la palabra 'hipócrita' no podría haber sido más obvio.
Severus tenía razón, por supuesto. Albus no había tenido mucho cuidado en ver como los Dursley criaban a Harry, y ciertamente no como Vernon Dursley se había tomado la instrucción de que Harry 'no debía ser un debilucho', y cuando habían llamado a los servicios sociales muggles, él sencillamente había arrojado dinero al problema y dicho al abusador que fuera más cuidadoso.
Un sentido renovado de haber fallado se apostó sobre sus hombros. No tenía derecho para sermonear a Umbridge ni a Scrimgeour después de sus propias acciones, e inacciones. Cuando menos Scrimgeour tenían preocupaciones verdaderas, aunque fueran infundadas. Umbridge, por otro lado, solamente quería elevar su propia importancia; lo mismo de lo que estaba acusando a Severus.
Albus se frotó una sien dolorida y tomó una poción para el dolor de cabeza. Durante el receso de primavera tendrían semana llena en la corte. Los juicios importantes eran agendados para cuando eran las 'vacaciones escolares' cada vez que era posible, normalmente no había muchos juicios importantes, así que eso no era difícil de hacer. Albus asistía a la corte un día a la semana durante el año escolar para cualquier cosa importante que no se podía posponer.
Albus deseaba poder entregar las riendas del Wizengamot a alguien más, pero temía que iba a necesitar esa fuerza extra en la batalla que se avenía. Apenas eso terminara él iba a deshacerse del cargo, sin embargo. Lentamente se relajó mientras la poción hacia efecto. Tenía que enfrentar el hecho de que tendría que pedirle disculpas a Harry en un futuro cercano.
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Neville Longbottom observó con cuidado a su tío Algie con el rabillo del ojo. La tía abuela Enid y varios de sus nietos estaban de nuevo visitándolos, y los niños intentaban hacer que jugara con ellos. Siempre que esos juegos se realizaran en suelo firme eso estaba bien.
Desafortunadamente, todos eran locos por el Quidditch y no podían entender por qué no podían ponerle sobre una escoba. Había descubierto para su desmayo que tras ser colgado desde una ventana y caer, ahora le tenía fobia a las alturas.
Neville había intentado explicarles esto, pero había sido cortado por Augusta, quien preferiría que el incidente fuera olvidado ya que tantas personas parecían perturbados por ello. Enid había comprendido de inmediato, sin embargo, y les había susurrado a sus primos que dejaran de intentar ponerlo sobre una escoba. Empero, la lástima en sus ojos habían sido duro de soportar.
Algie había estado observándolo con atención por semanas, cada vez que la abuela no estaba mirando, y Neville sabía que debía tener algún plan en marcha. Había discutido esto con Callidora, quien había fruncido el ceño y le había dicho que se mantuviera cerca de su abuela; aunque pobre protección, al parecer Algie no iba a intentar nada mientras ella lo viera.
Neville había perdido el interés en el libro de maleficios por un tiempo, después de que casi le habían atrapado maldiciendo a Draco Malfoy. Pero ahora, con sus primos dándole miradas de lástima y Algie sonriendo burlón, mientras su abuela sonreía abstraída... decidió que la batalla necesitaba reiniciarse.
Cualquier cosa para elevar su moral decaída.
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Tom P. Riddle había pasado la mayor parte del juego de Quidditch inmerso en sus pensamientos. La Indagatoria había sido difícil para él, al tener que estar sentado sin poder hacer nada. Yvane había tenido que hablarle rápido mientras se veía forzado a observar a Rufus Scrimgeour atacar la integridad de su hermano y la elección de tutor. Había deseado desesperadamente maldecir al hombre y sólo el saber que Yvane lo habría bloqueado le había impedido intentarlo.
Era difícil escuchar a Yvane, y al auror Hugo diciendo que Scrimgeour no era una mala persona... que de verdad seria alguien para reclutar para su causa de ser posible. Cuando Tom había escuchado a Hugo decir eso había sentido una inmensa sensación de traición... Scrimgeour había intentado robarles a Harry, ¿y ellos lo admiraban?
Le había llevado horas a Yvane el explicar que los temores de Scrimgeour de que los Mortífagos podrían convertir al Niño Que Vivió en un mago oscuro eran auténticos. El que estuviera equivocado en esos temores no le volvía malo, sino equivocado.
Hugo había tratado de explicárselo, al ver a Tom atribulado.
—Rufus tiene problemas para pensar 'fuera de la caja'. Tiene problemas con la gente que no esta trabajando dentro del Ministerio para detener a los magos oscuros. Él ve a las personas como los de la Orden como problemáticos y 'obstaculizantes'. Y es verdad que actúan como vigilantes y normalmente actúan fuera de la ley, esa es la razón de que nunca se le invitará a la Orden. Rufus nunca será parte de algo que no esté totalmente dentro de la ley.
—Pero mire lo que hizo y dijo en la Indagatoria... —Tom espetó con rabia.
—Ah, pero eso fue todo perfectamente legal; excepto por lo que hizo la secretaria con la custodia... lo cual también le molestó —contestó Hugo con facilidad, admiraba sus obvias ganas de proteger a Harry, y a Severus, pero no quería que dejara actuar a su temperamento. Hugo no lo había visto agitar una varita con un brillo levemente enloquecido en los ojos desde la primera vez que vio a Tom. Esperaba que lo que fuera que le había hecho perder el control en ese momento estuviera ahora firmemente bajo control.
Tom había pensado en todo lo dicho esa noche y estaba sentado en las gradas del juego de quidditch, escuchando a los chicos gritar y chillar de entusiasmo por el partido. Normalmente, estaría cuando menos interesado en mirar el escote de las Arpías, pero ahora tenía una nueva preocupación.
El periódico de esa mañana anunciaba que el Auror Rufus Scrimgeour se haría cargo de la Academia de Aurores. El diario, por supuesto, había especulado si se trataba de una amonestación para el Auror o de una verdadera promoción. Severus y Lucius parecían seguros de que Scrimgeour no se atrevería a ser abiertamente hostil con Dora, pero todos sabían que había maneras sutiles para que un profesor convirtiera la vida de un estudiante en un infierno.
Severus había intentado aligerar las cosas diciendo que tendría que pedirle a los gemelos Weasley que le enviaran las suficientes bromas a Scrimgeour para que dejara para siempre el servicio. Tom había sonreído, pero aun temía por Dora. No le gustaba sentirse inútil de esta manera, en los meses pasados se había debido acostumbrar a esta novedad: temer por quien amas. Y no lo estaba disfrutando.
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Minerva fue de visita como había prometido, para darle a Harry indicaciones para controlar su forma de animago. Draco y Tom la habían escuchado. Dudley no estaba interesado, encontraba eso de convertirse en un animal algo perturbador. Se intentó la meditación y las imágenes guiadas y Harry prometió no hacer más que eso hasta que Minerva regresara.
Minerva estaba un poco perturbada por la obediencia de Harry en estas materias. James y Sirius apenas habían esperado a que dejara ula habitación para intentar hacer las cosas a su modo. Mantener la promesa de no intentar ganar sus formas de animago nunca habría cruzado sus mentes; ellos siempre parecían sentir que nadie podría alegar cuando tuvieran éxito y nunca habían considerado que no tendrían éxito.
Minerva había pensado en ello mientras estaba en la mesa de los profesores, cuando se reinició la escuela, sobre la obediencia inexplicable de Harry, al compararla con su padre y su madre. Lily nunca habría sido disuadida de un área de estudio que deseaba seguir; por supuesto, no habría prometido detenerse en primer lugar, y habría argumentado a su instructor hasta cansarlo para que le permitiera continuar.
Albus había arrugado el ceño ante las preocupaciones de Minerva. Minerva, por supuesto, solamente estaba preocupada de que Harry aun estuviera nervioso de ser rechazado por Severus, o temeroso de desobedecer a su tutor. Albus, empero, tenía otras preocupaciones. Harry necesitaba estar dispuesto a desafiar a la autoridad y hacer lo que debía hacerse en el razón más por la que no le había importado si a Harry no le gustaban los Dursley; Harry debía poder ser desdeñoso de cualquiera que tratara de coartar lo que él quería, o necesitaba hacer.
Con un guardián respetado como Severus era menos probable que fuera contra las reglas. Albus había contado con la genética, Harry siendo el hijo de james funcionando en su favor. Y quizás aun seria así. Harry podría ser persuadido después de comenzar en Hogwarts de que debería emular a James y los Merodeadores un poco más, después de todo él pretendía que Harry tuviera un poco de entrenamiento en la forma de 'pruebas' en los años por venir.
Por supuesto que Severus iba a desaprobarlo, así que Albus tendría que hacer planes por su cuenta. Albus suspiró; recientemente tuvo que recordarse a sí mismo que necesitaba tener más cuidado en lo que a Harry se refería, que las necesidades de Harry también debían ser consideradas ... pero Severus aun podría 'mimarlo' un poco y Albus aun podía arreglar que Harry aprendiera a encarar el mal que se avenía.
Albus masculló una o dos cosas para tranquilizar a Minerva—. Él pasó un susto cuando se cayó del risco; estará bien una vez que se desvanezca esa ansiedad —no necesitaba que ella se preocupara y alborotara también por Harry.
Albus había estado escuchando rumores perturbadores de las comunidades de magos en el Este de Europa. Él sabía que era probable que Voldemort hiciera su movida cuando Harry ingresara a Hogwarts. Tenía la intención de comenzar el 'entrenamiento' de Harry en ese tiempo, guiándolo hacia el objetivo de destruir los Horrocruces de Voldemort y finalmente al mismo Voldemort.
El camino se había desviado, con eso de Harry teniendo como tutor a Severus. Sentía que eso era bueno... excepto por el pequeño detalle de Harry necesitando morir para que el mundo se librara definitivamente de Voldemort. Sabía que Severus aun estaba trabajando en encontrar otra respuesta para que Harry se librara del Horrocruz en su cicatriz, y le insistía a Albus constantemente para encontrar más libros de artes oscuras buscando una solución.
La búsqueda de Albus de más libros entre sus conocidos en el mundo mágico había levantado varias cejas, pero les había explicado que Voldemort aun era una amenaza y necesitaba investigar como bloquear su retorno. Esto tenía el doble propósito de explicar su necesidad de libros y alertar al mundo mágico del inminente peligro. Esto había alarmado a algunas personas, pero Albus comenzaba a sentir que Severus y Lucius estaban en lo correcto, el mundo mágico necesitaría el tiempo extra para llegar a términos con el hecho de que Voldemort no estaba muerto, y comenzar ahora les permitiría ajustarse a la idea de que deberían encarar una vez más al más maligno Señor Oscuro en varios siglos.
Albus suspiró con resignación. Severus había regresado del receso de primavera con la renovada determinación de proteger a Harry. Al observar cuando buscaban a Harry, Albus supo que Severus en verdad se preocupaba por el muchacho. Esperaba que Severus encontrara una respuesta, aunque no sentía que hubiera esperanza.
Severus también le había mostrado una carta a Albus, junto con sus demandas por más libros. Remus le había escrito una larga carta a Harry ensalzando las aventuras de los Merodeadores como animagos sin registrar mientra aun eran estudiantes en Hogwarts.
—No necesito que Lupin urja a Harry a convertirse en un animago antes de que siquiera atienda su primer día de clases aquí en el colegio —Severus alegó en extenso con respecto a la actitud descuidada del licántropo hacia la seguridad de Harry.
Albus había chasqueado la lengua y calmado al Maestro de Pociones lo mejor que pudo; recordándole que el sólo leer las historias no quería decir que Harry fuera a ir corriendo a emular a los Merodeadores. Severus lo había mirado con desagrado y dicho con desdén que un Director con la vasta experiencia de Dumbledore tras observar la juventud de Hogwarts, tanto como profesor como Director, de seguro sabía que emular a los Merodeadores era exactamente lo que Harry querría hacer.
Albus había observado irse a Severus esperando que el mago no evitara que esa carta fuera a dar a manos de Harry.
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Severus estaba de mal humor por la carta y finalmente llegó a una decisión. Fue hasta la oficina de Minerva y se dejó caer sobre una silla entregándole la carta con una mueca. Minerva alzó las cejas y levantó la carta. Pronto se sumergió en el cuento extenso de los Merodeadores y las formas de animagos que habían adquirido para correr junto a su amigo cuando se transformaba en hombre-lobo.
Ella sacó un pañuelo y se secó los ojos en ocasiones. Los riesgos que ellos habían tomado eran alarmantes, por supuesto, pero recordaba también a los muchachos con un poco de orgullo. Ellos habían tratado tanto de apoyar a Remus y eran bastante protectores de él... ella suspiró... bueno, cuando no estaban poniéndolo ellos mismos en riesgo.
Ella sacudió la cabeza. Si Harry fuera mayor, probablemente hubiera apreciado las historias sin sentir la urgencia de copiar a James. ¿En qué estaba pensando Remus?
Minerva miró a la expresión molesta de Severus. Bueno más molesta que lo normal—. Supongo que estas dudoso de alentar un comportamiento temerario en Harry —ella vio como el pocionista rodaba los ojos, y probablemente se mordía un sarcástico: ¿Tu crees?. Minerva siguió con una pequeña sonrisa—. Pienso que Harry esta dispuesto a hacer casi todo por su nuevo 'papá'. Simplemente recuérdale de su promesa y no hagas mucho escándalo sobre esto, y él no te decepcionará. Volver a recalcarle en extenso las reglas que ya ha prometido cumplir sólo hará que se vuelva obstinado . . . y hasta ahora él ha cumplido fielmente sus promesas, de modo que actuar como si no confiaras en él seria sólo perjudicial.
Severus frunció el ceño, pensativo, a él le molestaba aceptar consejos parentales de la Jefa de Gryffindor, pero no podía negar que ella tenía cierta razón. Insistir acerca de algo sólo lo haría más atrayente y demostrarle a Harry algo de confianza podría hacerle bien, después de todo había sido responsable con la capa invisible.
Severus asintió y se puso de pie, recogiendo una vez más la carta—. Gracias, Minerva, creo que tienes razón.
Ella correspondió la cabezadita con amabilidad, tratando de no demostrar mucho su triunfo. Ya era bastante que el Jefe de Slytherin la estuviera escuchando.
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Una vez más llegó el sábado, y Severus fue por el Flú a Dragonsrest por unos cuantos minutos, una hora o algo así antes de que Minerva llegará para su lección con Harry. Dumbledore había dado su permiso con una sonrisa amplia, una vez que supo que Severus le iba a entregar a Harry la carta de Lupin.
Severus hizo entrar a Harry a la biblioteca y se sentó en el asiento de la ventana junto a él. Severus sacó la carta y se la dio a Harry—. Dudé en entregártela, pero has probado ser responsable con la capa de invisibilidad, así que creo que esta carta no hará que rompas tu palabra y trates de conseguir tu forma animaga por tu cuenta.
Harry miró a su tutor con sorpresa—. No romperé mi palabra, papá. Sé lo peligroso que puede ser transformarse, Tom y Dora me han dado para leer varios libros con historias de horror al respecto —concluyó Harry con una sonrisa.
Severus consiguió sonreír un poco—. Aunque sé que te gusta saber historias de tu padre, quería evitar que tuvieras esta carta. Pero recuerda que aunque las anécdotas parecen excitantes y aventureras, espero que tu no trates de imitarlos. Te aseguro que la aventura va a encontrarte, no necesitas ir en su busca.
—Prometo tener cuidado —dijo Harry, dándole un abrazo a Severus cuando este se preparaba para irse—. Todos te echamos de menos, sabes, parece que el verano no va a llegar nunca...
Severus se rió entre dientes mientras iba hacia la chimenea—. ¿Supongo que Dudley y tu han encargado docenas de folletos de lugares interesantes en donde acampar, y de catálogos con equipo de campamento?
—¡Puedes apostar que sí! —declaró Harry—. Dice que las tiendas tienen espacio mágico; algunas suenan como mansiones completas . El señor Malfoy dice que tiene un par de tiendas, una de ellas es realmente grande, y la otra 'muy pequeña' tiene sólo cuatro o cinco dormitorios —Harry dio una risita de que alguien lo considerara 'muy pequeño'.
Severus le desordenó el cabello y le sonrió con afecto—. ¿Qué tal si Tom y tu miran los catálogos con Dudley y Petunia? Quizás ellos quieran una tienda pequeña para ellos también. Escojan unas cuantas para ver y con suerte un fin de semana podremos ir a revisarlas, o lo haremos cuando llegue el verano, si los estudiantes no me dejan otro caso.
Harry asintió con entusiasmo. Esperaba que su destino fuera cerca del mar. Al menos ahora sabía por qué se sentía tan atraído por el agua. Aun soñaba con volar como un Águila Pescadora; las escobas eran casi tan buenas, sin embargo, y estaban yendo de nuevo a la Mansión Malfoy para sus lecciones. El señor Higgs aun tenía reminiscencias de volar con James Potter, o mejor dicho de volar contra James en los partidos de Quidditch. Era bueno que Harry estuviera jugando como Cazador como James lo hacia, eso lo hacia sentir un poco más cerca a esos recuerdos.
—Gracias por traerme la carta, papá —dijo Harry, abrazándolo una última vez. Sabía que le era difícil saciar la curiosidad acerca de sus padres, y apreciaba los esfuerzos a que Severus llegaba por él.
Severus lo abrazó y Harry le prometió enviarle pronto una carta.
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Harry descubrió a Dudley y Draco en la sala de estar con Tom, y les leyó la carta en voz alta. Lupin contaba la historia de como lo habían mordido siendo niño, y como Dumbledore lo había invitado a tratar de terminar su educación mágica de todos modos, siempre que guardara su aflicción en secreto. Sirius Black y James Potter lo habían descubierto durante su tercer año, a pesar de eso, y para su asombro ellos habían seguido siendo sus amigos. Harry sintió algo de orgullo por ello.
Los Merodeadores habían tenido la idea de convertirse en animagos y pasaron el verano anterior a su cuarto año investigando. Les había llevado la mayoría de su cuarto año, pero lo habían conseguido, incluso Peter Pettigrew. Al principio, simplemente lo habían acompañado durante las noches como hombre-lobo. Pronto, ellos le dejaron salir para correr por el bosque con él. Lupin describía sus aventuras, aunque admitía que recordaba poco de eso, eran las cosas que James, Peter y Sirius le habían contado.
La carta terminaba con sus felicitaciones por su éxito y "por tomar el manto de los Merodeadores como aventurero". Harry no estaba seguro que pensar de eso.
—¿Él se creyó la acusación de que estabas estudiando animagia por tu cuenta? —preguntó Draco, comprendiendo de inmediato.
Harry miró la carta con renuencia—. Eso debe ser. Las historias que envió suenan excitantes, pero ¡cielos!, los riesgos que ellos tomaron... ¿qué tal si se hubieran encontrado con algún pobre sujeto mientras era hombre-lobo?
Tom, quien había estado poniéndose cada vez más tenso mientras escuchaba la carta, se relajó un poco. Harry no sonaba ansioso por salir a aventurar. Claro que Harry aun se estaba recuperando de una aventura, así que quizás no resultó tan tentado. Aún así, sentía que Lupin se había esforzado bastante en hacer que correr salvajemente como un animago sonara fabuloso.
Dudley había permanecido silencioso durante la lectura de la carta, le había parecido un enloquecido cuento de hadas, pero sabía que era verdad. La manada de gamberros sonaba tremendamente como sus compadres y él de hace un año atrás.
—Pienso que ellos no estaban pensando en lo que podría pasar —dijo Dudley lentamente—. Yo sé que Piers, yo, y lo otros no lo hacíamos cuando corríamos por las calles buscando 'divertirnos'. Ellos no tendrían la intención de herir a nadie, pero eso podría haber pasado.
Harry suspiró—. Suena como si fuera divertido que fueran tus amigos. Sólo que no pensaban demasiado en algunas cosas.
—Uno siempre debe tener un plan B, y preferiblemente un plan C también —entonó Draco, imitando a su padre.
—Ah, sí, el lema de los Slytherin —se rió por lo bajo Tom, haciendo que los demás le imitaran. Bueno, siempre que recordaran eso estarían bien.
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Editado 4NOV2020
