3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 68: "Planes para el Verano"
Algernon Longbottom observó a los niños jugando en el patio enorme. Pronto llegaría el verano y con este aun más mocosos malcriados. Se había sentido jubiloso cuando Neville demostró su fobia a las alturas y rehusó tener nada que ver con escobas. Eso había puesto un escollo en el plan "haciendo amistades con los primos" de la vieja murciélago Enid.
Desde que Augusta le había prevenido que dejara de atormentar abiertamente a su sobrino, había pasado el tiempo planeando qué hacer con el obstáculo en el camino de su legítima herencia. Pensaba en otras formas de poner sus manos en ella, y su primer pensamiento fue arreglar la muerte de Neville, ya que ahora era obvio que no era un squib.
Un squib no podría heredar la fortuna de los Longbottom. Neville hubiera tenido una pequeña herencia para mantenerlo confortable y probablemente una casita en la parte trasera de la propiedad para mantenerlo fuera de la vista. Entonces Algie hubiera sido el heredero, Augusta no tendría otra opción.
Algie ahora tendría que ser más cuidadoso. Enid y tal vez esa odiosa gata Minerva estaban vigilando a Neville. La profesora McGonagall siempre le había tenido mala, pensó con rabia, aun cuando era un estudiante en Hogwarts. No estaba seguro de si sospechaban de sus intenciones. Pensaba sin cesar en maneras de matar a Neville, pero era difícil hallar un modo que no apuntara directamente en su dirección. Tendría que conseguirse una excelente coartada, y la muerte tendría que ser sin que se murmurara su participación.
Por varias semanas, pensó que seria mejor matar a Augusta en vez de eso, y así convertirse en el tutor legal de Neville, y estaría en control de su fortuna por más de una década. Matar a Augusta ciertamente seria más fácil, sin embargo, ya que ella estaba en excelente salud y bastante activa, nadie creería que sencillamente enfermó y murió.
Pero después le dio un vistazo al Testamento de Augusta. Si ella muriera, él no seria el tutor legal de Neville, sino que Enid y un completo equipo de abogados y contadores cuidarían el dinero de Neville. Algie recibiría una buena cantidad de dinero, que seria administrado por el mismo equipo de abogados. Algie se vería reducido a recibir una cantidad mensual, justo como ahora, y no seria una cantidad grande.
Eso terminó con su idea de asesinar a su madre; no valía la pena.
Sin embargo, si moría Neville, las cosas para él mejorarían mucho. El mayor deseo de su madre era que él se casara y llenara la mansión con más pequeños Longbottom. Se estremecía ante esa idea, a pesar de que el cuidado de esos futuros hijos era el deber de esposas, elfos domésticos y niñeras. El problema era que cualquier heredera en búsqueda de esposo, no estaba interesado en él, ya que todos sabían que había 'derrochado' su herencia.
Unas pocas jóvenes adineradas que no eran sangre pura y tenían padres prósperos lo habían 'examinado', ya que que esos padres querían un yerno sangre pura con el respetable apellido Longbottom. Ellos le habían dicho que podrían hacer un contrato de matrimonio, pero el dinero seguiría a nombre de la muchacha y bajo el control de su suegro en caso de que ella muriera. Algie había sido expulsado de un hogar después de decir con desdén que si ellos deseaban un semental, deberían poner un aviso.
Aun así, si él se convirtiera en el heredero, podría contraer un matrimonio razonable y Augusta sera mucho más generosa una vez que hubiera nietos en camino. Ella se olvidaría de Neville, y Algie seria una vez más su favorito, sin tener competencia del mocoso del mojigato Frank.
Sólo necesitaba pensar en el plan adecuado.
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Neville observó al tío Algie con el rabillo del ojo mientras este se iba a pasar otra 'noche con sus amigos'. Callidora y él habían encontrado otro encantamiento en el libro que podía cambiarse para que se activara después de varias horas. Tuvo que entrar a escondidas al cuarto de Algie después que los elfos dejaran allí la ropa que Algie se pondría esa noche.
El encantamiento era lo bastante simple para que Neville lo aprendiera en una o dos semanas, para que lo hiciera y saliera rápidamente de las habitaciones de Algie. Después de dos horas, se activaría y sus pantalones se encogerían abruptamente tres tallas. Ya que Algie usaba sus ropas bastante entalladas, con suerte eso seria bastante doloroso... justo antes de que los pantalones se rajaran y se le cayeran.
Callidora le había asegurado que después de todo el tiempo que había pasado, era poco probable que el tal Tom Riddle hiciera algo por el maleficio que le había lanzado a Draco Malfoy. Así que estaba bien volver a reiniciar sus bromas pesadas.
Neville le sonrió ampliamente a su abuela, que le devolvió la sonrisa.
—¿Una partida de ajedrez, abuela? —le preguntó impulsivamente. No había olvidado la acalorada discusión entre ella y la profesora McGonagall, pero quizás la pregunta tan sólo la había sorprendido. Era difícil odiar a alguien con quien vives, especialmente cuando odias aun más a la única otra persona en la casa.
Ellos se sentaron a jugar y pasaron un rato agradable. Neville aun no era muy bueno en eso, pero estaba mejorando. Augusta jugaba bien y le enseñaba más movidas y estrategias cada vez que jugaban. Estaban tomando chocolate antes de ir a acostarse mientras Augusta les contaba una historia acerca las andanzas de su difunto marido en la selva, mientras buscaba una planta para los invernaderos. Desde que había decidido que Neville trabajaría en los invernaderos, para alivio orgulloso de éste, lo había estado 'alentando' para tomara ese camino. Neville necesitaba poco incentivo ya que eso era lo que deseaba hacer, pero disfrutaba de las historias.
La historia fue interrumpida por el regreso del tío Algie. El mago tenía la cara morada de furia y estaba usando una capa elegante sobre una túnica con borde plateado justo como lo había sido al irse. Pero sus pantalones habían sido reemplazados por un par de simples pantalones de pijama usados en los hospitales.
Augusta saltó sobre sus pies impactada—. Oh, cielos... ¿qué sucedió, Algie?
—Alguien maldijo mis pantalones para que encogieran y después de casi estrangular mi... bueno, se rajaron por las costuras y se cayeron, justo en la mesa de ruleta mágica. Probablemente sucedió porque estaba a punto de ganar dinero. Unos amigos me llevaron a San Mungo para revisar... cosas por el daño —Algie dijo entrecortadamente por la rabia—. Bueno, ellos me llevaron después que dejaron de reírse.
Neville miró la apariencia de Algie con júbilo. ¡Maravilloso! Un poco de venganza por la humillación de Neville por años siendo llamado un squib y 'prácticamente un squib' hasta que la abuela tuvo que pedirle que parara.
Consiguió agachar la cabeza y mascullar ahogadamente permiso para ir a su cuarto. Augusta se lo dio de forma distraída, mientras se esforzaba por no reírse. Ella pensaba que quien fuera que había hecho el encantamiento debía ser bastante bueno en eso.
Algie observó irse a Neville con ojos entrecerrados, y una sospecha indeseable, que desechó inmediatamente. No había forma de que Neville pudiera aprender esos hechizos sin que alguien se los enseñara. La idea de un retrato haciéndolo nunca cruzó su mente.
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Los tres chicos en Dragonsrest recolectaron enormes cantidades de información de numerosos lugares en el mundo mágico a donde les gustaría ir a acampar. Tom y Dora habían aprovechado la oportunidad para enseñarles geografía en general y las diferencias entre los mapas de los magos y los muggles. Los mapas mágicos incluían áreas que estaban Desilusionadas para los muggles o que habían sido encantadas para parecer diferentes a lo que eran.
Aparentemente, existían cientos de islas dispersas a través del globo, no solamente Lyonesse, que estaban escondidas de los muggles. Algunas eran propiedad privadas de algunas familias o existía allí pequeñas comunidades, o (como Lyonesse) albergaban edificios gubernamentales. Otros eran sitios para vacacionar para magos. Había una muy grande cerca de Nueva Zelanda, un poco menor a la misma Nueva Zelanda, que albergaba una Reserva de Dragones con unos cuantos Ojos de Ópalo de las Antípodas.
Pasaron un buen rato mirando esos lugares y una vez que Dudley y Harry se hicieron a la idea de que podrían usar una serie de trasladores para ir a cualquier parte del mundo, las consideraron con seriedad.
Después llegó la noticia de que la Copa Mundial de Quidditch entre Francia y Japón seria en Quiberon, Francia a fines de julio. Y eso volvió la búsqueda innecesaria. Decidieron que no necesitaban buscar otros lugares, los campamentos serian cerca del mar, en una área excelente para explorar y habría muchos deportes acuáticos.
Lucius rodó los ojos, pero estuvo de acuerdo con que era un buen plan, siempre que Severus estuviera de acuerdo. Tom supervisó mientras los tres le escribían una carta a Severus alabando las numerosas virtudes de la península de Quiberon como centro vacacional que por casualidad iba a albergar la Copa Mundial de Quidditch. Le enviaban un folleto del área donde el mago que poseía la tierra hospedaría el campamento de los magos, y enlistaba los escenarios naturales cercanos y las atracciones.
Los tres cuidadosamente le ataron la carta a Hedwig y la mandaron.
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Hedwig voló por el Gran Comedor durante el almuerzo del día siguiente, los estudiantes la señalaban y se voltearon a ver al Maestro de Pociones para ver si eran buenas o malas noticias de Harry Potter. La leve sonrisa de Severus al recibir la carta de Harry se tornó en una de resignación.
Los estudiantes se congelaron un poco consternados. Las malas noticias de Potter significaban el regreso de "el antiguo profesor Snape" y ellos preferían el nuevo, quien era menos agrio y quitaba menos puntos. Y quien también pasaba menos tiempo patrullando después del toque de queda.
Albus y Minerva lo miraron con preocupación, visiones de animagos rampantes y de cabalgatas en dragones pasaron por sus mentes.
—¿Todo esta bien en Dragonsrest, Severus? —preguntó Albus con vacilación.
—Lucius y yo dejamos que los chicos escogieran una localidad para hacer un 'viaje de excursión' durante el verano —Severus hizo una mueca, dejando claro lo que pensaba de esa elección.
—¿Han elegido una área infestada de leones en África, Severus? —preguntó Madame Sprout embromándolo—. Porque si es así, hay algunas plantas que me gustaria... —se sonrió.
—Oh, no, es mucho peor que eso —gruñó Severus—. Cuando menos en un safari yo podría recolectar ingredientes de pociones y también plantas —masculló.
—¿Han encontrado un volcán activo para acampar en su base? —preguntó Sinistra con diversión. A ella le estaba comenzando a gustar este Severus menos estirado. Empezaba a ver porque Rosmerta había perseguido al Maestro de Pociones.
Severus se encogió de hombros—. No, ellos han decidido acampar en un hermosa playa... que da la casualidad que es donde se realizará la Copa Mundial de Quidditch, en Quiberon, Francia —se echó para atrás con un suspiro, el lugar estaría repleto hasta las nubes y sumamente ruidoso, estaba seguro de eso.
El equipo de enseñanza trató de sujetar su risa en sus servilletas y los estudiantes que estaban escuchando se relajaron, entonces no eran malas noticias. Quizás el profesor Snape se olvidaría de restar puntos. Las nuevas se esparcieron con rapidez por las mesas, ¡Harry Potter iba a asistir a la copa mundial! Planes para el verano fueron reformulados y cartas plañideras a los padres fueron escritas con rapidez.
Madame Hooch le dio una palmotada a Severus en la espalda, lanzándolo hacia adelante—. Excelente, estoy segura de que los muchachos la pasarán muy bien.
Severus hizo una mueca dolorida, y asintió dudoso, no quería que ella volviera a darle otro golpazo así en represalia. Le dio de comer a Hedwig algunos bocados, y la envió de vuelta a casa.
De regreso a su oficina iba pensando en una respuesta que sonara dispuesta en vez de irritada. No le importaban demasiado los juegos de Quidditch en Hogwarts, apostaba en ellos con Minerva para hacerlos más tolerables y eran buenos para el orgullo de las Casas.
Sin embargo, la Copa Mundial era otro asunto. Habría miles de personas allí, y con suerte la mayoría llegaría por flú o traslador y después se irían. Él hubiese preferido hacer lo mismo, pero Harry quería acampar allí, lo que lo convertía en una pesadilla para la seguridad. Ya se imaginaba que Lucius debía estar sudando por los detalles, y preparando montones de trasladores de emergencia y de encantamientos rastreadores para los chicos.
Una vez que se supiera que Harry Potter estaría allí . . . Severus meneó la cabeza. Ellos irían allí para verlo, tanto los buenos magos que querían tan sólo estrecharle la mano, como los malos, que querían matarlo.
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Lucius Malfoy fue con reluctancia por flú al Ministerio. Una vez que empezó a pensar acerca de ello, se dio cuenta que el número de asistentes haría difícil custodiar a Harry, Draco y Dudley. Severus y él necesitaban un plan, de preferencia varios planes. Tenía gente en su nómina que sabía como asegurar una residencia o un negocio, pero custodiar a tres activos pre-adolescentes era un asunto distinto, y no quería arruinar el viaje convirtiéndoles en virtuales prisioneros.
Así que ahora se encontraba una vez más entrando a la oficina de un sonriente Hugo Savage, en busca de su ayuda.
—¿Qué puedo hacer por usted, señor Malfoy? —preguntó Hugo. Podía ver que Malfoy necesitaba algo. Cuando el aristócrata tenía algo que tu necesitabas su cara no tenía este aspecto en parte desafiante y en parte malhumorado.
—Severus y yo le dijimos a los niños que eligieran un lugar para acampar este verano —Lucius suspiró con desaliento—. Ellos decidieron que seria de lo más relajante el acampar entre miles de otras tiendas en Quiberon, Francia, durante la Copa Mundial.
Hugo se echó a reír sonoramente, disfrutando del pensamiento de Malfoy y Snape pasándola mal por ello, mientras los chicos corrían por la playa con quien sabe quien. Finalmente se tranquilizó y se secó los ojos—. Sí, puedo ver su dilema. No podrán controlar quién esta en la multitud, así que tendrán que controlar el acceso a los chicos, sin hacer que ellos se rebelen contra las restricciones.
Lucius asintió con alivio, no había estado seguro de poder evitar hechizar al viejo Auror si hubiera seguido riendo, y estaba bastante seguro de que incluso a su avanzada edad, Hugo podría limpiar el piso con él—. Así es, esperaba que usted pudiera aconsejarnos donde obtener una seguridad discreta.
—Me limitaría a rodearme de aquellos en los que confío, hacerles saber el problema y asegurarme de que los muchachos nunca estén solos. Quizás uno o dos guardias contratados que usted sepa que son dignos de confianza para vigilarlos desde la distancia, también —De repente, Hugo sonrió con humor—. La familia Weasley es bastante grande para proveer gente las 24 horas del día. Los muchachos mayores podrían ser buenos guardaespaldas sin que nadie este conciente de sus roles.
Lucius tragó con enorme dificultad lo que sospechaba era su orgullo ante el pensamiento de pedirle ayuda a Arthur Weasley. Podría objetar airadamente, pero esa idea tenía demasiado sentido para hacerla a un lado de inmediato, y eso mantendría a su hijo, además de Harry y Dudley más seguros. Sus propios ojos se iluminaron con picardía.
—Usted parece tener excelentes dotes para planificar seguridad. Estoy seguro que el Ministro de Magia, que Cornelius estará de acuerdo en que usted debe acompañarnos en nuestro pequeño viaje de excursión, simulando ser un 'huésped' nuestro —Lucius le dio una sonrisa radiante al finalizar su declaración.
Hugo casi pudo escuchar el 'snap' de una trampa cerrándose a su alrededor con fuerza. Le dio una mirada dolorida a Lucius. Parte de él se entusiasmó ante la idea, su propia familia se había independizado y dispersado, y él tomaba vacaciones ocasionales para verlos. Pese a ello, el pensar en un viaje con los ocupantes de Dragonsrest, aun cuando iba a ser una estadía ruidosa y turbulenta durante la Copa Mundial, bueno, tenía su atractivo. Pero él sabía que no debía demostrarle a Malfoy que le agradaba la idea.
—¿Vas a hacer que un mago viejo y cansado como yo ande detrás de esos buscabullas que usted y Snape pretenden hacer pasar por jóvenes magos respetables? —preguntó Hugo con tono plañidero.
Lucius se rió entre dientes—. Pues sí, supongo que eso haré.
Lucius podía ver que el viejo Auror no era adverso a la idea como pretendía, pero le dejó continuar su charada. Tener a Savage cerca detendría a muchos con malas intenciones, y los chicos lo obedecerían sin vacilar; seria una verdadera ventaja. Y lo mejor de todo era que Tom confiaba implícitamente en Hugo, lo cual era una rareza que no debía pasarse por alto.
Hugo refunfuñó a medias—. Bueno, supongo que debo ir, pero solamente si usted me deja quedarme en su tienda. He escuchado que sus elfos domésticos preparan verdaderos festines —Hugo sonrió con astucia, preguntándose cuanto podría presionar a Lucius.
Lucius alzó una ceja, aunque sabía que la acción no tenía el mismo efecto que cuando lo hacia Severus—. Bien, si llevo la tienda más grande supongo que ni siquiera me enteraré que está allí. Sin embargo, si usted me molesta, tendré que mostrarle el calabozo.
Hugo se rió con incredulidad—. ¿Su tienda de acampar tiene un calabozo? —no estaba seguro si creerle o no.
—Molésteme y lo descubrirá —le advirtió Lucius con una sonrisa astuta.
—Ahora quizás tenga que hacerlo, sólo para averiguar si lo hace —se rió entre dientes, y después se puso más serio—. Si encuentro algún muchacho adecuado que no le importe cuidar de los chicos a cambio de unas vacaciones pagadas y boletos para la Copa Mundial, se los enviaré.
Lucius asintió en acuerdo y se puso de pie dandole la mano a Hugo—. Gracias por su ayuda.
Hugo sonrió burlón—. Gracias a usted por las vacaciones.
Lucius hizo una mueca y salió rápido, seguro de que había ganado en el trato, pero no muy seguro de cuanto habría ganado Hugo. Lucius deseaba poder recordar en qué Casa había estudiado Hugo.
Lucius fue hasta la oficina del Ministro y le hicieron entrar pronto.
—¿Qué puedo hacer por ti, Lucius? —preguntó feliz Cornelius.
—Necesito que jales un par de hilos y me consigas un palco completo para la Copa Mundial de Quidditch. Necesitaré todos los asientos para toda la gente va a estar cuidando de Harry, Dudley y de Draco. Vamos a acampar allí por una semana... quizás dos —Lucius sonrió ante la cara de deleite de Fudge mientras planeaba—. Por supuesto, tu eres bienvenido a unírtenos, a menos que los otros dignatarios insistan en que te sientes con ellos.
—Bueno, siempre puedo insistir que el palco quede al lado del palco del Ministro de Francia. Estoy seguro de que no le importará —Cornelius ya estaba pensando en las fotos de él mirando el juego con Harry Potter—. Te enviaré los boletos, ¿estas seguro que necesitas todos esos?
Lucius escondió una sonrisa, Fudge era fácil de manipular. Obtendría el mejor palco con la simple promesa de que el Ministro se sentaría cerca de Harry.
—Aun cuando no llenemos todo el palco, a pesar de que estoy seguro que así será, no quiero que haya extraños allí. Por seguridad, ya sabes —entonó Lucius con solemnidad.
Fudge asintió acordando—. Por supuesto, tienes razón.
Se despidieron y Lucius observó como Fudge se disponía a ir de inmediato a extraerle un palco al comité francés. Ellos tendrían que proveerlo, era para Harry Potter después de todo, especialmente con la promesa de la presencia de los Malfoy.
Lucius fue un poco más lentamente hacia la oficina de Weasley. El hombre parecía haber tenido un cambio de suerte, con promociones y aumentos, y se preguntó como lo habría logrado. Por supuesto que Lucius no se imaginaba que sus propias visitas tuvieran algo que ver con ello.
Lucius le hizo señas al jefe de Arthur que no se molestara, diciendo que sólo necesitaba hablar con el señor Weasley. El hombre se retorció las manos con ansiedad, tendría que tomar pronto una decisión y eso se estaba haciendo cada vez más evidente.
Lucius se dirigió a la oficina de Arthur, despachando a la secretaria para que fuera a buscar té. Arthur estaba divertido, pero decidió darle por su lado a Lucius fingiendo fruncirle el ceño por su actitud. Lucius se sentó con arrogancia en una silla, sin que le invitaran. Arthur tuvo que morderse la mejilla por dentro para suprimir una risa, y consiguió seguir mirándolo fijo.
—¿A qué debo el... honor... de tu visita, Lucius? —dijo con frialdad.
—Oh, he venido a invitarte a acampar con nosotros y asistir a la Copa Mundial de Quidditch. Tengo boletos para que tu y tu familia estén en el palco del Ministro con nosotros —Lucius sonrió con triunfo cuando Arthur escupió su té sobre lo que esperaba fueran documentos importantes sobre su escritorio.
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N/T: Jaja, por ser tan excelentes lectores, este es mi bono :)
Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, sólo con fines de entretención.
Editado 4NOV2020
