Aquí termina, Gracias a todos lo que la leyeron, aquí o en otra pagina, Gracias.
La canción usada es "Can't help falling in love" de Elvis Presley.
Espero volver pronto con otra historia, me gustaría fuese un AU, si tienen alguna idea, con gusto la recibiré, soy todo oídos.
La noche que ambas habían estado esperando había llegado. Por fin tendrían su anhelada cita, y tanto Emma como Regina, esperaban que fuera perfecta, aunque tener la compañía de la otra, hacía que la noche fuera perfecta por si sola.
Regina estaba en su sala, se había organizado con horas de anticipación, esperaba que Emma pasara a recogerla.
"¿Mamá?", Henry entró y se sentó al lado de su madre, "sabes que aún falta tiempo para que llegue Emma, ¿verdad?"
Regina pasó su mano por el cabello de Henry
"Lo sé cariño" La morena no pudo evitar sonrojarse. "No puedo controlar el emocionarme"
El chico la abrazó y luego se recostó sobre ella, "Esperaré contigo"
Eran las 7:30 y Emma había acordado que pasaría por Regina a las 7 en punto, así que la morena comenzaba a desesperarse.
Se escuchó que alguien tocaba a la puerta.
"¿ves?", dijo Henry poniéndose de pie para ir a abrir, "no hay nada de qué preocuparse"
"Henry, hola"
"Abuelo, ¿Qué estás haciendo aquí?"
Regina apareció tras el chico, algo asustada "David, ¿Qué pasó?,¿Le sucedió algo a Emma?"
"Regina tranquilízate, nada le sucedió", respondió con una sonrisa.
"¿Entonces?", ahora no estaba asustada, ahora estaba algo enojada.
"La noche de hoy seré tu chofer", dijo esto y los ojos de la morena se abrieron en sorpresa mientras Henry reía.
"Yo… ¿A dónde?", preguntó al fin.
"Es una sorpresa, ¿vamos?", Charming le extendió una mano.
Regina miró a Henry mientras este le hacía un gesto de aprobación y se dejó guiar por David. Afuera, una carroza con dos hermosos caballos esperaba por ella. Regina estaba encantada, no veía un caballo desde el incidente con Henry y Daniel.
"Son hermosos", dijo casi suspirando mientras David le ayudaba a subir.
"En verdad lo son", respondió tomando su lugar, "Emma tardó mucho en escogerlos"
El corazón de la morena casi estalla al instante, pensar en Emma siempre le producía ese sentimiento.
"¿David?", dijo Regina en voz baja mientras este comenzaba a dirigir los caballos.
"No te diré a dónde vamos", bromeó.
Regina rio un poco tímida.
"¿Qué sucede?"
"David, ¿te parece bien que Emma y yo estemos juntas?"
"Regina", David paró el carruaje y volteó la mirada hacia la morena, que parecía una niña pequeña esperando un regaño, "Sabes que eres parte de la familia. Siempre vi que algo sucedía entre ustedes, pero nunca dije nada, quería que se dieran cuenta por si solas. Después de todo, Emma vino de vuelta para traer los finales felices y solo faltabas tú. Merecen estar juntas"
"Gracias", dijo Regina entre lágrimas, para luego estallar en risas con David.
"¡Muy bien!", David arrancó de nuevo, "¡vámonos!"
Al otro lado de la ciudad, Emma se disponía a organizar todo para la llegada de Regina. Había estado planeando con mucha cautela este día.
"Muy bien Swan, tranquilízate", decía la rubia, hablando sola, "debes tranquilizarte, no es como si no hubieras hecho esto antes"
La verdad era que no lo había hecho antes, Emma nunca había sido una persona romántica y mucho menos, una persona de relaciones.
"Seguro le encantara"
Emma tenía casi todo listo cuando vio desde lejos a su padre detener el carruaje y se quedó allí de pie observando como Regina bajaba delicadamente de este.
Regina bajó del carruaje y le dio las gracias a David mientras que él se marchaba con una sonrisa. Cuando lo perdió de vista miró en busca de la rubia.
La morena tenía el corazón a mil, estaba un poco nostálgica, pues el que su cita pareciera ser en los establos, le recordaba a Daniel. Pero no estaba triste, pues mientras se acercaba, podía cada vez más, distinguir la figura de la rubia.
"Hola…", Regina estaba un poco sonrojada, quería creer que era por culpa de la caminada y agradecerle a la noche el que Emma no pudiera verla bien.
La rubia no dijo nada, solo se aferró en un abrazo.
"¿Emma?", Regina sintió una lagrima de la rubia caer sobre su hombro, "¿Pasa algo?"
"Nada, nada", dijo apartándose con una sonrisa mientras se limpiaba las lágrimas. "Te amo, Regina Mills"
La morena tampoco respondió esta vez, solo se aferró de nuevo a Emma y la besó.
Cuando se hubieron apartado, Emma tomó la mano de Regina y comenzó a guiarla a través de los establos, pasando al lado de hermosos caballos que hacían suspirar a la reina.
Luego de caminar un rato, la rubia al fin rompió el silencio.
"Se lo mucho que significa este lugar para ti"
Esas palabras lograron que la distracción que la morena tenía en el camino, desapareciera al instante.
"¿Cómo?", preguntó asombrada.
"Se lo mucho que significa este lugar para ti", Emma se detuvo y miró a Regina fijamente, ya estaban por salir por el otro extremo del establo. "Y la persona que te recuerda, por eso me pareció que sería un lugar especial"
"Sin duda lo es, Emma," respondió la morena con los ojos a punto de llenarse de lágrimas, "Enserio me encanta"
Cuando salieron, ninguna de las dos podía contener su sonrisa, la rubia porque su trabajo mostraba frutos, pues la decoración no estaba nada mal. Y la morena, porque la escena le parecía lo más romántico que alguien había hecho por ella.
No, no le parecía, sin duda lo era, nadie nunca había hecho algo así por ella.
Al salir por la puerta, velas y rosas marcaban el camino hacia un pequeño quiosco, caminaron en silencio hasta allí y en una pequeña mesa, adornada también por velas, Emma y Regina se sentaron.
"Debo decir que estoy bastante impresionada, Swan", bromeó Regina mientras la rubia le servía un poco de vino.
"Gracias", rio Emma, "Esa era la intención"
Ambas rieron. Cuando las risas se apagaron, Regina miró de nuevo a Emma.
"Gracias a ti. Nadie había hecho esto por mi antes"
"Me alegro de ser entonces la primera", Emma confrontó la mirada de la morena, y por encima de la mesa buscó su mano, "Pero a la vez lamento que nadie lo hubiese hecho antes, porque lo mereces Regina, mereces ser tratada como la reina que eres, cada uno de los días"
Regina no pudo controlar el llanto, Emma se puso de pie e invitó a la morena a hacer lo mismo.
"Ven", Regina se acercó como Emma pidió, "bailemos antes de cenar"
La música comenzó a sonar, no muy fuerte, pero si lo suficiente para que el momento no dejara de ser íntimo.
Emma comenzaba a murmurar la letra al oído de Regina "Wise men say only fools rush in,
but I can't help falling in love with you…"
Regina se acercaba con más fuerza a Emma, no quería soltarla.
"… Darling so it goes…
…some things are meant to be…
… take my hand, take my whole life too…
…for I can't help falling in love with you…"
Luego de un minuto, la canción terminó, pero siguieron de pie abrazadas. Fue Emma la que rompió el abrazo.
"Vamos, comamos algo", se dirigió de nuevo a la mesa, "la noche aun es joven"
La noche siguió igual de perfecta, mientras cenaban, la conversación fluía, hablaban desde el tema más común, hasta el más especial. Nada podía arruinar este momento.
Cuando terminaron de cenar, hubo un momento de silencio, pero no era incomodo, pues hasta en silencio se sentían seguras con la otra.
"Emma-"
"Regina-"
Dijeron al mismo tiempo, causando que estallaran en risas de nuevo.
Cuando las risas, igual que las velas, se extinguieron, Emma se puso de pie y le dio la espalda a Regina.
"¿Emma?", Regina no sabía si preocuparse, ¿habría echo algo que molestara a la rubia?, todo había ido tan bien…
La rubia se volteó rápidamente y antes de que Regina pudiera reaccionar, estaba sobre una rodilla frente a ella.
"¡Emma!-"
"Regina", Emma se llenó de aire, "sé que puede parecerte demasiado pronto, pero para mí no lo es, nunca será demasiado pronto para comenzar a amarte."
"Emma, yo-", pero la rubia la interrumpió de nuevo.
"No puedo esperar un minuto más, no quiero", Emma sacó una pequeña caja que tenía muy bien escondida, "te lo dije una vez Regina, y lo repetiré cuantas veces sea necesario. Te amo, te amo demasiado y quiero pasar cada uno de mis días al lado tuyo y al de Henry, quiero que seamos una familia"
Luego de unos momentos, Emma abrió la caja y un hermoso anillo quedó al descubierto, "Regina Mills, ¿quieres casarte conmigo?"
La morena estuvo en silencio.
"¿Estas segura?", preguntó mirándola a los ojos.
"Demasiado", dijo Emma riendo, pero luego en un tono serio, "nunca he estado tan segura de algo en mi vida"
"Si"
"¿Si?", preguntó Emma asombrada, como si estuviese esperando un No por respuesta.
"Si Emma Swan. Si quiero casarme contigo"
"Genial", dijo Emma entre risa y llanto mientras le ponía el anillo a Regina.
"Ya lo creo", Regina ayudó a la rubia a ponerse de pie y la besó como si vivir dependiera de ello. La verdad, era que, sin duda, su vida dependía de ello.
Así, de esta manera, era que Regina quiera comenzar y terminar cada uno de sus días. Al lado de la persona que amas, y mejor aún, la que también te ama de regreso.
"Todo gracias a un libro, ¡Bendito libro!", pensaba Regina, que antes era enemiga jurada del susodicho, ahora le agradecía, pues gracias a él, su vida había cambiado. Ella había podido tomar el control de esta y ahora nadie podía quitárselo. Ahora, con su familia y el amor de su vida a su lado, su final feliz había llegado.
Quizá era el destino, o quizá era ella luchando contra él. Ya no importaba más, pues esta era la manera en la que quería e iba vivir su vida desde ahora, llena de amor.
