3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 74: "Casi en Hogwarts"
Tom se sentó lo más cerca posible que se atrevió a Harry, sintiendo un poco de desesperación. Ninguna cantidad de palabras de consuelo parecía llegar a Harry.
—¡Tinker! —llamó.
El pequeño elfo apareció y miró a Harry con preocupación—. ¿Es Harry Potter bien? —susurró sumido en tristeza, mirando al niño que se estremecía.
—No, no está bien —Tom vaciló. Deseaba desesperadamente llamar a Severus, pero hacer que Rosier fuera a prisión era importante—. ¿Irías por Rosmerta? Dile que es urgente.
Tinker desapareció enseguida, dejando a Tom susurrando—. Estas a salvo, Harry. Por favor contéstame.
—Él esta en shock. Probablemente por las descripciones... explícitas... de las torturas que Rosier planeaba para él, le han puesto en este estado —dijo Yvane con preocupación.
Rosmerta entró al cuarto, Molly y Petunia se quedaron en la puerta. Rosmerta se sentó al otro lado de Harry y miró con preocupación a Tom.
Tom señaló con la cabeza el periódico descartado a Rosmerta. Se veía el artículo acerca de Rosier. Hubo una maldición ahogada de parte de las brujas. Rosmerta miró a Molly y a Petunia, con una mirada de inseguridad en sus ojos.
—Abrázalo Rosmerta, habla con él —urgió Molly en un cuchicheo más bien fuerte. La amplia experiencia con sus niños le había enseñado cuando se necesitaba consuelo físico, ya sea que los niños lo quisieran o no.
Rosmerta asintió y atrajo la forma del niño que se resistía hacia sus brazos, meciéndolo y murmurándole naderías. Harry continuó debatiéndose varios minutos, pero finalmente se calmó lo bastante para apoyarse en el abrazo de Rosmerta. Tom trajo un pócima calmante y entre los dos consiguieron que la bebiera, el frasquito golpeando contra sus dientes apretados.
El temblor y movimiento de Harry finalmente se detuvieron y sus ojos se enfocaron en Tom, aun sentado delante de él, viéndose ansioso.
—¿Tom? —dijo Harry con dificultad, y después se volteó hacia Rosmerta y se dio cuenta repentinamente que estaba en su regazo. Se salió de allí con rapidez y se sentó derecho luciendo avergonzado.
—¿Te sientes un poco mejor, Harry? —inquirió Rosmerta sobándole la espalda reconfortándolo.
La poción lo había disociado de el miedo abrumador que lo había ahogado al leer el artículo acerca de los 'planes' de Rosier. Ya saber de eso era malo, pero leer los detalles... todas las formas en que pretendía hacerlo sufrir... y la muerte horrible que había planeado. Todo había hecho que su sangre se helara y su mente quedara en blanco víctima del pánico.
Miró a su alrededor a las caras preocupadas, sintiendo algo de vergüenza de haberles preocupado. Pero Rosmerta sólo suspiró de alivio para su sorpresa.
—Me alegra tanto que estés de regreso con nosotros. Sentimos mucho que hayas pasado por esto...
Los ojos de Tom brillaron y gruñó—. Esos cretinos irresponsables de El Profeta Diario van a escuchar de nosotros. Deberían habernos advertido siquiera del artículo, ya que iban a tener tan mal gusto de llegar a publicar cosas tan horribles.
Hedwig voló hacia ellos y se posó en una silla cerca de Harry y comenzó a acicalar su cabello, haciendo ruiditos suavemente. La presencia familiar calmó a Harry aun más, recordándole de cuando estuvo atrapado como Águila Pescadora y Hedwig cuidó de él.
Tom escuchó a Severus y a Lucius entrando a la tienda, escuchándose alarmados mientras Molly les contaba lo sucedido en lo que seguramente ella pensaba que era un susurro.
Severus entró a la habitación, y miró con cuidado a un pálido Harry. Rosmerta se puso de pie y recogió el libelo descartado y se lo pasó a Severus. Él leyó el artículo con rapidez, poniéndose más y más molesto, arrugó el diario en una pelota y lo arrojó sobre su hombro. Este explotó en una bola de fuego y sólo unas cenizas llegaron al suelo.
Harry se distrajo brevemente por el despliegue de magia sin varita de su papá, probablemente alimentada por su rabia. Severus masculló algo que hizo que Rosmerta lo mirara con desaprobación.
Severus miró a Harry y el niño repentinamente nervioso tartamudeó—: L-l-lo s-siento.
Severus, así como el resto, se sorprendió por la disculpa.
—Harry, no tienes nada porque disculparte. Serias un idiota si no tuvieras miedo por las cosas que salían en ese artículo —Severus levantó a Harry y lo abrazó, después lo llevó hacia la sala de estar y se sentó con él en el sofá. Rosmerta se sentó a su otro lado y Tom se puso en una otomana en frente de él.
Molly vio que esto era algo familiar y sacó a todos de allí, especialmente a Lucius quien estaba leyendo el artículo ahora y parecía a punto de explotar. Petunia llevó a Lucius hacia la tienda Malfoy, haciendo que entrara a su cuarto, que ya venia con conjuros silenciadores, antes de que empezaran a proferirse las frases más coloridas.
Rosmerta le aseguró a Harry que no era un cobarde por quedar conmocionado por el artículo. Saber que alguien quería hacer las cosas allí descritas haría que cualquier persona se asustara. Severus habló en extenso acerca de que existían protecciones para su seguridad, y que gente como Rosier tendría que pasar primero por Severus y Tom, y también por Rosmerta para llegar hasta Harry. Tom le dijo que muchos personas se preocupaban por él, y que harían cualquier cosa para protegerlo.
Las voces y las palabras danzaron a su alrededor, haciendo difícil escuchar lo que decían en realidad, pero sintió la calidez de su preocupación... y eso le dijo que no se encontraba solo contra esta amenaza. La pócima calmante hizo su trabajo, y se relajó lo bastante para dormir de forma tranquila.
Él podía contar con ellos.
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Ron estaba sentado junto a la cama de Neville esa mañana, leyendo el Profeta Diario. Neville estaba esperando con impaciencia que el Sanador le diera el visto bueno para regresar a casa. Sentía una necesidad más bien desesperada de irse de allí... donde un Malfoy lo había rescatado de la muerte.
Lucius Malfoy se había detenido en su puerta varias veces, y Neville había simulado dormir más de una vez para evitar hablarle. No sabía que pensar de las miradas de preocupación del hombre. Se suponía que los Malfoy eran unas arrogantes ratas asesinas. Y era especialmente difícil ignorarlo con Dudley a su lado. Dudley había salvado su vida, y él estaba agradecido. Y peor aun, a él le caia bien Dudley.
Todo el asunto estaba desbaratando sus ideas preconcebidas y le hacia más difícil aferrarse a su odio . . . a su odio por su tío Algie, por cualquiera que su abuela identificara como un Mortífago, por el tan aclamado Harry Potter, por el consentido Draco Malfoy, y por el 'Señor Perfección' Tom Riddle. Todo eso había mantenido su espíritu con vida y le había dado un propósito para planear y complotar.
Ahora, sin embargo, el tío Algie estaba muerto. Sentía alegría por ello, excepto cuando escuchaba los sollozos de su abuela. Él había separado cuidadosamente a la gente en nítidos casilleros: gente a la que odiar, aliados, y neutrales. Ahora el señor Malfoy le había salvado la vida y al hacerlo había hecho pedazos a patadas sus casilleros cuidadosamente dispuestos.
Inclusive la abuela le había dicho lentamente y con renuencia que él le debía una deuda de vida a Dudley, y que le debía al señor Malfoy... bueno, no una deuda de vida, pero le había ayudado y por ahora era su anfitrión.
Neville sacudió la cabeza para deshacerse de esos pensamientos. Ron había llegado a la parte del artículo donde Rosier contaba sus planes para Harry, y el pelirrojo se estaba viendo cada vez más verdoso mientras tropezaba sobre la lista de torturas. Neville estaba sintiendo nauseas de tan sólo escucharlo. Debía haber sido horrible para Harry el escuchar todo eso.
El horror completo de lo que Rosier planeaba hacerle a Harry se infiltró en la mente reluctante de Neville. Pero él no quería sentir simpatía por Harry, y después de todo él tenía toneladas de gente vigilándolo, y Neville tan sólo tenía a una abuela que estaba más bien avergonzada de él. Aunque ahora parecía que la señora Weasley se preocupaba por él, y la tía-abuela Enid parecía a veces también estarlo.
—Guau, ¿te imaginas tener un asesino así detrás tuyo? —dejó escapar Ron con fascinado horror.
Toda la simpatía titubeante de Neville por Harry se desvaneció en una llamarada de rabia.
—No tengo que imaginármelo, muchas gracias. Conté con mi propio asesino detrás de mí, y estuvo a punto de matarme además —jadeó Neville con furia—. Yo ahora estaría muerto, de no ser por Dudley y... —Neville no pudo lograr mencionar a Lucius Malfoy, probablemente el hombre pensó que estaba rescatando a Harry, se dijo—. Dudo que Harry estuviera en peligro en algún momento. En vez de eso, yo sí estuve en peligro.
La falta de lógica en eso desconcertó a Ron por un momento. Rosier era un mortífago determinado, y el que no hubiera podido atravesar las protecciones de Harry no quería decir que Harry no hubiera estado en peligro. Pero Ron sentía renuencia de contradecir a su amigo en este momento. Había estado a punto de morir, y Ron lo hubiera extrañado mucho si lo hubiera perdido.
Antes de que Ron pudiera formular una respuesta que no molestara a su amigo, pero que pudiera llevar a Neville de nuevo a líneas de pensamiento más lógicas, el Sanador los interrumpió con Augusta y Molly detrás de ellos. Neville fue revisado y pronunciado en buenas condiciones para viajar para su alivio.
Augusta suspiró y llamó a su elfo doméstico para que empacara. Enid y los niños Higgs ya se habían marchado; Enid había estado ansiosa por irse, aunque no tanto los niños.
Molly llevó a Ron hacia un lado—. A Augusta le gustaría que pasaras algún tiempo con Neville la próxima semana, hasta que él pueda levantarse y estar bien. Va a estar muy solitario en esa vieja mansión tan enorme —le dijo Molly vacilante.
Ron inmediatamente se animó. ¿Una semana en una mansión con mucho espacio sin hermanos mayores haciéndole bromas pesadas? Asintió feliz y corrió a empacar. Los elfos llevaron todo el equipaje a la Mansión Longbottom inmediatamente.
Ron y Neville siguieron a Augusta mientras ella abandonaba lentamente la tienda Malfoy. Los chicos fueron al exterior con rapidez, pero Augusta se detuvo brevemente en la entrada donde Lucius estaba parado.
—Le agradezco de nuevo su hospitalidad —dijo Augusta con rigidez, pero consiguió darle algo de sinceridad a su tono.
Lucius se inclinó de manera igual de rígida. Se había detenido varias veces a la entrada del cuarto de Neville, pero el niño siempre estaba durmiendo o quizás fingiendo hacerlo. Hubiera deseado que el chico fuera un poco más parecido a Frank, un poco mas abierto aunque tuviera la mentalidad de torre de marfil de Frank también. En vez de eso, siempre tenía esa mirada helada y sospechosa que era como la de Alice. Parecía que todo lo que Neville compartía con Frank era su amor por las plantas.
Sin que importara todo eso, cuando Augusta se despedía dijo—: Me alegra que el muchacho se encuentre bien, Madame Longbottom. A pesar de que Frank y yo no estábamos de acuerdo en... muchas cosas, Frank me simpatizaba.
Augusta examinó con atención el rostro de Lucius, pero solamente halló sinceridad. Finalmente, ella asintió, con la cara menos rígida y se marchó.
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Harry y Severus estaban sentados en la arena, mirando hacia el mar mientras la última de las tiendas y el equipaje desaparecían con Tinker. Ellos dos eran los últimos. Rosmerta había ido por traslador a atender su taberna; y los Malfoy, junto con Tom, Petunia y Dudley también se habían ido.
—¿Así que... —Harry tragó para no tartamudear—... R-rosier quedará encerrado en una cárcel francesa?
—A menos que los rusos consigan salir con una explicación muy convincente de como podrían mantener a Rosier seguro mientras vaya a colocar Protecciones —Severus se removió con irritación—. La corte fue muy comprensiva con la petición de los rusos, ellos necesitan los Forjadores de Barreras Mágicas. Es un país muy grande y ellos se encuentran muy dispersos. Parece que por suerte, los periódicos hicieron algo útil por una vez al escribir artículos extensos y conmovedores acerca de la necesidad de los rusos por Forjadores de Barreras Mágicas y el Gremio pudo reunir un gran grupo de ellos para enviarlos a trabajar a Rusia el próximo año, así que el ministerio ruso se encuentra satisfecho... por ahora.
Harry asintió, menos perturbado ahora por todo esto. La breve siesta había restaurado su espíritu, y al despertar para un almuerzo tardío, habían recogido la mayor parte de las cosas. Miró hacia la playa, viendo como el sol comenzaba a descender. En verdad que este lugar era muy hermoso, pero él estaba listo para regresar a su hogar. El término 'hogar' resonó en su interior. Se sentía muy contento de tener un hogar que extrañar y al cual regresar.
Harry se volteó hacia su padre, sonriéndole al mago que lo esperaba con gran paciencia.
—Regresemos a nuestro hogar, papá.
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El cumpleaños de Harry fue celebrado por todos con alegría, excepto por Tom, quien tuvo que ver a Dora irse a la Academia de Aurores esa noche. El sólo poder verla de vez en cuando los fines de semana durante su primer año iba a ser una tortura.
Los tres niños recibieron sus cartas de Hogwarts el primero de Agosto, ocasionando una enorme celebración. Tuvieron un festín cerca del estanque de natación que incluyó a todos los Jinetes y Cuidadores de dragones para darles las gracias por su apoyo durante el año anterior.
Tinker y Dobby, quienes habían estado alicaídos porque el chef de Rosmerta les había quitado la alegría de hacer el pastel de cumpleaños de Harry, pudieron resarcirse por esto horneando un enorme pastel que se parecía a Hogwarts.
La reunión de los magos y brujas obsesionados con los dragones animó bastante a Tom, y todos admiraron el pastel. Tom le mostró a todos las clases que iba a tomar. Había preguntado con insistencia a los Jinetes y Cuidadores, y hasta a Yuan Chang todo lo que se había atrevido, para que le dijeran que clases podrían ayudarle más. Ellos le habían recomendado un amplio rango de cosas, ya que nunca se sabía lo que podría necesitarse en una Reserva. Herbología y Pociones eran importantes, por supuesto, así como también Cuidado de Criaturas Mágicas.
Yuan le había regalado a Tom un volumen nuevo y actualizado de «Pociones para Dragones», un texto raro que usualmente sólo se podía encontrar en la biblioteca de la Reserva o en posesión del Pocionista de la Reserva. Tom ...y Severus... se habían iluminado al verlo como si fuera Navidad. A Severus le habían pedido hacer unas pocas de esas pociones y había tenido que pasar por la humillación de necesitar pedirle las fórmulas a la Pocionista de la Reserva.
La Pocionista había estado más que ansiosa de dárselas, esperando aprender de un Maestro de Pociones probablemente, y había tenido que acceder más bien de mal humor a que ella las observara realizarlas. Aun así, era desconcertante saber que existían pociones que no conocía bien, aun cuando no fuera una dificultad el hacerlas.
Severus apenas podía esperar a hacer una copia del libro.
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Harry, Dudley y Draco habían revisado sus textos y habían descubierto que necesitaban hacer un viaje a Callejón Diagon. Harry le había enviado una lechuza a Mafalda y Martin, para que pudieran reunirse allí. Harry estaba contento de haberle mandado esos libros acerca de las Casas, esperaba que Mafalda quedara en Slytherin tal como planeaban hacerlo Draco y él.
La visita a Callejón Diagon fue planeada, y ellos se encontraron sin problemas con Mafalda.
Lawrence Prewett también se encontraba allí, había rescatado a un par de dentistas que parecían confusos después de entrar al Callejón. Todos habían ido a Ollivander y después Flourish & Blotts con su hija. La hija estaba hojeando con rapidez una copia de «Hogwarts, una Historia» con una bolsa enorme de libros en el suelo junto a ellos, mientras almorzaban en El Caldero Chorreante después de un viaje a Madame Malkin.
Mafalda y Hermione había entablado una amistad tentativa. Ellas habían descubierto que ambas tenían muchas ganas por aprender lo más posible mientras estuvieran en Hogwarts en un esfuerzo de probarse contra otros en el mundo mágico. Hermione, por su estatus de nacida de muggles; y Mafalda porque su padre era un squib.
Harry había quedado un poco molesto por la deserción de Mafalda, aunque su amiga por correspondencia fuera más interesante en sus cartas, ya que en persona era mucha más 'niña', lo que era un poco irritante. Todas esas quejas en Madame Malkin de que no pudieran conseguirse túnicas de estudiante en nada más que color negro, con Hermione agregando que deberían permitir algún otro color aparte del negro, ya que las escuelas muggle permitían variedad. Bastante irritante, la verdad.
Ellos se detuvieron brevemente en Eeylops para comprar comida para los búhos, y para verificar la orden de Petunia para comprar otra cría de búho real. Petunia se había mudado casi del todo a Spinner's End de no ser por su ropa. Ella estaba esperando el inicio del año escolar antes de irse a vivir allí a tiempo completo. Las construcciones en la urbanización estaban en pleno apogeo, y ella ahora pasaba gran parte del tiempo allí de todos modos.
Los Granger encontraron la idea bastante fascinante y le hicieron muchas preguntas a Lawrence y Petunia. Lucius se quedo sentado en silencio junto a Petunia, escuchando con cuidado. Sabía que cualquier comentario resultante de su entrenamiento como Mortífago no seria bienvenido. Así que escuchó y trató de pensar en que cosa podría decir. Era sorprendentemente difícil, ya que tenía escaso conocimiento del mundo muggle... cuando menos no lo bastante para comentar algo con un dentista muggle acerca de la necesidad de computadores aun en una practica dental tan pequeña como la de ellos.
—Lo que no puedo entender es como usar el boleto a la "plataforma nueve tres cuartos", ¿hay alguna puerta o algo por donde pasar? —preguntó la señora Granger con perplejidad.
Lucius se rió entre dientes ominosamente, ocasionando que el señor Granger quien estaba bastante intimidado por el aristócrata tragara un poco.
Severus intervino—. Me temo que algunos profesores olvidaron añadir esa información. Hay una entrada invisible en el décimo pilar de la plataforma que solamente puede acceder alguien con magia. Su hija necesita simplemente pasar caminando por allí.
—Es mejor que corra si se siente nerviosa, señorita Granger —entonó Lucius con una sonrisa torcida.
Para su diversión, Hermione simplemente asintió y dijo—: Gracias, señor Malfoy —totalmente no intimidada por él.
—Si desean verla partir, tienen que tomarla de la mano a ella o su carrito y su magia les hará pasar la barrera. La barrera les permitirá regresar sin problemas, solamente es para bloquear a los muggles por un solo lado —añadió Severus.
A pesar de no haber podido seguir toda la platica entre Lawrence, Petunia y los muggles, Lucius notó que ellos eran bastante inteligentes. Arthur Weasley siempre estaba diciendo lo listos que eran los muggles y Lucius siempre resoplaba con desdén. Tenía que ser Arthur quien tuviera la razón en las cosas más increíbles.
Interesante.
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Severus escuchó parlotear al Director. Normalmente sólo prestaba atención cuando se mencionaba algo acerca del curriculum de pociones, pero ahora que tenía un hijo a punto de empezar su primer año de educación estaba prestando más atención.
Ya había creado tensión al querer la remoción del profesor Binns—. Él se ha convertido en una desgracia, Albus. Una vez fue un instructor excelente, y aun después de morir fue bastante bueno, pero en la última década ha ido empeorando cada vez más. Balbucea en vez de enseñar y se ha obsesionado con sus adoradas rebeliones goblins.
Hubo una hora de debate sobre ello con Dumbledore acordando considerar cuando menos añadir un asistente que pudiera gradualmente hacerse cargo de las clases para permitir el retiro de Binns.
Después Albus dejó caer su pequeña bomba—. Mi amigo y mentor, Nicholas Flamel se encuentra preocupado acerca de su piedra —Hubo un silencio instantáneo—. Todos hemos escuchado rumores acerca de aparición de criaturas oscuras... y él desea que la piedra sea resguardada en Hogwarts.
—¿Aquí, con los estudiantes? —Minerva no era la única que estaba alarmada.
—La esconderemos bien, y yo propongo que implementemos una serie de trampas... y salvaguardas que nos alerten si se las ha alterado, así atraparemos a cualquiera antes de que llegue a la piedra —los ojos de Albus centellearon benignamente.
Severus no fue engañado, y maldijo por lo bajo. Dumbledore sabía que la piedra seria algo que traería a Voldemort salivando detrás con la esperanza de poner sus garras en esta. Esperaba que cuando Quirrell llegara aquí le pudiera dar unas cuantas ideas para resguardarla. El condenado profesor de Defensa no llegaría hasta que las clases comenzaran, pero había enviado la planificación de sus clases por adelantado, y Severus admitía que no estaban mal.
Severus miró con furia a Dumbledore y se marchó con un revoloteo salvaje de túnicas.
Albus lo vio irse con trepidación, Severus no aprobaría nada que remotamente amenazara a Harry. Pero el muchacho necesitaba aprender a defenderse solo, y muy pronto. Los mimos debían finalizar.
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Severus y Harry estaban de pie en la plataforma, mirando la brillante maquina roja del Expreso de Hogwarts. Harry y los demás casi saltaban de entusiasmo. Draco y Dudley ya habían subido a bordo y Lucius había ido por medio de traslador con Petunia hacia Spinner's End.
Harry inhaló profundamente—. ¿Este no es en realidad un adiós, no es así? Esta vez ambos estaremos en Hogwarts.
—Eso es correcto, no habrá más separaciones entre nosotros. No hasta que te gradúes y decidas que quieras hacer después —Severus sonrió—. Sube de una vez, te veré esta noche durante el sorteo.
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autora: Aun no decido en que Casa dejarlos a todos. ¿Hermione en Ravenclaw?... aun no lo sé.
Gracias a todos quienes siguen el fic y comentan especialmente.
Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, sino sólo con fines de entretención.
Editado 5NOV2020
