3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 75: "Locuras de Sombrero Sorteador"

Harry estaba sentado en un rincón del compartimento del tren a Hogwarts, dejando que Dudley y Draco jugaran a ser perros guardianes. Ambos estaban disfrutando correteando a todos lo que venían a mirar con la boca abierta al Niño Que Vivió.

Ron y Neville habían pasado por allí camino al próximo compartimento. Ron les había dicho 'Hola' con una sonrisa bastante sincera. Neville había saludado a Dudley con entusiasmo y conseguido darles una media sonrisa y una cabezadita a Harry y Draco, quienes habían respondido de igual manera con educación. Después se habían colocado en el compartimento frente al de ellos, dejando las puertas abiertas para que Ron y Dudley pudieran mantener un diálogo sobre Quidditch y quejarse de que los primeros años no pudieran participar en los equipos.

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Neville había conversado con el retrato de Callidora por mucho tiempo después de que Ron regresara a su propia casa, contándole todo acerca del atentado de Algie contra su vida, y Dudley salvándolo con la ayuda de Lucius Malfoy. Ella se había quedado callada mucho rato y finalmente le había dicho que obviamente le debía una deuda de vida a Dudley, y que quizás le debería dar una segunda oportunidad a Lucius Malfoy, y a Draco.

—Ellos podrían resultar ser aliados excelentes, así como también Harry Potter.

Él había asentido con renuencia.

Ella había convocado un elfo doméstico, quien siguiendo sus órdenes había traído un marco de retrato más pequeño, del tamaño de un libro.

—Yo puedo acudir a ese marco de retrato en caso de que me necesites. Tengo acceso a varios marcos alrededor de la casa, inclusive hasta en uno en la casa Black, a pesar de que nunca voy allí.

Le había aliviado el saber que ella podría ir con él a Hogwarts. Aun pensaba que seria mejor mantener un perfil bajo y actuar con ineptitud, aunque tal vez ya no fuera tan importante ahora que ya no estaba el tío Algie. Callidora había asentido lentamente y le había dicho que eso seria lo mejor si aun se sentía incómodo con su magia.

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Los gemelos Weasley se asomaron y desaparecieron diciéndole 'Hola' a todos, así fuera que estuvieran contentos de verlos o no. Inclusive saludaron alegremente a Timothy Hopkirk para dejarle saber que estaban manteniendo un ojo sobre él y sus amigos, y que cualquier atormentador de estudiantes becados o de estudiantes más pequeños se enfrentaría a un montón de bromas humillantes.

Los estudiantes de Hogwarts llegaron a Hogsmeade sin incidentes. Los estudiantes mayores se subieron a los carruajes, y los de primer año siguieron a Hagrid a los botes. Harry ya había estado en Hogwarts, pero siempre por el Flú, así que no sabía lo magnifico que se veía desde afuera.

Draco, Harry, Dudley y Theo consiguieron amontonarse en un solo bote. Mafalda y Hermione no pararon de hablar desde que se habían encontrado en el tren, y se habían unido a dos niñas, una de las cuales Harry había reconocido como Hannah Abbott. Ella lo saludó con timidez moviendo la mano, lo que él retornó.

Un niño de rostro anguloso se subió a un bote con Crabbe y un Goyle de aspecto infeliz, quien miró a Draco con remordimiento. Draco identificó al chico como Blaise Zabini.

—Tenemos que mantener un ojo en él —les murmuró Draco frunciendo el ceño.

Los botes se desplazaron a través del lago bajo la luz de las estrellas. Harry pensó que nunca se había sentido más parte de un sueño como en esos momentos mientras cruzaban el lago silencioso bajo las estrellas dirigiéndose a un castillo iluminado por las luces.

Pronto el grupo de primer año estaba marchando por el centro del Gran Comedor para conocer el Sombrero Sorteador. El sombrero, para sorpresa de muchos, rompió a cantar, diciéndoles a los estudiantes que los sortearía en sus Casas, contándoles acerca de las cuatro diferentes Casas.

Hannah Abott y su amiga Susan Bones fueron primero, y ambas terminaron sorteadas en Hufflepuff. Otros pocos fueron sorteados y después la profesora McGonagall dijo—: Dudley Dursley.

Dudley caminó hacia el taburete y tomó su lugar, el sombrero sorteador aterrizando sobre su cabeza.

Vaya, estas muy indeciso, ¿no es así? Te gustaría ir con tu primo, pero no sabes si deberías estar o no en Slytherin. Sin embargo, tu sospechas que perteneces a Gryffindor, ¿no es cierto? También hay algo de lealtad —musitó el sombrero.

—Yo sólo quiero ser capaz de ayudar a Harry. Nosotros sabemos que habrá una lucha, y que las Casas necesitan terminar de pelear entre ellas —habló Dudley con el Sombrero, encontrando que era raro hablar con este adentro de tu cabeza.

Tienes mucha razón, mucha razón. Tu le servirías mejor a tu primo ayudándolo a reunir las Casas —concordó el sombrero—. Serás ¡GRYFFINDOR! —dijo el sombrero en voz alta.

Dudley le sonrió a la Casa que lo aclamaba y tomó asiento cerca de Percy, aliviado de ver algunas caras que reconocía.

Hermione Granger fue llamada poco después y ella murmuró nerviosamente a sí misma todo el camino al taburete.

¡Ja! Otro más que piensa que sabe lo que es mejor, ¿ah? —dijo el sombrero mentalmente—. ¿Piensas que Gryffindor pudiera ser la mejor Casa, puesto que Dumbledore y otros pocos más han ido allí?

—Bueno, creo que es la Casa más importante, si él fue allí... —pensó Hermione, insegura.

¡Tonterías! Tu perteneces donde puedas hacer lo mejor de ti, no donde tu pienses que puedes obtener el mayor prestigio —la regañó el sombrero—. Así que si me permites hacer mi trabajo . . . Serás ¡RAVENCLAW!

Hermione fue a su nueva Casa bastante feliz. Mafalda y ella habían sentido que era la mejor alternativa a Gryffindor, en caso de que el sombrero discutiera. Ellas dos se habían hecho amigas con rapidez, y habían intercambiado unas cuantas cartas por lechuza desde el poco tiempo desde su viaje a Callejón Diagon y su ida a Hogwarts.

Más estudiantes fueron sorteados y finalmente Neville Longbottom fue llamado, y caminó nervioso al banquillo.

¡Ja, nunca pensé que llegaria a sortear un Longbottom en Slytherin! Que interesante —dijo el sombrero con alegría.

—¡¿Qué?! No, no en Slytherin —pensó Neville con desmayo, espantado—. ¿Por qué dices eso?

Bien, tan mira todo lo que has hecho. Bastante astuta tu venganza en tu tío, y tus planes de pretender ser un inepto. ¡Todo eso es digno de un esplendido Slytherin! —dijo el sombrero triunfalmente.

—No, no, no. No fue por eso que hice esas cosas... ¡no pretendía quedar en Slytherin! —pensó con pánico. Él nunca se imaginó que sus pequeños complots fueran a ser interpretados de esa manera.

¡SLYTHERIN! —dijo el sombrero contento, y Neville caminó hacia esa mesa para sentarse nerviosamente junto a unos confundidos Crabbe y Goyle. ¿Cómo había terminado allí?

Draco tuvo su turno después de eso, y el sombrero gritó—: ¡SLYTHERIN! —antes de tocar su cabeza, justo como él había predicho.

Un par de hermosas gemelas de apellido Patil fueron sorteadas, una a Gryffindor y la otra a Ravenclaw. Padma se sentó junto a Hermione y ellas se sonrieron una a la otra con vacilación.

Después la profesora McGonagall estaba llamando a Harry Potter.

Hubo un silencio inmediato y la gente torció sus cuellos para observar ese sorteo en particular. Harry podía escuchar los cuchicheos todo el camino hacia el taburete. Hasta los profesores se veían interesados. Él estaba bastante nervioso para cuando el sombrero quedó emplazado sobre su cabeza.

Interesante. Justo como tu madre, ella podría haber ido también a cualquier Casa... mucha perseverancia y lealtad, y también una mente rápida. No hay problema con la valentía, y tienes bastante ambición además —musitó el sombrero—. Puedo ver que esperas estar con tu amigo, Draco, así como con tu tutor. No es algo malo, sospecho que vas a necesitar todo el apoyo que ellos puedan brindar.

—Yo quiero quedar en Slytherin. Necesito aprender algo de astucia, y apenas puedo ganarle a Dudley en ajedrez. La estrategia va a ser importante, espero —dijo Harry de forma positiva.

Excelente, al menos tienes buenas razones para ir donde deseas estar —dijo el sombrero con aprobación—. ¡SLYTHERIN! —exclamó este triunfalmente.

Hubo algunos aplausos sorprendidos. Muchos habían esperado que Harry siguiera a su tutor en Slytherin, pero había otros que pensaban que Harry debería quedar en la Casa de sus padres.

Mafalda Prewett siguió a su amiga Hermione en Ravenclaw, y pronto Padma les sonreía amistosamente.

Ron fue despachado a Gryffindor casi tan rápido como Malfoy había ido a Slytherin, y el último estudiante, Blaise Zabini fue a Slytherin sonriéndole maliciosamente a Draco.

El Director Dumbledore dio golpecitos en su vaso pidiendo silencio a los estudiantes.

—Y ahora tendremos un sorteo extra, un joven pariente del profesor Snape que ha estado estudiando en casa se nos unirá para su año final. Por favor, pase adelante, señor Riddle —Albus le hizo señas a un joven que estaba al final de la mesa de profesores, cerca de Severus.

Tom caminó hacia adelante entre medio de unos aplausos aislados, mientras la gente reconocía su nombre. La mayoría lo recordaba por salvarle la vida a Harry Potter, casi al costo de su vida, y estaban ávidos de conocerlo.

Tom se sentó en el banquillo esperando un sorteo rápido, como el de Draco, y se encontró con un deleitado Sombrero Sorteador.

¡Extraordinario! Este es un año muy sorprendente, ¿no es así? A pesar de los muchos llamados a re-sorteo y cosas así, nunca me he encontrado con un estudiante que de hecho haya venido a mi dos veces. Y acompañado por un dragón... —el sombrero se rió por lo bajo un rato—. Puedo ver que aprendiste bastante bien toda la astucia que pudiste necesitar durante tu última estadía en Slytherin...

Tom se tensó, presintiendo que las cosas iban a ir en una dirección que no había predicho—: ¿Qué estas haciendo, Sombrero? —espetó mentalmente a la anciana reliquia.

Pero el sombrero siguió parloteando—. Ya has demostrado notable lealtad y ciertamente has logrado muchas cosas académicamente sin necesidad de apremios. Y aunque tienes mucho coraje ... podrías beneficiarte al saber que ser directo en algunos tratos no es del todo malo.

Antes de que Tom pudiera hacer más que gritar con espanto—. ¡NO! —en voz alta, el sombrero había dicho con alegría:

¡GRYFFINDOR!

Tom saltó sobre sus pies, agarrando el sombrero con furia justo cuando Yvane intervino. Yvane se había quedado quieto y dejado que Tom y el sombrero resolvieran las cosas. Estaba de acuerdo conque Tom ya había aprendido mucho más de lo necesario de astucia, pero estaba a punto de enajenar su nueva Casa.

Mientras el sombrero seguía riéndose de Tom, Yvane le dijo—: Tom, estas a punto de hacerte de unos enemigos innecesarios.

Tom abruptamente se dio cuenta que los Gryffindor estaban empezando a fruncir el ceño, viéndose insultados, y que la profesora McGonagall estaba torciendo los labios con enojo.

Tom se enderezó y consiguió sonreír con timidez mientras le pasaba de vuelta el sombrero a Minerva. Habló en voz alta para que lo escuchara la mayoría de su nueva Casa.

—Pensé que quedaría donde pudiera proteger a Harry —suspiró con tono aproblemado.

Minerva comprendió inmediatamente, y le dio unos golpecitos en el hombro—. No necesita preocuparse por el señor Potter, Tom. Ahora vaya a sentarse con los de su Casa.

Al escuchar esto, los Gryffindor le perdonaron inmediatamente. Él estaba preocupado por Harry Potter, lo que era bastante comprensible, dado que ahora estaba en Slytherin, aun cuando el formidable profesor Snape estuviera respaldándolo.

Tom se sentó junto a Percy aun sacudiendo su cabeza con confusión, y escuchó que varios otros de séptimo año le decían que "no se preocupara, que ellos le ayudarían a vigilar al joven Potter."

Tom envió una mirada desesperanzada a Severus, preguntándose si habría algún rescate posible del cubil de los leones. La mayoría pensaría que los labios torcidos y la cara contraida de Snape significaba rabia, pero Tom no se engañaba: Severus estaba luchando con todas sus fuerzas por no reírse. Tom con resentimiento esperaba que Severus se ganara una jaqueca por ese esfuerzo.

Severus se mordió el labio hasta sacarse sangre para contener la risa histérica. Si solamente Voldemort se enterara . . . probablemente se moriría de pura rabia y les evitaría a todos un problema. Podía ver que los ojos de Dumbledore centelleaban con jubilo mientras anunciaba el festejo. Albus aun se estaba refocilando en la deliciosa ironía de que 'el hijo de Voldemort' estuviera en Gryffindor.

Si tan sólo supiera.

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Gracias a todos por sus estupendos comentarios. Cambio de pc, y ha sido una locura para recuperar archivos.

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Editado 5NOV2020