3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 77: "Primer Día, Primer Año"
Neville desempacó sus pertenencias en silencio, y automáticamente. Daba gracias de que Theo Nott fuera un chico igual de silencioso, puesto que su mente era un tumulto. Necesitaba enviar una carta contándole a su abuela del sorteo. Necesitaba hablar con Callidora. Necesitaba pensar en una forma de no ser asesinado en su cama por los Slytherins.
Se había sentido aliviado de que la puerta de la habitación solamente pudiera ser abierta por Theo, él, o un profesor. Aun así, Theo podría permitirle a alguien el acceso... y Neville se sentía nervioso del profesor Snape, aun cuando parecía ser un buen Jefe de Casa.
¿Cómo había sucedido esto... el terminar con los Slytherins? El Sombrero Seleccionador había explicado su razonamiento, pero Neville había intentado decirle lo equivocado que estaba. Por lo menos él esperaba que estuviera equivocado... ¿o todas las cosas que había hecho para tratar de sobrevivir en realidad era parte de la astucia Slytherin?
Debía admitir que todas las bromas en Algie habían sido algo solapadas, incluso arteras, si debía ser honesto. Pero no era como si él hubiera podido desafiar al tío Algie de forma abierta. Neville se cambió en sus pijama y de manera nerviosa cerró sus cortinas. Theo le deseó buenas noches y Neville consiguió responderle automáticamente de forma ahogada.
Neville sacó el retrato de Callidora y le contó las novedades. Para su alivio, ella pareció contenta con esto, había sido su antigua Casa le dijo ella—. Muchos Black han estado en Slytherin, no es nada para sentirse avergonzado. Tu solamente tienes que estar prevenido de no usar tu talento y astucia de mala manera.
—¿Pero que pasará con la Abuela? ¡Ella va estar horrorizada! —siseó Neville.
Callidora tan sólo se rió hasta que notó la angustia de Neville—. Augusta no puede culparte por la Casa en que estas. Cuando le escribas, sólo recuerda mencionarle que tuviste que tener astucia para permanecer fuera del camino de Algie y permanecer con vida. Eso le hará pensar... espero.
Neville asintió y sacó algunos pergaminos y una pluma y lentamente escribió las noticias. Tendría que intentar no verse mal en lo posible, que Harry Potter estuviera con él en Slytherin podría ayudarlo un poco. Tendría que encontrar la lechucería y enviar la carta mañana.
Se arrepentía ahora de no haber insistido en tener una lechuza como familiar. La Abuela había intentado darle un sapo, pero él se había rehusado, recordando que el tío Algie había amenazado con darle uno. Después ella había sugerido uno de los muchos gatos o kneazles que rondaban los invernaderos buscando ratas y ratones. Neville había estado tentado, pero había dicho que esperaría hasta Navidad para decidirse. Ahora le era obvio que una lechuza seria lo mejor.
Terminó su carta, y finalmente se acostó, esperando quedarse dormido.
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Harry y Draco saltaron de la cama temprano, ansiosos por desayunar y llegar a su primera clase. Seria Herbología con los Ravenclaw, y después Historia de la Magia con las cuatro Casas antes del almuerzo, y DCAO con los Hufflepuff.
Ellos estaban guardando sus libros para sus clases, cuando Theo y Neville golpearon en su puerta.
—¿Puede Neville pedirles prestada una lechuza? Quiere enviarle una carta a su abuela para dejarle saber que consiguió ingresar en la Gran Casa Slytherin —Theo sonrió ampliamente, conocedor de que Neville y probablemente su abuela no lo verían de esa manera.
Harry y Draco le sonrieron, concientes del prejuicio de Augusta Longbottom.
—Seguro, puedes usar a Hedwig, ella necesita estirar sus alas. No creo que la necesite en uno o dos días, hasta que tenga alguna cosa que decirle a tía Petunia —dijo Harry con viveza, esperando que Neville se ablandara un poco con sus compañeros de Casa.
Harry llevó a Hedwig a la sala común y preguntó la manera más fácil en que podría salir una lechuza.
Marcus Flint señaló una escalera de espiral en un extremo de la sala común—. Eso va a un pequeño balcón con ventanas al exterior que están a nivel de suelo en realidad, así que pueden dejar salir gatos y lechuzas por ahí. Tengan cuidado, están con Protecciones para evitar que los estudiantes salgan o entren por allí —dijo con Marcus con una sonrisa torcida.
Harry y los demás subieron las escaleras y abrieron una ventana. El suelo estaba solamente cuatro pies por debajo, una salida fácil para gatos o kneazles, y estaba bien para las lechuzas.
Neville amarró con cuidado su carta a Hedwig, y Harry le dio instrucciones. Hedwig le mordisqueó los dedos juguetonamente y salió volando.
—Gracias, Potter —murmuró Neville incómodo.
—De nada, y llámame Harry —dijo sonriendo, rehusando notar la aprehensión de Neville con sus compañeros.
Harry tenía a Draco y Theo de su lado, y Greg Goyle obviamente deseaba ser amigo de ellos, aun cuando sus padres podrían matarlo, literalmente. Zabini y Crabbe eran causas perdidas de momento, pero Neville... sólo necesitaba ver que Harry y Draco de verdad querían ser sus amigos. Harry, porque deseaba tener la mayor cantidad de aliados posibles. Draco, porque los Longbottom eran un nombre antiguo respetado, y a Lucius le simpatizaba el padre de Neville, Frank.
Neville sonrió inseguro, y todos bajaron al cuarto común. Todos los de primer año tenían sus bolsas con sus libros. Marcus iba a llevarlos a la lección de Herbología después del desayuno, y seria mejor que no lo hicieran esperar. Fueron en orden detrás de los otros estudiantes hasta el Gran Comedor, para encontrarse con una masiva confusión.
El Director y los elfos domésticos habían pasado horas la noche anterior re-acomodando las mesas. Ahora, en lugar de cuatro filas largas, las tablas se voltearon a lo largo, cuatro a lo ancho, con siete filas, una para cada año.
El Director sonrió ampliamente y les explicó que esto haría más fácil que los estudiantes de cada año llegaran a conocerse.
Los estudiantes de cursos superiores, en su confusión, aun se sentaban en las mesas que antes tenían en su sector, ya que los banderolas aun indicaban que las siete mesas pertenecían a cada Casa. Los de años inferiores no eran tan reticentes.
Dudley se sentó junto a Harry y Draco. Parvati Patil fue a presentarse con los nuevos amigos de Padma en Ravenclaw, llevándose a Lavender con ella. Justin Finch-Fletchly, atraído por la plática de Seamus Finnegan y Dean Thomas acerca de equipos de rugby fue a dar su opinión. Ron se sentó junto a Neville con nerviosismo para preguntarle "¿qué diablos había sucedido?".
Los segundos años se mezclaron un poco, así como el tercer año para satisfacción de Dumbledore. También notó que Percy Weasley dejó a los de quinto para ir a ver a Tom en la mesa de séptimo año.
Algunos de los profesores, Minerva en especial, se veían sobrecogidos de que las Casas se estuvieran mezclando, pero se acostumbrarían con el tiempo.
—Necesitamos solidaridad para los tiempos venideros —dijo con su mejor tono omnisciente.
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Lucius Malfoy se unió a Severus para desayunar. Supuestamente se encontraba allí para la primera reunión del Comité de la escuela, pero en realidad sólo necesitaba ver por sí mismo que Tom en realidad era un Gryffindor. Severus le había llamado por fuego a primera hora por la mañana y Lucius había estado seguro que Severus estaba jugándole un truco.
Ahora Lucius tenía a la vista a Tom con una insignia Gryffindor en sus túnicas y una corbata roja y dorada, sentado a la mesa Gryffindor de séptimo año. Asombroso.
Cerca, el profesor Quirrell observaba a sus dos antiguos colaboradores, Snape y Malfoy. Había escuchado rumores que Malfoy estaba reclutando antiguas familias de Mortífagos para respaldar a Harry Potter, y estaba empezando a creerlo. Era obvio que Snape ya no le era leal, Voldemort sólo tuvo que ver a Snape hablando con Harry Potter para felicitarlo por su sorteo con una nauseabunda mirada de orgullo en su rostro para saber que lo había perdido como vasallo. Se preguntó como es que Lucius también había desertado de su lado.
Voldemort resultó distraído de sus contemplaciones acerca de sus viejos secuaces, por la risa de su aparente hijo. Resopló furioso una vez más al verle vestir rojo y dorado. Si tenía que tener un hijo resultante de sus 'noches de entretenimiento' con sus Mortífagos, debería haber sido un Slytherin.
Empero, necesitaba sondear al muchacho. Descubrir alguna debilidad o ambición... encontrar una forma de reclutarlo para su causa. Ciertamente no podía tener a su heredero alrededor de traidores como Malfoy o Snape, preferiría no tener heredero a que estuviera del otro lado . . . por supuesto que esa siempre era una opción, pensó. Miró de nuevo a Tom Riddle, una muchacho poderoso obviamente. Y había escuchado hablar a Minerva y Severus de lo listo que era, y con suerte seria lo bastante listo para unirse a Lord Voldemort cuando se lo pidiera, así que la muerte no tendría que ser su única alternativa.
Voldemort se recordó que estaba allí en Hogwarts para husmear por la Piedra Filosofal. Esta ya no se encontraba en la bóveda de Gringotts cuando Quirrell y él habían intentado robarla. Él sabía que Dumbledore era al único que Flamell confiaría la piedra; seguían siendo cercanos incluso después de todas estas décadas después de que su relación Maestro / Aprendiz había terminado. PPor supuesto, el desafío de trampas que Dumbledore estaba planeando poner detrás de la piedra dificultaría su obtención.
Inclusive conociendo algunas de las trampas no iba a serle de ayuda necesariamente. La primera parte consistia de un Cerbero y Voldemort no tenía idea como enfrentarlo. Matarlo desencadenaría una maldición selladora de la que era bastante difícil salir - Quirrell sería desenmascarado incluso si Voldemort lo dejara y se escapara - no le habría ganado nada a Voldemort.
Voldemort miró otra vez a Harry Potter, rodeado por docenas de estudiantes de varias Casas, y diferentes edades. Hasta su propio hijo se detuvo para sonreírle y decirle algo que hizo que el pequeño gusarajo se riera. Que desagradable.
Finalmente, fue hora de la primera clase y Quirrell se apresuró a ir a su salón de clases en el primer piso. Voldemort se sumergió a pensar malhumorado en su pila de problemas siempre en aumento.
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Tom se había molestado al enterarse que no había ninguna disposición hecha para hacer que los Gryffindor de primer año llegaran a sus clases, o para hacer que se levantaran a tiempo. Él colocó su reloj a una hora temprana y fue a levantar a los de primer año, y a los de segundo también por si acaso. Mandó a una refunfuñante chica, la prefecto de quinto, a despertar a las niñas de primer y segundo año. Y frente a todos los estudiantes mayores preguntó a los de primer año si tenían alguna idea de dónde se encontraban sus salones de clases.
Ninguna mano se alzó en el aire.
—Todos tuvimos que descubrirlo solos. ¿Por qué debemos consentirlos a ellos? —objetaron varios prefectos.
—Bueno, ¿cuántos de ustedes perdieron puntos los primeros días antes de descubrir como llegar a tiempo a sus clases? Quizás no les importe estar en cifras negativas por un tiempo, y después recuperarse las semanas siguientes —En realidad, pensó Tom, no debería molestarse en enseñárselos, pero Dudley entonces estaría en desventaja.
Los prefectos se miraron unos a otros consternados. Ellos no habían pensado en eso. Era verdad que los de primer año siempre perdían puntos por docenas con su tardanza y por estar "fuera de límites", ya que se perdían constantemente. Sin embargo, era una tradición Gryffindor que los más jóvenes fueran 'auto-suficientes'.
No obstante, para preservar puntos, tal vez podrían tenderles una mano. Rápidamente arreglaron escoltas 'solamente esa semana' y después seria mejor que encontraran solos su salón de clases.
Tom le guiñó el ojo a un Dudley de aspecto aliviado. Dudley tenía un pobre sentido de dirección, y Tom recordaba bien lo confuso que podía resultar Hogwarts.
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El desayuno fue agradable, después que Percy se le uniera. Le hicieron señas para que se acercara a la mesa de profesores, para que Lucius pudiera reírse por lo bajo a sus costillas, y Severus le recordara que debía dejarle saber cuando tuviera periodos libres para que lo asistiera en sus clases de Pociones.
Tom asintió y dijo que tendría una lista para el final del día. El joven repentinamente sufrió un dolor quemante en la mayor parte de su cuerpo, se frotó la piel un poco y frunció el ceño, mientras el dolor desaparecía igual de abruptamente. Al mirar a su alrededor, no vio nada fuera de lo ordinario, sólo a ese extraño Quirrell alejándose.
Tom miró en dirección de Harry, el niño se frotaba la cicatriz y también estaba mirando a su alrededor... Extraño.
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Los de primer año de Slytherin se apresuraban detrás de Marcus Flint mientras este los guiaba a través de un patio que conducía a los invernaderos. Al parecer iban a comenzar sus clases en el Invernadero Nº2. Los Ravenclaw se estaban dirigiendo allí también, aferrando unos mapas en sus manos. Mafalda y Hermione habían contado que en vez de escoltas, ellos contaban con mapas detallados. Ellas los habían estudiado minuciosamente la noche anterior.
Harry miró uno de los mapas con interés, parecía muy útil. Quizás papá... er, el profesor Snape podría conseguirles unos a ellos.
Entraron al Invernadero y de allí fueron dirigidos por una sonriente profesora Sprout a unas mesas con maceteros. Harry recordaba que los gemelos les habían dicho que ella era su Jefa de Casa y que era mucho más severa de lo que parecía si llegaba a descubrirte rompiendo las reglas.
Harry pensaba que cualquiera que pudiera mantenerse adelante de los gemelos Weasley debía ser formidable y capaz de manejar a cualquiera.
La profesora Sprout pasó a modo lectura total enseñándoles de las Ortigas, sus variedades y sus usos. La mejor (la del pantano de Queerditch), y como su mal manejo la dejaba inservible. Ella demostró como plantarlas en contenedores que les permitirían crecer, y el grupo pronto se encontró plantándolas. Algunos, claro estaban menos que felices quejándose de la 'suciedad', pero pronto todas las ortigas fueron plantadas.
—Bien hecho, clase. Cinco puntos a los Slytherin y Ravenclaw por el esfuerzo de todos. Ahora tendrán Herbología tres veces a la semana, clases cortas todas los Lunes, Martes y Miércoles. Para el miércoles quiero un ensayo de dos pies acerca de como el Elebóro afecta varias pociones. Ustedes descubrirán que Pociones esta muy entrelazada con Herbología, así que necesitarán de ambas para obtener buenas calificaciones. Mañana martes vamos a trabajar en Narcisos; hay muchas clases de ellos y voy a interrogarlos, así que prepárense —la profesora los fue llevando a la puerta y de regreso por el patio.
Otro prefecto estaba esperando a los Slytherins para llevarlos a Historia de la Magia. Esta era una chica de quinto año con un rostro agradable, aunque ella les dijo que "de prisa, porque también tengo clases". Las cuatro Casas estaban juntos en un enorme salón con filas de escritorios y sillas en graderías. Harry y Draco se sentaron en un rincón bastante elevado con sus amigos.
El profesor fantasma, Binns, tendía a hablar de forma monótona, así que los prefectos les habían advertido que seria mejor que estudiaran por su cuenta el tema si deseaban pasar los TIMOS y EXTASIS.
Los prefectos les habían dado unas guías y libros que algunos Ravenclaw habilidosos habían hecho y vendido años atrás para aquellos interesados en obtener buenas notas en Historia de la Magia. Harry estaba determinado a hacer que su papá estuviera orgulloso de él, así que había añadido esta guía a su lista.
Dudley estaba bastante interesado en la guía y Mafalda hizo un conjuro para copiarla para él, un poco emborronada, cierto, pero ella había estado usando ese encantamiento tan sólo por un día.
Binns se embarcó en un discurso que podría haber sido más interesante si no fuera por su tono. Había un estudiante graduado recientemente que estaba tomando notas, había rumores de que un asistente iba a encargarse de algunas clases y Harry esperaba que fuera verdad. Siete años de escuchar a Binns era un poco cruel. Miró a los otros estudiantes. Unos cuantos Gryffindor estaban cabeceando. Goyle y Crabbe roncaban suavemente, y Zabini parecía querer unírseles.
Draco y Harry escribieron nombres y fechas, haciendo votos de buscarlos más tarde. El libro «Una Historia de la Magia» de Bagshot era interesante y Harry lo abrió para ver la sección de que Binns estaba hablando; leer el capitulo relevante mientras Binns hablaba pareciera ser la forma más fácil de pasar la larga hora de clases.
El almuerzo fue después de esa clase, y por suerte quedaba sólo bajando un largo pasillo pasando varias otras salas de clases. El Gran Comedor se fue llenando con rapidez y pronto la comida apareció en los platos. Era un poco más insulsa que lo que Harry se había acostumbrado con Tinker a cargo de sus comidas, y se trataba de cosas que podían hacerse en grandes cantidades, pero era buena comida de todos modos. Harry comió contento, aunque Draco movió el pollo en su plato haciendo una mueca diciendo que preferiría mejores especias.
Los otros estudiantes lentamente se estaban acostumbrando a la idea de mezclarse. y más amigos y familiares se sentaban juntos. Dumbledore observaba todo con un sentido de satisfacción. Sí, era contra la tradición, pero la tradición que demandaba la separación de las Casas era un poco arcaica. Ahora las Casas no hacían más que descomponer a los estudiantes en grupos manejables y mantenía vivas las tradiciones familiares con respecto a las Casas.
Albus miró al nuevo asistente del profesor de Historia de la Magia, un joven mago llamado Jarvis Pucey. Él tenía un primo en segundo año en Hogwarts, pero parecía concentrado en obtener una Maestría en Historia. Albus decidió que le daría al muchacho como primer proyecto el dar una clase acerca del Sombrero Seleccionador, las razones detrás del sorteo, y como las Casas habían evolucionado desde entonces. El Director sonrió contento, eso conseguiría sorprender a más de un mago.
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La clase de Defensa Contra las Artes Oscuras con los Hufflepuff probó ser poco más que un chiste. El profesor tartamudeó la mayor parte de la clase. A Harry le molestó que Zabini y Crabbe se rieran entre dientes por ello, pero debía admitir que era irritante. A pesar de eso, la clase fue informativa, una vez que pasabas lo de la tartamudez.
Esperaba que pudieran llegar a la parte de los hechizos pronto.
Sin embargo, aun con tan sólo esas tres clases, hasta ahora tenía mucho que estudiar y tareas que hacer. Hermione y Mafalda fueron inmediatamente al cuarto piso a inspeccionar la Biblioteca y revisar los libros que iban a necesitar. Draco y Harry se quedaron lo bastante para ver que ya tenían todos los libros que iban a necesitar en sus dormitorios.
Hermione parecía molesta de que ellos no necesitaran sacar ningún libro, masculló un poco acerca de la injusticia de los niños con tutores o padrinos trabajando en la escuela y conociendo de antemano que libros traer. Harry se había ruborizado, sin estar seguro si era por sentirse culpable o por enojo. Pero Draco elevó su nariz en el aire y dijo que tanto Harry como él tenían una extensa biblioteca y que ellos habían traído lo que les pareció.
La mayoría de los muchachos fueron hacia el patio a comentar la lección de DCAO y hacer sus ensayos juntos después de chequear la Biblioteca. Era un ensayo sencillo, enlistar cuatro hechizos bloqueadores y contra cuales ataques servían, y como funcionaban exactamente. Gryffindor tenía DCAO los lunes y miércoles, pero los ensayos eran los mismos.
Las dos primeras partes eran fáciles, pero describir como el hechizo trabajaba no. Los nacidos de muggles: Dudley, Dean, Justin, y hasta el auto proclamado mitad y mitad, Seamus, no habían leído en realidad acerca de teoría de los hechizos. Ron había escuchado algo de Bill y Charlie para saber que cosa buscar en los libros y poder explicar un poquito.
Draco conocía tres de esos bloqueos de memoria (eran los favoritos de su padre), y había escuchado su razonamiento lo bastante para escribir de ello casi de memoria. Harry era familiar con el Protego, que era una especie de 'caballo de batalla' según Severus; y la teoría era relativamente sencilla de hallar en libros y comprenderla. Entre ambos hicieron los ensayos, aunque eran para ser entregados hasta el miércoles.
—¡Excelente! —exclamó Seamus—, podemos ir a ver a los jugadores en la cancha de Quidditch. Las pruebas de nuevos jugadores no son sino hasta la próxima semana, pero podemos ver lo que están practicando y si son buenos.
Todos estuvieron de acuerdo que seria divertido, y fueron por el área abierta hacia la cancha y treparon a una tribuna. Pronto estaban criticando a los que volaban, hasta los nacidos de muggle quienes nunca habían visto una escoba voladora antes. Justin y Dean estaban un poco boquiabiertos, pero consiguieron hacer preguntas acerca de las diferentes pelotas en el juego, especialmente las bludgers.
Se dieron cuenta que se les hacia tarde cuando sus estómagos protestaron y fueron con rapidez hacia el Gran Comedor poco después de que iniciara la cena. Por suerte, muchos de los jugadores de Quidditch llegaron más tarde, así que recibieron pocas miradas censoras.
Harry se sintió bastante alegre mientras se dirigía a las mazmorras. Su primer día había resultado bastante bien, pensó.
Severus le hizo señas a Harry para que entrara a su oficina cuando iba hacia su dormitorio.
—¿Cómo fue tu día, Harry? —preguntó Severus, a pesar de que la sonrisa feliz que había visto en la cara de Harry en el curso del día ya le había contestado esa pregunta.
—Grandioso. Puedo darme cuenta que vamos a aprender un montón de cosas. Fue realmente estupendo, hasta Historia de la Magia ahora que sé que debo estudiar por mi cuenta mientras Binns hace su charla monótona —contestó Harry con entusiasmo.
Severus le respondió su sonrisa, feliz de que Harry estuviera acostumbrándose allí—. Permíteme saber si llegas a necesitar algo. Probablemente vaya a estar muy ocupado para verte, así que tienes que venir a mí si necesitas verme.
Harry asintió—. Muy bien —y corrió hacia su dormitorio. Draco y él tenían planes para hacer que Terrence Higgs y sus amigos les prestaran sus escobas para poder volar el fin de semana. Esto iba a requerir alguna planeación y quizás el intercambio de algunos favores.
Severus lo vio marcharse con un poco de tristeza. Probablemente esto era lo que sentían esas mujeres llorosas en la plataforma 9 ¾ todos los años, y que él solía despreciar: como sus hijos se alejaban saltando felices sin siquiera dar una mirada a sus padres. Por supuesto que estaba feliz que Harry se estuviera adaptando tan bien, pero él se había acostumbrado a que Harry... bueno... lo necesitara.
Con resolución cerró la puerta y comenzó a graduar los ensayos veraniegos con venganza, la tinta roja volando, y empezó a sentirse mejor. Iba a acostumbrarse a este Harry más maduro, y menos dependiente, estaba seguro de ello.
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Editado 6NOV2020
