3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 80: "Visita a la Prisión"
Harry estaba sentado el día sábado en la biblioteca revisando su ensayo de Transfiguración, y añadiéndole cosas que había encontrado. Aun se sentía un poco en desventaja en la clase de la profesora McGonagall. Mafalda por lo general lo ayudaba más tarde en el día en lo que sea que estaban tratando de dominar. Hermione generalmente cedía a la presión y la necesidad de demostrar que podía hacer el hechizo y le dio consejos sobre cómo lanzar el encantamiento.
Aparentemente tenía que visualizar el resultado muy claramente. Ser capaz de 'ver' exactamente lo que uno deseaba y tener un 'sentido' por el material del objeto. Por ejemplo, alguien que nunca había visto seda tendría dificultades transformando un objeto en seda.
Harry tenía problemas entendiendo exactamente lo que necesitaba 'sentir' y no podía imaginar porque eso era tan importante. Dudley, de toda la gente, fue quien finalmente se lo resumió después de escuchar todas las numerosas explicaciones que le dieran a Harry llenas de palabras conteniendo cinco o seis sílabas y enrevesada lógica:
—Harry, la magia necesita saber tu intención —dijo Dudley—. Si no tienes claro que es lo que quieres, no lo... no puede dártelo. Y necesita que seas exacto, hasta en los componentes, así que si no estas seguro de eso, el hechizo saldrá mal —Dudley se sentó hacia atrás contento, tras lograr explicarse de forma sencilla.
Mafalda se rió y meneó la cabeza. Ella sabía que tendía a usar una forma de hablar que ni los de Ravenclaw entendían, intentaba usar términos simples, pero normalmente no se acordaba de hacerlo. Le alegraba que Dudley le sirviera de 'intérprete'.
Hermione pareció indignada—. Eso es lo que estábamos diciendo.
Draco se rió entre diente, deleitado que la Super-Ravenclaw Granger fuera puesta en su sitio por un Gryffindor. Él encontraba la forma de ser de Granger abrasiva la mayor parte del tiempo. Una docena de veces al día tenía que recordarse que no debía llamarla 'sangre sucia', después de todo los padres de Petunia habían sido muggles, y hasta Lucius no estaba seguro de si Dudley era un mestizo o un nacido de muggles... y a Draco le gustaban Dudley y Petunia.
De todos modos, desdeñar sus ancestros no era posible con la gente que había ahora en su vida, y quienes le importaban profundamente. Sin embargo, era obvio que Granger había sido criada por salvajes incultos sin un mínimo de tacto. Una década de escuchar a su madre usando el término 'sangre sucia' combatía constante con el último año de aprender que no todos los muggles eran malos.
—No, eso no es así, Granger —Draco tuvo con conformarse con decir su nombre como un insulto—. Tu estabas presumiendo tu vocabulario, y dándole una cátedra acerca de Transfiguración en vez de tan sólo decírselo en términos sencillos.
Hermione enrojeció de rabia. ¿Por qué nadie estaba feliz de que ella supiera las respuestas? Los profesores parecían resignados de verle levantar la mano. Los estudiantes se encogían cuando ella empezaba a explicar. ¿Por qué no querían saber exactamente por qué los hechizos necesitaban señales mentales para funcionar? Sí, la explicación de Dudley era simple y directa, pero estaba incompleta. Obviamente eran todos unos holgazanes. Suspirando miró con rabia a Malfoy, quien alzó la nariz como si supiera lo que ella estaba pensando.
Hermione sabía que ella era aceptada en ese círculo de amigos de todas las Casas por ser amiga de Mafalda. Mafalda y ella se habían hecho muy amigas, se entendían una a la otra completamente, ambas tenían una sed infinita por el conocimiento y un ansia de ser las mejores. Mafalda, sin embargo, se contentaba con saber que estaba impresionando a sus compañeros en Ravenclaw, y estaba ganando aceptación entre los magos y brujas que ella admiraba, llámese Harry Potter y sus amigos.
Por otra parte, Hermione quería ser la mejor en todo. Ella había mirado los registros antiguos de la escuela intentando romper las marcas más altas, y el mayor número de Sobresalientes. Los TIMOS no eran hasta quinto año y ella ya estaba haciendo planes de cuantos iba a tomar. Ella quería ser la mejor en cada clase que tomara desde el principio.
Hermione miró en la mesa a Potter y Malfoy. Cierto que habían pasado sólo un par de semanas, pero hasta ahora no había podido vencerles en Pociones. Ella resopló, hasta Dursley era casi tan bueno como ella en esa clase.
En Herbología ella justo detrás de los dos y Longbottom. Le había llevado un tiempo el comprender lo que los profesores de Hogwarts querían en sus ensayos. Potter, Malfoy y Dursley parecían ya haber experimentado el escribir un ensayo que contaba con el beneplácito de un profesor. Era tan frustrante. Ella sabía como escribir en las escuelas muggles, y siempre había sido allí la primera de su clase.
Por supuesto que los niños y maestros de las escuelas muggles también habían demostrado poco aprecio por sus esfuerzos. La habían hecho ir a clases avanzadas, y eso había irritado a los otros niños, que le habían puesto apodos y la habían molestado. Ellos le habían dado tareas más exigentes, pero hasta los maestros ocasionalmente la llamaban una sabelotodo cuando pensaban que ella no podía escucharlos.
Ella estaba determinada a impresionar el mundo mágico y encajar. Después que uno de los profesores le había entregado su carta y les había explicado a sus padres, ellos habían preguntado como obtener información acerca del mundo mágico. La profesora les había mostrado un catálogo de libros y les había explicado como ordenarlos. Así que ellos habían enviado su orden por correo regular a "Tom" en El Caldero Chorreante, quien les había enviado de vuelta los libros desde la librería mágica. Para su asombro, una lechuza se los había traído esa noche.
Sus padres y ella estaban encantados de sentir que de repente estaban viviendo en un cuento de hadas.
Hermione había leído todos los libros y había rogado a sus padres que la llevaran al Callejón Diagon. Para su estupor allí hasta había conocido a Harry Potter, y también a su ahora mejor amiga, Mafalda. Ella habia puesto atención a todo lo que habian hablado ese día, de las personas que habian conocido y las conversaciones oidas en la calle y en las tiendas. Sabía que los 'nacidos de muggles' eran menospreciados, asi que era obvio que tendría que demostrarles su valía.
Mafalda, a pesar de sus resentimientos anteriores hacia el mundo mágico, había parecido asombrada por la bienvenida de parte de los numerosos chicos Weasley. Esto había templado su rabia de lo sucedido a su padre, Lawrence. Escuchar a Mafalda contar acerca de sangres pura y squibs, y lo sucedido con la familia Prewett y muchas otras, había perturbado a Hermione. Era obvio que el mundo mágico necesitaba una revisión general y ella estaba determinado a ayudar en eso.
Hermione miró a Harry Potter, una vez más agradeciendo al Sombrero Seleccionador por no escucharla. Ella había mirado en un libro de alumnos de Hogwarts y buscado varias personas. Los dos padres de Harry Potter había estado en Gryffindor, y tanto el Director como la Subdirectora también. Y ella había estado tan segura de que Potter estaria en Gryffindor, como las dos personas más influyentes de Hogwarts venian de ahi. Cuando Harry terminó en Slytherin ella había quedado asombrada. Desde entonces lentamente había empezado a darse cuenta lo solitaria que se hubiera encontrado en Gryffindor, seguramente seria la única estudiando a veces.
Dudley observó a la chica Granger examinando a los estudiantes en su mesa. Ella lo hacia de vez en cuando como si intentara comprenderlos. Él sabía que su mezcla de Casas era vista como algo extraño, y estaba feliz de que Harry hubiera mantenido su promesa de hacer de Dudley un Slytherin honorario. La idea de ser un "Merodeador Slytherin" había sido grandiosa, a pesar de que ahora estaban demasiado ocupados como para planear bromas. Además, el observar a los gemelos Weasley y a otros Hufflepuff haciendo bromas era más divertido.
Dudley estaba muy contento ahora en el dormitorio Gryffindor. Dean, él, y también Seamus y Ron se habían entendido bien en unos días. Ron había hablado mal de Harry y Draco tan sólo una vez. Dudley había establecido calmadamente que el amigo de Ron, Neville, también ahora era un Slytherin, y Ron había enrojecido y se había echado para atrás. Ron aun consideraba a Neville un amigo, así que comentarios acerca de los Slytherins se evitaban.
Inevitablemente, todos habían terminado reuniéndose. Se juntaban afuera en los días con buen clima, o en la biblioteca cuando llovía o hacia mucho frío. Blaise y sus alas, Goyle y Crabbe, podían burlarse de ellos, pero el grupo de Harry los superaba en número, así que normalmente les dejaban en paz.
Harry escuchaba a medias a Draco hablar acerca de su visita a Hagrid el día de ayer. Harry sabía que Draco y Dudley habían sentido temor del hombre enorme, y también así un poco Harry, pero había sentido mucha curiosidad por saber lo que quería decir para dejar que eso lo detuviera.
Hagrid les había servido té y queques marmoleados. El té había estado cargado, pero bueno, y después de unos cuantos intentos de morder los queques habían renunciado y dicho que no tenían hambre. Hagrid había mirado a Draco al principio con algo de duda, pero no había dicho nada. Los había escuchado charlar con entusiasmo acerca de sus clases, hasta que Harry finalmente le había preguntado por sus padres.
Hagrid había recordado con agrado a James y los Merodeadores. Los tres chicos habían escuchado atentamente. Harry especialmente siempre estaba estaba ansioso de escuchar más. Era irritante que la gente supiera más acerca de sus padres que él. Sabía que James Potter y sus amigos habían sido demasiado humanos y que sus historias de aventuras escondían a veces un lado más oscuro. Sus victimas podrían haber encontrado o no sus bromas divertidas, y las aventuras fácilmente podrían haber resultado mal. Aun así, siempre que escuchara con eso en la mente, a Harry le gustaba escucharlas.
Hagrid no había conocido tan bien a Lily, para decepción de Harry. Casi era la hora de la cena para cuando Harry dijo que necesitaban marcharse, pero habían prometido visitarlo de nuevo cuando pudieran. Se habían escapado justo cuando Hagrid estaba sugiriendo que le dieran un vistazo a unas nuevas mascotas que había conseguido.
Draco había escuchado que a Hagrid le gustaban las bestias mágicas, mientras más grandes y peligrosas, mejor. Draco tenía la idea de que podría atraer a Hagrid para que le insistiera al director para que uno o tres dragones visitaran la escuela. Dudley apoyaba completamente la idea.
Harry estaba menos convencido. Escuchando a Tom hablar de dragones y la Reserva, estaba seguro que debía haber una razón muy especifica para que un dragón y su Jinete vinieran a Hogwarts, y era poco probable que pudieran quedarse mucho tiempo.
Ahora, Harry estaba preocupado un poco porque sabía del viaje en busca de información de Severus y Tom. Sospechaba que esto iba a estresar mucho a Tom. Severus no le había dado tantos detalle como quisiera acerca del tal Stubbs, comportándose más bien protectora. Harry desechó sus preocupaciones de momento, esperando que el grupo tuviera suerte al hablar con esas personas. Conseguir la destrucción de un Horrocrux y que otro segmento del alma de Tom regresara, seria grandioso.
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Tom P. Riddle y el resto del grupo se acercaron al anónimo edificio gris con precaución. Tendrían que actuar allí con cuidado, cualquier problema ocasionaría un escándalo en el Ministerio, o peor aun, podrían llegar a preguntarse que estaban haciendo en una prisión muggle. Esa era la clase de escrutinio que no podían tener.
Tom iba cubierto con un glamour que lo hacia ver de mayor edad, y todos tenían sus identificaciones que le permitían estar allí. Los abogados de Lucius habían arreglado por adelantado el 'cuestionamiento'. Las autoridades de la prisión se había mostrado cooperativos, aunque si bien intrigadas por su interés en Billy Stubbs.
Los guardias miraron a un poco dudosos a un anciano Albus Dumbledore, pero los condujeron a un cuarto con escasa iluminación con una mesa aporreada junto con unas sillas. Dumbledore y Malfoy se sentaron con cuidado. Lucius había querido hacer un rápido encantamiento de limpieza en la silla, pero Severus le había advertido que alguien podría estar observándolos. Severus y Tom terminaron parados detrás de ellos. Tom estaba demasiado nervioso para sentarse; y la experiencia le recordaba a Severus demasiado su breve estadía en Azkaban.
Por fin, un par de guardias había traído a un individuo encadenado de aspecto sombrío. Albus había esperado hasta que Stubbs estuvo sentado y comenzara a hacer comentarios sarcásticos acerca de su presencia allí. Esto le dio a Dumbledore la oportunidad de penetrar en los pensamientos superficiales de Stubbs, mientras Malfoy seguía haciéndole preguntas que esperaba trajeran más recuerdos al frente de su mente.
Severus había tratado de adentrarse en la mente del hombre y sacar memorias tal vez enterradas, o que por sus décadas de antigüedad hubieran sido olvidadas. Yvane también quería mirar en esas memorias, aunque Dumbledore aun no sabía nada de la presencia del dragón en Tom. Severus diría que él lo había visto, si llegaban a reportarlo.
—¿Tom Riddle? —Stubbs se rió—. ¿Qué quere' saber de'se gusano raro? —bufó—. No lo e'visto desde que me'en fui de'se albañal de orfanato.
Albus se estremeció ante el fluir de memorias de Stubbs concernientes a la vida de Riddle en la escoria del orfanato londinense. Él sabía que no había sido... fácil. Los niños en realidad recibían muy poco en materia de afecto o de esperanza. Billy había sido gravemente traumatizado por sus familiares antes de que lo dejaran con la Sra. Cole. Él había pasado su legado de horrores a los otros niños, y no solamente a Tom. Después de dejar el orfanato, había tenido una vida variada obteniendo alguna experiencia como obrero de construcción. Esto le había provisto con una cubierta para viajar por el país, realizando al principio robos menores. Y después había tornado su atención a los niños. Dumbledore estaba aliviado que entonces sus recuerdos se hicieran menos claros.
Severus e Yvane eran más resistentes. Ellos estaban determinados a saber lo más posible. Podían ver que muchas de las víctimas de Stubbs nunca habían sido encontradas. Snape no podía hacer mucho acerca de ello, pero cuando menos sus familias podrían sentirse aliviadas de que les dieran respuestas y un medio de concluir su duelo.
Yvane filtró la mayor parte de ello, sin permitir que detalles llegaran hasta Tom. Sin embargo, no había forma de pretender que las víctimas de Stubbs no habían sufrido bastante antes de morir.
Al final, Tom estaba pálido y sudoroso, y convencido que su propia experiencia había sido mínima en comparación. Ver a Billy Stubbs había sido un shock. En su cabeza, sabía que habían pasado por lo menos cincuenta años, y que Stubbs seria un hombre viejo, pero aun así le había impactado ver al monstruo de sus pesadillas ahora convertido en un viejo dilapidado.
Tom estrechó sus ojos al mirar al hombre; aun después de descubrir su magia siguió teniendo pesadillas acerca de Stubbs, y se alegraba de ver que el monstruo estaba enjaulado para siempre. Y que había tenido suerte de escapar con tan sólo una mala experiencia; los otros niños habían sufrido mucho más en sus manos.
—No, Tom. Esto no debe hacerte sentir como si fuera menos tu sufrimiento —insistió Yvane—. Si bien es cierto que no sufriste tanto como sus últimas victimas, no permitas que nadie te diga que no fuiste afectado por lo que experimentaste.
Yvane habló en susurros con Severus, y ambos pensaban que habían obtenido todo la información posible de las víctimas de Stubbs, y de cualquier dato concerniente a Tom M. Riddle, lo cual no era mucho.
Lucius terminó con sus preguntas a una señal de Dumbledore. Los perplejos guardias se llevaron a Stubbs.
Para su sorpresa un par de hombres de aspecto oficial estaban en la puerta, ellos enseñaron identificaciones con placas. Lucius rechinó los dientes... justo lo que necesitaban: policías de verdad. Grandioso.
El par de oficiales les hicieron señas para que regresaran al cuarto, donde todos se sentaron algo inseguros.
El de mayor edad se presentó—. Soy el Inspector Din Havelock. Hemos mantenido vigilancia sobre el señor Stubbs desde que fuera encarcelado. Fuimos alertados de su visita por el Alcaide. Siempre hemos sentido que él fue responsable de otro asesinato, pero aunque tenemos evidencia, esta nunca fue suficiente para encontrar donde estaba el cuerpo.
Severus sabía que había más de un cadáver sin descubrir, pero ¿cómo brindarles esa información sin generar mayores sospechas? Yvane susurró lo que el Inspector ya sabía... y Severus tal vez podría darle suficientes pistas para guiarles a donde debían ir.
Severus se inclinó hacia adelante, para alivio de Albus, que no estaba seguro de como contestarle a los Inspectores.
—Nosotros hemos estado investigando un perpetrador similar. Uno que pensamos que conoció el señor Stubbs —Severus miró con cuidado a ambos hombres. Necesitaba hablar con cuidado y sacar cosas de sus pensamientos, para encontrar la forma de frasear lo que se esperaba de un compañero policía.
—Encontramos a un par de sujetos que el otro hombre mencionó al irse de boca. Después de unir muchos pistas de manera separada, llegamos a la conclusión de que él y Stubbs habían trabajado juntos un par de ocasiones. El otro hombre habló de algunos lugares... donde ellos solían esconder cosas, cuerpos o evidencias —Severus vio como los policías se veían esperanzados—. No puedo prometerles que encuentren algo allí, ni tampoco puedo ofrecerles algo que pueda ser usado para obtener permisos de allanamiento. Aunque quizás no los necesiten, sin embargo, ya que son bosques en terenos públicos —Severus escribió algunas direcciones e hizo lo mejor posible por describirles el área.
Los Inspectores parecieron complacidos con la información—. Se los agradezco, apreciamos la ayuda que nos han dado —Havelock sacó una tarjeta de presentación—. Podría necesitar hacer algunas preguntas más, ¿me podría dar su número...?
El grupo quedó congelado... ¡maldición! Pensaron colectivamente.
Lucius fue el primero en recuperarse y sacó la tarjeta de su abogado, agradeciendo a Merlín haberla traído en caso de tener dificultades—. Rara vez estamos en la oficina, pero este hombre sabrá donde encontrarnos —dijo Lucius, esperando que no hubiera más preguntas. Para su alivio, Havelock asintió, aunque pareció pensativo. Severus, por su parte, estaba seguro que el hombre sospechaba que había algo raro.
Todos se levantaron y fueron hacia las puertas de la prisión. Dumbledore y su grupo sentían los ojos del Inspector sobre sus espaldas todo el camino, y se sintieron agradecidos de no haber elegido Aparecerse, ya que el Inspector Havelock los observó entrar en la limousine que los abogados de Lucius habían provisto para ellos.
El chófer los llevó a la oficina de Angus Essex, así que Lucius pudo advertir al abogado de que podría ser contactado por algunos Inspectores de Policía.
Essex meneó la cabeza pensativo—. Ya que esta aquí, debo advertirle. Marge Dursley ya esta armando escándalo acerca de la visita de Navidad, y quiere pasar también las vacaciones de verano con sus sobrino. Los pocos días que le dieron este año no le dejaron satisfecha —el hombre pareció incómodo—. Ella se ha apegado a las reglas de su probatoria bastante bien, o cuando menos no hemos podido atraparla no haciéndolo. Lo que me preocupa es que ella vendió la mayoría de sus perros y su casa, y se compró la antigua casa de su hermano en Privet Drive —frunció el ceño—. Me parece que ella se ha vuelto algo... obsesiva.
Lucius y Severus se miraron. Sabían que nada bueno saldría de esto. Lucius hizo una mueca, y pensar que ahora había renunciado a aniquilar a los muggles, así que iba a tener que lidiar con Marge de otra manera.
Lucius odiaba la idea de contarle esto a Petunia, aunque le agradeció con una inclinación a Angus, y después Aparecieron en las puertas de Hogwarts.
Dumbledore habló bajo en el camino de regreso, un poco decepcionado de que los conocimientos de Stubbs acerca de Riddle terminaban con su tercer año. Todo lo que había sacado en claro era que Voldemort tenía razones excelentes para odiar a todos los de ese orfanato. Tan sólo comentó que la cueva parecía ser la mejor pista hasta ahora.
Dumbledore fue a su oficina para enlistar a Shacklebolt y a unos pocos otros Aurores en una búsqueda de la caverna.
Tom fue hacia la torre Gryffindor, siendo detenido por la mano de Severus en su brazo.
—¿Vas a estar bien, entonces? —preguntó Severus, mientras Lucius también lo miraba con atención.
—Sí. Estoy seguro que si me enfrentara a un boggart, este no seria Billy Stubbs —Tom sonrió de medio lado—. No es que alguna vez me haya dejado enfrentar a un boggart en el pasado.
Severus y Lucius sonrieron apretadamente, y asintieron mientras Tom seguía hacia la torre.
—¿Crees que vaya a estar bien? —inquirió Lucius, frunciendo el ceño.
—Yvane siempre me ha contado cuando hay algún problema, aunque muy rara vez ha necesitado ayuda. No es como si Tom pudiera esconder sus problemas de Yvane, y el dragón esta en posición de asegurarse que Tom sea honesto consigo mismo. Así le guste o no —contestó Severus.
Lucius asintió y se fue por flú hacia su mansión, después de prometer enviar cualquier novedad vía lechuza.
Severus se fue caminando lentamente hacia los dormitorios de los Slytherin, y sus propias habitaciones. Un día interesante, en que se habían logrado muchas cosas en realidad. Todos pensaban antes que la caverna debía ser el próximo sitio que debían explorar, y ahora estaban más seguros de ello. Los amigos Aurores de Dumbledore la buscarían, así como docenas de los esbirros de Lucius... eh... subordinados, um, empleados. Severus nunca estaba seguro de como denominar a esos individuos de apariencia roedora.
Ya no se trataba de la carrera frenética de antes, ya que aun cuando los Aurores hallaran antes la caverna, probablemente seria a Lucius y Severus a quienes Dumbledore enviaría por el Horrocrux... si es que había una allí. Su mayor temor era que el Director insistiera en ir con ellos para ayudarlos a destruir el objeto.
Bueno, para entonces ya tendrían un plan, o habrían convencido a Albus que puesto que habían destruido ya las otras con tanta destreza, deberían seguir haciéndolo.
Severus se deslizó en la sala común de Slytherin que se encontraba casi vacía. La comida no seria sino hasta una hora más, y afuera hacia un día estupendo. Aunque adentro había unos cuantos estudiosos de quinto y de séptimo año demasiado preocupados por sus TIMOS y EXTASIS.
Notó que Pansy Parkinson escribía con determinación en lo que asumía era una carta para su madre. Sabía que la familia de ella estaba aun esperando a ver que lado pesaba más. Pansy no estaba feliz con el cambio de Draco, en su mayor parte porque de este modo era mucho menos probable que la viera como la opción más viable como pareja matrimonial. Severus bufó. Aun cuando Lucius siguiera siendo un mortífago, Pansy no tendría muchas probabilidades de ser escogida como esposa de Draco.
Blaise Zabini estaba jugando alguna clase de juego con Goyle y Crabbe, seguro de que no podría perder contra esos dos. Cuando había visto a Blaise anteriormente en la Mansión Malfoy, este le había parecido ser un chico tranquilo y más bien agradable. Pudiera ser que su madre fuera una viuda negra, pero hasta ahora Blaise había estado ocultando sus ambiciones. Al dejar Draco su puesto como líder de los futuros mortífagos, había inspirado a Blaise o a su madre a que decidiera avanzar a tomar ese puesto.
Severus miró a su alrededor. Había una aparente ausencia de seguidores de Blaise. Tal vez muchos quienes antes lo apoyaban ahora estaban esperando a ver que sucedería si reaparecía el Señor Oscuro, y cuando. Si Voldemort nunca reaparecía, estarían mejor ignorando a Zabini, y los de su calaña. Y si Voldemort regresaba, habria tiempo de dar un paso adelante si querían continuar siguiendo al Señor Oscuro.
Severus fue a sus habitaciones, se duchó, y cambió. Mañana planeaba ver a Rosmerta, y quería ponerla al tanto de los acontecimientos.
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Lucius reunió una canasta de picnic con espacio mágico que contenía la comida favorita de ambos. Sabía que Petunia estaría ocupada instalando a un par de familias nuevas en Spinner's End. Una pareja anciana (ambos tenían más de 150 años de edad) que se mudaba a una casa modesta, y un par de recién casados que se mudaban a uno de los departamentos.
El matrimonio mayor había estado viviendo en su enorme mansión familiar repleta de sus hijos, nietos, bisnietos, etc. y ahora querían tener paz y tranquilidad en un hogar más pequeño, donde había dormitorios extras para visitas de su numerosa familia, pero en números de uno o dos, en vez de veinte o treinta.
Los recién casados querían un lugar pequeño donde empezar, por supuesto. Ellos parecían tan emocionados de ser atendidos por la tía de 'El Niño Que Vivió' como por el departamento. A Lucius eso le irritó. Petunia en cambio parecía divertida por esto, así que decidió no rasgar en dos su solicitud.
Al llegar a la casa de Petunia, miró a su alrededor como era su costumbre. Lucius no estaba seguro del porqué estaba comenzando a sentirse en casa al venir aquí. Él había vivido toda su vida en la Mansión Malfoy, pero esto era mucho más íntimo, por supuesto. No tenía que usar un encantamiento Sonorus cada vez que intentara comunicarse con alguien al otro extremo de la mesa del comedor.
Lucius puso la canasta en la mesa del comedor y miró hacia el exterior por la ventana grande que daba hacia el jardín trasero con la lechucería. Petunia estaba indicándole a Dobby alguna tarea y llevaba en los brazos un ramo de rosas que había cortado. Era muy perturbador que se corazón se alivianara ante esa vista. En verdad había estado buscando una compañía agradable a quien pudiera confiarle a Draco.
No le importaba sentir afecto por Petunia, pero demasiado afecto podría conllevar a un mundo de decepciones. La mujeres siempre terminaban decepcionándolo al final; ellas siempre tenían una agenda. Él estaba seguro de que la agenda de Petunia debía ser relativamente benigna; ella era una squib con una crianza muggle deambulando en el mundo de los magos y necesitaba protección para ella y para su hijo. Él podía admirar sus esfuerzos por encajar y encontrar maneras de ganar una respetable suma de galeones, pero ella debía saber con seguridad que necesitaba de un mago con una decente cantidad de magia para mantenerla a salvo.
Cuando la había besado en el año nuevo, no había albergado sospechas acerca de ella, pero en ese entonces ella sólo le 'gustaba'. Después, él comenzó a admirarla, y luego a preocuparse por ella, y ahora un afecto comenzaba a abrirse camino . . . y estaba trayendo consigo dudas e inseguridades. El problema era que él no estaba seguro de si Petunia sentía algo por él, o si tan sólo lo veía como a un protector rico y poderoso.
Lucius se sacudió con renuencia las sombras de duda. Se encontraba bastante seguro que podría cortejar con éxito a Petunia. Aunque era verdad que en realidad nunca había cortejado antes a alguien. En su matrimonio con Narcissa todo lo que tuvo que hacer fue estar parado allí mientras Abraxas le firmaba un cheque al padre de Narcissa, y su compromiso fue anunciado el día siguiente. No había hablado más que una docena de palabras con ella antes de eso; ella había estado unos cursos debajo del suyo en Hogwarts y no le había prestado mucha atención.
Cualquier otra relación que tuviera antes había sido algo similar; una meretriz gritando un precio desde una esquina de la calle y él decidiendo si valía la pena o no.
Bueno, él había estado observando el cortejo de Severus, a pesar de que esto le proveyera de muy pocas claves. Ciertamente esperaba que a él no le llevara buena parte de una década el decidirse a comprar un anillo.
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Autora: Un capitulo especialmente difícil de escribir.
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Editado 6NOV2020
