3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 81: "Las Pruebas"
Heather Black colocó cuidadosamente a los Nifflers en jaulas separadas para que pudieran ser manipulados fácilmente por los estudiantes. No se trataba de las criaturas más excitantes de alrededor, pero eran una buena introducción a las criaturas mágicas para los terceros años. Hasta los niños magos rara vez veían una fracción de los animales mágicos que existían en su mundo.
Por supuesto que había muchos animales mágicos que eran tímidos y bastante buenos para esconderse, como los Unicornios. O podían ser muy inteligentes y de larga vida como los Dragones. Muchos eran peligrosos, por supuesto, y hasta los magos debían aproximárseles con precaución. Heather estaba más interesada en el estudio de los Unicornios, como su madre, pero todo conocimiento era bueno y no debía ser desdeñado, así que aprender de otras criaturas mágicas siempre era bueno.
Se recordó que su madre, Ruth, había logrado persuadir al Director de la Reserva de Dragones de Gales para que la dejara estudiar las manadas de Unicornios al demostrar un conocimiento amplio de los Dragones y numerosas otras criaturas mágicas que estaba segura que vivían tranquilamente en Gales. Yuan Chang había quedado impresionado con el amplio conocimiento de Ruth y le había concedido el permiso para quedarse 'posiblemente por décadas'. Un vistazo profundo a las manadas llevaría mucho tiempo, pero brujas y magos vivían mucho tiempo y podían invertir en investigaciones largas, después de todo.
Heather esperaba obtener pronto su Maestría, así podría unirse a Ruth en la Reserva. El profesor Kettleburn era muy listo en lo referente a las criaturas mágicas, pero se estaba volviendo demasiado viejo para esquivar cuando un animal peligroso se lanzaba contra él. Hagrid, Merlín bendijera al gentil gigante, arrastraba ciegamente a casa a criaturas cada vez más homicidas, ofreciendo enseñarlas en las clases de Kettleburn con alegría.
Hagrid parecía ciego a los peligros que representaban las criaturas para los niños, demostrando una confianza enternecedora en la "naturaleza incomprendida" de los animales. Heather meneó la cabeza riendo por lo bajo, Hagrid simplemente no podía imaginar que sus mascotas lastimaran deliberadamente a alguien, fallando en ver que los moretones y rasguños que los animales le daban a él podrían traducirse en huesos rotos y laceraciones en un niño.
Sus primeras semanas de clases observando a Kettleburn enseñar había sido muy informativo. Ella estaba segura que nunca podría invocar la paciencia para lidiar con grupos de niños. Tal vez con uno o dos, si en verdad estuvieran motivados para aprender, pero no con un montón de idiotas distraídos... er, estudiantes.
Los estudiantes mayores no parecían ser tan malos, y varios parecían estar muy interesados en animales mágicos. Percy Weasley, por ejemplo, y Tom Riddle. Ambos la habían arrinconado después de clases para exprimirla en su conocimiento de Dragones. Ella había quedado impresionada, ambos sabían cuando menos tanto como ella. Ella solamente había conseguido impresionarlos por estar en posesión de algunos textos que ellos no.
Tom Riddle le había mostrado un hechizo copiador, y con su permiso había copiado esos libros, a pesar de que uno de ellos estaba hechizado para que no fuera posible. Él no había parecido amilanado por eso, y había hecho votos de pedírselo a una librería.
Ella se había dado cuenta en ese punto que Tom vivía en la Reserva de Gales, y que su familia había estado afuera la mayor parte del verano de modo que nunca se habían cruzado allí. Su madre y ella había oído que Harry Potter vivía cerca, pero como nunca habían vivido en Gran Bretaña su 'devoción por el héroico Niño Que Vivió' había sido atenuada a una mera curiosidad y quizás a un poco de asombro de que un bebé lograra sobrevivir a un encuentro con Voldemort.
Aquí en la escuela ella había observado a Harry Potter y sus amigos, y sus ojos habían captado con facilidad al chico Malfoy. Heather sabía que su madre era una Black, y eso la ponía un poco nerviosa. Las ocasiones en que Lucius Malfoy había visitado la escuela ella se había asegurado de estar ausente. Ruth creía que ya que se había divorciado de Narcissa era poco probable que fuera un peligro, o ella nunca se hubiera mudado a la Reserva de Galés donde él iba con frecuencia. Aun así, Heather prefería actuar con cautela con él.
Después de todo, una bisnieta del squib Marius Black podría no ser muy bienvenida. Marius las había prevenido que muchos de la familia Black creían firmemente que el único squib bueno era un squib muerto. Afortunadamente, otros en la familia pensaban de otra manera y le habían dado sacos de oro y cartas de presentación y lo habían sacado de contrabando hacia Europa.
Deseó que el abuelo Marius hubiera vivido lo suficiente para ver el final de Voldemort.
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Voldemort observaba atentamente, como siempre, mientras estaba sentado a la mesa del Gran Comedor. Siempre trataba de sentarse junto a Snape, ya que allí era más probable que obtuviera la información que necesitaba. Estaba muy molesto con la deserción del Maestro de Pociones hacia la Luz.
Cierto que había prometido dejar viva a Lily Potter para Snape, pero le había sido imposible hacerlo y Snape debía comprenderlo. Recordó que Snape había soportado numerosos Cruciatus de parte suya y se había mantenido firme cuando había proferido amenazas de muerte horrorosa al hombre mientras este le rogaba por la vida de la mujer. Quizás había subestimado el amor de Snape por Lily Potter.
Voldemort simplemente no podía comprender tamaña devoción cuando se daba de forma gratuita, a pesar de que él mismo demandara ese tipo de fervor de parte de sus seguidores. No valoraba a nadie así por sí mismo, así que estaba más allá de su comprensión por qué otros hicieron todo lo posible por alguien a quien profesaban amar cuando no recibían nada a cambio.
Esa era la razón por la que gobernaba a los Mortífagos por medio del miedo y el dolor, ya que era el único tipo de incentivo que comprendía. No confiaba en que se quedaran con él por ninguna otra razón. Nunca había comprendido como Dumbledore lograba que la gente muriera por él por amor o por devoción a su causa... otra de las razones por las que odiaba al viejo chiflado.
La única compensación al orgullo de Voldemort era que era cada vez más obvio que Snape estaba dedicado a Harry Potter ahora, y mucho menos a Dumbledore. Esto se había vuelto claro durante las reuniones a las que los Jefes de Casa, Albus, y Quirrell habían ido mientras planeaban las protecciones para la Piedra Filosofal.
Dumbledore había estado cargando consigo la Piedra a todas partes desde que había comenzado el año escolar. Sentía que era peligroso seguir haciéndolo, y había insistido en que ellos hicieran un "reto" para cualquier ladrón potencial que quisiera obtener la Piedra Filosofal.
Snape se había puesto inexplicablemente lívido de ira. Voldemort había aprobado ampliamente por medio de Quirrell.
Mientras los otros habían enlistado "trampas" que pensaban podrían retener a cualquier intruso lo bastante para que los otros respondieran y detuvieran al ladrón, Snape había permanecido con los labios apretados y furioso.
Cuando había sido el turno de Quirrell para hablar, había tartamudeado con alegría—. Tengo un don c-con trolls. Pienso que una c-cámara con un t-troll en ella detendrá a cualquiera, al me-menos por un tiempo —los otros profesores habían aprobado asintiendo, a pesar de que Snape resoplara y hiciera una mueca.
—Asegurate de que la cámara final no pueda ser accedida por nada más que una sola entrada. Yo la guardaré con fuego de dragón negro. Dejaré allí una mesa llena de venenos, y una que permitirá a quien la beba pasar a través del fuego —Snape sonrió tenebroso—. Habrá un acertijo lógico que deberán descifrar para saber cual es cual.
Los otros habían parecido impresionados, y Flitwick había aplaudido con entusiasmo—. Oh, me encantan esos, ¿te importaría si le doy un vistazo al acertijo?
Snape había asentido, probablemente pretendía que Flitwick lo asistiera en hacer que fuera aun más difícil, pensó Voldemort, y el rostro de Quirrell se frunció un poco también.
Voldemort estaba furioso. Él odiaba los acertijos lógicos, siempre lo dejaban frustrado y luego furioso... y después quien estuviera cerca resultaba recibiendo un Cruciatus. Recordaba haber sido bueno en resolverlos en el colegio, pero después de su tercer o cuarto Horrocrux su temperamento se había vuelto mucho más volátil, admitía en privado. Pero eso no importaba, podía usar a otros para resolver cualquier juego de lógica. O en este caso, tenía a Quirrell, quien era bastante aguzado cuando tenía el suficiente incentivo.
La reunión había concluido finalmente, y Snape se había quedado obviamente para discutir con Dumbledore. Quirrell dejó caer unos papeles justo afuera de la puerta, lanzando un encantamiento para escuchar mientras recogía lentamente los papeles. Aun con el encantamiento, la voces eran bajas y difíciles de comprender.
—Sé que esto no se trata tanto de una trampa para el Señor Oscuro sino de una prueba para Harry —siseó Snape.
Esto sorprendió a Voldemort. De ser cierto, era algo en que pensar más tarde. Él sabía de la existencia de una profecía, una que decía que Harry Potter lo destruiría; y sabía que Dumbledore creía en ello . . . así como él. Por supuesto que el viejo tonto consideraría al muchacho como un arma. Y debía sentir que necesitaba comenzar a preparar esa arma a la edad de once años. Era obvio que Snape resentía esto . . . Hmm, quizás también lo hacia Harry Potter.
Dumbledore parloteó negativas junto con aseveraciones de que Harry no sufriría ningún daño. Snape no creyó una palabra.
—No puedo cargar la Piedra para siempre, Severus. Los retos tendrán numerosas alarmas que nos permitirán responder con rapidez a cualquier amenaza al objeto. En el final, que estoy haciendo con el espejo, logrará confundir a cualquiera, inclusive a ti —Dumbledore intentó tranquilizar al pocionista—. Yo necesito poder dejar Hogwarts en ciertas ocasiones, para ir al Wizengamot y por otros deberes, y no puedo sacar la Piedra de los terrenos y dejarla con Minerva... lo cual ha sido complicado.
Snape resopló, complicado, en verdad. Mientras ellos habían estado interrogando a Stubbs, Minerva había estado cuidando la Piedra. Ella había palidecido cuando se la habían pasado y había permanecido sentada en el escritorio de Dumbledore con la varita en la mano todo el tiempo. Ella había estado a punto de maldecirlos cuando ellos regresaron por el flú.
Voldemort rechinó los dientes de Quirrell al escuchar esto. Si tan sólo hubiera sabido antes que Albus había dejado la Piedra allí al irse...
—Bueno, Fluffy ha estado en su lugar ya por un tiempo, y la mayoría de las otras trampas serán colocadas pronto. Sólo necesito obtener el espejo del Departamento de Misterios, ellos se han comportado de modo obstinado y tal vez no lo consiga hasta las vacaciones de Navidad —se apresuró a añadir—. Claro que podemos colocar la Piedra en la cámara final hasta entonces...
Severus gruñó descontento—. No, no a menos que debas. Dale el trabajo a Lucius, él puede hacer que algunos amigos en el Ministerio saquen el espejo de allí. Tendremos todo listo antes de Halloween.
Voldemort y Quirrell fruncieron el ceño. ¿Por qué el espejo era importante? ¿Qué hacia?
El Director suspiró—. Ya estoy agotado de estar alerta las veinticuatro horas del día. Este esperar constante de un ataque es más cansador de lo que pensaba.
Severus sonrió de forma malévola. Todo era obra de Dumbledore, estaba bien que sintiera el peso de sus maquinaciones. La Piedra podía haber sido escondida en secreto en otra parte, pensaba Snape, aunque en que parte exactamente no podría decir.
—Pues bien, estaré feliz de encerrarte a ti y a la Piedra en esa cámara final con una cama y un elfo domeéstico para que te sirva alimentos. Así podrías cuidarla fácilmente por el tiempo que lleve traer aquí el espejo y podrías dormir todo lo que quieras —Severus sonrió casi dulcemente al ofrecerle esto, con una voz que rezumaba simpatía.
Dumbledore de hecho se echó a reír—. No me tientes, Severus. Es verdad que me falta el sueño. Pero le prometí a Nicholas que solamente Minerva o yo manejaríamos la Piedra hasta que pensásemos en un protección, o te estaría presionando para que tu tuvieras tu turno con ella.
Severus quedó helado. Tener la Piedra Filosofal en sus manos, siquiera por un momento. No se había permitido pensar en ello cuando les habían dicho que iban a custodiarla. Ahora... a pesar de que Dumbledore le había dicho que esto no pasaría... era intoxicante el siquiera pensar en ello. Podía recordar cuando hubo un tiempo en que la hubiera aferrado con ambas manos. Las cosas que un Maestro de Pociones podría hacer con ella... Severus sacudió la cabeza y miró con irritación a Albus por mencionarlo. El Director no era el único que sentía aprensión por estar en posesión de demasiado poder.
—Le enviaré una lechuza a Lucius pidiéndole que venga hasta aquí —dijo Albus suavemente, observando el juego de emociones en la cara del joven mago. Severus verdaderamente había cambiado mucho de sus tiempos como un joven hambriento de poder—. No quisiera poner algo así por escrito, ni arriesgarme a hacer una llamada por fuego.
Severus asintió brevemente, aun perturbado por la aseveración de Dumbledore que hubiera puesto la Piedra en sus manos de no ser por su promesa. Ellos fueron hacia la puerta y Snape inmediatamente miró hacia el pasillo, y vio como las túnicas purpuras de Quirrell y su turbante daban vuelta una esquina. Sus ojos encontraron los de Dumbledore con preocupación, pero éste solamente suspiró y meneó la cabeza.
—¿Piensas que esta trabajando para Voldemort, Severus? —inquirió Dumbledore calladamente—. ¿Puedes captar sus pensamientos?
Severus movió los hombros con irritación—. Su mente esta muy bien protegida, y cuando logró dar un vistazo, sus pensamientos son muy confusos. Y su aura es... lodosa... no recuerdo que su aura fuera así antes. No sé que efectos podría haber tenido su encuentro con un vampiro para llevar a... —Severus sacudió su cabeza—. Puede que este conjurado con el Señor Oscuro. Ciertamente es sospechoso que escuche nuestras conversaciones.
Dumbledore asintió casi de manera ausente y se encaminó hacia su torre, sumido en sus pensamientos.
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Quirrell fue hacia su oficina, murmurándole a su amo—. Q-q-quizás el Director se vaya de nuevo. Sería más fácil robársela a McGonagall.
Voldemort vaciló—. Tal vez, tal vez —musitó.
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Severus fue hacia las mazmorras, definitivamente Quirrell era sospechoso. Dumbledore estaba seguro que Voldemort haría un movimiento para apoderarse aquí de la Piedra. Quirrell estaba al tope de la lista de Severus en esos momentos.
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Harry y Draco siguieron el equipo de Quidditch hacia la cancha, junto con unos cuantos valientes de primer año. El capitán Flint lideraba a la multitud, pavoneándose un poco. Él sabía que era un estudiante mediocre, y un mago de nivel mediano. Suficiente para hacer las cosas, no lo suficiente para impresionar al mundo mágico en general ... excepto en esto, su pasión: el Quidditch.
Marcus siempre esperó ser el capitán del equipo durante un par de años antes de dejar el colegio. Incluso había planeado repetir un año para lograrlo. Ser Capitán se vería bien en su hoja de vida, y él planeaba obtener la copa todas las veces que pudiera para impresionar a los capitanes de los equipos profesionales. Él sabía que no tenía el carisma de Oliver Wood y que no era tan listo como el capitán de Ravenclaw, pero él era Slytherin, él encontraría una manera de hacerlo.
La idea de Snape, de probar los primeros años y prepararlos de forma adelantada para comenzar a jugar en el equipo de Quidditch, tenía su mérito. Malfoy y Potter posiblemente podrían ocupar los lugares de los Cazadores que se irían el próximo año. Higgs había insistido en que ellos eran buenos, y que su tío estaba impresionado con ellos.
Los miembros del equipo del año anterior que aun deseaban jugar estaban preparados para defender sus lugares. Los que querían probar sus habilidades se veían serios y determinados. Los de primer año que querían ser parte de la 'segunda formación' estaban allí luciendo nerviosos.
Las gradas del estadio de Quidditch estaban a medio llenar, las pruebas eran una buena oportunidad para ver la competencia. Los Ravenclaw habían estado allí hace unos días atrás, con un gran grupo de observadores. Hasta los profesores, especialmente Jefes de Casa, asistían. Snape estaba allí, principalmente para observar a Harry.
El primer equipo, con un par de reemplazos fue elegido rápidamente. Uno de los de segundo año se había destacado como un futuro Buscador. Los miembros del equipo les ofrecieron escobas a los de primer año para que demostraran sus habilidades. Montague le prestó su escoba a Malfoy, y Terrence Higgs le ofreció su escoba a Potter, quien la tomó con una sonrisa de alivio.
Marcus voló con ellos dos, lanzando la quaffle atrás y adelante. Los Golpeadores lanzaron unas pocas bludgers contra ellos para saber si sabían como esquivar. Marcus se encontró con renuencia impresionado. Ellos conocían unos pocos trucos y eran buenos actuando como equipo, podían predecir donde se encontraría el otro. Solamente necesitaban añadir un tercer Cazador: él. También fue elegida Millicent Bulstrode como futura Golpeadora.
Marcus lanzó unas cuantas órdenes, diciéndoles que seria posteado el horario de las prácticas. Los tres de primer año asistirían solamente a las prácticas del día sábado. Los tres niños saltaron felices, Millicent palmoteando la espada de Draco y Harry con entusiasmo. Ellos jadearon un poco ante eso, pero se rehusaron a quejarse de ser golpeados por una 'simple niña', aun cuando se sentía como si fuera Hagrid quien los golpeara.
Severus miró todo con satisfacción. Harry y Draco estaban en camino de formar parte del equipo de quidditch. Se hubiera sentido más feliz si Harry no tuviera interés en el condenado juego, pero sabía que eso era poco probable. Entre el ser el hijo de James Potter, y tener una forma animaga de un Halieto, ello resultaba un poco inevitable. Ya que le habían prohibido transformarse por ahora, tal vez esta alternativa le mantendría contento.
Tom había observado las pruebas de Slytherin con sus compañeros, tres de ellos formaban parte del equipo de Gryffindor. Oliver Wood estaba con ellos preocupado por las elecciones de Flint.
—¿Por qué siempre pone gorilas en el equipo? —se quejó irritado Wood.
—Bueno, es más difícil sacarlos de sus escobas y lanzan unas bludgers mortales —uno de ellos le contestó.
Wood bufó con agravio—. Aun no puedo comprender por qué esta probando a los de primer año —Wood miró a Tom, obviamente esperando que Tom pudiera decírselos.
Tom pensó en ello con cuidado. Él sabía el porqué, por supuesto, y en realidad no era un secreto—. Gran parte del equipo se va el próximo año o ha decidido concentrarse en los EXTASIS. Si hubiera alguno de primer año que sepa volar, él pretende entrenarlos ahora, para que estén listos para el próximo año —contestó casualmente, esperando que eso fuera el final.
Tom siempre había sentido indiferencia por volar en escoba, aunque disfrutaba ver quidditch. La Copa Mundial ciertamente había sido emocionante, un nivel de excelencia siempre era un placer para observar. Ahora que tenía las memorias de Yvane acerca de volar y las emociones prestadas por el dragón acerca de la alegría al hacerlo, podía entender la obsesión un poco mejor. Era como lo que Tom sentía al descubrir una memoria importante de Yvane que sentía que debían ver Percy, o Severus y Lucius.
Wood había vuelto a ver al equipo de Slytherin, la cara llena de emociones encontradas, de celos por la efectividad de Flint y de determinación, probablemente pensando en copiar la idea. Tom admitió mentalmente que Wood necesitaba toda la ayuda que pudiera obtener, incluso si eso significaba copiar al Capitán Slytherin. Wood solamente estaba en cuarto año, y aunque se había convertido en el Guardián en segundo año, eso quería decir que solamente había jugado dos años antes de convertirse en el capitán.
Wood pareció sentir mucha pasión por el juego, y Tom esperaba que ganara, excepto contra Harry. Con suerte Tom ya se habría graduado para cuando Harry llegara a jugar, así que podría animarlo todo lo que quisiera.
Tom escuchó a los otros Gryffindor murmurar un poco más y después volvió al libro que había copiado de Heather Black, una joven interesante.
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Vaya, muchas gracias a todos por sus comentarios, y buenos deseos. Y ¡Felices Fiestas Patrias! a todos los que son de mi país.
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Editado 6NOV2020
