3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 83: "Perros y Trolls"

El trío de magos entregó el espejo, maldiciendo por lo bajo cada vez que daban contra una entrada estrecha. Un estático Dumbledore los dirigió hasta una sala de clases vacía cerca de su oficina. Él se habría esperado que hasta a Lucius Malfoy le llevaría una o dos semanas el extraer el Espejo de Erised del Departamento de Misterios, aunque la presencia de Hugo y de Arthur explicaba bastante.

Lucius le sonrió ampliamente, para confusión de Albus—. Heribert Brothers quiso asegurarse de que usted comprendiera de que cualquier 'descalabro' con el espejo seria puesto directamente sobre la cabeza del 'mentecato centelleante'... creo que quería decir usted, Director —Lucius trató, sin tener éxito, de verse inocente al transmitir el mensaje. Arthur profirió un sonido estrangulado mientras Hugo resoplaba.

Albus tuvo unos segundos de estupor y un indicio de rabia, y después sus labios se movieron mientras Lucius lo observaba con la esperanza de ver un estallido de temperamento para poder actuar choqueado y consternado. Pero en vez de eso, para su disgusto, Albus se rió.

—Ah, tendré que pensar en un buen insulto para corresponderle a Heribert en nuestra próxima reunión del Wizengamot. Con certeza él no disfruta el verse contrariado en su propio territorio, en el Departamento de Misterios —Albus sonrió con diversión ante la leve mirada de desilusión de Lucius.

Lucius suspiró mentalmente, tendría que conformarse con haberse salido con la suya entregando un insulto a la cabeza del Wizengamot sin recibir una maldición. Arthur masculló una excusa ininteligible y huyó. Lucius esperaba que terminara teniendo una úlcera, aunque en realidad no lo pensaba muy en serio. Arthur había sido de mucha ayuda el día de hoy, haciendo que los del Departamento lo miraran con mucha menor sospecha.

Savage se rió entre dientes y se despidió de Dumbledore y de Malfoy. Había sido un día divertido. Lucius se inclinó brevemente y también se marchó, era obvio que Dumbledore planeaba quedarse para jugar con su juguete nuevo.

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Dumbledore observó como Jarvis trabajaba con ahínco en un capitulo especialmente complicado del diario de Helga Hufflepuff. Era la tarde del Halloween y el muchacho por supuesto esperaba asistir a la fiesta. Las charlas de Jarvis proseguian, una vez a la semana para cada grupo por año, con Binns continuando la otra lección cada semana.

La historia de los primeros años de los Fundadores en Hogwarts resultaba fascinante para los niños, con el Sombrero respondiendo las preguntas de los niños.

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Inclusive Binns se había sentido inspirado, recurriendo a contar la guerra de los Goblins antes de la fundación de Hogwarts.

Esa había sido una guerra que los Fundadores habían vivido. Las tierras de Helga estaban localizadas muy cerca de un clan de Goblins. Rowena había ido a visitarla para copiar unos tomos de magia que ella no poseía. Ellas se habían hecho pronto buenas amigas y la visita se había alargado. Las brujas se habían encontrado sin aviso en medio de una ataque de los Goblins, y el castillo había quedado bajo asedio. La Aparición no se había inventado y no existía la red flú.

En este punto Binns se dio cuenta que todos los estudiantes estaban despiertos y escuchando atentamente con las bocas abiertas. Había pasado un tiempo desde que había tenido una audiencia atenta.

—El viaje por el fuego era posible, aunque con mucha mayor dificultad —explicó Binns a su audiencia—. Helga no podía dejar a su gente, así que envió a Rowena en busca de ayuda. Rowena encontró el campamento donde los magos planeaban batallar contra el clan Goblin, y su próximo asalto, y les rogó su asistencia. Godric Gryffindor era uno de los capitanes del ejército de magos y Salazar Slytherin era su principal estratega —Binns consiguió imprimir algo de entusiasmo a sus palabras—. Los Goblins habían 'confiscado' algunos objetos que habían pertenecido al padre recientemente fallecido de Salazar. Como algunos de ustedes saben, los Goblins piensan que si compras uno de sus objetos esto es solamente por la duración de la vida del comprador, asi que después de su muerte el objeto debe regresar a quien lo confeccionó. Esta ha sido la mayor causa de muchas de las guerras con los Goblins. Estos Goblins habían conseguido de hecho infiltrarse en la torre de Salazar para apoderarse de los objetos. Se dice que él estaba furioso y determinado a hacer justicia con este respecto.

Ante esta declaración, hubo risas ahogadas desde el sector de los Slytherin, y algunos murmullos de aprobación del resto.

—Godric había entablado amistad con Salazar y sentía simpatía por su causa. Godric había comprado una espada a un precio prohibitivo con gran cantidad de hechizos en la hoja. Después de escuchar la historia de Salazar, se dio cuenta que sus herederos no podrían conservarla —Binns escuchó susurros consternados del sector de los Gryffindor. Ellos se habían dado cuenta que estaba hablando de la legendaria espada Gryffindor.

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La historia del rescate de Helga y de la amistad de las familias de los cuatro Fundadores les había tenido fascinados por semanas. Albus estaba satisfecho de que las cuatro Casas se estuvieran acercando con estos relatos de su amistad inicial. Se había vuelto obvio que los niños más jóvenes se estaban mezclando con mayor facilidad, y ahora los de años superiores se comportaban de forma más amistosa. Harry contaría con el apoyo de las cuatro Casas, no solamente de los Slytherin que eran sus compañeros y de los Gryffindor que eran de la Casa de Dudley, pensaba Albus.

El último obstáculo había sido emplazado ayer y hoy llevaría el Espejo a la última cámara y colocaría allí la Piedra. Una movida brillante, aunque lo dijera el mismo. Arrugó un poco el ceño. Cuando había ido por el espejo se había encontrado con el joven Harry ante él. Su corazón se había helado, imaginando tener que explicarle a Severus que su idea brillante había terminado con su joven pupilo enloquecido por mirar en el espejo.

Por suerte, Harry acababa de verlo y ya se había dado cuenta que no mostraba nada real. Harry había sonreído melancólicamente cuando Albus le había dicho con gentileza que el espejo se iría a otro lugar y que él no debería buscarlo. Harry había asentido y se había alejado caminando sin mirar atrás, para alivio de Dumbledore.

Ahora Albus se preguntaba que habría visto Harry. Sentía preocupación de que la cicatriz/Horrocrux pudiera influenciar de mala manera a Harry. Una mirada en sus deseos más profundos podría ser de ayuda. En una época, Albus le habría preguntado a Severus. Ahora, claro, aun cuando Severus encontrara dentro de Harry un pozo profundo de anhelo por gobernar sobre el mundo, era muy poco probable que le dijera una palabra al respecto a Albus.

El Director suspiró, a toda costa necesitaba mantener a Severus del lado de la Luz. Por supuesto que era irónico que el mago que para la mayoría podría ser epitome de la oscuridad fuera la mayor esperanza de mantener a Harry Potter del lado luminoso.

Dumbledore palmeó sus manos, sorprendiendo a Jarvis—. Vamos, mi muchacho, no queremos ser los últimos en llegar a la fiesta. Se habrían terminado todos los sorbetes de limón.

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Harry deambuló por el pasillo, sumido en sus pensamientos. Sabía que debía estarse dirigiendo hacia la fiesta, pero se sentía renuente a hacerlo.

Recordó como al entrar a una sala vacía de clases cerca de la oficina del Director para evitar a Timothy Hopkirk. El matón estaba buscando nuevas víctimas, aunque normalmente no intentaba nada en contra de Harry, ya que siempre había demasiados Slytherins alrededor.

Estuvo a punta de no notar el espejo que estaba allí en las sombras. La inscripción era peculiar, pero en ese momento se dio cuenta que el espejo estaba lleno de gente. Se dio vuelta con rapidez para mirar detrás suyo, pero el cuarto estaba vacío. Se acercó al espejo y se dio cuenta que se trataba de personas que él conocía. Su propio reflejo estaba allí, con Severus y Rosmerta a su lado. La felicidad usual de Rosmerta se veía reflejada en el rostro de Severus, y los ojos de su guardián no presentaban sombras de un doloroso pasado.

Los padres que Harry no podía recordar: James y Lily, estaban a su otro lado, sonriéndole con orgullo y mirando con aprobación a Severus y Rosmerta. Detrás de ellos cinco, estaban otros. Tom sonreía alegremente, sin dudas ni ira visibles. Lucius y Petunia estaban tomados del brazo sonriendo, con Dudley y Draco saltando contentos para ponerse delante de sus padres. Detrás de ellos, había personas que Harry no reconocía, aunque por sus ojos verdes y sonrisas parecidas a Lily y James debían ser sus padres. Debía tratarse de su familia.

Harry se sentó y observó sus manerismos por un buen rato, pensando en lo que quería significar aquello.

Así le había sorprendido el Director, pero no necesitaba de su explicación, él ya había adivinado que el espejo meramente era una manifestación de lo que uno deseaba que fuera. Aun así, había sido agradable verlos.

Ahora, sin embargo, sentía melancolía. A pesar de la aseveración de su papá de que Lily y James hubieran querido que él disfrutara de las festividades, el verlos en el espejo le había quitado las ganas de cualquier celebración en el aniversario de sus muertes.

Harry terminó regresando hacia las mazmorras, aunque no entró a ellas. Encontró un espacio justo antes de las escaleras que bajaban hacia su sala común y miró por una ventana desde allí hacia afuera. Esperaba que la celebración pronto terminara, para poder irse a acostar.

Fue sorprendido por el retumbar de unos pasos pesados, más fuertes que los de Hagrid. Vio la sombra de una figura enorme, y un troll enorme dio vuelta la esquina y lo miró directamente a los ojos.

Harry escuchó a alguien gritando fuerte de manera histérica—:¡PAPÁ! —y se dio cuenta que se escuchaba a sí mismo.

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Voldemort se rio de manera desagradable, y fue imitado por Quirrell, quien creía que el plan era a prueba de tontos. Después de emplazar a un troll entre los obstáculos, se había asegurado que el cebo y la trampa atrajeran a un segundo troll y dejado un rastro en el castillo para que la creatura lo siguiera. Si alguien llegara a cuestionarlo, él podría decir que el segundo troll había seguido al primero y tenia como respaldo evidencia de ello. Lo peor que podrían decir era que él era un incompetente por no ocuparse de desarmar la trampa.

El Director había colocado la Piedra Filosofal en la cámara finalmente y Voldemort quería obtenerla de inmediato. Los profesores estarían protegiendo a los niños del troll y Quirrell ya se habría marchado para cuando ellos se dieran cuenta que las alarmas habían sonado. Eso esperaba. Voldemort estaba contando con que ellos pensaran que puesto que la piedra había sido apenas colocada, las alarmas no habían sido colocadas adecuadamente.

Pero eso no importaba. Voldemort estaba determinado en conseguir la Piedra Filosofal esa misma noche y no le importaba lo que se pusiera en su camino.

Quirrell corrió hacia el Gran Comedor chillando con miedo acerca del troll en los calabozos y concluyó con un desmayo. La paciencia de Voldemort, lo que quedaba de ella, se había evaporado cuando la Piedra había sido puesta en la cámara.

Tan pronto como Quirrell escuchó los gritos de los niños y la cuasi estampida posterior, se Desilusionó y se deslizó por una puerta lateral, sin darse cuenta que el profesor Snape le imitaba.

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Severus alcanzó la puerta a la carrera, esperando adelantarse a Quirrell. En el momento que el otro profesor había hablado, se había sentido seguro que era un truco, una distracción. Abrió la puerta de golpe y fue encarado con un furioso Fluffy, de ningún modo aturdido ni subyugado. Era imposible observar las tres cabezas y chequear el estatus de la portezuela en el suelo, así que Severus terminó con una mordedura en la pierna. Terminó teniendo que dejar el cuarto y cerrando la puerta con furia.

Severus no se sorprendió de hallar a Quirrell justo afuera de la puerta que acababa de cerrar. Hubo un breve destello de rabia en los ojos del hombre y después pasó a expresar su preocupación.

―¿Nadie ha pasado el perro, entonces, Severus? Bien. También vine a revisar las trampas ―Quirrell se retorció las manos y tartamudeó como siempre―. ¿Re-re-re-gresamos a los calabozos, entonces? Ne-ne-cesitamos rodear a ese troll...

Severus respondió al hombre con una mirada helada de incredulidad y empujó a Quirrell delante suyo, para que señalara el camino.

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Tom, quien habitualmente se sentaba en la parte de atrás de los asientos disponibles en el Gran Salón para tener una buena vista del resto de los estudiantes, había escuchado los chillidos de Quirrell con incredulidad. Se dio cuenta que Severus se iba de inmediato, para revisar lo que fuera que los otros profesores estaban guardando, presumía Tom.

Tom también se dio cuenta de la abrupta desaparición de Quirrell, lo que fue muy sospechoso. El Director conseguía llamar al orden con rapidez, pero Tom se había sentido enfurecido por la orden que había dado y se puso de pie.

―¡Pero, señor! ―gritó, atrayendo la atención―. Los dormitorios de los Slytherin y los Hufflepuff están en los niveles inferiores ¡se encontrarían allí en el camino del troll!

El Director pareció quedar en blanco por un breve momento, pero se recuperó rápidamente―. Por supuesto, estas en lo correcto. Diez puntos para Gryffindor por pensar rápido. Muy bien, profesora Sinistra, organice a los prefectos para que resguarden el Gran Salón, y que los estudiantes continúen con las festividades. Los profesores y yo lidiaremos con el troll.

Los estudiantes retomaron sus asientos. Los profesores se fueron con rapidez, y Sinistra colocó protecciones en las puertas colocando a los prefectos como vigías para vigilar por señales del troll, lo que consistía mayormente en escuchar pasos retumbantes y oler algo muy desagradable. Los estudiantes más jóvenes se acomodaron con rapidez, y los mayores comenzaron a discutir el troll y la incompetencia de Quirrell.

Apenas habían pasado cinco minutos desde la marcha de los profesores cuando Draco se dio cuenta de que Harry no estaba con ellos, y que nunca había llegado a la fiesta. Draco fue corriendo hacia Tom y sin aliento le dijo que Harry no estaba presente. Tom pensó con rapidez. Harry había estado renuente a celebrar el día de la muerte de sus padres también el año pasado; lo más probable es que estuviera escondido en alguna parte de la sala común Slytherin o en su dormitorio... Cuando menos eso esperaba.

Tom le hizo señas a sus compañeros de habitación y a algunos prefectos y les explicó la situación. Sus compañeros de cuarto, Adrián Kirke en particular, inmediatamente pensaron en 'rescatar a Harry Potter' y los prefectos estuvieron de acuerdo en dejar que ellos cinco se fueran. Sin embargo, Tom insistió en llevar con ellos a un Slytherin.

Adrián frunció el ceño preguntando―: ¿Por qué?

―Porque espero que él se encuentre en su dormitorio, y para verificar que se encuentra allí. Necesitamos que un Slytherin entre y lo haga ―contestó Tom con impaciencia, ¿acaso los Gryffindors nunca se adelantaban al pensar?

Marcus Flint fue reclutado, y le siguieron los impacientes Gryffindors, mientras este se preguntaba si esto seria ventajoso o no para él. Pero tenia la excusa que no se había atrevido a enfrentarse a la ira de Severus Snape, y la mayoría podría entender aquello.

Ellos avanzaron con rapidez por los pasillos, llamando a gritos al niño en algunas partes, hasta que al dar vuelta por un corredor escucharon los gritos de Harry. Tom y Adrián cargaron entonces juntos. Harry estaba colgando cabeza abajo y tratando de esquivar lo mejor posible el garrote del troll. Por sus heridas visibles, al parecer había recibido uno o dos golpes.

Los compañeros de Tom saltaron a la pelea con entusiasmo. Adrián Kirke se colgó del garrote y fue levantado por este y lanzado hacia adelante. David Spinnet y Brian Dunstan lanzaron maldiciones para cortar la mano que sostenía el garrote. Kirke gritó y cayó al suelo como un trapo. Jack Dorney lanzó un hechizo para hacer tropezar al troll mientras Tom le lanzaba una maldición para cortar su otra mano, forzando al troll que rugía a caer de rodillas y dejar caer a Harry.

Tom agarró a Harry y lo colocó detrás suyo, retrocediendo por el pasillo para alejarse del troll.

Marcus Flint había observado la breve batalla con cautela y cuando Harry estuvo lejos del troll ejecutó un Wingardium Leviosa para hacer levitar el garrote lo más alto que permitía el techo para luego dejarlo caer con fuerza sobre la confundida cabeza del troll, terminando la refriega.

Spinnet y Dorney corrieron a sacudir a Kirke para despertarlo justo cuando los profesores llegaban a la escena, siendo atraídos por los ruidos de la pelea.

Las entrañas de Snape se habían congelado al ver la apaleada forma de Harry, parcialmente escondida por Tom. Minerva se hizo cargo del resto mientras Severus mascullaba mientras inspeccionaba las heridas de Harry.

Severus escuchó el chillido de McGonagall―. Expliquen lo ocurrido.

Tom había intervenido de inmediato para contarle que Harry había estado ausente de la fiesta y que ellos seis habían ido en su busca.

Ella se volteó hacia Harry―. ¿Por qué no estaba usted en la fiesta, jovencito?

Harry se ruborizó un poco y agachó la cabeza―. Sé que Severus sigue diciéndome que mis padres hubiesen querido que disfrutara las fiestas, pero no se siente correcto el estar celebrando en el aniversario de sus muertes.

Minerva se encogió. Ella se había olvidado de que a pesar de que Halloween era celebrado no solamente como una festividad y el aniversario de la derrota de Voldemort, también contenía memorias tristes para Harry. Suspirando ella asintió.

Severus también suspiró―. Harry... ―comenzó, y después se detuvo. Harry tenia todo el derecho de celebrar, o de no hacerlo, así como creyera conveniente. Así que, en vez de eso, apoyó su mano en su hombro y se volteó hacia los Gryffindors... y un Slytherin. Se inclinó hacia ellos y les dijo en un tono formal:

―Las casas de Snape y de Potter les agradecen por su asistencia en este asunto ―Ya que estaba seguro que una deuda de vida no era necesaria, no lo mencionó, solamente les reconocía que se les debía un favor de algún tipo.

Los Gryffindors lucieron sorprendidos, pero consiguieron inclinarse y murmurar una respuesta.

Flint sonrió levemente y también se inclinó―. Fue un honor, profesor ―se sentía aliviado de que si algún miembro de su familia se sentía molesto porque él se había arriesgado por Potter, serian apaciguados por el hecho de que Snape 'le debía una'.

Adrián y Harry fueron enviados a la enfermería, y a Quirrell lo dejaron para que se encargara del troll.

Harry se había torcido el cuello después que lo dejara caer de cabeza. Entre una jarra entera de pasta para hematomas y un relajante muscular, Madame Pomfrey insistió en que pasara la noche en la enfermería, junto con Adrián Kirke, quien tenia una concusión.

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Para el día siguiente, la escuela era un hormiguero de rumores y el escueto reporte del Director durante el desayuno había decepcionado a muchos. Dumbledore leyó el Profeta Diario con resignación. Snape le había enviado una lechuza a Fudge, quien no había perdido el tiempo convocando una conferencia de prensa.

Fudge había insistido que los niños estaban a salvo, y Amos Diggory se había presentado para asegurar al troll y revisar los alrededores para satisfacer el Consejo Escolar y reasegurarle a los padres que no había más trolls rondando por el colegio. Había desmantelado las trampas y había reprendido a un tembloroso Quirrell por su falta de cuidado.

El Profeta había alabado la valentía de los estudiantes Gryffindor y Slytherin, y Adrián Kirke ostentaba una amplia sonrisa al dejar la enfermería rodeado por muchas admiradoras.

Harry se había sentido feliz de haber conseguido deslizarse a almorzar con Draco mientras todos los ojos estaban sobre Adrián. Los Slytherins le habían dado la bienvenida con mucho mayor decoro que la mesa Gryffindor le estaba demostrando a Adrián. La mayoría de los Slytherin estaban contentos de que hubiera vuelto en su mayor parte ileso. Los pocos que deseaban que el troll tuviera mejor puntería simplemente lo habían ignorado. Flint había sonreía con todos sus dientes, una cosa más bien alarmante, y había brindado con Harry sobre un vaso de jugo de calabaza.

Harry levantó la vista hacia su padre quien le sonrió levemente también. Ellos habían hablado brevemente antes de que le dieran una dosis de SinSueños. Papá parecía comprender por fin que de momento cualquier celebración de Halloween iba más allá de él, sin importar lo que Lily y James Potter hubiesen deseado. También le había confesado el haber hallado un espejo, contándole lo que había visto allí, y el haber sido atrapado por Dumbledore.

Severus había permanecido en silencio durante esto, un poco sobrepasado por las revelaciones de Harry. El verlos a él y a Rosmerta, junto con Lily y James, le demostraba un nivel de aceptación por parte de Harry que le impactaba un poco. Harry había estado llamándole 'papá' por algún tiempo, pero el verlo a él en el Espejo de Erised le demostraba a Snape que no se trataba de algo pasajero de un niño que se aferraba a una figura paterna al azar.

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Las semanas pasaron de forma tranquila después del troll. Voldemort estaba intentando conseguir pasar ileso por un Cerbero. Ron y Neville incluso vieron un par de veces a Quirrell revisando un montón de libros en la Biblioteca. Neville había murmurado que esperaba que encontrara algo útil que enseñarles.

Ron se encontraba sentado cerca de Mafalda, quien estaba junto a Hermione. Normalmente conseguía un par de consejos de como mejorar sus ensayos por parte de ellas dos. Mafalda podía decirle cosas porque él era "familia". Hermione... si le hacías una pregunta... bueno, ella no podía evitar derramar un rio de todo lo que ella sabia, y entonces tan sólo era asunto de conseguir escribir lo bastante rápido.

Ron y Neville dejaron la Biblioteca al mismo tiempo que Hermione y estaban juntos en las escaleras movibles cuando esta salió disparada hacia el corredor del tercer piso. Inmediatamente Hermione empezó a proferir que ellos estaban rompiendo las reglas, cuando fueron sorprendidos por la gata de Filch. Y ellos corrieron dentro de un cuarto para escaparse de ella... para encontrarse con Fluffy.

Ellos escaparon con sus vidas, y Hermione furibunda por la "irresponsabilidad de los profesores". Pero Neville estaba pensando. Él había notado la cojera del profesor Snape y había leído acerca del robo en Gringotts.

―Apuesto, a que esta cuidando lo que ellos sacaron de la bóveda de Gringotts, antes del robo ―Neville se sintió mejor al ver la mirada estúpida en sus caras―. Snape se marchó justo después que Quirrell anunciara que había un troll en las mazmorras. Y estuvo cojeando por semanas después de aquello... probablemente ese perro lo mordió. Snape conoce mejor que nadie las idas y salidas de las mazmorras, él pudo dejar entrar a ese troll sin ningún problema ―Neville no tenia idea si lo algo de esto era verdad, pero se sentía molesto con Snape, siempre desdeñando sus mejores esfuerzos en Pociones.

Ron estaba igual de molesto con Snape, siempre perdía unos pocos puntos en Pociones por sus trabajos. Cualquiera que dijera que Snape estaba haciendo algo malo tendría su apoyo.

―Pero ¿por qué? ―preguntó Hermione―. ¿Qué podría ser tan importante?

El rostro de Ron se iluminó, contento de poder darles una respuesta―: Hagrid lo sabrá. Si alguien puede saber algo acerca de un perro de tres cabezas será él.

―Entonces, ¿vamos a verlo por la mañana? ―inquirió Hermione.

Ambos chicos asintieron. Ellos estaban seguros que para cuando fuera mañana, Hermione estaría en posesión de toda información disponible acerca de perros de tres cabezas.

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Autora: Que les parece, ya pasamos lo del troll.

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Editado 7NOV2020