3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 86: "Agravios por todas partes"

Remus también estaba leyendo el Profeta muy temprano en la mañana. Había escuchado del ataque en el partido de quidditch a través de los canales de rumores de los licántropos. Con frecuencia después de algo así ocurría un contragolpe vicioso de parte de la sociedad de magos, y el nuevo alpha, Dex, había pasado gran parte de la noche tratando de calmar los miedos de su pequeña comunidad.

Lupin había quedado choqueado con el titular, si Harry hubiera sido mordido los rumores ya se sabrían. Para su alivio, el artículo finalmente daba a conocer el nombre de la víctima: Jennifer 'la Imbatible' Lovelace, la estrella de Las Arpías que Harry siempre mencionaba en sus cartas.

De acuerdo al articulo, había esperanzas de que sufriera pocos efectos de la mordida. Para deleite de Remus había una carta impresa de Harry pidiendo por Jennifer y aquellos que eran como ella, que no se transformaban, para que no fueran apartados de su sociedad. Había numerosas cartas, de Petunia Dursley, Dudley, Draco Malfoy y hasta de Lucius diciendo que las leyes necesitaban proteger a las víctimas de los hombres-lobos como Fenrir Grayback, en vez de castigarlas.

Para su rabia, no había ninguna de Severus Snape. Snape no debía apoyar esta idea. Remus se preguntó si Harry habría necesitado hacer esto a espaldas de su tutor. Aunque si bien Lucius había escrito... probablemente para ponerse del lado bueno del Niño Que Vivió.

Remus se sentó y le escribió una carta de apoyo a Harry, alabándolo por mantenerse fuerte contra su guardián tremendamente prejuicioso y por organizar a sus amigos y familia en esta campaña de cartas. Señalaba que obviamente los valores Gryffindor de sus padres se hacían ver y Harry debía abrazarlos.

Envió la carta con una sensación de satisfacción, esperando que Harry se sintiera alentado por ella. Remus se paseó por la pequeña villa que ahora rodeaba los pequeños departamentos. Dex aun estaba haciendo rondas, dando ánimo a los otros. Hasta ahora allí no había ocurrido ninguna de las temidas represalias.

Ya que no había dudas de que fuera Greyback y sus renegados los causantes del ataque, quizás el mundo mágico no sintiera necesidad de interrogar a otros licántropos al azar. Remus estaba seguro de que el ruego de Harry para un mejor tratamiento cuando menos enfriaría a unos cuantos de los más exaltados.

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Cornelius Fudge leyó el Profeta, y unos cuantos otros diarios, algunos de Europa y otros pequeños diarios de Gran Bretaña. El Profeta tenia la mayor circulación, pero existían otros periódicos con una decente clientela que eran considerados más 'progresistas' y gente que les hacia caso también.

Lucius sabiamente había enviado una copia de la carta de Harry a un editor amigo en Francia con la petición de que la enviara a otros editores que sintiera que pudieran ser de ayuda a la causa de Harry. La respuesta de los periódicos europeos fue abrumadoramente positiva. Los diarios aprobaban de todo corazón "la forma de pensar razonable y progresista de El Niño Que Vivió acerca de las víctimas de los hombres-lobo renegados y el tema de los hombres-lobo en general".

Los periódicos británicos eran menos entusiastas, a pesar de que los artículos parecían simpatizar con la forma de pensar de Harry Potter. Después del titular inicial sensacionalista, el artículo de la primera página en realidad era bien pensado y profundo, probablemente porque había sido escrito por el mismo editor del diario. Obviamente, se inclinaba a favor de Harry, y citaba numerosas editoriales de los franceses que señalaban lo completamente seguras que eran las víctimas que no se transformaban.

Los otros reporteros también parecían intentar ser justos en sus reportajes, y a pesar de que citaban un buen número de cartas que se oponían, de gente que apelaba por leyes más estrictas e inclusive por expulsar a los hombres-lobo fuera de Gran Bretaña. El diario trataba de responder a sus preguntas con argumentos razonables.

Fudge se esperaba que intentaran acceder al deseo de Harry Potter de ayudar a Jennifer y a otros como ella sin llegar a parecer demasiado a favor de una reforma de las leyes para los licántropos. Aunque algunos de esos artículos eran interesantes.

Había una amplia descripción de las comunidades de hombres-lobo europeos y la casi inexistencia de ataques allí. También había alguna referencia velada al hecho de que las pocas manadas de renegados casi exclusivamente eran de origen británico. Se incluían citas textuales de prominentes líderes europeos acusando a los ingleses de exportar sus problemas en vez de lidiar con ellos.

Skeeter, empero, había citado casi enteramente a 'magos y brujas traumatizados' quienes no habían podido escapar de los renegados durante la breve batalla. Ninguno había sido mordido con la excepción de Jennifer Lovelace, o siquiera arañado, pero habían sufrido algunas maldiciones y hechizos, todos fácilmente reversibles o curables en San Mungo. Rita concedía que Jennifer "también era una víctima" que no siendo peligro para los demás debería mostrársele consideración, pero el fondo de su artículo era obviamente evitar que la gente considerara demostrar a los hombres-lobo 'reales' alguna merced.

También había al final de un párrafo una pregunta: ¿por qué no había una carta del profesor Snape, el guardián de Harry Potter?

Fudge suspiró. Él tendría que asegurarse de mencionar que Snape lo había visitado en persona para ver ese asunto. Había dejado un mensaje tarde en la noche para tener una conferencia de prensa, y dejarle saber al Wizengamot que se dirigiría a ellos cuando les fuera conveniente.

Terminó de desayunar con un suspiro, componiendo mentalmente el mejor discurso posible.

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Severus terminó de leer los artículos en voz alta a su audiencia. Hizo una mueca ante la última frase de Rita Skeeter.

Harry frunció el ceño―. ¿No tuviste tiempo para escribir una carta, papá?

Severus suspiró, removiéndose un poco mentalmente―. Fui a ver al Ministro Fudge en vez de eso, para dejarle saber lo ocurrido y lo que ibas a hacer para que él pudiera respaldarte si le era posible. No pensé que a alguien le importara que yo escribiera o no, puesto que hay tantas otras cartas.

Harry se animó―. Oh, esta bien, entonces tu puedes decirles eso cuando escribas una carta.

Severus de nuevo se removió. ¿Qué podría decir exactamente en una carta? Ciertamente podría dar su respaldo a Jennifer y los otros que no se transformaban o no eran peligrosos para que regresaran a formar parte de la sociedad normal... era ridículo que fueran apartados. Quizás debería apegarse a eso. O hacer alguna otra cosa...

―Tal vez pueda ir a la conferencia de prensa que Fudge va a llamar y apoyarlo visiblemente ―dijo Severus con un poco de renuencia.

―Yo también podría ir. ¡Todos podemos hacerlo! ―dijo Harry con fervor.

Severus negó con la cabeza enfáticamente, para sorpresa del resto―. Lo más probable es que haya allí mucho alboroto. El asunto de los hombres-lobo siempre causa mucho revuelo. Muchos verán esto como un 'primer paso' para traer a los licántropos de vuelta a nuestra sociedad; y todos sabemos que Hugo Savage pretende eso exactamente. No estoy diciendo que estén errados, pero no quiero a Harry en medio de esa batalla.

―¿Pero no debería intentar ayudar...? ―preguntó Harry vacilante.

Severus titubeó, preguntándose como decir esto para que Harry pudiera comprenderlo―. No estoy diciéndote que no debes ayudar, pero no te quiero en medio del frenesí por prevalecer en que esto se convertirá. Umbridge y otros sacaran todas sus mayores armas para combatir el cambio, y una de sus mayores armas son las familias de las víctimas anteriores ―Severus suspiró al ver la confusión de Harry... y de Tom―. ¿Cómo reaccionarias si la madre de un niño muerto te preguntara llorando como puedes apoyar a esos asesinos viciosos y la escucharas contarte todos los detalles atroces de como fue destrozado ante sus propios ojos mientras los otros hombres-lobos se reían?

Harry tragó saliva y palideció. ¿Qué se podía decir él ante eso... había algo que se pudiera decir?

―Los hombres-lobos que apoyaban al Señor Oscuro tomaban poción matalobos, ellos tenían su mente intacta durante la transformación, porque querían ser capaces de recordar el horror que inflingían. Decirle a la gente que la poción matalobos hará que las manadas de licántropos sean seguras no convencerá a todos. Sólo vuelve inofensivo a aquellos que desean ser inofensivos ―Severus suspiró―. La pelea será fea. Y hay otros para liderarla... quienes deben hacerlo. Tu puedes ayudar si lo deseas, pero no dejaré que te conviertas en el representante público para convertirte en blanco de los insultos de la oposición.

Harry asintió aliviado de haberse salvado de ello... una campaña de cartas sonaba mucho mejor, de momento.

Severus fue por Flú al ministerio, dejando detrás de él un silencio pensativo. Esperaba poder hacerlo decentemente bien en la conferencia de prensa.

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Quirrell y Voldemort había dejado caer un montón de presentes a los familiares de Quirrell, hecho sus excusas y se habían marchado. Dieron unas cuantas vueltas en unas cuantas tiendas en Callejón Diagon y Knocturn para ver si había algo interesante y fueron a revisar la Mansión Riddle. Quirrell no sabia porque la mansión muggle podía ser de algún interés hasta que ellos hallaron a Nagini. Estaba en estupor invernal, pero parecía que se había estado alimentando bien.

Los pocos días pasados allí Voldemort los pasó haciendo planes. El joven Tom podría llegar a interesarse en su herencia muggle... quizás quisiera saber las razones de algunas de las elecciones de Voldemort. Ellos lanzaron algunos hechizos de reparación para asegurarse que el lugar no se desmoronara y volvieron habitable una de los cuartos de recibir.

Voldemort recordaba con felicidad haber matado a su padre y sus abuelos. Con frecuencia se había preguntado por qué su padre no habría vuelto a casarse y tenido otros hijos. No es que él hubiera dejado tampoco que sobrevivieran ese día.

Quirrell encontró un montón de Profeta Diario recientes al regresar a Callejón Diagon. Voldemort rió entre dientes al ver el diario más antiguo. Fenrir el viejo homicida estaba de regreso en Gran Bretaña, y había lanzado un golpe efectivo. Había perdido buena parte de sus mejores asesinos, sin embargo. Voldemort repasó la lista de los muertos y capturados.

Había unas cartas lloronas de Harry Potter y sus amigos, Quirrell y Voldemort resoplaron desdeñosos en unísono.

El diario siguiente tenia titulares acerca de una conferencia de prensa. Al parecer a Fudge le había crecido el pelo y estaba abogando completamente por remover las restricciones sobre aquellos que no se transformaban o que no eran peligrosos debido a sus heridas recibidas de hombres-lobo. Esa habilidosa serpiente de Severus Snape también había estado allí y había respaldado la propuesta de Fudge.

Snape había demostrado su astucia insistiendo en que el tema de las víctimas no tenía nada que ver con las leyes con respecto a los licántropos, rehusándose a permitir que algún reportero u otro mago en la reunión sacara la pregunta de los hombres-lobo―. Son un tema diferente … las víctimas de que hablamos no son hombres-lobo … no deberían penalizarlos como si lo fueran.

Aparentemente, la conferencia había terminado con la idea de apoyarlos, y se esperaba que Fudge tuviera éxito cuando presentara su propuesta ante el Wizengamot.

Quirrell y Voldemort fruncieron el ceño. Los miembros desilusionados y apartados de la sociedad mágica habían conformado la base de los miembros de bajo rango de su ejército, aquellos con quienes se podía contar para efectuar los peores ataques terroristas. Si el mundo mágico empezaba a ser justo y a apoyarlos perdería a muchos de aquellos con los que esperaba contar.

La escuela iba a empezar de nuevo en unos días y fueron a Hogsmeade escuchando cuidadosamente a Rosmerta hablar acerca de Snape y Potter, y aun con mayor atención cuando escuchaba hablar de Tom.

―Oh, es dulce verlo con su chica, Dora... ellos son una pareja tan linda ―Rosmerta se había reído en cierto punto mientras chismorreaba con su cocinero.

Voldemort había pensado con rapidez. ¿Una novia? Útil quizás, si fuera alguien a quien pudiera amenazarse. Empero, se preguntó acerca de ella... ¿seria una nuera digna? Esperaba que Tom hubiera escogido a una sangre pura; deshacerse de ella y encontrar una novia apropiada para su hijo seria difícil mientras aun careciera de un cuerpo. Y lo más exasperante era que no podía permitir que su hijo se casara con alguien que no fuera sangre pura. Sus nietos no deberían tener más sangre sucia en ellos de la que ya portaban, caviló.

Voldemort se sacudió sus pensamientos con incomodidad. Necesitaba obtener un cuerpo y reconstruir su imperio antes de preocuparse acerca de convertirse en abuelo.

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Albus Dumbledore dejó la audiencia del Wizengamot con pensamientos mezclados. Se había sentido irritado por la escasa preparación que le habían permitido. Una breve nota de Severus acerca del ataque y la insistencia de Harry de ayudar a esa Jennifer, y una convocatoria de Fudge diciéndole que habría una audiencia del Wizengamot el día siguiente fue toda la advertencia que obtuvo.

Sentía que se había perdido una oportunidad, de seguro ellos podrían haber incluido algunas concesiones para los hombres-lobo, pensaba.

Severus, sin embargo, había insistido en que ellos obtuvieran esa primera victoria con el mundo mágico firmemente en su esquina y con todos aprobando. Después podrían a construir algo sobre eso, con otras leyes para los mismos licántropos. Y no sólo eso, él se había rehusado firmemente a permitir que Harry hablara con los reporteros acerca de las leyes anti-licántropos.

Albus no estaba seguro si la negativa en escuchar la petición de Albus de mencionar las leyes de los hombres-lobos en la audiencia era debido a una estrategia o a odio por los hombres-lobo. Y, por supuesto, eso se añadía a todas las otras veces en que Severus había insistido en desafiarlo con respecto a Harry.

―Él puede escribir una o dos cartas a los diarios, dando su opinión, como todos los demás. No va a andar dirigiendo ninguna campaña a la edad de once años ―había siseado Severus con enojo.

Todo muy irritante, pensó Dumbledore. Sin embargo, las leyes segregando a aquellos que tenían pocos cambios sin llegar a transformarse habían sido cambiadas. La única concesión a los que seguían reclamando era que si la víctima sufría cambios que pudieran volverlos peligrosos, debían reportarse con los Sanadores de San Mungo, lo que era ya lo que la mayoría de ellos hacían de todos modos.

Hugo Savage cuando menos quedó satisfecho con este 'primer paso', como lo había sindicado. Albus quedó sorprendido de que el viejo Auror fuera apaciguado tan fácilmente.

―Pero Albus... estas leyes no fueron puestas en funcionamiento en una noche. El público y las leyes tampoco pueden cambiarse de la noche a la mañana. El primer paso es lograr el apoyo del público, para tener éxito los otros pasos también deben ser así ―Hugo fue a congratular a Jennifer, quien había acudido a la audiencia y estaba rodeada por la horda de Dragonsrest.

Los reporteros estaban tratando de bombardear a Harry a preguntas, pero Harry, bajo instrucciones susurradas por Severus, meramente dijo que "se sentía muy feliz por Jennifer", y se rehusó a decir nada más mientras todos iban hacia los flú.

Harry se sentía feliz de no haber ido a la conferencia de prensa, ahora. Aun con el pequeño grupo que le había gritado preguntas se había sentido abrumado. Solamente la presencia de Severus y los otros había evitado que entrara en pánico.

Regresaron a Dragonsrest, y Lucius junto con Petunia, Dudley y Draco fueron a la Mansión Malfoy. Ellos iban a pasar el Año Nuevo juntos. Lucius quería que los cuatro intentaran 'pasar tiempo en familia' para ver como les iba.

Harry sacó un pergamino y su pluma inagotable hecha de una pluma de Hedwig. Sacó la carta de Remus con un suspiro rabioso. Suponía que no debía culpar a Remus por pensar que Severus no apoyaba los esfuerzos de Harry, pero aun así podría primero haber preguntado. La mayor parte de la carta era un largo insulto, considerando que Severus había hecho mucho por ayudar a repeler esas leyes.

Se sentía mal por Remus, él sabia por las cartas que el hombre esperaba tener una relación más cercana con él, y no aprobaba que tuviera a Severus como tutor, y menos que Harry lo viera como un padre. Cuando Harry le había escrito a Remus diciéndole que consideraba a Severus su padre y a Tom su hermano, Remus le había enviado una larga carta diciéndole lo horrorizado que estaría James Potter y más historias acerca de la relación antagonista entre Severus y James.

Las historias habían sido de cosas mucho peores a las mencionadas por Severus. Su padre siempre trataba de convertirlas en algo humorístico. A pesar de que Remus trataba de hacer quedar a Severus como el villano, no podía esconder el hecho de que las confrontaciones eran de cuatro contra uno.

Harry sonrió burlón. Se había divertido con la carta defensiva de Remus cuando Harry había remarcado que la mayoría de las cartas de Remus parecían ser de matones atacando con ventaja a sus blancos, y ¿cómo es que encontraba eso divertido cuando no se trataba de un gran desafío?

Harry suspiró. Remus había culpado de sus acusaciones a Severus, por supuesto. Razonar con Remus parecía una batalla cuesta arriba. Con rapidez Harry escribió una esquela sarcástica diciéndole a Remus que leyera los últimos periódicos para que se diera cuenta que su papá de hecho estaba ayudando a la causa, y no oponiéndose.

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Harry estaba echado para atrás en el asiento del tren escuchando a medias a Draco y Dudley. Ahora que iban de vuelta a Hogwarts, tenia tiempo para pensar en Neville, Ron y Hermione. Ellos se habían pertrechado en un compartimento y observado con sospecha mal escondida como ellos tres pasaban de largo.

Apenas podía creer que ellos tuvieran tales ideas acerca de su padre. Era ridículo. Hizo una mueca molesto... y ahora tendría además que servir una detención con ese cretino de Ron.

McGonagall les hizo saber que ellos debían reportarse con Hagrid la noche de su detención, y ellos asintieron infelices. Dudley masculló que esperaba que Harry y Draco no tuvieran que palear establos en la oscuridad. Draco lució horrorizado, arruinaría sus botas de cuero de seguro. Harry asintió estando de acuerdo, ningún calzado suyo estaba hecho tampoco para eso.

Ron fue arrastrando los pies a su dormitorio detrás de Dudley. Seamus y Dean no habían simpatizado con su dificil situación, ellos eran de la opinión que él se había hecho solo esto. A Ron le agradaban sus compañeros de habitación, pero Dudley no aprobaba en lo que Neville, Hermione y él andaban, y aun cuando Seamus y Dean no supieran de que se trataba la disputa ellos tendían a apoyar a Dudley.

Demasiado pronto llegó el momento de la detención. Los tres se habían abrigado y Harry había pensado en pedirle a un prefecto que les pusiera hechizos calentadores que pudieran durar varias horas.

Filch les guió a la cabaña de Hagrid, Draco murmurando plegarias a las deidades que los establos lodosos no formaran parte del castigo.

―Deberían estar colgando de sus pulgares en los calabozos ustedes pequeños mocosos. Ah, aquellos sí eran los días . . . como extraño los gritos ―Filch iba sonriendo feliz ante sus recuerdos.

Hagrid apareció sorbiendo lágrimas, con su ballesta y Fang.

―Un grupo lamentable es este, Hagrid ―dijo Filch abarcando los tres, y después al ver la cara llorosa de Hagrid―: No me digas que todavia estas así por el condenado dragón, ¿o sí? Dicen que no se irá hasta dentro de una semana.

―¿Pero qué pasará si no le gusta allí? ¿Qué pasará si los otros dragones son malos con él? Tan sólo es un bebé ―Hagrid hipó llorando.

Draco y Harry miraron al bebé del tamaño de un pony que en esos momentos estaba quemando un olmo en su cercado con una mirada de júbilo. Norbert había descubierto como iluminar la noche con 'antorchas' y ya no quedaban muchos arboles dentro de su cercado.

Filch rodó los ojos y se fue sin molestarse en rebatirlo. Hagrid inhaló infeliz y miró los tres castigados.

―Vamos a ir al Bosque Prohibido esta noche. Necesitamos revisar a los unicornios, algo ha estado matándolos. Dos ya han muerto y vamos a asegurarnos de que no haya un tercero.

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Quirrell escapó rápidamente del aspecto amenazante de Snape. Neville y Hermione temblaron, el profesor Snape había parecido más peligroso de que lo ellos habían visto hasta entonces. Sus susurradas advertencias a Quirrell les parecieron sospechosas, diciéndole que pensara donde estaban sus lealtades... era obvio que Snape estaba intentando hacer que el hombre lo ayudara a procurar la Piedra Filosofal para Quien No Debe ser Nombrado.

Snape se adentró en el castillo, sus túnicas revoloteando... con Neville y Hermione siguiéndole de cerca.

Quirrell se adentró en lo profundo del bosque. Voldemort mascullando con enojo en la parte de atrás de su cabeza. Snape iba a constituir un problema entonces, ambos pensaban. Ahora, sin embargo, ellos necesitaban hallar a un unicornio. Voldemort estaba volviéndose más fuerte con su sangre, y ellos querían que eso continuara siendo así.

Ellos habían regresado a Hogwarts unos pocos días antes del estudiantado, buscando unicornios, pero estos parecían haber desaparecido. Esta noche, ahora que se había deshecho de Snape, él estaba determinado a tener éxito. Que golpe de suerte que ellos descubrieran a un joven macho trotando distraídamente entre los matorrales. Voldemort dejó a Quirrell, envolviéndose en su forma vaporosa como en una capa. La bestia nunca vio su ataque, pero protestó con furia ante el dolor y consiguió alejarse antes de que Voldemort terminara con él.

El unicornio dejó un charco de sangre y un rastro que Voldemort siguió. Quirrell esperó con calma en el borde del bosque a que su amo terminara su cacería.

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Harry y Draco caminaban por un sendero del bosque descontentos. Fang iba en medio de ambos, probablemente para que en caso que algo los atacara fuera por ellos primero, como dijo Draco. Harry se desentendió del monólogo interminable de quejas de Draco. Su amigo podía quejarse como nadie cuando le daban una tarea que no le gustaba. Harry con frecuencia podía ignorarlo, pero en esta ocasión el sonido de su voz, incluso de su voz gimoteante, era extrañamente reconfortante.

―No puedo creer que Hagrid nos dividiera de esta manera, sabes que con ese enorme charco de sangre esa pobre criatura debe estar muerta, así que ¿por qué enviarnos también a que nos maten? ―gruñó Draco, y Harry solamente pudo asentir su acuerdo.

Ellos se detuvieron abruptamente, y Fang dejó escapar un ladrido temeroso. El cadáver de un unicornio yacía delante de ellos, con algo alimentándose de su cuello. La cosa levantó su cabeza, enseñándoles sus siniestros dientes con un gruñido. Draco gritó y dejó caer la linterna retrocediendo con rapidez por el sendero. Fang simplemente dio la vuelta y corrió aullando y ladrando fuerte.

Harry sintió un dolor repentino en su cicatriz, parecido a lo que a veces sentía en la escuela. La forma embozada flotó hacia él mientras el niño trataba de retroceder, pero tropezó y cayó. Draco le gritaba que corriera, pero el dolor le imposibilitaba pensar.

Draco apuntó con su varita la figura oscura, pero no pudo pensar en algún hechizo que pudiera funcionar. Para su asombro, un centauro apareció y alejó a la amenazante criatura. Draco corrió hacia Harry y le ayudó a levantarse.

―¿Qué era esa cosa? ―preguntó Harry con espanto.

―¿Puedes pensar en alguien que pueda arriesgar la maldición que conlleva la sangre de un unicornio asesinado para mantenerse con vida? ―preguntó el centauro.

―¿Eso era Voldemort? ―exhaló Harry con asombro.

Hagrid, Ron y un renuente Fang aparecieron entonces y agradecieron a Firence por su ayuda. Ron jadeó con horror al ver el unicornio muerto. Parecía horrible que algo tan bello pudiera estar muerto. Hagrid tomó nota del lugar para poder decirle a Heather. Suspiró, la pobre chica lo tomaría muy mal.

Él guió a los estudiantes de regreso al castillo y los instó a ir a sus dormitorios, mientras iba a dar su reporte al Director. Hagrid había pensado que una detención en el bosque seria demasiado para niños de primer año. Pero Dumbledore le había asegurado que lo encontrarían interesante.

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Harry sentía la cabeza como lista para partirse por la mitad, mientras escuchaba la letanía de Draco―. Espera a que mi padre escuche de esto... espera hasta que tu padre escuche...

Draco guió a Harry hasta la puerta de Severus y golpeó. Severus abrió con sorpresa. ¿De seguro el castigo ya debería haber terminado y ellos deberían estar acostados? Vio la palidez de Harry y su aspecto de dolor y los hizo entrar con presteza. Harry se sentó con un quejido mientras Severus buscaba una poción para el dolor.

Draco inmediatamente le contó toda la historia con minucioso detalle... exceptuando el grito que había dado al ver la criatura. Y terminó quejándose―... y yo no tuve idea de que podía lanzar contra esa cosa para que se alejara de Harry … Quirrell es un maestro tan malo, y yo no tenía idea de que hechizo podría siquiera intentar.

Severus, empero, estaba recordando que Quirrell había entrado en el bosque cuando él lo vio, y que al marcharse pareció tomar una de las huellas que se internaban en el bosque. Esto no era bueno. Voldemort estaba cerca y Quirrell de verdad le estaba ayudando.

Harry suspiró con alivio y le regresó el vial a su papá―. Gracias, así es mucho mejor ―se tocó con cuidado la cicatriz―. La cicatriz aun se siente delicada, pero el dolor de cabeza desapareció ―sonrió con alivio―. ¿Tenía razón el centauro, papá? ¿Se trataba de Voldemort?

Severus vaciló, estremeciéndose ante el sonido del nombre del Señor Oscuro. Odiaba asustar a Harry, pero una advertencia seria beneficiosa―. Sí, eso creo. Bajo ninguna circunstancia debes acercarte al Bosque. Y debo pedirte que de ahora en adelante nunca te quedes a solas con el profesor Quirrell ―Los muchachos parecieron sorprendidos―. No puedo decirte el porqué, pero cuando pueda lo haré. Confía en mi.

Los chicos no eran Slytherin por nada. Severus no les hubiera dado esta advertencia a menos que fuera necesario. Ambos asintieron y se miraron uno al otro significativamente al ir a su dormitorio.

―Quirrell debe estar ayudando a Voldemort de alguna forma ―susurró Harry.

―La calidad del personal del Señor Oscuro ha disminuido bastante si Quirrell es lo mejor que puede tener ―se rió Draco entre dientes.

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Muchas gracias a todos los comentaristas, y quienes siguen este fic.

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Editado 7NOV2020