3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 88: "Adiós, profesor Binns"
Minerva caminó hacia la oficina del Director, pasmada. Albus le había dicho que Severus y él, junto con el joven Tom y Remus Lupin, iban a estar fuera "consiguiendo algo para su lucha contra Voldemort". Él se escapó por la puerta principal mientras ella aun estaba haciendo una mueca ante el nombre. Por sobre su hombro Albus, le había dicho que Lucius Malfoy iba a quedarse 'vigilando Hogwarts' mientras él estuviera fuera.
Minerva se había tambaleado mentalmente ante aquello. ¿Lucius Malfoy? De seguro que no. Fue mascullando con descontento todo el camino a la oficina del Director―. No puedo creer que Malfoy esta a cargo con Albus fuera por el día … ¡increíble!
Neville, Ron y Hermione la escucharon y se miraron uno al otro con temor.
―Con Dumbledore fuera, Snape tratará de ir por la Piedra, seguro ―dijo Ron―. Y con Malfoy ayudándolo, Quirrell esta perdido. La Piedra estará fuera de aquí antes del almuerzo.
Neville asintió―. Necesitamos hacernos de esa Piedra, antes de que Snape y Malfoy lo hagan.
Hermione asintió su concordancia, con los labios apretados de ansiedad. Los Gryffindor fueron a su dormitorio para reunir sus capas y lo que fuera que pensaran que iban a necesitar.
Minerva en tanto seguía murmurando en su camino a la oficina, y Quirrell la escuchó decir claramente―. Albus y Severus fuera, lo más probable que por todo el día... ¡una locura! Lo más probable es que estén divirtiéndose en Las Tres Escobas... ―bufó McGonagall.
Quirrell apenas podía creerlo, y Voldemort siseó con alegría―. Necesitamos obtener de una vez esa Piedra ―Se apresuraron hacia el tercer piso felices. Ya tenían la mayoría de las respuestas a como pasar las trampas... iban a tener que arreglárselas como pudieran con el resto.
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Lucius Malfoy escuchó el pequeño tañido que anunciaba que alguien estaba subiendo las escaleras a la oficina del Director. Una mirada al pergamino hechizado sobre el escritorio le indicó que se trataba de la profesora McGonagall. Con rapidez agarró unas cuantas cosas y se sentó de tal forma que cuando ella traspasó la puerta encontró al señor Malfoy sorbiendo del oneroso vino élfico del Director, hojeando la agenda diaria del Director y con incluso hasta sus botas... sus muy caras botas de cuero italiano, pero de igual forma botas... sobre el escritorio del Director.
Minerva rechinó los dientes con tanta fuerza que sintió que se le astillaba un diente y una nube roja se cruzó en su visión. ¡Cómo se atrevía! Ella cerró la puerta de un portazo y el bribón insolente alzó la mirada con una expresión educadamente inquisitiva.
Minerva se dio cuenta con furia que había una mirada de satisfactoria diversión en los ojos del sinvergüenza. Controlando su enojo con dificultad, ella consiguió decir con moderación:
―Se supone que la agenda diaria solamente puede ser leída por un miembro del concejo escolar en presencia del Director o de la Directora subrogante.
Lucius solamente sonrió sin arrepentimiento―. Bueno, usted se encuentra ahora presente, profesora. Y me alegra mucho que haya llegado, siempre es un soplo de aire primaveral el estar en su presencia, Minerva ―dijo con una expresión inocente.
Minerva miró fijamente al mago estupefacta. Lo había visto aquí en la escuela por siete años siendo un estudiante talentoso y poderoso, casi hacia dos décadas atrás, luego desde el otro lado de un campo de batalla o dos durante la primera guerra. Estaba bastante segura de que habían intercambiado maldiciones durante las batallas; había pensado que casi le había conseguido un par de veces. Y ahora Albus insistía que él era un aliado... y el habilidoso diablillo ahora le dirigía halagos extravagantes.
No estaba segura de si reírse o lanzarle una maldición a la amenaza rubia.
―Bueno, siempre es interesante encontrarme contigo, Lucius ―contestó finalmente.
Lucius se rió por lo bajo. Había leído la mayor parte de sus expresiones tan claramente como si usara Legilimancia. A pesar de ser una bruja bastante formidable, ella nunca había aprendido a esconder sus pensamientos. Obviamente lo recordaba como un adversario. Él rememoraba una o dos batallas en que había estado seguro de que ella lo despacharía. Lucius normalmente no tenia dificultades en maldecir a sus oponentes, pero maldecir a su vieja profesora le parecía un poco cobarde... al menos hasta que ella casi lo había decapitado usando un muy bien conjurado Diffindo. Después de eso, ya no tuvo problemas en lanzarle hechizos a ella.
Lucius sirvió un vaso del vino excelente y se lo pasó. Ella sorbió mientras lo observaba
―No estoy segura de por qué Albus creyó necesario tener al zorro guardando el gallinero... sin embargo, tengo clases que atender... cuidado en donde te metes, Lucius ―ella bebió el resto del vino y se levantó para irse, dándole a Lucius una última mirada de advertencia.
Lucius consiguió esperar hasta que ella llegó al pie de la escalera antes de empezar a reírse. Necesitaba poner esto en una memoria para el pensadero para Severus.
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Cuando el trío de Gryffindors llegó al cuarto de Fluffy, ellos descubrieron a la bestia roncando mientras un arca tocaba cerca. Ellos gruñeron y fueron hacia la compuerta abierta, saltando con resignación. Tanto Hermione como Neville reconocieron el Lazo del Diablo y convencieron a un histérico Ron como pasar por ella. Ron consiguió montar la escoba en el cuarto siguiente y atrapar la llave para pasar por la puerta siguiente, donde se encontraron con un tablero de ajedrez mágico.
Ron suspiró y los dirigió por el tablero―. Vamos a tener que jugar para pasar.
Sin embargo, el trío había sido visto y otros iban tras sus talones.
Dudley les escuchó hablando camino al tercer piso, y era obvio que estaban tratando de "adelantarse a Snape y al señor Malfoy de hacerse de la Piedra". Dudley fue a las mazmorras, tratando de hacer que el mismo Snape les pusiese en su sitio.
Se encontró allí con Harry y Draco sentados en la oficina de Snape, trabajando en un ensayo de Pociones. Para su desmayo, ellos dijeron que Snape se había ido con Dumbledore, y que tampoco Tom estaba en el castillo.
―Mi papá está aquí, creo que está ahora en la oficina del Director ―dijo Draco.
Harry se puso de pie con determinación―. Dudley, ve si puedes encontrar a McGonagall para decirle lo que esta pasando. Draco, ve por tu padre y dile que esos idiotas están haciendo peligrar la Piedra. Yo los seguiré y trataré de detenerlos ―los otros dos niños se fueron, y Harry entró al cuarto privado de su padre.
Ellos habían traído con ellos la capa de invisibilidad a Hogwarts, para que Harry pudiera verla a veces. En ocasiones cuando las cartas de Remus lo molestaban, él sacaba la capa y la acariciaba. Se recordaba que Severus le había dicho que James Potter querría que él fuera feliz, aun cuando eso fuera con Snape. Lily Potter ciertamente no se molestaría por su elección de padre.
Ahora, sin embargo, él intentaba llevarse la capa para usarla para salvar la Piedra Filosofal. Con Dumbledore, Severus y Tom fuera, Quirrell se sentiría libre para intentar algo. Si ellos no lograban encontrar con rapidez a Lucius, el ladrón podría obtener la Piedra y marcharse antes de que ellos lo supieran. Él tomó la capa y corrió hacia el tercer piso, deseando que su padre pudiera comprenderlo.
El arpa aun estaba tocando y Fluffy aun estaba roncando. Harry juró y cayó en el Lazo del Diablo. Había escuchado a su papá discutir las trampas con Tom un par de veces. Severus quería que Tom 'supiera' cosas en caso que fuera necesario. Escuchó a Severus dar a Tom las contraseñas para pasar la trampa de pociones, y el tablero de ajedrez, las que llevarían más tiempo de pasar. Harry esperaba poder recordarlas.
Harry recordó que el Lazo del Diablo odiaba la luz y lanzó un hechizo solar, cayendo al suelo de piedra. Corrió a tomar la escoba y atrapó la llave ahora dañada. Fue corriendo al cuarto del ajedrez para encontrar a Ron caído, con Hermione acunando su cabeza. Ella miró a Harry con inseguridad, y Neville lo retó de inmediato.
―¿Estas aquí para ayudar a tu padre a robar la Piedra, Potter? ―espetó.
―El profesor Snape salió con el Director esta mañana, idiota, él ni siquiera se encuentra aquí ―dijo con enojo―. Necesitan salir de aquí antes que echen todo a perder.
―¿Pero quién pasó antes que nosotros? ―preguntó Hermione vacilante.
Ante la mirada aguda de Harry, Neville dijo―: El perro ya estaba dormido y las trampas vencidas cuando pasamos nosotros.
Harry asintió, así que Quirrell ya estaba en movimiento―. Ustedes dos lleven a Weasley a la enfermería... y avisen al señor Malfoy o a la profesora McGonagall donde estoy. Dudley y Draco fueron también a alertarlos.
Neville había comenzado a protestar, pero la noticia de que McGonagall sabia de ellos lo enervó. La profesora McGonagall lo había defendido ante su abuela, y en realidad no quería que ella se enojara con él. Hermione y Neville levantaron a Ron y comenzaron a ir hacia la trampilla.
Harry se puso la capa después que se marcharon, y pasó el resto de las piezas de ajedrez sin retarlas. El troll aun estaba inconsciente, para alivio de Harry, y así finalmente se encontró cara a cara con el acertijo de su padre. Lo leyó con rapidez admirando la lógica del acertijo. Estaba seguro que de haber tenido varios horas para gastar, habría obtenido la respuesta. Susurró la contraseña y entró a la cámara final. Vio el Espejo de Erised y supo que de algún modo esta era la trampa del Director.
Quirrell estaba parado frente al espejo, hablando solo con voz frenética. Para asombro de Harry una voz profunda y enojada le contestó. Harry fue un poco hacia adelante, para ver a la persona que estaba con Quirrell, pero no pudo ver a nadie. Quedó confundido y fue un poco más adelante. Uno de sus pies golpeó una piedra, arrojándola hasta el pie de las escaleras, donde estaban Quirrell y el Espejo.
Harry inmediatamente se quedó quieto, esperando pasar desapercibido, pero fue en vano.
La voz sibilante dijo―: Creo que nuestro visitante esta usando una capa de invisibilidad. Puedo sentir su magia, y no se trata de un fantasma ―la voz dio una risotada.
Quirrell convocó la capa, dejándola caer en los escalones entre ellos. Harry se quedó allí, aun paralizado, esperando que Draco y Dudley llegaran pronto con la ayuda.
―Usa al muchacho... ve si se sabe como funciona el espejo ―siseó la voz.
Quirrell gritó―. Muchacho, ven aquí ―y Harry notó que lo hizo sin rastro del tartamudeo.
Harry se tambaleó hacia adelante, y se vio en el espejo, sosteniendo la Piedra Filosofal y colocándola en su bolsillo. Sintió que la Piedra aparecía en su propio bolsillo, y rechinó los dientes con infelicidad.
Quirrell gruñó―. ¿Qué viste?
Harry balbució un cuento acerca de copas de Quidditch y puntos ganados para la Casa y trofeos. Fue interrumpido por la voz de nuevo, diciéndole a Quirrell que lo pusiera de cara a Harry.
Para horror de Harry, después de que el turbante fuera removido, había otro rostro en la parte de atrás de la cabeza de Quirrell. Harry apenas escuchó a Voldemort tratar de sobornarlo con poder y riquezas, y hasta con regresar a Lily y a James. Le dio una mirada al espejo, James y Lily aun lucían orgullosos y comprensivos, pero la cara de Severus le miraba con severidad... diciéndole que aun tenia un trabajo por concluir.
Voldemort podía estarlo viendo, pero no así Quirrell. Se volteó con rapidez y corrió, recogiendo su capa mientras lo hacia. Gritó la contraseña y huyó a través del fuego cuidadosamente dispuesto por su padre, lanzando la capa sobre sí. Era imposible correr sin hacer ruido, pero las paredes de piedra le ayudaban haciendo eco sobre sus pasos, haciendo difícil saber donde estaba.
Corrió como un demonio pasando al troll, a través del tablero de ajedrez, y las llaves aladas. Quirrell no estaba lejos, lanzando hechizos aquí y allá, tratando de localizarlo. Harry llegó al Lazo del Diablo y lanzó la capa hacia atrás para poder escalarlo, revelando parte de si a Quirrell. Demostró que podía escalar casi como un mono mientras lo hacia, mentalmente agradeciendo al antiguo Dudley y su pandilla los años de "Cazando a Harry" que le habían enseñado a subirse a los arboles y murallas con enredaderas para evadir la persecución.
Pasó corriendo a un Fluffy que empezaba recién a despertarse, y escaleras abajo al segundo piso mientras esquivaba maldiciones por el siempre cercano Quirrell. Consiguió llegar al primer piso y lo que esperaba fueran salones de clase desocupados.
Gritó cuando Quirrell lo agarró del brazo y ambos cayeron al suelo. Quirrell lo tomó por la garganta entonces y Harry aterrado empujó contra su cara. Los alaridos de Quirrell pronto se mezclaron con los suyos mientras el profesor de DCAO comenzaba a desmenuzarse en polvo.
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Dudley fue corriendo a la clase de Transfiguración, dándose cuenta tardíamente que interrumpir la clase de McGonagall casi tomaba más coraje del que poseía. Abrió la puerta e inmediatamente fue inmovilizado por la mirada nada divertida de McGonagall.
Ella fue hacia la puerta y salió al pasillo, esperando una explicación. Dudley tartamudeó un poco mientras explicaba que Ron, Hermione y Neville iban a pasar al perro e ir detrás de la Piedra para 'salvarla de Snape y el señor Malfoy'.
―Draco fue a buscar a su padre, y Harry fue detrás de los tres idiotas ―concluyó Dudley con una mueca de disculpa.
Minerva despachó a la clase, diciéndoles que comenzaran a trabajar en sus proyectos de verano y ensayos. Dudley fue detrás de ella mientras iba hacia la oficina del Director.
Pero Lucius no estaba allí. Después de repasar los papeles y libros que se atrevió, se imaginó que si Dumbledore los había dejado a la vista entonces no debía importarle que los revisaran. Pero se dio cuenta que había una pirámide de cristal que brillaba con el rabillo del ojo. Fue hacia donde estaban las numerosos alarmas y monitores que enseñaban los niveles de barreras en el castillo. Los instrumentos eran en su mayoría de cristal con algunos asomos de plata o de oro. Ellos tendían a cambiarse ocasionalmente o eran añadidos por los Directores.
Como miembro deñ Consejo Escolar, Lucius estaba consciente de algunos instrumentos. El que brillaba no era uno que hubiese visto antes... y estaba seguro que era importante. Albus le había dicho que monitoreaba las trampas contra quien tratara de robar la Piedra Filosofal. No había dicho como lo hacia, así que probablemente no se esperaba un ataque cuando estuviera fuera parte del día.
Lucius levantó con gentileza la pirámide con luces y cuando esta no reaccionó, la llevó con él escaleras abajo en busca de la Sub-Directora. Se dirigió a su oficina, sin estar seguro de si ella tenia o no clases, desencontrándose así con su hijo, que llegó después que él se marchara.
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Draco le gritaba casi histérico a la gárgola indiferente. Minerva casi le quitó puntos por su lenguaje al llegar allí, excepto que se estaba sintiendo tan ansiosa como Draco. Ellos se dirigieron al tercer piso y se encontraron con Ron herido siendo sostenido por Neville y Hermione camino a la enfermería.
Ellos vacilantemente explicaron lo que habían hecho, y como Harry los había encontrado y enviado de regreso, pero que se había ido en busca de quien quiera que iba detrás de la Piedra.
―¡Es Quirrell, imbéciles! ―gritó Draco con frustración, sacudiéndolos a los tres―. Él trabaja para el Señor Oscuro.
―Silencio, Draco ―dijo McGonagall de forma ausente―. Lleven al señor Weasley a la enfermería, por favor ―el trío se tambaleó en dirección a Madame Pomfrey, esperando que no tuvieran detenciones que se extendieran hasta su segundo año.
Minerva arrugó el ceño y fue a su cercana oficina, usando su Flú para llamar el departamento de Aurores. Ella explicó que estudiantes habían sido atrapados en las trampas emplazadas para custodiar la Piedra Filosofal, y que alguien estaba intentando robarla. Por suerte, Hugo Savage estaba allí y limitó a los entusiastas Aurores a sólo tres. Sin embargo, Rufus Scrimgeour estaba allí e insistió en ir con ellos. Ellos pasaron por el flú, y fueron junto con Minerva y los dos estudiantes hacia el tercer piso.
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Entretanto, Lucius no había encontrado a McGonagall en su oficina, y su salón de clases estaba inexplicablemente vacío también.
Cuando comenzaba a irse de allí, escuchó gritos y hechizos lanzados desde el fondo del pasillo. Corrió hacia el pasillo, sacando su varita de su bastón para encontrarse con que Harry estaba siendo estrangulado por Quirrell.
Lucius cargó hacia ellos, aunque temeroso de lanzar hechizos con ellos tan cerca. Se detuvo abruptamente cuando Quirrell se detuvo de pronto y comenzó a desintegrarse en medio de aterradores alaridos.
El profesor Binns salió de su oficina del otro lado del agonizante profesor de DCAO. Y a través del transparente Binns, Lucius pudo ver que McGonagall venia corriendo hacia ellos, pero aun a cierta distancia, con Aurores detrás de ella.
Harry se puso de pie y empezó a retroceder lentamente hacia Lucius mientras una nube oscura se levantaba de las cenizas y de las túnicas de lo que fuera Quirrell. Lucius mantuvo su varita en alto, preguntándose que hacer. El espectro súbitamente fue rápido hacia ellos. Lucius maldijo su vacilación y lanzó un hechizo destinado a enviar a un espíritu maligno a . . . bueno … el más allá.
Pero su acción fue tardía, el espectro atravesó a Harry y se lanzó hacia un lado, huyendo por una ventana. Harry cayó al piso con un grito y Lucius vio con espanto como su hechizo golpeaba directamente al profesor Binns.
La cara fantasmal del profesor adquirió una expresión sorprendida mientras un pilar de luz aparecía y murmuró―: Por Merlín, miren eso ―el fantasma se disipó en la luz y entonces el pilar luminoso sencillamente desapareció.
Lucius miró la cara de desmayo de McGonagall y el ceño fruncido de los Aurores, hasta Savage se veía sombrío, y masculló―: Mierda.
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Tras regresar de la cueva, para sorpresa del Director, y de Severus, ellos no fueron guiados por Dudley al tercer piso, sino que a la enfermería en donde transcurría una escena de profundo caos.
Severus y Tom se apresuraron a ir al lado de Harry, quien yacía inconsciente en una camilla.
Dumbledore gritó―: ¡SILENCIO! ―para obtener la atención de todos―. Ahora, díganme, ¿qué esta pasando?
McGonagall le contó acerca de Dudley, y después Draco les informó como el trío de Gryffindors había ido al área de trampas. Hermione con renuencia contó acerca de su expedición. Lucius siguió con su relato, terminando como había lanzado un hechizo al 'espíritu oscuro'.
Scrimgeour intervino―: Nosotros no vimos ningún espíritu. Todo lo que vimos fue a Malfoy lanzando un hechizo que derribó a Harry y mató a uno de sus profesores.
Lucius apretó los dientes, aparentemente la figura de Binns no había sido lo bastante transparente para que ellos vieran a través suyo la figura oscura como humo de... bueno, debía haber sido el Señor Oscuro, concedió con reluctancia.
Savage objetó la afirmación de Scrimgeour―. No puedes matar a un fantasma, mandarlos al otro lado no es homicidio.
―Existen leyes acerca de mandar al otro lado a alguien como el profesor Binns, quien permanecía aquí voluntariamente, siendo útil ―arguyó Scrimgeour―. Y nosotros no sabemos lo que Malfoy le hizo a Harry Potter... ―miró acusador a Severus, quien lo ignoraba.
Draco y Dudley se agruparon en torno a la cama de Harry, y Severus hizo que Tom se acostara en la cama de al lado, sentándose en una silla que colocó entre las dos camas, mientras impartía órdenes a una agobiada Poppy.
―Yo no hechicé a Harry, idiota. El hechizo para eliminar al fantasma no pudo haber afectado a Harry, y ese es el único que lancé ―insistió Lucius.
―Necesitamos hablar con usted, señor Malfoy ―dijo Scrimgeour finalmente con pompa―, en el Ministerio.
Hugo y Albus fruncieron el ceño. Ellos necesitaban saber que había pasado, pero Rufus estaba exagerando un poco.
Los ojos de Lucius se estrecharon y Severus se puso de pie. Los Gryffindors en el cuarto podrían no saber que estaba sucediendo, pero ellos sí lo sabían. La ley aun decía que un Mortífago podía ser enviado derecho a Azkaban para ser cuestionado según estimasen los Aurores, a veces meses más tarde. Inmediatamente después de la primera guerra eso había sido necesario, los Aurores estaban sobrecargados de sospechosos, así que aquellos que tuviesen la marca oscura eran asegurados en Azkaban para hacer lugar para los sospechosos sin marcar en las celdas de detención menos... siniestras en el ministerio.
En estos días eso no era necesario, había mucho espacio en esas celdas. Pero se había sabido de Aurores que sacaban a relucir las viejas leyes cuando iban tras de un sospechoso con la marca oscura. Por la expresión vengativa de Rufus Scrimgeour, él pretendía que Lucius tuviera un acercamiento con los Dementores.
Lucius miró a Severus, quien obviamente estaba dividido entre cuidar de Harry y de Tom, y ayudar a su viejo amigo. Lucius sacudió levemente su cabeza y movió la mano, dejando ver a Severus la esquina de un pergamino, uno de sus trasladores.
Severus se relajó. Lucius no tenia intenciones de vacacionar en Azkaban. Lucius señaló con la cabeza levemente a Draco y Dudley, y Severus asintió con discreción. Él cuidaría de Draco como si fuera suyo, y también de Dudley, tal como hasta ahora. Las manos de Severus cayeron sobre los hombros de los niños mientras ellos comenzaban a protestar, mientras la enormidad de la situación comenzaba a sentirse.
―Deja que tu padre maneje esto, Draco ―entonó Severus―. Dudley, él sabe lo que hace.
Los chicos se callaron, pero observaron con ansiedad como los Aurores avanzaban.
Scrimgeour movió un brazo y los dos Aurores desconocidos salieron de la enfermería con Lucius, mientras un triunfante Rufus y un preocupado Hugo les seguían.
Al llegar a las puertas, Rufus sacó un traslador. Lucius tan sólo sonrió apenas y dijo―: Gracias, pero ya tengo el mío ―empuñó su traslador y murmuró la frase de activación: "Tuney", desapareciendo.
El semblante aproblemado de Hugo se aclaró un poco mientras escuchaba a Rufus gritar con rabia.
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Lucius llegó a la Mansión Malfoy gritando los códigos para cerrar el lugar completamente. Nada podría entrar o salir, y era sólo un poco menos que un Fidelius en cuestión de secreto.
Abrió un Flú y llamó a su abogado principal.
La explicación fue larga, pero Angus Essex no se amilanó. Los asuntos de los Malfoy de nuevo se volvían interesantes―. ¿Entonces, ahora es usted fugitivo de la justicia?
―Pero como, Angus, claro que no ―Lucius le sonrió de medio lado ante la confusión del abogado―. Scrimgeour dijo que necesitaba hablar conmigo en el Ministerio. Nunca dijo que yo me encontraba bajo arresto. Solamente estoy demorando el... interrogatorio hasta que ocurra en otra parte que no sea Azkaban.
Angus sonrió lentamente en respuesta, sí, él podría trabajar con eso.
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N/T: Jaja, más enredos , pero espero que esto satisfaga el clif-hanger. Muchisimas gracias a mis fieles comentaristas, y todos quienes han favorecido y siguen el fic. Feliz Halloween, y diviértanse todos quienes tienen feriado :D
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7NOV2020
