3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 90: "El nuevo trabajo de Lucius"

Lucius miró en el espejo con abatimiento, escuchando a las mujeres que charlaban sin parar. Ellas habían mantenido el cambio de su aspecto al mínimo. Solamente habían acortado su cabello para que llegara hasta los hombros, y fuera de color oscuro y ondulado. Su piel ahora lucia tostada, lo que volvía sus ojos de un color azul oscuro. El mayor cambio era su vestimenta. Ahora llevaba uno de esos 'vaqueros' muggles y una de esas horrorosas camisetas (Draco se encontraría complacido de saber de que él había enviado a buscar una de esas de dragón que este le había regalado). Encima había una túnica corta, de color óxido, fácil de olvidar, que, en el mundo de los magos, lo proclamaba un trabajador o sirviente.

Las túnicas cortas eran usadas por aquellos que trabajaban en lo que nadie quería hacer, usualmente eran squibs o aquellos con poca magia. Su escaso largo evitaba que se rasgaran al quedar en medio, y también minimizaba que se ensuciaran. La ropa, por sí misma, aseguraba que nadie de su círculo normal de amistades se dignara a dirigirle una mirada, así que ser reconocido era una posibilidad más bien remota.

Sin embargo, era humillante, el ser pasado por alto. Lucius no podía recordar que eso le sucediera nunca, hasta ahora.

Las tres mujeres continuaban conspirando alegremente. Se habían reído tontamente y abanicado sus rostros cuando apareció vistiendo vaqueros y camiseta. Temía horriblemente que se había ruborizado y apresurado a ponerse la ofensiva túnica corta. Rosmerta había asegurado que se veía 'muy apto'. Molly había dicho que trataría de obtener uno de esos 'vaqueros' para Arthur. Petunia solamente le había guiñado un ojo en el reflejo del espejo.

Petunia le había inventado el nombre de 'Jason', y estaría 'viviendo' en el pequeño departamento arriba de las grandes puertas en la entrada del condominio de Spinner's End. Eso estaba bien para Lucius, ya que la casa de Petunia era la primera que estaba junto a la puerta. Lucius consiguió esbozar una pequeña sonrisa ante la idea. No tenia intención de quedarse mucho tiempo en ese departamento, ya que iba a estar muy ocupado persiguiendo a Petunia. Después de todo, todas las casas eran nuevas... ¿qué tantos arreglos iban a necesitar?

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Hugo Savage avanzó con precisión por los corredores de las Fuerzas de la Ley ministeriales con el ceño fruncido. Scrimgeour, a pesar de que Hugo le había ordenado que regresara a la Academia de Aurores, se las había arreglado para hacer un escándalo en el ministerio antes de irse.

Cuando menos una docena de Aurores estaban embarcados en una cacería humana.

La media docena de miembros del Wizengamot quienes estaban cumpliendo turno presidiendo los asuntos cotidianos de ese día en la corte, se estaban comportando como un hato de gallinas. En general, todos se estaban comportando como lunáticos porque conocían tan sólo la mitad de la historia. Había esperado que Amelia hubiera sido capaz de detener el pánico antes de que comenzara después de que él la llamara por fuego.

Envió por un horrorizado y confundido Fudge, para no tener que repetirse y les contó lo sucedido a un preocupado Wizengamot. Había uno o dos reporteros ahí, y Hugo se sintió aliviado de que Skeeter no estuviera presente.

Al final el Wizengamot quedó en silencio, a excepción de Tiberious Ogden, quien, a pesar de su edad avanzada tenia la mente muy ágil y despierta.

―¿Así que el problema es que no pudiste ver claramente a través del fantasma para poder decir si Lucius Malfoy lanzó el hechizo que dañó a Harry Potter, o si 'despachó' a profesor Binns a propósito, o si en verdad le estaba lanzando un hechizo al espíritu oscuro? ―inquirió el anciano hechicero.

Hugo pudo ver que Dumbledore entraba y se paraba al lado de Fudge mirando los procedimientos con cuidado, pero sin hacer nada para tomar las riendas de manos de Ogden. Hugo suponía que estaba mesurando como iba el tema.

Hugo asintió al Wizengamot―. Nosotros nos encontrábamos a cierta distancia, pero pude ver que Harry Potter estaba luchando con el profesor Quirrell, y que éste súbitamente empezó a gritar y... se desintegró. El Director Dumbledore nos explicó que fue debido a las protecciones de sangre ―Hugo arrugó el ceño y el resto de la corte se removió incomoda, pero al final no hicieron comentarios―. Sé que Malfoy lanzó cuando menos un hechizo, yo lo vi con claridad, pero no puedo decirles qué hechizo fue. No vi tampoco al espectro que Lucius Malfoy describió, pero vi como se iba el profesor Binns.

―Entonces, ¿por qué no se encuentra delante de nosotros en estos momentos el señor Malfoy? ―Griselda Marchbanks era una bruja práctica, ahora que el impacto había bajado.

―Yo puedo contestar eso ―dijo una nueva voz detrás de Dumbledore y de Fudge. El abogado de Malfoy. Angus Essex, seguido por tres asistentes y por unos Aurores malhumorados llenaron la corte.

Los Aurores habían ido a la Mansión Malfoy para encontrar una pista de Lucius. Habían quedado sorprendidos de que las barreras les dejaran pasar sin problemas. Después de encontrarse del otro lado de las protecciones con Essex y su equipo de abogados, sintieron que una batalla campal con Lucius Malfoy y media docena de mortífagos hubiera sido menos traumática para ellos.

El Wizengamot se volteó con curiosidad hacia Essex. El abogado se inclinó con formalidad y habló―: No se ha emplazado al señor Malfoy bajo arresto. Ellos sólo deseaban cuestionarlo... ―la corte se volteó hacia Savage, quien asintió lentamente corroborando esto―. Ese interrogatorio puede ser hecho en un lugar mucho más neutral que... Azkaban.

―¿Azkaban? ―casi gritó Ogden―. ¿Quién dijo algo de Azkaban?

―Las leyes aun existen en los libros de que cualquier persona que lleve la Marca Oscura puede ser llevado directamente a Azkaban para 'esperar' a que le interroguen según la conveniencia de los Aurores ―Angus sonrió torcidamente―. ¿Es necesario que les recuerde de Raymond Stewey?

Todo el Wizengamot se encogió. Stewey había sido atrapado durante una redada en una casa de seguridad de los mortífagos, durante la primera guerra, cerca de diez años atrás. Se encontraba bajo la influencia de varios hechizos y nadie se dio cuenta que se trataba de un cautivo, y no de un mortífago, y ni siquiera revisaron si tenia la Marca Oscura. El hombre había pasado casi un año 'esperando interrogatorio' en Azkaban antes de que descubrieran el error. El Ministerio había tratado de acallar el asunto, con pocos resultados.

―El señor Malfoy no tiene intención de ir a un interrogatorio, solamente para encontrarse después tomando té con los Dementores en el Mar del Norte ―dijo Angus con firmeza.

―¿Y si no tiene nada que ocultar...? ―Zebulon Smith dijo sugestivamente desdeñoso.

Savage miró al mago cincuentón con diversión. Recordaba al padre del hombre. La familia Smith había estado por ahí por cerca de quinientos años. No se consideraba antigua, según términos mágicos, pero aun así era lo bastante vieja como para haberse ganado una reputación y respeto como una honorable familia luminosa. Los Smiths habían parecido contentos con esta reputación y su respeto, pero no eran magos de alta sociedad. Habían conseguido buenas alianzas y matrimonios los últimos cuatrocientos años. Pero, ahora que el siglo veinte terminaba, el padre de Zebulon había decidido que ellos necesitaba ganar 'estatus'.

Zebulon y su padre había efectuado un serio intento por elevarse socialmente y 'sobar espaldas'. Las matronas de sociedad hablaban con asombro de como una de las hermanas de Zebulon había conseguido casarse con uno de los Abbotts. Se susurraba acerca de un filtro amoroso y decían que Nevus Abbott había sido un imbécil, así que tal vez los Smiths lo merecieran.

Hugo suspiró mirando con fijeza a Zebulon, era un mago luminoso, sí, pero uno de mente estrecha en que todo era blanco o es negro... y odiaba a los Malfoy con pasión.

Essex, por su parte, se rio abiertamente de los obvios intentos de Zebulon Smith―. Pero vamos, Lucius Malfoy esta perfectamente dispuesto a entregar una memoria para el pensadero... cuando se le asegure su seguridad y que no será enviado a Azkaban.

―No podemos darle esa seguridad porque si es hallado culpable de una ofensa, ciertamente estará visitando el Mar del Norte y los Dementores ―espetó Griselda.

―No podemos declarar sin efecto legal la ley concerniente a retener a los Mortífagos en Azkaban, podemos necesitarla de nuevo en el futuro. Hacer una excepción llevaría una audiencia plena del Wizengamot ...―estalló Tiberius con furia―. ¿Acaso el señor Malfoy pretende desafiar a la corte en esta materia?

El rostro resuelto de Essex fue respuesta suficiente.

Ante esto, Dumbledore dio un paso al frente. Sintió una oportunidad para detener esa locura―. Si me permiten...

Tiberius y Griselda asintieron con alivio, Zebulon resopló con disgusto, presintiendo que el Jefe del Wizengamot iba a decir algo que no le gustaría.

―Se espera que Harry Potter despierte en uno o dos días, y es probable que se encuentre lo bastante bien para concurrir a la corte en una semana o algo así... ―los del Wizengamot dejaron escapar suspiros de alivio, y se vieron más complacidos―. Su tutor ha dicho que traerá aquí a Harry tan pronto su Sanador de el visto bueno. Lucius y Harry pueden presentar sus testimonios ante el pleno del Wizengamot, el cual esta programado para efectuarse el próximo viernes de todos modos...

Griselda asintió con firmeza―. Podremos verificar que sus memorias concuerden... y si acaso Malfoy es culpable de algo... o no.

Tiberious asintió, también satisfecho. Zebulon Smith, sin embargo, parecía haber chupado un limón especialmente agrio―. ¿Así que Malfoy puede burlarse de nosotros y no presentarse?

Savage vaciló por un momento. Tendría que confiar en las habilidades considerables de Malfoy como Slytherin para planear y evadir las redes de los Aurores. Miró significativamente a Angus Essex.

―Por supuesto que no... si Malfoy es detenido antes de la audiencia del Wizengamot, tendrá que enfriar los talones en las celdas de detención hasta entonces ―Hugo miró con fijeza al Wizengamot en general―. Me gustaría decir que en este momento no hay ninguna razón para que nadie sea detenido en Azkaban a menos que haya sido enjuiciado y hallado culpable. Hay espacio de sobra en las celdas de detención... y yo veré de forma desfavorable que esto sea ignorado.

―Estoy totalmente de acuerdo con eso ―entonó Albus. Él no había estado contento con esa ley, pero en el pasado fue necesaria... ya era hora de que la cambiaran y anularan.

Ogden golpeó con el martillo complacido―. Esta corte entonces queda disuelta. Ya nos veremos de nuevo el próximo viernes.

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Severus continuaba su vigilia junto a la cama de Harry. La noche había descendido y pronto el sol se elevaría de nuevo.

Tom cabeceaba en la cama de al lado. El segundo bezoar había eliminado lo último de la poción, aunque no había disfrutado de los retorcijones ni de los viajes al excusado. Sus compañeros de Gryffindor le habían visitado y reído entre dientes haciendo bromas bobas acerca de amigos con problemas intestinales. Tom lo había tomado de mejor manera que en un distante pasado, lo cual complacía a Severus, aunque sospechaba que Tom se estaba sintiendo demasiado mal como para molestarse en lanzarles maldiciones. Ya terminados los exámenes finales, sólo quedaba el trabajo veraniego para asignar y algunos indicativos de que estudiar para el próximo año.

Severus ya le había dado sus asignaciones a los cursos superiores, y podía confiar en que Tom y sus otros dos asistentes les dieran a los más jóvenes el trabajo para el verano.

De manera obsesiva había continuado lanzando un encantamiento de diagnóstico para chequear los niveles mágicos de Harry hasta que Poppy y Minerva le dijeron que un caldero sobre vigilado nunca hervía y que dejara de volverse loco de preocupación. La magia de Harry habría aumentado lo bastante para que despertara en algún momento del día siguiente. «Bueno ―pensó él―, ya era el día siguiente, técnicamente.» Buscó otra poción pimentónica y se enfurruñó. Ellas simplemente no podían comprender las preocupaciones parentales, o tal vez ya habían olvidado como era...

Amaneció y Tom despertó pronto después, miró a su alrededor somnoliento y espió el frasco vacío de poción pimentónica.

―¿Tienes otra contigo? ―consultó esperanzado. Severus sonrió torcidamente y le lanzó una. Tom era lo bastante listo como para no abusar de ellas.

Los otros dos estudiantes ayudantes entraron, uno era un Slytherin y el otro un Ravenclaw, ambos lo bastantes listos como para saber que el profesor iba a necesitarlos al escuchar el breve anuncio del Director y los rumores desatados que le siguieron. Severus rápidamente les dijo donde encontrar las asignaciones de los cursos y les despachó, junto con Tom, para que fueran a desayunar. Le prometió a Tom que enviaría a un elfo cuando Harry despertara, ya que vio que no parecía estar muy dispuesto a dejar el lado de su 'hermano'.

Cuando se marchaban, Rosmerta se movió un poco en su sueño. Severus la miró con afecto. Ella había acudido directamente a Hogwarts después de dejar a Petunia para contarle lo último acaecido con Lucius como fugitivo de la justicia. Ella incluso le había hecho sonreir un poco con el relato y le había prometido poner la memoria de Ojo Loco versus Tuney en un pensadero para que él la viera. Petunia había dicho que le pediría a Molly que la trajera más tarde para ver a Harry, ya que debería estar despierto para entonces.

Severus sacó su varita y lanzó el encantamiento de nuevo, la magia de Harry había aumentado, pero de manera dolorosamente lenta en su opinión. Se echó para atrás suspirando, no había forma real de saber si Harry había sufrido algún daño, aparte del físico, hasta que despertara.

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Remus observó al Maestro de Pociones desde la puerta de la enfermería pensativamente. Albus le había dado un sermón esa mañana para que dejara de enviarle cartas llenas de aventuras a Harry que podían fácilmente ser vistas como un matonaje impenitente. Remus había intentado protestar, pero realmente no había podido defender muchas de las 'bromas' y 'diversión' que Albus mencionaba.

―Sé que parecen sólo cosas de muchachos, aun yo mismo pensaba así cuando fui un chico ―Dumbledore había admitido incómodo―. Pero se me ha señalado que algunos niños no poseen las defensas mentales ni emocionales para manejar esas 'bromas'. Para ellos es sólo crueldad intolerable. Harry esta encontrando tus cartas muy perturbadoras... ¿quizás si hicieras recuerdos de la vida de sus padres en el Valle de Godric?

Remus había asentido afablemente, sabiendo que era inútil argüir. No estaba seguro de que escribirle a Harry. No había sido visitante frecuente en el Valle de Godric. Ahora sabia que Sirius (condenado fuera) había convencido a los Potter de que él era el traidor, (siendo como era Remus una criatura oscura y más probable de pasar del lado de Quien No Debe Ser Nombrado). Después de todo, eso fue hábil por parte de Sirius, pero la traición aun le dolía después de todos esos años.

Se sacudió de esos malos recuerdos, y observó con un poco resentimiento a Snape sentado en la cabecera de Harry. No podía pretender más que a Snape no le importaba Harry. La mirada de preocupación en el rostro normalmente impasible lo decía todo. Era casi doloroso observarlo arropar el pequeño cuerpo y empujar hacia atrás un mechón de pelo errante fuera del rostro de Harry.

Remus suspiró y fue arrastrando los pies hacia las puertas de Hogwarts para Desaparecerse de regreso al complejo de los licántropos. Estaba seguro que tendría noticias cuando Harry despertara. Mientras tanto, tenia que pensar que cosas poner en las cartas de Harry de ahora en adelante.

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Los periódicos proclamaron el ataque del profesor Quirrell contra Harry Potter, y siendo un partidario de Ya-Saben-Quien. Hubo un recuento razonable de los hechos ocurridos en el Wizengamot, seguidos por un especulación delirante acerca del papel de Lucius Malfoy en esos eventos. Rita Skeeter señalaba, de forma muy astuta, que después de todo, Lucius Malfoy era un mortífago marcado, así como su amigo, Severus Snape el tutor de Harry Potter, a pesar de que ambos habían sido dejados libres sin cargos en los juicios de hace una década atrás.

Hubo un debate acerca de si el profesor Binns siendo enviado al otro mundo fue algo deliberado o no, y si podía considerársele homicidio. Varias leyes fueron citadas. Se especulaba también acerca del 'espectro' que Malfoy clamaba que había abandonado el cuerpo de Quirrell. Había sido omitida cuidadosamente la aseveración de Malfoy de que se trataba de Lord Voldemort, y también de que Quirrell había ido detrás de la Piedra Filosofal.

Fudge había amenazado seriamente con lo que sucedería si los periódicos ocasionaban el pánico por 'rumores'. Cornelius quería ver las memorias en el pensadero antes de que comenzara a expandirse el miedo, y, por supuesto, deseaba que todo se tratara de un horrible error.

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Rosmerta despertó en cierto punto y obligó a Severus a comer. Él lo hizo de forma automática, y bebió algo de café escuchando de forma distraída como ella murmuraba que todo estaría bien. El almuerzo vino y pasó, con Rosmerta sentada a su lado tomándole la mano. Era algo pequeño, pero le hizo sentir menos solo.

Otros estudiantes se asomaron y se fueron, divulgando las noticias de que el profesor Snape estaba junto a la cama de Potter. A los Hufflepuffs se les humedecieron los ojos. Los Ravenclaw habían observado todo el año a Potter y Snape y escuchado las historias de Chang y Prewett sobre ellos, y habían sacado sus conclusiones meses atrás. Los Gryffindor apoyaban a Tom, quien decía que Snape era muy devoto de Harry. Los Slytherins ya sabían que Snape era el padre de Harry en todo sentido que importara.

Snape aun seguía siendo un maestro temible, pero el factor de terror pesadillesco había bajado considerablemente entre el estudiantado en general.

Por fin, justo antes de la hora de la cena, Harry se removió y se dio vuelta sobre su costado parpadeando confundido. La garganta de Severus se apretó un poco mientras suspiraba de alivio.

―¿Harry? ¿Puedes escucharme? ―inquirió Severus.

Harry se incorporó un poco, mirando a su alrededor la enfermería―. ¿Qué pasó? ¿Acaso me golpeó una bludger durante la práctica?

Severus se rió bajo, ahogando su histeria―. No, Harry. ¿Recuerdas haber ido detrás de unos estudiantes para rescatar la Piedra Filosofal?

Los recuerdos afloraron a la cara de Harry, y después miró con trepidación a Severus, haciendo que éste sonriera de medio lado―. ¿En cuantos problemas estoy? ―preguntó directamente.

Severus frunció el ceño ante esta pregunta tan poco Slytherin.

―Bueno, no tantos como los estarías si no hubieses enviado por adultos, y a la vez haber hecho todo lo posible por evitarlo. Tu uso de la capa estuvo justificado, pero no quiero que vuelvas a usarla a menos que la situación sea igual de grave. Sin embargo, pudiste haber regresado después de hallar a Longbottom, Weasley y Granger... Quirrell no hubiera podido alcanzar la Piedra ―él miró con algo de severidad a Harry.

―Yo no sabia que haría el Espejo, o nunca habría entrado en esa cámara. Tu trampa fue brillante, de paso, habría estado allí por horas de no saber la contraseña ―Harry le sonrió a Severus, quien inclinó con reconocimiento la cabeza.

Ellos discutieron las trampas y la estrategia que Harry debería haber empleado en extenso. Severus pretendía que Harry aprendiera cuando menos un poco de estrategia de esto, aunque estaba molesto de que Dumbledore se hubiese salido con la suya; después de todo, Harry había pasado el reto para salvar la Piedra.

Severus le contó a Harry acerca del debacle que siguió a su encuentro con Quirrell. Harry quedó horrorizado al conocer los problemas legales de Lucius, y dijo que se aseguraría que sus recuerdos aclararan como todo había ocurrido.

Rosmerta los observaba con una sonrisa. Era fantástico verlos interactuar con tanta facilidad. Se levantó y le dio un beso en la frente a Harry, y después a Severus, prometiendo regresar por la mañana para ver como estaban ambos.

El Sanador de Harry de Callejón Diagon, Randall, llegó poco después tras ser alertado por Poppy. Realizó escaneos en Harry y dijo que debería quedarse allí otra noche, para desmayo de Harry.

Tom, Draco, y Dudley llegaron para cenar con Harry y Severus... y para escuchar noticias de Lucius. Quedaron muy aliviados de escuchar que el último se encontraba bien y que contaba con un excelente escondite.

Un elfo doméstico apareció con un 'pop' para pedirle a Severus y a Tom que fueran a la oficina del Director, y con renuencia acudieron allí. Se encontraron con Hugo Savage, viéndose tan desconcertado como ellos se sentían.

Albus le contó a Hugo la historia del Horrocrux en la cueva, y Hugo escuchó, fascinado por la historia, una historia épica que realmente debería convertirse en una película muggle, pensó. Al final, Albus se sacó el relicario del bolsillo, dejándolo en el escritorio frente a ellos.

Ese no es un Horrocrux ―pensó Tom hacia Yvane.

No. No estoy seguro de como pudo producirse tal cambio, o cuando ―le contestó Yvane―. Con toda esa magia oscura en la caverna, no me di cuenta que ninguna de ella provenía del relicario.

Severus y Hugo fruncieron el ceño. Con el anillo y la copa, la magia oscura podía sentirse atravesando la habitación. Severus sacó su varita y la movió en un hechizo sobre el objeto, y después miró con duda a Dumbledore―. Este no es un Horrocrux... ¿acaso nos perdimos de otro escondite en esa caverna?

Albus hizo una pausa... no había pensado en ello, y después sacudió la cabeza―. No. Yo estoy seguro que la vasija y la poción estaban allí para proteger el guardapelo... pero no precisamente este.

Hugo se acercó al relicario y lo examinó, sacando su propia varita. Vaciló y después dio un golpecito en el relicario, murmurando algunos encantamientos. El relicario se abrió revelando un pedazo doblado de pergamino. Vacilando, Dumbledore lo sacó después de lanzar numerosos hechizos para revelar maldiciones.

Abrió el pergamino y leyó:

―«Para el Señor Tenebroso:

Ya sé que moriré mucho antes de que lea esto, pero quiero que sepa que fui yo quien descubrió su secreto. He robado el Horrocrux auténtico y lo destruiré en cuanto pueda. Afrontaré la muerte con la esperanza de que, cuando se enfrente a su igual, lo hará como mortal.

R.A.B. (1)»

Ellos se quedaron en silencio largo rato hasta que Severus dijo calladamente―: Regulus Black... tiene que ser de él. Se rumoreó que se había convertido en un traidor justo antes de su desaparición.

―Quizás... pero esto hace que encontrar el verdadero Horrocrux sea problemático ―murmuró Dumbledore―. El hogar de la familia Black se encuentra fuertemente custodiada, y no tenemos manera de forzar la entrada... si es que realmente es allí donde se encuentra.

Tom echaba humo en su silla, furioso. Todo ese trabajo, visiones horribles y pesadillas, por nada. Fue una suerte que este Regulus estuviera muerto, debería haber dejado tranquilo el relicario, donde podrían haberlo encontrado y destruido.

Yvane sólo se rió entre dientes―. No, no, aun así es bueno escuchar que uno de sus seguidores vio la razón y trató de destruir el Horrocrux. Es posible que haya sido destruido... aunque esperábamos recuperar otra parte de tu alma.

La sangre de Tom se congeló y sintió una horrible sensación de pérdida ante el solo pensamiento de que un trozo de su alma hubiese sido destruido para siempre, a pesar de que eso pudo haber sucedido años atrás.

Yvane suspiró en el fondo de la mente de Tom. Tom aun no lo comprendía. El joven ya era mucho más entero que el tal 'Lord Voldemort'. Además, eso del alma era algo que ni Yvane lograba comprender completamente, o como funcionaba, nadie con vida lo hacia. El alma en muchas formas no tenia límites, eso sí sabia Yvane. El crecimiento de Tom como persona constituía una mucha mayor diferencia que el recuperar otro de esos trozos de alma, a pesar de que eso también le había ayudado. Suponía que, como todos, Tom aprendería eso cuando se hiciera mayor.

Dumbledore observó a los tres con fingida indolencia. Hugo parecía inmerso en sus pensamientos, mientras que Severus obviamente intentaba recordar todo lo concerniente a Regulus Black. Y Tom Riddle, para sorpresa de Albus, parecía estar luchando con algún problema de forma interna, un gran número de emociones atravesaba su rostro. Sobre todo, parecía experimentar un gran pesar.

Albus sabia que la poción había provocado que buena parte de lo que parecían viejos problemas vinieran a ocupar el frente de sus pensamientos. Uno de ellos parecía involucrar la muerte de alguien. Albus se imaginaba que debía tratarse de la muerte de su madre, muchos huérfanos se culpaban a sí mismos por la muerte de sus madre, y quizás también lo hacia Tom. Enfrentarse con otra de las víctimas de su padre probablemente le estaba causando también dolor. A Albus le hubiese gustado haberle ahorrado todo esto... pero el muchacho era demasiado poderoso, y por lo tanto demasiado útil para que Dumbledore le dejara pasar.

Severus, por fin, abandonó su ensimismamiento―. Necesito consultar con Lucius… cuando pueda, ya que obviamente no tengo idea de donde pueda estarse escondiendo... ―Severus sonrió burlón, y Savage se rió por lo bajo―. Él tal vez sepa a quien debamos contactar para entrar a la vieja casa de los Black. Después de todo, ellos eran sus parientes políticos.

―Tengo la intención de hacer que Rufus, así como muchos de sus estudiantes y otros Aurores, estén lo más ocupados posibles limpiando ese nido de Inferi . . . Voy a decir que ese era un viejo bastión de Quien No Debe Ser Nombrado que fue hallado y que el ministerio quiere hacerlo seguro. Las noticias de numerosos Inferi distraerá la atención de Malfoy, y evitará que los Aurores tengan mucho tiempo para buscarlo ―Hugo sonrió, y Albus asintió acordando con él.

Con ese acuerdo, Dumbledore les despidió, mirando el relicario sombríamente. Todos esos problemas y le habían arrebatado el premio.

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Lucius Malfoy lanzó otro Reparo a una ventana y admitió enfurruñado que hasta las casas nuevas necesitaban reparaciones menores, y con tantas casas, bueno, esto aseguraba que su lista que se llenaba automáticamente rara vez estuviese vacía. Para su vergüenza, ahora conocía muchos más encantamientos de reparación de lo que un respetable sangre pura millonario debería.

Tuvo suerte de que el primer hogar al que acudiera estuviera ocupado por una bruja muy corta de vista y casi sorda. Tuvo que llamar a su elfina personal, Ritzi, para que lo ayudara. Ella no podía entender por qué su amo debía cambiar su apariencia, y necesitaba efectuar esos trabajos tan inferiores. Ritzi se ocupó de las necesidades de la casa y mientras él acudía a su próximo trabajo de reparación le trajo varios libros concernientes a las reparaciones de casas de su propia biblioteca. Los libros parecían nunca haber sido abiertos, claro esta.

Este se trataba del último trabajo que pretendía hacer ese día, los otros tendrían que esperar. Ritzy se había presentado ayudando donde pudiera cuando él se quedaba solo, pero unos cuantos dueños lo habían seguido, actuando como si el fuera a robar su plata.

La última casa pertenecía a un mago anciano que Lucius sospechaba sólo quería tener a alguien cerca con quien hablar. Ciertamente el hacer unos cuantos Reparos en las ventanas no le habría agotado demasiado. Lucius se había esforzado en parecer interesado en lo que hablaba. Después de todo, no era peor que escuchar una larga junta de accionistas, con esos accionistas menores que no sabían nada haciendo preguntas estúpidas.

El mago anciano se llamaba Giles esto-o-aquello, y había trabajado en una villa en los Alpes Suizos para alguna compañía británica por demasiados condenados años por lo que Lucius podía ver.

Lucius revisó los papeles con las reparaciones que había hecho, sonriendo educadamente cuando Giles le contaba de una expedición que había hecho con unos amigos a la cima del Monte Malditamente Enorme cerca de ochenta años atrás. Lucius estaba evadiéndose bajando los escalones del frente cuando vio a Arthur Weasley que venia por la calle sonriendo alegremente.

"¿Y ahora qué?", gruñó Lucius para sí.

―Ah, ¿a quien tenemos aquí? ¿Es amigo tuyo, Jason? ―sonrió afablemente Giles.

Lucius presentó a Arthur, mirando la indumentaria del hombre con desagrado. Arthur vestía jeans, camiseta, y una túnica corta como la de Lucius.

―Sólo he venido a decirte que Harry ha despertado, y que Molly se llevó a Petunia para que lo vea ―dijo contento. Lucius suspiró con alivio, entonces todo pronto terminaría.

―Entonces, el joven Potter ha despertado. ¿Acaso lo conocen? ―Giles miró intrigado a 'Jason'.

―Oh, no... pero por supuesto que sé que mi empleadora, la señora Dursley, es su tía y sé de las dificultades del señor Potter... como todos, al parecer ―'Jason' miró con advertencia a Arthur. Un empleado no debería saber mucho de lo ocurrido. Arthur asintió comprendiendo.

Giles se alegró, y también asintió―. Bien, ¡entonces vayamos a la taberna a tomar un trago por la salud del señor Potter! Conozco justo el lugar, tan sólo desháganse de esas túnicas y podremos pasar sin cuidado con esos muggles.

Para espanto de Lucius, Arthur se entusiasmó con la idea y pronto el aristócrata se encontró empujado por las puertas de Spinner's End, bajando la calle hasta una taberna local que parecía estar llena de bebedores profesionales muy experimentados. Y ellos estaban lanzando lo que parecían ser misiles de aspecto mortal a unos blancos, ellos les llamaban dardos, y Lucius intentó saber si estaban o no envenenados. Lucius tragó con desazón y se preparó para una batalla mientras Giles ordenaba la primera ronda con ayuda de Arthur.

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Autora: No dejaré mucho rato a Lucius en servidumbre ;P.

N/T:(1)Cita de Harry Potter y el Príncipe Mestizo de J.K. Rowling.

Muchas gracias a todos los lectores.

Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, ni pretensiones de infringir derechos de reproducción, realizado sólo con fines de entretención.

Editado 8NOV2020