3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 94: "El auto volador"
Errol, aunque muy viejo, era aun rápido. Ya que el búho de Percy había asumido los viajes de larga distancia, y otros correos normales durante el verano, Errol se sentía muy descansado. Había disfrutado del pequeño viaje a Surrey, a pesar de que el muchacho había actuado apresurado y lo presionó para que llevara el mensaje directo a Ron o 'cualquiera en La Madriguera'.
Ron tendría que ser entonces, pensó Errol.
Ron se encontraba a la mesa cuando Errol llegó, derribando un vaso de jugo sobre Draco, haciendo que el rubio mascullara un insulto que no se habría atrevido a decir de encontrarse un adulto presente. Harry y él estaban pasando unos días en La Madriguera, para deleite de Molly, mientras Severus y Lucius preparaban sus clases. Severus podría haberlo hecho en un par de horas, pero Lucius estaba "revisando completamente las cosas", por lo que probablemente tomaría días.
Severus, Tom, y Percy, para su deleite, fueron reclutados. Tom iba a ser el aprendiz de Kettleburn, junto con Heather Black, pero Yuan le dijo que asistir en la revisión de la Historia de la Magia podría ser una buena experiencia.
Rosmerta, Petunia y Eleanor Prince habían ido a Italia a hacer un viaje relámpago a una casa de modas. Podrían haber ido a París, pero decidieron que el riesgo de encontrarse con Narcissa era muy grande, y eso les habría arruinado la diversión. Ellas estaban planeando una gran fiesta para celebrar que las tres estaban ahora 'comprometidas para casarse'. Podía considerarse algo tardío en el caso de Rosmerta y Petunia, pero no era algo muy raro.
La fiesta no ocurriría hasta fines del otoño, pero cuando se trataba de vestidos espectaculares uno nunca comenzaba demasiado pronto. Esto les llevaría varios días, y ellas estaban anticipando el explorar un poco la ciudad de Venecia.
Las damas se habían ofrecido a llevarse a Draco y a Harry, y los chicos se habían sentido tentados hasta que escucharon algo acerca de comprar ropas, y repentinamente La Madriguera se escuchó muy entretenida. La cancha de Quidditch era 'estándar', el lago no era tan interesante como su piscina o el mar, y era ruidosa, pero hasta Draco tuvo que admitir que lo estaban pasando bien.
Había algo cálido y reconfortante acerca de La Madriguera. Harry, y hasta Draco, respondían a ello. Draco había susurrado que le recordaba de la casa de Tuney en Spinner's End. Harry aun prefería la quietud de Dragonsrest, pero no le importaba pasar allí unos días siempre que no hubiera oportunidad de que Dumbledore tratara de atraparlo allí para siempre.
Los gemelos por supuesto lo hacían todo divertido, pero ellos estaban pasando la noche donde los Diggory... de nuevo. Los Diggory vivían a menos de una milla de allí. Harry pensaba que tenia que ver algo con el Quidditch; Cedric había sido el Buscador de reserva el año pasado, pero todos sabían que seria promovido ahora que el otro Buscador se había graduado. Los gemelos tenían muchas estrategias que querían poner en práctica como Golpeadores, Dudley les había contado de unos trucos que un equipo llamado los «Trotamundos de Harlem» usaban en sus juegos de «baloncesto», y se escuchaban como su clase de bromistas.
Draco silenciosamente se preguntaba si no estarían planeando hacer más miserable este año la vida de Timothy Hopkirk y sus amigotes.
Ginny estaba pasando unos pocos días con los Fawcett, quienes vivían cerca. Sandra Fawcett iba también a empezar a asistir a Hogwarts, y ellas estaban planeando lo que fuera que niñas onceañeras planeaban. Ginny había vacilado en ir, después de todo Harry y Draco estarían en su casa, pero se encontró inexplicablemente tímida en su presencia y sus respuestas tartamudeadas a sus preguntas y sus rubores hicieron que sus hermanos se rieran entre dientes. La mirada de aburrimiento en los ojos de Draco, y la indiferencia de Harry la convencieron de que seria mejor esperar hasta la escuela para tratar de impresionarlos.
Molly y Arthur se habían ido a almorzar con algún colega de Arthur, y a hacer algún papeleo de último minuto antes de un gran banquete en el Ministerio. Se trataba de un evento anual auto-congratulatorio donde se daban premios ínter-ministeriales a la 'productividad y progreso'. Ellos siempre mencionaban a quienes habían sido promovidos, así que Arthur seria mencionado varias veces, lo que hacia sentir muy orgullosa a Molly.
Al ministerio le gustaba hacer muchos anuncios a la vez, y buena parte del ministerio estaría presente. Sin duda habría muchos discursos y otras agendas tomando ventaja de su audiencia cautiva. Molly y Arthur les habían advertido que ellos de seguro regresarían "muy tarde" y que contactaran a los Fawcett si necesitaban algo antes de Desaparecerse.
Molly se había preocupado un poco, pero ellos habían insistido en que podían cuidarse solos por una tarde. Molly tenia una cacerola de comida en el fuego y ellos solo necesitaban quitarla de allí para comer su cena. Ella no estaba feliz por dejar a tres niños de doce años solos, pero el área estaba bien protegida. Lo peor que podría ocurrir era que sostuvieran un juego de Quidditch dentro de la casa (los gemelos habían intentado eso una vez que se quedaron solos).
Ron así se encontró re-leyendo la carta en voz alta a un furioso Harry y Draco cuando Neville llegaba sin anunciarse. Él se había sentido algo aburrido y decidió salir sin avisar. Ahora estaba contento de haberlo hecho. Pasaba demasiado tiempo encerrado en su cuarto contándole cosas malhumorado a Callidora. Aun estaba enojado por el sermón de Sinistra, y hasta había tratado de asegurarle a Hermione en sus cartas que ellos no estaban completamente equivocados acerca de la seguridad de la Piedra Filosofal.
Ron saludó a Neville con sentimientos encontrados. Siempre estaba feliz de ver a su mejor amigo, pero Neville siempre era, por decirlo, distantemente neutral hacia Harry y Draco. Ron había conseguido entablar los inicios de una amistad con los dos Slytherins, aunque sospechaba que había conseguido insultarlos o irritarlos una docena de veces hasta ahora sin darse cuenta.
El par de Slytherins se habían comportado como huéspedes entretenidos, hasta ahora. Y Ron quería que continuara así, aunque fuera tan sólo para complacer a su amigo Dudley. Después de todo, Neville podría ser su mejor amigo, pero Dudley era su amigo más cercano en la Casa Gryffindor.
Neville avanzó a la mesa de la cocina. Un plan había surgido en su mente y pensaba llevarlo a cabo de ser posible.
―Tienen que rescatarlo, por supuesto ―dijo Neville inmediatamente con seriedad―. Si ella lo mantiene prisionero... ¿quién sabe que cosa le haya hecho que no nos haya mencionado?
Harry abrió mucho los ojos y lució acongojado. A su mente surgieron recuerdos de hambre... de estar sentado solo en la oscuridad... que tal si Dudley estaba en la vieja alacena de Harry, o en el sótano húmedo sin comida.
Draco también palideció, y agarró el brazo de Harry con agitación―. ¡Debemos sacarlo inmediatamente de allí! ―había oído suficientes trozos de conversación para saber como el hermano de Marge Dursley había tratado a Harry, y no podía soportar pensar que Dudley fuera tratado de forma similar.
―¿No puede tu padre sólo ir a buscarlo? ―Ron estaba preocupado, pero no en pánico por la carta.
―A las cortes no les gusta trasladar a los chicos de escuelas cuando ya están 'establecidos', ellos creen que eso es 'disruptivo' para ellos. El señor Malfoy ganaría, eventualmente, pero él llegaría tarde a Hogwarts ―dijo Harry lentamente. Quizás estaba equivocado, pero había escuchado en su escuela muggle a sus compañeros quejándose acerca de sus padres jalándolos de aquí para allá entre ellos.
―Si mi mamá hubiese conseguido recogerme en la estación, papá aun estaría tratando de recuperarme. A pesar de que no fue así, los abogados arguyeron por semanas y papá le dio más dinero para que callara ―dijo Draco.
―¿En realidad quieren que el señor Malfoy o el profesor Snape vayan a recoger a Dudley? ―Neville repuso de forma ladina―. Después de todos los insultos y sus peleas con ellos... ¿qué tal si pierden la paciencia y la maldicen? El señor Malfoy apenas acaba de salvarse de Azkaban...
Draco se envaró. Aun tenia pesadillas con su padre en ese lugar, y de ir a visitar una cáscara vacía en vez de a su energético padre. Harry frunció el ceño también. Estaba seguro de que su padre podría contener su temperamento... si quería hacerlo. Sin embargo, tal vez no podría resistirse a obtener un poco de venganza contra Marge si se le presentaba la oportunidad... y después estaba Tom.
Harry sabia que Tom ya no estaba en una senda que lo condujera a matar o torturar muggles indiscriminadamente. Pero si Marge estaba lastimando a Dudley... ¿podría eso hacerle retroceder, hacerle pensar que su otro ser tenia cierta razón acerca de unas cuantas cosas?
Harry decidió que seria mejor tener a Dudley sano y salvo en La Madriguera cuando Lucius y Severus vinieran a buscarlos. Iban a regañarlos por eso, pero no habría arrestos ni cargos.
―¿Pero cómo haremos algo así? … quiero decir, ¿rescatarlo? ―preguntó Ron con frustración.
Neville sonrió con satisfacción y aclaró su garganta, mostrando con la cabeza hacia el jardín delantero. Los otros tres se voltearon y miraron.
Aah, el auto volador.
Ron se animó de inmediato―. ¡Yo sé como manejarlo! ―exclamó excitado―. Papá nos mostró a todos como funciona, incluso la invisibilidad, y me dejó una vez guiarlo con su ayuda.
Draco asintió compartiendo su entusiasmo.
Harry estaba más dudoso―. Pero... ―comenzó para detenerse. De seguro debía existir otra forma mejor―. ¿Podríamos ir por flú al Caldero? Debe haber algún autobús a Surrey... ―se detuvo de nuevo. Si tan sólo supiera más de como desplazarse sin Aparecerse, ni Trasladores ni Flús.
Ron meneó la cabeza. Draco gruñó―. Si tan sólo Dudley se hubiese llevado con él un traslador. Él dijo que Marge había comenzado a registrar sus cosas... y que podría encontrarlo, él dijo que ella había dado un vistazo a un pergamino cubierto con símbolos rúnicos e insistido que eramos miembros de un culto.
Ron dio una risita, y Neville se movió impaciente―. ¿Acaso no quieres ir a rescatar a tu primo muggle, Harry? ―preguntó con tono acusador.
Los ojos de Harry fueron hacia Neville con ira, pero Draco saltó―: Por supuesto que queremos ir a rescatarlo. Y nos vamos ahora mismo ―se puso de pie, y arrastró con él a Ron y Harry―. Si nos vamos ahora estaremos de regreso antes que vuelvan los padres de Ron. Ellos creerán que papá lo trajo y ni siquiera harán preguntas.
Harry rodó los ojos ante lo débil de los argumentos de Draco, pero Ron asintió con entusiasmo.
Neville les deseó suerte con una sonrisa satisfecha, y regresó a su casa convencido de que Draco y Harry estarían en serios problemas por esta pequeña locura. Un coche ilegal, magos menores de edad, todo podría salir tan mal tan fácilmente. Con suerte Ron no estaría en muchos problemas... tan sólo Potter y Malfoy.
A medio camino del auto, Harry dijo―: Esperen, necesitaremos comida... es un viaje largo... y que alguien vaya por un mapa.
Draco fue a sacar un gran atlas de su baúl, y Ron fue por comida. Harry agarró un pergamino y le silbó a Hedwig. Garrapateó lo más rápido que pudo:
Papá:
Marge va a dejar a Dud en Smeltings en la mañana. Nosotros iremos a buscarlo en el auto volador del señor Weasley.
Probablemente es un idea estúpida, pero Ron y Draco están empeñados en hacerlo... y supongo que yo también. Sé lo desagradable que Marge puede ser. No puedo soportar pensar que él pueda estar lastimado y quedarme sentado esperando que alguien más vaya a ayudarlo. Si todo sale mal, nos dirigiremos al Caldero Chorreante.
Cariños (y disculpas)
Harry.
Susurró al búho―: Llevale esto a papá lo más pronto posible, bonita ―Hedwig picoteó sus dedos e hizo unos sonidos contentos, saliendo volando hacia la tarde.
Harry se sintió mejor después de la carta. Le llevaría a Hedwig horas y horas el llegar, y esperaba que ya estuvieran de regreso en la Madriguera para entonces. Deseaba poder llamar por fuego a Hogwarts, pero todos los Flús estaban bloqueados durante el verano. El del Director podría estar abierto, pero él no estaba allí esta semana, se encontraba resolviendo la mayor cantidad de temas que podía del Wizengamot antes que la escuela volviera a abrir.
Harry fue al auto con los otros, y se fueron con algo de tambaleo, con la invisibilidad emplazada. Draco se hizo cargo de la navegación apuntando a donde ir, con una mirada de cruzado en sus ojos.
Harry meneó la cabeza, súbitamente seguro que si a Draco no le hubieran lavado el cerebro por once años antes de ir a Hogwarts acerca de que era el perfecto Slytherin... hubiera sido un Gryffindor.
Viajaron sin incidentes, y pronto llegaron a Privet Drive mientras descendía la oscuridad. Quitaron la invisibilidad al llegar al jardín trasero. Las luces delanteras brillaron en el cuarto de Dudley, más allá de las barras de hierro en su ventana. La cara asombrada de Dudley, pronto apareció y Draco le sonrió feliz.
―¡Hemos venido a rescatarte! ―anunció Draco. Harry le sonrió algo avergonzado a su primo y se encogió de hombros.
Ron le pasó a Dudley un gancho que ellos habían atado a la parte trasera del auto. Dudley lo enganchó a un lado de las barras y el auto partió para detenerse con un golpe que envió a los chicos hacia adelante. Las barras habían sido bien construidas y habían resistido en su mayor parte.
El auto estaba vibrando y haciendo alarmantes ruidos rechinantes. Dudley dijo―. Una parte ha salido, pero no lo bastante para que yo pueda pasar ―Dudley ya no estaba obeso, pero su talla fornida no podía tampoco considerarse pequeña. Ron y Draco parecieron alarmados y vacilantes.
Harry, sin embargo, reaccionó rápidamente―. Draco, tu puedes pasar por allí. Ayuda a Dudley a encontrar las llaves para salir de ahí, y si Marge te ve, tan sólo sácalo de allí. Ron, estaciona este cacharro al frente antes de que se caiga al suelo.
Draco se escurrió rápidamente por el espacio de las barras, y Ron maniobró el vehículo tambaleante alrededor de la casa y aterrizó en la calle con un crujido chirriante. Ron y Harry se apresuraron a salir y se quedaron junto al auto con incertidumbre. Ron sacó la comida y el mapa, esperando que no tuvieran que caminar.
Harry consideró con cuidado cuanto dinero llevaba encima. Todo era dinero de magos.
La puerta de la casa se abrió de golpe y un Draco de ojos desorbitados salió corriendo, seguido por Dudley. Se podían escuchar gritos, y todos asumieron que Marge no debía estar muy lejos.
Los tres corrieron calle abajo y dieron vuelta en unas cuantas esquinas antes de detenerse jadeantes debajo de un farol.
―¿Y ahora qué? ―preguntó Ron, y se voltearon a ver con esperanza a Harry.
Harry se sentía doblemente agradecido de haber enviado esa carta con Hedwig―. ¿Alguno de ustedes ha oído del Autobús Noctámbulo? ―preguntó. Papá le había contado acerca del vehículo, en su mayor parte para decirle que era levemente mejor que 'el pedir aventón' para los muggles; y que si estaba lo bastante desesperado para usarlo... mantuviera su varita a mano todo el tiempo.
Ron chilló―. Esta lleno de pervertidos y gente de los bajos fondos.
Draco pareció aun más alarmado―. Es... asqueroso por dentro. Tendré que quemar mis ropas después de eso.
Dudley sólo pareció resignado―. ¿Cómo consigues subir?
Harry caminó penosamente hacia el borde del pavimento y levantó su varita en alto, y un autobús púrpura apareció de la nada, deteniéndose frente a ellos.
Un sujeto enorme salió, mirándolos con ojos entrecerrados, y les vendió unos boletos después que Harry y Draco reunieran sus monedas. Todos subieron al autobús mientras Draco siseaba―... vagos y vagabundos... ―cuando Harry se detuvo de repente sobresaltado.
Un sorprendido Remus Lupin se había puesto de pie al verlos.
―Lo ves... te lo dije ―masculló Draco en el oído de Harry, haciéndole sonreír.
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Severus, Lucius, Tom y Percy estaban en la sala común de Slytherin debatiendo si tenían tiempo para cambiar o añadir textos a los usados. Todos estuvieron de acuerdo que el texto fue excelente alguna vez, pero que el libro de Bathilda Bagshot realmente necesitaba modernizarse.
Decidieron que tal vez un texto complementario podría funcionar. Le enviaron una lechuza a Adrian Pucey, y él estaba buscando entre sus propios libros alguna recomendación. Lucius había extraído una copia del temario que Ravenclaw hacía para los estudiantes que 'querían pasar'. Draco tenia una copia, pero rehusaba entregarla, y Dudley le había pasado la suya admitiendo con renuencia que Hermione le haría saber "que debería estudiar esa semana" de todos modos.
Lucius debió admitir con renuencia que era una excelente herramienta, y ellos terminaron expandiéndolo a un plan de estudios del curso de momento. Lucius tenia pensado pasar el año escolar repasándolo con Pucey, línea por línea, antes de dejarlo solo como profesor.
El Consejo Escolar tenia sentimientos encontrados acerca de Malfoy. Mientras Lucius Malfoy era 'gratis' como profesor, ahorrándoles un dinero considerable, algunos de ellos aun actuaban sospechosos de sus razones para estar de acuerdo en ello. Sentían que él tenia una agenda.
Lucius había decidido en la reunión del Consejo Escolar ser tan franco como creía seguro. Los del C.E., en su mayor parte, estaban del lado de Dumbledore, apoyando a la Luz. Había uno o dos que, aunque despreciaban a Voldemort, aun eran sangre pura que eran felices de tener el menor número posible de sangre sucia en Hogwarts.
Lucius les había asegurado que mientras tenia la intención de "acelerar el curso a eventos más modernos, no tenia la intención de re-escribir la historia". En un momento de brillantez, según pensaba Lucius, mostró la guía de estudios de los Ravenclaw, algo conque todos los del C.E. eran familiares, ya que algunos eran lo bastante jóvenes para haberlo usado, y dijo que tenia la idea de cuando menos inicialmente usarla como plan de estudio. Los del Consejo suspiraron con alivio en conjunto, y Dumbledore con los ojos irritantemente centelleantes le dio la bienvenida a su plantel de maestros.
Lucius ojeó unos pocos libros. Los grupos de primeros año eran fáciles, tenían tiempo de darles la información que necesitaban. Con los otros, especialmente los de séptimo, tendrian que apresurarse.
Tom y Percy fueron insistentes de que la clase de Historia de la Magia era con la que podrían introducir a los nacidos de muggle con el mundo mágico. La mayoría de ellos sólo veían Hogwarts y Callejón Diagon y nunca se daban cuenta de que existía mucho más que eso.
Lucius sabia por qué Dippet había removido las clases de Cultura Mágica, la forma condescendiente de enseñar sólo causaba que los nacidos de muggle quisieran aún más abandonar el mundo mágico. Sin embargo, eso debió haber sido reemplazado por algo mejor cuando se hizo cargo Dumbledore.
Fueron interrumpidos por un distante golpeteo y chillidos. Severus frunció el ceño―. Hay una lechuza en las ventanas de arriba ―subió con rapidez las escaleras circulares al nivel de suelo que estaban sobre el dormitorio. Se sintió preocupado al ver allí a Hedwig. Abrió la ventana y ella saltó al alfeizar.
Severus leyó la misiva con pánico creciente y bajó las escaleras apresurado gruñendo acerca de Slytherins que insistían en actuar de forma heroica. Lucius se puso de pie con alarma al verlo, y Severus le pasó la carta al pasar junto a él.
Los otros le siguieron, Lucius leyendo la nota mientras trotaba para mantener el paso. Vociferó algo que se escuchó como una mezcla de 'muggle' o 'Marge' o quizás 'la guarra'. Le pasó la nota a Tom y Percy y corrió para alcanzar a Severus. Tom y Percy trataron de no tropezar sobre las piedras camino a las puertas exteriores mientras leían y corrían.
Al llegar a las puertas, Tom siseó―: ¿Ella esta tratando de retenerlo? ―Yvane de malas ganas estaba calmándolo, ya que también estaba furioso. El robo de huevos y dragoncillos era una de las pocas cosas que podía lanzar a un dragón a un frenesí de furia.
Severus lanzó una mirada a los rasgos tensos de Tom y decidió que poner a Marge y al joven en la misma área no seria juicioso. Controlar su propia ira y la de Lucius ya seria bastante.
―Tom, ella no tiene esperanzas de retener a Dudley, pero quisiéramos tenerlo a él, y al resto, de regreso lo más calladamente posible ―dijo Severus tan controladamente como pudo―. Necesito que tu y Percy vayan a La Madriguera y esperen allí. Lucius y yo iremos a ver Privet Drive y el Caldero Chorrente. Te llamaremos por fuego si aun no los hemos hallado ―Severus levantó una mano para contener sus protestas―. Necesitamos que alguien este allí, en caso de que vuelvan a la casa como tienen planeado.
Tom y Percy asintieron de mala gana. Tom agarró el brazo de Percy y se Apareció con él en La Madriguera. Era un pequeño esfuerzo hacerlo con alguien, pero la Aparición era algo que se obligó a aprender en su vieja vida tan pronto como supo que podía hacerse, y su poder mágico hacia que el esfuerzo fuera fácil si se conocía el truco.
Los jóvenes magos miraron a su alrededor, pero el auto no estaba y supieron que los niños aun estaban afuera. Se acomodaron a esperar con té y con la cacerola aun tibia.
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Lucius y Severus Aparecieron en Privet Drive y cambiaron sus ropas a un estilo muggle. Había un auto de policía frente a la casa de Marge, y muchos vecinos tenían las luces encendidas y sus caras se asomaban con curiosidad.
Severus conjuró sobre la casa un poderoso hechizo para escuchar, y pronto oyeron la historia a grito pelado de una borracha Marge de como Dudley había sido secuestrado por su primo el fenómeno y dos otros 'gamberros'.
―Ellos corrieron por la calle, y yo no pude alcanzarlos ―lloraba Marge.
Severus miró el maltrecho auto azul en frente de la casa. Parecía inoperable.
―Enviaré a los abogados a recuperarlo ―prometió Lucius. Contento de rescatar la reputación de Arthur. Ya se podía imaginar la recriminación que le daría a Arthur acerca de tener artefactos muggles encantados abandonados por toda Inglaterra.
―Bueno. Es obvio que no se encuentran aquí. Imagino que deben haber tomado el Autobús Noctámbulo ―dijo Severus con renuencia. Ambos magos se crisparon ante de la idea de los personajes zafios a quienes iban a enfrentarse los muchachos.
Aparecieron en el Caldero Chorreante, y ordenaron algunas bebidas y cosas de picar.
―Podríamos llamar nosotros mismos el Autobús Noctámbulo ―dijo Lucius con reluctancia.
―Debe haber dos o tres de ellos, dependiendo de la demanda. Puede que no dieramos con el correcto. No deben tardar demasiado, el Caldero es un destino común ―masculló Severus.
Escucharon afuera un 'bang' y se pusieron de pie, esperando que fuera el autobús.
Pronto, cuatro niños de aspecto derrotado entraron con un hombre-lobo sermoneándolos justo detrás de ellos. Los niños miraron a Lupin y Snape con trepidación. Severus suspiró, pero no iba a retar a Harry frente a la cara de Lupin, así que tan sólo levantó un brazo y Harry corrió con alivio a abrazarlo.
Lucius hizo lo mismo, y Draco y Dudley fueron inmediatamente a recibir también sus abrazos. Ron suspiró con alivio, tenia temor de enfrentar al par de magos una vez que Harry les contó que había enviado una nota a Snape. Remus había hecho una mueca y dicho que eso fue bien pensado por parte de Harry.
El propietario del Caldero, Tom, encendió la cocina al ver a tantos clientes. Y muchachos de aspecto famélico, con todo. Lucius ordenó platos de estofado y pan crujiente para todos, incluido Lupin.
Severus pidió prestado el flú, para dejar saber a Tom y Percy que habían encontrado a los niños, y que pronto los llevarían a La Madriguera.
Severus y Lucius en silencio habían acordado que los chicos habían estado más seguros bajo la mirada de Lupin que por su cuenta, así que una buena comida no seria malo. Severus examinó a Lupin. El licántropo se veía menos desastrado que la primera vez que lo vieron de nuevo. La vida trabajando para la Orden como rompe-maldiciones y vivir en esas 'casas-de-lobos' entre la manada debía estar haciéndole bien, obviamente. Su ropa no era cara, pero era nueva y se veía bien alimentado.
Draco captó su atención declarando―. Tuve que batallar con un troll para sacar a Dudley de esa casa.
Dudley rodó los ojos, y Lupin y Harry se rieron entre dientes, ellos ya habían escuchado esa parte―. Te he dicho que esa era mi tía Marge. Tenia puesto los rollos en el pelo y su máscara de belleza verde. No puedo creer que hayas chillado '¡Troll!' al verla.
―No chillé... grité ―siseó Draco.
Dudley resopló―. Gritas como niña ―por suerte Lucius estaba sentado entre ambos y no hubo intercambio de puñetazos.
―Caballeros... zanjaremos luego este asunto ―fue la respuesta helada de Lucius, subyugándolos a ambos... ya estaban en suficientes problemas.
―De hecho, casi es medianoche. Tenemos que llevarlos a La Madriguera ―entonó Severus.
Los chicos asintieron, y uno por uno fueron al flú con Lucius detrás de ellos.
Severus se volteó hacia un cauteloso Lupin―. Estaba muy preocupado cuando me di cuenta que los muchachos probablemente habían decidido tomar el Autobús Noctámbulo. Me alegra que hayas estado ahí para vigilarlos ―Severus odiaba deberle algo a Lupin, pero una deuda debía reconocerse de todos modos.
Lupin asintió. Era el momento perfecto para decir: "... bueno, después de todo, es el hijo de James... tales cosas deben esperarse". Pero esas clase de comentarios no serian bienvenidos, ni siquiera por Harry. Lupin ya había escuchado suficientes sermones de Albus para saber que necesitaba cambiar de táctica.
―Me alegra haber estado allí para cuidarlos. Ellos son buenos chicos ―consiguió esbozar una sonrisa de simpatía.
Severus asintió cortante y también se fue por el flú.
Los chicos estaban encarando a unos furiosos Percy y Tom, quienes estaban muy poco complacidos con sus hermanos y amigos.
Severus sonrió de lado―. Bien, muchachos, es hora de acostarse ―los cuatro lo miraron aliviados―. Iremos por la tarde al Callejón Diagon, pero por la mañana... justo después de desayunar, van a repasar su pequeña aventura , momento a momento, con Percy y Tom. Ellos podrán decirles cada error que cometieron y que cosas debieron haber hecho mejor ―los niños ahora se veían menos aliviados, y Tom y Percy mostraban sonrisas malévolas en sus rostros.
Lucius se volteó hacia Tom y Percy―. Informen a Arthur y Molly de lo sucedido, pero no hagan mucho drama de ello. Díganle a Arthur que hablaré con él en el Callejón Diagon ―ellos asintieron, y enviaron a los niños escaleras arriba después de darles un último abrazo.
―¿Estas furioso conmigo? ―preguntó Harry, sumergido en la tela negra.
―Comprendo tus razones, Harry. Sólo necesito enseñarte como hacer mejores estrategias ―contestó Severus a la cabellera despeinada. Todo estaba bien de momento, y el temor de perderlo en el ataque del Señor Oscuro era demasiado reciente para sentirse demasiado enojado con él. Una reprimenda de Tom y Percy debería ser suficiente castigo.
Lucius y Severus se fueron después de despedirse, suspirando con resignación ante otra aventura que los "Tres Merodeadores Slytherin" habían sobrevivido. Severus y Lucius habían resoplado con desdén ante ese nombre, pero al menos ellos tenían la intención de comportarse como Slytherins.
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Autora: Y ya pasamos el incidente del auto volador.
Un trillón de gracias por los comentarios, y saludos a los lectores tímidos XD
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Editado 9NOV2020
