3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 95: "La habitación de las cosas escondidas"
Angus Essex siguió a su asistente nacido de muggles, Roger Eastlake, por Privet Drive. Roger había insistido que conocia la manera perfecta de extraer el auto volador, en caso de que hubieran 'problemas'. (Como muggles hallando un auto volador en su calle).
Apenas amanecía, pero había una gran cantidad de gente en las veredas, observando el auto en cuestión mientras algunos oficiales de policía y hombres con un camión enganchaban un aparato en el auto para remolcarlo.
Un oficial fue a tomar una puerta del auto, la cual se abrió de pronto y lo golpeó. El cofre delantero se abrió y cerró, dando la impresión que quería 'comerse' a uno de los aterrados conductores de la grúa. La gente se rio con nerviosismo. Algunos chiquillos aplaudieron.
Angus gruñó, iba a necesitar un montón de obliviadores, ya lo veía.
Roger, sin embargo, sonrió y dijo―: Perfecto ―Angus lo miró fijamente, ¡cómo podía ser bueno?
Roger avanzó con confianza.
―Oficiales, ¿si pudiera tener una palabra acerca del auto de mi cliente?
Los irritados y vapuleados oficiales lo miraron con enojo―. ¿Usted es el dueño de esta chatarra homicida? ¿Qué rayos es esta cosa?
Roger les brindó una sonrisa avergonzada―. Es un auto de payasos. Mis empleadores son dueños de un circo y este es el vehículo que usan los payasos. Unos adolescentes lo tomaron 'prestado' anoche, aparentemente, y ellos deben haber echado a perder el cableado y los controles.
Los espectadores se rieron y los oficiales parecieron aliviados; era una explicación razonable de un vehículo extraño. Mientras Roger daba las explicaciones, Angus tenia su varita en el bolsillo apuntada al vehículo y siseaba un largo número de Finites al auto, esperando terminar con el espectáculo.
Roger vio lo que hacia, y se lanzó dentro por una puerta abierta y pretendió mover algo en el tablero. Salió diciendo que esperaba que eso lo parara. La gente empezó a irse ahora que la entretención había terminado.
Essex murmuró un encantamiento sobre un documento y se lo pasó al oficial, quien inmediatamente pareció confundido y después dijo―: Ah, todos los papeles están en orden ―devolviéndole el documento.
Roger le dio a los conductores de la grúa la dirección de sus oficinas en Londres (la entrada muggle), y les dijo que "tan sólo lo dejaran ahí".
Angus felicitó a Roger por su ocurrencia, y fueron caminando hasta detrás de una esquina para Aparecerse en la corte local, terminando dentro de un baño cerrado. Aun tenían que hablar con un juez con respecto a Marge Dursley.
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Los cuatro niños 'pronto a ser de segundo' bajaron a desayunar un poco tarde. Se sentían bastante cansados después de 'el rescate'. Percy y Tom estaban esperándolos, terminando de hacer unos waffles.
Molly y Arthur también los esperaban. Ellos habían llegado a casa poco después que los chicos se fueran a dormir. Casi se habían desmayado de espanto al escuchar lo del 'rescate'. A pesar de que Percy había bajado el tono del asunto, a pedido de Lucius, ellos aun así estaban conscientes de lo mal que podrían haber terminado las cosas.
Arthur en especial estaba horrorizado. Acababa de volver a congraciarse con Molly después de lo de la excursión a la taberna con Lucius, y ahora Molly estaba siseando iracunda sobre su auto encantado casi matando a los niños. Tom le había susurrado el mensaje de Lucius de encontrarse en Callejón Diagon; eso se escuchaba ominoso.
Los padres Weasley estuvieron de acuerdo en dejar que Percy y Tom los reprendieran, para que los cuatro tuvieran el mismo castigo, a pesar de que la mano de Molly le picaba por esgrimir su cuchara de madera.
Yvane y Tom sostuvieron un largo debate mental acerca de como hacer esto; Tom estaba preparado con una larga lista de errores e insultos certeros, pero Yvane vetó la idea.
―Hacer jirones su confianza no les ayudará. Harry en especial necesita que alienten su confianza, no que la aplasten. Él no aprenderá nada si tú lo haces sentir estúpido y quizás enciendas su enojo. En el mejor de los casos, puede que no tenga después la confianza para hacer algo cuando deba. En el peor de los casos, él puede decidir que tu no tienes idea de lo que hablas y no escuche lo que tratas de enseñarle ―dijo Yvane con paciencia―. Necesitas cortar los insultos y empezar con un halago. Harry tomó algunas decisiones buenas en el camino cuando las cosas salieron mal.
Tom meditó en ello y accedió con renuencia. Iba a guardar sus insultos agudos para Timothy Hopkirk.
Cuando terminaron de limpiar tras el desayuno, Tom aclaró la garganta para obtener la cautelosa atención de los niños―. Quisiera comenzar diciendo que comprendo completamente por qué sintieron que tenían que hacer esto, y estoy feliz que todo haya resultado bien ―Los niños parecieron aliviados―. Sin embargo... hay algunos puntos que necesitan aprender a revisar cuando planean un asalto en una fortaleza y la extracción de un prisionero.
Los niños se rieron entre dientes mientras Tom y Percy comenzaron a revisar la operación punto por punto. Ron, especialmente asintió con una mirada pensativa. La estrategia era algo que le interesaba.
Para cuando Tom terminaba un par de horas más tarde, Roger Eastlake llegó con el auto. El abogado les contó divertido la aventura de recobrar el 'auto de payasos', haciendo reír a Harry y Dudley. Después que el término fue explicado, los otros también pensaron que eso fue muy ingenioso.
Percy se volteó hacia Ron y meneó la cabeza―. No puedo creer que hayas tenido la osadía de llevarte el auto...
―Bueno, no fue mi idea... ―murmuró Ron―. Pero pareció tener sentido en ese momento.
Tom y Percy se voltearon hacia Draco y Harry, quienes negaron con la cabeza.
―No puedo decir que pensé en que nos lleváramos el auto hasta que Neville lo mencionó ―admitió Draco.
Tom se tensó inmediatamente, dándose cuenta instintivamente que esta no era un coincidencia―. ¿Neville? ―inquirió tan calmadamente como le fue posible.
―Sí, él estaba aquí cuando Ron recibió la carta ―dijo Harry, observando con atención a Tom. Él sabia que esa mirada de interés intenso quería decir algo―. Él estuvo de acuerdo en que deberíamos ir por Dudley, pero no podíamos pensar en como encontrar un Flú lo bastante cercano. Él sugirió el auto.
Dudley también había estado escuchando y observando. A él le agradaba Neville, pero conocía de los celos y la rabia que tenia cuando se trataba de Harry y hasta de Draco.
―¿Piensan que lo sugirió para meterlos en problemas? ―él se sentía agradecido por el rescate, por supuesto, especialmente ya que todo había salido bien, pero aun así... él nunca quiso que ellos arriesgaran sus vidas.
Los ojos de Draco brillaron y Harry pareció sumido en sus pensamientos, ellos sabían que era probable que Neville hubiera hecho precisamente eso, pero por otro lado... ellos pudieron haber dicho que no. En cambio, saltaron lo bastante entusiasmados sobre la idea en ese momento; aun cuando Harry estaba un poco renuente. Ron y Percy parecieron estupefactos ante la idea de que Neville pudiera haber sugerido lo del auto para meterlos en problemas.
Percy siguió hablando después de un momento mientras Tom controlaba su ira. No había forma de probar nada, y Neville era lo bastante hábil para negarlo todo, insistiendo que sólo estaba tratando de ayudar.
Al final, terminaron de reprenderlos y juntos fueron por flú al Caldero Chorreante para encontrarse para almorzar con Lucius y Severus. Los muchachos se zamparon el guiso con pan crujiente como si no hubiesen desayunado lo suficiente para satisfacer a unos obreros constructores de caminos hacia tan sólo unas horas atrás.
Lucius aprovechó la oportunidad para hacer a un lado a Arthur para hablarle en voz baja, los ojos azul glacial brillando en un triunfo satisfecho.
―Mis abogados recuperaron ese vehículo que hechizaste. Estará en tu residencia cuando regreses. Por suerte, ninguno de los muggles supo lo que estaban viendo ―Lucius alzó una ceja irónica―. Tú no puedes dejar objetos encantados botados por ahí en el mundo muggle, especialmente ahora que eres el Jefe del Departamento de Relaciones Muggles, y por ende de la Oficina de Maluso de Artefactos Muggles ―la sonrisa burlona de Lucius aumentó―. Necesitas aprender a esconder mejor tus 'Actividades Oscuras', no es que yo sepa algo de eso.
Arthur en un primer momento se puso rojo de rabia, pero mientras Lucius continuaba empezó a ponerse incrédulo. Al final estaba luchando para no reírse. Esperaba que esto luciera para Lucius como rabia contenida, él sabia lo mucho que le gustaba a Lucius el enfurecerlo, y casi disfrutaba observar las triquiñuelas de éste.
Cuando Lucius dijo lo suyo, Arthur se aclaró la garganta y le dirigio una mirada avergonzada―. De modo que parece que te debo una ―Arthur vio como Lucius se le quedaba mirando impresionado. Él sabia que los Slytherins no podían comprender por qué los Gryffindors no vacilaban en admitir una deuda.
Lucius frunció el ceño, y después de nuevo le sonrió―. Sí, y te la cobraré el próximo verano ―su sonrisa pareció la de un tiburón―. Prometo que no será muy ilegal... ―bromeó a medias.
Arthur se sintió alarmado, pero lo combatió―. ¿Qué tienes en mente exactamente, Lucius?
Lucius jugueteó con la idea de mantenerlo en vilo hasta que fuera el próximo verano―. Necesitaremos de tus servicios, y los de tu esposa, como niñeras. Espero poder casarme a fines de Junio. Severus también se esta preparando para brincar el hipogrifo y tambien hacerlo. Voy a arreglar una excursión para los muchachos para que no les importe no venir a nuestra luna de miel.
Arthur se sintió aliviado, ¿qué tan difícil podría ser?―. ¿Qué excursión?
Lucius le sonrió con contento―. Pero, vamos, algo de eso debe ser una sorpresa... ya te enteraras lo que es cuando pase.
―¿Ah sí? ―Arthur empezó a sentirse más nervioso.
Lucius tan sólo sonrió y asintió, regresando hacia la mesa, satisfecho de que haber humillado, antagonizado, y después asustado al patriarca Weasley. Era una venganza muy pequeña por el fiasco de la taberna que aun atormentaba sus sueños, pero algo era algo.
Por fin fueron hacia el Callejón Diagon, y los niños dieron gritos de felicidad. Este era el sitio que les había introducido al mundo mágico y aun tenia un lugar especial en los corazones de Dudley y Harry. Ellos fueron a lo de Madame Malkin, y al apotecario, así como a la tienda de Quidditch. Draco y Harry vieron como la Nimbus 2000 era admirada en la vidriera. Ellos estaban seguros de que la Estrella Fugaz 7 que tenían era mucho mejor, más manejable, y casi igual de rápida.
Terminaron el recorrido en Flourish y Blotts, y la cantidad de gente alrededor de la librería hizo a Severus gruñir y a Lucius bufar. La señora Weasley y Ginny chillaron y corrieron dentro al darse cuenta que Gilderoy Lockhart se encontraba allí.
Severus frunció aun más la frente―. No puedo entender a esta gente... todos tan ansiosos de conocer a ese desperdicio de magia: Lockhart ―como los niños le miraron interrogantes, continuó―: Gilderoy Lockhart es el nuevo profesor este año de DCAO. Esa es la razón de que todos sus libros se encuentren en su lista de 'textos escolares' requeridos... probablemente quiere aumentar sus ventas.
Lucius frunció el ceño. Él conoció al mago brevemente en una fiesta, y se fue temprano para evitar mayor conversación con el idiota egocéntrico.
Con renuencia entraron a la librería, abriéndose paso entre el público que estaba esperando que firmaran sus libros. Hicieron lo posible por reunir los libros necesarios sin alertar a otros clientes de su presencia; después de todo, estaban todos concentrados en el mago rubio de la sonrisa exuberante.
Estaban a punto de conseguirlo, cuando Hermione y Mafalda llegaron y gritaron los nombres de Dudley y Harry, alertando a Lockhart y al reportero del Profeta de su presencia. Severus habría podido deshacerse del reportero con una mirada, pero la persistencia de Lockhart cuando se trataba de promoverse a si mismo era formidable. Él insistió que "los tres profesores y los tres niños debían salir en una foto en el diario, por el bien de Hogwarts."
Severus hizo una mueca, si conocía al Director este se esperaba una demostración de solidaridad entre los profesores. Así que Lucius, Severus, Lockhart, junto con Dudley, Harry y Draco se alinearon. Para frustración de Lockhart, Severus se colocó entre este y Harry para la foto y se fueron inmediatamente después.
Con todo, todos disfrutaron del viaje y Rosmerta y Petunia se encontraron con ellos para cenar en uno de los cafés. Eleanor se quedó lo bastante para conocer a todos y se marchó. Le contaron a las damas de la 'aventura del rescate' de Dudley, y Petunia se puso furiosa; aunque se calmó con rapidez cuando Lucius le aseveró que Angus se encargaría de eso.
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Heather Black suspiró con frustración mientras veía a los estudiantes llegar en oleadas al castillo. Había disfrutado del verano, pasando el tiempo con su madre en la Reserva de Gales. Ellas habían hecho algo de progreso trabajando con los unicornios.
Desde la crisis con los unicornios muriendo en el Bosque Prohibido, ellas habían podido interactuar más con las manadas. Habían ayudado a mudarse a unos pocos machos desde el Bosque Prohibido a la Reserva y viceversa, para ayudar a prevenir el cruzamiento endogámico. Hagrid había ayudado por supuesto, para poder ir a visitar al indiferente Norbert.
Hagrid había insistido en que Norbert le conocía, afirmando que las quemaduras y rasguños de garras que había recibido eran de naturaleza afectuosa. Yuan y algunos Jinetes habían observado todo, con nerviosismo, pero una vez más Hagrid sobrevivió el encuentro. Y Hagrid regresó a la escuela satisfecho de que Norbert era feliz.
Con el permiso del Director Dumbledore, Heather había hablado varias veces durante el verano con el retrato burlón de Phineas quien continuaba insinuando que ella podría continuar la estirpe Black si pusiera algo de esfuerzo. Ella tenia muchas preguntas acerca de los Black, y Phineas le suplió de historias interminables de Marius y otros en la familia, arreglándoselas para evitar cualquier mención de mortífagos, a pesar de no ser sencillo.
Ahora Heather estaba sintiendo la presión del Director. Este necesitaba acceso a la casa de la familia Black para recuperar algo para combatir a Quien No Debe Ser Nombrado. Y para hacer eso ella tendría que reclamar de algún modo la propiedad.
―Tú, Sirius Black y Harry Potter son los únicos que quedan de los linajes de la descendencia de Cygnus y Violeta. Dorea se casó con un Potter y Harry es su nieto, pero tu reclamo, al provenir del linaje del hijo en vez de la hija, tendría precedencia. Sirius se encuentra en Azkaban, tu podrías declararlo incompetente y pedir ser declarada la albacea de la propiedad, y eventualmente la heredera ―dijo Dumbledore.
El Director Dumbledore parecía bastante desesperado por entrar a esa casa. Para su sorpresa, Phineas estuvo de acuerdo con que la situación era desesperada y ella debería actuar como indicaba el Director. Éste pareció un poco molesto de que la palabra del retrato de Phineas Black pesara más para ella que la de él.
Una vez que ella, con renuencia, le preguntó como debería empezar el procedimiento, el Director le sonrió con alegría y un día más tarde uno de los abogados de Lucius Malfoy apareció con unos documentos. Él le dijo que tal vez le tomaría meses o tal vez un año, pero finalmente les darían el visto bueno.
Ella le había preguntado si acaso Harry Potter resintiría esto, siendo también un heredero potencial. El abogado había vacilado y replicado calladamente―. Dudo que Harry Potter quiera reclamar la propiedad del hombre que traicionó a sus padres causándoles la muerte.
Heather casi se había desmayado, desconociendo esa historia. El abogado le había contado acerca de Sirius Black, y ella había comprendido entonces porque Harry no pelearía por esto.
Ella miró en dirección a Tom Riddle, quien era ahora su 'aprendiz', a pesar de que su búsqueda de conocimiento no era el mismo que el suyo. Phineas lo había mencionado con velada intención cada vez que le enlistaba los posibles magos que estarían felices de tomar el apellido Black. Ella se había reído, segura de que orgulloso joven mago no haría tal cosa, sin mencionar de que cada vez que mencionaba a su novia, Dora, una luz en sus ojos le convencía de que era una causa perdida.
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Tom observaba a los niños con satisfacción. Se estaba acercando a su meta en la Reserva y también podía vigilar a Harry de este modo. Dumbledore les había explicado que pretendía que Heather Black adquiriera el patrimonio de los Black, que hubiera sido de Sirius, y así obtener la casa. Esperaba que tuvieran éxito pronto, hacerse de ese relicario era importante, ya que así podría tener de vuelta otro trozo de su alma.
Lucius había confesado que esa podría ser la única forma de hacerlo. Sus oberturas a sus anteriores parientes políticos habían terminado en maleficios; y Andromeda, Dora y hasta Draco no tenían en realidad derechos legales sobre el patrimonio de los Black, siempre que cualquier otro heredero más directo de esa estirpe estuviera con vida. Lucius se contentó con hacer que uno o dos de sus abogados se mantuviera ocupado con esa disputa patrimonial.
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El sorteo anual tuvo efecto, y Harry vio como su nueva amiga, Luna Lovegood, era sorteada en Ravenclaw. Ella había deambulado hasta el compartimiento del tren, para asombro de Draco, y había empezado una conversación. Luna a veces parecía hablar sin sentido, pero Harry había disfrutado de todos modos hablar con ella. Ella habló de animales mágicos que Draco insistía que no existían, pero a Harry esto no le importaba. No tenia muchas esperanzas de que ella terminara en Slytherin, pero cuando menos podría pedirle a Mafalda... y suponía que también a Hermione, que estuvieran pendientes de Luna.
Después avanzó Ginny Weasley. Ella se sentó debajo del Sombrero unos minutos, obviamente peleando con éste.
―¡Quiero ir a Slytherin: Harry y Draco están allí! ―gritaba mentalmente.
―¡Tonterías!. Yo no ubico a los niños basado en sus caprichos amorosos. Yo no soy un servicio de citas ―se mofó el Sombrero Seleccionador.
―Pero... estoy segura de que puedo ser lo bastante astuta ―rogó, esperando hacerle cambiar de opinión.
―¡Ja! Obstinada y voluntariosa, sí. Ingeniosa... no tanto. Si tuvieras una buena razón para ir a Slytherin podría escucharte... Sin embargo, como no es así... ¡GRYFFINDOR! ―finalmente gritó en voz alta.
Ginny se puso de pie, sonriendo lo mejor que pudo. Había hecho todo lo posible, pero ahora estaba en Gryffindor y suponía que eso no era malo. Dudley Dursley estaba en esa Casa y los dos niños que a ella le gustaban estaban siempre con él. Tan sólo tendría que conocer mejor a Dudley.
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Las clases comenzaron, siendo esencialmente las mismas que en primer año. Harry y los otros de segundo año no podían elegir cursos alternativos hasta que estuvieran en tercero, decían.
Harry y los otros pronto se asentaron en una rutina, y Harry se quedaba después de Pociones para ayudar a limpiar y almorzar con su papá. Ellos hablaban mucho durante esos almuerzos.
Severus aun se sentía nervioso acerca de la tendencia a ser independiente de Harry que se asomaba cuando menos él se lo esperaba, pero interiormente reconocía que Harry probablemente iba a necesitarla cuando regresara el Señor Oscuro. Tan sólo esperaba que se atemperara lo bastante para que Harry permitiera que otros lo ayudaran. El hecho de que el niño hubiera enviado esa nota con Hedwig le aliviaba bastante, eso significaba que Harry verdaderamente confiaba en él.
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Hermione Granger estaba una vez más luchando por ser la mejor estudiante. Ella había estudiado incesantemente todo el verano, y eso se veía en Transfiguraciones y en Historia de la Magia. En Encantamientos ella siempre se encontraba entre los tres primeros lugares; Padma y Mafalda eran allí sus rivales. En Pociones, aun no podía vencer a Malfoy y a Potter la mayoría de las veces. En Herbología, ellos tres peleaban por el segundo puesto, detrás de Longbottom. Defensa Contra Las Artes Oscuras era su punto débil, ella podía investigar y escribir excelentes ensayos, pero lanzar hechizos era más difícil. Había tenido suerte de que Quirrell rara vez les pidiera hacer un hechizo.
Ella había esperado que el nuevo profesor, Lockhart, la favoreciera un poco. Ella había leído todos sus libros y estaba fascinada. La prueba inicial, que había tratado sólo de él, le había ganado a ella sus felicitaciones, y hasta ahora habían tenido pocos trabajos prácticos, así que sus notas eran con frecuencia las más altas de la semana. Se sintió especialmente complacida cuando Draco Malfoy al mirar las notas publicadas estrechó los ojos al ver que ella los había vencido a él y a Potter. Pudo sacudir su cabello y brindarle una sonrisa de superioridad, eso nunca fallaba en hacer que él apretara la mandíbula.
Pero ahora ella tenia un problema. Era mediados de octubre y las otras chicas habían descubierto su libro de recortes lleno de fotos de Lockhart que había recortado de Corazón de Bruja (ella había ordenado números anteriores, para leer de su profesor favorito). No era como si las otras niñas no estuvieran también fascinadas con él, pensó con irritación, aun resintiendo las bromas y las risas. Sin embargo, ella era la única que tenia un libro de recortes, al parecer. Ella corrió por el pasillo preguntándose donde podría esconder su vergüenza; después podría enviar el libro a casa con su mamá a la primera oportunidad que tuviera.
Hermione subió una escalera hasta el séptimo piso y paseó preguntándose donde podría hallar un cuarto vacío, ella sabia que había docenas de ellos... ¿pero dónde?
Para su asombro, una puerta apareció en el pasillo. La abrió, vacilante, para encontrarse con un cuarto del tamaño de una catedral lleno de objetos. Ella caminó unos pasos dentro pensando rápidamente. Muchos de las cosas estaban viejas o rotas, y otras no tenia idea para que servían, había allí catapultas con alas y hasta un troll de peluche.
Sabia por «Hogwarts, una Historia» que el castillo a veces parecía tener mente propia y tendía a proveer lo uno necesitaba. Este debía ser un cuarto de cosas que la gente quería almacenar, o quizás ocultar. Excelente. Ella encontró un estante cerca de la puerta y puso dentro el libro de recortes, empujó una mesa con una pata rota mal arreglada en frente del estante y puso arriba el busto de algún viejo mago.
El busto tenia puesto una peluca comida por las polillas y una diadema. Hermione miró con atención la diadema, parecía muy vieja y quizás hasta anterior a los Normandos, con la forma de un circulo sin final en vez de la forma de una verdadera corona. Seguro que podría haberse usado en la cabeza o en el cuello, como una torca. Ella la levantó y la miró de más cerca, estaba deslustrada, pero juraría que los diamantes incrustados en el aro eran reales.
El objeto zumbaba de magia, y ella se sintió mareada por un momento. Pensó en volverlo a su sitio, pero algo la contuvo. Nadie la quería, o no se encontraría allí. Por lo menos ella podría devolverla después de estudiarla... después de todo era muy antigua y bastante interesante.
Antes de darse cuenta, ella se la había colocado alrededor del cuello y escondido debajo del cuello de su blusa. Tan sólo quería verla en el dormitorio, donde podría cerrar las cortinas y ver que hechizos tenia.
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Autora: Y el premio a la posesión del año... es para Hermione. Por ahora.
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Editado 9NOV2020
