3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 96: "Encontrando la Cámara"
Severus Snape escuchó con incredulidad como la señorita Granger no solamente respondía la pregunta que él había extraido de la lectura suplementaria recomendada, sino que además exponía detalles que él habría esperado de una clase nivel EXTASIS. Por supuesto que Harry y Draco, y unos pocos más habían levantado la mano, conociendo la respuesta, pero no los detalles dados por Granger.
Severus frunció el ceño, él no había dado la palabra a Granger, quien tenia la costumbre de aletear frenéticamente ante cualquier pregunta suya, y más aun últimamente. Ahora ella ni siquiera se esperaba a que él la nombrara para empezar a vomitar respuestas antes de que pudiese nombrar a alguien más.
No podía ignorarla, no con los otros estudiantes observando ávidamente. La mayoría de los estudiantes parecían irritados, incluso los Ravenclaw.
―Cinco puntos para Ravenclaw por una respuesta excelente ―dijo con mofa ante la cara resplandeciente de Granger―. Y diez puntos menos para Ravenclaw por una vez más contestar fuera de turno. Aparentemente usted esta intentando convertirse en la peor sabelotodo que Hogwarts ha visto en décadas.
Granger se sentó, la cara escarlata y luciendo traicionada. Los otros estudiantes tenían sentimientos encontrados, la mayoría sentía un poco de simpatía por Granger, aunque muchos parecían complacidos de que la afilada lengua del Maestro de Pociones le hubiese bajado los humos.
Hermione se sentó, echando chispas, y apenas escuchó el resto de la clase. Ella deslizó el dedo por su collarín bajo la túnica escuchando sus murmullos. Ella la había estudiado un poco, aunque se sentía renuente a quitársela siquiera por unos minutos. Ella había visto que se parecía a la diadema en la estatua de Rowena Ravenclaw... ¿pero no podía ser la misma, o si? Un artefacto tan valioso estaría custodiado en la torre del Director. Debía tratarse de una copia hecho por algún admirador de la Fundadora, que quería algo parecido a la que tenia ella.
El adorno parecía estar imbuido de magia para ayudar a un estudiante. En su interior estaba escrito: «La capacidad mental sin medida es el mayor tesoro del hombre». El objeto parecía susurrar a veces en su mente, y ella era capaz de entender conceptos e información que normalmente no podría, o que tendría que estudiar por mucho tiempo para entender.
Ella a veces se debatía, sin estar segura si era correcto usar la diadema para aprender, pero su mente entonces se enturbiaba y olvidaba cual era su preocupación.
Ahora, una vez más, el profesor Snape estaba obstaculizándola, rehusándose a reconocer sus logros. Ella sabia que su respuesta hubiera enorgullecido a un estudiante avanzado de Pociones. Ella guardó sus libros y se fue con el resto de los estudiantes, mientras Harry y Draco se quedaban atrás.
―¿La señorita Granger ha estado declamando respuestas dignas de un séptimo año por mucho tiempo? ―preguntó Severus.
―Sí, ella se ha convertido en una enciclopedia ambulante las últimas semanas ―refunfuñó Draco. A él no le importaba que le vencieran aquí y allí, pero Hermione había estado aplastándolos en todas las asignaturas últimamente.
Harry asintió―. Hasta los otros profesores están un poco... exasperados con ella. Al principio parecían complacidos de que ella se estuviera esforzando tanto, pero ahora... ―Harry frunció el ceño―. Ella grita las respuestas todo el tiempo, y hasta ha contradicho un par de veces a la profesora Sprout sobre algún punto oscuro u otro concerniente a como replantaban Mandrágoras en otros países.
Severus se sentó, dando golpecitos con el índice en sus labios. Draco y Harry lo miraron con sospecha.
―¿Piensas que ella ha estado haciendo trampas de alguna forma? ―inquirió Harry. A él le había gustado ser el mejor estudiante en Pociones y DCAO, pero ahora se sentía estúpido escuchando las respuestas de Granger. Nisiquiera pudo comprender la mitad de las cosas que ella había dicho en respuesta a la última pregunta de su padre.
―Existen pociones que ayudan a estudiar . . . pero son temporales, es mayor embrollo usarlas que no hacerlo ―deliberó Severus―. Sé que hay objetos que puedes comprar que están empapados con información en ciertas materias, pero son muy raros y ridículamente caros.
Todos sacudieron la cabeza, incapaces de determinar como estaba haciéndolo Granger.
―Bueno, como sea que lo haya conseguido, si ella esta 'haciendo trampas' será descubierta ―Severus entrecerró los ojos, no podía tolerar a aquellos que tomaban esa suerte de atajos para aprender. Le hizo señas a los muchachos para que entraran a su oficina mientras pedía el almuerzo, dejando fuera de su mente a la sabelotodo.
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El Horcrux estaba adentrándose lentamente en la mente de la sangre sucia, había estado trabajando en obtener un poco de control desde que ella había recogido la diadema, despertándolo. Todavía a veces su conciencia de lo que pasaba a su alrededor no era muy clara. Había quedado pasmado al descubrir que habían pasado más de treinta años desde que se había hecho el Horrocrux.
Buscar información era complicado. Solamente le podía susurrar a la niña, esperando que los pensamientos que evocaba pudiera darle lo que esperaba conocer. Escuchar a los profesores y otros estudiantes era un poco más útil. Descubrir que "Quien No Debe Ser Nombrado" había sido derrotado por un niño pequeño había sido un golpe.
La 'aventura' del año anterior y rumores de la posibilidad de su regreso le habían animado. Si conseguía activar el Horrocrux con la energía vital de otro, podría apoderarse de un cuerpo adecuado que albergara esta pieza de alma. Estaría en posición de reunirse con Voldemort, ofreciéndole un cuerpo para poseer, para volver a nacer.
Tan sólo necesitaba causar un poco de caos... y encontrar el cuerpo apropiado. Ciertamente esta irritante niña sangre sucia no servia como ocupante permanente, pero podría utilizarla para crear problemas. Se acercaba Halloween... quizás necesitaría liberar a su viejo amigo. Iba a necesitar poseer a la sangre sucia, aunque fuera por un breve tiempo, para conseguirlo.
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Llegó Halloween y Severus se planteó como aproximarse a Harry con el tema de las celebraciones. No había pretendido presionarlo los años anteriores con eso de 'disfrutar las fiestas'.
Se acercó a Harry antes del desayuno, llevándolo a un lado cuando dejaban la sala común de Slytherin.
―Harry, me preguntaba que querrías hacer este año. Si acaso deseas pasar la noche en mis habitaciones, en tranquilidad, yo le daré las excusas a tus amigos sin ningún problema ―le aseguró Severus, sintiéndose torpe.
Harry sonrió, feliz de que la presión de celebrar el día de la muerte de sus padres realmente ya no estuviera presente.
―Me gustaría mucho visitar alguna vez la tumba de mis padres. Veras, nunca he estado allí... ―Harry dijo, y después tragó con fuerza al ver la mirada repentina de conmoción en Severus.
―¿Papá? ―Harry consultó sin saber que pasaba. Hubo un destello de dolor en los ojos de Severus.
―Yo nunca he ido allí ―dijo Severus con suavidad―. Nunca me atreví.
Harry con algo de vacilación le dio unas palmaditas en el brazo―. Ella habría perdonado tu error. Especialmente uno que has lamentado tanto, sabes.
Severus se relajó un poco, confiando en que el hijo de Lily, uno que era en espíritu tan parecido a ella, sabría como ella se sentía―. Iremos allí después de almorzar, tenemos entonces un periodo libre ―su recompensa fue la sonrisa brillante de Harry.
La mañana pasó con rapidez y Harry se apresuró a comer, lanzándole miradas a Severus, ignorando las conversaciones a su alrededor. Finalmente, le susurró su plan a Dudley y Draco, quienes comprendieron.
―Lleva flores de los invernaderos, Harry ―le susurró Dudley.
Harry se iluminó y arrastró a Severus a uno en busca de las flores más hermosas y reunió un ramo. Después fueron hacia las puertas para Desaparecer, mientras el Director observaba sus pequeñas figuras desde su torre. Este al principio había objetado, Halloween podia ser una época peligrosa, pero sus argumentos murieron al saber que Harry nunca había ido antes a las tumbas de sus padres. ¿Cómo podría haberlo hecho? Estaba bastante seguro de que Petunia no tenia idea de donde estaba, ahora que pensaba en ello.
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Lucius echaba pestes mientras revisaba los ensayos de los de segundo año. Se estaba acostumbrando a la basura que muchos de los estudiantes presentaban, parecía ser que sin importar la forma en que Pucey y él dieran sus clases de Historia, los estudiantes aun seguían escribiendo cosas sin sentido que sus padres o familiares les había contado o bien copiaban un recuento ralo que rara vez contenía los puntos pertinentes.
Harry y Draco siempre escribían ensayos interesantes. Harry se esforzaba más cuando se trataba de un área de la Historia que disfrutaba, como una buena batalla y cosas así. Draco tendía a entretenerse en los aspectos políticos de una situación. Dudley también hacia un gran esfuerzo y parecía corroborar mucho de ello con lo que había sucedido en ese momento en el mundo muggle, lo que estaba bien siempre que aun acertara en el punto del ensayo.
Lucius tomó el ensayo de Hermione Granger de esa semana con el ceño fruncido. Era muy extraño. Se había percatado que ella era un estudiante brillante al comenzar a enseñar en septiembre, y ahora pocas semanas atrás había empezado a presentar trabajos que podrían pasar por un ensayo presentado para los EXTASIS. Con el primer ensayo él se imaginó que ella había pasado toda la semana concentrándose tan sólo en este, y que sus otros estudios sufrirían, y estaba preparado para decirle a Flitwick que ella necesitaba manejar mejor su tiempo. Pero entonces Draco se había quejado sonoramente de que Granger estaba acaparando todos los puntos en todas las clases.
Eso era imposible. Sí, con frecuencia algún estudiante sobrepasaba a todos en una o dos clases. Severus era el perfecto ejemplo de ello; él sabia más de Artes Oscuras y Defensa que sus instructores desde el primer año... y en Pociones, bueno, conseguir su Maestría justo un año después de dejar el colegio nunca había ocurrido hasta entonces.
Pero aun así . . . ¿obtener las calificaciones más altas en todas las clases? Hasta Severus no había salido bien en todo.
Ellos necesitarían vigilar a la señorita Granger, obviamente.
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Severus y Harry regresaron lentamente al colegio, disfrutando del aire otoñal y de los colores llameantes en los árboles. La visita al cementerio había sido un poco sobrecogedora. Mientras Harry se había quedado parado allí, se dio cuenta que era difícil llorar la pérdida de alguien que no conociste. Severus se había alejado un poco hasta la puerta, diciendo que simplemente hablara como si ellos estuvieran presentes.
Harry terminó visualizando la gente que viera en el Espejo de Erised, contándoles de Hogwarts y que esperaba que estuvieran orgulloso de él. Él prometió regresar, y esperaba tener más para decirles entonces. Aun así, se alegró de poder colocar flores en sus tumbas.
Severus había estado silencioso desde que dejaran el cementerio, al parecer sumido en sus pensamientos. Harry esperaba que su hiperdesarrollado sentimiento de culpa no le pusiera demasiado taciturno.
Llegaron a tiempo para cenar, y Severus se despidió para dejarlo con sus amigos, pero Harry no quiso dejarle ir tan fácilmente. Lanzó los brazos alrededor de la cintura de su papá, abrazándolo con fuerza.
―Muchas gracias por hacer esto, papá. Significa mucho para mí ―murmuró Harry entre los pliegues de la tela negra.
Él sintió como el hombre se relajaba más, y un beso cayó en la parte alta de su cabeza.
―No es nada, es algo que debí haber hecho hace mucho, por supuesto ―murmuró Severus, consciente de que estaban observándolos, y decidiendo que probablemente se decidiera que después de todo el Maestro de Pociones era un blandengue.
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Voldemort, cuando menos, estaba estupefacto. Había descubierto que el hijo de su viejo partidario Abraxas, Lucius Malfoy, estaba aquí como profesor, y había procedido a vigilarlo con atención en clases. Él sabia que tanto Malfoy como Snape llevaban su marca, podía sentirla. Y ahora al ver a Snape abrazar a Harry Potter como si fuese su hijo... bueno, era obvio que era un traidor. Y el comportamiento de Malfoy no podía pasarse por alto tampoco, permitiendo que su hijo fuese amigo con Potter. Sin mencionar de todas las conversaciones acerca de los que se estaban pasando al bando de Potter. Sus mortífagos leales ya habrían matado al mocoso y lo habrían resucitado para este momento.
Decidió que era momento de hacer su primer movimiento.
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Harry se dirigió a los dormitorios, Draco le había dicho que le seguiría pronto; planeaba reunir muchas golosinas para traer consigo. Nott también estaba juntando pasteles y galletas en una bandeja para traerlos al dormitorio. Dudley había dicho que por esta vez iba a comer un pedazo de pastel y algunos dulces.
Harry se detuvo un momento, escuchando una voz siseante:
―Matarrrr... Desgarrar... mussssha hambre...
La voz heló a Harry y miró a su alrededor con rapidez, intentando determinar de donde provenía. Fue por otro corredor, intentando seguirlo. Draco le halló allí, con la cabeza gacha intentando escuchar algo.
―¿Qué estas haciendo, Harry? ―inquirió Dudley, uniéndose al intrigado Draco.
―¿No pueden escucharlo? ―preguntó Harry―. Esa voz... dice que quiere ir a matar.
Draco levantó las cejas, y Dudley pareció alarmado―. ¿Matar? Pero, si yo no escucho nada ―dijo vacilante.
Ellos le siguieron por un montón de escaleras hasta el segundo piso y dieron vuelta una esquina.
Draco masculló con disgusto, mirando un enorme charco en el piso―. Parece que alguien inundó un baño.
Siguieron avanzando y Harry jadeó―: Miren. Es la gata de Filch ―señaló a la Señora Norris, quien estaba colgando por la cola.
Se acercaron más con trepidación, y vieron letras rojas en la muralla.
―«La Cámara de los Secretos ha sido abierta. Enemigos del Heredero, temed...»(1) ―leyó Draco con espanto.
Dudley miró de más cerca―. ¡Esta escrito con sangre! ―chilló, retrocediendo.
Escucharon pasos que retumbaban acercándose y los tres se hallaron rodeados por docenas de estudiantes asustados, que cuchicheaban y apuntaban. Las palabras fueron leídas y releídas con temor, y hasta los Slytherin se vieron preocupados. Hace un tiempo atrás esto hubiese sido excitante, pero ahora muchos de ellos estaban esperando que nada parecido nunca más volviera a suceder. Flint, en especial, se veía muy incómodo.
Blaise Zabini, sin embargo, con aspecto reivindicado, miró a su alrededor a los otros Slytherin con triunfo―. Temed, enemigos del Heredero... ―repitió burlón a los temerosos niños de primer año, y después miró con fijeza a Dudley y a Dean―. Ustedes serán los próximos, sangre sucias... ―se interrumpió de repente, mirando más allá de los estudiantes.
Filch venia por el pasillo vociferando... y después empezó a gritar al ver a su gata.
Pronto, los profesores se les unieron, justo cuando Argus Filch sacaba a su gata del soporte de la antorcha y comenzaba a llorar. Algunos de los niños más jóvenes también lloraban en simpatía, especialmente aquellos que tenían gatos como familiares. Ron y Seamus se veían algo regocijados, la Señora Norris los había atrapado rompiendo las reglas en varias ocasiones.
La profesora McGonagall y el Director se acercaron a la muralla, con Severus y Lucius detrás de ellos. Snape pareció azorado y Malfoy un poco indispuesto. Lockhart llegó alegremente dando saltos, diciéndole a todos como él pudo haber salvado al gato.
El Director mandó a todos los estudiantes a que se retiraran, a excepción de Harry, Draco y Dudley. Harry les contó como se habían encontrado con la gata ya en ese estado, pero no mencionó la voz. Draco y Dudley lo miraron, pero no hicieron comentarios.
Dumbledore examinó la gata y asintió―. Ella no esta muerta, Argus. Pero ha sido petrificada ―dijo tratando de consolarlo―. Podremos curarla sin problemas, la profesora Sprout tiene mandrágoras este año, y Severus puede preparar la cura.
Lockhart continuaba chachareando en el fondo, y Lucius se hartó por fin―. Voy a escoltar a los chicos a las habitaciones de Severus. No creo que deban estar solos en los corredores ―Dumbledore asintió y Lucius los llevó a las mazmorras.
El Director envió a Minerva a advertir a todos los profesores que no se encontraban presentes, para que tuvieran gran cuidado y mantuvieran fuertemente vigilados a los estudiantes.
Albus hizo una seña a Severus―. Necesitaremos tener una reunión en la mañana, por supuesto debes traer a Lucius y a Tom.
Severus asintió. Este evento hacia evidente que Voldemort iba a hacer una aparición también este año.
En alguna ocasión, Lucius le había mencionado la Cámara de los Secretos, cuando Severus había comenzado recién a trabajar en Hogwarts. Le había contado que la Cámara había sido abierta en una ocasión, por el tiempo en que Abraxas Malfoy asistía a la escuela. Una niña resultó muerta, y un estudiante fue expulsado y su varita rota... y este se trataba de Hagrid. Severus había quedado asombrado, y se dedicó a observar estrechamente a Hagrid, llegando a la conclusión que los del Consejo Escolar eran unos idiotas.
Severus regresó a sus habitaciones, y tranquilizó lo mejor que pudo a los niños. Les dijo que esperaba que todo se tratara de una broma de mal gusto, después de todo, habían utilizado sangre de pollo. Los niños se mostraron aliviados ante esto. Todos se amontonaron en uno de los dormitorios, aquel en que Harry se quedaba los fines de semana. Severus se imaginaba que iban a acostarse tarde, ya que era fin de semana.
Severus, junto con Lucius, fueron a la sala común de Slytherin para calmar la agitación. Fueron rápidos en señalar que cualquier persona pudo haber escrito ese mensaje... y después de todo en realidad no era tan impresionante ¿o sí?
―¿Escribir con sangre de pollo y atacar a la gata de un squib? ―Severus dijo con desdén―. ¿Es ESO lo mejor que puede hacer este 'heredero'? ―se dio la vuelta con un revolotear de túnicas, dejando que los Slytherin rumiaran en ello.
Lucius, entretanto, había observado los estudiantes más sospechosos buscando un comportamiento de triunfo, o que alguno se viera molesto por el desprecio de Severus sobre la proeza. El único que parecía realmente excitado era ese pequeño imbécil de Zabini. La mayoría de los estudiantes, hasta los 'sospechosos', lucían preocupados.
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Tom había regresado tarde a las habitaciones de Severus, justo después de que Lucius y Severus regresaran. Él estaba ocupando una habitación sin uso allí por este año. Esto lo mantenía cerca de Harry y de Severus, y lo mejor de todo mantenía a raya a Lockhart quien no había conseguido más que un rápido 'hola' a la hora de las comidas.
Severus conjuró un hechizo silenciador para que los tres niños no pudieran oírles desde el cuarto de Harry, y Lucius le contó a Tom lo del mensaje y la gata petrificada.
Tom se sentó en una silla de golpe, con la mente en un torbellino. Él había conseguido poner todo el episodio de la Cámara de los Secretos en el fondo de su mente; no le gustaba recordar la muerte que había causado, especialmente ahora.
Lucius y Severus observaron con calma a Tom. No tenían dudas de quien era el Heredero de Slytherin. Ellos sabían que tenia que haber sido él, cuando Abraxas Malfoy acudía al colegio. La pregunta era, ¿cómo había accedido este año Voldemort a la escuela, y qué perseguía?
Yvane urgió a Tom a contarles todo lo que sabia, aunque esto fuera doloroso. Lucius y Severus podían adivinar mucho de ello, pero ellos necesitaban saber más. Era imperativo que supieran acerca de la Cámara … y el monstruo.
Tom inhaló profundamente y comenzó:
―Cuando empecé a venir a Hogwarts, quise saber más acerca de mis padres. El Sombrero Seleccionador me dijo que yo descendía de un Fundador, y asumí correctamente que se trataba de Salazar Slytherin . . . Encontré libros acerca de los Gaunts y les seguí la pista hasta Marvolo Gaunt y sus hijos. Exploré el castillo Hogwarts ávidamente, especialmente cualquier parte asociada con Salazar. Descubrí que la oficina de Salazar y las habitaciones donde solía vivir se encontraban en el segundo piso del castillo, y examiné los cuartos pulgada por pulgada ―Tom recordó lo excitado que había estado con sus descubrimientos de las habitaciones; incluso halló viejos tapetes cubiertos de polvo que estaba seguro provenían de la época de Salazar.
―Supe de la Cámara por «Hogwarts, una Historia», y sentí que debía estar relacionada con el parsel ―Tom bebió bastante de una taza de té que Severus le había pasado―. No fue hasta mi tercer año que descubrí la entrada, y exploré la Cámara sin descanso. Era fascinante y allí monté una pequeña morada que era mi escape del mundo. Me encantaba. Me hacia sentir de verdad parte del mundo mágico, en vez de un intruso o un turista que sólo estaba de paso y que en realidad no pertenecía aquí ―Tom se preguntó si las cosas que había dejado en la pequeña alcoba aun se encontrarían allí.
―Tenia dieciséis años cuando descubrí el basilisco... ―Lucius y Severus se quedaron sin aliento y se miraron uno al otro con horror―. Me di cuenta que había una puerta en la estatua grande de Salazar. Tardé meses en dar con las palabras correctas para abrirla. El basilisco que emergió me aterrorizó. Corrí por los túneles, intentando huir de este. Cuando llegué a la entrada, me di cuenta que comprendía su siseo... con el pánico había olvidado que podía hablar con las serpientes. Me quedé parado en la entrada y hablé con el basilisco unos pocos minutos, persuadiéndolo de que yo no era su presa. Este dijo que estaba hambriento, quería saber si había algún enemigo para 'disponer' de él ―Tom se tomó las manos con fuerzas, resistiendo la urgencia de restar importancia a lo sucedido a continuación.
Yvane le susurró animándolo, reforzando su coraje. Tom esperaba no perder a su nueva familia y amigos por esto; no podría soportarlo. Ellos lo habían aceptado, a pesar de saber en lo podría haberse convertido sin Yvane y ellos para guiarlo alejándolo de la oscuridad y la ira.
―Recuerdo estar parado allí frente al basilisco, imaginando las cosas que podría hacer con él, los enemigos de los que podría deshacerme ... como podría limpiar la escuela de los muggles y nacidos de muggles, y sacarlos de mi vida ―la voz de Tom era áspera por la culpa―. Los odiaba en ese momento. Había averiguado que mi padre me había rechazado y nos había abandonado a mi madre y a mi, incluso antes de haber yo nacido, todo a causa de la magia, cuando en cambio debió haberse sentido atónito y fascinado ―Tom escuchó como la rabia entraba en su voz, y sacudió la cabeza. Creía que ya había superado aquel viejo dolor.
―Experimentar el rechazo de un padre no es algo que uno sencillamente 'supera' ―dijo Yvane―. Y aunque puede que haya sucedido décadas atrás, para ti han sido tan sólo pocos años.
Lucius y Severus oían con cuidado, observando atentamente a Tom. Ellos no habían olvidado que el joven había terminado convirtiéndose en el mago más oscuro en siglos, pero esperaban que hubiese dejado atrás su rabia por los muggles y nacidos de muggles. Parecía que aun quedaba un remanente de esa ira.
―Estaba tan ocupado soñando despierto con conquistar el mundo que no me di cuenta que alguien más estaba allí con nosotros. Escuché que una chica gritaba, y me aterré. No había forma que pudiese explicar estar charlando con un basilisco en lengua parsel. Recuerdo que grité: ¡Alto!, y el basilisco me empujó hacia un lado. Creo que mi intención era lanzarle un Obliviate... lo había estado estudiando, aunque solamente lo había intentado antes una sola vez: en uno de los chicos del orfanato. Pienso que yo no tenía intención que el basilisco la matara. . . a pesar de que tan sólo unos pocos momentos antes estaba pensando en deshacerme de nacidos de muggles usando el basilisco…―Tom se echó para atrás, agitado por las memorias.
―Quedé horrorizado . . . desearía poder decir que fue a causa de la muerte, en vez de eso fue mayormente miedo a que me atraparan. De todos modos, envié al basilisco de regreso a la Cámara, y le dije que se quedara allí, custodiando el castillo. Le prohibí que dejara la Cámara de nuevo hasta que otro hablante de parsel regresara ―Tom se hundió en el asiento―. Creo que me quedé parado allí por horas, tratando de pensar en qué cosa hacer. Tenía el diario conmigo, había estudiado la magia... y ya sea que fuera asesinato o no, supe que esa muerte había desgarrado parte de mi alma... quizás porque yo me sentía responsable. Realicé el hechizo, y fabriqué el Horrocrux con la muerte de la chica. En ese punto mis recuerdos terminan... y quedé dentro del diario de allí en adelante.
Hubo silencio por varios minutos mientras Lucius y Severus reflexionaban sobre esa información. Ambos se sentían divididos entre el horror de la historia y la excitación: podrían ver la Cámara de los Secretos de Salazar. Bueno, eso después de que eliminaran al problemático basilisco.
―Nos vamos a reunir con Dumbledore en la mañana por este asunto. Necesitamos decidir que cosa decirle ―pensó Severus en voz alta―. Al menos podríamos decirle que hemos determinado que se trata de un basilisco. En realidad es la única alternativa, y es algo totalmente lógico por parte de Salazar el tener a un basilisco cuidando su Cámara.
―Podemos hacer que Tom reviva su 'investigación' para descubrir donde esta la Cámara. Siendo un hablante de parsel, es lógico que sea él quien 'la busque'. Sin embargo, no debemos encontrarla en seguida ―dijo Lucius pensativamente. Ante la sorpresa del joven, continuó―: necesitamos primero averiguar quién es el se encuentra detrás de todo esto. El Señor Oscuro se encuentra aquí en el castillo, y debemos, de alguna manera, sacarlo de su escondrijo antes de revelar donde se encuentra la Cámara.
Tom y Severus asintieron, sí, revelarlo todo de inmediato podría ser un error. Dumbledore haría preguntas, y ellos estaban contentos con su aceptación de Tom, de modo que no querían hacerle recelar. Pero, por otra parte, dejar al basilisco por su cuenta tampoco era prudente.
―Necesitamos poner protecciones en la entrada, alguna clase de alarma que nos haga saber cuando alguien entre ―dijo Severus.
―Está en un baño de niñas ―Tom soltó una risita nerviosa―. Se dispararía a cada rato.
Severus frunció el ceño―. Bien, entonces una alarma si llegan a abrir la entrada.
Tom asintió, y se retiró a su habitación, de repente exhausto. Recordar sus últimos recuerdos antes de quedar atrapado en el diario resultó un poco traumático. Recordar lo enojado que se sentía con su padre era enervante. Había intentado con tanto esfuerzo el superar su ira, pero aun estaba allí, bajo la superficie.
―Eso es porque estas intentando olvidar el rechazo de tu padre, en vez de perdonarlo ―dijo Yvane con seriedad―. Es es el porqué se dice que el perdón es un obsequio que te das a ti mismo. Te libera de tu rabia y tu amargura.
―No sé si pueda hacerlo ―dijo Tom calladamente.
―Piensa en ello ―dijo Yvane―. El hombre esta muerto, Voldemort lo asesinó junto con sus padres. Él fue, por lo que sabemos, un individuo superficial y egoísta que pagó por lo que hizo con su vida. Ahora está más allá de tu alcance ―Yvane pareció hacer una pausa―. Quizas tu también necesitas visitar la tumba de tus padres. Aunque sea tan sólo para decirle a él que se vaya al cuerno, y después puedas perdonarlo.
―Tendré que pensarlo ―dijo Tom con desmayo, helado ante la idea de hacerlo. Yvane aun conseguia impactarlo con sus ideas.
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Noviembre fue tranquilo, cuando menos en lo concerniente al Heredero. El Horrocrux había divisado a Tom durante una de las comidas y ahora estaba preocupado averiguando de quien se trataba. Usó a Hermione para que hacer que preguntara. Tom Riddle era "un pariente de Snape, aparentemente el hijo de Serena Prince".
El Horrocrux tenia recuerdos que se remontaban hasta fines de 1950's, y recordaba haber estado interesado en libros en manos de los Prince. ¿Había ido detrás de los miembros de esa familia? Él y sus seguidores habían comenzado a atacar por aquí y allá. Ya había 'recolectado' varias cosas mientras atravesaba Europa.
El Horrocrux ahora tenia una pregunta diferente acerca de Tom. Necesitaba decidir si Tom Riddle era el hijo de Voldemort. De ser así, ¿debería dejarle en paz hasta que estuviera lo bastante fuerte para reclutarlo para su causa . . . o debería considerarlo como el cuerpo perfecto para poseerlo y resucitar dentro suyo?
Era difícil espiar al aprendiz, ya que Hermione solamente estaba en segundo año y Cuidado de Criaturas Mágicas no se tomaba hasta tercero. De todos modos, había algunas chicas jóvenes que daban risitas que se reunían alrededor de los cercados mágicos para admirar a Tom, y Hermione podía acompañarlas a veces y estudiarlo. Tom y Heather, junto con Hagrid ayudaban en las lecciones, y el profesor Kettleburn ahora había logrado tener dos años sin accidentes que ocasionaran la amputación de algún miembro.
Hermione también acudía a más prácticas de quidditch y a juegos que nunca antes. Sus amigas en Ravenclaw: Mafalda, Padma y Luna, comenzaron a tener esperanzas de que ella tal vez empezaba a interesarse en los chicos. Hermione les dejó creer eso, y contenía el impulso de bufar. Ella estaba comenzando a preocuparse, no parecía tener control sobre muchos de sus impulsos últimamente. Después de Halloween, ella se dio cuenta que los profesores estaban 'preocupados' porque ella estaba realizando tareas con calidad de séptimo año.
Algo, y estaba segura que era la diadema, la había obligado a bajar el nivel a 'excelente' de segundo año, y se escuchó disculparse ante Flitwick, diciéndole que "se encontraba exhausta y ya no podía seguir investigando por tantas horas". Flitwick le había sonreído y pareció aliviado, y los demás profesores parecieron calmarse también cuando regresó a hacer trabajos de segundo año.
Seguir a Tom Riddle y observar a Harry Potter le parecía académicamente inútil, ¿por qué la diadema insistía en ello? Se suponía que debía ayudarla a aprender.
Para cuando fue programado para principios de diciembre el partido Slytherin versus Ravenclaw, hasta Parvati y Lavender estaban dando risitas por su arrobamiento por Harry Potter. El hecho de que ella pareciera incapaz de refutarlo era preocupante.
Harry y Draco habían pasado a constituir un muy buen equipo con Marcus Flint. Los tres podían lograr gran cantidad de puntos cuando jugaban contra Ravenclaw o Hufflepuff. Les era más difícil cuando se trataba de Gryffindor, ya que Oliver Wood era un Guardián muy efectivo. Flint había decidido que al jugar contra los Cuervos y Tejones debían hacer la mayor cantidad de puntos rápido de modo de llegar a los 150 puntos que significaran que el otro equipo no ganara en caso de atrapar la snitch.
Hermione vio el juego en tensión, las otras chicas le daban palmaditas en el hombro, pensando que ella estaba dividida entre el equipo de su Casa y sus ganas de ver ganar a Potter. En vez de eso, ella se estaba sintiendo mareada y en un momento todo se volvió negro. Cuando pudo ver y escuchar de nuevo, tenia su varita en la mano y la multitud estaba gritando. Una bludger estaba actuando de forma extraña, parecía perseguir a Harry Potter y querer matarlo.
En el caos resultante y los gritos, Higgs atrapó la snitch para Slytherin, de modo que para cuando Harry cayó al suelo con el brazo roto Flint no le gritó. Harry sabia que de haber caído antes de que eso pasara, Flint le hubiese reprendido, sonoramente.
Para espanto de Harry, uno de los primeros profesores en llegar fue Lockhart. Mientras Severus le protegía de la bludger homicida, y Lucius lograba atinarle para hacerla estallar en confeti, esto dio tiempo a Lockhart para 'arreglarle' el brazo... removiendo todos los huesos.
Lucius le había dado un vistazo al rostro furibundo de Severus y esperó que su amigo no le hiciera nada a Lockhart que requiriera que los Aurores tomaran una declaración. Con todo, Severus se limitó a gritarle con tal lenguaje que McGonagall le obligó a callar. Los estudiantes que se encontraban cerca todos tenían una sonrisa disimulada tras haber aprendido nuevas metáforas coloridas que les conseguirían una zurra de sus madres si las llegasen a usar en casa.
Lockhart huyó al colegio, para esconderse del Maestro de Pociones y decirse que esto no había sido su culpa.
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Severus vio que Harry quedara instalado en la enfermería, para nada feliz de dejarle allí esa noche. Draco y Dudley se quedaron hasta que Poppy les obligó a irse. Severus se quedó todo lo que pudo, diciendo que necesitaba monitorear a Harry cuando tomara Crece-huesos por primera vez. Pero, al final, también fue obligado a marcharse.
Se encaminaba lentamente hacia las mazmorras cuando se encontró con Minerva que iba con una expresión preocupada.
―Ah, Severus, ¿has visto a Colin Creevy? Los prefectos dicen que no aparece; les he tenido contando cabezas cada noche desde … bueno.
Severus asintió. Él tenia a los prefectos en Slytherin guiando a los estudiantes más jóvenes a todas sus clases, y a los mayores les había ordenado viajar siempre en grupos desde la aparición del mensaje.
―¿Es el acosador de la cámara fotográfica? ―preguntó con acidez. Harry le había nombrado 'el acosador' y le dijo que lo única gracia salvadora de Colin era que seguía a todo el mundo.
Minerva sonrió con remordimiento―. Sí, pero es un muchacho tan dulce, tan ansioso de aprender acerca de este nuevo mundo.
Severus frunció el ceño. Si se tratase del Heredero... la alarma en la entrada... maldición, esta se encontraba sobre su escritorio. Tom la había tenido consigo todo el día, y después la dejó sobre el escritorio de Severus para recogerla después del partido de quidditch. La había olvidado con la preocupación por Harry.
Severus fue con Minerva hacia el segundo piso, esperando que todo fuera una coincidencia horrible. Su estómago se apretó al ver el pequeño cuerpo sobre el piso. Corrió, con los gritos de Minerva siguiéndolo. Ella envió un Patronus hacia Albus, y él mandó su ciervo en busca de Lucius. Severus tomó en sus brazos al niño diminuto de primer año para transportarlo a la enfermería, esperando que no despertasen a Harry.
El Director y Lucius siguieron su rastro hasta la enfermería, y detrás de las cortinas que había erigido Poppy a su alrededor.
El niño obviamente estaba petrificado, con la cámara fotográfica delante de su rostro. Severus se relajó, por ver al basilisco a través del lente de la cámara no resultó muerto. Lucius y Severus intercambiaron miradas de alivio, si hubiesen causado una muerte por haber estado danzando con la información que tenían... bueno, ninguno de ellos habría querido encarar a Dumbledore.
«Cierto que ―pensó Severus―, Albus ponía estudiantes en peligro por el bien mayor, pero era mejor que ni Lucius ni él lo hicieran.» Severus sacudió su cabeza, ahora no era tiempo para esto.
Minerva abrió la cámara fotográfica, liberando una nube de humo.
Dumbledore tenia aspecto grave―. Nuestros estudiantes están en un grave peligro ―les hizo señas a Lucius y Severus para se apartaran de la cama―. ¿Se ha acercado Tom a descubrir dónde esta la Cámara Secreta?
Severus asintió lentamente―. Sabemos que esta en el segundo piso donde encontramos al chico. Creemos que Tom la descubrirá pronto ―intercambió otra mirada con Lucius... no podían esconder esto mucho tiempo. Si llegaban a atrapara al Señor Oscuro, no seria a expensas de la vida de un niño.
Cuando los adultos se dispersaban, Harry susurró―. ¿Papá? ―deteniendo a Severus.
―¿Qué pasa, Harry? ―Severus se sentó junto al chico de aspecto preocupado.
―Yo escuché... antes de que trajeras a Colin... Escuché una voz. Decía que iba a matar, que estaba hambriento y que iba a matar. Yo la había escuchado antes... justo antes de que halláramos a la Señora Norris ―Harry tragó con dificultad, pero sostuvo la mirada de Severus con firmeza―. ¿Me estoy volviendo loco, papá?
Severus se envaró, su sangre helándose un tanto―. No, Harry. Estabas oyendo al asesino. Te explicaré más mañana, cuando salgas de aquí. Por ahora no te preocupes por eso ―le dijo con gentileza.
Harry se relajó un poco, cuando menos no estaba perdiendo la chaveta entonces. Pero ¿cómo es que entonces podía oír al asesino? Se quedó pensando en ello hasta que el sueño le sorprendió.
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Hermione estaba encogida en un rincón de la biblioteca. Había tenido otro episodio en que no podía recordar exactamente lo sucedido por cierto periodo de tiempo. . . y un estudiante, un nacido de muggle fue petrificado. Neville estaba sentado frente a ella, frunciendo el ceño.
―Es obvio que se trata de un Slytherin. Yo pensaría que se trataría de Malfoy... pero... supongo que él y Harry no pueden estar metidos en esto ¿o sí? ―balbució Hermione con nerviosismo. Después de todo, sus sueños, o en realidad pesadillas, no tenían sentido.
Neville arrugó la frente―. No estoy seguro, necesitamos investigar más para estar seguros. Si Zabini no fuese un desperdicio tan grande de magia, diría que se trata de él. Tu escuchaste como se reía porque Creevy fue petrificado. Si él no es el Heredero de Slytherin... apuesto a que desea serlo.
Ron asintió dudoso, y miró la otra mesa, donde Dudley y Dean estaban trabajando en un ensayo de Transfiguración junto con Seamus―. Zabini les dice todos los días como ellos serán los próximos... pero lo mismo hace Timothy Hopkirk. Él tiene cuidado de que los profesores no le oigan, pero yo digo que Ravenclaw o no, tan pronto se gradúe será un Mortífago.
Neville dio una mirada en dirección a Hopkirk―. La abuela dice que hay Mortífagos en todas las Casas... aunque son en su mayoría Slytherins.
Neville había conseguido apaciguar la rabia de Ron y Dudley insistiendo que sólo estaba tratando de ayudar cuando sugirió usar el auto volador. Draco y Harry no dijeron nada, pero lo miraron con atención, como si trataran de decidir si decía o no la verdad.
Neville pensó de nuevo acerca de lo que había escuchado durante el verano, al escuchar un siseo en el jardín de Dragonsrest mientras estaba allí para las clases de buceo. Harry le había dicho que había escuchado una serpiente que estaba entre las plantas. Ahora Neville se preguntaba acerca de ello.
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Dumbledore le sonrió a Lucius y Severus, y le dirigió una sonrisa radiante a un pálido Tom. Estaban a punto de entrar al receso de invierno, y Tom finalmente había descubierto la entrada a la Cámara de los Secretos. Para alivio de los Slytherins no habían ocurrido más ataques, quizás debido a que ellos habían tomado turnos vigilando el segundo piso. Muy pocos estudiantes habían andado por allí desde el ataque a Colin Creevy.
Ellos habían convencido a Dumbledore de demorar el cierre de la Cámara Secreta hasta que pudieran atrapar al 'Heredero'. Como él también quería saber quien estaba detrás de esto, pese a no sentirse muy feliz por el basilisco, estuvo de acuerdo aunque quiso reforzar el mismo las alarmas, pero Lucius temió que hechizos más poderosos podrían alertar al atacante.
Ellos llevaron a Dumbledore al baño de las niñas del segundo piso. Albus sonrió un poco, la temida Cámara de los Secretos... tenia su acceso a través de un lavabo. Él necesitaría investigar para saber qué había sido originalmente.
―¿La has abierto? ―inquirió Albus.
Tom asintió lentamente―. Pero no me he encontrado con el basilisco desde que comenzamos a investigar ―Tom estaba tratando de ser lo más veraz posible, Dumbledore era muy hábil para descubrir mentiras. Las evasiones, sin embargo, eran más difíciles de discernir.
―Quizás podamos posponer esa confrontación hasta el verano, cuando se vayan los estudiantes ―dijo Dumbledore con lentitud. Seria lo mejor en caso de que terminaran persiguiendo a la bestia a través de la escuela.
Dumbledore lanzó encantamientos en la habitación, estos le indicarían quien entraba allí, y si acaso alguien lanzaba algo sobre el lavatorio. Esto alertaría a ellos cuatro, lo que aumentaría la posibilidad de atrapar al atacante.
Hermione observaba desde un espacio oculto en la muralla, viendo como los profesores abandonaban el lugar. El Horrocrux podía sentir los encantamientos de alarma. Condenados fueran. Él necesitaba tener otra idea, y pronto.
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N/A: (1) Cita de "Harry Potter y la Cámara Secreta" de J.K. Rowling.
Muchas gracias a los fieles comentaristas, seguidores y que quienes han favorecido esta historia.
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EDitado 10NOV2020
