3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 97: "Buscando un nuevo secuaz"
Rufus Scrimgeour estaba sentado tras su escritorio en la Academia de Aurores, rumiando con frustración. Había sido convocado a una reunión por Amelia Bones y Hugo Savage. Varios miembros del Consejo Escolar y miembros del Wizengamot estaban también presentes, junto con un par del Departamento de Misterios.
El Director Dumbledore... también conocido como el Jefe del Wizengamot … no se encontraba feliz de estar allí, pero no había forma de quitarle el cuerpo a explicar finalmente acerca del estudiante que había resultado petrificado, así como el incidente con el mensaje de 'el Heredero'.
Los profesores habían pensado que el 'mensaje' no era más que un truco o una broma de mal gusto y eso era comprensible, pero con el siguiente ataque a un estudiante, a un estudiante hijo de muggles... el peligro era obvio.
A pesar de ello, y para disgusto de Rufus, el Director consiguió convencerlos de que él y 'ciertos individuos selectos' estaban investigando y llegarían al fondo de ello. Amelia no había estado tan impresionada como le hubiese gustado a Dumbledore, insistiendo en que se necesitaba revisar el castillo. Hugo estaba de acuerdo con ella.
Albus había descartado eso protestando que hacer eso interrumpiría demasiado el quehacer de los estudiantes. Los miembros del Consejo Escolar suspiraron y dijeron que el castillo había sido revisado en extenso muchas veces en el pasado, pulgada por pulgada, años atrás después del "último evento desafortunado". Hugo Savage había sido parte de esa búsqueda y con renuencia estuvo de acuerdo en que quizás no serviría de nada.
Cornelius preguntó con vacilación si el 'perpetrador' del evento anterior había sido cuestionado. Los otros miembros del Wizengamot miraron a Albus con expectación. Albus insistió que el "último evento" había sido un error, y que la araña no podía ser la culpable de la produjo una discusión y, finalmente, todos estuvieron de acuerdo en que si había otro incidente "tendrían que tomarse medidas".
Albus asintió con renuencia, pero consiguió decir que una vez que las mandrágoras maduraran y el antídoto fuera preparado, el desafortunado Colin Creevy podría revelar al culpable. Esto pareció calmar a un alarmante número de gente en la sala, y Rufus sintió que su presión sanguínea se disparaba al cielo.
La gente del Departamento de Misterios escuchó todo con interés, pero tenia muy poco que contribuir. Toda la información que poseían de la Cámara de los Secretos era proveniente de Hogwarts en primer lugar.
Ahora Rufus se encontraba sentado, impotente, en la Academia. La única cosa que se le permitía hacer de momento era supervisar el entrenamiento de esos pequeños bobos ansiosos de los novatos. Sacudió la cabeza, no, él sabia que era una gran responsabilidad el ver que el Cuerpo de Aurores tuviese Aurores bien entrenados con la mente bien puesta.
Rufus se puso en pie y fue hacia la ventana que daba a una gran área de duelos. Los observó de manera ausente por un rato. Resopló al ver a la chica Tonks del cabello arcoiris cambiar en su forma de guepardo, cargando contra su desconcertado oponente, derribándolo. Ella cambió de nuevo en sí misma, quedando sobre el otro recluta con la varita en su vano. Ingeniosa, pensó.
Esperaba que ese muchacho sospechoso que ella estaba viendo no la volviera hacia la oscuridad. Con Snape y Malfoy como mentores, este estaba tan condenado como el pobre chico Potter, de eso estaba seguro.
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Severus y Tom caminaron en silencio hasta pasar la huella que conducía a esa casucha semiderruida que había pertenecido a los Gaunts. Ellos sabían que la casa Riddle quedaba justo subiendo el camino angosto desde ahí, pero al no tener las coordenadas, se encontraban allí, excursionando en medio de la nieve.
Los estudiantes iban a irse a sus hogares en unos días más, y Tom quería que se acabara esta farsa en la que Yvane insistía para que la Navidad no se arruinara. No es que le importara la idea de gritar insultos y obscenidades a la tumba de su padre, eso no le molestaba. Tan sólo no le veía la utilidad.
Tom miró a Severus con un tanto de irritación. Severus había insistido en acompañarlo, diciendo que no debería hacer esta jornada solo, como si él fuese un Hufflepuff histérico.
Una mansión decrepita apareció finalmente. Unos portones rotos en el fondo del camino tenían escrito "Mansión Riddle". Así que, Tom suspiró, la habían encontrado. Una pequeña portería a un lado de los portones parecía estar ocupada, debía tratarse de un cuidador.
Ellos se Desilusionaron para pasar por allí y avanzaron en el terreno, bajando el camino, pasando una pequeña capilla, hasta encontrar por fin el cementerio familiar. La nieve caía suavemente en el aire enmascarando el deterioro y haciéndolo ver casi pintoresco.
Eventualmente, encontraron una gran lápida que leía: «Thomas Riddle – amado hijo» con las fechas de nacimiento y muerte.
Tom se quedó congelado frente a ella, sus emociones repentinamente removiéndose dentro suyo.
Severus le miró con agudeza―. Tienes el traslador para llevarte de regreso a Hogwarts... ¿estas seguro que estarás bien por tu cuenta?
Tom asintió, ansioso de que uno de sus mentores no le viera perder el control. Severus asintió y puso una mano sobre su hombro, dándole un apretón de apoyo. De repente Tom sintió una banda que se estrechaba en su pecho, y luchó con la urgencia de abrazarse a Severus y rogarle que lo llevara de regreso a la escuela.
En vez de ello, le dio unos golpecitos en la mano y dijo―. Gracias, estaré bien ―se sorprendió de lo reconfortante que resultó aquella mano, y se preparó para lo que viniera tras escuchar el crack que señaló la partida de Severus.
Tom podía sentir la presencia calmante de Yvane en el fondo de su mente. Cuadró los hombros, seria mejor terminar con esta farsa.
Tom miró de nuevo la lápida, sintiendo aumentar su ira.
―¿Amado hijo? ―Tom casi se sobresaltó al escuchar su propia voz dejar escapar las palabras―. ¿Qué hay de amado esposo? ¡Esa idiota madre mía te amaba... cretino egoísta!
Tom se pasó la mano por el pelo, se sentía bien decir eso en voz alta.
―Ella te amaba, y aun cuando tu no la amabas, no deberías haberla abandonado... y a mí... para morir en las calles como lo hizo.
Tom podía aun sentir esa aguda sensación de traición como la primera vez que se dio cuenta que su padre lo había abandonado, y a su madre, a un destino de miserias. Sí, existían refugios y orfanatos, pero muchos de ellos no eran mejores que las calles.
―Tu eras rico, pudiste haber proveído para nosotros, aun cuando te divorciaras de ella ―la mirada de Tom se fijó con rabia en la enorme mansión―. Pudiste habernos mantenido con facilidad con lo que fácilmente gastabas en calzado cada mes. Yo hubiera comprendido ... ella te engañó … no te hubiera culpado por divorciarte de ella...―Tom se encontró respirando con agitación, y se forzó a respirar con más calma―. Pero aun así no deberías haberme rechazado: yo era tu hijo … podrías haber tenido otra línea en tu lápida que leyera: "amado padre" . . . aun podrías estar con vida si no me hubieras arrojado a la calle. . .
Tom una vez más se preguntó si Riddle padre habría ofrecido alguna explicación, si habría demostrado algún signo de arrepentimiento al ser confrontado por un joven Voldemort. Si Tom tuviera la oportunidad de hacerle dos preguntas a Voldemort, ellas serían: ¿Cómo pudiste haber sido tan estúpido? Y: ¿Qué explicación dio nuestro padre?
Había una banca de mármol cerca de ahí, y Tom colapsó sobre ella.
―¿Acaso odiabas tanto la magia? Supongo que el que una poción de amor te atrapara en un matrimonio no fue una buena manera de introducirte en ella ―Tom dio una corta risotada carente de cualquier humor―. Pero yo era tuyo, ¿no podías entender eso? Nunca te casaste de nuevo ni tuviste otros hijos ¿no pudiste por lo menos ver que había sido de mí? ¿Tus padres nunca se preguntaron acerca de mí?
Tom sacudió la cabeza. Estas preguntas habían estado dando vueltas en un la parte de atrás de su mente por años. Decirlas en voz alta le hacia darse cuenta con mayor facilidad que nunca obtendrían respuesta.
Tom no estaba seguro de que hubiera algo de perdón en él para su padre, pero la mayor parte de su odio se había ido. La mayor parte de su odio provenía de un terrible anhelo por una familia, y al saber que su padre estaba vivo en alguna parte esto había detonado un odio amargo, al saber lo que pudo haber tenido si su padre no lo hubiera rechazado.
Tom se quedó sentado un rato en la banca, dejando que sus pensamientos vagaran―. Te has quedado muy callado, Yvane ―dijo Tom―. Normalmente tienes mucho que decir acerca de estas cosas.
―Esto es algo que debes hacer solo. No podría forzarte a ninguna paz o perdón. Debes trabajar en ello por ti solo ―Yvane habló calladamente―. De momento no te sientes con muchas ganas de perdonar, pero enfrentar esa rabia es un primer paso.
Tom se puso de pie y caminó de nuevo hacia la tumba. Harry había llevado flores a la tumba de sus padres. Harry dijo que había sido difícil hablar con personas que en realidad nunca conoció. Tom se estremeció, sabiendo que su otro yo era quien había robado a Harry de sus padres. ¿Acaso tenia algún derecho de estar apuntando con el dedo?
Tom conjuró con rapidez algunas flores, y las depositó en la lápida―. No las mereces, pero supongo que debería alegrarme de que no todos recibamos lo que merecemos.
Tom sacó el traslador y lo usó. Le dejó frente a las puertas de Hogwarts.
Severus estaba sentado tranquilamente en una roca cercana, leyendo un libro, con un poderoso hechizo calentador alrededor suyo. Tom se rió con un poco de histeria, pero estaba contento de verlo. Severus con calma cerró su libro y caminó hacia él. Estudió su rostro por un breve momento y puso un brazo alrededor del joven, dándole un abrazo. Tom se apoyó en el calor del hechizo calentador y del sentimiento de familia.
Tom se dio cuenta con alivio que, después de todo, ahora tenia una familia. Tenia un maravilloso hermano menor en Harry, y un hermano mayor/mentor en Severus. Con ellos venian Rosmerta, Petunia y Dudley, junto con Lucius y Draco. Primos y tías y tíos. No estaba solo en realidad.
―Ven, Tom. Necesitamos empacar para poder irnos a casa ―dijo Severus sosegador.
Tom asintió con entusiasmo. Sí, pronto estarían en casa. Y pronto vería a Dora.
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Los estudiantes se apiñaban ansiosos alrededor de la plataforma de duelos. Iban a marcharse a casa por las vacaciones de invierno en la mañana, y los maestros habían decidido que en vez de intentar enseñarles algo sin resultado el día antes de las vacaciones, esa tarde iban a introducirles al club de duelos.
Flitwick, Snape y Malfoy habían accedido de mala gana que Lockhart estuviera a cargo del club. El Director no estaba seguro si la maldición sobre el curso decidiría si el club era parte de DCAO o no, ya que una vez el club de duelo fue considerado parte del curriculum y manejado por el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Fue cancelado después de que Grindewald fuera derrotado. Los deñ Consejo Escolar habían sido persuadidos, en medio de la confusión de aquel tiempo, que "fomentaba la violencia en los niños".
Flitwick estaba ansioso por formar un equipo de duelos para competir en eventos interescolares. Lucius y Severus esperaban tener la oportunidad de echarle un maleficio a Lockhart. Los tres se habían ofrecido a asistir en el club. Lockhart estuvo más que encantado por su 'ayuda'. Minerva tan sólo había meneado la cabeza con desesperanza después que este se fuera y les dijo que era probable que la maldición usara el club para librarles de Lockhart, probablemente convirtiéndole en un sapo... o un pavo real.
Lucius comentó alegremente a Minerva que necesitaba reemplazar uno de sus pavos reales que había muerto recientemente, y que Lockhart ya sabia como pavonearse. Dumbledore le había mirado con severidad mientras los otros se reían por lo bajo.
Terminaron lanzando una moneda para ver quien "encaraba al famoso Lockhart" sobre la plataforma de duelo. Severus ganó, para disgusto de Lucius, así que apostaron para ver si Severus le vencería con un solo hechizo, y otra apuesta aparte para ver si seria solamente usando un hechizo defensivo. Minerva les escuchó y se quejó . . . porque no habían incluido a los otros profesores en la apuesta. El pozo acumulado ahora alcanzaba una suma respetable.
Lockhart se acercó dramáticamente a la plataforma, adoptó una pose galante y procedió a pronunciar un discurso grandilocuente. Severus y Lucius miraron a los numerosos miembros del sexo masculino en Slytherin que lo observaban especulativamente. Severus gruñó con frustración. No necesitaba que Lockhart les enseñara a darse tono. Eso era algo que ya aprenderían por su cuenta.
Heather y Tom observaban más lejos desde atrás, apoyados contra una muralla. Tom le había dicho a ella que esto seria interesante, ella se imaginaba que él quería decir que el profesor Snape iba a noquear al rubio bobalicón sobre su trasero.
Lockhart presentó al profesor Snape con tono condescendiente y esto hizo sonreír torcidamente a Lucius. Él había apostado con Minerva a que Severus sería incapaz de resistirse a usar una maldición o maleficio en Lockhart, en vez de un hechizo defensivo. Lockhart parecía determinado a hacer que Lucius ganara su apuesta.
Severus subió las escaleras a la plataforma, una expresión sombría en su rostro. Harry y Draco observaron esto con alegría, y unos pocas niñas parecieron preocupadas por Lockhart, ellas sabían del profesor Snape y esa mirada en particular precedía a lágrimas y hasta a desmayos en estudiantes.
Severus había debatido en extenso acerca de que usar en el insulto rubio a la educación de calidad. Pensó en desvanecer unos cuantos huesos para vengar a Harry, pero eso no contaría como un hechizo defensivo. Después de escuchar a Lockhart presentarle como si se tratara de un duelista novicio, Severus se había permitido una rápida fantasía que incluía Imperdonables.
Severus sacudió la cabeza, no permitiría que Lucius ganara tan fácilmente. Además, estaba determinado a demostrarle a Harry y a los otros estudiantes un duelo apropiado, y como una defensa excelente podía funcionar a la vez como una buena maniobra ofensiva. Un buen conjurado Expelliarmus era uno de los hechizos que más quería que aprendieran Harry, Draco y Dudley. Tom había sonreído con burla y rodado los ojos cuando él reiteró eso, así que pretendía demostrarle a Tom lo errado de su percepción.
Severus y un Lockhart sonriente ajeno a todo avanzaron uno hacia el otro, estudiantes y profesores observaban ávidamente … si tan sólo tuvieran dinero metido en esto. Se intercambiaron saludos y luego se dieron la vuelta, se separaron diez pasos y volvieron a girar. Severus asumió la posición clásica de duelo mientras que Lockhart pareció posar para un retrato. Lucius y Filius hicieron una mueca... bueno, cuando menos Lockhart miraba en la dirección correcta y apuntaba su varita en la dirección general de su oponente.
Lockhart contó alegremente hasta tres y Severus le regaló un par de latidos antes de conjurar, enunciando cuidadosamente Expelliarmus. Colocó una buena cantidad de magia detrás del hechizo, ocasionando que una oleada de intenso color rojo fuera contra Lockhart. El hechizo no sólo noqueó su varita, sino que levantó a Lockhart y le lanzó a unos buenos diez pies a través del aire.
Todos los años más jóvenes se rieron, o jadearon consternados de que Lockhart pudiera resultar herido. Los de sexto y séptimo año miraron a Snape con repentino respeto cauteloso. Se suponía que ese hechizo tan sólo le quitara el arma a su oponente, tal vez empujarlos atrás un poco si aferraban con fuerza la varita. Esto era diferente. Ciertos estudiantes que se burlaban del 'monstruo de las pociones' reconsideraron su actitud.
Los otros profesores miraron a Snape con asombro. Habían olvidado que Severus no era tan sólo el murciélago antisocial de las mazmorras, que una vez fuera un Mortífago, y recordaron exactamente lo que eso significaba.
Lucius sonrió con admiración orgullosa. Lanzar un hechizo con una estela tan visible y lanzar a Lockhart a tal distancia con un simple Expelliarmus . . . vaya proeza, y recordatorio del poder que el Maestro de Pociones tenia a su disposición, cuando menos para aquellos con la inteligencia capaz de comprender lo poderoso que Severus era realmente.
Los ojos de Tom se dilataron y sintió un pequeño temblor de miedo . . . él cuando menos comprendía lo que Severus había hecho. Esto abría una gran gama de posibilidades. Tom no consideraría normalmente revisar con cuidado los hechizos defensivos. Podría asi deshacerse de un enemigo sin causar daños que hicieran que los Aurores dijeran cosas como "usted se encuentra bajo arresto".
Harry había observado todo con atención. Papá tenia razón, un hechizo defensivo como este seria muy útil, y serviría un doble propósito: desarmar y derribar al enemigo con un solo movimiento. Susurró el encantamiento por lo bajo, intentando memorizar la palabra y los movimientos de varita.
Lockhart se puso de pie con dificultad, tratando de no verse aturullado. Consiguió implicar que sabia lo que iba a suceder y que podría haberlo bloqueado en cualquier momento. Ante la mirada irritada de Severus abruptamente llamó a un par de estudiantes para que lo 'intentaran', procediendo a llamar a Harry a la plataforma.
Neville se abrió paso entre los otros estudiantes siguiendo a Harry... esta era su oportunidad. Callidora y él habían estado estudiando las pistas y observando con atención los eventos. Ella había recordado un hechizo, uno que pondría su teoría a prueba. Cuando Lockhart miró a su alrededor para escoger un compañero de duelo, él gritó que iba a hacerlo antes que Lockhart pudiera decir algo.
―Ah, Longbottom, ciertamente ―dijo Lockhart algo confundido. Él pretendía lograr un poco de favor con Malfoy escogiendo a Draco, pero los Longbottom eran de una casa honorable sangre pura, también, después de todo.
Los dos estudiantes saludaron. Harry parecía confundido por la mirada siniestra de Neville. Él sabia que Neville en realidad nunca le había tenido simpatía, pero pensó que ya habían superado esta animosidad. Caminaron y giraron, y Neville casi saltó la cuenta para lanzar el primer hechizo.
Con el profesor Snape mirándolo con suspicacia, Neville empezó con un hechizo inocuo: Rictusempra, y observó como Harry caía entre risitas como si manos invisibles le hicieran cosquillas. No duró mucho y Harry contraatacó con su propio hechizo.
Harry se sintió apenado de ser tomado por sorpresa de tal forma. Su papá estaba parado detrás de Neville con una ceja levantada, esperando que él respondiera el ataque. Con rapidez asumió su mejor posición de duelo y se decidió por uno de los maleficios favoritos de Draco―: ¡Everte Statum! ―el hechizo siseó por la plataforma viéndose como un rayo. Harry sabia que lo había hecho bien, para dejar esa huella tan visible.
Este le dio con fuerza a Neville, levantándolo de la plataforma y haciendo girar sobre si antes de dejarle caer con fuerza sobre su posterior. Hubo muchos 'oooh' y aclamaciones, y Harry escuchó la risa de deleite de Draco.
Neville se quedó quieto un momento, impactado por lo mucho que eso le había dolido. Él se esperaba haberse lanzado unos cuantos hechizos entre ellos hasta llegar al hechizo del que le había hablado Callidora. Pero esto era más doloroso de lo esperado. El profesor Snape lo puso de pie y le dio un empujoncito hacia adelante hacia un Harry evidentemente hostil. No seria capaz de resistir ser maldecido una docena más de veces. Lanzaría en ese momento el hechizo y que Snape le gritara después todo lo que quisiera. Si tenia la razón, el resto de la escuela después estaría de su lado.
―¡Serpensortia! ―gritó Neville, moviendo su varita en un arco ancho.
Una enorme cobra aterrizó a mitad de la plataforma de duelos, casi a los pies de Harry. El cuarto estalló de jadeos y chillidos histéricos... unos cuantos de ellos provenientes de algunos muchachos.
Harry se congeló en estado de shock cuando la cobra se retorció siseando enojada a todos los estudiantes. Justin Finch-Fletchley movió sus brazos con agitación cuando la serpiente se volteó hacia él, intentando alejarla. La cobra le siseó acercándose, moviendo su cabeza de lado a lado.
―Cría insolente … te enseñaré a no insultarme... ―dijo la serpiente.
Harry ya había escuchado suficiente, entró en acción y caminó hacia la serpiente―: No lo hagas... él no es una amenaza para ti, por favor no lo lastimes ―para alivio de Harry, la serpiente le dio la espalda a Justin y miró a Harry con curiosidad.
La sala se había vuelto total y horriblemente silenciosa.
Neville sonrió triunfal. Él había estado en lo correcto... Harry Potter hablaba pársel, y era un mago oscuro sin ninguna duda. Nadie negaría ahora que Neville había tenido la razón todo el tiempo con respecto a Potter y sus amiguitos después de esto.
Harry miró a su alrededor. Rayos, había olvidado que no debía usar pársel.
Severus desvaneció la serpiente y comandó a sus estudiantes a que formaran pares para empezar a practicar sus hechizos y bloqueos. Miró a sus estudiantes congelados y gritó―: ¡AHORA!
La ira de Snape era algo que nadie quería ser merecedor, y una de las pocas cosas que temían más que a un hablante de pársel. La mayoría de ellos se escurrieron para formar parejas y se susurraron entre sí en tonos amedrentados. Algunos de los Slytherin parecieron más especulativos que atemorizados. Algunos de los nacidos de muggles de menor edad se veían confundidos, sin entender porque todos estaban actuando de esa forma... aunque estaban seguros de que un Harry Potter siseando no era nada bueno.
Draco y Dudley se mantuvieron pegados a Harry, haciendo una barrera contra las miradas hostiles. Tom se apresuró a acercarse, seguido por una preocupada Heather.
―Es ridículo cómo se comportan con los hablantes de pársel aquí en Europa. Todos los demás países les dan la bienvenida ...―murmuró Heather enojada.
Una desconcertada McGonagall y Flitwick organizaron las parejas de duelistas y les hicieron practicar. Un sorprendido Lockhart pronto se les unió. Lucius hizo de árbitro entre los estudiantes mayores. Severus se quedó junto a Harry, asegurándose de que estuviera emparejado con Draco.
Tom tenia de adversario a un Marcus Flint demasiado confiado, quien le dijo en voz alta a Harry con determinación que "nadie con un dedo de frente asumiría automáticamente que un hablante de pársel es un mago oscuro". Unos pocos estudiantes miraron molestos a Marcus, pero nadie se atrevió a contradecirlo; no con Snape y Malfoy mirándoles fijamente parados detrás de él.
Harry susurró―: Perdona ―cuando Severus caminaba detrás de él.
Severus suspiró con resignación, él se esperaba haber tenido algo más de tiempo para rumiar sobre este giro de acontecimientos―. ¿Debo asumir que estabas diciéndole a la cobra que se apartara? ―Harry asintió―. Entonces no hay nada que perdonar... no sé si yo hubiera tenido tiempo de desaparecer la serpiente antes que lo mordiera.
Oliver Wood estaba caminando detrás de ellos cuando esto era dicho. Eso tenia sentido... y él no podía creer en realidad que Harry Potter, ni siquiera un Harry Potter Slytherin que hablaba pársel, fuera un mago oscuro. Él quería apoyar a Harry, y a Dudley, pero más que nada quería que le presentaran a Heather Black.
No había más estudiantes disponibles para duelos así que se acercó de prisa a ella y le pidió con cortesía si no le importaría ser su pareja de duelos. Ella le sonrió con vacilación y asintió. Oliver de repente se encontró con el problema de enfrentarse a la muchacha que le gustaba. Acertarle con un maleficio disminuiría enormemente la probabilidad de que le permitiera acompañarla a Hogsmeade, pero si se contenía de manera obvia y perdía a propósito, ella podría molestarse o disgustarse.
Oliver tendría que tratar de ganar... pero sin maldecirla hasta enojarla.
Tom observó esto con una pequeña sonrisa. Tenía el mismo problema cada vez que ayudaba a Dora a practicar sus hechizos. Tom había hecho pareja con Dudley, quien estaba determinado a aprender 'Expelliarmus' y lo conjuraba sistemáticamente una y otra vez. Tom estaba intentando no bloquearlo demasiado para que Dudley tuviera una mínima oportunidad de lograr su intento.
Para cuando concluyó el tiempo asignado al club de duelos, la mayoría de los estudiantes se había calmado. Potter no había realizado nada amenazante, y después de todo no era nada más que un chico de doce años que estaba en segundo año. ¿Cuán oscuro podía ser?
Lockhart terminó el periodo, diciéndoles que colgaría un aviso de la próxima reunión a su regreso después de las vacaciones de invierno.
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Blaise Zabini fue caminando con Crabbe y Goyle a su dormitorio. Blaise estaba hirviendo de celos y de dudas. Él esperaba impresionar a la Noble Casa de Slytherin este año. En vez de ello, le despreciaban o peor aun lo ignoraban la mayor parte del tiempo. Unos pocos lo toleraban a veces, siempre que estudiara con ellos... a él se le daba lo de los Encantamientos.
Ahora resultaba que Potter era un hablante de pársel. Era desesperante. Él mataría por tener esa habilidad, literalmente. Tener la firma particular de Salazar Slytherin y del mismo Señor Oscuro . . . seria maravilloso, y le conseguiría por fin el respeto de los Slytherins.
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Para alivio de Dumbledore ni un solo estudiante se quedó en el castillo para la navidad. Los chicos que normalmente se habrían quedado para estudiar para presentar sus TIMOS o los EXTASIS, estaba vez habían optado por irse a casa, probablemente debido al incidente con Colin Creevy.
Otros que podrian haberse quedado, encontraron rápidamente amigos con quienes irse. Las familias habían acogido a los estudiantes que normalmente se quedaban por su cuenta. El ataque había sido acallado y el Ministro había forzado a El Profeta a guardar silencio bajo la promesa de dar entrevistas "una vez que todo pasara". Sin embargo, bastante se había filtrado a los estudiantes y sus familias para que nadie quisiera dejar allí a un niño durante el receso; aun cuando eso significara permitir la entrada a sus hogares a un total desconocido. Después de todo, razonaban ellos, ¿No era eso de lo que se trataba la Navidad?
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Harry dejó atrás rápidamente el incidente del pársel y se abocó de pleno a disfrutar la estación. Draco, Dudley y él se dedicaron a explorar la Reserva con Tom, Dora y con Heather, que se había hecho amiga de Dora.
Esto dejó a Petunia y Rosmerta en libertad para hacer planes para la doble boda que ocurriría ese verano. Lucius y Severus asentían de forma ausente a sus palabras mientras conducían sus propios planes para montar un asalto en la Cámara de los Secretos. Ocasionalmente prestaban atención cuando se mencionaban los colores a usar. Severus y Lucius fueron enfáticos en que ellos se apegarían a las clásicas túnicas negras.
Les habían presionado para que usaran túnicas en un verde chillón y un azul brillante para la fiesta que Eleanor Prince y su prometido hicieron para las tres parejas. Estaban determinados a nunca más volver a usar aquellas túnicas.
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La Navidad vino y se fue. Tom estaba extasiado ante la cantidad de tiempo que Dora logró pasar con él. Andromeda y Ted Tonks habían venido varias veces con ella, y Andy pronto fue incorporada al equipo de la boda. Con Dora en la Academia de Aurores y la Orden sin actividad de momento... ella tenia mucho tiempo libre.
El día de Navidad fue un evento feliz. Todos terminaron en Dragonsrest para un gran festín y una fiesta. Lucius trajo fuegos artificiales que parecieron deleitar a los dragones de la Reserva.
Lucius y Petunia hablaron acerca de sus planes después del matrimonio mientras los fuegos artificiales creaban diseños en el cielo oscuro.
Petunia se mostró reacia a mudarse a la mansión.
―La Mansión es enorme, Lucius. Me sentiría como viviendo en un hotel ―explicó vacilante―. Tal vez me acostumbre a ello eventualmente. Por supuesto, podría intentarlo... ―ella odiaba quejarse de que Lucius la abrumaba con sus lujos, de todas las cosas.
Lucius se frotó el mentón pensativo―. Yo mismo preferiría quedarme en Spinner's End. Aun necesitaría dirigir la mayor parte de mis negocios en la Mansión, y haríamos las fiestas grandes allí cuando fuera necesario... como esa doble boda masiva que tu y Rosmerta estais planificando. Pero yo me quedaría la mayor parte del tiempo en tu casa.
De hecho Lucius se sentía aliviado con esto. Cuando Abraxas y Narcissa vivían en la Mansión, el lugar no era lo bastante grande para sus deseos de estar lo más lejos posible de ellos. Ahora llegaba a resonar de vacía con Draco la mayor parte del año en el colegio. Se alegraba de estar de momento en Hogwarts.
―Pareces feliz de estar en Hogwarts, Lucius ―dijo Petunia haciendo eco a sus pensamientos―. ¿Echas de menos a Draco, no es así?
Lucius asintió―. Sí, y es divertido reconstruir la clase de Historia de la Magia... además, puedo extraer información de la profesora Babbling acerca de runas todo lo que quiera.
―¿Por qué nunca conseguiste una Maestría en eso? ―inquirió Petunia con curiosidad.
La sonrisa de Lucius despareció y Petunia pudo sentir que el aire se enfriaba en la habitación―. Abraxas no consintió en ello. Obtuve varias palizas para hacer que toda esa tontería dejara mi cabeza. Él necesitaba un Mortífago, no un Maestro de Runas ―Lucius aun podía sentir el viejo dolor de tener que abandonar la magia que más amaba para ocuparse de los negocios familiares y aprender acerca de maldiciones y tortura para servir mejor al Señor Oscuro.
―Pero él ya no esta, y tu has dejado tus antiguas alianzas... no hay nada que te detenga para conseguirla... ¿o sí? ―preguntó Petunia razonablemente―. ¿No te dejarían intentarlo? Ustedes los magos viven vidas tan largas, de seguro ellos no evitarían que estudiaras aun cuando haya pasado tanto tiempo.
Lucius pensó en ello un momento. Él tenia sus negocios, pero podría manejarse en su mayor parte por medio de gerentes y abogados. Petunia podría encargarse de los proyectos inmobiliarios. ¿Por qué no podría hacerlo? Lucius sonrió de medio lado y elevó la mano de Petunia a sus labios.
―Eres un genio, querida. Estoy seguro de puedo apilar suficiente oro frente a la profesora Babbling para persuadirla a que me enseñe un año o dos para obtener mi Maestría.
―Y de ese modo podrás vigilar a Draco, Dudley y Harry por más tiempo ―se rió Petunia.
―¿Te importaría demasiado? ―preguntó Lucius―. Pasaría la mayor parte del tiempo en Hogwarts para lograrlo.
―No, yo estaré ocupada también durante el día. ¿Estarías en casa los fines de semana? ―le preguntó. Lucius asintió enfáticamente, él se aseguraría de ello en el contrato.
Se quedaron en silencio, observando a los niños juguetear felices con el frisbee colmilludo. Lucius se estremeció, la ropa de Yule de los chicos presentaba varios jirones. La costurera elfina se mantendría ocupada, suponía.
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Hermione Granger se alejó tambaleante de la fiesta de bienvenida en el Gran Salón, exhausta. Apenas había dormido una hora o dos mientras estuvo en su casa. Cada noche sufría horribles pesadillas de sus padres muriendo... y lo que era peor, se veía a ella misma asesinándoles alegremente. Hermione llegó a un pasillo y se encontró frente a un baño de niñas. Entró y se apoyó contra una de las murallas.
El Horrocrux se rio por lo bajo en el fondo de su cabeza. Había quedado horrorizado de encontrarse en una casa de muggles, escuchando sus patéticas pequeñas vidas y observándolos realizar cosas de la manera muggle, celebrando su navidad muggle. Se imaginaba matándolos en maneras inventivas y se divirtió al darse cuenta que la chica veía sus pequeñas fantasías como pesadillas. Después de eso se volvió más brutal en sus escenarios imaginarios.
Ahora necesitaba hacer otro 'ejemplo' de un nacido de muggles y puso su próximo plan en acción. Esperó con paciencia y pronto escuchó que alguien afuera hablaba con el fantasma Gryffindor... ah, Justin algo... un nacido de muggles. Hizo que la chica se enderezara y con rapidez abrió la Cámara convocando al basilisco. Este se deslizó hacia adelante y congeló al fantasma y al muchacho.
El Horrocrux podía escuchar gritos y pasos que corrían y urgió a la serpiente para que regresara a los túneles. Sabia que las alarmas se dispararían, pero eso no importaba. Iba a dejar atrás a la chica.
La niña corrió después de eso, hacia el salón de clases de DCAO. El Horrocrux había pasado por una difícil decisión, pero no había podido decidirse a apoderarse de su heredero y, al hacerlo, esencialmente matar a Tom P. Riddle. Así que se apoderaría de otro en cambio, después de todo, con la adición de su propia magia cualquier cuerpo que tomara se convertiría en algo formidable.
Hermione miró al profesor Lockhart con urgencia, sacándose la joya de alrededor de su cuello, donde permanecía escondida. La voz en el fondo de su mente le seguía insistiendo que ella no quería contarle nada a Flitwick... quien estaría muy decepcionado de ella. El profesor Lockhart era más amable y comprensivo, y ella lo admiraba.
―Profesor, me encontré esto y no estoy segura de que hacer con ello... parece ser antigua, y es una copia exacta de la Diadema de Ravenclaw. Quizás usted sepa que hacer con ella ―Hermione vio como los ojos del profesor se iluminaban, y este agarró la joya con rapidez.
―Sí, sí. Hizo lo correcto, señorita Granger. Me encantará hacerme cargo de este asunto por usted ―Lockhart inmediatamente tuvo visiones de presentarle la diadema al Director. Sólo necesitaba inventarse una historia emocionante de valentía de como la había rescatado de... hmm... ¿quizás los centauros?
Lockhart miró a la niña. Por supuesto que no podía permitir que ella fuera balbuceando acerca de habérsela entregado. Después de un rápido Obliviate ella salió caminando alegremente camino a su dormitorio, sin enterarse de nada... olvidando completamente que alguna vez tuvo la diadema.
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N/T: Después de dos grandes apagones masivos he podido actualizar. Mis mejores deseos para que pasen unas alegres fiestas en familia, reciban muchos regalos, esparzan mucho amor y se diviertan mucho. Un abrazo a todos.
Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, ni pretensiones de infringir derechos de reproducción, realizado sólo con fines de entretención.
Editado 10nov2020
