3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 98: "El Horcrux aprende Moda"
Los profesores apenas habían despedido a los estudiantes de la fiesta de bienvenida cuando sonaron las alarmas.
Unos pocos se habían ido de inmediato, pero la mayoría se había quedado parloteando con todos quienes no habían visto en el tren. Los Jefes de Casa esperaban con paciencia a que el Gran Salón se vaciara.
En eso la alarma que el Director cargaba con él todo el tiempo durante el receso invernal abruptamente comenzó a emitir un zumbido irritante, ocasionando pánico entre los profesores, quienes corrieron hacia la puerta del Gran Salón, dirigiéndose al segundo piso. Para asombro de los profesores más jóvenes, el Director se movía lo bastante rápido como para liderar el grupo.
Infortunadamente, un gran número de estudiantes curiosos corrieron detrás de ellos, ansiosos de ver lo que provocaba tal comportamiento en los profesores. No fue una gran distancia, pero Dumbledore estaba jadeando un poco después de conseguir llegar primero hasta el baño. Los profesores se detuvieron al llegar junto a un inmovilizado Sir Nick Casi decapitado y al petrificado Justin Finch-Fletchley.
Los estudiantes se detuvieron a unos cuantos pies de distancia, los de atrás empinándose para ver lo que estaba sucediendo.
El Director entró al baño hasta el acceso a la Cámara ahora cerrado. Movió su varita, activando el encantamiento que le mostraría quien la había abierto. Severus y Lucius observaban desde la entrada. Quedaron todos mudos al ver aparecer la imagen de la señorita Granger cerca de los lavatorios por un momento.
―No tiene sentido ―masculló Lucius.
Severus, no obstante, pensó en todo lo sucedido . . . y en sus súbitas habilidades inexplicables. En su 'interés' en Tom y Harry.
―¿Piensan entonces que fue poseída, tal como Quirrell? ―inquirió Severus, intentando recordar si existía alguna otra pista en su comportamiento. Pero aparte de su habito irritante de ser una 'sabelotodo' no había nada.
Dumbledore miró con fijeza la imagen de la niña que se disipaba lentamente―. Sí, ella es hija de muggles y tiene solamente doce años... es muy difícil que haya hecho todo esto a menos a estuviese bajo el control de alguien más. Necesitamos saber quien 'el Heredero', y rápido.
Ellos se voltearon al escuchar gritos de enojo de los estudiantes. Poppy y Minerva se llevaban a Justin en una camilla y pasaban ante los estudiantes espantados.
Ernie Macmillan estaba apuntando a Harry denunciándolo históricamente como el culpable―... ¡y casi lo mataste con la cobra antes del receso de invierno! Hablas parsel y eres un Slytherin... tu debes ser el Heredero. Descubriste que Justin es hijo de muggles y decidiste deshacerte de él ―Ernie retrocedió cuando Harry avanzó con los ojos enrabiados―... para que sepas, mi familia ha sido de sangre puras por nueve generaciones...
―No me importa eso. Mi madre era nacida de muggles y ella murió salvando mi vida... defendiéndome contra el Señor Oscuro. ¿Por qué debería tener algún problema con los hijos de muggles? ―Harry miró con fiereza las caras dudosas―. Yo estaba en el Gran Salón con todos ustedes cuando sonó la alarma y vine aquí junto con todos los demás... nunca dejé el Salón. ¿Cómo podría haber hecho esto?
―Eso es verdad … estábamos sentados justo detrás de él, junto con Martin y Cho... él no pudo haber petrificado a nadie ―interpeló Fred Weasley. George asintió firmemente.
Otras voces también hablaron, cuestionando la idea de que Harry pudo haber hecho esto o aquello.
Severus dio un paso adelante, había esperado dejando que Harry se defendiera solo y estaba aliviado de ver que Harry lo había hecho y mentalmente se prometió que le enseñaría a los gemelos Weasley algunas buenas tretas por saltar en su defensa―. Y bien, si ya han terminado con su improvisado juicio de mi hijo...
Los estudiantes se voltearon con rostro culpable hacia uno de sus profesores más temidos.
El Director también fue hacia adelante―. Necesitan recordar que una persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario.
Lucius consiguió morderse la lengua, y refrenó un resoplido de desdén ante esto. Quizás en la torre de marfil de Albus Dumbledore sucedía de esa manera...
―Voy a darles a todos la primera asignación de Historia de la Magia. Estoy seguro de que el señor Potter no hubiera sido acusado … o imaginado culpable de no ser porque es un hablante de parsel. Quiero que todos investiguen de donde proviene esa habilidad ―Lucius sonrió con burla ante los rostros sorprendidos―. Voy a darles una pista... no comenzó con Salazar Slytherin... y no esta confinada a su linaje ―hubo un estallido de murmullos y hasta Dumbledore pareció intrigado―. Hagan saber esta tarea a todos los miembros de sus Casas que no se encuentran presentes.
Tras esto Dumbledore instó a que todos se fueran a sus dormitorios, susurrando y cuchicheando.
Dumbledore, Snape y Malfoy fueron a la enfermería. Justin se encontraba detrás de unas cortinas junto con Colin. Sir Nick había sido emplazado por otros fantasmas en una esquina de la oficina de Poppy. La Señora Norris yacía en una banca cercana, sobre un nido de mantas colocados cuidadosamente por Filch. Poppy estaba sentada junto a los dos niños, viéndose impotente, así como enojada por eso mismo.
El Director dejó escapar un hondo suspiro―. Hagan el favor de traer a la niña a mi oficina ―le dijo a los dos Slytherins. Llamó a Minerva y a una llorosa Pomona para que fueran a calmar a los estudiantes. Después fue a su oficina con un infeliz Filius.
Lucius y Severus fueron a la torre Ravenclaw.
―¿Por qué no pudo enviar a Flitwick? ―gruñó Lucius.
―Porque él no podría sofrenarse de preguntarle a la señorita Granger en el largo trayecto a la oficina del Director por qué él querría interrogarla ―suspiró Severus.
Los dos profesores llegaron hasta la puerta de Ravenclaw. El águila intentó decirles un acertijo, y fue confrontada con un gesto desdeñoso y la contraseña que la inhabilitaba.
―¿Acaso no sabias la respuesta, Severus? ―le embromó Lucius mientras entraban a la sala común.
Severus enrojeció un poco―. Lo habría descifrado finalmente, pero no tenemos tiempo ―espetó.
Cho Chang y Martin Prewett estaban en la sala, hablando con Hermione y Mafalda. Padma Patil, Marieta Hedgecombe y Lisa Turpin estaba tratando de hacer un encantamiento que Padma había descubierto para cambiar temporalmente el color de ojos.
La habitación quedó en silencio cuando los dos Slytherin caminaron hasta el centro.
―Señorita Granger, ¿podemos discutir algo con usted? Su Jefe de Casa se encontrará presente por supuesto... no se trata de nada serio, es un asunto de papeleo... ―Severus tenia más de una década de experiencia en aislar a un estudiante de sus pares. Usualmente no le importaba si los aterrorizaba o los avergonzaba, si no se trataba de Slytherins. En este caso, sin embargo, si la niña estaba poseída... no tenia sentido alertar al Señor Oscuro si se encontraba dentro de su cabeza.
Hermione se puso de pie confundida acerca de cuál podría ser ese asunto. Se había sentido mareada y desorientada después de la fiesta de bienvenida. Había deambulado por los pasillos hasta regresar a su dormitorio. Pensaba que había acudido a la oficina del profesor Lockhart, aunque todo estaba difuso en su mente, y no podía recordar donde había estado entre el Gran Salón y el corredor afuera de la oficina. Ella le había dado... algo. Ah, sí, un regalo tardío de Navidad. Ella recordaba que él le daba las gracias por esto.
Hermione siguió a los dos profesores silenciosos hasta la oficina del Director. Severus y Lucius quedaron sorprendidos de encontrar allí a unos taciturnos Amelia Bones y a Hugo Savage sentados a cada lado de Flitwick.
―Ah, señorita Granger... por favor tome asiento ―Albus indicó una silla y se sentó junto a ella―. Nos encontramos ante un misterio, querida. ¿Sabe que hubo un ataque, y que el señor Creevy se encuentra petrificado? ―ante la cabezadita vacilante de Hermione, él continuó―. Esta tarde hubo otro ataque... Justin Finch-Fletchley fue atacado y petrificado.
Hermione se envaró, vio retazos de lo que lo que parecía un sueño mal recordado y justo fuera del alcance de su memoria. Ella sacudió su cabeza... ninguna de sus pesadillas horripilantes mientras estuvo en su casa importaban ahora.
―¿Se pondrá bien, profesor? ―preguntó ella con un hilo de voz. Estaba sintiéndose alarmada... ¿por qué se encontraba aquí?
―Colocamos una alarma en el cuarto donde estaba operando el Heredero ―Albus no quería dar más información de la necesaria―. Me temo que cuando se disparó después del festín, cuando fue atacado Justin, esa alarma indicó que se trataba de usted.
Hermione negó con la cabeza frenéticamente―. No … no. yo jamás haría algo como eso. Después que me fui, yo... ―Hermione se dio cuenta que no estaba segura de donde había ido entonces―. Caminé por los corredores y fui a la oficina del profesor Lockhart... para darle ...―una vez más no pudo recordar lo que le había dado al profesor―... Uh... su regalo navideño. Después fui a mi dormitorio ―su voz era inestable.
―¿Cuál fue su presente, señorita Granger? ―Hugo apuntó infalible a la parte de la historia en que parecía más vacilante.
Hermione palideció, y sus ojos le miraron directamente—. No lo recuerdo —susurró—. ¿Por qué no puedo recordarlo? —comenzaron a caer lágrimas de sus ojos.
Lucius había estado lanzando encantamientos reveladores y otros diagnósticos sobre la niña mientras le daba la espalda durante todo esto, consciente todo el tiempo de que Madame Bones observaba cada uno de sus movimientos con aire suspicaz.
—No hay señales de posesión. Cuando menos ahora no —dijo Lucius, ignorando el jadeo de espanto de Hermione—. Pero hay trazas de un Obliviate reciente o de un encantamiento modificador de memoria.
Hermione miró a los profesores y los Aurores frenéticamente mientras ellos discutían que hacer a continuación.
Finalmente, Hugo acercó su silla a la de ella.
—Querida, es obvio que también ha sido una víctima de este atacante. Necesitamos atraparlo... y necesitamos de su ayuda para ello —Hugo tomó una de sus manos temblorosas en la suya y le dio golpecitos—. Yo soy un Legilimancista bastante bueno, puedo ver en sus memorias y ver si hay alguna pista. Podría pedírselo a uno de sus profesores... pero los únicos con el talento son los profesores Snape y Dumbledore. Y mientras que Snape como Oclumancista no tiene rival, sus habilidades de Legilimancia son como ser atacado por un martillo. Y aunque el profesor Dumbledore es un buen Legilimancista... le prometo que yo soy mucho mejor.
Hermione miró al Director con sorpresa. Él le sonrió—. No puedo calificar con 'Sobresaliente' en todo, querida... me temo que lo mejor que puedo ofrecer en esto es 'Aceptable'.
Hermione miró con cuidado a Savage. Dudley hablaba muy bien de este hombre, y ella había escuchado historias de sus aventuras como Auror... él era uno de los hombres más respetados en el Ministerio, y en algunos círculos era mejor estimado que el mismo Dumbledore. Y ella definitivamente quería que ellos supieran que no era la culpable... esta podría ser la única forma de hacerlo. Asintió lentamente—. De acuerdo, si siente que es necesario.
—Severus, ¿tienes una pócima calmante contigo para que ella tome? —preguntó Hugo.
Severus le miró ofendido—. No sé por qué permito que me insulten de esa manera —dijo con voz helada. Le pasó un vial mascullando que era un Maestro de Pociones por amor a Merlín, por supuesto que llevaba pociones consigo todo el tiempo. Los otros se rieron por lo bajo, contentos de tener una razón para aligerar el ambiente un poco.
—Porque soy un hombre viejo, y puedo salirme con la mía —contestó Hugo alegremente.
Hermione se calmó rápidamente después de ingerir la poción y miró adormilada a Hugo.
―Quiero que permanezca calmada y cuando me escuche hacer el encantamiento sentirá que mi mente entra en la suya... no me combata. Le prometo que sólo buscaré al atacante ―Hugo levantó su varita y dijo Legilimans con voz calmada y firme. Los minutos pasaron mientras Hugo miraba en los ojos mesmerizados de Hermione.
Pareció transcurrir una eternidad, pero por fin se retiró echándose para atrás en la silla.
―¿Encontró lo que buscaba, Señor? ―preguntó Hermione, esperanzada.
―Ha sido muy bien Obliviada … y a su edad, no podemos jugar con su memoria, eso podría provocar serios daños. Pero he obtenido algunas pistas ―contestó Hugo Savage. Se volteó hacia Flitwick―. Si fuera tan amable de ver que la señorita Granger llegue a su dormitorio... ―Filius sabia reconocer una despedida cuando escuchaba una e hizo una mueca, pero de todos modos se llevó consigo a Hermione.
El resto se volteó hacia Hugo al cerrarse la puerta.
―Pude ver destellos de ella en el baño que mencionaste... gran parte de lo que pude ver eran sueños, o pesadillas de naturaleza brutal. El acecho... y ella dejando el área en donde fue encontrado el señor Finch-Fletchley eso es claro, pero después se oscurece al llegar a la oficina del profesor … y después en la próxima memoria ella va por los pasillos en dirección a su dormitorio.
―El profesor Lockhart no parece ser del tipo que atacaría a una estudiante, a menos que ella insultara sus ropas ―dijo Snape desdeñoso.
Albus frunció el ceño―. No es mucho en que basarse … y a pesar de que es sospechoso que sus memorias de su permanencia en su oficina hayan desaparecido, no significa necesariamente que él sea el 'Heredero'.
Lucius y Severus parecieron horrorizados ante la idea de que Lockhart fuera el 'Heredero'.
―Devolveré mi corbata de Slytherin si él esta emparentado con Salazar ―masculló Severus, mientras Lucius asentía de acuerdo.
―Yo estoy dispuesto a apostar mi par favorito de zapatillas de conejito contra tus calcetines peludos regalones a que Lockhart fue el del Obliviate. Pero aparte de eso ... no puedo decir el porqué o qué cosa fue borrada de su mente ―dijo Hugo ceñudo.
Madame Bones se inclinó hacia adelante―. Bueno, nosotros todavía no tenemos al atacante, y tenemos otra víctima. De nuevo un nacido de muggles ―les miró con severidad―. Dijimos que necesitaríamos hacer algo de ocurrir otro ataque. Tendremos que tener una reunión con el Jefe de los Aurores para ver que pensamos que podría hacerse.
―Yo informaré al respecto al Concejo Escolar... usted necesitará contactarlos antes de efectuar cualquier cambio en la escuela ―el tono de Lucius sin ser precisamente amenazante, les recordó que la escuela era una entidad completamente aparte del Ministerio.
Amelia enarcó una ceja mirando a Lucius, y asintió secamente. Hugo se puso de pie, suspirando. Todo era bastante excitante... y agotador.
―Espero que podamos tener todo esto resuelto antes de que cualquier acción sea necesaria ―Albus se paró. No quería tener Aurores merodeando por toda la escuela, ni descendiendo a la Cámara. Ellos necesitaban encontrar al Heredero antes de confrontar al Basilisco, aunque lamentaba no poder enlistar en esto a Hugo; Savage entraría a la Cámara Secreta antes de que alguien pudiera intentar detenerlo.
Los Aurores se marcharon y los tres profesores se miraron entre ellos.
―Necesitamos vigilar a Lockhart... muy de cerca.
―Estoy de acuerdo, pero me marearía el observar todos los días los estampados de colores que despliega en sus túnicas ―bufó Lucius, provocando una risa ahogada de Severus.
Albus hizo una mueca, pero sonrió―. Debo estar perdiendo estilo ya que empiezan a quejarse más de las túnicas de Lockhart que de las mías.
―No te sientas presionado a ganarle ni a empezar un concurso de 'colores más chocantes' ―Severus miró irritado al Director―. Ya suficiente tenemos con tener que mirar un conjunto grotesco a la vez.
Albus sonrió con tristeza y despidió al par. Preveía que la situación empeoría antes de mejorar. A pesar de que los niños podrían despetrificarse en un par de meses, relativamente ilesos... los padres siempre veían con malos ojos las amenazas a su progenie. Las familias mágicas comprendían que una educación mágica en un castillo encantado a veces podía ser arriesgado por su misma naturaleza. Los padres muggles... y hasta los mestizos... tendían a ser menos flemáticos acerca de cosas como estas.
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Lucius Malfoy entró a su salón de clases, con Jarvis Pucey escurriéndose detrás suyo. Pucey había necesitado hacer una investigación rápida después que le dijeran de la asignación dada por Lucius. Por suerte Lucius tenia todos los libros necesarios alineados para que él los leyera rápidamente.
Los cursos superiores, de quinto para arriba, todos habían dado las respuestas correctas, así que cuando menos algunos tenían la información y la habían compartido con sus amigos. Lucius no estaba preocupado por ello, en tanto que se compartiera la información, ya que debía conocerse la verdad.
Esta clase era de segundos años. Una vez más, Lucius se alegró de cada curso fuera conformado por todos los de ese año; él odiaba tener que repetirse.
―Bien... ―Lucius juntó sus manos y miró a sus nerviosos estudiantes con una sonrisa intimidante―. ¿Alguno de ustedes descubrió el secreto de donde procede el don de hablar en parsel?
Varios manos se elevaron en el aire... algunas vacilantes, y otras más lentamente. Para su sorpresa, la de Granger no era una de ellas. Ella se veía un poco inhibida y nerviosa. Lucius se preguntó si ser interrogada por los Aurores y el Director había hecho que vacilara en atraer mayor atención hacia ella... inclusive en clases.
―Señorita Patil ―Lucius señaló a la melliza Ravenclaw.
La niña le dirigió una sonrisa dulce y se puso de pie. Lucius notó que Dudley estaba sentado detrás de ella mirándola con una sonrisa bobalicona. Lucius suspiró, cuando menos se trataba de una Ravenclaw y después de todo, sólo tenían doce años y habría una larga seguidilla de enamoramientos probablemente.
―La lengua parsel se atribuye exclusivamente a aquellos que pueden trazar su linaje hasta aquellos de sus ancestros con sangre náyade... estos eran seres acuáticos que eran adorados en muchos templos, tanto griegos como romanos, pero también por los celtas que rendían culto a varios manantiales y estanques donde vivían las náyades ―Padma sonrió ante la cabezadita de aprobación de Lucius, quien le otorgó cinco puntos a Ravenclaw, y después se sentó.
―¿Y por qué su sangre impartiría el don del parsel a sus descendientes mágicos? ―inquirió Lucius. Más manos en el aire. Para su sorpresa, Weasley tenia su mano levantada, a pesar de verse un poco como si estuviese ofreciendo de voluntario a combatir contra una de las mascotas de Hagrid―. ¿Sí, señor Weasley?
Ron se puso de pie, ruborizándose de vergüenza, y aclarando su garganta―. Eeh... yo leí que si un mago o bruja es descendiente de un ser elemental... como una sílfide o una náyade o algo así, ellos pueden tener el don de hablar con los animales asociados con ese elemental. Los descendientes de una náyade, es probable que puedan hablar con una serpiente o quizás con otro animal acuático que tenga suficiente magia en ellos. Y los que descienden de una sílfide podrían hablar con un búho o un fénix.
Lucius asintió y Ron se sentó aliviado―. Muy bien, señor Weasley. Y cinco puntos para Gryffindor ―Ron obtuvo algunas palmadas en la espada y codazos por esto.
―¿Alguno sabe cómo esta habilidad llegó hasta Salazar Slytherin? ―Lucius sonrió, Draco por fin tenia su mano en el aire. Como era el único Slytherin con la mano en alto, pudo señalarlo sin dificultad. Después de todo, estaba intentando incluir a todas las Casas―. ¿Señor Malfoy?
Draco se paró contento. Él se encontraba muy familiarizado con la historia de Slytherin mucho antes de venir a Hogwarts―. El padre de Salazar Slytherin era un hechicero que vivía en el condado de Fen. Allí conoció y se casó con una sacerdotisa del templo local... muchos piensan que era una ménade o una sílfide, pero ella la hija de una náyade que vivía en el manantial que formaba un estuario que aun llega hasta ese templo. El templo ahora es la base del Instituto Oceánide, ellos estudian la magia acuática y las criaturas mágicas acuáticas de todo el mundo. El parsel es considerado una rama, una rama muy pequeña y muy especializada, de la magia acuática.
Lucius luchó por controlar su sonrisa de orgullo mientras Draco tomaba asiento―. Bien hecho, señor Malfoy. Y cinco puntos para Slytherin. ¿Alguien sabe dónde podemos encontrar ahora náyades?
Para su alivio, por fin se elevó el brazo de una Hufflepuff, entre medio de numerosos Ravenclaws―. ¿Si, señorita Abbott?
Hannah se levantó con timidez―. Las náyades aun viven en manantiales y arroyos en tierras bajo protección mágica. El Instituto Oceánide busca estos lugares para que puedan habitar allí cuando se encuentran a punto de ser expulsadas de áreas donde los muggles viven demasiado cerca. No hay muchas viviendo fuera de lugares protegidos mágicamente aquí en Gran Bretaña. Uno de esos lugares es Holywell, en Gales, en el santuario de Santa Winifred. El estanque tiene unos cuantas náyades que viven allí ―ella dio una risita―. Hay unos pocos niños mágicos que vienen de esa zona, y por su magia acuática parecen ser hijos de ellas.
Lucius asintió complacido, todas las Casas habían conseguido dar respuestas decentes―. Muy bien. Cinco puntos también para Hufflepuff. Ahora bien, me doy cuenta que el parsel se ha vuelto impopular en Gran Bretaña, y en algunas partes de Europa. Esto se debe a que el Señor Oscuro poseía esta habilidad. Sin embargo, los hablantes de parsel pueden hallarse en la mayoría del mundo, ya que las náyades y sus primas marinas, las nereidas, pueden encontrarse por todo el mundo. La habilidad es, como se ha señalado, solamente una rama de la magia acuática y ciertamente puede encontrarse en cualquiera con esa ascendencia, tanto en magos buenos como malos.
Lucius continuó su clase, enumerando muchos magos y brujas que hablaban parsel en otros países. Después habló de las muchas otras habilidades posibles de heredar de las sílfides y ninfas, así como de ménades. Sentía que referirse solamente al parsel seria un error, y que si veían que había muchas otras habilidades que podían heredarse de seres elementales disminuiría la noción de que el parsel era significativo.
Quedó aliviado de ver que la mayoría de los niños aceptaban que una habilidad heredada no definía a un mago, a pesar de que Ernie Macmillan pareció estar un poco amurrado ante esto. Unos pocos, como Zachariah Smith estaban escépticos. Zabini se veía positivamente recalcitrante, mientras que Crabbe y Goyle tenían una cara de confusión. Neville le preocupaba, no obstante. Varias veces vio al chico a punto de explotar para confrontar todo lo que se hablaba, pero en vez de eso seguía silencioso.
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Voldemort, una vez más un espectro, finalmente alcanzó las puertas de la Mansión Riddle. Le había llevado la mayor parte del año el viajar hasta aquí. Solamente podía viajar durante la noche bajo esta forma, demasiados muggles estaban fuera la mayoría del tiempo, y la luz del día parecía debilitarlo. Empero, no estaba tan débil como después de su derrota a manos de un Harry Potter infante, para su alivio.
Alimentarse de los unicornios le había ayudado considerablemente, aun cuando una vez más careciera de un cuerpo. Ahora se encontraba de nuevo dentro de la Mansión Riddle. Se dio cuenta en eso de que había flores en la base de la lápida de la tumba de su padre y se detuvo. Se preguntó quien podría haberlo hecho. No podía pensar en nadie...
Deambuló hasta la casona. Nagini debía estar allí, como lo había estado la Navidad pasada cuando había venido de visita con el cuerpo de Quirrell. Una vez más ella se encontraba en un estupor por el frío, pero siseó su bienvenida.
Él fue hasta la sala de estar que había arreglado un poco el año pasado. Necesitaba hacer planes, una vez más. Y pensar en formas de volverse más fuerte, y encontrar a viejos amigos que le siguieran siendo fieles . . .
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Casi era febrero, pensó Neville, ¿por qué nadie hacia nada todavía? ¿Acaso todos estaban ciegos? Y de seguro sordos. Él habló con Ron y Hermione, diciéndoles que era casi seguro que Harry Potter era el 'Heredero'. Hermione meneó su cabeza, y Ron pareció mirarle con un poco de lástima. Dudley, quien como siempre se encontraba cerca de ellos y pudo escucharlo, comentó acerca de su 'obsesión' con Harry.
Hasta Seamus y Dean, quienes no eran sangre pura y por tanto eran vulnerables a un posible ataque no le escuchaban. Ernie y Zachariah, los primeros en sospechar de Harry, ahora estaban sordos a sus palabras. Ernie sentía que siendo un sangre pura no debía preocuparse, sin importar de quien se tratara. Zachariah dijo que a pesar de no estar convencido de que Harry no fuera un mago oscuro, siendo un parsel-hablante, no estaba convencido de que Harry fuera el Heredero.
―Tal como dijo él, su mamá era hija de muggles. Puede que él sea oscuro... casi seguro lo es. Pero no va detrás de los nacidos de muggles ―dijo Smith desdeñoso. Tampoco escuchaba ninguna de sus razones.
Otros señalaban que Potter estaba en el Gran Salón durante el ataque... ¿Acaso ellos no habían escuchado hablar de secuaces? Potter estaba rodeado de ellos.
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Blaise Zabini parecía ser el único que estaba igual de furioso por el discurso de Lucius durante Historia de la Magia. Él habló audiblemente de ello en la sala común, insistiendo que Lucius Malfoy era un traidor por decir que la lengua parsel no era el distintivo que solamente los descendientes de Salazar Slytherin poseían, y que no era la marca de un mago oscuro.
La mayoría de los otros estudiantes le miraron en silencio. Unos pocos dijeron que era un don especial... pero quizás no era tan exclusivo como a los Slytherins les gustaría creer. Zabini echaba chispas. Muchos de los Slytherins estaban esperando a ver que pasaba, para ver donde soplaba el viento, antes de comprometerse. Su madre le aconsejaba paciencia... que siguiera intentándolo, que cuando el Señor Oscuro regresara él podría decir que había permanecido leal y seria la elección obvia para liderar en Hogwarts.
Zabini miró a su alrededor a sus compañeros que no le hacían caso. Sabia en quien le gustaría estar practicando su primer Cruciatus.
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El Horcrux rechinó los dientes de Lockhart y ahogó un grito de frustración. La voz estaba haciéndolo de nuevo. Apoderarse de la mente del idiota profesor rubio había sido ridículamente fácil, solamente le había combatido esa mañana, pero había resultado entonces sorpresivamente fuerte.
―No la azul claro... ―se había quejado la voz de Lockhart desde el fondo de su mente―, choca con todo, usa el abrigo azul oscuro, tiene un diseño maravilloso que va bien con los vuelos blancos.
El Horcrux contó hasta diez en Hindi y después en Urdu también. Cada mañana pasaba lo mismo. Finalmente había aprendido a hacer bien lo de los dientes y el cabello para poder dejar de escuchar los chillidos excruciantes acerca de peinados y cueros cabelludos sensibles... o lloriqueos acerca de lo difícil que era tener dientes perfectos y como ahora este demonio los estaba arruinando. Si tan sólo fuera posible hacerle un Cruciatus sin tener que sufrir la maldición también...
Pero no importaba, ahora podía hacer sus abluciones matutinas en relativo silencio... pero escoger que ponerse... las quejas eran incesantes y siempre le provocaban severas migrañas.
―DE ACUERDO... usaré el condenado abrigo azul oscuro, ¡ya cállate! ―gritó el Horcrux, sintiéndose un idiota por tener que gritarse a sí mismo. Sacó el abrigo y miró las numerosas capas con trepidación. Normalmente sacaba tres antes de adivinar la correcta y tenia que escuchar charlas acerca de degrades de color, la caída y el largo.
El Horcrux escogió la capa azul oscuro que parecía ser del mismo tono que el abrigo, transpirando de nerviosismo.
―Ooooh, ese el preciso … realmente enfatiza el brillo del cabello ―la voz de Lockhart hizo gorgoritos.
El Horcrux se sintió profundamente furioso ante el alivio que sintió. ¿Cómo había llegado hasta esto? … como era posible cualquier parte de Lord Voldemort se amilanara ante un bobo como Lockhart... Gruñó a su reflejo.
―Guau... que mirada tan feroz... ¡tenemos que usarla para la portada del nuevo libro...! ―exclamó Lockhart.
El Horcrux rechinó de nuevo los dientes de Lockhart, y cerró la puerta de un portazo para ir a dar clases. Alguien iba a resultar maldecido este día, aun cuando hiciera ver a Lockhart competente.
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N/T: Muchas disculpas por la tardanza, pero espero ponerme pronto al día con los restantes ahora que tendré algo más de tiempo. Muchas gracias a todos los fieles comentaristas, y quienes siguen y favorecen este fic.
Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, ni pretensiones de infringir derechos de reproducción, realizado sólo con fines de entretención.
