3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 99: "Adiós profesor Voldie-hart"

Severus y Lucius se inclinaron sobre sus desayunos, mirando ceñudos la entrada de Lockhart. Sintieron poca satisfacción al ver que él también parecía estar molesto.

―Debe haberse quedado de nuevo sin gel para el cabello ―resopló Snape. Se sentía indignado al ver a Lockhart todas las mañanas, sumado a tener que pretender ante los Aurores que eran inepto en Legilimancia. Dumbledore insistía que ellos no debían saber que era bueno en ello, así como en Oclumancia. Severus sonrió de medio lado... hasta Dumbledore no sabia lo bueno que era, ni que en ocasiones miraba dentro de la cabeza del Director.

El hecho de que el Director no permitió a ninguno de los dos presionar a Lockhart después de la partida de los Aurores fue un golpe amargo. Ellos sentían que el Obliviate bastaba para ir detrás de este. Comprendía que esperaran un día o dos, para ver que hacia a continuación, pero ya había pasado un mes. Dumbledore insistía que ellos necesitaban estar seguros de atrapar al 'Heredero'.

―Si él es Voldemort, necesitamos descubrir donde se oculta. Quizás Lockhart solamente esta ayudándolo. Si se encuentra poseído, necesitamos poder capturarlo, después de todo, se escapó el año pasado. Si un Hortocrux ha sido activada, no podemos dejar que se nos escape entre los dedos. Un solo Horrocrux oculto donde no podamos hallarlo significaría nuestra derrota ―Dumbledore había sido firme en ello.

―Su aura tiene una sensación lodosa, un poco como la de Quirrell ―había insistido Severus, aun esperando convencerlo.

―Según dijiste, nunca le prestaste atención en realidad a su aura ―retrucó Dumbledore―. No puedes estar seguro que ha cambiado.

Severus hizo una mueca, y terminó cediendo.

Severus y Lucius decidieron esperar con renuencia, y Dumbledore emplazó nuevas barreras mágicas en el baño y en los cuartos de Lockhart y su oficina. Era difícil manipular las barreras del castillo a menos que fuera de mucha necesidad, pero después de muchos siglos el castillo tenia un poco de mentalidad propia y pudo ser posible 'razonar' con este. Albus le 'mostró' al castillo el problema y este había respondido, creando barreras mágicas que le permitirían saber al Director si cierto tipo de magia era utilizada por Lockhart o si la entrada a la Cámara se abría.

Sin embargo, después de un mes hasta el Director estaba impaciente. Ellos habían acordado actuar para el día de San Valentín si no pasaba nada hasta entonces. Lucius había murmurado acerca de darse un San Valentín homicida en la forma del corazón de Lockhart. Severus concordó maliciosamente, si escuchaba una crítica más acerca de su forma de vestir, iba a terminar ahorcándolo con sus mismas corbatas de seda.

Para su sorpresa, las puertas del Gran Salón se abrieron para dar entrada a un avergonzado Ministro Fudge flanqueado por un ufano Rufus Scrimgeour y una menos que feliz Madame Bones. Hugo Savage también estaba allí, junto con once miembros del Consejo Escolar aparentemente asustados y un par de Aurores.

Fudge vaciló y después se aclaró la garganta con nerviosismo.

―¿Quizás seria mejor ir a su oficina, Director? ―preguntó Fudge.

Severus y Lucius fueron junto al Director, con Minerva en sus talones. La oficina se vio un poco estrecha, pero el Director pronto se encontró detrás de su escritorio, y los tres profesores alineados detrás suyo.

Fudge dio un paso adelante―. Ha pasado un mes, y el culpable no ha sido capturado. Dos ataques en nacidos de muggles . . . las cosas ya han ido demasiado lejos, Albus. El Ministerio debe actuar ―miró a Rufus con resignación.

Scrimgeour avanzó, sujetando un pergamino―. Tengo aquí una orden de suspensión, Director. Al parecer la mayoría de los miembros del Consejo Escolar sienten que usted ha... perdido su toque. Hay once firmas, sólo falta la del profesor Malfoy ―Scrimgeour dio a Lucius una mirada de superioridad―. No fue necesaria, con todas las otras firmas obtenidas.

Lucius dio una mirada torva a los otros miembros del Concejo que se movían inquietos.

Albus pareció impasible, tomó el pergamino y lo abrió con despreocupación―. Aquí dice que la suspensión es mientras dure la 'crisis'.

―Sí... Rufus parece convencido que remover al mago con vida más poderoso del colegio de algún modo lo volverá más seguro ―dijo con sarcasmo Madame Bones. Fudge se encogió y Scrimgeour la miró con enojo. Este argumento de ella había dilatado esta acción por semanas.

Severus se inclinó hacia Lucius con urgencia―. Haz que los del Consejo te nombren como Director interino antes de que la rata nombre a algún esbirro del ministerio ―Lucius se envaró con alarma y fue hacia el grupo de magos nerviosos.

Fudge suspiró―. El Wizengamot también quiere que se interrogue a Hagrid ―dijo con tono de funeral.

―Eso es ridículo ―exclamó Minerva―, Hagrid nunca dañaría a un estudiante.

―Sus antecedentes juegan en su contra, debemos llevárnoslo ―Fudge no parecía contento, pero fue firme.

Lucius regresó junto al Director―. Mis abogados esperarán verlo en las celdas de detención, siendo interrogado, y no en Azkaban ―dijo con firmeza.

―Eso no es asunto suyo... ―comenzó Scrimgeour.

―Actuando como Director interino, el destino de un empleado es asunto mio … cuando menos hasta que esta 'crisis' haya concluido, y Dumbledore regrese ―contestó Lucius con grandilocuencia.

Scrimgeour se volteó hacia los del Concejo con incredulidad ante la rapidez conque Lucius les había convencido. De repente ellos habían desarrollado carácter y le miraban con determinación. Maldita sea, él ya tenia dispuestos un par de aliados para tomar la posición "temporalmente", esperando que fuera después permanente. Ahora con esta movida repentina esto seria imposible.

Y lo peor de todo era que los ojos de Albus estaban centelleando con diversión. Rufus apretó los dientes, ahora a menos que Lucius la embarrara totalmente, él estaba inhabilitado de actuar.

Fudge miró a Lucius con alivio, confidente de que él manejaría bien las cosas, preferiblemente manteniendo a Fudge bien ante los demás, e inclinó en saludo la cabeza antes de irse. Los Aurores fueron a recoger a Hagrid, y los del Consejo se apuraron a irse antes de que Lucius recordara empezar a gritarles por no advertirle con tiempo lo que estaba pasando.

―Y bien, ¿alguna instrucción antes de mi retiro... sabático, Director? ―preguntó Albus con diversión.

Minerva bufó con agravio―. Voy a ver que Hagrid comprenda que le sacaremos de las celdas de detención pronto ―y se fue de la oficina esperando alcanzar a los Aurores.

Severus se rió entre dientes―. Bueno, esta a sido una transición de poder muy rápida, Albus.

―Gracias por pensar rápido, Severus. No me di cuenta de que Rufus intentaba colocar aquí a funcionarios del ministerio hasta que Lucius hizo su movida. Su tiempo como funcionarios 'interinos' probablemente habría terminado en algo permanente ―Albus le reconoció al Maestro de Pociones.

―Prometo no beberme todo tu vino élfico mientras estas ausente, Albus ―sonrió Lucius―. Pero podría re-decorar un poco... hay demasiado rojo aquí.

Albus le dio una mirada amenazadora, y después suspiró. No seria bueno demostrar agravio, eso sólo alentaría a Lucius―. No quiero traspasarte todas las protecciones mágicas, sólo las que necesitas para advertirte en caso de peligro... y las que hay para mantener vigilancia sobre Lockhart y un cierto lavabo.

Lucius asintió y Dumbledore cerró los ojos, extendiéndose hacia las barreras del colegio y recogiendo las necesarias, empujándolas hacia Lucius, quien las aferró y tomó las hebras brillantes de las manos de Dumbledore. Era una sensación asombrosa, el sentirse conectado con el castillo. Se preguntó cómo se sentiría sujetar todas las protecciones mágicas.

Albus lo miró con simpatía, recordaba el día que había recibido las protecciones mágicas, se había pasado el día vagando por el castillo mirando en todos los lugares que repentinamente podía percibir.

Dumbledore se volteó hacia Hugo, el único del grupo del ministerio que seguía allí.

―¿Comida y bebida en mi casa, Albus? Pienso que tenemos algunos temas en que ponernos al día.

Dumbledore se volteó hacia Lucius y Severus, quienes asintieron. Tendría que contarle todo a Hugo, entonces. Ahora ellos le necesitaban.

―Casi es San Valentín ―dijo Albus significativamente―. Ya hemos esperado suficiente, quizás demasiado tiempo ―les dirigió a ambos una larga mirada―. Envíen un Patronus u otro mensaje si nos necesitan.

Lucius y Severus sonrieron, por fin iban a poder confrontar a Lockhart.

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El día transcurrió con las actividades normales de un día viernes. Lucius y Severus planeaban esperar hasta que los estudiantes estuvieran a salvo en sus dormitorios y entonces atacar.

Harry asistió contento a la clase doble de pociones esa mañana.

Draco estaba un poco de mal humor, había escuchado que Hagrid había sido llevado para 'interrogarlo' y se sentía ultrajado... Hagrid era uno de los favoritos de Draco, compartían amor por los dragones y hablaban de ellos con frecuencia. Draco le había traído a Hagrid varias fotos de Norbert y le mantenía informado del progreso del dragón. Lucius le había asegurado a Draco que su planta de abogados se encargaría de cuidar de Hagrid, pero Draco seguía molesto.

Por otra parte, Lucius le había anunciado a la escuela en general que el Director Dumbledore tomaría unos días sabáticos para resolver el problema del 'Heredero' y que regresaría cuando eso estuviese resuelto. Lo cual no era exactamente una mentira, además que le gustó el termino 'sabático' que había usado Dumbledore. Los estudiantes parecieron confundidos, pero apaciguados.

Harry se quedó para almorzar con su papá y preguntarle acerca de la partida de Dumbledore y el interrogatorio de Hagrid. Severus le contó todo, sintiendo que Harry sabría como guardar secretos y que ademas necesitaba la advertencia.

―...de modo que necesitas mantenerte alejado de Lockhart hasta que hallamos capturado al 'Heredero' ―le explicó.

―¿Lockhart? ―preguntó Harry con incredulidad.

―Sí, tal como Quirrell habría sido el último de quien sospecharíamos, aparentemente el "inepto" de Lockhart tiene algo entre manos.

―Ahora ―continuó Severus―, con respecto al próximo examen de Pociones ―sonrió ante el gemido de Harry, para ser interrumpidos por un elfo doméstico que traía el postre que Harry había pedido... el último postre favorito de Severus: bananas foster.

―¿A qué se debe la ocasión? ―inquirió Severus. Harry aun tendía a ordenar postres con bayas.

―¿Día de apreciación de los negreros? ―dijo Harry sonriendo y se encogió de hombros. Severus se rio y empezó a comerse el postre, temporalmente haciendo a un lado la clase acerca de reponedores de sangre.

Ellos discutieron las clases que Harry quería tomar en tercer año, este era un año importante en que se fijaría la dirección de sus estudios. Había muchas áreas más pequeñas, y oscuras, en que uno podría fijarse. Si había suficiente interés, algunas clases podrían ofrecerse que no se hacían de forma normal. Severus sacó un libro que enlistaba las muchas que podrían ofrecerse, si suficientes alumnos las pedían.

Harry anotó algunas que estaba seguro que sus amigos y él se interesarían―. ¿Cuántos estudiantes deben pedir una clase? ―dijo excitado al ver un curso sobre colocar hechizos en escobas.

―Ocho, pero el curso para hacer escobas voladoras es para los de quinto año hacia arriba, y hay requisitos para tomarlo, sin mencionar un pago extra ―dijo sonriendo con burla ante la mirada ultrajada de Harry.

Harry hizo una mueca y miró más de cerca la hoja, rechinando los dientes. Después siguieron discutiendo varias clases alternativas además de las normales.

Pasaron un poco sobre la clase de Adivinación. Severus hizo esta vez una mueca, desdeñaba el concepto completo de adivinación, y había pagado muy caro por ello, pero aun así no le agradaba la idea de que Harry la tomara―. Obviamente no es una bobada, sin embargo, si tienes la habilidad, lo sabrias; si no, estás perdiendo el tiempo.

―¿De modo que si la habilidad se presenta, todavía podría tomar ese curso...? ―preguntó Harry, vacilante.

―Por supuesto, ellos no querrían dejarte sin preparar de presentar los signos. Y aun puedes estudiar con los libros si lo deseas, hasta podrías tomar tus TIMOS y EXTASIS con eso, si pones un poco de esfuerzo. De lo único que te perderías seria de una sobre-exposición al incienso de Trelawney y a mucho melodrama ―dijo burlón.

Harry se rio entre dientes. De vez en cuando Trelawney acudía a las comidas, y en ocasiones hacia "predicciones" dramáticas que nunca fallaban en dejar boquiabiertas a algunas niñas interesadas en adivinación. Si las predicciones no se cumplan, las niñas decían solamente que la gente ya había sido debidamente advertida y que habían conseguido evitar su 'destino'.

Pronto seria hora de la cena y ellos optaron por quedarse allí. Severus explicando por qué un año o dos de Aritmancia seria importante, especialmente cuando Harry estaba interesado en seguir con Runas Antiguas como parte de sus estudios.

Estaba concluyendo de hablar por qué ciertas pociones eran importantes para el programa de Aurores, cuando fueron interrumpidos por unos golpes en la puerta. Severus la abrió con un movimiento de varita y para su sorpresa, allí estaba parada Hermione Granger.

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Hermione no había parado de preocuparse por sus memorias perdidas. Su Jefa de Casa había hablado con ella varias veces cuando ella le había hecho preguntas y hasta le había prestado algunos libros sobre la materia, esperando tranquilizarla. Pero sin importar qué, aparentemente algunos recuerdos nunca regresarían. La Obliviacion significaba que se borraban para siempre. Pero normalmente, había recuerdos que incluían partes de la información removida que continuaban allí.

Como si el recuerdo de una fiesta de cumpleaños fuera Obliviado, y tu no pudieras recordar la fiesta, pero si recordarías un libro que recibiste en esa fiesta porque lo leíste, o un vestido que recibiste porque lo usaste y esas memorias no tienen nada que ver con la fiesta ―le explicó Flitwick.

Aun así, Hermione luchaba por recobrar algo de lo perdido. Y había otros misterios, ¿por qué ella estudiaría tanto que su trabajo estuviera mucho más avanzado de lo que ella normalmente hacia, o incluso hasta más allá de su comprensión? Ella aun recordaba las investigaciones que había hecho, pero algunas cosas de eso... no estaba segura de poder comprenderlo. Y su "obsesión" con Harry Potter y Tom Riddle, que embarazoso. A ella le gustaba un poco Harry, pero no esa manera. Y el señor Riddle, era un estudiante admirable, pero era mucho mayor que ella, ya graduado y todo.

Había sido hasta agradable haber sido incluida en el grupo de chicas que se reían tras la mano y que se obsesionaban con muchachos y los seguían. Hasta había pretendido continuar interesada sólo para ser una parte del grupo. Ellas aun la incluían, en mayor parte porque había descubierto nuevos encantamientos para maquillaje y les ayudaba a encantar sus ropas para ajustarlas en agrandarlas o achicarlas, un problema mayor para algunas de ellas.

Ahora, sin embargo, pensaba que había descubierto algo. Obsesivamente recordaba los momentos antes y después de la 'Obliviacion'. Flitwick le había asegurado que el Director planeaba confrontar a Lockhart, pero que necesitaban 'evidencia' concerniente a otros irregularidades, y que esperaba que ella comprendiera que tomaría un poco de tiempo.

Ella se las había arreglado para parecer estar bien en sus clases, aunque evitaba mirar al profesor. Los libros decían que el contacto visual era necesario para muchas magias de la mente, así que ella simplemente no lo miraba para nada, ni al contestar una pregunta. Por suerte, él también parecía estarla evitando.

Pero ahora, el recuerdo de justo antes de dejar la oficina de Lockhart parecía un poco más claro y ella recordaba una diadema... una diadema abierta incrustada con diamantes. Ella sabia que conocía a esa pieza de joyería, pero el recuerdo del porqué lo sabría no estaba allí. Creía que era importante, a pesar de no poder decir el porqué.

Finalmente, se dio cuenta que la estatua de Rowena Ravenclaw tenia una tiara similar en su cabeza. ¿Podría tratarse de la misma? Parecía imposible, pero ella quería ayudar a los profesores. Ella sobre todo quería compensar un poco el demostrar tan poco confianza hacia el profesor Snape en su primer año. Así fue como se encontró afuera de la oficina del Maestro de Pociones, y fue admitida dentro por el hombre ceñudo con Harry Potter sentado junto a él en una mesa.

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Peter Pettigrew se paseaba hacia atrás y adelante en su jaula. Cada vez se sentía más y más alarmado mientras transcurría el año. El Heredero, por supuesto, sólo podría ser su antiguo amo, Lord Voldemort. Pero ¿dónde podría estar? Si tan sólo se hubiera dado cuenta el año pasado que Quirrell alojaba al Señor Oscuro, él hubiese tratado de ofrecerle sus servicios, y escapado de la aburrida existencia como la mascota de Ron Weasley.

Había escapado unas pocas veces de su jaula este año, vagando por los corredores, a veces bajo su forma humana, esperando hallar una pista de donde estaría Lord Voldemort. Se encontraba en el bolsillo de Ron cuando Lucius hizo su anuncio. Peter esperaba que con la ausencia de Dumbledore el 'Heredero' se diera a conocer.

Pettigrew abrió la puerta de su jaula y se escurrió fuera del dormitorio, dirigiéndose a las mazmorras. Slytherin seria un buen lugar donde comenzar a buscar.

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Severus llamó con rapidez a Lucius después de escuchar la historia de Hermione. Aun la mera posibilidad de que fuera la Diadema de Ravenclaw... un artefacto de los Fundadores y del tipo preferido de Horrocrux de Voldemort. Lucius escuchó a la niña.

―He estado tratando de recordar. Estoy segura de recordar ver una tiara de diamantes, como la diadema de Rowena Ravenclaw. Sólo puedo recordar un vistazo de ella antes de dejar la oficina del profesor Lockhart. Si yo tuve en mis manos esa diadema por un tiempo... ―la cara de Hermione enrojeció, pero continuó―:... eso explicaría como pude llegar a ser tan buena en mis estudios por un tiempo.

Lucius y Severus se miraron uno al otro, y después asintieron a Hermione.

―Apreciamos su franqueza, señorita Granger. Pretendemos encarar al profesor Lockhart acerca de varias cosas esta tarde. Es mejor que se retire a su dormitorio... ―contestó Severus.

Para su desmayo, Harry fue enviado a escoltarla. Ellos querían planear esto esto sin que les escuchara. Severus después le contaría, siempre le mantenía al tanto, pero a veces Harry debía aprender a ser paciente.

Hermione asintió y escapó de allí rápidamente con Harry. Ella había temido que se enojaran mucho, quizás sintiendo que ella había hecho algo "estúpido y sin pensar" de nuevo. Le deprimía el preguntarse si ella habría hecho algo malo, y no poder recordarlo.

Mandaron un Patronus a Tom para llamarle, y le pusieron al tanto. Tom meneó la cabeza, entonces un Horrocrux se había apoderado literalmente de Lockhart.

Lucius y Severus se prepararon para enfrentarse a Lockhart. Enviaron a Tom a prevenir a McGonagall, Flitwick y Sprout y decirles que mantuvieran a sus estudiantes en sus dormitorios, pero sin hacer alboroto. Severus llamó a Marcus Flint a su oficina, diciéndole que reuniera a los prefectos de Slytherin y silenciosamente llevaran a los estudiantes de Slytherin al dormitorio. Flint miró a su Jefe de Casa, entendiendo que algo se había presentado, pero era lo bastante astuto como saber que no era momento de cuestionar a Snape.

Lucius y Severus le dieron a Tom, los otros profesores y prefectos una hora para reunir a la mayor cantidad posible de estudiantes, y después se dirigieron a la oficina de Lockhart.

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Harry y Hermione estaban camino a la torre Ravenclaw cuando se encontraron con un caos en el Gran Salón. Ron con la cara roja estaba gritando y haciendo gestos coléricos hacia Parvati.

―¡Tu gato ha estado detrás del pobre Scabbers por semanas! ―gritaba―. Y ahora no está.

Parvati estrechaba contra su pecho a su pequeño, pero notoriamente entrometido gato birmano―. Tu rata se escapa todo el tiempo... siempre andas buscándolo... mi gato no tiene nada que ver con ello.

Hermione suspiró―. ¿El gato tiene sangre en él? ―Parvati sacudió su cabeza con vehemencia―. Entonces es poco probable que haya matado a una rata tan grande como Scabbers, sin resultar herido y tener sangre encima.

Parvati triunfante dio vuelta sobre sus talones y fue con su hermana Padma a la torre Ravenclaw, arrastrando a Hermione con ella de un brazo, diciéndole lo lista que era sacándole de encima a ese bruto pelirrojo.

Dudley hizo una mueca―. Podemos ayudarte a buscarlo, si quieres ―ofreció con renuencia. Algunos Gryffindors aburridos estuvieron de acuerdo, sugiriendo que hicieran un concurso para ver quien cubría mayor territorio. Ron se encogió de hombros... siempre que encontraran a Scabbers.

Harry rodó los ojos, pero dijo que ayudaría a buscarlo un rato, descubriendo que de algún modo Ginny también se había ofrecido y que lo acompañaría a buscarlo. Ellos recorrieron los pasillos mirando arriba y abajo. Ginny mantuvo una charla animada acerca de los juegos de quidditch en la escuela, lo cual no le importaba a Harry, ya que así no tenia que hablar.

Ellos fueron hasta el segundo piso y Harry frunció el ceño. Su papá, y el señor Malfoy, les habían advertido a Harry, Draco y Dudley que no se acercaran al área donde habían atacado a Finch-Fletchley. Aun así, ellos tan sólo estaban buscando a la rata, y después se marcharían. Harry fue pasillo arriba a revisar algunos salones de clases, y Ginny fue pasillo abajo a revisar el baño y algunos armarios de aseo.

Ginny estaba mirando en el último váter y hablando con la llorica fantasma que residía allí cuando escucharon pasos que corrían. Ella salió de la casilla para quedar sorprendida al encontrarse con quien corría.

―¿Profesor Lockhart?

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Lucius y Severus llegaron al salón de clases de DCAO y entraron con un floreo. Lockhart levantó la mirada con sorpresa, pero el par notó como conseguía sacar su varita y la sostenía a su costado sin aspavientos.

Lockhart intentó sonreír en su manera normal, una sonrisa de auto-satisfacción que demostraba todos sus dientes perfectos. El Horrocrux había estado practicándola ante el espejo bajo los continuos presiones de Lockhart y pensaba que casi lo había conseguido.

―Lockhart, me temo que se nos ha llamado la atención hacia el hecho de que has Obliviado a a una estudiante, para ser exactos a la señorita Granger ―dijo Lucius con tono agradable, casi amistoso. Severus y él se dividieron, para dejar a Lockhart en medio de ellos.

Severus tenia su varita afuera del lado derecho, fuera de la vista de Lockhart, pero estaba trabajando en lanzar hechizos que encontraran el Horrocrux. Lo descubrió en el centro de donde rezumaba una magia oscura, en el brazo superior de Lockhart. Severus frunció el ceño. Lockhart debía haber reducido la diadema para que le sirviera como brazalete entonces.

Lockhart estaba protestando su inocencia, su voz alcanzando un cierto filo. El Horrocrux mentalmente revisó varias maldiciones útiles para usar contra el par. Tendría que actuar con rapidez, sospechaba que ellos habían luchado antes lado a lado y sabrían como vencer a un oponente superior. En el fondo la voz de Lockhart se quejó, objetando el uso de cosas que provocarían marcas de quemaduras, rupturas de ropas y falta de pulcritud en esos hechizos.

―Y por supuesto, queremos la Diadema de Rowena Ravenclaw que tienes en la parte superior del brazo derecho ―dijo Severus, no viendo la necesidad de usar ya la cortesía y dejándole saber a Lucius donde estaba el Horrocrux.

Lucius sacó su varita al mismo tiempo que el Horrocrux dejaba de personificar a Lockhart y empezaba a lanzar hechizos. Severus y Lucius intentaron atacarle por ambos lados, pero los escritorios y libreros lo hacían difícil. El Horrocrux entonces se apostó detrás de la escalera de piedra que conducía a los cuartos privados de Lockhart.

El Horrocrux dejó escapar un grito de furia. Estos dos no iban a hacérselo fácil. Si heria a uno de mala manera, empero, el otro no le dejaría atrás. Él sabia que ellos eran amigos cercanos, y pensó en ello con desdén, esa seria su caída. Lanzó un fuerte bloqueo contra Severus, lo bastante para lanzarle contra una muralla noqueándole.

El Horrocrux saltó desde detrás de la escalera con una lluvia de diffindo fáciles de desviar, para después lanzar un poderoso hechizo corta-sable del que Lucius no pudo defenderse.

Lucius cayó en medio de un chorro de sangre que escapaba de un largo tajo hondo en su pecho. El Horrocrux corrió entonces hacia la puerta, pasándole por el lado. Severus fue junto a Lucius, pero envió una maldición bolo que hizo que varias cuerdas se enrollaran alrededor de las piernas de Lockhart. El Horrocrux se liberó tan rápido como le fue posible, sintiendo los chillidos de Lockhart en su mente de que su pelo estaba humeando.

Severus intentó cerrar con fervor la herida que sangraba, sacando viales de tintura de dittany que vació sobre esta. Pero no podría salvarle la vida a Lucius y asegurar a Lockhart. Blasfemó cuando el Horrocrux escapó por la puerta. Tan pronto como se detuvo la hemorragia, lanzó polvos Flú a la chimenea más cercana, gritando los códigos que permitían llamadas afuera del colegio.

―¡Hugo Savage! ―gritó Severus. La cara de Savage apareció y Severus le contó con urgencia lo sucedido. Savage y Dumbledore se apresuraron a venir por Flú, asistiendo a Severus con hechizos curativos tan rápidamente como podían. Pusieron de pie a Lucius y se dirigieron hacia las puertas del castillo.

Lucius y Severus siguieron a los magos mayores. Severus sostenía a Lucius apoyándole con el hombro y le pasaba reponedores de sangre y pociones curativas, así como una o dos pociones contra el dolor mientras intentaban correr, o más bien caminar con rapidez.

Hugo y Albus fueron hacia los portones del colegio y lanzaron hechizos, buscando a Lockhart en los terrenos... y nada. Severus y un aun dolorido Lucius llegaron junto a ellos.

―Nadie ha cruzado las puertas ―jadeó Lucius, reportando lo que podía sentir a través de la conexión que aun sostenía.

Dumbledore y Savage se miraron uno al otro con un mal presentimiento.

―Entonces, ha huido hacia la Cámara ―dijo Severus llanamente, negándose a demostrar lo terrorífico del pensamiento. Un castillo lleno de niños y un basilisco que podría quedar suelto.

Ellos se dirigieron hacia el segundo piso más lentamente, preguntándose la mejor acción a tomar. Dejaron a un exhausto Lucius en la base de las escaleras a la oficina del Director.

―Si no me llega un Patronus de uno de ustedes en una hora, llamaré a Madame Bones ―advirtió Lucius alarmado. Albus asintió con renuencia.

Se encontraban casi llegando al corredor del segundo piso cuando se toparon con un contrariado Marcus Flint y con Oliver Wood.

―La rata de Ron Weasley escapó y un montón de niños fueron a buscarla. Encontramos a la mayoría de ellos, con la excepción de Potter y Ginny Weasley ―les dijo Wood en breve, esperando que no le culparan―. Tom Riddle fue a buscarlos, pero no ha regresado.

―Tuve que atar mágicamente a Malfoy a una silla para evitar que fuera corriendo detrás de Potter y Riddle ―gruñó Flint―. Actuando como un condenado Gryffindor ―resopló, ganándose un codazo de Wood que le hizo reír.

Los tres magos adultos se apresuraron a ir hasta el pasillo del baño seguidos por los dos prefectos, y se detuvieron frente a la entrada. Un mensaje estaba escrito en rojo estridente: «Su esqueleto yacerá en la Cámara para siempre...»

―Joder...―dijo Flint debilmente. Wood asintió concordando. Snape no tuvo corazón para restarle puntos por lenguaje.

Dumbledore se enderezó―. Señor Wood, vaya a decirle a la profesora McGonagall lo que encontramos, y que ella debe ir a la oficina del Director a asistir al Director Malfoy ―a Wood se le desorbitaron un poco los ojos, y después partió corriendo.

―Señor Flint, vaya a la oficina del Director y ponga al día a Lucius acerca de este evento, dígale que vamos a entrar a la Cámara . . . y que esperamos que el señor Riddle y Potter ya estén allí ―ordenó Albus.

Flint tragó otro "Joder". Pensando en uno de sus preciados Cazadores en la Cámara, también salió disparado corriendo.

Los tres fueron a la entrada de la Cámara que estaba abierta, asomándose a la oscuridad.

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El Horrocrux lanzó un Stupefy a Ginny con una sonrisa cruel. Perfecto, él necesitaba un sacrificio de magia y vida para completar la transferencia de la diadema al cuerpo de Lockhart. Ella hasta era una sangre pura, lo cual la hacia más aceptable. La fantasma le gritó, pero salió huyendo aterrorizada cuando su siseo abrió la entrada a la Cámara.

Saltó por la abertura, ignorando el aullido de angustia de Lockhart por el estado en que quedarían sus túnicas. Luego tiró del cuerpo ingrávido y flotante de Ginny detrás de él y la dejó caer frente a la estatua de Salazar. Retiró la diadema, que había convertido en brazalete del brazo de Lockhart, la volvió a su tamaño normal y la puso sobre el pecho de la niña, arreglando sus manos para que la estuvieran tocando.

Se echó para atrás, a pesar de que con el retiro de la diadema era más difícil controlar el cuerpo de Lockhart. Comenzó el encantamiento, sintiéndose mejor una vez que comenzó el proceso. La vida de la niña y su magia lentamente iban hacia la diadema y a través de esta, al cuerpo de Lockhart junto con el alma de Voldemort. En vez de ser una mera posesión, ahora el cuerpo seria totalmente suyo. Pronto aplastaría para siempre a ese idiota de Lockhart.

La voz gimoteante de Lockhart se detuvo, pero pudo sentir la súbita alarma del hombre. Finalmente se daba cuenta que esto no era algo temporal.

El Horrocrux estaba seguro que le habían seguido, así que convocó al basilisco, asegurándose de que no escuchara a nadie más y le hizo ubicarse en espera al fondo de una poza de agua.

Estaba a medio camino del proceso de drenar a la niña cuando escuchó pasos que retumbaban. Alzó la mirada con alarma, medio esperando a Snape o quizás a McGonagall. Se relajó, se trataba de Potter y... hmm, su propio heredero, Tom Riddle.

―¡Detente! ―gritó Tom, mirando la Diadema con espanto. ¿Cómo podría reclamar esa pieza de su alma si ya se estaba marchando, y no había sido purificada?

Miró a Harry, lo había encontrado parado afuera del lavatorio de niñas, mirando fijamente la entrada a la Cámara de los Secretos. Harry había insistido en venir con él, diciendo que siempre podría "ir por ayuda", tratando de convencer a Tom de que lo haría si ocurría algún peligro. Tom esperaba que el basilisco le obedeciera si llegaba a aparecer.

El Horrocrux le sonrió al par―. Vaya, vaya, vaya. ¿Han venido a jugar al héroe? no servirá de nada, el proceso está casi completo. Ella morirá y yo renaceré y pronto seré invencible.

―Invencible, no. Por lo que recuerdo siempre le temiste a Albus Dumbledore... y deberías ―dijo Tom desdeñoso.

El Horrocrux frunció el ceño enojado y gritó llamando al basilisco. Este surgió del estanque y Tom le gritó a Harry que corriera. Harry se dio vuelta para correr hacia los túneles, y el basilisco fue hacia allí. Fawkes apareció envuelto en llamas entre ellos. El basilisco se detuvo y trató de detener al ave con su mirada, pero era demasiado tarde. Fawkes cargó contra los ojos del basilisco, despedazándolos con sus garras afiladas, y después desapareció en otra llamarada de fuego.

Harry llegó hasta la entrada a los túneles y se detuvo, mirando hacia atrás. No podía dejar allí a Tom a menos que se viera forzado a hacerlo.

Tom retrocedió alejándose del estanque de agua y del basilisco, pero su peor arma ya no estaba. Ahora podría matarse. Miró a Ginny y al enfurecido Horrocrux.

―Puede que la condenada ave lo haya cegado, pero a diferencia de las serpientes no-mágicas, esta puede oírte ―dijo el Horrocrux.

Fawkes reapareció y dejó caer el Sombrero Seleccionador en manos de Tom. Tom lo miró con exasperación ¿por qué el ave no había traído mejor a Dumbledore? Tom desenrolló el sombrero y lo miró mientras el Horrocrux se echaba a reír a carcajadas. El basilisco testaba el aire con su lengua, intentando sentir su aroma.

Harry retrocedió un poco más dentro del túnel, pateando accidentalmente una piedra. El basilisco se volteó bruscamente y comenzó a ir hacia Harry.

Tom gritó―: ¡Para! ―y lanzó una roca a la cabeza de la bestia para distraerla, rehusando a permitir que fuera detrás de su hermano menor.

El Sombrero en su mano se rió y dijo―. Bien hecho, joven mago ―y una espada cayó del Sombrero a sus pies.

Tom aferró la espada y se hizo a un lado para evitar a la serpiente. Se puso el sombrero en el bolsillo y miró la espada, no era muy grande, pero era pesada con magia y hechizos. Miró a la serpiente, sintiéndose algo desesperado. La serpiente atacó de nuevo, y Tom lanzó un mandoble a su nariz con fuerza.

El interior de su hocico es su área vulnerable, puedes alcanzar su cerebro o su espina desde allí ―dijo Yvane con rapidez.

A pesar de que el corte en la nariz era doloroso, no causó mucho daño. La serpiente gruñó furiosa de todos modos y atacó de nuevo. Tom la evitó danzando fuera de su paso y lanzando golpes con la espada. Por fin, el basilisco lo arrinconó por el estanque y fue hacia él con el hocico abierto y Tom aprovechó la oportunidad, empujó la espada adentro del hocico del basilisco, y a través del paladar superior hasta su cerebro.

Sacó su brazo con un grito de rabia, mirando el colmillo ofensivo que sobresalía de su brazo derecho, y se lo arrancó. Conocía la potencia del veneno del basilisco. Rodeó a la serpiente mirándola morir con amarga satisfacción. Tom se tambaleó y cayó de rodillas junto a Ginny, escuchando como Harry corría gritando su nombre.

Tom dejó caer el colmillo sobre el suelo de piedra, junto con la espada, consciente de lo vacío de esta victoria.

―Me has quitado mi arma, podría haberla dejado suelta en la escuela, para mantener ocupados a Dumbledore y los Aurores por bastante tiempo ―dijo el Horrocrux airado―. Pero... eso no importa, no importa ya, en unos segundos será intrascendente. Yo tendré un nuevo cuerpo y estaré en mi camino... y tu estarás muerto ―miró con enojo a Tom. Él esperaba haber tenido la oportunidad de volverlo de su lado, lo había visto combatir contra la serpiente con algo de orgullo. Pero ahora el joven mago moriría... una lástima, suponía.

Fawkes apareció de nuevo, y Tom le dio un manotazo molesto. Pero el ave sólo ladeo la cabeza con una mirada divertida y dejó caer varias lágrimas suyas sobre la herida. Tom observó asombrado mientras la herida se cerraba y sentía como el veneno se iba. Los fénix tenían poderes curativos, casi lo olvidaba. Colapsó igualmente, curado, pero aun muy débil a pesar del corto tiempo en que el veneno cursara por sus venas.

Un mucho más aliviado Harry se volteó hacia el Horrocrux―. ¡Casi mataste a mi hermano! ―gritó―. No deberías haber hecho esto ―Harry achicó los ojos amenazador, aferró el colmillo de basilisco y sacó la diadema de manos de Ginny. Había estado escuchando con atención cada vez que Lucius, Tom y Severus discutían los Horcruxes. Severus quería que supiera como se destruían. Y recordaba que el veneno de basilisco, era uno de esa formas.

―¿Qué estas haciendo? ―preguntó el Horrocrux con alarma.

Harry miró a Tom disculpándose, pero Tom asintió, viendo inmediatamente su intención―. Hazlo ―susurró Tom.

Harry empujó el colmillo con fuerza sobre el área de suave oro blanco, y este cedió, los colmillos de basilisco son muy afilados y fuertes. El Horrocrux gritó, y también Tom.

Lockhart vio también que esta era su oportunidad. Una vez que dio cuenta que el Horrocrux planeaba librarse de él, para descartarlo, esperaba una ocasión. Lockhart si sabia de algo era de magia de la mente. Los hechizos de memoria eran su especialidad, pero igual había estudiado los otros. Su maestro le había dicho con exasperación que podría haber sido un dotado Oclumancista o Legilimancista si tan sólo se concentrara en algo más que tonalidades de colores y gel para el cabello.

Bueno, la posibilidad de morir tenia ahora su atención completa. En el momento en que Harry atacó, el también lo hizo. Empujó con cada fibra de su magia mediocre, mientras que el Horrocrux gritaba de dolor, y lo empujó fuera de su cuerpo. Lockhart después colapsó sobre la piedra.

La sombra flotó como una masa oscura, herida e incierta. Harry lo apuñaló una y otra vez, determinado a derrotar ese pedazo de alma oscura. Un alarido sobrenatural, vacío, salió del vapor oscuro y pareció colapsar sobre si mismo y lentamente disiparse, dejando un silencio resonante con solo el llanto casi silencioso de Tom.

Severus, Albus y Hugo llegaron corriendo para encontrarse a los vencedores sosteniéndose uno al otro en su angustia, y Ginny mirando a su alrededor confundida.

Lockhart, sin embargo, estaba sonriendo mientras decía―. ¡Lo hice! ―triunfante, antes de quedar inconsciente.

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Autora: ¡Hecho! ¿alguien quiere hamburguesas de basilisco?

N/T: Pobre Tom...

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Editado 11NOV2020