3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 104: "Sorpresas en Chelsea"
Roger Eastlake ubicó a Marge y a Betty en el sofá en Privet Drive intentando ignorar que todos sus movimientos eran observados por Ojo Loco Moody y su Auror en entrenamiento. Fue inevitable que el abogado de Lucius fuera llamado a la escena del ataque de Black, y estando muggles involucrados habían llamado, claro esta, a Eastlake.
Ser nacido de muggles era a veces una ventaja, ya que estos choques con el mundo muggle eran inevitables, y un conocimiento práctico de como piensa un muggle promedio era absolutamente vital. El interrogarlos a todos y dar una mirada en las memorias de los muggles les había llevado toda la tarde, y ya eran cerca de las diez de la noche.
Dudley corría alrededor de la casa con el Auror novato detrás para ayudarlo, desvaneciendo la pizza ahora fría para hacer parecer que se la habían comido, yendo a buscar las bebidas caídas en el jardín y sirviendo un poco de ellas en vasos para hacer parecer que fueron consumidas esa tarde. Dudley usó el microondas para hacer maíz inflado -para asombro del novato- y volcó la mitad de eso en un bol y la otra la hicieron también desaparecer.
Eastlake se aseguró de que Marge y Betty no recordaran nada, sino haber visto toda la tarde el Doctor Who. Por suerte, la maratón era de viejos episodios y las dos mujeres los habían visto antes. Dudley se sentó entre las dos con Seti ubicado sobre sus hombros y el bol con maíz inflado en su regazo justo cuando los créditos del último episodio empezaban a aparecer en la pantalla del televisor.
Los tres hombres se Desilusionaron y observaron como Lucius llegaba en ese momento. Ellos sonrieron con alivio ante los comentarios amables que las mujeres de forma algo confusa intercambiaron con Dudley mientras le despedían. Lucius abrió la puerta del frente hasta atrás para que todos pudieran salir, mentalmente haciendo una mueca. Sabia que Moody encontraría la ocasión para referirse a él como un 'relamido abre-puertas' en algún momento en el futuro.
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Lucius y Severus guiaron algunas búsquedas intensivas de Black con algunos esbirros de Lucius el resto de la semana, junto con cualquier miembro de la Orden que tuviese el tiempo. Andromeda iba parte del tiempo, intentando conjuros de rastreo que le permitían encontrar a cualquier persona cercana con sangre Black.
Desgraciadamente, cerca de la Reserva esto era más difícil, ya que seguía dirigiéndola a Heather Black. Como no sentía a nadie más cerca, ella pensaba que Sirius no estaba cerca. Ellos consideraron hacer que Heather Black intentara hacer esos conjuros, ya que ella era -cuando menos legalmente- la cabeza de familia de la Noble Casa de los Black. Sin embargo, ella no estaba familiarizada con esos hechizos y Andromeda dijo que llevaba tiempo el aprender los hechizos que se enseñaban a miembros de la Casa de los Black desde su infancia.
Los titulares que contaban el ataque en Spinner's End unieron al mundo mágico en su esfuerzo de localizar al prófugo. Desafortunadamente, eso llevó a un sin número de 'avistamientos' que tenían a los Aurores ensarzados en investigar cada uno de ellos. La academia de estudiantes fue convocada a asistir en esto, pero ellos aun así estaban sobrepasados por las pistas falsas... a pesar de qie una o dos fueron buenas.
Black apareció aquí y allá en algunas comunidades mágicas en Gales, y en algunos pueblos donde vivía gente mágica entre los muggles, unas cuantas calles de casas que tenían solamente ocupantes mágicos "ocultos a plena vista" en villas mayoritariamente muggles. Él había robado algo de comida, un pollo en una mesa, un pastel en una ventana. Algo de ropa faltaba en las tendederos. Vistazos por aquí y por allá, y seguían encontrando pistas verdaderas por todo Gales, a veces apenas horas detrás de él.
Black parecía estar confundido, iba de pueblo en pueblo al parecer sin descubrir donde estaba su blanco. O bien él no sabia que Harry estaba en la Reserva de Dragones, o estaba demasiado enfermo para darse cuenta de a donde iba. Tom comentó en forma criptica que quizás Black no estaba lo bastante loco como intentar entrar a la Reserva.
Por fin, los reportes de avistamientos se detuvieron (cuando menos los auténticos). Esto hizo que Lucius se pusiera nervioso, pero Severus tan sólo movió la cabeza.
―El año escolar empieza de nuevo en un par de semanas, él se dio cuenta de que no puede llegar a Harry en su casa... así que estará esperándolo en Hogwarts ―dijo Severus con voz helada―. Tendremos que estar preparados para enfrentarnos con él allí ―su rostro estaba impasible al hablar, solamente sus ojos revelaban el miedo que sentía por Harry.
Tom asintió con sequedad y fue a continuar con sus lecciones de Patronus para los tres jóvenes magos. Lucius y Severus observaron hacia afuera por las ventanas traseras hacia el jardín, este iba a ser un año preocupante. Hasta las protecciones emplazadas contra Black tenían riesgos, después de todo los Dementores eran un problema, pero cuando menos podía hacerse algo sobre ellos.
Los tres niños podían hacer ahora un pequeño escudo de luz. Ellos siguieron practicando, pero sin algo contra quien hacerlo eso era más difícil. Aun así, Tom sentía que estaban haciendo progresos y ellos estaban trabajando en hacer su conjuro más poderoso. Esperaban poder hacer que la niebla tomara la forma de un animal.
Mientras que Severus y Lucius continuaban con su búsqueda, Tom y el resto de la Reserva continuaba su vigilancia de los tres niños. Rosmerta pasaba ahora gran parte del tiempo en la Reserva, dejando que Rene y el nuevo elfo doméstico se hicieran cargo de la taberna y contrató algo de ayuda extra para reemplazarla. Aun iba una o dos horas cada día, y el resto lo pasaba manteniendo un ojo sobre Harry y asegurándola a Petunia, y así también a si misma, de que todo resultaría bien.
Llevó muy poco incentivo para que los Dragones patrullaran la Reserva en busca de Black, o de cualquier otro intruso. A todos los Dragones les agradaba Tom y lo ayudaban, especialmente ahora que estaba trabajando en la Reserva pasando tiempo con los Jinetes de dragón y con los Cuidadores de dragón, y lentamente abriéndose camino hacia su meta en la biblioteca, planeando cuidadosamente su propia biblioteca de memorias y diarios personales.
Desde los eventos con MacNair todos los Dragones se habían vuelto muy protectores de Harry, Dudley y Draco. Ahora la amenaza de Black era tomada como una afrenta personal por los Dragones jóvenes que aparentemente no tenían nada mejor que hacer que volverse militantes sobre cualquier insulto imaginario. Cuando las ropas pertenecientes a Black fueron traídas, los jóvenes se amontonaron esperando ser los primeros en memorizar el olor y encontrar al mago. Hubo muchos empujones y rugidos entre ellos mientras se reunían alrededor de Tom. Yvane no fue de ayuda... les seguía urgiendo, para sorpresa de Tom. Ademas, Yvane había prometido que ayudaría a proteger a Harry, y últimamente le había sido difícil.
Yao abandonó su estanque caliente para rugirle a los Dragones jóvenes que ellos debían capturar a cualquier intruso... no lanzarle llamas ni comérselos, y que no debían verlos los muggles. Los machos jóvenes rugieron su desafío, especialmente después que Yvane gritó que ¿para que estaban entonces los magos con sus varitas y Obliviates?
Al parecer Yvane no estaba de humor para ser razonable.
Tom no estaba seguro de estar feliz u horrorizado al ver a los Dragones emprender el vuelo.
Tras pasar la primera semana sin que los Dragones sintieran el olor de Sirius Black, los Dragones más temperamentales: tres machos jóvenes Colacuernos Húngaros y una Dragona absolutamente endemoniada decidieron traspasar el borde de la Reserva para ir a revisar un bosque cercano. Black no se encontraba allí, pero descubrieron un nido de Acromántulas que se habían fugado del bosque de la Reserva, presumiblemente para alimentarse del muggle más cercano.
Los cuatro Colacuernos con mucho agrado flamearon a las arañas y destruyeron su nido. Después volaron de regreso a la Reserva para reportarlo de modo desafiante a Yao, y por lo tanto, a Yuan Chang. Yuan y dos Jinetes de dragón de inmediato se Aparecieron en el área para encontrar un gran contingente de camiones de bomberos y una camioneta de noticias que habían respondido a "un fuego de matorrales que amenazaba con consumir el bosque", y que pena que el verano fuera tan seco que estaban teniendo estos incendios tan repentinos.
Yuan estuvo muy aliviado de que no fueran necesarios los Obliviates, especialmente al dar su reporte a la FIM acerca del fuego y alertar al Ministerio de Magia de que los nidos de Acromántulas quizás se estaban inquietando.
Los Dragones fueron muy ruidosos esa noche, los rugidos siguieron casi toda la noche mientras los Dragones más viejos regañaban a los jóvenes acerca de la necesidad de ser discretos, y los jóvenes le insistían a los mayores que librarse de las arañas y buscar a Black era más importantes. Tom se mantuvo despierto aun después de que Severus colocó hechizos silenciadores porque Yvane se encontraba en medio del debate y Tom tenia que escuchar, así lo quisiera o no.
Finalmente, los jóvenes de malas ganas acordaron ser más circunspectos. Yao y Yuan esperaban que la definición de 'circunspección' de los jóvenes Dragones, así como Yvane, se equiparara a la de ellos.
Ahora, mientras Tom vigilaba como los muchachos practicaban el encantamiento Patronus con diligencia, no sabia de si esperaba que Black se dirigiera a Hogwarts o a la Reserva …. los Dragones estarían vigilando, pero con su suerte Black podría burlarlos. Hogwarts debería ser seguro, pero todos estaban recelosos teniendo allí ahora a Lupin como profesor. Lupin era un viejo amigo de Black, y el lobo en él podría insistir que debía ser leal a su compañero de grupo, sin importar lo homicida que fuera este.
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Lucius y Severus fueron la mañana siguiente a refunfuñar con Dumbledore, y arreglar algunas cosas para el año escolar. Poner en orden la clase de Pociones era algo automático para Severus, pero igual tomaba algo de tiempo. Lucius ya no tenia más que sentarse en la clase de Historia de la Magia y firmar el programa de la clase, pero quería ver si Adrian Pucey había terminado el libro que estaba 'co-escribiendo' con Lockhart. Sin mencionar que estaba haciendo arreglos de último minuto para sus clases de runas antiguas.
Esto dejó a Tom con la labor de llevar a Draco y a Harry al Ministerio a registrar sus formas animagas. Dudley fue con ellos, así como Seti que iba feliz en sus brazos.
McGonagall se encontró con ellos en el atrio del Ministerio, e inmediatamente se encontraron rodeados de periodistas ansiosos. Severus y Lucius hace mucho tiempo se habían dado cuenta que era mejor arrojarles unas migas de lo que querían a la prensa antes que ellos los siguieran a cada paso.
Severus le había mandado una lechuza al Ministro, dejándole saber que Harry y Draco iban a ir a registrarse como animagos esa mañana. Fudge dejó caer unas insinuaciones a la prensa y esto comenzó un alboroto. Él decidió que el evento se llevaría a lugar en el atrio, donde todos podrían observarlo. Después de todo, el registro se trataba de un funcionario registrando los datos del mago y asegurándose de que el mago supiera lo bastante la magia para que los Obliviadores y Rompe-Maldiciones no fueran convocados al jardín de algún muggle a lidiar con un flamenco parcialmente transformado (una vez de eso había sido más que suficiente).
Savage y Scrimgeour se encontraban allí, junto con un buen número de los cadetes más avanzados de la Academia de Aurores. Les estaban enseñando a como proveer seguridad para magos y brujas de alto perfil, en qué fijarse, y como mantener a sus encargos a salvo, pero que aun así fueran capaces de seguir con sus actividades.
Hugo Savage de inmediato le hizo saber a todos los que estaban en el atrio que cualquiera que sacara una varita seria maldecido primero y después se le harían preguntas―. No podemos revisar los antecedentes de todos de antemano, así que vamos a asumir que cualquiera con una varita en la mano es un asaltante, así que quedan advertidos... ―Hugo les dio tal mirada que causó que todo el público se estremeciera y que unos cuantos mirones decidieran apresurarse hacia sus oficinas o los Flús.
Así fue como Tom se encontró con sus tres pupilos en el atrio, frunciendo el ceño a la vista de tanta gente en esta audiencia improvisada. Yuan Chang había enviado con él a tres de sus Jinetes más impresionantes vestidos con su armadura completa de cuero de dragón, incluyendo espadas cortas, dagas y miradas amenazadoras. Ellos rodearon a los tres niños y mantuvieron atrás a la prensa.
La profesora McGonagall ya había llegado, y Fudge les dio a todos la bienvenida, diciendo que quería demostrar que las escuelas mágicas británicas estaban liderando y que el curriculum de Hogwarts se encontraba entre los mejores. La profesora McGonagall anunció alegremente que ella pretendía comenzar a ofrecer clases de transfiguración avanzada para que pudieran estudiar las transformaciones animagas.
La prensa comenzó a gritar algunas preguntas mientras que Draco y Harry llenaban el largo papeleo para un nervioso empleado del Ministerio. McGonagall, Fudge, Tom y hasta Dudley continuaron contestando preguntas mientras el empleado ministerial continuaba sudando leyendo las reglas, regulaciones y demás concernientes a las formas animagas de Harry y Draco.
Por fin, Draco avanzó hacia adelante para demostrar su maestría sobre su forma. Harry le había pedido que lo hiciera primero.
Harry había escuchado que había un enorme pozo de apuestas acerca de cual animal era. Todos habían escuchado lo de "aviar", y aquellos en el interrogatorio habían en visto la memoria de Draco su tamaño aproximado, a pesar de que fue borroso ya que el mismo Draco no lo vio bien. De modo que todos tenían una teoría y hecho una apuesta. Cartas astronómicas fueron consultadas, videntes habían aumentado sus negocios, y se revisaron los registros históricos de miembros de la familia Potter. Ellos habían descubierto a un Potter que fue un halcón pequeño que se llamaba Merlín, y ese ahora era el favorito en las apuestas.
Las implicancias de que Harry Potter fuera un Merlín fueron discutidas en detalle en el Profeta Diario, para desmayo de Harry, que sentía que implicar que él estaba emparentado con Merlín por su forma animaga era ridículo. Especialmente porque no era cierto.
De todos modos, quería que todos esos magos bobos que habían apostado sudaran un poco más. Había una bruja con un micrófono para la Cadena de Radio Mágica hablando de ello. Habría probablemente cientos de magos ebrios en tabernas por toda Inglaterra esperando escuchar si habían ganado la apuesta.
Draco dio un paso y con una sonrisa de picardía pasó a su forma de gerifalte, volando un rato sobre una audiencia asombrada y aterrizando con un floreo de sus alas. Hubo algunos aplausos ante esto y Draco fue a recibir su tarjeta del Ministerio con una fotografía de él volando como halcón en ella.
Harry avanzó y hubo un silencio mientras cambiaba con un 'pop' a su halieto y también se elevaba en un vuelo. El número de flashes disparados en el atrio estuvo a punto de cegarlo y Harry tuvo que aterrizar rápidamente sobre el ancho lomo de la estatua del centauro en la fuente del atrio. Salio volando de nuevo y fue hacia donde estaba despejado con los ojos aun parpadeando. Hubo aplauso estruendoso, entre unos cuantos gritos de "esa condenada vidente dijo que él era un Grifo" y "yo estaba seguro que era un Merlín..."
Harry tomó la tarjeta con la foto en el frente y el sello ministerial con su nombre en el reverso que decía que era un animago registrado. Saludó con la mano a la audiencia y hasta contestó un par de preguntas antes de ser sacado de allí por los Jinetes y Tom. Los periodistas se apresuraron a irse, satisfechos... a excepción de Rita Skeeter.
A ella el editor le había advertido que "no moviera el bote". Skeeter había continuado con sus criticas a un nivel mínimo hacia hacia Harry y su familia. No lo bastante como para recibir Vociferadores, pero lo bastante para que la gente leyera su columna para poder escribir diciendo que ella estaba equivocada, lo cual estaba bien para su editor ya que significaba que la gente estaba leyéndola, y por lo tanto comprando el periódico.
Desde el matrimonio de Severus Snape y Rosmerta Christie y la obvia felicidad de Harry Potter con ello, el mundo mágico había exhalado y suspiro de alivio, y se había liberado de su culpa colectiva por la pérdida de Harry Potter de sus padres cuando "los salvó de Quien- No- Debe- Ser- Nombrado". De modo que cualquiera que atacara a los ocupantes de Dragonsrest estaban desafiando su visión de que Harry Potter era feliz, y se encontraba bien cuidado, así que los artículos de Skeeter eran vistos por la mayoría con ojos descontentos.
Así que cuando Harry corrió a tomar la próxima edición de El Profeta Diario, del Quisquilloso y un par de revistas con 'ediciones especiales', la mayoría de las historias derramaba halagos sobre Harry Potter y Draco Malfoy. Harry estaba admirando una foto esplendida exhibida en el frente de El Profeta que lo mostraba volando para aterrizar sobre el anca del caballo. Harry había lamentado no obtener una foto del evento, pero Severus le dijo que cualquier diario o revista se apresuraría a darle una copia.
―Es perturbador pensar que toda esa gente me enviaría fotos sólo para decir que yo quería una ―Harry meneó la cabeza. Él sabia que era famoso, y todo lo demás, pero aun así esto le sorprendía a veces.
―Bueno, tanto Lucius como yo hemos conversado contigo acerca de el adecuado uso de la fama. Ciertamente te lo hemos demostrado ayudando a los licántropos a conseguir aunque sea un mínimo de justicia en el mundo mágico ―contestó Severus con paciencia―. Es cierto que es mejor que mantengas un actitud modesta, no hay nada más desagradable que una celebridad o presunto héroe que piensa que se merece que lo adoren ―Severus suspiró calladamente. No podía quejarse de la actitud modesta de Harry... no cuando él pensó por años que se encontraría lidiando con un clon de James Potter... antes de que conociera en realidad a Harry.
Severus miró a Harry que todavía estaba admirando la foto en la página frontal del diario―. Te aseguro que ellos no pensaran nada malo de ti si envías un carta cortes preguntando si puedes tener una copia de la fotografía ―Severus le puso mantequilla a su pan y sorbió su café―. Por supuesto que unos cuantos complementos floridos acerca de la fotografía no estarían demás.
Rosmerta se rio por lo bajo mientras se sentaba a la mesa, tras escuchar el final de la conversación. Tomó el periódico cuando Harry lo puso sobre la mesa―. Es una foto encantadora, Harry. Si ellos te mandan una copia podríamos agrandarla y colgarla sobre la chimenea ―hizo una seña hacia el lugar vacío. Después miró el final de la página y se echo a reír.
―Ah... bien, aquí sale el ganador de la apuesta patrocinada por el Ministro, ellos le llaman un "concurso filantrópico" ya que la mitad del dinero irá a un "fondo de educación". Rosmerta señaló la pintura de una vieja bruja decrépita con una sonrisa en que faltaban dientes y de pelo extremadamente salvaje. Ella estaba sosteniendo un gato atigrado con las orejas despedazadas por las peleas pasadas que miraba a la cámara con desdén―. Madame Magpie de Arbroath, Escocia, fue la única que adivinó que tu eras un Halieto... ella dice que su gato, Snoop, se lo dijo... claro que no dice cómo él lo sabia.
Ellos hojearon las varias publicaciones, señalando algunas fotos. Severus repasó el articulo que citaba los planes de Minerva para hacer clases avanzadas de formas animagas y cosas relacionadas con transfiguraciones humanas como las habilidades de un metamorfomago. Había un gran anuncio publicitario cerca del articulo diciendo que Flourish & Blotts iba a hacer una gran liquidación de libros relacionados con habilidades animagas.
Tom bajó un poco más tarde ya que ser por sábado había salido en la noche con Dora y algunos de sus amigos que se entrenaban para ser Aurores.
―¿Tienes el día libre, Tom? ―preguntó Severus. Ante la cabezadita de afirmación de Tom, continuó―. Yo necesito ir al Ministerio con Lucius y el Director. Estamos tratando de razonar con Fudge y los Aurores, no podemos hacer que dejen de mandar esos Dementores a Hogwarts, pero necesitamos disminuir el número. Ellos prácticamente están vaciando Azkaban: quieren mandar a cien de ellos ―Severus meneó la cabeza ante esa locura―. Actualmente en Gran Bretaña hay solamente 128 Dementores.
Tom estaba de acuerdo, cien Dementores cerca de adolescentes sobre emocionales así como también de pre-adolescentes llenos de nostalgia por su casa. Una locura, eso era.
―Me figuro que necesitas que yo haga algo que tu habías planeado hacer hoy y ahora esta incapacitado de hacer? ―Tom sonrió ante el aspecto desazonado de Severus, y su cabezadita de asentimiento.
―Había hecho arreglos para recoger una gran orden de semillas que son necesarias para reponer los ingredientes de pociones de los jardines de Hogwarts en el Jardín Psíquico de Chelsea. Pedimos casi la misma orden todos los años, así que ellos ya la tienen preparada ―Severus sonrió ante la sorpresa de Tom y Harry―. El jardín fue establecido en 1673 y es un buen lugar para conseguir semillas a granel a un precio menor. Hogwarts ha estado obteniendo sus semillas allí desde que ellos comenzaron. Al principio fue como un intercambio de semillas, pero ahora solamente se las compramos.
―¿Entonces ellos tienen una sección mágica? ―preguntó Tom, vacilante.
―Bueno, el lugar siempre ha tenido magos apotecarios y acuden brujas allí por cosas. Más de un squib ha trabajado ahí, y también algunos magos, quienes andan buscando esa experiencia ―contestó Severus―. No tiene una área especialmente designada para magos y nunca pedimos una, ya que es perfectamente seguro ir allí y comprar o hacer trueques de semillas.
―¿Puedo acompañarlo? ―preguntó Harry con tono suplicante―. Me gustaría dar un paseo por el Londres muggle. Podríamos ver algo interesante. Di que sí, por favor ―Harry arrastró la palabra final rogándole.
Severus rodó los ojos y Rosmerta se rio entre dientes. Pero la verdad era que no había muchas cosas que Harry pudiera hacer ese día, ya que Rosmerta iba a ir a comprar hoy a sus proveedores de cerveza oscura y de mantequilla. Dudley y Draco habían sido castigados por Petunia por un incidente relacionado con Dobby, una sirena portátil y un platón de pastelillos de arándanos. Ellos estaban limpiando las habitaciones sin la ayuda de Dobby ni de sus varitas. Sin duda habría mucho lloriqueo y quejas en progreso.
Pronto todos partieron a sus varios encargos.
Tom y Harry fueron por Flú a Chelsea, había suficiente tráfico en el área para que el Ministerio mantuviera un Flú en un pequeño café. Parecía que estaba ocurriendo mucha dinámica en los negocios con los muggles ya que la joven bruja que les llevó a la parte de atrás del negocio se encogió de hombros―... se suponía que el café fuera una cubierta, pero parece que a los muggles les gusta nuestro café... siendode Turquía y todo...
Ellos vestían jeans y camisetas debajo de las túnicas y Tom las enrolló y las encogió para colocarlas en su bolsa. Al llegar a los jardines empezaron a recorrerlos, y compraron un libro de la historia de los jardines y finalmente fue a recoger las semillas. Yvane seguía comentando acerca del lugar, un dragón no había podido visitar Chelsea ni siquiera en el 1600, pero sus Jinetes eran familiares con el lugar.
Caminaron por unas cuantas calles mirando las tiendas. Encontraron otros libros, por supuesto, y un camiseta colorida de lo más chillona que decía «Yo hago lo que me ordena el Cereal de Arroz». Ellos la compraron, y debatieron a quien regalársela. Si a Severus, quien le destinaría un Incendio, o a Dumbledore, quien probablemente la usaría.
El debate fue cortado de pronto por una cantaleta infantil al otro lado del camino―. ¡Bicho raro! ¡Bicho raro! ¡Loca Lizzy... Loca Lizzy! ―para su espanto esto fue seguido por puñados de guijarros que fueron a parar contra una forma diminuta agazapada en la esquina del campo de juegos.
Tom y Harry corrieron atravesando el camino, buscando a un maestro para llamar su atención cuando los ojos de los muchachos recayeron sobre un cartel grande declarando que ese lugar era un "Hogar de Niños", uno de los muchos eufemismos para un orfanato. Esto trajo al frente toda la rabia latente de Tom por los cuidadores negligentes de su propia experiencia en orfanatos.
Yvane pareció igual de perturbado―. Es una niña mágica...
Tom se colocó de inmediato entre la pequeña forma y sus sobresaltados atormentadores. Varios corrieron de inmediato, dejando caer los guijarros restantes. El resto quedó paralizado por la mirada en los ojos de Tom. Había sido más bien fácil traer a la luz su vieja mirada de hace cincuenta años atrás en que podía acobardar hasta a otros magos con promesas de dolor y venganza. Los niños restantes tragaron con dificultad y tartamudearon excusas―. Lo siento, no quise...―y―. Ella es un fenómeno, saben …hace que cosas raras pasen ―antes de terminar huyendo con el resto.
Yvane se rio por lo bajo y dijo―. Bien hecho... se lo merecían los pequeños canallas.
―¿Ahora estas abogando por aterrorizar niños? ―se rio Tom, intentando sacudirse la furia remanente de los recuerdos de sus propios atormentadores cuando fue niño.
Harry había calmada a la niña pequeña, poniéndola de pie. Ella parecía tener cuatro o cinco años debajo de la mugre en su rostro. Sus brazos, piernas y cara estaban cubiertas por pequeñas cortaduras de las piedras, y de moretones viejos y nuevos. Para su desmayo, pudo escuchar como Harry le prometía que eso nunca más le volvería a pasar... ya que ella iba a irse con ellos.
La niña se volteó a mirarlo con esperanzados ojos azules, y Harry lo miró con aspecto militante, mientras Yvane le susurraba―. ¿Por qué no?
Tom pensó con rapidez... ¿cuántas veces había esperado y orado por un rescate como este cuando se había encontrado rodeado por torturadores en su mismo orfanato?
Tom asintió secamente y cada uno la tomó de una mano, guiando a la niña, Elizabeth al parecer, dentro del edificio. Ellos encontraron la oficina principal con rapidez. Varios abusadores de Elizabeth se encontraban allí hablando rápido y agitando los brazos, dando su propia versión de los eventos antes que les delataran.
La supervisora miró a Tom con ojos cansados, era obvio que ella sabia lo que estaba ocurriendo y esperaba que él y Harry no hicieran demasiado escándalo sobre eso. Los niños se escurrieron escapando al verlos, dándoles miradas a Elizabeth que prometían dolor si ella llegaba a decir algo en su contra.
Tom miró a la supervisora, examinándola mientras le indicaba a Harry que llevara a Elizabeth al baño para asearla. Tom le lanzó un Confundus sin varita y sin palabras a la mujer y habló con calma. Tom no quería molestarse con objeciones, ¿para qué, si de todos maneras iba a llevarse inmediatamente de allí a Elizabeth?
―Somos parientes lejanos de la niña. Hemos estado buscándola desde hace algún tiempo, y estamos aquí para llevárnosla ahora ―Tom buscó en su billetera un momento y encontró la tarjeta de Angus Essex. Se vio obstaculizado por un rato, sin estar seguro de como llamarlos, pero entonces Harry le dio instrucciones de como usar el teléfono, y Tom sintió un gran logro cuando le contestaron y pudo contarle lo que estaba pasando a Essex.
Roger Eastlake se Apareció de inmediato en la oficina, que ahora estaba con las cortinas y persianas cerradas para evitar que pequeños ojos vieran alguna magia. Roger dio una mirada a los cortes y moretones de Elizabeth y perdió su sonrisa―. Podemos arreglar que le den su custodia, pero ¿que hará entonces con ella?
Tom parpadeó inseguro―. Estoy seguro de que habrá alguien en el mundo mágico que la quiera. No puedo decirle el número de veces que he escuchado decir a un chico "mamá y papá querían más hijos, pero..."
Roger asintió y pidió los documentos de Elizabeth mientras Harry se sentaba con la niña y comenzaba a contarle la historia de "El malvado caballero Sir MacNair y la noble Dragona Hazelette". Las risitas de Yvane le estaban haciendo difícil el escuchar a Eastlake, así que finalmente le siseó mentalmente que se callara.
En tanto Roger revisaba los papeles, Tom miró de nuevo en los ojos de la supervisora―. ¿Esta segura de que no hay algún otro niño con 'problemas' similares a los de Elizabeth? ―inquirió Tom.
―Sólo una...―dijo la mujer con voz adormilada―... varias parejas la han llevado a sus hogares para ver si pueden tenerla ―la mujer se estremeció levemente―. Las historias que ellos cuentan al traerla de regreso...
Tom escaneó sus memorias superficiales con Yvane mirando ávidamente a su vez. Ella tenia memorias de parejas frenéticas contándole relatos de libros que levitaban, vidrios que se rompían, chimeneas que se encendían de pronto... todos eventos familiares para padres mágicos lidiando con la magia accidental de los niños, y que eran una pesadilla total para padres muggles.
―Usted va a llamar a Angus Essex en el mismo instante que sepa que ella ha regresado ―entonó Tom con una orden inherente. Él no iba a dejar que otro niño mágico tuviera que vérselas con pedradas y burlas.
Pronto Roger tuvo los asuntos tan arreglados como podían serlo en esas circunstancias, y Tom, Harry y Elizabeth se marcharon vía Desaparición a las oficinas de los abogados y después por Flú a Dragonsrest.
Tom había colocado un leve encantamiento para dormir sobre la niña antes de emprender el viaje. Harry la colocó sobre el sofá mientras Tom vacilaba y decidía enlistar a Rosmerta primero. La encontró en Las Tres Escobas, por suerte había terminado sus trámites y sólo estaba intercambiando chismes con Rene.
Rosmerta escuchó su historia con jadeos de horror y corrió a ver a la niña. Pronto fue Eizabeth despertada y alzada en brazos por una sobreprotectora Rosmerta, quien la llevó a bañarse aseverándole muchas veces que nada malo volvería a pasarle mientras Rosmerta estuviera cerca.
Tom y Harry llamaron por fuego a Petunia para dejarles saber lo ocurrido a los ocupantes de Spinner's End, ganando a Petunia como aliada y diciéndole que alertara a Lucius de que Essex o Eastlake podrían llamarlo acerca de la otra niña.
Cuando por fin Severus llegó a casa, mascullando que cuando menos habían conseguido bajar el número de Dementores en Hogwarts a cincuenta, pero que seria mejor que empezara ya a preparar cubas de pócima calmante y brebajes animadores.
En eso notó que Tom y Harry parecían notoriamente nerviosos y los miró fijamente―. ¿No habrán dejado olvidado la orden de semillas en algún bar deportivo muggle, o si?
Ambos negaron con la cabeza con fuerza y contaron una vez más la historia. Severus escuchó con un rostro impasible, y entonces escuchó una risita aguda desde el baño del segundo piso que definitivamente no pertenecía a Tinker. Pasó junto al par de muchachos y subió las escaleras, bastante seguro de lo que iba a encontrar. Y seguro que sí, la niña estaba hundida hasta el cuello en el baño favorito de burbujas de Rosmerta.
Su cabello era de color rubio miel oscuro ahora que estaba libre de la suciedad. Ella lo miró con curiosidad con ojos color azul aciano y Severus hizo una mueca ante la vista de los cortes y moretones sin curar aun sobre su carita.
Rosmerta lo miró, una pregunta en sus ojos. Severus suspiró y consiguió sonreír levemente.
―Bueno, cuando menos ella no va a sufrir de cólicos ni nos va a despertar a las dos de la mañana para que la alimentemos ―bromeó, haciendo que Rosmerta sonriera a través de su mirada de inmenso alivio. Era obvio que ella se había apegado mucho a la niña en muy poco tiempo―. Voy a buscar un poco de crema anti-moretones y una poción curativa apropiada para su tamaño y su edad.
Se dio vuelta para encontrarse con dos jovencitos sorprendidos. Tom había pensado que le llevaría unos cuantos días el convencer a Rosmerta y a Severus para esto. Harry tan sólo sonreía―. ¿Entonces no la quedamos?
Severus rodó los ojos y asintió.
Tom y Harry chocaron manos con entusiasmo y bajaron las escaleras ahora con mucha hambre después de haber completado con éxito su misión.
Elizabeth observó al hombre vestido de negro mientras se iba con algo de asombro―. ¿Quién es ese? ―le susurró a Rosmerta.
Rosmerta sonrió―. Su nombre es Sev … y él es mío ―le guiñó el ojo a Elizabeth, provocando otra risita.
Elizabeth se relajó, confiada en que a pesar de lo formidable que se veía, Sev debía estar bien.
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Mucho más tarde, Severus se tensó saliendo de su sueño en estado de alerta. Había un intruso y él no estaba seguro de cuan hostil podía ser. Sacó su varita y se sentó, un Lumos iluminó la habitación y miró hacia abajo a unos ojos azules deslumbrados.
Severus frunció el ceño y miró el reloj... 00:02 AM...―¿Sí, señorita Elizabeth? ―entonó con su mejor voz de "Jefe de Casa".
―Tengo sed ―contestó ella, mirándolo vacilante.
Severus suspiró y tomó un pañuelo de la mesa de noche, lo transfiguró en un vaso, le dio dos golpecitos, uno para conjurar hielo y otro para llenarlo con agua. Esto fue saludado con un jadeo y un gritito de admiración mientras Severus se lo pasaba. Severus se balanceó entre disfrutar de la admiración y su irritación por haber estado errado acerca de alimentaciones a las dos de la mañana. Finalmente, la llevó de nuevo a su cama y se quedó junto a la puerta hasta verla allí.
Fue recibido de vuelta en la cama con un beso y un―: Eres un buen papá.
Quizás todo estará bien, pensó.
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Elizabeth fue presentada a los ocupantes de Spinner's End al día siguiente, ella se apegó con timidez a Rosmerta hasta que apareció Seti. Entonces ella pasó algún tiempo persiguiéndolo alrededor de la casa. Seti trotaba frente a ella guiándola por un largo recorrido hasta que se retiró a la parte de arriba de un librero, dejando que ella hiciera pucheros desde abajo.
Dudley miró a Seti con algo de arrepentimiento―. Vendré a buscarte cuando estén listos para marcharse, en caso de que quieras tomar una siesta ―Seti contestó con un resoplido, y enrollándose dándole la espalda a Dudley.
Petunia y Rosmerta hicieron planes para un viaje épico de compras, decidiéndose en una mezcla de tiendas mágicas y muggle. Después de todo, ellas necesitaban amueblar su habitación, un guardarropa completo, juguetes, libros, etc. y así continuaba la lista.
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Tom estaba planificando un orfanato mágico donde podría enviar a todo niño mágico que descubriera en necesidad. Lucius estaba enlistando docenas de obstáculos, a pesar de que tanto Severus como él dijeron que le ayudarían a circundarlos, después de todo ellos eran Slytherins.
Sus planes fueron interrumpidos por una llamada de la oficina de Essex. La 'otra niña' había sido traída de regreso por los muggles que se la habían llevado a su casa para una 'visita de prueba'. Los abogados le habían dicho a la supervisora, con la ayuda de otro Confundus, que la niña tenia un 'pariente' que iba a llevársela de inmediato en cuanto regresara.
Lucius le sonrió burlón a Tom―. Déjame recogerla por ti, en tanto empiezas a pensar donde vas a ubicarla ―Tom lo miró por irritación y volvió a sus "planes".
Lucius se Apareció de buen humor en las coordinadas que le habían dado y caminó con confianza por el patio de juegos repleto de niños. A ellos les dirigió una mirada glacial ¿cómo se atrevían los pequeños vándalos a dañar un niño mágico?
La supervisora obviamente seguía un poco confundida al mirarlo con ojos empañados―. ¿Se encuentra aquí para recoger a Victoria?
Lucius esperaba que su "Sí" fuera la respuesta correcta, cuando un par de muggles de aspecto agobiado e insomne entraron a la oficina, mientras una niña pequeña se acercaba caminando atrás tranquilamente y miraba en forma desafiante a la supervisora.
Lucius la miró estupefacto, sintiéndose un poco mareado. La niña de cinco años con pelo rubio platinado ahora lo miraba fijamente a él con ojos azul glacial que se igualaban a los suyos.
―Bueno, usted dijo que ha-había u-un pariente de ella aquí esperándola. Es obvio que se t-trata de él, y eso es lo mejor para todos ―tartamudeó el hombre de forma nerviosa justo antes de jalar a su esposa de aspecto traumatizado fuera de la oficina y huir.
La niña los miró escapar con una sonrisa ufana antes de voltearse a un aturdido Lucius.
―¿Y usted es...? ―preguntó ella de modo arrogante.
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N/T: Sorpresa! jaja. Y er... no se suponia que Yvane calmaba a Tom Oo'
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