3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 108: "El destino de Buckbeack"
Severus llamó por fuego a Tom para contarle de los eventos recientes, del fiasco de Buckbeack y la aventura de los muchachos en el túnel, hasta llegar a la breve confrontación con Black. Tom escuchó con los labios apretados, y su rabia inflamada por los rabiosos murmullos de Yvane.
Tom miró a su alrededor en la biblioteca de la Reserva mientras caminaba allí sumido en sus pensamientos. Había terminado ganándose la buena voluntad del bibliotecario y ahora estaban trabajando juntos en las renovaciones. El bibliotecario, Rory, tenía muchos contactos con las otras reservas por supuesto, y ahora estaban finalizando sus planes para expandirse y enlistando los materiales que iban a necesitar para hacerlo.
Rory miró el rostro taciturno de Tom, y después de un rato Tom se encontró explicándole acerca de la irrupción de Black en Hogwarts, de todos los posibles lugares.
Rory asintió con simpatía―. Sí, ¿y tienes alguna idea de qué vas a hacer? ―preguntó, conociendo ya a Tom.
―Sí, pero eso significaría tener que irme por un tiempo ―contestó Tom lentamente―. Hemos hecho avances en la biblioteca... la gente de aquí depende también de mí. Acabo de comenzar con la puesta en marcha del orfanato, y Jack y Serafina están buscando ahora a niños que se encuentren en necesidad de ser rescatados.
Jack Dorney, quien fuera compañero de habitación de Tom en Gryffindor, se había encontrado sin saber que hacer después de Hogwarts. Había pensado en convertirse en Auror, junto con Adrian Kirke, pero tras el primer año de entrenamiento decidió renunciar porque odiaba todo el papeleo y las rondas interminables esperando que algo horrible sucediera.
Serafina Abbott era la prometida de Jack, y ella había sido la primera opción de Tom para trabajar en el orfanato. Ella era una Hufflepuff, quien se sintió entusiasmada ante la idea del orfanato mágico desde el momento que Tom lo anunció, y quizás era hasta más fanática que Tom en eso de "salvar a los niños mágicos de los horrores de un orfanato muggle". Serafina no era de los Abbot que eran extremadamente ricos o influyentes, pero, sin duda, se encontraba emparentada con ellos. Ella se encontraba trabajando en una pasantía en el área de Servicios de Familia del Ministerio, y se había contactado con Tom en el momento que escuchó acerca de esta empresa.
Y Jack Dorney resultó reclutado como su "ayudante". De los dos, Jack era quien resultaba más versado para mezclarse en el mundo muggle, y era realmente bueno en rastrear personas. Sería sin duda el más indicado para efectuar la 'extracción' de un niño de un orfanato cuando los descubrieran.
Con los abogados y los contadores monitoreándolos, no necesitarían de la ayuda de Tom … pero aun así lo sentía como una deserción.
―Harry te necesita. La biblioteca es importante, así como el orfanato, pero Jack Dorney y Serafina Abbott pueden ocuparse del orfanato, y Rory podrá implementar las renovaciones en la biblioteca... Tu sabes lo que se necesita hacer para ayudar a Harry ―el tono de Yvane era más bien impaciente, Tom sabía que estaba deseando tener verdadera acción. Tom suspiró, él también se sentía ansioso por hacer algo.
Rory lo interrumpió, y sonrió con complicidad―. En este momento tu hermano Harry te necesita más ―intervino entonces. Era probable que el anciano Hocicorto Sueco de Rory le estuviera indicando que decir. Tom adivinaba que los Dragones estaban manipulándolos a todos ellos. Yvane permaneció en silencio con aire de suficiencia, sabiendo que se había salido con la suya.
Tom asintió y se dirigió a la oficina de Yuan Chang. El director apareció con una expresión resignada. Yao ya le había hablado del plan de Yvane, entonces.
Hazelette intervino en ese momento, aún masticando y tragando el último bocado de su ciervo matutino―. ¿Voy a seguir teniendo ciervos en Hogwarts, no es así? … allí hay un bosque, creo recordar… Yo estuve allí hace como un siglo atrás o algo así, por algo importante que sucedía entonces… mi jinete tenia todos esos jovenzuelos aprendiendo magia ahí ...―Hazelette estaba hablando, ya sea a Yao o a Yvane.
Tom e Yvane permanecieron silenciosos, ya que la dragona no parecía necesitar una respuesta, en tanto que Yuan Chang se comunicaba con Dumbledore y hacía que viniera por el Flú, y saliera al patio. Dumbledore miró a Tom y a la dragona con perplejidad.
Yuan fue directo al asunto―. Hazelette quiere ir a Hogwarts. Los dragones son muy protectores de los ocupantes de la Reserva, y se encuentran preocupados por Harry, en especial Yv...um Hazelette ―Yuan se detuvo antes de decir el nombre de Yvane, por un momento se había olvidado de que Albus Dumbledore no conocía de su existencia―. Ella es anciana y bastante inofensiva para los niños... y será su defensora. Y como todos los dragones puede olfatear si se acerca Sirius Black. Además ella resultará buena para espantar a cualquier dementor que invada los terrenos de Hogwarts... de hecho me sorprende que haya conseguido mantenerlos alejados de los niños durante tanto tiempo.
―¿Y Tom estaría acompañándola, me imagino? ―Dumbledore sonrió ante el asentimiento enérgico de Tom―. Bueno, Hagrid se sentirá muy complacido... ―murmuró―, lo cual me recuerda... necesitamos solicitar los servicios de Heather Black nuevamente. Tuvimos un... incidente con un Hipogrifo, y Kettleburn va a necesitar un ayudante; a pesar de que Tom también sería de ayuda ―Y Dumbledore le contó a Chang del "accidente" con un suspiro.
Tom dejó a Chang y Dumbledore arreglando los detalles acerca de la dragona y Heather Black. Se fue directamente a Dragonsrest, descubriéndose un poco renuente a dejar el hogar que lentamente había aprendido a amar. Rosmerta y Elizabeth, junto con Petunia y Victoria se encontraban allí, tras haber regresado de la escuela donde iban las niñas.
Tom conjuró unas mariposas centelleantes para que las niñas persiguieran jugando, este era el último encantamiento favorito de las niñas que insistían que él efectuara para ellas. Mientras las niñas perseguían las mariposas, Tom les explicó a las damas los últimos acontecimientos en Hogwarts, y que Hazelette y él iban a ir allá con la esperanza de proteger a Harry de Black, y a todos los niños de los Dementores.
Después se fue a empacar lo que pensaba iba a necesitar. Le pareció extraño estar empacando una vez más para irse a Hogwarts.
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Albus Dumbledore regresó con pocas ganas por el flú. La reunión del Consejo Escolar que estaba teniendo lugar por suerte había tenido un descanso para ir a almorzar. Todos habían quedado exhaustos después de escuchar la larga diatriba de Madame Zabini acerca de la incompetencia de cierto profesor, la falta de rigor del Director, y la malicia de los compañeros de Blaise que habían puesto en peligro al pobre y acosado Blaise. Después de todo, no podía culparse a Blaise por ignorar las instrucciones del profesor.
El tener allí a Lucius Malfoy fue una ayuda mínima. La única razón de que Malfoy no secundara la sugerencia de que despidieran al profesor Hagrid y ejecutaran a Buckbeack fue debido a que su antipatía por Madame Zabini era mayor a su deseo de deshacerse del Hipogrifo. Se trataba solamente del día lunes, y el ataque había ocurrido el viernes... no había pasado el bastante tiempo para que el temperamento de Lucius se enfriara.
El Director había dado una discurso rotundo esa mañana al desayuno acerca de la seguridad. Dijo que aquellos que ignoraban las reglas de seguridad y ponían a peligro a otros de manera deliberada, serian tratados con severidad y los ofensores recurrentes serían expulsados.
Al final, la reunión concerniente a Buckbeack había terminado bastante bien. Quedó decidido, para gran disgusto de Madame Zabini, que Blaise Zabini y Neville Longbottom habían tenido la culpa, pero que poner en riesgo a Harry Potter y Draco Malfoy no había sido deliberado. El profesor Hagrid no sería despedido, pero necesitaba tener un ayudante en sus clases con criaturas peligrosas que pudieran "mantener un par de ojos extra en los estudiantes y la bestia", para asegurar la seguridad de todos.
No obstante, Buckbeack era otro asunto. El Consejo Escolar se encontraba un tanto dividido sobre el destino del Hipogrifo. Tuvieron que pedirle a Madame Zabini que saliera cuando comenzó con su insistencia de que lo eliminaran. El Consejo después examinó la expresión pétrea de Lucius Malfoy, y la tintilante mirada esperanzada de Dumbledore que insistió que la bestia estaría bien con Hagrid vigilándolo (un error por parte de Albus, ya que Hagrid ya había probado ser bastante incompetente en ello).
Los Consejeros parlotearon entre ellos mientras discutían por lo bajo cómo no ofender a ninguno de los dos magos, hasta que finalmente descubrieron una manera de no tener que tomar ninguna decisión.
―Pensamos que sería mejor consultar con el Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas, y seguir su recomendación ―dijo uno de ellos animadamente mientras miraba con cautela a Lucius Malfoy. Lucius hizo una mueca y se encogió de hombros concordando.
Dumbledore estuvo también de acuerdo con cierto alivio, se contactaría con Amos Diggory y con suerte podría convencerlo.
Después de eso Hagrid se retiró retorciéndose las manos. Pues, para su desmayo, decirles a los del Consejo que Buckbeack era un buen hipogrifo no pareció causarles impresión. Lucius había permanecido en silencio durante la petición de Hagrid, solamente comentando que no quería criaturas incontrolables interactuando con los estudiantes, puesto que ya había bastante de ellas en el bosque circundante. Hagrid había esperado que el padre de Draco hablara a favor de Buckbeack, pero quizás sólo se había estado haciendo ilusiones.
Y ahora, Dumbledore tendría que informarles a los del Consejo Escolar que un dragón vendría a quedarse en Hogwarts por un tiempo.
Entró sin prisas en la reunión como si no tuviera nada más importante que compartir que Hagrid había adquirido un nuevo Crup, así que sonrió al sentarse a la cabecera de la mesa.
―Bueno, tengo buenas noticias concernientes al problema de seguridad presentado por Sirius Black ―esto obtuvo su atención, notó Albus, hasta la mirada de Lucius se fijó penetrante en él dejando de lado su aspecto irritado y poco entusiasta―. La Reserva de Dragones de Gales va a prestarnos uno de sus dragones y a Tom Riddle va a ayudar a buscar al fugitivo ―Todos los Consejeros se sentaron derechos en sus asientos con la obvia intención de objetar con todas sus fuerzas, pero Albus alzó una mano y siguiendo hablando:
―La dragona es Hazelette... ―dijo con rapidez, y los Consejeros vacilaron, mirándose entre ellos.
El Director ahora comprendía por qué Tom y Yuan había escogido a Hazelette. Ella era probablemente el único dragón que el mundo mágico, los Consejeros y los padres, aceptarían dentro de los terrenos escolares sin estar enjaulada y sin ninguna restricción en ella. Hazelette se había convertido casi en un ícono, el libro acerca de ella "defendiendo al Niño-Que-Vivió contra MacNair el ruin Mortífago" había sido traducido a casi todos los idiomas. El peluche de Hazelette estaba presente en todo hogar con un niño mágico. Los padres de los estudiantes aceptarían que la dragona anciana se encontraba allí para proteger a los niños, cuando en otro caso causaría una revuelta el sugerir a cualquier otro dragón.
Lucius se relajó al escuchar mencionar a Hazelette, en especial porque Tom vendría con ella... quizás el problema de Sirius Black terminaría, y Heather Black podría convertirse oficialmente en Jefe de Familia de la Casa de los Black, y muchos problemas quedarían resueltos de un plumazo.
Los Consejeros asintieron lentamente de acuerdo mientras Dumbledore continuaba― . . . también ella ayudará a mantener controlados a los Dementores, ya que el fuego de dragón puede matar de hecho a un Dementor ―con esto, los Consejeros votaron de forma unánime a favor de Hazelette, y pasaron a otros temas más agradables, como el próximo Torneo de los Tres Magos.
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Blaise Zabini había estado planeando furiosamente desde el "incidente Buckbeack", Neville le había sido de poca ayuda ya que su abuela había llegado el día después de lo ocurrido y procedido a reprenderlo en público... diciendo que quizás hubiese sido mejor que resultara ser un squib antes que un Slytherin a quien le importaba tan poco la seguridad de otros. McGonagall y Sinistra la habían exhortado a irse después de eso, dejando a Neville devastado y algo avergonzado. Esto había ocasionado el extraño efecto que la mayoría de los otros estudiantes lo perdonaran por lo de Buckbeack en simpatía por la bronca que le había montado Madame Longbottom.
Sin embargo Blaise tendría que inventarse algo, y recordó eso que si tu eres culpable y todos lo saben, debes apuntar la atención sobre alguien más.
Blaise y Neville se sentaron en la mesa a la hora del almuerzo, después de escuchar a escondidas a Hagrid, al profesor Kettleburn y a algunos Consejeros durante el descanso que se tomaron para almorzar. Se sentaron mucho más cerca de Malfoy y Potter de lo normal, con Neville frente a Hermione, quien lo miró con sorpresa, porque él había sido algo distante este año, aunque sin ser maleducado.
Neville suspiró hondo mientras se servia algo de pollo―. Pobre Hagrid … se sentirá devastado cuando ejecuten a Buckbeack... ―la mesa quedó en silencio.
Blaise asintió con tristeza, mientras Draco y Harry lo miraban con ojos expectantes―. Sí, yo me equivoqué al no escuchar a Hagrid en la clase, pero nunca mataría la mascota de alguien sólo para vengarme por un brazo rasguñado...
Los de la mesa, y algunos otros de las mesas cercanas, se voltearon con ojos descontentos hacia Draco y Harry. Dudley frunció el ceño a Blaise, mientras Ron miró a su alrededor con incertidumbre.
―Draco y Harry no tienen ningún voto en lo que le suceda al hipogrifo ―objetó Dudley.
Blaise bufó―. ¿En serio? ¿Con uno teniendo un padre profesor y el otro en el Consejo Escolar? Y me supongo que no les dijeron nada a ellos acerca del destino del hipogrifo.
Draco vaciló, no, él no le había hablado a su padre acerca de Buckbeack... esperando que tan sólo lo mandaran lejos. Él había estado disfrutando de las atenciones de todas las niñas por su cabestrillo, y cada vez que la historia volvía a contarse su herida iba agravándose.
Draco quedó sorprendido por las acusaciones silenciosas en los ojos de los otros estudiantes, pero igual intentó defenderse.
―No ―dijo Draco con firmeza―, no lo hice. Y espero que ellos no maten a Buckbeack. No sé por qué cualquiera de ustedes pueda pensar que querría eso... a mi siempre me ha agradado Hagrid...
Harry y Draco se fueron en dirección a la Biblioteca, seguidos por Dudley y Ron, dejando al resto susurrando entre ellos. Blaise se echó para atrás, satisfecho de que cuando menos algunos en el cuerpo estudiantil ahora tenían a alguien más que vilipendiar en la cadena de chismes.
Padma frunció el ceño―. ¿En realidad van a matar al hipogrifo?
Parvati pareció insegura y Mafalda aproblemada―. En el mundo muggle cuando un perro vicioso trata de matar a alguien, ciertamente es así... supongo que aquí también será lo mismo con otros animales. Deben haber leyes acerca de ello, y si las hay, ellos no pueden culpar a Draco por cosas que ocurran de acuerdo a la ley.
Hermione pensó con desaprobación. Cualquier cosa que tuviera que ver con unos esclavistas como los Malfoy y Snape era un tópico que le escocia de momento. No había podido encontrar mucho en los libros de leyes de la Biblioteca, nada que pudiera liberar a los esclavizados elfos domésticos. Era exasperante, especialmente con los otros estudiantes escuchando la 'explicación' de Draco de que eso estaba perfectamente bien y que era una especie de 'castigo legal mágico'.
―Yo escuché que el señor Malfoy estaba furioso... estoy segura de que él no dejaré que Buckbeack escape del castigo por dañar a Draco ―acentuó Hermione remilgadamente.
Los estudiantes que escuchaban, así como en otras mesas, asintieron. Sí, Malfoy padre tenia mucha influencia, y era poco probable que perdonara un asalto en la persona de su hijo.
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Voldemort fue a la deriva por el camino que iba hacia Upper Flagey. Ya era pasada la medianoche y sentía curiosidad acerca de qué clase de presa conseguiría esa noche. Se estaba volviendo más fuerte últimamente, ahora que podía extraer fuerzas de personas mágicas. Los animales mágicos sólo servían hasta cierto punto, y no proveían de un aspecto humano. Ahora podía tomar forma substancial a veces, lo bastante para abordar y drenar a una bruja o un mago. Solamente necesitaba hacerlo una vez al mes, pues le llevaba todo ese tiempo el asimilar la magia de otro mago.
Había sido cuidadoso de actuar sólo contra aquellos que no causarían extrañeza: un mago mujeriego que había desaparecido varias veces en el pasado con brujas más jóvenes, y que su mujer lívida de rabia estaba segura que había vuelto a hacérsela después de no regresar después de salir un fin de semana 'con los muchachos'.
Una bruja muy, muy, anciana que había alcanzado la edad de 178, tampoco fue vista como un posible homicidio. Él simplemente la dominó cuando dormía y la drenó de su magia. La gente tan sólo meneó la cabeza y dijo que ella había "vivido una vida larga y plena". Caviló en que la anciana había sido sorprendentemente fuerte pese a su edad, podría haber alcanzado a vivir hasta los 200 años que los demás parecían predecirle.
Le había llevado tiempo el descubrir esta pequeña villa. Él no quería asustarlos para que se pusieran más precavidos... o como para que llamaran a los Aurores. Resentía las restricciones, pero todavía estaba buscando la residencia de los Crouch. Sabía que Barty venía de este sitio, pero no estaba seguro si estaría muerto o no. Había tratado de mantenerse al día con los eventos, pero en sus vagabundeos había perdido la cuenta de quién estaba muerto o encarcelado.
Espió desde afuera de las ventanas, esperando que alguien mencionara a los Crouch, pero hasta ahora no había tenido suerte. Fue hasta la taberna local y observó y escuchó por horas. Finalmente, un mago bastante ebrio se fue, gritando que ya no podría quedarse más tiempo de visita donde su primo ya que "necesitaba regresar a Londres, pero que volvería de nuevo de visita después de las fiestas". Perfecto, no le echarían de menos por mucho tiempo, semanas o tal vez meses.
Por la mañana, Lord Voldemort regresó a la Mansión Riddle sintiéndose mucho mejor. Al final había escuchado hablar de los Crouch. Al parecer, rara vez venia Crouch padre a la villa en las festividades, y este año tampoco esperaban verlo. Había susurros de como su esposa había muerto de una larga enfermedad, pero su elfina aun parecía encontrarse muy ocupada cocinando y limpiando para … alguien... ¿quizás una amante?
Voldemort sonrió ante esto, tanto como le era posible con una boca insustancial,... ¿no sería tal vez que la elfina estaba cuidando de un hijo descarriado?
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Peter Pettigrew se removió inquieto en su jaula. Cada vez que intentaba escaparse se encontraba impedido. Seti lo observaba con ojos siniestros, esperándolo. La última vez había tenido que transformarse en humano para poder escapar del gato Mau, y casi fue descubierto por Dean Thomas.
Las pocas veces que había birlado a Seti, o cuando Seti se encontraba con Dudley, el kneazle de Ginny Weasley lo estaba esperando o el gato birmano de Parvati le acechaba en lugares inesperados. Los tres parecían haber advertido a cada felino en el castillo acerca de él, y nunca podía aventurarse más allá del pasillo afuera de Gryffindor antes de tener que correr por su vida de regreso a su jaula.
No podía quedarse aquí, Remus finalmente iba a verlo y le diría al mundo que él se encontraba con vida, o Sirius conseguiría entrar para matarlo. Mascó un poco de queso y trató de hacer un plan, pero ya se estaba quedando sin ideas, se encontraba atrapado en su forma de rata y no podía moverse por el castillo como un hombre sin ser visto por alguien, aun en la noche un retrato podría verlo y revelárselo al Director y todo estaría perdido.
Suspiró y se enrolló para tomar una siesta, quizás seria mejor quedarse un tiempo más como rata...
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Draco Malfoy se encaminó lentamente hacia la cabaña de Hagrid, Harry y Dudley caminando junto a él en silencio. Pero fue Draco quien subió los escalones y golpeó a la puerta. Dudó un poco cuando el semi-gigante abrió la puerta y lo miró con un poco de hostilidad.
―Hagrid, lamento lo de Buckbeack, lo juro. No quiero que muera, se lo diré a padre, y le rogaré que le diga a los del Consejo que lo perdonen... ―dijo Draco con rapidez, esperando que su viejo amigo le creyera.
Los hombros de Hagrid se hundieron, y su cara se alargó―. Ah, eso lo sé. Adentro con ustedes tres ―Todos entraron a la cabaña, y se reunieron alrededor de la mesa. Hagrid se ocupó haciendo té, y después se sentó con ellos―. Buckbeack aun no ha sido sentenciado, y tu padre no pidió su muerte... es sólo que no habló en contra de eso. Fue la mamá de Zabini quien lo quiso muerto. Ellos están esperando que decida la gente del Ministerio. Espero que Amos Diggory venga en unos días para dar un vistazo y decida. Los Consejeros no son quienes lo decidirán.
―Entonces tenemos una oportunidad... Cedric puede escribirle a su papá, contarle todo, y pedir indulgencia y pedir que Buckbeack sea enviado quizás a otro rebaño ―dijo Harry con alivio.
Hagrid pareció contrariado de que Buckbeack no pudiera quedarse con él aun cuando fuera salvado de hecho, y masculló que el exilio tampoco seria un premio.
―Pero él seguiría vivo, y estaría con los suyos ―dijo Dudley con filosofía.
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Tom Riddle llegó con Hazelette con gran fanfarria, todos querían darle un vistazo a la dragona famosa que había derrotado a un Mortífago. Su llegada animó mucho a Hagrid, y quedó muy complacido de proveerla con su comida diaria de carne de ciervo. Tom aun estaría pagando por los ciervos, sólo que ahora serían entregados a los refrigeradores de Hogwarts en vez que a los de la Reserva.
Hazelette comenzó inmediatamente con sus patrullas, para el horror de Sirius, quien sabía exactamente por qué ella se encontraba aquí. El periódico matutino estaba lleno de las noticias de como asumiría la defensa de Hogwarts en su contra. Fudge lo había anunciado con alegría, como si él lo hubiese arreglado todo.
Pronto después de su arribo, él movió sus pertenencias, pensando en uno de los túneles, solamente para descubrir que se encontraba con protecciones mágicas y se había convertido en una trampa. Revisó varios más para descubrir lo mismo. Era obvio que Remus lo había vendido.
En un momento de claridad, se dio cuenta que Remus no podía saber que él no había traicionado a James y Lily. Sin mencionar que él mismo había insistido en que el traidor era Remus. Su auto-desprecio lo abrumó por un tiempo después de recordarlo, y la cercanía de los Dementores lo empeoró.
Sirius consiguió encontrar una cueva pequeña en una parte profunda del bosque, peligrosamente cerca de los centauros. Le llevaba más tiempo llegar al borde de Hogwarts para espiar, pero de momento no estaba seguro si sería buena idea hacerlo, de todos modos. Necesitaba pensar y cuando menos en esta caverna nueva estaba lo bastante lejos de las viejas memorias y los Dementores para poder pensar con claridad. Incluso recordó que debía comer más de una vez al día.
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Draco no actuó hasta el día anterior a la llegada de Amos Diggory. Odiaba la idea de ir con su padre. Él nunca había actuado en contra de las decisiones de su padre o de sus creencias. Le había resultado un enorme shock la admisión de su padre de haber estado equivocado al seguir al Señor Oscuro, y que unirse a los Mortífagos había sido un error.
El concepto de que su padre pudiera estar equivocado le había resultado inaudito hasta ese momento. Pero eso mismo le hacía ahora acudir a él, si su padre podía estar equivocado acerca del Señor Oscuro, bien podría equivocarse al actuar con tal dureza en contra de Buckbeack.
Lucius regresaba todas las noches a Spinner's End después de sus 'lecciones' con la profesora Babbling y asistir en ocasiones a clases de Historia de la Magia, a menos de que hubiera alguna buena razón.
La noche anterior Lucius había ayudado a hacer guardia en los túneles, y haciendo rondas en Hogwarts y los terrenos. Draco fue a la habitación que Lucius ocupaba en las mazmorras las noches que se quedaba en el castillo.
Harry y Dudley le habían ofrecido ir con él. Luna había remarcado que quizás debería llevar un repelente de Humdingers con él, ya que ellos podrían confundir a su padre. Harry pareció divertido con ello, y regresó al Gran Salón con ella cuando Draco declinó su oferta. Dudley en tanto fue a la Biblioteca esperando hallar allí a Padma, o al menos eso esperaba.
Draco golpeó a la puerta y entró al escuchar contestar a su padre. Arrastró un poco los pies y finalmente miró a un intrigado Lucius a los ojos―. No quiero que maten a Buckbeack... sólo es un animal actuando de forma natural. Si Zabini y Longbottom hubieran seguido las instrucciones, todo hubiera resultado bien... no es correcto matarlo.
Lucius escuchó la voz ansiosa de su hijo y después se dio vuelta caminando hacia su escritorio, rebuscando unos papeles por un rato. Casi se había reído entre dientes, era afortunado de su parte el haber abandonado al Señor Oscuro: Draco hubiera estado perdido como Mortífago. Si la iniciación no lo hubiera matado, su primera asignación lo hubiera hecho. Con todo, no era necesariamente malo el tener un hijo que fuera menos despiadado que uno. Sin duda Draco llegaría lejos, teniendo amigos como Harry y un hermano como Dudley; aunque fuera de manera distinta a la suya, reuniendo enormes cantidades de riqueza y haciéndose de conexiones en posiciones de poder. Draco descubriría algo en que sobresalir, y Lucius no tendría que matar su sueño como Abraxas había tratado de matar el de Lucius.
Lucius se volvió a mirar a un nervioso Draco―. En realidad yo no les pedí que mataran al Hipogrifo... pero tampoco alegué por misericordia ―Lucius suspiró―. Hablaré con Amos Diggory cuando llegue aquí, y me aseguraré que Severus también lo haga. Veremos que podemos tan sólo conseguir su traslado.
Draco le dio un fiero abrazo, respirando con fuerza con alivio―. Te lo agradezco muchísimo.
Lucius se rió con pesar, nunca había abrazado a su propio padre que él pudiera recordar.
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Draco salió corriendo hacia el Gran Salón, ahora estaba seguro de que su padre resolvería todo. Se unió a Harry y a Luna para comer sonriendo feliz por primera vez en una semana. Los otros estudiantes no se habían comportado de manera abiertamente hostil, pero había visto miradas resentidas y sospechosas los últimos días.
Blaise sabiamente no había dicho nada más al respecto, no queriendo atraer atención hacia su persona o ser acusado de romper el código Slytherin acerca de traicionar a un compañero Slytherin más de lo que había hecho hasta ahora, lo que le había ganado algunos desencuentros en la sala común.
Hermione vio la felicidad de Draco con rabia―. ¿Encontraste una manera de matar otra mascota, Malfoy? ―dijo mirándolo con rabia.
Harry y Draco se paralizaron, sin poder creer que ella estaba acusando a Draco abiertamente.
Draco apretó los dientes, insultos y comentarios desdeñosos peleándose por escapar. Consiguió mirarla fríamente y contestar con relativa calma―. No... pero hablé con mi padre, y él va a pedirle al señor Diggory que tan sólo envíen a Buckbeack con otro rebaño ―con resolución mantuvo los ojos en su plato, no confiando en escupirle insultos al rostro si la miraba.
Muchos ojos y oídos estaban concentrados en la mesa del tercer año, incluyendo a Snape y Dumbledore. Dumbledore estaba complacido de que el joven Malfoy obviamente había sido cortado de una tela diferente a su abuelo, y a su padre.
Snape solamente estaba interesado en el hecho de que era obvio que Harry estaba preocupado por la suerte de Buckbeack. Tendría que dar su opinión en el asunto, y persuadir a Diggory para que librara al hipogrifo... era una lástima, los Hipogrifos tenían mucha magia y muchas de sus partes eran ingredientes premium para pociones.
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Amos Diggory llegó por flú a la oficina del Director el día lunes con algo de pesar. Cedric le había enviado una lechuza contándole lo ocurrido. Amos no estaba seguro de cuanto de eso era verdad y cuanto era cosa de rumores. Con frecuencia Cedric le escribía acerca de los 'sucesos', en especial de bromas que los gemelos Weasley y los otros Hufflepuff hacían sobre otros estudiantes, en especial sobre Timothy Hopkirk y sus amigos. Amos se rió por lo bajo, se preguntó como hubiera sido en sus tiempos con Hufflepuff así. Podía pensar en varios excompañeros a quienes le hubiera gustado hacerle bromas pesadas.
Albus lo recibió alegremente y comenzó a guiarlo hacia el área cerca del lindero del bosque que albergaba al rebaño de Hipogrifos, contándole acerca de la lección de Hagrid que había resultado mal. Amos estaba seguro de que era una versión bastante editada, pero le quedaba claro, tanto por Cedric y Albus, que los dos estudiantes: Zabini y Longbottom habían ocasionado el problema.
Al llegar al área se encontraron allí con Malfoy y Snape. Dumbledore vaciló, pero Draco había dicho que Lucius intentaba ayudar, y esperaba que Severus también, a pesar de lo mucho que quisiera tener un hipogrifo muerto para cortar él mismo.
Lucius suspiró internamente y consiguió sonreír―. Señor Diggory, como tanto el profesor Snape como yo tenemos hijos que estuvieron en peligro inmediato durante el incidente, queríamos asegurarnos que usted supiera que no estamos a favor de eliminar a la bestia ―bueno, sus hijos no lo estaban, eso era cierto.
―Nos parece que enviarlo a otro rebaño sería más razonable. Mientras que es cierto que un animal que ha atacado a niños, sin importar la provocación, no debería permitírsele permanecer aquí, eso no indica que su destino tenga que ser fatal ―añadió Severus con tristeza, mentalmente repasando la larga lista de pociones que podrían hacerse con el cuerpo de un hipogrifo a su disposición.
Diggory asintió y los despidió para poder darle un vistazo de cerca a Buckbeack. Hizo la reverencia y esperó a que el hipogrifo la devolviera. Con cuidado le dio unas palmadas dando vuelta a su alrededor, observando sus reacciones. El animal parecía un poco cauteloso, pero no antagonista, ni agresivo después de cumplir el protocolo. Era probable que no hubiera tenido problemas en Hogwarts, pero la ansiedad de los padres debía ser aplacada y se sentirían aliviados de que el hipogrifo fuera retirado de la escuela, y no habría necesidad de disponer de la bestia.
Le dejó saber su decisión a los tres magos que esperaban en lo alto de la colina. Los ojos de Dumbledore centellearon, Malfoy le dio una sonrisa medio sincera, y Snape pareció dolorido y asintió mientras todos regresaban al castillo.
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Un par de semanas más tarde, Hermione Granger observó a Lucius Malfoy entrar a la oficina de Runas Antiguas. Todos los demás se encontraban en Hogsmeade, incluso Harry Potter junto con su papá y hermano, de modo que no habían requerido de la presencia del señor Malfoy.
Ella vio a un elfo doméstico entrar detrás de Lucius. Hermione había escuchado al señor Malfoy decirle al elfo que había obtenido un volumen raro acerca de la crianza de lechuzas para darle a la señora Petunia para la Navidad, y que quería que lo llevara a la Mansión Malfoy para esconderlo hasta que pudiera envolverlo como un regalo. El elfo se encontraba parloteando feliz mientras Lucius iba a sacar el libro de un cajón.
Un plan surgió en su mente y rápidamente entró a la oficina después de quitarse un calcetín, esperando que su plan funcionara.
―Señor Malfoy, esperaba poder hablar con usted... ―comenzó Hermione con nerviosismo―. Tengo algunas preguntas acerca de los elfos domésticos.
Lucius se enderezó lentamente, mirándola con ojos entrecerrados. Aah, la sang... um... nacida de muggles que era un dolor en el... um, cuello. Suspiró. Gente como ella hacia que le regresaran escenas retrospectivas de sus tiempos de mortífago. Normalmente reprimía cualquier infamia o insulto imaginándose que Petunia estaba en el cuarto, pero esta mocosa malcriada había conseguido insultar tanto a su hijo como a él.
Sí, ella estudiaba mucho, pero había traído consigo muchas ideas preconcebidas desde el mundo muggle. A pesar de que intentaba aprender magia con ansias, en realidad no quería abrazar las tradiciones y la cultura que venía con ella. Dumbledore en serio necesitaba permitir una clase de costumbres mágicas junto con la clase de estudios muggles.
Sin mencionar que llamar a cualquier mago un esclavista era considerada una razón sólida para invocar un duelo.
Lucius inhaló hondo y se sentó con su varita en las manos y le brindó una sonrisa helada.
―¿Si, señorita Granger? ¿Deseaba... finalmente... preguntar algo? ―dejando que se filtrara algo de condescendencia en su tono.
Ella se ruborizó, pero se mantuvo firme―. Sí, la biblioteca menciona muy pocas cosas acerca de ellos, al menos como, exactamente, son... subyugados por magos.
Lucius apretó la mandíbula. ¿Acaso ella pensaba que 'subyugar' seria más aceptable para él que 'esclavizar'?
Dobby dio un vistazo alrededor del escritorio para mirar a la niña, ella había estado hablando con los elfos de Hogwarts, con quienes a veces él hablaba. Ellos se reían porque ella dejaba gorros y bufandas por ahí "intentando liberarlos". ¿Acaso ella no sabía que las prendas debían ser entregadas por sus amos? Ellos estaban algo indignados por todo eso, pero en su mayor parte la ignoraban.
―Es cierto que la mayor parte de esa información es pasada de boca en boca, o se encuentra en libros familiares, pero existen unos pocos que pueden darle una mejor comprensión; aunque no se los venden a magos menores de edad ―ante su mirada de ultraje, Lucius continuó―. La mayoría de los libros tienen el ritual y el encantamiento para contener a un gremlin e invocar justicia. Nadie quiere que un jovenzuelo trate de hacerlo, especialmente en un gremlin que no sea culpable de algo. El castigo que la magia inflige sobre un mago que intente invocar justicia sobre un gremlin inocente es... desagradable.
―Oh, bien, ¿entonces hay algún libro que yo pueda mandar a pedir? ―preguntó Hermione.
―Bueno, hay uno que yo tengo que se considera apropiado ―Lucius se volteó hacia su librero, había estado jugueteando con la idea de hacer que Pucey diera una clase sobre los elfos domésticos, pero no estaba seguro de que eso no se viera como propaganda egoísta. Esperaba que Draco y algunos de los otros que tenia elfos domésticos pudieran ser capaces de explicarles a los otros sin tener que recurrir a una clase.
Esto le dio a Hermione la oportunidad para deslizar el calcetín dentro del libro de lechuzas para Petunia y después dar un paso atrás. Lucius se dio vuelta y le pasó el libro de los elfos a Hermione, esperando que ella lo leyera y razonara. Ella consiguió sonreirle y agradecerle con cortesía. Lucius asintió y fue hacia la puerta, en parte para escapar de Hermione y en parte para alcanzar a Pucey, quizás ellos podrían meter en la clase de Historia el tema de los elfos domésticos junto con otros seres no-humanos para no resultar tan obvios.
Hermione con rapidez tomó el libro de lechuzas antes que pudiera hacerlo Dobby. Después de que escuchara reírse a los otros por sus sombreros y bufandas, se había dado cuenta que las ropas debían recibirse directamente de sus "amos" para ser libres. Ella fue al pasillo lleno de estudiantes detrás de Lucius, con un confuso Dobby trotando detrás de ella.
―Señor Malfoy, olvidó su libro ―dijo ella pasándole el libro acerca de lechuzas con inocencia.
Lucius tomó el libro, y la miró con suspicacia. Reconocía un complot cuando lo veía, era Slytherin después de todo, con un hijo Slytherin y una más que probable super-Slytherin hija. La miró un rato largo, y finalmente dijo―. Gracias, señorita Granger ―y le pasó el libro a un Dobby que esperaba pacientemente. Lucius vaciló un momento y se dio la vuelta.
Hermione sonrió con malicia y exclamó―. ¡Ábrelo! ―a Dobby, quien la miró con confusión―. ¡Abre el libro! ―insistió ella.
Dobby vaciló, y después lo abrió, mirando con espanto el calcetín. Apretó el calcetín en su puño, dejando caer el libro y empezó a gritar con horror. ¿Quién cuidaría ahora de la familia? ¿Quién cuidaría de la señora Petunia que no tenía magia? ¿Quién protegería a la señorita Victoria y le haría postres? Aulló de angustia. La magia estaba furiosa, él no había pagado por el crimen por el que había sido castigado y estaba dejando su servidumbre antes de tiempo.
Lucius regresó, mirando a Dobby, quien estaba dándose cabezazos contra el piso mientras aullaba. Después miró con ira a una horrorizada y obviamente culpable Hermione. Los estudiantes en el pasillo se habían detenido y se estaban reuniendo alrededor de la escena, intentando comprender lo que pasaba.
―¿Qué has hecho? ―gritó Lucius, a pesar de que por el calcetín podía inferirlo con facilidad. La entrometida sabelotodo había liberado a su siervo, y ahora el elfo doméstico estaba pagando el precio.
Dumbledore y algunos de los otros profesores llegaron corriendo ante el escándalo, para encontrar a Lucius sobre una rodilla tratando de calmar a un desesperado Dobby y a Hermione tratando de decirle a Dobby que debería estar feliz porque ahora era libre.
Un par de estudiantes la miraron con disgusto―. ¿Te parece que está feliz, Granger? ―le preguntó uno.
Lucius por fin obtuvo la atención de Dobby―. Yo no pretendía liberarte... se trató de un error, Dobby. Si me devuelves el calcetín, la magia sabrá que no fue tu culpa. Tu podrás servir de nuevo hasta que estés listo para irte.
―¿El amo dejará a Dobby servir de nuevo a la familia? ―Dobby dejó de llorar lo bastante para escuchar lo que Lucius le estaba diciendo.
―Sí ―dijo Lucius con alivio, mientras Hermione seguía protestando en el fondo y Flitwick le decía que se callara―. Dame el calcetín, y yo te daré tus instrucciones ―Dobby con ansias le devolvió el calcetín de Hermione. Lucius lo miró y le dijo―. Tu seguirás sirviendo y protegiendo a mi familia como lo has hecho hasta ahora. Seguirás nuestras instrucciones hasta la magia te libere, ¿lo has comprendido?
―Sí, Dobby comprende ―contestó Dobby con alivio, recogiendo el libro y desapareciendo con un 'pop' antes de que la horrible niña intentara algo más.
Hermione miró a su alrededor a los otros estudiantes, nadie la miraba con simpatía ni aprobación por lo que había intentado. Los profesores parecían mirarla con desaprobación, y Malfoy se veía, bueno, algo homicida.
―Señorita Granger, quizás sería mejor que me acompañara a mi oficina para hablar ―dijo Dumbledore con gentileza―. Lucius, ¿nos acompañarías?
Los estudiantes los observaron marcharse. Los Slytherins ya estaban haciendo apuestas si acaso Lucius podría echarle un maleficio a Granger aun cuando el Director estuviera mirando.
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N/T: Por fin, ffnet no me dejaba entrar. Capitulo largo, Tom de regreso, Voldie gana fuerza y Hermione en un gran lío. Muchísimas gracias por el apoyo. Que pasen un buen finde.
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Editado 14NOV2020
