Pansy Parkinson cerró con fuerza la puerta de los aseos del primer piso, recargó molesta la espalda en el muro, se remangó y con la otra mano, usando una pistoleta se aplicó una dosis de xanny-beta en el brazo.

El efecto fue inmediato: mayor lucidez y cansancio cero, a cambio de una taquicardia que le golpeó en el oído, sordamente, con pulsaciones en las sienes.

Apoyo la cabeza en pared y se cubrió la frente con una mano, intentando controlar su respiración para bajar el ritmo cardiaco, con el rostro repentinamente acalorado.

Una leve punzada en el tórax la hizo echarse agua en la cara, en un lavabo.

Se dejó secar el agua, caminando por ahí. Los efectos secundarios del estimulante se le pasaron poco a poco, pero el dolor punzante fue una señal. No podía aplicarse más de otras tres dosis o tendría un colapso. Y es que cuando Dumbledore la llamó, llevaba tres aplicaciones de xannys, pues solamente así había logrado seguir la pista y matar a Greyback, que salió de la batalla de Hogwarts sin un brazo, pero con gran capacidad para eludir a la Unidad de Captura de Hombres Lobo. Considerados los licántropos como un anacronismo en el nuevo sistema, pesaba sobre ellos la orden de ejecución. Pansy se había convertido en una buena ejecutora de sentencias. Greyback fue el último hombre lobo en ciudades mágicas. Ella tenía el récord de haber acabado con más licántropos que la Unidad y eso la complacía malévolamente.

Sintió su corazón recobrar el ritmo normal, pero se dio unos instantes más de recuperación. vagando por los silenciosos aseos donde alguna vez vagó el fantasma de Myrtle. Que ya no existiera aquel estorbo agradaba a Pansy. El fantasma de Myrtle fue destruida por la física atómica. Dado que todo ser sólido o incorpóreo mantiene cohesión gracias a sus atómicos enlaces covalentes, bastó con un cañón alimentador para saturar de electrones esos enlaces, con lo cual Myrtle se disgregó en un último chillido. Nadie lo sintió menos que Parkinson.

Pansy salió de los aseos en penumbra (¿alguien de los alumnos sabrá todavía que por aquí se llega a la Cámara de los Secretos?, pensó) y volvió a la mañana soleada de Hogwarts, un día tan claro como las noches, por la ausencia de construcciones ciclópeas alrededor. Ella también estaba molesta porque había debido esperar las casi cinco horas que tomó comprobar que el cadáver de Potter, fuera el cadáver de Potter.

No fue fácil, ya que a primera vista, el ADN era identificable por medio del diagnóstico dado en la pantalla visual, pero el examen preciso era más complicado. Ella quiso acompañar el traslado del cuerpo al Hospital de Especialidades de San Mungo, al no creer en la palabra de Dumbledore, quien podía cambiar el cuerpo, negar que fuera Potter aunque lo fuera y con eso negarle los pases.

No obstante, se vio obligada a esperar en el castillo por indicación de la asesora Astoria, teniendo autorización de deambular por el castillo. Pansy no pidió ver a su esposo, pues tanto interés en él sería tomado como debilidad personal y punto para atacarla. Podían incluso tomar de rehén a su cónyuge para obligarla a trabajar. Se dijo que debía pensar en esa posibilidad.

Al bajar de los aseos, pasó cerca del Gran Comedor, pero por nada del mundo se alimentaría en Hogwarts, y menos con la invitación que le hizo Dumbledore, antes de dejar el despacho.

Pansy vagó por Hogwarts, callada al cruzar sus corredores de escombros apilados contra los muros en montañas de roca, al pasar bajo los arcos derrumbados y los relieves borrados, viendo el claro cielo azul, por las altas ojivas sin vitrales.

Las Casas Verdes ya no existían. Pansy caminó por el terreno donde las plantas que soportaban la luz del sol crecían feraces, sobre los restos caidos de las viejas instalaciones... Ya no se impartía Herbología, ni Astronomía, ni Runas, así como tampoco las otras materias que no interesaban directamente a las necesidades planteadas por el Ministerio, aunque Estudios Muggles cobraron impulso en la necesidad de entender a los esclavos que trabajaban para el Estado, trabajadores cautivos atraídos con falsas promesas. Por eso el esposo de Pansy tenía tan buen puesto en el colegio, ya que la materia le interesó cuando era vista como una rareza y hoy era de necesidad.

Cerca del Patio Cuadrado, con gesto grave, vio pasar a los alumnos, en silencio y en perfecta formación silenciosa al ir a sus clases. Era como en los tiempos de Umbridge, muerta a los dos años de salir de Azkabán y reinvindicada por el ministro Slughorn. Pero hoy los alumnos tenían un aire convencido. Y el actual número de Slytherin era impresionante: analizando las filas calculó que debían ser veinte por cada tres, de las otras Casas. Y eran los que marchaban con más aplomo, con mirada seria y fanática. Algunos la veían de reojo, con admiración... Más allá, por curiosidad asomó a algunas aulas: los alumnos levantándose de sus asientos al entrar y salir el profesor, siempre guiados por los prefectos para todo movimiento. Nadie caminaba a su antojo en los horas libres. Había toque de queda.

Pansy subió, y arriba, contempló el derrumbado viaducto, clausurado sobre el abismo. El gobierno no tenía recursos, ni interés en la reconstrucción. Desde ahí, viendo hacia abajo, en uno de los patios, ampliado al derrumbar oficinas y aulas endebles luego de la batalla, en el centro del área se afanaban trabajadores en levantar las bases de una amplia torre de metal y cristal, dotada de los últimos adelantos en domótica e inteligencia artificial, destinada a ser terminada por autómatas y ser la torre más alta del castillo... La instalación de artefactos modernos en la vieja roca medieval, como cables de fibra óptica y paneles solares, le hizo pensar que en poco se fusionaría la tecnología con la arquitectura antigua del lugar. Algo había escuchado sobre planes de talar el peligroso Bosque Prohibido y deshacerse de sus rarezas ajenas al progreso. Pudo ver en un puente, a otros estudiantes marchando, de túnica con el escudo de Hogwarts, en columna de cinco por un castillo en ruinas, de puentes cegados, murallas derruidas y la torre inteligente; eran el paso a un nuevo mundo que intentaba no naufragar.

La Slytherin no se limitaba a deambular: pensaba. El veredicto llegado de San Mungo era que el cuerpo de Potter no era el del verdadero Gryffindor, pero tampoco era un clon: era un mimético, un ente de alta tecnología capaz de copiar la estructura de un ser vivo, a partir de una muestra de genes de éste.

Se enteró de lo que importaba a su misión: los miméticos eran un cascarón donde se implantaba la huella del ser original, del prototipo, en este caso, Potter. Pero esa huella no sólo partía de una muestra de ADN, sino de una cesión de éste. Quien se elaboraba un mimético dejaba una parte de su ser en su copia. Eso significaba que Harry Potter estaba creando su propios horrocruxes.

Noticia buena era que con eso, Potter se debilitaba. Parte mala era que si no creaba muchos horrocruxes y la fracción Voldemort despertaba por completo en él, aun con eso sería más fuerte que antes.

Por eso Pansy se había aplicado el xanny-beta. Necesitaba continuar. No se tomaba ya la molestia de odiar a Potter.

Pensó en los otros inquisidores, los que se quedaron en la central mágica. Sin tener confirmación de que era o no el cuerpo de Potter, ¿cómo habrían procedido? Pansy dudaba que se dieran por vencidos.

Mientras ella consideraba sus posibilidades, kilómetros el norte, Lucius Malfoy se vio obligado a subir por el ascensor neumático hasta la cima de la Torre, con sus trescientos pisos que daban al edificio dos kilómetros de alto... pero al llegar ahí pasó varios controles automáticos en pasajes de blanco inmaculado, que identificándolo de inmediato, le permitieron abordar otro tipo de ascensor, éste un tubo dúctil y transparente por el que continuó subiendo a gran velocidad que no se percibía.

Muy pronto, quedó por encima de Knockturn City, al punto que la urbe semejó una pequeña mancha en crecimiento hacia Hogsmeade y Hogwarts –donde sabía que estana Parkinson–, mancha urbana rodeada por una cúpula transparente que filtraba la luz del Sol para protegerla de los frecuentes cambios en la actividad del astro. Muy pronto Lucius cruzó las primeras nubes, ms arriba pasó por los estratocúmulos de textura algodonosa y los altocúmulos alargados en el cielo azul sereno, hasta vislumbrar, más en lo alto, las largas nubes paralelas de los cirros. El indicador señalaba los diecisiete mil metros de altura. Y entonces vio la sede de Serpens Máxima.

Era un disco gigantesco, reflejando la luz del Sol entre los grupos de nubes en manadas de los cirrocúmulos, una estación de metal conectada a Torre Malfoy por el ascensor dúctil. Lucius la admiró al acercarse contemplando el escudo de Slytherinm que medía unos cinco kilómetros de largo. Invisible a los ojos muggles por el hechizo correspondiente, creció conforme Lucius llegaba a su centro, viajando en el ascensor.

Salió del tubo y entró a paso vivo, haciendo ruido con las botas al pasar entre la guardia de Korps destacada en la instalación, que era una central de espacio cislunar, es decir, el espacio entre la Tierra y su satélite... Los guardias del Korps, un Regimiento completo, dos mil Slytherin, se habían formado al enterarse de su arriba, se pusieron firmes y saludaron en el hangar cubierto, lo que Lucius respondió rápidamente con el bastón y siguió camino.

Pasó otros controles automáticos en instalaciones complicadas, solitaria y en penumbra. La iluminación descendió más al entrar, finalmente, a un vasto salón circular. Apenas iluminado por luces indirectas en el suelo y dominado por una cúpula transparente, a través de la cual, aunque deteniendo casi toda la luz solar, se veía al astro en perla incandescente hacia el borde extremo de la protección acristalada, arrancado agujas amarillentas. La luz también rozaba la parte superior de la Gran Pantalla, que se encendió, mostrando un rostro.

Difícil determinar de quién era el rostro, pues era inestable. Era una mezcla de las facciones de los Slytherin recostados en forma de herradura en altos sitiales, alrededor de Lucius.

Aquellos Slytherin en animación suspendida, unidos en red neuronal, eran el verdadero gobierno del que Slughorn era el títere mayot. Encarnaban el título de Sagrados: entre ellos, Narcissa, Draco, varios Nott y cabezas de otras familias de sangre pura. En conjunto eran un solo cerebro. Eran Serpens Máxima.

El rostro en pantalla mutaba: los rasgos de cada uno de los Sagrados mezclándose en forma irregular, por separado ojos, bocas y otros rasgos. El brillo tenue de la pantalla y las luces al pie de los catafalcos donde reposaban los cuerpos, eran la única luz del recinto negro.

Lucius hubiera podido hablar con ellos desde la Torre o en la pantalla visual, pero nada reemplazaba al viva voz.

Y la voz en pantalla era fusión de todos, aunque serían reconocibles por separado, pues la voz de los pensamientos es la misma que la voz física.

Serpens Máxima no hizo preámbulo:

Hemos hecho el cálculo, Lucius. Las otras casas no han estado inactivas. Prevemos un intento de escisión política en un lapso de cuatro meses. Valle de Godric, Cokeworth, serán los primeros en declararse independientes del Ministerio.

—Estábamos preparados -advirtió Lucius-. Les recuerdo que el cálculo anterior fueron cuatro años. Habíamos identificado a cabecillas, también a los que progresarían para ser líderes y estábamos listos para matarlos, pero el escenario, esto es, el universo de eventos, se movió. Desajustes y reajustes en sus filas, cambios de alianzas. Ya no sé bien quiénes son. Se debe al factor Potter. Su presencia introdujo una variable que ha alterado el cálculo.

Serpens le informó:

Hemos comprobado que el despertar de Voldemort en Potter, es la peor variable caótica. Reconocemos que debimos seguir tu consejo de asesinarlo a los dos meses de terminada la guerra. Al destruir la varita de Saúco renunció a tener un papel de importancia en la postguerra y nos permitió volver. No obstante calculamos mal, hallamos improbable que se reactivara como horrocrux. El resto de Voldemort en él era mínimo.

—Es comprensible. Todavía no estaban del todo acoplados como... Serpens Maxima –Lucius hizo una reverencia.

Estamos ante las razones del decaimiento de la magia, Lucius. La primera razón fue el abuso de ella que hizo Voldemort. Ese abuso casi fracturó el lazo comunitario con la magia. Concentró en uno, lo que debía ser de todos. Por eso no éramos tan fuertes contra él. Era que él robaba la magia a los demás. La otra razón del decaimiento de la magia fue la acción de Potter. La varita de Saúco era un elemento necesario del equilibrio, el máximo poder al que se debe renunciar. Al romperla, rompió nuestra capacidad de decisión con respecto a la magia y con ello rompió un vínculo con la magia. Nosotros no hubiéramos usado la varita de saúco. Era más útil en manos de Potter, quien tampoco la usaría. Pero quiso ser noble, éste es el resultado.

Aquello fue una revelación para Lucius, quien aseguró:

—¿Eso significa que muerto Potter, resolveremos la variable caótica y retomaremos el pleno control político?

Sí.

–¿Y que el equilibrio se restituirá? ¿Volverá la magia?

Sí.

Su voz ambiciosa arrancó un eco al recinto:

—¡Entonces, si recuperamos el control de la magia, nada nos detendrá! Les pido autorización para proceder como les pedía.

Serpens se negó:

Por lo mismo no podemos destruir Hogwarts, como pides. Es el emblema de la Vieja Edad y un factor matemático. Su existencia nos proporciona continuidad histórica. Es el lazo entre los orígenes del mundo mágico y nosotros. El pueblo nos legitima debido a Hogwarts. También por eso, tras Potter enviamos a los que enviamos porque, al ser los restos de la Órden del Fénix, forman parte del sistema primigenio y el Caos los ayudará a encontrar a Potter.

Lucius se llenó de violenta ambición; se pasó una mano por los labios:

—Les solicito autorización de movilizar a los cuerpos de seguridad para localizar a Potter, una cacería pública, amnistiar a los prófugos como Bellatrix si nos ayudan...

Te recordamos que los modelos matemáticos no comprobaron los beneficios de cambiar el método de selección de alumnos de Hogwarts. El método tradicional nos otorga un margen beneficioso de azar. Eso para recordarte que intentar controlar todo, nos arruinaría. Recuerda el Principio de Incertidumbre. Necesitamos el azar.

—¿El Principio de Incertidumbre? ¿Aplicado a Potter? ¿Es decir que podemos saber dónde está Potter en un momento, pero no a dónde va? ¿O saber a dónde va, pero no poder ubicarlo exactamente?

Es correcto. Insisto -Serpens Máxima habló como si fuera una sola identidad, prueba de su evolución, aunque en él reconocía los rasgos de Draco y Narcissa-: si trato de controlar todo, afecto el proceso. Es como un experimento: cuando se le observa se altera su curso natural. No puedo vigilar a los inquisidores. Por vigilarlos esta vez en el motín de la central, Potter escapó. Porque fui la variable de caos. Sólo por ver lo que ocurre influyo. Deja a los inquisidores hacer su trabajo, Lucius, yo no interferiré, tú no interferirás, no muevas nada, no decidas, permanece quieto, es una orden directa. Los inquisidores y Potter son un universo de eventos y como tal, se debe resolver. No hay problema, son un universo menor en nuestro sistema.

Molesto, Lucius asintió e hizo una reverencia.

Kilómetros abajo, en el castillo, Pansy llegó a una conclusión: los demás, luego del choque inicial, debieron apostar como recurso desesperado a que el Potter muerto fuera una copia y por ello, que el verdadero lograra haber escapado. ¿Dónde estaban todos? ¿Por dónde pudo haber huido el Potter real?

Por la Red Flu.

Pansy apareció en el Hall del castillo, montó en la Harley y desapareció, para usar la estación Flu de Hogsmeade.