3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 110: "Recobrando a Draco"
Albus Dumbledore marchó a través de la tormenta, su aura mágica erizada de rabia, con la intención de desterrar completamente a los Dementores de los terrenos de Hogwarts, ¡que se fueran a patrullar el bosque y las afueras, y dejaran en paz el colegio! Solamente para descubrir que Hazelette ya se había enterado del ataque y se lo había tomado de mala manera.
Ella pasó rugiendo y lanzando llamas, persiguiendo a las capuchas oscuras que huían frenéticamente, unas pocas capas humeaban. Muchos de los niños se habían quedado en las gradas observando, cuando la dragona apareció. Ahora estaban atónitos ante su furia.
Algunos de los estudiantes que eran más empáticos, o aquellos que estaban entrenados en artes mentales, podían escuchar sus gritos, ya que ella estaba transmitiéndolos tan fuerte.
―¿Cómo se atreven a atacar a un niño? ¡Se supone que están aquí para protegerlos, no atacarlos! ―rugió Hazelette, flameando a un Dementor que iba volando muy lento―. ¡Yo les enseñaré a asaltar a alguien bajo mi protección!
Los Dementores huyeron... poco dispuestos a intentar eludir a un dragón. Solamente siete Dementores habían ido hasta el estadio de quidditch y no eran rivales para ella. Uno de los Dementores fue demasiado lento, quizás renuente a abandonar el festín, y quedó envuelto en una bola de fuego, cayendo al suelo como cenizas.
Los estudiantes jadearon, sin estar seguros de si estar fascinados o aterrados. Unos pocos sintieron la urgencia de aplaudir, pero los profesores que quedaban se veían demasiado sombríos.
Los Aurores que llegaron demasiado tarde y que se suponía debían controlar a los Dementores se agruparon alrededor de la pila de cenizas con desmayo... ellos miraron a un furioso Director y decidieron no quejarse. Así que en vez de eso, los nerviosos Aurores se apresuraron a volver a lanzar las barreras mágicas que deberían haber controlado a los dementores en primer lugar.
Albus renunció a ellos por su incompetencia. Hazelette había hecho su trabajo, así que debía buscar en otra parte una forma de ventilar su frustración. Marchó hacia el castillo seguido por los estudiantes que quedaban como si fueran una larga fila de patitos siguiendo a una colorida mamá pata.
Los patitos abandonaron en la puerta de la Enfermería, despedidos firmemente por la profesora McGonagall. Poppy había llamado al Sanador Randall, quien ya se empezaba a preguntarse cuando sería la próxima vez que viese a su paciente más interesante. Dumbledore entró a la Enfermería, y quedó descorazonado ante la urgencia silenciosa. Hubiera dado la bienvenida a gritos de los padres, o quejas doloridas de los pacientes... eso querría decir que todo era reparable.
Tres sanadores más llegaron por flú, cargando cajas y bolsas. La vista de uno de ellos hizo que su corazón se hundiera. El Sanador D'Este solamente se ocupaba de heridas severas en la cabeza y el cerebro. El hombre se apresuró a ir hacia las camas y Albus se relajó al ver que se dirigía a la cama de Draco, y después sintió algo de vergüenza por sentirse tan aliviado de que no se tratara de Harry.
El Sanador Randall se ocupaba con rapidez de heridas internas y dejó que uno de los recién llegados sanadores jóvenes se ocupara de los huesos rotos. Harry comenzó a despertarse, gimiendo y luchando contra los hechizos que lo restringían.
Severus con rapidez se arrodilló al lado de la cabeza de Harry, sujetándolo con cuidado y se agachó para hablarle despacio por el oído derecho. Le murmuró palabras para tranquilizarlo y hechizos para relajarlo, y Harry se calmó lentamente, parpadeando de manera confusa al techo.
―Harry, ¿puedes escucharme? ―le preguntó Severus en un murmullo.
Harry parpadeó, tratando de aclarar la niebla que nublaba su mente, haciendo que se le hiciera difícil contestar―. Sí, algo ―exhaló por fin, deseando tranquilizar a su obviamente perturbado padre. Hubiera funcionado mejor si su voz no estuviera tan ronca ni arrastrada.
El Sanador Randall terminó de curar las heridas internas graves de Harry y el ayudante curó la última rotura, excepto por una―. Los huesos inferiores de la pierna derecha están completamente destrozados, necesitaremos desvanecerlos y volverlos a crecer de nuevo.
El Sanador Randall frunció el ceño y lanzó un hechizo de diagnóstico mientras Severus continuaba murmurando palabras tranquilizadoras a Harry, urgiéndolo a ser paciente.
El Sanador suspiró―. Él necesita re-abastecedores de sangre y pociones curativas a intervalos regulares las próximas cuarenta y ocho horas. Su magia ya ha sido drenada hasta el límite tratando de mantenerlo con vida hasta que pudiéramos curarlo... él necesita toda la magia que posee para que las pociones funcionen. Vamos a desvanecer las astillas de huesos y a entablillar la pierna, pero para recrecer los huesos vamos a tener que esperar unos cuantos días.
El Sanador miró a Snape, viendo allí alivio porque todo podría arreglarse, con suerte a tiempo para la Navidad, dando paso a una rabia de padre después de estar tan preocupado. Severus con rapidez fue por las pociones que Harry necesitaba y se sentó a su lado en una de las sillas incómodas. Harry aun estaba atontado mientras ingería las pociones, y Severus alisó las mantas sobre Harry después de que entablillaron su pierna, como si con eso pudiera solucionar todos los moretones que se esparcían sobre el cuerpo del niño.
Harry se quedó dormido con rapidez después de las pociones, y Severus volteó su atención hacia Draco y Lucius. No había estado al tanto de lo que sucedía en la cama de al lado.
El Sanador D'Este había comenzado a canturrear un hechizo mientras que con gentileza acunaba la cabeza de Draco en sus manos. Poppy y el otro Sanador habían trabajado con rapidez para curar las otras heridas. Sin embargo, la peor de ellas se encontraba al lado izquierdo de la cabeza de Draco.
―Su cabeza se golpeó contra el descanso metálico para pies de la escoba, esto dejó una gran hendidura ―susurró Poppy.
Albus se había acercado para colocarse junto a Lucius y a un afligido Dudley, quien aferraba a un sufrido Seti en sus brazos. Albus llamó a Fawkes. El conocimiento para sanar de Dumbledore era limitado, más que nada algunas cosas aprendidas tras observar trabajar a Poppy en un sinfín de heridas o en estudiantes enfermos. Mostrando con un brazo a Draco le preguntó a Fawkes si podría ayudar.
Fawkes saltó sobre la cama y se acercó a la cabecera de Draco mirando con cuidado la herida del muchacho. Se acercó lo bastante para dejar caer unas pocas lágrimas sobre la herida mientras Poppy cantaba un hechizo para mover las piezas de hueso en el cráneo para regresarlos a su posición y se unieran de forma apropiada. Unas pocas lágrimas cayeron sobre la frente del niño y después Fawkes voló de regreso al hombro de Albus. Lucius inclinó la cabeza dándoles la gracias a Albus y Fawkes, demasiado concentrado en Draco para hacer algo más.
El Sanador D'Este finalmente dejó su cántico, y lentamente retiró sus manos de Draco―. Bueno, le doy las gracias a Poppy, así como también a Fawkes por su asistencia que llegó justo a tiempo. He podido detener el sangrado y la hinchazón, y retiré la sangre y el exceso de fluido del cerebro. La curación de la herida ha ido muy bien.
―¿Cuando despertará? ―preguntó Lucius con ansia.
―Espero que sea antes de mañana... regresaré para chequear como va todo. Llámenme si hay cualquier cambio ―el Sanador y Poppy intercambiaron miradas, ambos habían esperado que Draco despertara de inmediato, aunque fuera sintiéndose confundido o atontado. Poppy consiguió darle unos re-abastecedores de sangre y pociones curativas con un hechizo que hacia que las ingiriera.
Seti se retorció en brazos de Dudley hasta liberarse con disgusto. Aparentemente estos magos no tenían idea de como llamar de vuelta a Draco. Él saltó junto a Draco y lo llamó con un tono imperioso. Su maullido no fue como los maullidos enojados del Mau ni como otro de los normales. Era como el que una madre gata usa para llamar a sus gatitos, o un gato llamando a sus compañeros de camada. Los Sanadores y Dudley trataron de alejar al gato de Draco, pero Lucius los detuvo con ansiedad.
―No... déjenlo ―dijo Lucius, observando al gato con atención mientras este continuaba llamando al niño, sus ojos fijos sobre la cara de Draco.
Lucius tenia a unos cuantos de sus empleados rebuscando libros acerca de los gatos Mau en librerías mágicas. También había cobrado un par de favores, pidiendo prestados libros de magos que poseían uno. Sentía que tenía poco sentido que Dudley tuviera un familiar poderoso si ellos no tenían idea de sus habilidades. Un gato Mau tenía la gran habilidad de "encontrar" cosas, quizás hasta a un paciente perdido dentro de su propia mente. Aunque suponía que esta habilidad se demostraría solamente en casos extremos, y acaso solamente con el mago del que era su familiar. Seti debía haberse sentido muy perturbado por la posibilidad de que Dudley perdiera a Draco para estar interfiriendo de esta manera.
―Él está llamando a Draco. Yo puedo escucharlo un poquito... parece que Draco se encuentra muy lejos ―dijo Dudley viéndose preocupado. Lucius apretó el hombro de Dudley para reconfortarlo, así como también para extraer consuelo para sí mismo.
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Draco se encontraba nadando en la oscuridad, sentía como si se encontrara debajo del agua y no podía ver donde se encontraba la superficie, aunque podía escuchar que alguien decía su nombre incesantemente en un tono exasperado.
―Draco... Draco... debes regresar. Dudley esta preocupado y también Lucius... si ellos llaman a Petunia ella se va a poner a llorar... y yo no soporto a las mujeres lloronas. Tu debes regresar ―dijo la voz.
―¿Dónde? No puedo ver la superficie del agua ―contestó Draco con pánico. De algún modo, él sabía que esa voz era la de Seti, pero este conocimiento no lo reconfortaba. ¿Cómo es que podía escuchar al gato?
La voz pareció considerar la objeción de Draco―. Tan sólo sigue mi voz, ten la voluntad de venir hacia ella.
Draco siguió el consejo que sonaba a locura y finalmente vio una luz débil que parpadeaba y se abalanzó hacia ella, para encontrarse parpadeando y mirando los ojos del gato Mau de Dudley.
Seti dejó el llamado y le dio la espalda al ahora despierto y atontado niño, y con un maullido imperioso demandó ser recogido por un atónito Dudley.
Lucius casi lloró de alivio y le dio una leve reverencia a Seti, quien le regresó una mirada que significaba que iba a cobrarse esa deuda... seguramente demandando caviar.
El Sanador D'Este observó todo esto con asombro. Él había escuchado que los gatos Mau eran bastante mágicos, aún más que los kneazles en cierta manera, pero nunca había oído que pudieran hacer algo así. Se despidió de todos, aunque solamente Poppy le puso atención, y fue hacia el flú con los sanadores jóvenes, y el Sanador Randall. Tendría que realizar unas averiguaciones antes de regresar por la mañana.
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Gilderoy Lockhart quedó extático al salir publicado el libro «La Mortal Cámara Secreta» en diciembre, justo a tiempo para que fuera usado como regalo de Navidad. También fue publicado en Francia, España e Italia, y había planes para ser traducido también a otros idiomas. Se encontraba al tope de la lista de los más vendidos en una semana, compitiendo con la corta biografía de Ludo Bagman detallando su carrera en el quidditch. Gilderoy estaba seguro de que solamente se había vendido tan bien por la foto atrayente del mago en la portada y el póster de cortesía que venía con el libro.
Había tenido lugar algo de disputa sobre la portada del libro. Gilderoy había esperado tener una foto suya al frente. Los publicistas habían querido tener a Tom Riddle y a Harry Potter... y a Lockhart, si él insistía. Snape, por suerte para Lockhart, había enviado una carta a los publicistas declinando "el honor de tener a alguno de sus hijos en la portada de un libro". Al final se habían conformado con tener una foto de la Cámara de los Secretos, el camino que iba al estanque de agua con la cabeza de Salazar del otro lado. La foto se encontraba poco iluminada y lucía lo bastante "mortal". Gilderoy se encontraba superimpuesto, a un lado de la foto.
Gilderoy había recordado la mirada feroz que el Horrocrux le había enseñado una vez en el espejo, y pasó una semana perfeccionándola y el resultado había sido un Lockhart de aspecto determinado con ojos casi feroces, y los brazos cruzados sobre el pecho con la varita lista. Sus túnicas tenían un corte más bien militar, y Gilderoy pensó que así parecía listo para cualquier cosa. Los publicistas habían quedado impresionados y decidieron que lucía su parte de héroe... y puesto que no podían contar con Riddle ni Potter... bueno, él estaba disponible, y a las mujeres parecía gustarle.
Varios hombres-lobo viajaron con Lockhart así tendría una excusa para promocionar el libro que todavía estaba escribiendo sobre su estadía en la villa de hombres-lobo. El almacén que se había convertido en departamentos había crecido hasta convertirse en un villa respetable que incluso era más grande que Hogsmeade.
El Wizengamot lentamente estaba soltando el collar de ahorque con que había estado estrangulando a los licántropos, y su vida estaba mejorando, cuando menos en comparación al pasado reciente. Dex se mostró dispuesto a salir de gira con Lockhart, cualquier cosa para promover que los hombres-lobo no eran peligrosos para convivir con ellos, siempre que se tomaran precauciones durante la luna llena.
Lockhart se encontraba en esos momentos en Hogsmeade autografiando libros, rodeado por brujas que salivaban. Se encontraba dichoso... incluso si algunas de las brujas también estaban mirando al apuesto líder hombre lobo Dex que estaba muy en forma.
La firma de libros estaba apenas decayendo cuando un mago entró corriendo enseñando un periódico―. Harry Potter atacado por Dementores... al menos una docena de Sanadores enviados a Hogwarts para volverlo a poner entero... el Heredero Malfoy en su lecho de muerte ―el mago finalmente se quedó sin aliento, y los compradores se desperdigaron como pichones espantados para encontrar una copia de El Profeta.
Una figura encapuchada arrojó unos galeones por un libro de Lockhart sobre el mesón, y el cajero apenas lo notó. Del mismo modo retiró un periódico del quiosco en la calle y Apareció al borde del Bosque Prohibido.
Sirius vaciló. Anhelaba ir corriendo hacia Hogwarts para ver a su ahijado... para asegurarse de que lo último que quedaba de James no estuviera muerto. Vaciló un largo rato y finalmente fue hacia la cueva que quedaba cerca del área de los centauros, y se agachó para entrar en su nuevo escondite. No era muy espaciosa, pero así era más fácil conservar el calor.
Sirius leyó el artículo con impaciencia, esperando encontrar mayores detalles. El artículo de la página frontal era bastante sensacionalista, pero lo dirigió a un comunicado de prensa en la segunda página del Ministro Fudge. El Ministro había contado toda la historia la noche anterior en una conferencia de prensa, insistiendo que Harry Potter ya había sido tratado y que se recuperaría totalmente en unos pocos días.
El hecho de que las heridas tomaran tanto tiempo para sanarse significaba que el daño había sido serio. Sin embargo... Harry iba a estar bien. Sirius tomó el libro con el corazón más ligero, listo ahora para leer la aventura de Harry. «Justo como su papá ―pensó Sirius―, siempre listo para una correría.»
Le llevó el resto del día y algo de la noche para terminar de leer el libro. La descripción de la Cámara lo intrigaba. Había un apéndice en el libro que describía la entrada a la Cámara, el laberinto y la misma Cámara. Había una descripción de una apertura escarpada hacia el cielo, y una explicación de que el basilisco había sido dispuesto allí para proteger al colegio de una invasión desde el exterior, contra cualquier intruso que tratara de entrar a través de las grietas.
Sirius se paseó el resto de la noche, forzando sus pensamientos dispersos a enfocarse en un plan en que estaba pensando, deteniéndose para dormir brevemente antes del amanecer. Estaba bastante seguro de que conocía la entrada a esas grietas... y ahora ya no estaba resguardada.
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Voldemort pasó a través del pueblo, finalmente había encontrado la ubicación de la residencia Crouch. Se deslizó cerca y examinó de cerca la extensiva y fuertemente protegida barrera mágica. Crouch tomaba muy en serio lo de evitar que entrara alguien.
Voldemort miró con atención las protecciones, guardándolas en su memoria. Aah... Crouch padre también estaba intentando con fuerza que alguien se quedara adentro, de acuerdo a la protección.
Se dirigió de regreso a la Mansión Riddle planeando como deshacerse de las protecciones mágicas, o cuando menos pasar a través de ellas. Esperaba que hubiera algo de uso allí adentro, tal vez Barty Junior estaba allí, a pesar de que era difícil de creer que el corazón de piedra de Barty padre en realidad hubiera rescatado a su hijo Mortífago.
Aun así, si Barty Junior no se encontraba allí, esperaría adentro de la casa. Se suponía que Barty Crouch pasaba allí las vacaciones, y Voldemort podría hacer uso de la magia del mago y, quizás, hasta de su cuerpo.
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Tom estaba desplomado en una silla al lado de la cama de Harry. Casi amanecía, era el día después del ataque de los Dementores. Le había llevado horas a Tom poder calmar a Hazelette. Ella los había perseguido y llegó a incinerar dos Dementores más antes de quedar satisfecha de que estos se la pensarían dos veces antes de cruzarse de nuevo con ella.
Luego había llegado el Ministro y había necesitado ser apaciguado y también hacerlo entender que el número de Dementores debería ser reducido a la mitad por el ministerio, o se encontrarían con que Hazelette lo haría por ellos del modo que preferían los dragones.
Fudge estuvo de acuerdo, pero insistió que si habían menos Dementores, deberían aceptar más Aurores en los terrenos. Dumbledore estuvo de acuerdo con tener más Aurores siempre que se tratara de los cadetes de la Academia. Dumbledore se imaginaba que los cadetes serian más fáciles de controlar en caso de haber una confrontación, ellos se encontrarían más impresionados por Dumbledore y los maestros que un Auror veterano.
Tom había vigilado a Hazelette mientras el número un poco disminuido de Dementores había sido reducido a veinticinco, mientras que el resto era llevado de regreso y Azkaban, y Hazelette rugía agresivamente a sus espaldas.
Tom y Percy después habían paseado por los pasillos enviando a más de una docena de estudiantes a la cama que querían infiltrarse en la Enfermería ya sea para ver a Harry o a Draco, o que estaban intentando escurrirse para ver a Hazelette. El profesor Lupin se les unió en algún momento, diciendo que quería revisar las alarmas de los pasadizos secretos y las trampas antes de que comenzaran las vacaciones.
Cuando por fin el castillo quedó en silencio, Tom se puso a hacer guardia sobre su hermano dormido. Severus se encontraba también en una silla junto a la cama, a pesar de que ahora estaba dormitando en silencio. Tom estaba agradecido de que los partidos de quidditch siempre se jugaran en un día sábado, y que los estudiantes se estuvieran marchando el martes por las vacaciones.
Unos pocos estudiantes iban a quedarse en el colegio, pero sería mucho menos caótico cuando los Aurores en entrenamiento se instalaran en el castillo. Ellos habían acordado que fueran diez cadetes, sintiendo que serian suficientes para mantener alejados a Black... a pesar de que ahora había conseguido entrar a escondidas y eludir la captura.
―Si él continua tratando de ingresar, o se queda en el área, su suerte finalmente terminará ―espetó Yvane con rabia―. Tan sólo es cosa de tiempo.
Tom pudo dormir unas pocas horas antes de que Harry despertara gruñendo por sus músculos doloridos y la pierna que resentía la ausencia de la tibia y el peroné. El entablillado ayudaba, pero no era suficiente. Severus despertó de inmediato y pociones fueron presentadas para que Harry las tragara con dificultad.
Draco despertó poco después de aquello, y Lucius fue despertado por Dudley ya que el Sanador D'Este elegía ese momento para llegar por flú. Poppy apareció al escuchar el flú, y lanzó conjuros de diagnóstico sobre Harry y pareció aliviada, declarando que estaba sanando bien.
―Podremos darte crece-huesos por la noche, si continuas recobrando tu magia con esta rapidez ―dijo Poppy, y después añadió―: Debemos ser cuidadosos con alguien tan delicado.
Esto ocasionó que Harry se ruborizara de rabia, y que Tom previniera una negativa explosiva negando con su cabeza y susurrándole―: Navidad...
Harry vaciló... Tom tenia razón, y una contestación grosera no le dejaría con nada más que carbón en su calceta. Bueno, con esta herida era probable que igual obtuviera regalos, pero habría detenciones esperando su regreso al colegio.
El Sanador D'Este fue directo hacia Draco, revisándolo meticulosamente―. Necesito ver de cerca esa herida... ¿con su permiso? ―ante el consentimiento de Lucius y Draco, colocó con cuidado sus manos a cada lado de la cabeza de Draco y cerró los ojos, dejando que su magia entrara a la mente del paciente. Estaba buscando indicios de daño físico y mágico. Él examinó un área con mucho cuidado, el día anterior había notado algo que le había intrigado. Había pasado varias horas investigando tanto eso, como el fenómeno que había demostrado el gato Mau. Era demasiado malo que los gatos Mau, o cualquier otro gato, fueran difíciles de usar en sanación aun cuando fueran el familiar de un Sanador. Ellos parecían seguir sus propias razones para ayudar, o no, y era poco lo que un mago podía hacer para persuadirlos.
D'Este se echó para atrás y miró a su alrededor con un poco de vacilación, y finalmente se enfocó en Lucius―. Hay una pequeña área que ha resultado afectada. No se trata de un daño, verá, es un área que ha sido... abierta, por así decirlo. Hemos visto esto a veces con este tipo de lesiones, puede forzar a una habilidad mágica a aflorar, una habilidad que de otro modo no se habría manifestado por años, o quizás nunca llegara a revelarse. El problema es, por supuesto, que al ser forzada abierta de una sola vez del todo, su magia no ha tenido tiempo para aprender a controlarla.
Draco se sintió alarmado, él no sabia que una cosa así podría suceder, y no se escuchaba nada bien. Lucius hizo una mueca, él había escuchado de estos sucesos, pero nunca había conocido a alguien a quien le hubiera pasado―. ¿Usted sabe de qué habilidad se trata?
El Sanador D'Este meneó la cabeza―. Solamente puedo ver que ha sido... liberada, eso es todo.
Lucius suspiró y asintió en respuesta―. Todos tendremos que estar atentos a lo que ocurra entonces ―consiguió sonreirle a su hijo que se veía claramente alarmado―. No hay que preocuparse, la tendremos identificada para cuando terminen las vacaciones. Una vez que sepamos qué es, podemos ayudarlo a controlarlo.
Draco estuvo de acuerdo con vacilación. Por lo menos su padre ya tenía un plan. Miró a Severus y a Harry. Su padrino le asintió con confianza y Harry le sonrió mientras señalaba pulgares arriba, así que ellos debían también pensar que todo estaría bien. Miró a Dudley, quien le estaba frotando la cabeza la Seti.
―Bueno, siempre podemos hacer que Seti entre a dar un vistazo si lo prefieres ―dijo con pragmatismo, ahogando su sonrisa burlona.
Draco se negó con énfasis, viéndose un poco horrorizado. No, ya había sido bastante raro escuchar a Seti adentro de su cabeza.
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Hermione Granger se encontraba fregando los pisos y murallas de piedra de las habitaciones de huéspedes. Las áreas habían sido renovadas de manera extensa con el dinero del basilisco, ya que por varias razones habían permanecido inhabitables por varios siglos. El Ministerio y el Director las querían para albergar a las escuelas visitantes el próximo año, ellos estaban bastante seguros de ser escogidos como los anfitriones. Mientras tanto, todo necesitaba someterse a una limpieza después que se fueron los renovadores, ellos siempre dejaban todo sucio después de los arreglos.
Algunos de los cuartos sin duda servirían para alojar a los Aurores en entrenamiento mientras estuvieran en Hogwarts, y Hermione, Blaise y Neville eran en ese momento los principales elfos domésticos.
Blaise se quejaba sin parar de que ese era trabajo de sirvientes, trabajo de elfos domésticos, y le dirigía a Hermione una mirada de superioridad divertido por verle la quijada apretada ante sus comentarios acerca de dichos elfos.
Neville gruñía a veces, pero más que nada estaba que hervía de furia. Se encontraba determinado a que Draco y Harry pagaran por esta humillación. Las palabras de su abuela le habían dolido profundamente, pero se encontraba incapaz de culpar a su abuela por ello. Después de todo, ella era la única familia que le quedaba y no hallaba las fuerzas para alejarla de su vida, porque entonces no tendría a nadie. Toda la ira que sentía la había transferido a Malfoy y a Potter, era su culpa que se encontrara en este problemas, y que su abuela lo tratara de esa manera. Ahora, con estas heridas los "principitos" sin duda serian más mimados. Resopló, algunas personas se atrevían a cualquier cosa con tal de conseguir escobas nuevas.
En ocasiones miraba a Hermione, a veces la echaba de menos, ella nunca fue fanática de Harry Potter, y con el asunto de los elfos él pensó que seguiría de esa manera... y que continuaría odiando a los Malfoy por eso. Ahora ella tan sólo se veía pensativa cuando se mencionaba el nombre de Potter o Malfoy.
Hermione pasó el periodo de castigo pensando en el las costumbres de los magos y los libros de rituales que estaba leyendo. Los que el Director le había sugerido habían sido muy ilustrativos. Madame Pince también había sido de mucha ayuda para encontrarle otros textos que la ayudaran a comprender el mundo mágico. Hasta ahora solamente había conseguido leer cuatro, y eso sólo le había enseñado lo mucho que necesitaba aprender.
Ella fue con Flitwick y recibió permiso para llevarse algunos libros a casa por las vacaciones. Algunos de los libros que le parecían tener la mejor información los había llevado con Percy Weasley para pedirle que se los copiara. Al principio él no pareció muy de acuerdo, y necesitó explicar que ella se había dado cuenta que había malinterpretado muchas cosas y necesitaba corregirlo.
Hermione sabía que Percy era amigo cercano de Tom Riddle, y que estaba molesto con ella así como los Malfoy. Aun así, él le copió los libros que lo permitían, y ella se lo agradeció con mucha cortesía. Corrían rumores que una clase de costumbres mágicas iba a añadirse al curriculum, y ella esperaba que fuera cierto.
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El domingo por la tarde, el día después del partido de Quidditch, se permitió la visita a los amigos de Harry y Draco. Era un grupo mezclado de todas las Casas y de varias edades. Oliver Wood y Marcus Flint entraron cada uno cargando un bulto con miradas de luto en sus rostros. Los gemelos Weasley venían detrás de ellos canturreando por lo bajo la marcha fúnebre.
Marcus interrumpió los saludos diciendo que, aunque Cedric atrapó la snitch, Slytherin ya estaba muy por delante en sus goles y el partido terminó en un empate. Cedric estaba allí con los gemelos haciendo señas negativas con las manos apuntando el regalo navideño de los gemelos consistente en "galletas de parte de su mamá". Draco y Harry hicieron votos de evitar las galletas a cualquier costo, o dárselas o personas que realmente les cayeran 'bien'.
Marcus sostuvo el bulto hacia Harry y dijo bruscamente―. Tu escoba voló directo hacia el Sauce Golpeador después de tu caída... ―el bulto cayó abierto en brazos de Harry, revelando una pequeña pila de pedazos de madera que solían ser una Estrella Fugaz 7. Oliver dejó caer un bulto similar en brazos de Draco, su escoba no estaba rota en tantas piezas, pero sin duda el daño era irreparable.
Draco y Harry dejaron escapar exclamaciones de decepción, pero Marcus parecía a punto de echarse a llorar. Sus dos Cazadores en la Enfermería y sus fantásticas escobas despedazadas. Era como si hubieran cancelado la Navidad. Oliver le dio unas palmaditas en el hombro de simpatía.
Severus observaba desde la puerta, había ido a su habitación a ducharse y cambiarse de ropa. Los muchachos de nuevo habían empezado a hablar de quidditch. Inicialmente había querido gritar que Harry renunciaría al equipo ... pero sabía que hacerlo sería la peor reacción exagerada. No es que tratar de proteger a Harry de un deporte peligroso estuviera necesariamente mal, pensó Severus, pero Harry amaba el quidditch y ellos ya habían restringida muchas de sus actividades...
Severus se inclinó hacia Tom para susurrarle algo, este sonrió y se fue. Severus regresó hacia el Gran Salón, allí había un gran número de estudiantes reunidos para hacer su tarea, jugar y chismear. La presencia de Snape allí serviría para confirmar que Harry se pondría bien. Ademas, los Aurores novatos llegarían pronto y él quería ver a quienes iba a mandar Scrimgeour.
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Tom se fue por flú a Callejón Diagon, y casi corrió hacia la tienda de quidditch. Fue hacia el mesón y pidió un catálogo completo de las escobas de quidditch más modernas para Harry y Draco.
―¿Para Harry Potter? ―preguntó el vendedor con entusiasmo. Ahora reconocía a Tom como el joven que salia en los periódicos con frecuencia junto a Harry Potter.
Tom sonrió. Ellos necesitaban dispersar la información de que Harry se encontraba bien a pesar de las serie de titulares histéricos en el Profeta. Después de que Fudge amenazara con formar una oficina en el Ministerio para "supervisar los diarios, radio, etc, para que dieran información fidedigna", los periódicos habían dado información más certera. Ellos no podían culpar a los diarios por excederse un poco por el ataque de los Dementores y el desastre en el quidditch, después de todo, la mayoría de la historia era cierta.
Los ocupantes de la tienda de Quidditch obviamente estaban escuchándolo con expresiones ávidas, cualquier cosa que dijera se esparciría como relámpago.
―Sí, Harry y Draco van a necesitar escobas nuevas después del choque que tuvieron. El profesor Snape pensó que ellos podrían revisar el catálogo mientras se curaban... Harry tiene que tomar crece-huesos esta noche y el profesor Snape espera que eso distraiga su mente ―Tom pudo escuchar un colectivo "aaaaaawwww" de parte de los espectadores.
―¿Así que ellos van a ponerse bien? ―preguntó el vendedor con vacilación.
―Oh, sí... los sanadores dicen que ellos van a estar en pie y corriendo en un par de días más ―dijo Tom con una sonrisa sincera. El vendedor le devolvió la sonrisa y le pasó dos catálogos a Tom.
Tom regresó a la Enfermería, y le entregó los catálogos a los niños justo cuando Poppy y Severus entraban con la poción crece-huesos.
―Una noche más, y ustedes dos podrán salir de aquí ―dijo Poppy con brusquedad.
Draco hizo una mueca, ellos querían tenerlo en observación para ver si mostraba signos de la "nueva habilidad". Harry hizo un puchero, el crece-huesos era una poción desagradable. Ambos empezaron a hojear los catálogos, y Harry tomó la poción mientras miraba las Saeta de Fuego; casi no notó a que sabía mientras leía las estadísticas del último modelo.
Dudley se quedó en la Enfermería con ellos esa noche. Se discutieron las escobas en extenso, y especularon acerca de la nueva habilidad de Draco. Draco suponía que tal vez podría volar sin transformarse en un halcón. Dudley se preguntaba si se trataría de alguna habilidad como las de la tele, como empezar fuegos, mover objetos con la mente, etc. Draco frunció el ceño y dijo que él ya podía hacer todo eso, con una varita.
―¡Ya sé! ―Harry se rió. Estaba sudando por otro ramalazo de dolor en su pierna. La poción para el dolor suprimía la mayor parte del dolor... pero de repente sentía una puntada de dolor―. Apuesto a que te convertirás en un vidente, y comenzarás a oler incienso y a usar bufandas de gasa y predecir la muerte de todos.
Harry y Dudley se echaron a reír, mientras que Draco fingía arcadas ante el pensamiento―. No, si empiezo a mostrar signos de eso, deben detenerme...
―Seguro, te lanzaré un aturdidor y te llevaré a un ala restringida en San Mungo ―dijo Dudley con facilidad.
―Por supuesto que no... me aturdes y me llevas a casa. Padre llamará a los Sanadores para hacerse cargo de eso. Si empiezo a actuar como un lunático... estoy seguro de que existe una poción o dos que se harán cargo de eso ―resopló Draco. No, ningún Malfoy terminaría en una ala restringida, no con todas esas alas disponibles en la Mansión.
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Autora: El destino de Sirius se resolverá en uno o dos capítulos.
N/T: Muchas gracias a todos mis comentaristas, y los que favorecen y siguen el fic.
Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, ni pretensiones de infringir derechos de reproducción, realizado sólo con fines de entretención.
Editado 15NOV2020
