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3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 113: "Por fin Veritaserum"
Severus Snape miró hacia abajo al capturado Sirius Black con satisfacción. Harry, sin embargo, estaba confundido. Black había estado gritando que Peter Pettigrew estaba vivo, y que Peter era el guardián secreto, que Peter era el traidor y quien había matado a los muggles.
Harry podría haber ignorado los desvaríos, pero tanto Draco como él habían presenciado a la rata convirtiéndose en humano y de nuevo en rata... y él sabia que Pettigrew había sido un animago rata.
Antes de que Harry pudiera decir algo, sintió una oleada de frio congelante, y vio como Severus se daba vuelta rápidamente mirando el círculo de Dementores que se aproximaban de todos lados.
―Nos tienen rodeados ―exclamó Tom y rápidamente conjuró su Patronus en forma de guepardo. A este se les unió rápidamente el Patronus guepardo de Dora. Los Patronus dieron vueltas alrededor de los magos, junto con la corza apresuradamente conjurada por Severus. Pero estaban superados vastamente por los veinticinco Dementores que llegaron en enjambre contra el pequeño grupo.
El Stupefy lanzado contra Black, se desvaneció rápidamente con los Dementores allí, y el mago amarrado comenzó a gritar añadiéndose al caos. Tom y Dora trataban de proteger a Draco y a Harry que estaban entre ellos y Severus, pero Severus estaba teniendo también dificultades con la presencia de los Dementores y su corza se disipó rápidamente, así como le abandonaba la habilidad de mantener la esperanza y felicidad.
Yvane rápidamente habló con un hiperventilado Harry, ahora podía alcanzar la mente de Harry sin dificultad (desde que Tom y Harry habían empezado a practicar con los cristales)―. Harry, conjura tu Patronus... mi fibra de corazón dentro de tu varita fue con la intención para protegerte. Conjúralo... yo te ayudaré con ello.
Harry dio un paso atrás del grupo para realizar el conjuro. Hasta ahora había conseguido hacer un gran escudo y hasta comenzaba a verse una forma. Tom le había dicho que estaba intentándolo demasiado, y Remus que sentía que Harry estaba demasiado seguro que se trataba de un halieto y esto estaba restringiendo el hechizo.
Harry convocó su magia y se enfocó en el hechizo, intentando vaciar su mente de cualquier expectación de que forma tomaría. Hasta ahora solamente podía escuchar la voz de Yvane, cuando Yvane quería, por supuesto. Pero ahora podía sentir el toque de una magia ajena corriendo gentilmente a través de él, dirigiendo el hechizo.
Harry gritó―. ¡Expecto Patronum! ―y vio como la niebla blanca salía de la punta de su varita. Lograba escuchar en el fondo los gritos de Draco y Severus mezclados con los de Black. La neblina blanca se cohesionó en una gran forma... un dragón enorme: Yvane, aunque solamente tenía la mitad de tamaño que en vida.
Los Dementores detuvieron su ataque, paralizados de la impresión. El Patronus Yvane rodeó al puñado de magos, pareciendo inhalar profundamente, y después arrojó llamas de niebla plateada. Esta llamarada tocó a dos de los Dementores y ellos se echaron para atrás... pero demasiado tarde, ya que cayeron convertidos en polvo.
Hubo lo que pareció ser un estremecimiento colectivo de los veintitrés Dementores restantes, pero escapar ya no era una alternativa. Hazelette había sido alertada por Yvane, y ella llegó volando tan rápido como su cuerpo veterano se lo permitía. Quedó encantada de ver el Patronus Yvane y rugió una bienvenida, y después se dedicó a lo suyo, flameando tantos Dementores como pudo antes de que lograran escapar de los terrenos.
Los Aurores, profesores y estudiantes salieron en masa de la escuela hacia el pequeño grupo. Colin Creevey corría frenéticamente delante de todos para lograr una fotografía que terminaría adornando la página delantera del Profeta Diario. Él captó a Hazelette mientras estaba elevada sobre sus ancas traseras, las garras delanteras apoyadas contra el arco del portón con las alas desplegadas, inclinada hacia adelante, y llamas saliendo atacando a los Dementores que se escapaban por un lado de la fotografía. Y el Patronus Yvane volando dentro y fuera de la fotografía.
El Director Dumbledore no trató de deshacerse de la multitud, en vez de eso le hizo señas a los Aurores y sus novatos, para que trajeran a Severus, Tom y Dora, junto con Draco y Harry. Arrearon a Remus en medio del grupo y Albus colocó al restringido Black flotando detrás de ellos.
Necesitaba aclarar lo ocurrido en medio de toda esa locura, pero el grupo era demasiado grande, así que en vez dirigirlos a su oficina, Dumbledore los guió hacia una antecámara afuera del Gran Salón. Minerva con firmeza se deshizo de todo el resto. Hugo Savage, seguido por Madame Bones, el Ministro Fudge y Rufus Scrimgeour venían apresurados a encontrarse con ellos, después de haber sido convocados por unos aterrados Sprout y Flitwick.
Rufus Scrimgeour echó fuera a todos los Aurores, con la excepción de Dora―. Vayan a reunir a lo que queda de los Dementores, y regrésenlos a Azkaban. Ya no son necesarios aquí.
El líder del grupo que había estado resguardando la escuela miró dudoso a Rufus. Rufus lo miró con irritación.
―¿Acaso piensa que el Auror Hugo Savage y yo no somos capaces de ocuparnos de un fugitivo que ya esta sometido? ―preguntó Rufus con sarcasmo.
El Auror se ruborizó y meneó la cabeza disculpándose. Se escurrió de allí con los otros para quedarse mirando las dieciocho pilas de cenizas que una vez fueron los temidos Dementores de Azkaban. Hazelette estaba recostada cerca triunfante, rodeada por estudiantes adoradores, y estaba siendo alimentada por Hagrid quien ensalzaba las virtudes de los dragones... justo mientras el sol se elevaba.
El grupo que se encontraba en la recámara estaba justo acomodándose para decidir quién llevaría a Black al ministerio, y quién se quedaría a tomar los testimonios, cuando un largo gemido incómodo provino de Remus, quien estaba en un rincón de la habitación.
Tom y Dora habían necesitado decir como cien veces―: Él esta con nosotros... usa matalobos...―pero, al final habían dejado en paz a Remus. Ahora, sin embargo, el sol se empezaba a elevar... y Remus estaba a punto de cambiar... a un humano muy desnudo, y se le acababa de ocurrir ese pensamiento. Por suerte también se le ocurrió a Severus, quien conjuró una capa para arrojar sobre el hombre-lobo justo a tiempo para proteger su modestia.
Remus había escuchado una buena parte de los gritos de Black, y recordó pensar que había olido a Peter. Hizo a un lado su vergüenza, que era muy aguda con un Severus sonriendo burlonamente, y aferró el frente de su capa para mantenerla cerrada.
Antes de que nadie pudiera hacerle preguntas, Black interrumpió―. Pettigrew esta vivo... yo lo estaba persiguiendo. Él fue el guardián secreto... ―jadeó, antes de que alguien pudiera detenerlo.
Rufus y Severus exhibieron casi idénticas miradas desdeñosas, y Albus se vio enojado.
Remus aferró su capa con mayor fuerza. Lunático se debatía con su parte más sensata. ¿Había olido a Peter, o solamente quería de vuelta a Canuto, fuera este culpable o no? ¿Se estaba aferrando a cualquier cosa para salvar a su viejo amigo?
―En cierto punto pude oler a Peter... ―dijo Remus vacilante, consciente de la inmediata mirada furiosa de traición de Severus―... pero en realidad nunca lo vi.
Severus echaba chispas. La traición de Black había causado la muerte de Lily, junto con la muerte de su supuesto mejor amigo: James Potter. La única razón de que Harry sobreviviera fue el sacrificio de Lily; y Harry posiblemente quedó condenado con un Horrocrux en su cicatriz... y todo era a causa de Sirius Black, el cerdo abusador que lo atormentó por años.
―Creo que Draco y yo lo vimos... ―añadió Harry, también consciente de la posible ira de Severus de que dijera algo.
―¿Vieron a Peter Pettigrew? ―resopló Scrimgeour con desdén. ¿Qué estaban planeando ahora estos Slytherins y sus esbirros? ¿Estaban intentando liberar a otro mortífago? Miró con ira a Severus. Un plan temerario... intentar absolver de culpa a Sirius Black.
―Nosotros vimos que la rata de Ron Weasley era perseguida , pero cuando fuimos a rescatarla, se convirtió en un hombre. Y después Black en su forma de perro empezó a perseguirlo. El hombre desapareció cuando llegamos a la muralla ―dijo Harry con firmeza, y Draco asintió respaldándolo.
―Black y Pettigrew pudieron haber sido cómplices que riñeron entre ellos ―objetó Scrimgeour con ira, ocasionando que Severus frunciera el ceño. Él odiaba que Rufus fuera el único que estaba diciendo lo que él quería escuchar.
―Si no eras el guardián secreto, ¿por qué no lo dijiste durante tu juicio?―Madame Bones le preguntó a Sirius Black.
―No hubo juicio ―Sirius respondió sombrío, sorprendiendo a Amelia.
―¿Sin juicio? ―Harry interrumpió, horrorizado.
―El confesó ―Albus dijo, al ver la mirada de horror de Harry al pensar en alguien encerrado sin juicio―. No estoy seguro de cómo funciona en la sociedad muggle, pero aquí si alguien confiesa, no celebran un juicio. Si se declaran culpables , son sentenciados de inmediato ―Albus miró a Sirius con renovado disgusto―. Fuiste bastante fuerte en tu insistencia de que eras responsable de la muerte de los Potter y te reíste bastante del hecho de haberlos traicionado. Cuando repetiste tus delirios sobre traicionar a los Potter hasta la muerte ante Bartemius Crouch, quien era el jefe del Wizengamot en el tiempo. Se tomó como una declaración de culpabilidad y usted fue sentenciado.
Rufus resopló con burla―. Fue enviado a Azkaban muy rápidamente. Según recuerdo, los amigos de James Potter en el Cuerpo de Aurores estaban a punto de linchar a Black si tenían que escuchar su risa y jactarse de la muerte de Potter por mucho más tiempo.
Harry y Remus observaban, ambos sintiéndose desgarrados. ¿Sirius era culpable o no? ¿El regreso de Pettigrew significaba que él no era culpable, o simplemente un par de criminales que estaban peleando?
Fudge frunció el ceño, no estaba seguro dónde iba esto, pero Dumbledore y Snape... y definitivamente Scrimgeour no estaban creyendo los delirios del fugitivo. No se pronunció, esperando ver de qué lado soplaba el viento. Estaba perfectamente dispuesto a dejar que ellos resolvieran los misterios de este caso particular.
Sirius meneó la cabeza frenéticamente―. Yo me sentía muy culpable. Yo los persuadí a cambiar de guardián secreto, fue mi culpa que ellos confiaran en Peter para mantenerlos a salvo. En cierta manera, yo soy culpable ―explicó Sirius con desesperación―. No me estaba riendo porque estuviera feliz por lo sucedido... simplemente estaba histérico, y algo demente en esos momentos.
Sirius miró a su alrededor con urgencia a las caras dudosas que lo miraban. Miró a Harry con desesperación, rogándole en silencio que creyera en él, aunque fuera un poco.
Severus observó la escena con ira. Era como cuando eran estudiantes. Sirius parado frente al Director … culpable claramente de actos atroces, pero de algún modo consiguiendo excusarse de todo, explicándolo todo. Observó con aprensión como Harry se pasaba de su lado.
―Papá ―murmuró Harry disculpándose, pero de modo firme―. Yo necesito saber. Necesito estar seguro de que el hombre correcto es castigado.
Los labios de Severus se torcieron con amargura mientras que los otros adultos discutían en el fondo, y Remus se conjuraba más ropa con desesperación. Se daba cuenta que no había caso, los ojos inciertos de Harry lo decían todo. Las semillas de la duda habían germinado y esta falta de certeza volvería loco a Harry con el tiempo, preguntándose si Sirius había estado diciendo o no la verdad. Al final, Severus perdería la confianza de Harry y posiblemente su amor a causa de esto, si no jugaba esto del modo correcto. Severus no creía en la inocencia de Black, pero esto debía mostrársele claramente a Harry. Y todo ese asunto de Pettigrew... Harry había visto una rata convirtiéndose en un hombre, y eso necesitaba también aclararse.
Tomada su decisión, Severus fue hacia un ceñudo Ministro Fudge―. Mis disculpas, Ministro, pero me temo que necesitaré imponer sobre su buena voluntad un favor para Harry ―Severus sonrió por dentro ante la mirada de interés del Ministro. Fudge confiaba en la perspicacia política de Lucius Malfoy, y por extensión confiaba en que Severus no dejaría que las cosas condujeran al caos total.
Severus podía sentir los ojos del Director sobre él, y tuvo la sensación de que lo estaban probando. ¿Snape investigaría los hechos o enterraría a Black bajo los 'hechos' ya conocidos? Tenía la suficiente palanca como para persuadir a Fudge de que 'besaran' inmediatamente a Black; incluso podría ser capaz de manufacturar suficiente "evidencia nueva" para satisfacer a Harry de la culpabilidad de Black, si a Severus no le importara mentirle.
Los otros miembros del ministerio en la habitación lo observaron con varios grados de sospecha o cautela. Black comenzó a escupir insultos, hasta que fue silenciado por un hechizo de Madame Bones.
Severus puso cara de 'padre sufrido con hijo ingenuo'―. Como puede ver, Harry ahora siente preocupación acerca de lo que sucedió exactamente con el encantamiento Fidelius que lo protegía a él y su familia. Antes de que comiencen rumores irrazonables, y poco bienvenidos, acerca de esto deberíamos aclararlo todo con unas pocas gotas de veritaserum ―dijo Severus con gravedad―. Eso sin mencionar, de que es obvio que había un animago escondido como mascota de un niño en esta escuela, y Black parece conocer algo de ello. Muchas preguntas deben contestarse.
Tom se acercó, seguido por un curiosa Dora―. No hay forma de perder con esto, Ministro ―susurró Tom calladamente. Ante la mirada de curiosidad de Fudge, continuó―: Si se comprueba, de nuevo, que Black es culpable, entonces usted estaría calmando la ansiedad de Harry Potter sobre las mentiras de Black, además de estar consiguiendo mayor información acerca de Pettigrew. Y si se descubre su inocencia, usted habrá salvado a un hombre inocente que otra persona condenó equivocadamente.
Ante esto, Fudge sonrió contento, y decidió pasar a la acción ahora que había un camino claro que apuntaba que no saldría dañado de esto.
―Bueno, Madame Bones, ¿por qué no va por flú a conseguir veritaserum. Hugo, tu y Rufus no deberían tener ninguna dificultad consiguiendo respuestas de Black. Y con Albus como testigo de esto, así como yo, podremos aclarar esto en poco tiempo ―el ministro Fudge sonrió ampliamente. De una forma u otra el asunto del fugitivo Sirius Black finalmente terminaría.
Dumbledore también asintió. Estaba comenzando a tener la sensación preocupante de que debía haber investigado con mayor detalle cuando trajeron a Black todos esos años atrás. Pero Sirius había estado fanfarroneando acerca de su culpabilidad... ¿o acaso se trataba meramente de que estos desvaríos fueron provocados por una locura inducida por el shock tras la muerte de sus amigos?
Sirius ingirió la poción con remarcado entusiasmo. Harry se aferró con fuerza al brazo de Severus mientras escuchaba. Severus pronto quedó consternado tras escuchar el cuento chapucero de Black siendo enviado a Azkaban cuando solamente era culpable de convencer a James Potter para que hiciera a Peter Pettigrew el guardián secreto. La fractura que ocurrió en la mente de Black tras la muerte de sus amigos le llevó a ser condenado, y a pasar doce años en prisión.
Severus miró a Black con un poco de lástima por esto. Había odiado a Black por demasiado tiempo para sentir mucha simpatía por él, pero suponía que ya había sufrido lo suficiente.
Harry apenas podía creerlo. Black era inocente, o cuando menos solamente culpable de haber confiado en la persona equivocada. Su mente apenas era capaz de cambiar de odio hacia Sirius por lástima. Harry miró a Draco, la mandíbula de su amigo estaba medio abierta, y miraba con espanto a Black. Remus suspiró algo apabullado, y meneó la cabeza sintiéndose culpable ¿pero cómo podría él haber sabido?
Dumbledore se sacudió y se puso en acción―. Deberíamos llevar a Sirius a San Mungo para que lo traten, mientras que el ministerio hace los arreglos para que quede libre de todos los cargos ―envió una mirada significativa al Ministro que estaba con los ojos muy abiertos. Fudge inmediatamente se puso serio, y asintió. Él y su gente iban a tener que hacer una rueda de prensa para los periódicos, y salió apresurado hacia el flú, seguido por un ceñudo Scrimgeour.
Hugo y Albus llevaron marchando a Sirius hacia el flú, ignorando sus protestas, seguidos por Madame Bones―. Pero yo necesito hablar con Harry... necesito ver a Remus ―el resto de sus protestas quedaron ahogadas por el rugido del flú.
El resto de los ocupantes de la habitación quedaron meneando las cabezas. Una vez más el mundo había quedado patas arriba.
Draco se recobró lo bastante para preguntar quejumbrosamente―. ¿Qué significará todo esto?
Severus hizo una mueca―. Esa es una muy buena pregunta, Draco. Entretanto, supongo que debemos ocuparnos del caos restante. Draco, ve a encontrar a tu padre y cuéntale todo lo ocurrido. Si en realidad hubo algún herido en la torre Gryffindor, ya debe encontrarse en la Enfermería.
Severus salió caminando de la antecámara hacia el Gran Salón, que estaba atestado de voces fuertes gritando sus teorías de lo sucedido. El silencio invadió el Salón al ver a Severus y los otros entrar. Minerva estaba en la mesa de los profesores y lució aliviada de verlos. Severus apretó el hombro de Harry y compartieron un momento de mutua conmiseración; ambos iban a necesitar tiempo para pensar en todo esto. Le indicó a Harry la mesa de Slytherin, y caminó hacia la mesa de los profesores, seguido por Tom, Dora, y un pensativo Remus.
Severus conjuró un Sonorus y habló a los estudiantes reunidos, explicando el cambio de guardianes secretos, y como Black había sentido tal remordimiento que esencialmente confesó ser culpable después de ser capturado―... Pettigrew ha estado escondiéndose como una rata, y Black estuvo intentando capturarlo. Esa es la razón por la que ingresó a la torre Gryffindor, para capturar al verdadero traidor.
Severus subió la mano para detener el inmediato bombardeo de preguntas―. Ustedes sabrán la historia completa tan pronto la sepamos nosotros ―le hizo señas al Auror que guiaba a los cadetes al frente del Gran Salón. Los Aurores habían regresado después de rescatar a los siete Dementores que habían sobrevivido a Hazelette y el Patronus de Yvane―. Pettigrew aun puede encontrarse en la vecindad. Yo recomendaría una búsqueda inmediata en el área.
La cara del Auror se iluminó, tener un trabajo definido que hacer le daba alivio, así que inmediatamente llamó a sus cadetes y junto con Dora salieron del Salón.
Un distante rugido hizo que todos se voltearan.
―Quizás deberías ir a calmar a Hazelette ―dijo Minerva agriamente a Tom―. Aún esta ansiosa por perseguir a más Dementores... y Hagrid parece sólo estarla alentando ―Tom asintió y salió a la carrera.
Remus se dejó caer en una silla, incómodo en su ropa conjurada, exhausto por la luna llena, la confrontación y el dolor emocional de darse cuenta que Sirius era inocente.
Minerva le dio unas palmaditas en el brazo―. Tu no podías haberlo adivinado... ―Remus asintió, pero no sintió mucho alivio.
El ruido en el Salón bajó a un rugir apagado mientras los estudiantes discutían los últimos eventos.
Lucius, seguido por Draco, Dudley, Dean y Seamus entraron entonces al Salón. Ron iba a la retaguardia, con una mirada horrorizada. Dudley se sentó para desayunar, acunando con cuidado a un Seti que maullaba lastimeramente.
Los muchachos en Gryffindor habían llevado a Seti a la Enfermería con rapidez, mientras que el oso de Dudley corría a llamar a Lucius rugiendo muerte, desmembramiento y desespero y que Lucius llegara a ayudar rápido. Lucius corrió detrás del oso a la Enfermería, temiendo lo que fuera a encontrar allí... solamente para encontrarse con muchachos algo golpeados alrededor de una cama con el gato herido.
Estuvo a punto de maldecirlos a todos de alivio.
Le relataron a Lucius el cuento de Seti versus Black, todos ellos insistiendo que el Mau había salvado sus vidas. Seti tenia unas costillas rotas y una concusión por haber sido arrojado contra la muralla, pero fue sanado con rapidez por Poppy. Ella casi había terminado con los varios moretones de los muchachos, cuando Draco entró corriendo para contarles las noticias concernientes a Black y Pettigrew.
Mientras Lucius se había quedado parado en su asombro, los muchachos se concentraron en la parte que los afectaba―. ¿Hemos estado viviendo con Pettigrew en nuestro dormitorio? ―gritó Ron impactado. Los muchachos hicieron muecas y se miraron entre ellos con disgusto.
Draco después frotó sal sobre sus heridas mentales―. ¡Ustedes se han estado desvistiendo delante de Pettigrew! ―añadió alegremente.
Todos los Gryffindor se estremecieron con repugnancia colectiva―. ¡Puaaaaaaaj! ―dijeron a coro antes de dirigirse al Gran Salón.
Seti ahora se encontraba siendo reverenciado por los terceros años de todas las Casas, que estaban haciendo ruiditos de apreciación y ofreciéndole golosinas. A pesar de la 'inocencia' de Black, ellos reconocían la valentía de Seti y que había sido un truco sucio el lastimar al gato. Seti estaba decidido a aprovecharse de ello el mayor tiempo posible.
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Peter Pettigrew corría tan rápido como sus patitas de rata le permitían. Él necesitaba quedarse como rata hasta alejarse lo suficiente de los Dementores para que no lo atraparan. Esta racha de mala suerte lo había forzado a ponerse en acción. Había esperado que algún evento fortuito pusiese a Harry Potter a su alcance... pero eso no funcionaria a menos que pudiera llevar directamente al muchacho al Señor Oscuro... y él no sabía donde se encontraba.
Era mediodía para cuando llegó a Hogsmeade. Se metió por una grieta en la parte trasera del Cabeza de Puerco y se puso a masticar un poco de pan descartado mientras pensaba en algún plan. Podía escuchar a los parroquianos conversando. Los chismes ya habían traído el cuento de la captura de Sirius Black, y que de algún modo había sido exonerado. También había noticias de que Peter Pettigrew estaba vivo, y que era una rata en más de una forma.
Su corazón se oprimió, ya estarían buscándolo ahora. Necesitaba recordar donde el Señor Oscuro había escondido a Nagini, a él le solía dar mucho gusto hacer que Peter alimentara a la serpiente, consciente de lo mucho que le aterraba. Voldemort lo había Aparecido allí, y Peter se encontraba demasiado atemorizado para recordar mucho... si pudiera hacerlo, si pudiera ir allí. Si ... no, cuando... el Señor Oscuro regresara, seguro que iría allí.
Peter no tenía a Harry Potter para darle de regalo, pero tenía la varita del Señor Oscuro. Esperaba que eso fuera suficiente para ganarse su aprobación.
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El día siquiente, en el Gran Salón era como si un mar de periódicos se hubiese desparramado entre los estudiantes. La fotografía de Colin Creevy estaba en la primera página y Colin sonreía de oreja a oreja. El Profeta Diario había conseguido imprimir de forma correcta la historia de Black entrando a Hogwarts y su subsecuente captura. La información que ellos reportaban fue descubierta con el veritaserum también era correcto. A partir de allí, claro esta, estaba plagado de especulaciones.
Rita Skeeter, sin embargo, había conseguido acertar en el mayor temor de Severus. ¿Sirius Black, siendo el padrino de Harry Potter, intentaría obtener la custodia de El Niño Que Vivió?
Una vez que se leyeron los artículos, todos los ojos recayeron sobre el profesor Snape y Harry... ¿estaban ellos preocupados por eso?
Harry arrinconó a Severus durante su usual almuerzo de los viernes, después de Pociones―. ¿Hay algún modo que él pueda intentar hacer eso? Puede que sea inocente, pero claramente está un poco desequilibrado. ¿Ellos no me enviarían con él, o sí?
Severus negó con la cabeza―. No existe forma legal de que nadie pueda removerte de tu familia. Y nosotros somos tu familia, por magia y también por la ley, tú eres mi hijo y también el de Rosmerta. Tom es tu hermano y Elizabeth es tu hermana. Si nos molestáramos en tener uno de esos ostentosos tapetes familiares, este reflejaría todos esos lazos familiares. Tu nos perteneces y eso es todo.
Harry se relajó con alivio, y Severus detestó tener que causarle otra preocupación―. Sin embargo... ―los ojos de Harry subieron a la cara de Severus―... mi temor es que cuando se de cuenta que no existe ningún recurso legal, intente hacerlo de forma ilegal. Él podría tratar de secuestrarte y huir a un país donde no podamos demandar que te manden de vuelta... o se podría esconder en algún lugar contigo.
Harry de inmediato lució feroz y resuelto―. Si intentara hacer algo así no llegaría muy lejos conmigo.
Severus sonrió contento, sí, Harry no permitiría que Sirius se lo llevara. Sólo necesitaba estar en guardia.
―Black es tu padrino, y fue el amigo más cercano de James ―Severus decidió ser benévolo en su victoria... cuando menos un poco―. Él puede proveerte con mejores recuerdos de tu padre que nadie. Sólo sé cauteloso, eso es todo lo que quiero.
Harry asintió, y sacó una carta―. Esto me llegó hoy, de ese Auror que estaba a cargo de los Dementores. Al parecer, se encuentra algo molesto porque mi Patronus vaporizó a un puñado de Dementores, junto con Hazelette.
Severus tomó la carta. Sí, el Auror estaba algo más que molesto. Lo más seguro que era porque no podía enviarle una carta similar a Hazelette, así que vertió toda su frustración en Harry.
Bueno, qué lastima, pensó Severus. Iban a tener que arreglárselas con menos de esas pesadillas encapuchadas... no es como si hubieran sido de mucha utilidad de todas maneras. Arrugó la carta en una pelota, y la lanzó sobre su hombro donde se consumió en llamas para diversión de Harry.
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Autora: Un capítulo más corto, pero Sirius esta a salvo, por ahora.
N/T:Gracias a todos los lectores, tengo unos problemas con el sistema para responder sus comentarios.
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Editado 17NOV2020
