3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 114: "Planificando el Verano"

Sirius Black se paseaba a lo largo de su cuarto de hospital. No era una habitación desagradable, en realidad, estaba muy bien amueblada. Y ciertamente era mayor que su celda de Azkaban. Aun así, estaba encerrado y eso le molestaba más de lo que quisiera admitir.

Los primeros días de su arribo los pasó siendo examinado por los Sanadores, y siendo alimentado cosas desabridas, pero nutritivas. Ahora los Sanadores Mentales habían descendido y estaban chasqueando la lengua. La mayoría parecía pensar que tendría que sanar por su cuenta... si podía hacerlo.

El golpe inicial a su sanidad mental había ocurrido hacia demasiados años atrás, cuando murieron sus amigos, seguido por los años en Azkaban. Ellos podían escuchar, dirigir sus pensamientos y aliviar su rabia hasta cierto punto. Repetidamente le recordaban que necesitaba practicar su concentración y recordarse que Harry no era James y que se encontraba en el año 1994.

Albus y Remus lo visitaban todos los días. De forma alternativa rabiaba con ellos y lloraba pidiéndoles perdón, lo que hizo que los Sanadores les prohibieran la entrada al principio. Ya habían pasado dos semanas ahora, y podía recordar permanecer enfocado y no dejar que sus emociones lo sobrepasaran, la mayor parte del tiempo.

Dumbledore y Lupin habían asentido ante sus acusaciones de que habían dejado que lo encerraran sin un juicio―. ¿Recuerdas que insististe que habías traicionado a James y Lily y que ocasionaste sus muertes... no es así? ―le contestó Albus con tristeza.

Él protestó y finalmente asintió―. Sí ―contestó con amargura. Él había sido un Auror, sabía que había dicho lo suficiente para su 'confesión'. No se necesitaba un juicio cuando alguien se 'declaraba culpable', a pesar de que normalmente se hacia de una manera más formal, delante del Wizengamot. Aun así, la época era tan turbulenta, que probablemente eso fue imposible. Las cortes habían sido necesitadas para aquellos que insistían que eran inocentes, no para aquellos que insistían que eran culpables.

―Deberíamos haber investigado más... pero eso es porque ahora lo vemos en retrospectiva... nunca comprendimos como podías haber traicionado a James... Ni siquiera Severus te creía capaz de hacerlo ―dijo Remus suavemente.

Quejicus... ¿cómo pudieron permitir que Harry fuera a dar con ese cretino detestable? ―surgió la ira de Sirius.

Albus y Remus suspiraron, recordándose ser pacientes.

―A Harry le va muy bien con Severus … no podría ser más feliz... ahora de nuevo tiene una familia ―insistió Remus. No quería que Severus y Harry lo miraran de nuevo con suspicacia. Tenía toda la intención de que Sirius viera la verdad, sin importar que.

―¡James y Lily eran su familia! ―gritó Sirius―. Yo soy su padrino, tu y los Longbottom eran sus amigos más cercanos... si su tía no podía cuidar de él, él debería haberse ido contigo o con ellos... ―se detuvo ante sus miradas afligidas―. ¿Qué...?

Dumbledore suspiró―. Supongo que ya te encontrabas en custodia cuando eso sucedió... ―y él procedió a contarle a Sirius el destino de Frank y Alice Longbottom.

Sirius se derrumbó en una silla, preguntándose quién más estaría muerto de sus conocidos.

―Estoy seguro de que Harry querrá verte, pero no será así si pasas todo el tiempo quejándote acerca de su elección de familia ―Remus tuvo cuidado de evitar usar la palabra "padre". Estaba seguro que eso haría que Sirius se pusiera furioso de nuevo.

Sirius asintió, pero pensó con rapidez. Tenía que haber una manera de que Harry viera la razón. No podían haberlo adoctrinado tanto todavía... y Remus y Albus no debían saber lo miserable que era Harry, sin duda Harry ponía una fachada falsa de valentía.

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Entretanto, Harry estaba ocupado con sus labores escolares, y el asunto de Sirius desvaneciéndose en el fondo de su mente ahora que la crisis había pasado. Lupin y Dumbledore le habían asegurado que su padrino estaba obteniendo el mejor cuidado médico posible y que lo vería en un futuro cercano. De modo que no pensaba en Sirius, si no fuera porque Lupin y Dumbledore insistían en darle noticias de su progreso, o cuando un estudiante le preguntaba como le iba a Sirius.

De todos en sus compañeros en Slytherin, el más emocionado al saber que Black era inocente fue Marcus Flint.

―Ahora puedes usar la Saeta de Fuego... ¡él no la debe haber maldecido! ―Marcus exclamó, y no dejó en paz a Harry para que mandara a pedir la escoba a la gente que estaba revisándola por si tenía maldiciones. El equipo de Quidditch tendria una convocatoria para llenar puestos, y Harry sabía que Marcus estaba intentando pensar en una manera de conseguir que Harry les prestara la escoba a su Buscador, que era el punto débil en su alineación.

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Heather Black interrumpió su ahora más que serio romance con Oliver Wood para ver que estaba sucediendo con la Noble Casa de los Black ahora que su heredero había sido declarado libre de cargos.

Los titulares del Profeta estaban llenos ahora con problemas de jurisprudencia mágica. Jueces y abogados eran entrevistados, y el consenso entre ellos era que quizás debería usarse veritaserum en aquellos que 'confesaran' cuando las cosas no estaban del todo claras.

Argumentos opuestos planteaban que por lo que concernía a los Aurores de 12 años atrás, tenía sentido que Sirius Black, perteneciendo a la muy oscura Casa de los Black, traicionara a sus amigos. Con la excepción de aquellos que conocían bien a Sirius.

Aun así, otros estaban espantados ante la idea de forzar el uso de veritaserum en cualquiera, ellos consideraban que esto era tan malo como lanzar un Imperdonable. Después de todo, forzar a alguien para que hablara atentaba contra los derechos básicos de que todos tenían derecho a guardar silencio.

A Heather no le había importado hacerse cargo de las riendas de un puesto que había permanecido abandonado hacia mucho, y velar por los intereses de la Casa de los Black. Los deberes no eran muchos, después de todo no quedaban muchos Black; aunque Heather había localizado a unos pocos. El aspecto monetario era igual leve, no le quedaba mucho a la familia, por lo menos comparada a su pasada gloria. Las bóvedas estaban sorprendentemente ligeras de oro, aunque vaciándoles todas en solamente tres había hecho que los números se vieran un poco mejor. Ella había mantenido la bóveda principal Black en Gringotts, la que parecía tener la mayoría de los artefactos, muebles viejos y retratos, así como algunas joyas y chucherías, pero no dinero. No había podido cerrar la bóveda de Sirius Black, por lo que había puesto una gran cantidad de dinero en ella y en otras dos bóvedas Black muy antiguas. Ella resopló; ella no se había dado cuenta que un fugitivo podía tener acceso a las bóvedas, eso había hecho posible que comprara esa Saeta de Fuego de última generación a Harry.

El abogado y ella habían decidido que debía reunirse con Sirius Black, para ver si él deseaba hacer su reclamo como Cabeza de Familia de los Black, o si le permitiría a ella reclamar el título en su totalidad, en vez de ser solamente la albacea de los bienes.

Los Sanadores los miraron a ambos en forma dudosa y le dijeron que no "alteraran demasiado al hombre".

Sirius se encontraba en el solario con unos pocos magos y brujas. La mayoría de los otros parecieron no inmutarse ante su presencia, uno de ellos se encontraba contando una gran cantidad de knuts dentro de una jarra, y otra mantenía una conversación con una silla vacía que estaba junto a ella.

Sirius Black los miró con curiosidad, hasta que Heather se presentó. Sirius pareció estar atónito.

―¿El viejo Phineas ayudó a rescatar a su nieto squib? ―preguntó con incredulidad―. ¿Estás segura? ―Hubo un nota velada de "eres una muchachita crédula si crees eso" en su voz.

Heather le contó las historias de su abuelo y de su padre. Él escuchó en silencio... una de sus profundas creencias estaba siendo atacada. Él siempre 'supo' que su ancestro era un purista sin corazón que se había deshecho de su gran decepción: un nieto squib.

El abogado le explicó por qué se encontraban allí, y Sirius reaccionó con una ira casi predecible.

―Ya no existe la "Casa de los Black", y mucho menos una "Noble" ―espetó Sirius―. El linaje terminará conmigo, y la Casa de los Black finalmente llegará a su fin... gracias a Merlín.

Heather contó hasta diez, después hasta veinte. Después empezó a recitar mentalmente los maleficios que mantendrían ocupados a Sirius retorciéndose en miseria e incapaz de seguir declamando estupideces. Sí, él odiaba a su familia, pero condenarla a su fin en vez de tratar que regresara a tener un lugar honorable en la sociedad mágica era egoísmo y poca visión de futuro.

―Usted no es "el fin del linaje"... mi nombre de familia es Black, en caso de que no lo haya notado. Andromeda y su hija son parte de la familia; así como también Draco... Y los niños de Isla Black, quien esta casada con un muggle, entre ellos también hay magos... ―dijo ella pronunciando cortante, furiosa de que él descartara a cualquiera que no fuera parte del lado oscuro de su familia―. Con un líder fuerte, las otras ramas de la familia que no son oscuras podrían reunirse, y la familia podría tomar su lugar como parte de los magos luminosos, en vez de los oscuros.

―Su apellido ya no será "Black" después de que se case, y los otros son primero y antes que nada miembros de otras familias, y están emparentados y no son parte de la familia Black ―Sirius miró con enojo a la advenediza. ¿Por qué querría salvar el nombre de la familia? ¿Prestigio? ¿Fortuna? ¿Fama?

―¿Y qué me dice de la rama de la familia que está en Australia, que viene de Phineas Black, el hijo del Director de Hogwarts? ¿El que apoyó los derechos de los muggles? ¿Supongo que esos Black no merecen que se restaure el buen nombre de su Casa? Y ellos sí tienen el apellido Black... ―siseó Heather.

Sirius meneó la cabeza. Él se consideraba el último de los Black, y estaba feliz de pensar en ello. Y ahora esta pequeña idiota estaba intentando resucitar el apellido Black. Estaba furibundo.

―Correcto... si se encuentra tan segura de poder redimirnos... adelante ―miró con rabia a la joven ¿llegaría a los veinte años?―. Ya es la albacea, ¿por qué no le doy entonces la posición de Jefe de familia de la Noble Casa de los Black? ―Sirius sonrió burlón, seguro de que eso la acallaría y la haría desdecirse con premura.

En vez de eso, Heather sólo le dio una mirada de satisfacción, que le hizo tener la sensación de que acababa de cerrar la puerta de una trampa sobre él. El divertido abogado le pasó un montón de documentos y le señaló en donde tenía que firmar. Sirius vaciló por un momento y después recibió la pluma inacabable y firmó con rapidez.

―Mi bóveda aun será mía... y gracias por esos galeones que le agregó... ―Sirius le sonrió de forma algo mezquina―... y la casa de Grimauld también es mía, aunque debería tan sólo prenderle fuego... ―Sirius sonrió pensando en la reacción que tendrían sus padres ante eso, de encontrarse vivos.

Heather Black hizo una pausa en su triunfo por hacer que Sirius hiciera lo que ella deseaba y lo miró. Lucius Malfoy le había dejado claro a ella que Snape y él necesitaban entrar en esa casa para buscar algo necesario para mantener a Harry a salvo del Señor Oscuro. Incluso estaban dispuestos a involucrar a Dumbledore y la Orden para conseguirlo. Heather sabía que no le tenían al tanto de información delicada de la Orden, pero estaba segura de no querer conocer los detalles.

Sus padres habían permanecido fuera del primer conflicto con Voldemort, encontrando lugares donde viajar y realizar 'investigaciones' fuera de Gran Bretaña, evitando incluso quedarse en Europa. Heather había crecido escuchando que lo mejor era quedarse lejos de las guerras. A Ruth aun no le gustaba la idea de involucrarse en el conflicto que se avecinaba, pero Heather esperaba cuando menos poder ayudar de alguna manera. Ayudarlos a obtener lo que familia Black tenia escondido era algo que ella podría hacer... y ella tenía la intención de hacerlo.

―Estoy segura de que Andromeda Tonks, Dora y todos sus viejos amigos de la Orden se sentirían felices de arreglar ese lugar para que viva allí ―Heather observó con cuidado su reacción, y pareció abrirse a esa idea―. Va a necesitar un lugar donde invitar a Harry, Remus Lupin y el resto para que lo visiten, después de todo.

Sirius asintió pensativo. Sí, la chica tenia razón. Hablaría más tarde con Remus acerca de eso.

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Draco Malfoy se movía intranquilo en su cama, los murmullos se hacían cada vez más fuertes, y lo despertaban a veces por la noche. Esto había comenzado semanas atrás, un zumbido en el trasfondo que sólo notaba cuando todo estaba en silencio. Iba y venia, pero ahora era un susurro, tan alto y distante que no conseguía distinguir las palabras... lo estaba volviendo loco.

Mientras transcurrían los días se atemorizaba cada vez más. ¿Estaba volviéndose loco? La predicción de Harry, de que él iba a convertirse en otra Trelawney pasó más de una vez por su mente. ¿Era así como ella había empezado con su 'don'? Quería acudir a su padre, o a Severus, pero el pensamiento de ser arrastrado a San Mungo para una evaluación psiquiátrica lo detenía.

Había escuchado que el pabellón psiquiátrico era muy aburrido y lleno de chiflados... como su primo segundo Sirius Black.

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Remus Lupin miró la creciente pila de cartas delante de su plato, así como frente al de Dumbledore, hasta ahora no había llegado hoy ningún vociferador. Ahora que los periódicos habían agotado cada ángulo de la captura de Sirius Black, su encarcelamiento erróneo y los posibles paraderos de Pettigrew, ellos habían volcado su atención en un detalle que había sido pasado por alto en un principio.

Un hombre lobo estaba enseñando en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.

Un debate rampante se había suscitado sobre ello. Algunos parecían sentir que ya que el año casi había terminado sin incidentes, quizás no había problema en ello. Sin embargo, una segunda facción mayor estaba enojada con el Director Dumbledore por haber hecho esto sin informarle a los padres. Cierto, aparentemente los del Consejo Escolar estaban al tanto, pero aun así, debían haber enviado un comunicado de todas maneras.

La tercera facción estaba enfurecida de que un hombre-lobo tuviera una posición en una escuela, apenas toleraban que los hombres-lobo lentamente estaban obteniendo trabajos en otros lados. La mayoría de los licántropos con trabajo estaban en Villa Lobo, en el lado más alejado del Bosque Prohibido.

Aun así, los hombres-lobo paulatinamente empezaban a verse aquí y allá en otros trabajos, y el ministerio no decía nada siempre y cuando nadie se quejara.

Pero el hecho de que Remus Lupin fuera un profesor... era muy diferente. Los niños del mundo del mundo mágico estaban allí, dentro de su alcance, durante la luna llena. El hecho de que tomara poción matalobos no acallaba los temores de ninguna de las facciones... un hombre-lobo podía morder aun tomando matalobos. Muchos hombres-lobos lo habían hecho en venganza contra aquellos que los habían escarnecido.

Greyback lo hacia solamente por diversión, la poción matalobos solamente le permitía a su manada escoger sus blancos.

Ahora la mayoría sólo deseaba que Lupin renunciara, y los más sensatos quería se hiciera calladamente. Los menos entusiastas querían que se le hicieran cargos por poner en peligro a los niños con su mera presencia. Poner en peligro a niños mágicos no era una ofensa que se tomara a la ligera en la corte... ni en el Mungo mágico en general.

Ya era mediados de abril, y las cartas se estaban volviendo más demandantes. Aun la facción más tranquila estaba irritada. Severus y Lucius habían permanecido en silencio durante los debates entre los profesores y los Consejeros. Dumbledore aun tenia influencia sobre ellos, hasta ahora, e insistía en que las objeciones morirían durante el verano, si conseguían permanecer así durante todo ese tiempo.

Ahora Dumbledore miraba como los Consejeros salían después de la última reunión. Algunos de los profesores también se fueron, dejando a los Jefes de Casa, a Lupin y Malfoy, mirándolos con rostros aproblemados.

Severus, por supuesto, trocó su postura por ira.

―¿Acaso Harry no ha perdido ya bastantes amigos de sus padres... además de a sus mismos padres? ―espetó Severus con furia―. ¿Vas a hacer que sea testigo de la muerte de Lupin a manos de algún mago airado? Algún chiflado va a decidir venir hasta acá a hacerse cargo del "hombre-lobo que esta poniendo en riesgo a los niños". Y lo más probable es que tenga éxito... la maldición verá que así sea. Es la manera perfecta de que suceda ... y si no es así, algo igual de desagradable sucederá.

―¿Qué te hace pensar que no puedo romper la maldición? ―preguntó Remus un poco ofendido ante la inferencia de que no fuera capaz de romper la maldición... a pesar de que se sentía sorprendido de la objeción a que Harry perdiera a otro de los viejos amigos de James.

―¿En realidad crees ser capaz de romper una maldición conjurada por el Señor más oscuro en siglos? ―resopló Lucius, sorprendido de la arrogancia de Lupin.

―Pero estando él cuando menos parcialmente incorpóreo y débil, ¿de seguro que también la maldición se habrá debilitado? ―inquirió Remus, viéndose perfectamente convencido.

Severus sacudió su cabeza con disgusto; él pensaba que Remus era más sabio. Pero a pesar de sus muchos años de mala suerte, Remus permanecía siendo obstinadamente optimista, condenado Gryffindor.

―No, absolutamente no. La maldición ha permanecido en plena fuerza incluso después de su derrota hace doce años atrás. Ni un solo profesor ha durado más de un año. La maldición no se ha debilitado para nada ―Severus miró con enojo a Remus, quien pareció abatido, como si nunca hubiera considerado no tener éxito.

―Quizás Severus tenga razón. Y si la maldición no ha disminuido... ―dijo Dumbledore lentamente, luciendo ahora preocupado.

―¿Pero seguramente cuando menos podríamos hacer el intento...? ―objetó Remus.

―No se trata de un partido de quidditch, donde puedes no anotar un gol, pero intentarlo de nuevo más tarde... ―espetó Lucius―. Esto te MATARÁ, y no de un modo tranquilo. Muchos de los niños se han encariñado contigo... no hagas que sean testigos de tu muerte.

―No es una maldición que termines con un Finite, o Albus lo habría hecho hace mucho tiempo. Es insidiosa y encontrará una manera de deshacerse de tí ―insistió Severus.

―¿Por qué quieres tu entonces el trabajo? ―masculló Minerva a Severus, nunca había podido comprenderlo.

―Siempre sentí que la maldición me aceptaría, puesto que tengo la marca oscura... creería que el Señor Oscuro había obtenido lo que deseaba: control del puesto de DCAO ―contestó Severus.

Minerva asintió pensativa, y Filius hizo un ruido al fondo de su garganta considerándolo. Pomona sólo lució deprimida.

―Detesto que el profesor Lupin se vaya de esta manera... dándole la idea a la facción de padres irrazonables que sus creencias eran correctas ―murmuró la profesora Sprout.

Severus combatió la ganas de moverse y resoplar con desdén, solamente porque ellos sabían que Remus nunca atacaría a un estudiante mientras tomara matalobos, no quería decir que los padres asumirían automáticamente lo mismo. ¿Y qué pasaría si algún error espantoso provocara que Remus no se tomara la poción?

Remus suspiró―. Bueno, tal vez podríamos pensar en alguna buena excusa para que yo me fuera. ¿Quizás que Sirius me necesita?

―¿O tal vez podríamos decir que vas a regresar a la Villa Lobo para casarte con Lockhart? ―sugirió Lucius con una sonrisa burlona, ocasionando que Filius se ahogara en su té, y que Pomona soltara una risita.

Remus hizo ruido de arcada, pero sonrió ante la broma.

―¿O quizás para colaborar con él en un libro? ―sonrió Minerva.

―Eso es aún peor, aunque sería la historia más plausible ―Remus hizo una mueca.

―Muy bien, vamos a decir eso y que Remus se retirará a final de mes. Solamente nos quedarán las clases de mayo para cubrir ―Albus se puso de pie, y el resto de los profesores se retiró. No estaba seguro de a quien poner en el puesto a continuación... quizás Moody escucharía esta vez su oferta.

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El resto del año escolar pasó muy tranquilo, con sólo la ocasional explosión de Black cuando le dijeron que no vería a Harry hasta que "hiciera progresos con su control de ira", ya que los Sanadores sentían que eso no sería bueno para Harry.

Cuando Remus se lo contó a Severus, este quedó complacido de que ellos consideraran el bienestar de Harry tanto como el de Black. Ellos habían acordado eventualmente que Sirius le escribiera cartas a Harry. Pero los Sanadores le informaron a Black que ellos leerían las cartas antes de enviárselas a Severus, para someterlas a juicio si finalmente llegarían a manos de Harry.

Sirius había rabiado y maldecido a los Sanadores por esto, al punto que tuvieron que volver a dejarlo bajo una poción calmante más fuerte y con sesiones diarias con el Sanador Mental de horas de duración. Ellos sugirieron que en vez de permitir que Harry lo visitara... quizás el profesor Snape pudiera visitarlo para poder trabajar en "resolver sus diferencias".

La diatriba agresiva plagada de profanidades que Sirius Black les gritó a ellos hizo que lo confinaran en su cuarto por unos días sin ninguna visita, y convocaron a Dumbledore para que contestara algunas preguntas acerca de la animosidad entre el profesor Snape y Sirius Black.

Dumbledore intentó hacer parecer que no era más que una "rivalidad escolar, etc". Pero los Sanadores reconocían una evasión cuando escuchaban una, aun cuando proviniera del Jefe del Wizengamot, Director Albus muchos nombres Dumbledore. Los cuatro Sanadores que lo encararon, pronto extrajeron la mayoría de la historia, de los siete largos años de combate de guerrillas entre Severus y los Merodeadores.

Dumbledore se encogió un poco, cuando escuchó decir a uno de los Sanadores―: Quizás el profesor Snape se beneficiaría teniendo asesoramiento psicológico para lidiar con el trauma mental durante sus años escolares ―Las miradas desdeñosas de los cuatro Sanadores durante la reunión fueron difíciles de encarar. Ellos no podían comprender que él necesitaba reclutar de los estudiantes, y que los Merodeadores habían sido miembros potenciales de la Orden. El "panorama general" no les importaba, y hablar del "bien mayor" conseguiría que lo expulsaran.

Se retiró rápidamente, con la esperanza de que pudieran ayudar a Sirius. Y también a Severus, si acaso alguna vez se los permitía.

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Draco pasó inquieto los días finales de clases, deprimido, y sintiéndose un poco paranoico. Los susurros habían continuado, a veces se escuchaban desde muy lejos, y otras veces como si vinieran del cuarto de al lado. Podía distinguir algunas voces, femeninas y masculinas, y unas pocas sonaban jóvenes. Las palabras continuaban siendo demasiado suaves para poder comprenderlas.

Resultaba enloquecedor, pensó Draco con un suspiro. Sí, y a eso era lo que lo más temía, que él fuera el loco.

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Harry y Draco ocuparon el compartimiento de tren que acostumbraban. Dudley estaba con ellos, por supuesto, junto con Ron. Seamus y Dean iban por los otros compartimientos preguntando quien iba a ir a la Copa Mundial de Quidditch ese verano, ya que esperaban organizar un grupo de amigos para acampar, como los Malfoy y Snape había hecho la vez pasada.

Severus y Lucius no habían hecho promesas acerca de otro 'campamento', pero Draco, Dudley y Harry estaban planeando una campaña para ablandarlos. Padma vino a verlos y les aseguró que Parvati y ella planeaban decirle a sus padres que la Copa Mundial era un evento que no podían perderse de ningún modo, a pesar de que su madre nunca había acampado, ni siquiera en una tienda mágica, y su idea de rusticidad era acudir a un hacienda lujosa de caza.

Mafalda y Martin dijeron que los Weasley ya les habían preguntado si su padre y ellos querrían acompañarlos. Hermione estaba debatiéndose acaso el Quidditch sería educativo, pero decidió que era una de esas experiencias no educativas que uno que tener para llegar a educarse acerca de las costumbres del mundo mágico. Y allí se reunirían muchas personas de todas las culturas mágicas en existencia, y sólo eso haría que mereciera la pena.

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Blaise Zabini escuchaba sus planes con rabia. Aun no tenia los seguidores ni el respeto que esperaba, a pesar de que estaba aprendiendo a esperar y ser paciente. Su madre estaba en contacto con algunas personas que todavía eran leales al Señor Oscuro, y algunas familias que se inclinaban por las ideas de Voldemort. Y por supuesto estaban los que esperaban a ver de que lado caía el galeón. La mayoría de ellos parecía estar esperando que Voldemort nunca regresara, para no tener que tomar ninguna decisión. Pero, aun así, estaban dispuestos a hablar con ella, a pesar que no le daban apoyo de momento.

Había estudiantes ocasionales que estaban dispuestos a hablar con él, y no todos estaban en Slytherin. Muchos de los McLaggens despreciaban a los muggles y nacidos de muggles. Timothy Hopkirk y su pandilla odiaban a los nacidos de muggles, aunque fuera sólo por llevarle la contraria a su némesis, los gemelos Weasley. Había unos pocos Yaxley, uno o dos Pucey, y un Mulciber aquí y allá que estaban de su lado.

Los adultos que querían que el Señor Oscuro regresara se estaban reuniendo lentamente en torno a la Casa Zabini, haciendo planes, a pesar de que ninguno de ellos tenía el conocimiento ni el coraje para hacer mucho en realidad. Todos estaban esperando una señal.

Todos sabían que Dumbledore creía que Voldemort regresaría, y ellos esperaban por la señal que indicara que esto sería pronto.

Blaise no estaba seguro como podrían usar esta información de la Copa Mundial su madre y sus amigos, del propuesto campamento de Potter y sus incondicionales, pero estaba seguro de que ella pensaría en algo.

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Harry normalmente ocupaba el tiempo en el tren para leer... dejando que Draco y Dudley se ocuparan de los planes y relaciones. No le importaban sus planes, pero le gustaba más relajarse durante el verano... o vacaciones que fueran solamente por placer, como la de Egipto que no había involucrado adquirir aliados.

Ahora tenía que pensar en una carta de Sirius Black que le había llegado el día anterior, y que Severus le había entregado, disculpándose diciéndole que el Sanador la había leído antes de enviarla y que insistía en que Severus también la leyera para que asegurarse de que nada en ella perturbara a Harry.

Harry había tomado la carta con algo de renuencia y una cabezadita a Severus, guardándola en su bolso escolar. Había esperado hasta ahora, para leerla en el tren. Se daba cuenta que Severus de mala ganas había accedido a que Sirius Black tuviera contacto con Harry, aunque nunca dijo nada... tal como se rehusaba a hablar mal de James Potter. Parecían encontrarse en el mismo punto que antes con Lupin, cuando este antagonizara a Severus.

Harry abrió la carta, y le dio una ojeada.

Mi queridísimo Ahijado:

Espero que esta carta te halle sano y feliz. Yo todavía me encuentro atascado en San Mungo, pero espero que me dejen salir pronto. Mi prima Andromeda y su familia, junto con la nueva "Jefa de Familia de la Noble Casa de los Black", Heather Black, han acordado ayudar a limpiar mi casa: Grimmauld Place #12. Me gustaría que me visitaras allí durante el verano... por unos días o una semana, si es que Snape te lo permite. Remus insiste en que él siente afecto por ti, y que no evitará que nos conozcamos. La limpieza de una casa no es lo que yo más querría hacer durante el verano, pero prometo asegurarme de que también te diviertas. Remus dice que él también vendrá, así que los tres podremos conocernos de nuevo. A James, tu padre, le hubiese gustado que nos juntáramos con frecuencia.

Te haré saber cuando salga de aquí y tenga de nuevo el lugar en parte habitable.

Montones de cariños, y aguanta. No temas, me aseguraré de que tengas diversión este verano,

Tu padrino,

Sirius Black.

Harry suspiró y se echó para atrás. Se preguntó sombriamente cómo habrían sido las otras cartas, si la que le habían entregado era así. No es que fuera del todo mala, pero la inferencia y el tono de la carta dejaba claro que Sirius no estaba para nada feliz con que su padre fuera Severus Snape. Sirius había borrado con tinta ciertas áreas, Harry sabia que debían ser insultos contra Severus.

Ya había sido bastante malo cuando Remus estaba gruñendo contra su elección de padre, pero Harry nunca había estado a solas con Remus cuando estaba intentando restar autoridad a Severus. Harry echó la cabeza para atrás y pensó en si debería molestarse en ir. Si todavía estuviese viviendo en el encierro de Privet Drive, bajo la merced de Vernon, le hubiesen faltado piernas para ir allí... habría estado ansioso por conocer a un amigo de su padre que pudiera ofrecerle un hogar, o cuando menos un refugio durante el verano.

Pero ya no era un huérfano hambriento de afecto, él tenía una familia que lo amaba y un padre que él adoraba. A Severus nadie lo había obligado a que se preocupara por él, ni a que lo adoptara... de hecho Dumbledore había hecho todo lo posible para detenerlo. Severus pudo haber entregado a Harry a los Weasley y dar su tarea por cumplida.

En vez de eso, él había acogido a Harry como su hijo, le había dado un hogar, una familia.

Sirius Black estaba mucho más en su contra que Lupin, y era probable que fuera mucho peor que éste en sus intentos de separarlos. Lupin había controlado sus golpes verbales... Harry lo sabía, pero Remus se había dado cuenta después de un tiempo que Harry estaba feliz y quedó satisfecho con dejar que viviera su vida en Dragonsrest.

Harry no estaba seguro de qué cosa podría intentar Black para intentar separarlo de Severus, pero no tenía ninguna gana de pasar parte del verano defendiendo el hecho de que era feliz.

Harry dobló la carta y la guardó, necesitaba pensar como iba a lidiar con esto.

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N/T: Muchas gracias a todos los que han favorecido el fic y lo siguen, es bueno saber que ha tenido esa respuesta, y en especial a quienes toman el tiempo para comentar. Hay cerca de 1000 hits por capitulo, de ahi venian mis palabras del otro dia acerca de los 'timidos' jeje.

Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, ni pretensiones de infringir derechos de reproducción, realizado sólo con fines de entretención.

Editado 17NOV2020