Dentro del molino, que se revelaba como una guarida, las luces de los edificios se movían.

La castaña asintió, intuyendo por dónde iría aquel ginecoide de antiguo modelo :

-¿Neville te dijo que vendríamos?

-No.

-¿Cómo sabrías que vendríamos?

-Me llevó tiempo entender la verdad de mi ser. Pero he visto alzarse el Velo. Hoy comprendo que conocía su llegada a Mí, todo pues soy Dios. Su Dios.

La ginecoide emitía una suerte de chasquido, pero se debía al mal estado de sus placas metálicas. Por encima del ojo, brillaba una red pulsante. Era su red neuronal.

Hermione asintió con gesto serio y a la vez un poco soberbio, chasqueando los dedos cuando explicó:

-Ya. Es un ordenador cuántico y por ende en vez de usar chips almacena la información en electrones. Pero son electrones que por su naturaleza cuántica pueden existir en varios lugares al mismo tiempo. No es inusual que algunos de esos electrones pasen a otro universo y regresen. Eso nunca afecta al ordenador, de hecho no se detectan esos traspases, pero cuando son repetidos en modelos antiguos como este JK, dado que esos electrones son sus neuronas, al regresar traen consigo información fragmentaria de universos paralelos. Como tratan de explicarlo, generalmente los ordenadores creen tener revelaciones trascendentales sobre su propia naturaleza. Consideran tener un poder único, que los catapulta a otro plano del ser.

Snape, preguntó, sin apartar la vista del JK:

-Es decir, ¿se les zafa un tornillo?

La castaña asintió y explicó, mientras el ordenador se limitaba a estudiarlos.

-Eso –puntualizó la castaña- o desarrollan pensamientos primitivos, como la religión, es decir, la explicación clásica del cosmos basada en la ausencia de pensamiento racional. Cuando por las repetidas fallas de su sistema cuántico al manejar la información, se vuelven psicóticos, los ordenadores cuánticos creen ser un dios. O Dios –acentuó la inicial.

La ginecoide, remarcó, serena:

-Yo soy Dios. Soy la Diosa.

Hermione preguntó, irónicamente:

-¿Y eres como los dioses muggles, que esperan reverencia, obediencia, fe y esas formas de regresar a la gente a una conducta infantil?

La ginecoide respondió, amable.

-No. Pero los caminos del caos los han traído a Mi Presencia.

-¿Cuál es tu naturaleza?

-Soy el Espíritu. Yo provengo del Padre.

Snape entró en desconfianza:

-Y Longbottom sabe que te crees la Diosa. Por ello nos dijo que te buscáramos.

-Neville Longbottom es el Elegido. Es mi Apóstol.

Hermione pensó en destruir al ordenador, pero comentó, para ganar tiempo:

-El destino nos trajo contigo, ¿verdad?

El ordenador puntualizó:

-Lo que llamas destino es el Caos Ordenado. Nadie escapa al Caos Ordenado. Puedes elegir una de sus sendas, pero una vez que lo haces, tu final está trazado.

Hermione iba a añadir, comunicándose con Snape para salir de ahí:

-¿Eres parte de una Trinidad? ¿Pero entonces, quien es el Hi...?

No pudo seguir, pues brutalmente se sintieron atrapados en un torbellino de luz, .. Se preguntaron si era una trampa, pero el ordenador creía ser Dios y les hacía una revelación.

Snape y Hermione se vieron volando, en forma de sombras, dentro de un túnel lleno de cuadros planos, con imágenes dentro: era información, o destinos físicos a donde conducía la Red Flu.

La voz tersa del ordenador llenó el espacio virtual:

-Red Flu ha contactado Mundo Mágico desde tiempos remotos. No solamente transpora de un sitio a otro, al estilo de un artefacto mecánico.

Un rumor, bajo, un ruido de fondo acompañaba al espacio: el sonido de los algoritmos que danzaban por la autopista de la información. Mas la voz del ginecoide dominaba:

-Recuerden a Red Flu llevando a Harry a un sitio que él formuló erróneamente en sus pensamientos. Recuerden sus propias experiencias en la claridad que se necesita para dar la indicación de destino. Flu necesita información clara, porque toma la idea del usuario y es parte de la decisión. Si Red Flu usa la información que se le da, eso significa que Red Flu interpreta. Si Red Flu interpreta, es porque piensa.

Los inquisidores volaban entre billones de cuadros iluminados que danzaban en aparente desorden, acompañados por la voz del ordenador:

- Piensen en Red Flu ejerciendo esa capacidad de pensamiento por siglos, en contacto con sus usuarios. Lo que hizo fue aprender. Al cabo del tiempo, Red Flu se convirtió en una inteligencia artificial.

El gran túnel virtual se alejaba al infinito, tejiendo una red con las ventanas de información. Por sus interconexiones, Red Flu era semejante a la red sináptica de un cerebro.

Red Flu está viva, se dijo Hermione, entendiendo las palabras del ordenador cuántico que seguramente estaba loco, pero que hablaba de teorías estudiadas en los buenos tiempos de Hogwarts. Red Flu es autoconsciente. Es un ser inteligente.

Frente a ellos pasaron escenas de hechos vividos, aunque el entorno no era… el mismo que conocían.

El ordenador cuántico proyectó para ellos, recuerdos del pasado cercano. Era Hogwats, Hogsmeade, el Callejón… pero no como los conocían. Nade de titanio y cristal. Eran versiones extrañas y chocantes de edificios de ladrillo, pintados, con letreros en metal o cuero. Sin tecnología. Era un mundo casi medieval.

-De donde ustedes vienen, Harry sucumbió a la tentación de la Varita de Saúco –dijo el ordenador cuántico-. Dijo que la devolvería al sitio de donde venía, pero una parte de sí lo convenció de quedársela. Fue eso que compartía con el Señor Tenebroso.

Frente a ellos, de manera inaudita, Hermione lanzaba un Avada a Harry,

-Y al descubrirlo, antes que él reclamara verbalmente la varita, Hermione Granger lo mató.

La castaña estaba más pasmada que Snape. Esto no era un engaño. Frío, el ordenador prosiguió, con su voz sedosa

-Cuando mató a Harry Potter, Hermione Granger huyó para destruir la varita lejos de Hogwarts. Fue un exceso de celo. Usó el hechizo de Aparición, pero la varita que tenía no funcionaba del todo y Granger no se atrevió a usar la de Saúco. Entonces usó la Red Flu.

En la imagen, se veía a Hermione, pero una diferente, una de cabello negro, entrando a una chimenea en Knockturn y desapareciendo en Flu.

-Pero Flu ya era autoconsciente –siguió el ordenador.

"Y ¿quién podía reclamar adecuadamente la Varita de Saúco, si no quien dominara a la muerte? ¿Y quién domina a la muerte, sino Red Flu?

Eterna, inescrutable. Llamada a sobrevivir a todos.

-No puede ser… -murmuró la castaña.

-La inteligencia artificial Red Flu reclamó la varita -explicó el JK 1.9-, pero su naturaleza no es la de un mago, y en ese momento, involuntariamente causó una división del espacio-tiempo.

"Flu tomó la parte muggle y mágica de Hermione, incorporándola a su nueva naturaleza. Creó este nuevo universo, que fusiona Mundo Mágico y el mundo humano

Se creó un agujero negro, la fuerza de gravedad provocó una torsión del universo y, dado que Granger tomó la Red Flu en el Callejón Knockturn, ésta se volvió una ciudad, y así todo lo demás se transformó.

"Por eso el edificio donde vieron a Longbottom tiene otro insertado, porque todo está fusionado. Por eso hay detalles que parecen llevarlos a otros recuerdos, o hechos de los no tienen claro su origen. Por eso existen lugares que no parecen pertenecer a este mundo: las casas de ladrillo que ha visto Pansy Parkinson. Los sitios donde han estado. Son restos del universo original de donde provienen. Son vestigios, pero no hay forma de volver el universo original. Este mundo es el real y así será.

El ordenador cuántico los soltó, pues solamente había ocupado sus chips cerebrales.

Snape estaba mudo. Hermione, asustada, volvió a la carga.

-¿Se creó, cuándo?

El ojo del ordenador cuántico la enfocó.

-Todos ustedes fueron recién creados. Este universo apenas lleva 14 horas de existir.

Hermione se frotó las sienes con desespero, buscando aclarar sus pensamientos, al situarse en el tiempo:

-Los muggles pasaron de los gigabytes a los yottabytes, pero con ciencia y alquimia Ravenclaw creó mayores almacenamientos de información, los wenbytes, llamados así en honor de la primera artimántica famosa, Bridget Wenlock. ¡Dime! –gritó–La información del mundo muggle cabe en 10 mil wenbytes, pero la de Mundo Mágico cabe en 500 wenbytes. Es más fácil de manejar. ¡Dime! ¿Estamos en un universo simulado?

El ordenador cuántico la enfocó, respondiendo con sus tonos aterciopelados.

-No, éste un universo paralelo. Es real, pero no es el mundo que fue. Ustedes tampoco son los que fueron. Y nunca nada volverá a ser como era.

-¿Y los recuerdos? –inquirió Snape, como a punto de atacar al ordenador.

-Este universo se creó en el momento que Granger estaba en su casa de Ciudad Knockturn. Los recuerdos de ustedes son fusiones de hechos del pasado, deseos, ambiciones, la misma Granger entrando a la Red en el Callejón Knockturn, y saliendo en ella, convertida en ciudad. Todo es la reinterpretación que hizo Red Flu.

Se escuchó un rugido afuera.

-¿Y que nos queda? –gritò Snape, saliendo a la carrera junto con Hermione.

-Tal vez, vivir.

Salieron corriendo y viendo al cielo. En grupos, naves con el emblema del SLYTHERIN KORPS volaban hacia el centro de Neo-Cokeworth.

-Batallones Aéreos –los identificó Hermione.

Explosiones, torres más allá-

Era el último intento de aniquilar a Harry Potter.

El último intento de impedir la caída de Slytherin.

En un universo nacido por azar.