Lucius Malfoy se sumía en la penumbra apenas clareada por las cápsulas que lo rodeaban y por la pantalla frente a él.
Los cuerpos de Draco, Narcissa y el resto de los Sagrados permanecían en el sueño de la suspensión animada, interconectados, en luz blanca en las cápsulas, y con ello creando el rostro en el cuadro frente a Lucius: una mezcla de facciones, emitiendo una voz que era la suma de todos. Eran sus voces idénticas, porque la voz que tenemos en la realidad es la misma de nuestros pensamientos.
-El lapso finaliza –dijo la cara en la pantalla, que era un ojo de Draco, la boca de Narcissa, un ojo y cabellos de dos Nott y rasgos del resto-. Están por cumplirse quince horas de las diecisiete que señalan nuestros cálculos, antes que Voldermort se apodere de Potter.
Malfoy estaba enojado.
-Y ustedes no me permiten visualizar la actividad de los inquisidores –protestó.
-Y sin embargo, lo has hecho por otros medios, Lucius –rebatió Serpens.
-Que yo haya usado W.I.C.C.A. no significa nada –Lucius sabía que era inútil mentir–. Sólo me dijo sobre una ruptura entre inquisidores y que uno de ellos empleó el método de adivinación que yo. No sé si el rompimiento es entre Snape y Granger o entre Lupin y Tonks, pero estoy 95% seguro que Parkinson fue quien usó W.I.C.C.A.
Serpens asintió:
-Por eso ordenamos a Slughorn decretar la suspensión del libre tránsito. Se trata de reducir el movimiento del escenario donde están los inquisidores y Potter, para que lo hallen más fácilmente.
-Y eso puede facilitar que Potter se esconda –contradijo Malfoy-. O que entre en contacto con los Weasley o con Longbottom.
-No dijimos que fuera una solución definitiva. Estamos en problemas, Lucius.
Los rasgos de Serpens, divididos en cuadrados que se superponían, incomodaban un poco a Lucius. También le era difícil determinar qué emoción expresaba el ente múltiple. El programa de fusión neuronal intentaba crear un conjunto armónico a partir de lo que cada componente sentía, pero a Malfoy le sonaba a sarcasmo divertido. O alegría furiosa. Era complejo.
-Si estamos tan cerca del límite de tiempo para atrapar a Potter –aventuró-, entonces estamos donde las ecuaciones indican que cada participante puede volverse extremista. Nosotros, por ejemplo. En cuanto a los inquisidores, es probable que Parkinson intente matar a los demás para quedarse con los horrocruxes de Potter cazados por ellos.
-Si los han cazado –matizó Serpens.
-Si los han cazado –repitió Malfoy, concordando.
-Y tenemos el factor MU66, 66, Lucius.
Malfoy frunció el ceño, interrogando.
-Debemos prepararnos para que la magia desaparezca –anticipó Serpens.
La impresión dejó quieto a Malfoy.
-Puedes verificar nuestros cálculos –invitó la voz inhumana de Serpens Máxima–. Es una función aritmántica Huss10 de variables subrogadas… eso lo puedes confirmar después. Es un resultado correcto e indica que si no detenemos a Potter en tres horas, el decaimiento de la magia alcanzará un punto irreversible.
Lucius no daba crédito.
-No pierdas tiempo en emociones –le aconsejó Serpens–, lo mejor es ponerse manos a la obra, es 97% seguro que la magia desaparezca y que Voldemort regrese en el cuerpo de Potter. Nuestro mundo se volverá de squibbs, tú, todos, el único con magia será Voldemort. Es hora de pensar en el peor escenario como el más probable.
Malfoy agitó el bastón con puño de serpiente de plata, incrédulo y rabioso:
-¡Aún tenemos trabajando a los inquisidores! –alzó la voz– ¡Parkinson nos ha enviado cuerpos de Potter! ¡No importa que haya estudiado alguno! ¡Al final acabaremos con Parkinson, así como con los demás idiotas! ¡Como lo planificamos! ¿Qué ha cambiado?
-Ha cambiado en que si la magia va a desaparecer, necesitaremos más esclavos muggles para mantener el mundo funcionando.
-¡Y eso…?
En el lugar de la cara movible de la pantalla apareció el despacho de Slughorn.
El otrora profesor, caído de hombros, hablaba a una figura fantasmal. Evidentemente era un holograma del primer mandatario inglés.
-Primer Ministro Nigel Farage –saludó Slughorn.
El inglés fue al grano.
-Ministro Slughorn, su petición de que enviemos más trabajadores, es inaceptable. Les hemos enviado refugiados y fugitivos sin documentación. Igualmente les enviamos individuos de etnias y de naciones minoritarias.
Slughorn carraspeó.
-Consideramos que su cantera es bastante grande.
El Primer Ministro Farage asintió:
-Sí, sabíamos que necesitaban trabajadores esclavos, por eso engañamos ofreciendo una vida mejor con ustedes. Por favor, Ministro Slughorn… desde el primer día supimos lo que necesitaban. Y aunque tuviéramos para más envíos, quince millones es demasiado.
Slughorn, pese a su aspecto bonachón, no tenía nada de ello.
-Vacíen uno o dos países de esos donde viven sangres sucias –indicó-. Dudo que ustedes se tienten el corazón al hacerlo. Lleven a su ONU a realizar la operación. En su mundo habrá algunas protestas, manos alzadas con flores, cintas en las solapas y a los dos meses seguirán con sus vidas.
-¿Perdón, como dijo, sangres…? Oh, sí, recuerdo sus denominaciones raciales –opinó Farage, con tono neutro-. Creo que tienen mucho control de su situación.
-No se trata de raza, es… En fin. Ministro Farage, no tome mis palabras como petición. Necesitamos a esos trabajadores. De no obtenerlos, resolveremos nuestra situación de otra manera. Para eso no necesitaremos a ningún muggle. Les devolveremos a los que nos han dado. Le pido respuesta en media hora.
La imagen se cortó.
-De esto hace veinte minutos –comentó Serpens.
-Pero esto… -Lucius desaprobó.
-Lucius, estamos anticipando el peor escenario –lo interrumpió Serpens-. La mejor opción que teníamos de atrapar a Potter era usando el menor número de inquisidores, para no complicar el ambiente donde se mueven, el universo de eventos. Pero se acaba el tiempo. Debemos pensar que la magia desaparecerá y por ello necesitamos más esclavos, para mantener trabajando la maquinaria de nuestro mundo. Además, está la posible vuelta de Voldemort. ¿Qué no entiendes?
Con su bastón, Lucius golpeó el suelo brilloso y aclaró:
-¡No es que no entienda, es que me resisto a estos pasos! ¡Considero que con estas acciones nos deterioramos! Vamos camino a abandonar las megalópolis para acabar controlado villas de madera, con tanques manteniendo el orden de masas muertas de hambre y asoladas por guerras de odio entre magos, squibbs y elfos, hasta que nuestras máquinas cesen de funcionar. No tenemos electricidad ni energía nuclear como fuentes de poder o combustible. Nos movemos con magia, ¿recuerdan?
-Para eso necesitamos esclavos calificados capaces de construir esas centrales, Lucius…
Él estalló:
-¡Este es el riesgo de las fusiones neuronales! ¡Se crece exponencialmente en inteligencia, pero quedan en sombra, elementos básicos! ¡No se dieron cuenta del tono de Farage!
Las cápsulas brillaban. Sus ocupantes fusionados le comentaron:
-Por eso te tenemos, Lucius.
-¿Por qué no me consultaron antes? –espetó, pero como no hubo respuesta, señaló hacia afuera, exasperado– ¿Creen que los muggles no desean enviarnos a sus sangres sucias? ¡Claro que sí! Pero como lo han hecho ustedes, de esta forma… Slytherin retorcida, amenazando, los muggles no creerán la amenaza de Slughorn de devolverles a nuestros esclavos. ¡Lograron que el Ministro Farage, se le vio en la ironía de la frase, se diera cuenta de nuestra debilidad! ¿Creen que antes no nos invadieron, por respeto? ¡Era miedo! Pero recuerden que Farage destruyó la Unión de su mundo. ¡Ambicionan el nuestro! ¡Nos van a atacar militarmente este mismo día! ¡Vamos a la guerra!
Serpens analizó trillones de combinaciones de sucesos en segundos, y concluyó:
-Entonces, debemos permitir el regreso de Voldemort. Él nos defenderá.
Lucius quedó atónito:
-Merlín… ¿están locos? Si eso harán, necesitamos un contrapeso. Si se apodera de los dos mundos…
-Lo hemos calculado. Es la derivación del universo de eventos Sigma… no importa. Procederemos.
Lucius se hizo un paso atrás, como si se dispusiera a huir.
-¿Y cómo procederemos? -susurró.
Serpens respondió de inmediato:
-Reemplazaremos a Red Flu.
-¿Reem…? –volteón un instante a las cápsulas, como si pudiera hablar con los cuerpos.
-Nos hemos percatado que Red Flu como inteligencia artificial tiene un papel en todo esto -comentó Serpens-. Hemos dedicado estas horas de la búsqueda a desentrañar el misterio. Pero no logramos determinar cuál es su papel. La información nos es inaccesible. Se encuentra en una especie de caja negra digital.
Lucius se secó sudor de la frente.
-¿Cuál será el arreglo, entregarse a Voldermort?
El rompecabezas de las facciones en el pantalla, se agitó como aceite en el agua al decir:
-Daremos a Voldemort el mundo muggle para que reine y retendremos el dominio del nuestro. Ocupando el sitio de Red Flu seremos todo: omnipresentes, omnipotentes, vigilando, conteniendo, deteniendo posibles sublevaciones El mundo perfecto. O huiremos al mundo muggle. Lo invadiremos.
Malfoy puso cara de asco:
-¿La situación es tan grave…?
Serpens lo observó, en silencio significativo.
Lucius hizo la reverencia y dio vuelta:
-Procederé a deshacerme de los inquisidores, cuando ustedes me lo ordenen. Vuelvo abajo, a la superficie.
Había dado tres pasos, cuando Serpens añadió:
-Y tú ya no eres necesario, Lucius.
